Son muchas las personas que día a día abordan un avión, otras toman un barco, otras solamente toman un autobús y van de viaje con un rumbo fijo en su caminar diario, no se lo piensan dos veces para tomar su equipaje, caminar y obedecer a esa voz que los llama.

Muchas de ellas tal vez regresen de nuevo a su hogar, aquel hogar que los vio nacer, crecer y ahora los ve partir, porque han decidido dejar sus propias vidas y entregarse a alguien mas, entregarse a esas miles de personas que andan en las calles perdidas sin un rumbo.

Otros no volverán a ver su hogar, darán toda su vida y corazón a esas personas que tanto han amado sin aún conocer…simplemente porque han decidido olvidarse de sus propias vidas para entregarse por completo a lo que fueron llamados, para que atreves de ellos… miles de personas puedan tener una nueva vida.

Obedezcamos el llamado que Dios nos hace a cada uno de nosotros, unos irán a dar el mensaje de Dios, otros ofrendarán y mantendrán obreros en el campo misionero, otros harán una labor no menos que las demás, pero es una de las mas importantes, oraran a Dios por aquellos que Si han decidido entregarse y dejar sus vidas, dejar sus familias, su trabajo…para entregarse por completo a esas personas que aún no conocen a Dios y puedan ser cambiados por el amor de Dios.

Se cuenta la historia de un misionero que estaba en las selvas del Brasil con su esposa, habían ido a hablar de Dios muy lejos de su ciudad a una aldea lejana, pero lo mas importante habían obedecido la voz de Dios; hacía 3 años que vivían entre los aborígenes… pero una noche la esposa de aquel misionero enferma gravemente y es llevada de urgencia al hospital…

Estando en la cama de aquel solitario hospital, siente en su corazón que deben de regresar de nuevo a aquella aldea…toman sus maletas y aún enferma regresa…cuando llegan a la aldea la encuentra diferente de cómo la había dejada hace unos días…a través de la enfermedad y la dedicación de aquella misionera todos habían decidido cambiar sus vidas y entregarlas por completo a Dios.