Dicen que las objetos más pequeños son los más valiosos, los anillos de compromiso, las fragancias mas caras, a todos nos llama la atención poder adquirir lo mas insignificante, quizás porque no se lo podemos mostrar a las demás personas o simplemente porque no todos las pueden adquirir.

Nuestro corazón es lo mas pequeño que tenemos y mueve todo nuestro cuerpo, es una pequeña máquina que bombea los 365 días del año, nos mantiene vivos, por medio del corazón podemos tener vida, poder movernos, poder correr o simplemente poder caminar.

Por ser lo que nos mantiene, ¿Qué tanto lo cuidamos? Quizás es lo que menos cuidamos de lo que nos lastima, una relación mal habida en la juventud, un resentimiento, sentir ira hacia alguien, al final nos pasa factura y hace que nos sintamos mal.

Es un pequeño termómetro que nos dice como estamos, espiritualmente, es nuestra fuente de vida y es la comunicación hacia Dios, es donde Dios nos dice “esta mal lo que estas haciendo”,” no hagas aquello porque te daña” así como es nuestro corazón somos nosotros, muchas veces sentimos que nuestro corazón nos hace mas pesado nuestro caminar. ¿Te has preguntado alguna vez porque?

Simplemente porque sabemos que hicimos mal, nuestro corazón nos dice como estamos, si nos estamos cuidando de todo lo que nos hace daño, si estamos permitiendo que nuestra vida se valla por un lado, nuestro corazón nos dice lo que debemos hacer y lo que no debemos.

Si estamos con Dios y vivimos con Él y Él vive en nosotros, cada vez que hagamos algo que no le agrada a Dios, nuestro corazón lo va a sentir y es allí donde Dios nos dice “esto no lo hagas, no te conviene” no estamos agradando a Dios con nuestra actitud o en la manea en que vivimos, nuestro pequeño tesoro lo debemos de guardar y cuidar de todo lo malo.

“Por encima de todo, guarda tu corazón; porque es la fuente de las consecuencias de la vida” reza Proverbios 4:23, las decisiones que tomemos en nuestro caminar en esta tierra que para unos es largo y otros es corto, se las debemos a esa pequeña maquinita que nos mantiene vivos, si queremos que nos valla bien, hagámosle caso y alejémonos de todo lo que nos lastima y nos hace daño.

Lo que el hombre ama, dice Lutero: “Aquello es su Dios, porque lo lleva en su corazón, anda con ello día y noche, duerme con ello y despierta con ello; sea lo que fuere; riqueza o dinero, placer o renombre.

“Porque donde este tu corazón allí esta tu tesoro” Si nuestro Corazón está donde Dios está no tenemos nada que perder, solamente cuidémonos y seamos leales y sinceros en todo lo que hacemos, para que nuestro corazón no nos diga lo mal que hemos hecho.