Cantantes de Rock, artistas de televisión y del cine, escritores famosos; a mas de alguien podemos admirar y respetar, pero muchas veces algunos le rendimos culto a esas estrellas de la farándula, perteneciendo o formando clubs de fans.

Vestimos como nuestro artista preferido, compramos la ropa que lleva su nombre o su marca, y nos tatuamos muchas veces igual que ellos; ¿Por qué no somos originales y no andemos imitando a nadie más?

Tratar de imitar a alguien nos quita nuestra personalidad y nuestra identidad desaparece por completo porque estamos siendo alguien que no somos, es allí donde nos extraviamos y nuestra vida desaparece por completo porque estamos imitando alguien que nos lleva al fracaso con su vida desenfrenada.

Nuestro único objetivo es tratar de ser alguien que jamás seremos, soñamos en alcanzar lo que otros tienen pero que equivocados estamos, tenemos nuestra mirada en alguien que nos lleva al fracaso, nos miremos a otra persona igual a nosotros, porque vamos directo al fracaso de nuestra vida.

Nuestra mirada debe estar puesta en Cristo Jesús nuestro Salvador, a Él debemos de imitar y seguir, si seguimos a Jesús nuestra vida será de éxito permanentemente y seremos mejores personas cada día.

El error más grande que podemos cometer como seres humanos, y todos más de alguna vez hemos seguido a mas de algún cantante, sea cual sea el tipo de música, jugadores de algún deporte, pero que equivocados hemos estado, ellos son como nosotros solo que se han hecho famosos, pero no nos pueden salvar y no pueden hacer nada por nosotros, ni ellos mismos se pueden salvar.

Solo debemos de seguir y confiar, y hacer lo que Dios nos ordena, Dios es el único que tiene poder para quitar y poner su vida, y reconozcamos que por Dios somos quien somos, nuestra mirada debe estar puesta en el Aquel que murió por ti y por mi y tuvo el poder suficiente para levantarse revestido de Gloria y poder de la tumba, ni la misma muerte lo puede detener.

Tu mirada debe estar puesta en Aquel que murió por ti y solo te pide que le sigas y le obedezcas.

EFESIOS 5:1 Imiten, pues, a Dios como hijos amados.

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