Si echamos un vistazo a nuestra vida pasada, recordar aquellos momentos en los cuales nos hemos sentido tristes, recordar cuantas veces hemos llorado por haber tomado una decisión apresurada, recordar cuando perdimos algún ser querido, hemos llorado muchas veces por haber elegido mal.

Si pudiéramos regresar el tiempo, quizás cambiaríamos muchas situaciones que nos han hecho cambiar, decisiones que no volveríamos a tomar ahora, decisiones que hubieran podido cambiar nuestro futuro.

Nuestro futuro no depende de las buenas o malas decisiones que hayamos tomado, todas nuestras decisiones pudieron haber estado fundamentadas en la vida de alguien mas, las decisiones que tomamos estaban fundamentadas en la fe de alguien más.

Mi fe no debe estar fundamentada en la fe de alguien mas, debo aprender a tomar mis propias decisiones, y no ver hacia el pasado, no debo recordar las malas decisiones que alguna vez tome … ahora puedo ver las consecuencias de mi mala decisión.

Mis convicciones son las que me harán distinto, y me enseñarán a ver donde quiero llegar, por eso…mi fe debe estar apegada a “Aquel que murió y se dio a si mismo para redimirme del pecado, y prepararme para estar cerca de él”, Tito 2: 14 (Versión Reina Valera 1909)

Debo fijar mis metas en el Autor y consumador de mi fe, quien me guiará por la senda que debo de tomar, no debo ver lo que he dejado en el pasado, haya tenido éxitos, halla caído miles de veces, y me halla levantado, aunque halla llorado por mis derrotas, y halla reído por mis victorias, debo seguir adelante.

Que mi única meta, sea estar firme en lo que he creído, que mi única meta sea seguir adelante con mi propia fe… y no con la de alguien mas, debo aprender que mi fe es la única que me enseñará a seguir al blanco… que será mi meta final.

“Prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús” Filipenses 3:14 (Versión Reina Valera 1909)

Ahora que se cual es mi meta…no debo desmayar…debo de ser fuerte, que mi vida este fundada en Aquel que se dio a si mismo para redimirme del pecado; mis decisiones deben estar fundamentadas en mi fe y fortalecerme en Dios siempre…

“Por lo demás hermanos míos, fortaleceos en el Señor y en el poder de su fuerza” Efesios 6:10 (Versión Reina Valera 1909)