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Nuestra vida acá en la tierra tiene un tiempo pre establecido y no sabemos cuando acabar nuestra línea de tiempo, para algunos termina muy temprano en la vida, para otros termina a la mitad del camino y otros logran llegar a la meta final de su línea de tiempo.

Todo lo que hagamos acá mientras tengamos vida, recibiremos un pago, tendremos un premio, las bonificaciones nos las dan en vida, esas bonificaciones son regalos únicos que nos hacen muy felices y nos hacen estar orgullosos.

Pero nuestra línea de tiempo sigue su rumbo, en ese caminar podremos tener problemas, enfermedades, relaciones de trabajo que nos han hecho tambalear en la vida laborar y hacen que nuestros sueños del éxito terminen muy pronto.

Las relaciones amorosas mal encaminadas, es lo que nos marca para toda una vida, tener una relación amorosa es lo que ocupa mas tiempo en la vida de la juventud, y esas relaciones mal encaminadas, hacen que nos desviemos del camino y nuestra línea de tiempo sigue caminando.

Los vicios nos hunden, perdemos familia, trabajo, y los mas preciado que tenemos, nosotros mismos, si tenemos vicios en la vida, acabaremos mal en la línea de tiempo, y el camino continua con nosotros en los vicios o sin los vicios, la línea sigue su camino.

Un matrimonio que empieza bien, todo es paz, amor, y a la mitad de la línea, ese matrimonio que era feliz en un principio termina roto, muchas razones, muchas las situaciones que hicieron que ese matrimonio que comenzó con un sueño termina en la borda o termina en la arena de una playa sin una solución, y la línea de tiempo sigue caminando.

Cuando volveremos y retomaremos la línea de tiempo, y diremos “sigo en la línea de tiempo no me saldré de ella” esa línea de tiempo, es el camino en esta vida, y terminaremos en dos lugares, uno lleno de felicidad y otro lleno de dolor, pero si nuestra línea de tiempo es la de FELICIDAD, tendremos paz, gozo, amor y sobre todo tendremos una bendición para todos.

Retomemos el camino que lleva a Dios y no te desvíes a ningún lugar, ni a derecha ni a izquierda, sigue tu rumbo para alcanzar aquello que Dios te ha prometido al final de tu línea de tiempo. Que te espera tu SALVADOR.

HEBREOS 12:2 Fijemos nuestra mirada en Jesús, en quien termina y empieza nuestra fe. El sufrió la muerte en la cruz y acepto la humillación como si no fuera nada, pudo hacerlo por el gozo que le esperaba: sentarse a la derecha del trono de Dios.