Disfrutar todo lo que Dios me brindó sobre la tierra, disfrutar de las  bendiciones que Dios me ha obsequiado día a día; poder disfrutar al máximo todos los regalos que Dios me ha permitido tener…por muy pequeños que sean…poder disfrutarlos al máximo.

El egoísmo nos termina asesinando, el egoísmo nos termina haciendo crueles, nos hace no tener sentimientos, no tener amor hacia las demás personas que nos rodean…el egoísmo únicamente nos destruye y no tiene cabida la felicidad.

Nuestro último día en la tierra debemos disfrutarlo al máximo, hay quienes disfrutan su vida de forma vana (desperdiciando su vida en placeres que son pasajeros)…quizás no tengamos nada en esta tierra, o quizás lo tengamos todo…pero nunca lo llegaremos a tener todo… ¡imposible que lo lleguemos a tener todo!

Riquezas, pobreza, amor, odio, felicidad, tristeza …deseamos tenerlo todo… pero al final…terminaremos dejando todo lo que hemos cosechado, si cosechamos para el cuerpo, tendremos corrupción, mas si cosechamos para el espíritu tendremos vida eterna.

“porque el que siembra para su carne, de la carne segara corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segara vida eterna. Gálatas 5:8”, no perdamos el tiempo en cosechar para nuestra carne, no cosechemos para los placeres de este mundo, detengámonos a pensar por un solo instante…y veámonos como queremos vivir nuestra eternidad.

“Dios todo lo hizo hermoso en su momento, y puso en la mente humana el sentido del tiempo, aun cuando el hombre no alcanza a comprender la obra que Dios realiza de principio a fin. Eclesiastés 3:11” (nueva versión internacional) Dios tiene un plan perfecto para cada uno de nosotros…y la única forma de conocerlo es estando en su voluntad, hablando con Dios, esperando en él, estar confiando en la grandeza de nuestro Señor y Salvador.

Mi último día, puede ser el menos pensado para mí, pero debo recordar que Dios tiene un plan perfecto y hermoso para mí…mi única salvación y esperanza es estar confiando día y noche en Aquel que se dio por ti y por mi.

“Soy derramado como el agua; todos mis huesos se han desarticulado. Mi corazón está como cera y se ha derretido en medio de mis entrañas. Salmos 22:14” (reina Valera 1989) he aquí lo que nuestro Dios sufrió por nosotros, Dios fue crucificado por nosotros… ¿Cómo le hemos pagado?… ¿Crees que debes pedirle perdón a Dios porque murió por ti, y le sigues rechazando?… ¿Cuánto tiempo mas piensas esperar?…no esperes hasta el último día de tu vida para poder pedirle perdón, cuando lo puedes hacer antes y poder gozar las bendiciones de Dios estando aún en vida…para luego irlas a gozar delante de su presencia.