Ver como el tiempo pasa delante de nuestra vista, imaginarnos cuando éramos niños y ver que todo era felicidad, que siempre teníamos esas manos que nos cuidaban y nos protegían, recordar que nos enrolábamos en problemas…mas le hallábamos salida en unos pocos minutos.

Al pasar el tiempo, al vernos en el espejo y recordar lo que ahora somos, nos hace ver que somos insignificantes en un planeta tan grande que al mismo tiempo es muy pequeño comparado con lo que hay en el espacio.

Nos preocupamos por solucionar problemas de las demás personas que apreciamos y que queremos ayudar, que damos nuestro tiempo para poderles solucionar lo que para ellos es difícil, pero olvidamos que nosotros también tenemos dificultades…y aún mas grandes.

Pensemos por tan solo un minuto…….que haríamos si tuviéramos a nuestro alcance una varita mágica para solucionar todos nuestros problemas, y poder cambiar el rumbo de nuestra vida, en poder convertir las tristezas en alegrías, en cambiar el odio de las personas en amor verdadero que todo lo soluciona.

Estamos tan enfrascados en nuestras dificultades, que nuestro entorno no nos preocupa, estamos confundidos que todo lo que vemos es malo, tenemos la vista tan corta que solamente vemos nuestros problemas como los mas grandes del mundo.

Tener una vista corta nos produce egoísmo, nos crea rencor, nos crea odio hacia quienes viven en nuestro derredor, si tan solamente cambiáramos nuestra actitud, si solamente cambiáramos nuestra forma de ver nuestro derredor, nuestra forma de pensar y de actuar, seriamos felices.

En un mundo que día a día esta lleno de odio, rencor, infelicidad, tristeza, desdichas, llanto, pareciera no haber solución alguna a todos estos males; no debemos de perder la esperanza, esperanza de saber que si cambiamos nuestra actitud podemos cambiar a muchas personas, solamente pongamos de nuestro lado para hacer la diferencia.

La esperanza es lo que nos hace ver un futuro lleno de alegría, un futuro lleno de felicidad, solamente debemos esforzarnos, debemos luchar por alcanzar aquello que hemos soñado, debemos ser fuertes y no desmayar aunque peleemos contra gigantes, recordemos que estamos con el mas grande de nuestro lado, Jesucristo es quien nos defiende, él debe ser nuestra esperanza.

Si estamos confiados en Jesucristo, nuestra vida será distinta, los gigantes huirán de nosotros nunca nos podrán tocar, nunca nos podrán derrotar, en Jesucristo somos mas que vencedores, esa es nuestra esperanza. Tito 2:13 “Aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo”.

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