Un asaltante a cometer un robo, debe de ser juzgado y debe ser llevado al penal o la prisión, pagará una condena por lo que cometió, haya sido por necesidad o por cumplir un requisito para poder ingresar a una mara.

Su vida termina cuando entra al penal, y pasa de la luz a las tinieblas, pasa de la libertad que gozaba en la calle a una prisión donde purgará condena, hasta que sea liberado.

Podemos comparar nuestra vida llena de pecado, esas cosas malas que hacemos al querer o simplemente por que nacemos siendo pecadores, el pecado se puede comparar a una prisión, que tiene nuestro corazón y nuestra vida en algo que nos lastima y que hace que fallezcamos.

El pecado nos esclaviza, podemos llamar pecado: “a todo aquello que nos aleja de Dios y nos mata internamente y nos separa completamente de Aquel que murió por nosotros”, ese es la cárcel par muchas personas, y necesitamos ser libres de ese pecado que nos separa de Dios.

Fornicación, masturbación, adulterio, sexo ilícito, lascivia, enojo, ira, contiendas, celos, etc. Todo esto y muchas otras cosas mas que podemos hacer sin darnos cuenta o las hacemos sabiendo que están mal, terminan separándonos de Dios y trayéndonos una vida llena de fracaso y lejos de Dios.

Pero podemos ser libres de ese pecado que nos separa de Dios, porque solamente en Dios podemos ser libres, “el que comete pecado, esclavo del pecado es”, pero nosotros podemos dejar de hacer todo lo malo que nos hace daño ¿pero no puedo dejar de hacer lo malo? Me dirás…”el pecador no esta haciendo su voluntad sino la del pecado”.

Solamente en Dios podemos ser libres, puede dejar de hacer lo malo, si decides, debes decidir que Dios gobierne tu vida y que Dios sea quien te diga que hacer y que no hacer, solo déjate guiar de Dios y Dios se encargará de todo lo malo que tengas y que haces.

JUAN 8:36 Entonces si el Hijo los libera, ustedes serán realmente libres.

Anuncios