Vemos una puerta cerrada frente a nuestra vista, no hayamos por que camino ir, todo es oscuro, lleno de espinas esta nuestro camino; no vemos la mano de Dios en nuestra vida, nos sentimos llenos de ira, tristeza, nos sentimos desconsolados, no vemos salida.

Lo mismo que a nosotros nos ha pasado, les ha sucedido  a los grandes hombres de Dios que estuvieron cerca a nuestro Creador, Moisés se sintió triste, él no iba a caminar si Dios no iba con él, eso nos sucede a nosotros también; no queremos ir si Dios no va con nosotros como Poderoso Gigante.

Nos vemos en el hoyo de la desesperación llenos de tristeza…el rey David que era conforme al corazón de Dios…también estuvo en ese pozo de la desesperación.” Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia; Conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones.” Salmos 51.

Nos podemos sentir como el rey David, no vemos la salida a nada, estamos viviendo una vida llena de pecado, nos estamos engañando nosotros mismos, pero a Dios no le podemos engañar; y mejor digamos como dijo el rey David: “Lávame más y más de mi maldad, y límpiame de mi pecado” Salmos 51:2.

Mucha veces me he sentido como el rey David, que siento que Dios no esta a mi lado, siento que su Espíritu Santo me ha abandonado, pero tengo esa promesa tan maravillosa  de Dios para mi vida cuando dice: “Ahora bien, Yo estoy contigo. Te guardare por dondequiera que vayas y te haré volver a esta tierra. No te dejaré hasta que haya hecho lo que te he prometido” Génesis 28:15

Las promesas de Dios nos eternas, maravillosas, Dios lo que promete lo cumple porque el no es hijo de hombre para que mienta, “Dios no es hombre, para que mienta, ni hijo de hombre, para que se arrepienta. ¿Lo ha dicho Él, y no lo hará? ¿Ha hablado, y no lo cumplirá? Números 23:19.

Así como el rey David pidió perdón por todos sus pecados, nosotros debemos hacer lo mismo que el hizo, arrepentirnos, agradecerle, que Dios quite nuestras rebeliones y limpie nuestro corazón. “Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí” Salmos 51:10.

Para poder decir: “Señor, abre mis labios, y publicará mi boca tu alabanza” Salmos 51:15.

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