El cambio que Dios hace en las personas es maravilloso y único, podemos ser las personas mas temibles, podemos tener maldad en todo nuestro corazón, podemos maquinar y llevar a cabo hecho que lastiman a las demás personas.

Pasamos la noche en vela pensando en el mal que vamos hacer el siguiente día y no tenemos paz en todo lo que hacemos, pero Dios nos dice; ven a Mí que estoy Dispuesto a borrar toda tu maldad y olvidarla. Podemos tener la plena seguridad que Dios ya borró todos nuestros pecados, pero debemos de decírselos a él.

“un gran rey pide perdón” cuando el rey David comete adulterio y asesinato, Dios le envía al profeta Natán para que le dé un mensaje de parte de Dios, que le decía que el pecado que había cometido Dios se lo había perdonado. (2 Samuel 12:1-9, 2 Samuel 12:13)

“limpio como el algodón” nuestro pecado podrá ser rojo como la sangre y creer que nadie nos perdonaría “incluso Dios” pensaría alguien, el gran amor de Dios hacia nosotros es maravilloso, cuando Dios perdona a alguien, lo hace en el instante, nuestro pecado puede ser horrible, pero para Dios no hay nada imposible, como perdonó a David también nos puede perdonar a nosotros. (Isaías 1:18, Salmos 51:7)

“Dios nos purifica de toda maldad” Dios le envió un profeta a David para que a través de él supiera que Dios todavía lo tenia en gran estima, David entendió el mensaje que Dios le estaba dando a través de Natán, ahora nosotros entendemos el mensaje que Dios nos esta dando día a día, muchas personas te pueden estar hablando de Dios, pero tu puedes estar haciendo oídos sordos, Dios te quiere ayudar y solamente debes de ver y oír lo que Dios te dice. Puedes hacer lo que el rey David hizo. Pidió perdón, se arrepintió te todo corazón y Dios le perdonó maravillosamente. (Salmos 51)

“completa paz” Dios quiere lo mejor para cada uno de nosotros, y solamente debemos de pedirle perdón por todo lo que hemos hecho, día a día debemos de decirle que somos humanos y que sin él de nuestro lado no podemos hacer nada, Dios tienes su oído presto a escucharnos y contestar nuestras oraciones, solamente debemos hablar con Dios y decirle lo que sentimos y lo que mas deseamos que él sepa, nuestro ser, nuestro corazón descansará en completa paz. (1 Tesalonicenses 5:23, Colosenses 3:15)

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