Todos tenemos luchas contra nosotros mismos, ¡Si!..Luchamos contra nuestro propio cuerpo, luchamos contra nuestros propios deseos que nos llevan a la derrota y a una lucha interna entre lo que deseamos hacer y entre lo que no deseamos hacer.

Esa lucha interna que tenemos es por el pecado que vive en nuestros cuerpos, y nuestro corazón nos advierte y nos corrige, lo que hacemos nos trae derrotas, tristezas, enfermedades, y muchas veces nos trae la muerte física y la muerte espiritual. (Muerte espiritual=alejados de Dios)

Distinguimos entre lo bueno y lo malo, pero no hacemos lo bueno sino que hacemos lo que sabemos que esta mal para nosotros y para las demás personas; pero hacemos lo que hace daño, sabiendo que eso nos trae dificultades y nos separa totalmente de Dios, pero dejamos de hacer el bien, sabiendo que necesitamos de Dios para poder tener éxito en nuestra vida y ser felices al lado de nuestro Creador.

Lo que nos hace que busquemos y deseemos el mal es el pecado que habita y vive en nuestro cuerpo, eso es lo que hacemos, hacemos el mal a las demás personas, sabiendo que nos afecta internamente, emocionalmente y espiritualmente. (Romanos 7:16-20)

Por eso es necesario que descansemos en Dios que nos protege y nos libera del mal, y como Job (Job Capítulo 1 y 2) podemos ver que el acusador se presenta delante de Dios y le pide permiso para poder tocar a Job, porque Satanás no puede estar en todos los lugares al mismo tiempo (Job 1:7) y le tiene que pedir permiso a Dios para poder hacernos daño, ¡Somos Intocables! Porque nadie ni nada nos puede tocar.

En la historia de Job vemos que Satanás toco a Job pero con el permiso de Dios, más Dios estaba con Job todo el tiempo nunca le dejo solo, ni un solo instante lo abandonó, lo mismo pasa con nosotros; Dios esta con nosotros siempre, siempre que estemos en la voluntad de Dios para ser bendecidos para toda la eternidad y lo mejor de todo, al igual que Job Dios le bendijo aún mucho mas que como estaba en el principio (Job 42).

Dios nos bendice siempre y cuando estemos en la voluntad de Dios y vivamos para Dios y dejemos que Dios nos gobierne y nos diga que hacer, y viviremos con Dios eternamente.

JOB 42:5 Yo había oído de ti (Dios) con mis oídos, pero ahora mi ojo te ve. (Traducción Kadosh Israelita Mesiánica de Estudio)

Anuncios