Nuestra vida fue comprada por precio de sangre…cuando Jesús fue muerto por nuestros pecados…sin tener la obligación de venir a esta tierra, dejando su gloria incorruptible como el Hijo de Dios…decidió venir y morir por cada uno de nosotros.

Somos tan egoístas, somos tan faltos de amor, todo nuestro entorno esta lleno de enfermedades, lleno de ira, lleno de malos pensamientos… y todo lo que vemos esta necesitado de amor, amor que nos llena el corazón y nos hace reflexionar en lo que debemos cambiar.

Cambios que son necesarios en el diario vivir de nosotros, cambios que nos pueden ayudar y beneficiar para salir adelante, cambios que podemos hacer día a día, mas no queremos hacer esos cambios que nos necesarios para ser mejores.

En la Cruz fueron perdonados todos nuestros pecados…”antes, ustedes estaban muertos, pues eran pecadores y no formaban parte del pueblo de Dios. Pero ahora Dios les ha dado vida junto con Cristo, y les ha perdonado todos sus pecados” Colosenses 3:12 (Versión Biblia Lenguaje Sencillo)

Es hora de que pensemos en esos momentos en que Cristo estaba en la Cruz, sufriendo por ti y por mí, podríamos imaginarnos todo ese sufrimiento…pero sería imposible sentir lo que Jesús sintió…por culpa de nosotros…Cristo fue muerto.

“He sido derramado como aguas, y todos mis huesos se descoyuntaron; mi corazón fue como cera, derritiéndose en medio de mis entrañas” Salmos 22:14 (Versión Reina Valera 1960)

Pensemos en esos momentos en que Jesús estaba en la cruz, él estaba pagando un pecado que no era de él, era tuyo y mío…somos tan mal agradecidos en no agradecerle a Dios por ese sufrimiento que llevó por nuestra culpa.

Culpa que él pago…con su muerte…pero no todo quedo allí…como Hijo de Dios, Todopoderoso, Omnipotente…se levantó de la tumba, venció a la muerte… y ahora esta intercediendo por ti y por mi… ¿tienes algo que decirle a Jesús por esa culpa que él llevo, cuando era tuya?

“Y Dios, que levantó al Señor, también a nosotros nos levantará con su poder” 1 Corintios 6:14 (Versión Reina Valera 1960)

Por la muerte de Cristo, hemos sido perdonados, hemos sido salvados…ahora solo sigamos delante  del Señor y no desmallemos hasta llegar a ver su rostro…para poder decirle ¡Gracias Señor por haber muerto por mis pecados y por haberme dado vida cuando estaba muerto! A Dios pertenecemos y somos de él, él nos creo para que le sirvamos y le adoremos día a día.