El temor siempre ha estado presente en nuestra vida, en nuestros corazones siempre habrá temor cuando nos enfrentemos a una situación desconocida o a algo que temamos, vencer el miedo no es fácil, muchas veces se vuelve una lucha constante.

Cristo Jesús fue igual que nosotros, se hizo hombre para pasar por todo lo que nosotros pasamos, tentaciones, hambre, enfermedades, peligro, Cristo paso exactamente por lo que nosotros pasamos muchas veces en nuestra vida, pero Cristo lo venció todo, él es vencedor y nos dejo estas palabras que debemos hacerlas nuestras siempre.

“Pero confiad, yo he vencido al mundo” (Juan 16:33)…frase tan poderosa que nuestro Dios nos dejó en su preciosa palabra, así como Cristo venció al mundo y aún la misma muerte no lo pudo detener debemos de seguir confiando en Dios.

Había escrita un acta completamente escrita y sellada en contra de cada uno de nosotros, mas cuando Dios envió a su ÚNICO HIJO a morir por nosotros, esa acta fue destruida y clavada en la Cruz del Calvario por la muerte y resurrección de Cristo Jesús Señor Nuestro. (Colosenses 2:13-16)

Todos los temores que puedan venir a nuestro corazón, no nos debe de separar ni poner en duda de la confianza que Dios venció al enemigo y sepultó todo lo que estaba en contra nuestra, al morir Cristo fuimos liberados de todo pecado, toda maldad, toda enfermedad, todo lo que nos separaba de Dios fue llevado por Dios.

Hay dos historias de amor que impactan mi vida, la primera es la de Dios que dio a su Hijo único en propiciación de nuestros pecados, y fuimos nosotros que matamos a Cristo, nuestros pecados fueron quienes mataron a Dios y por esa muerte tan dolorosa que Dios decidió hacer, fuimos liberados y perdonados de toda maldad. (Juan 3:16. 2 Corintios 5:14-18)

La segunda historia que impacta mi vida, es la de unos misioneros que iban a un viaje de expedición a las selvas de Sur América, a una tribu que solo había oído de ellos pero que nadie había entablado comunicación con ellos. Estos misioneros al llegar a las cercanías del rio, se les acercan los nativos y hacen contacto con los misioneros, en un cerrar y abrir de ojos todos los misioneros estaban muertos.

Sus esposas regresaron al tiempo a la aldea a terminar lo que sus esposos empezaron, toda la aldea conoce a Dios, y el hijo mas pequeño de un misionero que en este entonces ya era un señor, se topa con el asesino de su padre y le dice el nativo: “yo mate a tu padre y ahora tu debes asesinarme a mi, le da la lanza, y el hijo del misionero le contesta “a mi padre tu no lo mataste, él quiso morir” …Así se manifiesta el amor de Dios en cada uno de nosotros cuando conocemos a Dios realmente en nuestras vidas y Dios tiene control de todo lo que hacemos. Demostremos el amor que dios a puesto en nuestra vida día a día, mostremos de que estamos hechos.

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