La voluntad de Dios es que nos dejemos guiar por él, Dios quiere que obedezcamos sus mandatos y sus ordenanzas que él ha dejado para que podamos vivir tranquilamente en esta tierra que él ha creado para nosotros.

Hay quienes viven su vida como ellos quieren, se dejan dominar por alguien mas que los lleva donde ellos quieren, sin saber que su fin será amargo, son manejados como la marioneta que es dominada por su dueño.

Somos marionetas en las manos del enemigo que nos lleva por donde el desee llevarnos, nos causa dolor, tristeza, muerte física y muerte espiritual, pero sabemos que podremos huir de esas manos… si solo abrimos nuestra vista y vemos que la vida que estamos llevando va a la deriva.

El obedecer los mandamientos de Dios nos traerá bendición, nos ayudará a salir adelante en lo que hagamos… solamente debemos obedecer y dejarnos dominar y guiar por Dios, quien es el único que nos puede decir que es lo que debemos de hacer.

No seamos como las marionetas que tienen ojos, pero no ven, manos pero son dominadas por el que las maneja, sus pisadas son guiadas por su manejador… así somos nosotros muchas veces; nos dejamos guiar por pensamientos, por ideas, por falsas ideas que nos llevan a la ruina.

“Y el que guarda sus mandamientos, permanece en Dios, y Dios en él.” 1 Juan 3:24ª  (Versión Reina Valera 1909) sabemos que la palabra de Dios nos dice como debemos manejarnos en esta vida, sabemos que las ordenanzas que Dios ha dejado es para que podamos vivir en completa paz con quienes nos rodean, debemos obedecerlos para que nos valla bien.

Caminemos por la fe que Dios ha puesto en nuestros corazones, no caminemos por las ideas de nuestros amigos o familiares, no permitamos que inunden nuestro ser de ideas vanas que nos traerán tristeza y dolor eterno.

No permitamos  que nuestra vida sea dominada por quien desea nuestro mal, debemos de caminar por la fe que tenemos en Dios, debemos de caminar puesta la mirada en el Autor y Consumador de nuestra fe, y al final llegaremos a la meta.

“Cuan bienaventurado es el hombre que ha puesto en el Señor su confianza, y no se ha vuelto a los soberbios, ni a los que caen en falsedad”  Salmos 40:4 (Versión, La Biblia de Las Américas)

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