Siempre tenemos momentos de felicidad, momentos alegres que vienen a poner alegría e inmensa felicidad en todo nuestro ser, así como hay momentos de felicidad…también hay momentos de inmensa tristeza donde no hallamos como escapar.

Nuestra vida tiene dos facetas, así como el día tiene luz del día, y tiene luz de la noche, nuestro ser es igual, tenemos felicidad, y tristeza…en momentos separados…eso nos enseña que estamos vivos.

Cuando alguien no tiene sentimientos…esta muerto en vida, hay momentos que nunca queremos olvidar, y momentos que deseamos olvidar para siempre y jamás recordarlos o traerlos a la memoria, como aquel día cuando me dijeron que mi esposa me había dejado, o cuando falleció alguien en mi familia, o cuando mi mejor amigo se fue a la presencia de Dios.

Cuando todo va bien en mi vida, es cuando debo de agradecerle a Dios por lo que me permite ver, sentir, y por darme lo que necesito…en esos momentos de “todo me va de lo mejor” es cuando me olvido completamente de Dios, cuando “todo me sale bien” es cuando digo “no necesito de Dios” es allí donde debo agradecerle y decirle “muchas gracias Señor por todo lo que me has dado”

“Del hombre son las disposiciones del corazón; Mas de Jehová es la respuesta de la lengua” Proverbios 16:1, en estos instantes de tristeza…necesito de Dios…en esos momentos de desesperación busco la ayuda de Dios, es esos momentos de enfermedad…es cuando me es urgente la mano de Dios… ¿es acaso Dios mi salvavidas?

Todos tenemos a Dios como “salvavidas”… ese salvavidas lo tenemos a nuestro lado las 24 horas, los 365 días del año…pero únicamente lo buscamos cuando nos va mal… busquemos a Dios todos los días, Dios no es salvavidas… Dios esta a tu lado en esos momentos de desolación y de necesidad.

“cuando todo va bien, es cuando debemos de acudir a nuestro Señor y Salvador, Dios es y debe ser el primer lugar en todo lo que hagamos, así cuando vengan tiempos de angustia sabemos que Dios estará allí para socorrernos y sacarnos de los problemas que nos vengan”

En los problemas…es cuando quieres ver la mano de Dios, pero porque no verla también “cuando te va bien”… la puedes  ver en esos momentos de felicidad, si tan solamente abres tus ojos para ver lo que Dios te ha dado, solo necesitas creer y tener fe a Aquel que murió por ti, para poder ver lo que te ha puesto en tus manos, en tu corazón, hay esperanza si puedes creer y lo puedes ver, pero ver con fe en Dios; y digas en tu corazón y en tu mente, “muchas gracias Dios por todo lo que me has dado, gracias por todo lo que no me has dado” Solo démosle gracias a Dios por todo lo que nos da cuando nos va bien y cuando nos va mal. Dios sabe muy bien lo que hace.

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