Poder ver en un instante todo lo que hemos vivido podrá ser una de las emociones mas fuertes que el ser humano podría experimentar, ver como nuestra vida pasa frente a nosotros cuando nos hemos enfrentado a un accidente automovilístico, o ver como la vida de un ser querido pende de un hilo al encontrarse postrado en la cama de un frío hospital.

Tarde o temprano tendremos que enfrentar la muerte…unos podrán estar listos para cuando ese momento llegue, poder vivir cada día como si fuese el último de nuestra existencia en esta tierra que nos vio nacer y ahora nos verá ir…

Saber que hemos pasado momentos inolvidables sobre esta tierra que hemos visto, saber que nuestros días fueron contados…poder haberlos gozado al máximo haciendo lo que era agradable para nuestro Creador.

En cuanto a mí, veré tu rostro en justicia; Estaré satisfecho cuando despierte a tu semejanza. Salmos 17:15 (Versión Reina Valera 1960)

Es en esos últimos instantes de la vida en donde recordamos todo lo que hemos vivido, poder recordar lo bueno que fui o…lo malo que fui con quien no lo merecía, pensamientos que inundan mi mente y no poder encontrar esa paz anhelada…

Instantes que hacen que el corazón se entristezca y se llene de profundo temor al saber que todo lo que viví en esta tierra que me vio nacer y ahora me ve irme…saber que me espera el Creador de todo lo que mis ojos vieron y estar delante de su presencia para ser juzgado…

Profundo temor hay al saber que un día estaré frente a frente con el Creador y…poder escuchar esas palabras que nunca imaginamos poder oír…Pero os dirá: Os digo que no sé de donde sois; apartados de mí todos vosotros, hacedores de maldad. Lucas 13:27

Podrá ser un día lleno de temor y saber que no tendremos esperanza alguna para poder recapacitar…mas la misericordia de Dios es maravillosa, Dios no permitirá que nos perdamos para una eternidad lejos de él…es en ese instante donde el perdón de Dios todavía esta vigente…nosotros decidimos aceptar o rechazar ese maravilloso perdón que Dios nos ofrecer en esos últimos instantes para tener vida eterna al lado de nuestro Salvador.

“Y yo les doy vida eterna. Jamás perecerán y nadie las arrebatará de mi mano” Juan 10:28 (Versión Peshita en Español)

Anuncios