Cada uno de nosotros conocemos nuestras habilidades, lo que podemos hacer y lo que no podemos hacer, sabemos de lo que somos capaces de lograr si nos proponemos las metas que tenemos, al terminar o poder llegar a la meta que nos propusimos nos sentimos felices, muy felices con nosotros mismos.

Quizás alguna vez siendo niños soñamos con llegar a ser personas de éxito, tener todo lo que quisimos o lo que veíamos, y ahora lo tenemos, luchamos por ello, y todo lo hicimos. Y lograr aquello que siempre soñamos nos hizo muy felices y ahora que podemos recordarlo, vemos todo lo que hicimos y son sentimos felices con nosotros mismos.

Muchas veces empezamos algo, día a día empezamos, luchamos por eso, pero al final nos damos por vencidos, nos rendimos en la primer vuelta, nos decimos a nosotros mismos, no puedo hacerlo, no tengo fuerzas para llegar hasta allá, me rindo, ya no sigo, me quedo allí parado esperando que el día termine y poder ver el sol ocultarse a los lejos, simplemente nos rendimos.

En vez de rendirnos, luchemos por aquello que queremos en la vida, un trabajo, una carrera universitaria, una esposa, un esposo, todo lo que queremos lo podemos tener, si te tienes fe tu mismo y tienes fe en Dios, lo podrás tener, sabes de lo que sos capaz, solo no te rindas antes de empezar a luchar, ríndete cuando ya lo tengas todo ganado y lo puedas ver en tus manos, y entonces podrás sentir que eres un ganador y que eres un luchador que no se rinde antes de empezar, lucha, lucha y lucha hasta que alcances aquello que mas quieres en la vida.

Respondió Jesús, les dijo: de cierto os digo que si tuvieres fe y no dudares, no sólo harías esto de la higuera, sino que si a este monte le dijeres, quítate y échate al mar, será hecho. Mateo 21:21

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