Se cuenta de un persona que siempre vivió en su casa, rodeado únicamente de su propia vida, solo el era, y nadie podía entrar a donde el estaba, nadie absolutamente podía entender su modo de vida, encerrado en su cuarto todos los días, sin amigos, sin vida propia, solo él y su vida en el cuarto.

Cuando un día decide salir de su mundo, caminaba pegado a las paredes, porque le temía a los rayos del sol, por que solo vivía en sombra, no sabía que era la luz del día, mucho menos lo rayos del sol que nos hacen ver la claridad del día.

Si adaptamos esta historia de este joven a nuestra propia vida, ese cuarto en el que el joven vivía encerrado, puede ser para nosotros las cosas malas que no queremos dejar, puede ser la pornografía, la masturbación, el sexo ilícito, la drogadicción, los malos pensamientos, todo lo malo que nos podamos imaginar, ese cuarto para nosotros es nuestra cárcel, nuestro modo diario de vivir, hay quienes están acostumbrados a vivir bajo la sombra, porque no quieren ver la luz del día, no quieren dar un paso mas allá…porque les gusta esa manera de vivir…es bonita, es agradable, es buena..Pero lastimosamente es pasajera, se termina tarde o temprano se acabará esa forma de vida.

Cuando decidimos salir a la luz del día, nos hace daño en la vista, porque vemos las cosas muy claras, las vemos tal como son, y nos podemos dar cuenta que la oscuridad en la que estábamos era una gran mentira, tu decides salir del cuarto, tu decides abrir la puerta, tu decides quedarte encerrado para toda la vida o decides salir para una eternidad y vivir en la luz de Dios, si dices Dios no me oye, no veo a Dios, te aseguro que cuando le digas “perdóname Dios” podrás ver a Dios de cerca, podrás ver la mano de Dios en tu vida, pero deja que Dios entre y venga a darte esa luz que necesitas en tu vida, solo Él te la puede dar y solo en Él la encontrarás.

Isaías 59:1 El poder del Señor no ha disminuido como para no poder salvar, ni él se ha vuelto tan sordo como para no poder oír.

Isaías 59:2 Pero las maldades cometidas por ustedes han levantado una barrera entre ustedes y Dios; sus pecados han hecho que él se cubra la cara y que no les pueda oír.

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