Religiones, pastores, profetas, misioneros, nuevas religiones, nuevas iglesias…hoy en día es muy fácil poder oír del poder de Dios, escuchar de las maravillas que Dios hace, muchas personas hablando de un Dios real y un Dios vivo que reina y reinará por siempre y para siempre.

De tantas iglesias, con diversidad de nombres y tamaños, iglesias pequeñas, medianas y megas iglesias…donde alaban a un Dios de milagros, a un Dios donde se manifiesta de muchas formas y diversidad de maneras, e incluso milagros que nuestros ojos pueden ver.

Vemos a los profetas, pastores y a todas las personas que están al frente de esas iglesias milagrosas…y al poder ir y estar allí, nos quedamos viendo del poder de Dios, que es usado a través del pastor o profeta…

Vemos que le rinden aplausos y vituperios a la pastor o profeta cuando hace un milagro, pero vemos a la persona que hizo el milagro o vemos a quien permitió que esa personas se parara y pudiera caminar…¿en quien tienes los ojos puestos?..¿a quien sigues?…hay personas que van a las iglesias milagrosas solo porque el profeta tal va a estar hoy, el profeta del tal país va a estar ministrando hoy por la noche o va a ver una gran cruzada..

¿A quien sigues?…si tu vas a las iglesias milagrosas solo por que el profeta que sale en la televisión va a estar allí hoy y quieres que te sane o te haga un milagro, tienes los ojos puestos en esa persona…no pongas los ojos en las personas, en los pastores, en los profetas, pon los ojos en Aquel que murió por ti, pon tu confianza en Aquel que resucitó la tercer día llenos de Gloria y Honra…Sigue a Dios y no a tu pastor o profeta, pon tus ojos en Dios y espera en Dios, espera en tu creador.

Querido amigo y amiga, si tienes los ojos puestos en el pastor o profeta de tu iglesia, cambia tu mirada y sigue a quien hace los milagros y a quien te dio vida para que vivas eternamente en un mundo nuevo, donde no habrá enfermedad, ni maldad, ni pecado alguno, pon tus ojos en Dios y no quien predica el evangelio de Dios.

Hebreos 12:2 Pongamos toda nuestra atención en Jesús, pues de él viene nuestra confianza, y es él quien hace que confiemos cada vez mas y mejor. Jesús soporto la vergüenza de morir clavado en la cruz porque sabía que, después de tanto sufrimiento, sería muy feliz. Y ahora se ha sentado a la derecha del trono de Dios.

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