Cada día vemos el levantar del sol, vemos las aves cantar un canto que solamente ellas entienden y para nuestro oído es agradable, vemos el cielo despejado, de mañana vemos un nuevo día.

Solo nos levantamos, nos tomamos una taza de café caliente, y en 5 minutos nos vamos para el trabajo, a empezar nuestras labores diarias, y pasamos todo el día una oficina, en un hospital, en un colegio, en la casa haciendo las labores diarias.

Cuando vemos que un rayo de sol entra por nuestra ventana y nuestros ojos se abren completamente, en lo primero que pensamos es en las labores que tenemos planificadas para el día de hoy.

Si tan solamente fuéramos mas agradecidos con Dios, y lo primero que hiciéramos todos los días de nuestra vida fuera darle gracias por el sol que nos permite ver de mañana, por la vida que nos regala diariamente, por la salud que nos da, por la tranquilidad que nos dio durante toda la noche, por habernos guardado y por habernos permitido ver un nuevo día.

Eso es lo que menos hacemos, desviamos todo nuestro agradecimiento a las cosas de este mundo, nos desviamos y nos olvidamos en agradecerle a Dios por todo lo que nos regala sin pagarle un solo centavo, solo nos levantamos, nos arreglamos y nos vamos al trabajo…y Dios simplemente no esta en nuestros pensamientos ni en nuestro corazón, solo 5 minutos diarias que nos tomemos para poderle agradecer a Dios por todo lo que nos da todos los días de nuestra vida.

Cinco minutos, es mas que suficiente para darle gracias a Dios por la vida, por la salud, por nuestras familias, por nuestros trabajos, por todo lo que nos permitirá hacer en cada nuevo día que nos permite ver, ese canto de las aves que puede ser desagradable o agradable a nuestros oídos, nos alabanzas de las aves del cielo para su Creador, y nosotros que le damos a Dios de mañana, ya nos pusimos a pensar en eso, nos preocupamos mas por nuestra propia vida, que en darle 5 minutos diarias a Dios.

Cinco minutos dedica a Dios, y todo tu día será diferente, será menos difícil, porque estas dedicándole cinco minutos cada mañana a tu creador y Salvador, hazlo y veras todo muy diferente.

Salmo 5:3 Oh Jehová, de mañana oirás mi voz; De mañana me presentaré delante de ti, y esperaré.

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