Desde niños vamos descubriendo nuestras habilidades, para que seremos buenos en la vida, en que podríamos ayudar a este mundo en el que vivimos, ¿será que mi habilidad será para algo bueno?

Al transcurrir el tiempo nos podemos dar cuenta que la habilidad que Dios nos ha regalado es única, no hay nadie mas que la tenga, poder interpretar algún instrumento musical, poder escribir las mejores obras literales, poder tener una gran voz.

¿Estamos sacando el provecho de nuestra habilidad?… podemos tener una gran habilidad, pero le estamos dando el uso que Dios quería que le diéramos cuando nos la puso en nuestro ser, debemos recordad que somos instrumentos en las manos de Dios, sea cual sea nuestra habilidad debemos de ponerla en las manos de Dios.

Y al final sabremos que el don que Dios ha puesto en mis manos, es de ayuda a las demás personas que nos rodean, a través de lo que Dios ha puesto en nosotros podemos mostrar que Dios es quien nos ha llamado a servirle.

Servicio que debe ser sincero, con humildad, con honra, dando lo mejor de nosotros, mas poniendo el don en las manos del alfarero para que el sea quien nos guie por donde debamos de movernos, muchos podrán tener el deseo de servir ¿pero no saben como hacerlo?… no han descubierto su don.

Recordemos que Dios es quien nos ha llamado a servirle, debemos de atender ese llamado especial que Dios ha hecho a nuestras vidas, y poner nuestro don al servicio de Dios, al final veremos lo que Dios hace a través de nuestras habilidades.

No debemos de quedarnos con los brazos cruzados esperando que alguien mas haga el trabajo por nosotros, nadie hará el trabajo que es para nosotros, nadie lo podrá desempeñar porque tú y yo tenemos ese llamado especial de Dios para servir con el don que nos ha regalado.

“Porque todo lo que Dios creó es bueno, y nada es de desecharse, si se toma con acción de gracias; porque por la palabra de Dios y por la oración es santificado” 1 Timoteo 4:4,5 (Versión Reina Valera 1909)

No esperes mas para poner al servicio de Dios ese don precioso que tienes en tus manos, recuerda que a través de ese maravilloso don, Dios puede salvar a alguien a través de ti, tu eres un instrumento valioso en las manos de Dios, pon tus manos y todo tu ser al servicio de Dios… al final verás la gratificación que tendrás… ¡manos a la obra

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