En Juan 17:3, en Su oración de intercesión por sus discípulos y los que creerían a través de ellos, es decir, por Su Iglesia, expresó Su propósito fundamental: “Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.”

Los cristianos evangélicos hemos difundido la frase que abrevia el Evangelio al mínimo para hacerlo accesible a todos, al predicar: “Sólo crea en Jesucristo y será salvo”. Y esto es verdad, siempre que tanto el predicador, como el oyente vayan después más allá:

a.     el predicador, para presentar en su predicación, y luego a través de un discipulado y un adecuado seguimiento en el estudio de las Escrituras, un cuadro completo de Jesucristo de acuerdo con ellas.

b.    el oyente o nuevo convertido, para conocer de manera completa quién es el Jesucristo a quien va a confiar o ha confiado ya su vida en este mundo y por la eternidad.

JESUCRISTO: DIOS ENCARNADO REDENTOR

El mínimo conocimiento de Jesucristo para obtener la salvación es creer que Él es Dios mismo hecho carne para morir en expiación por el pecado del hombre y salvarlo. En resumen,  Jesucristo: Dios Encarnado Redentor.

La fe de los magos del Oriente:

Mat. 2: 1-2, 11-12.Cuando Jesús nació, en Belén de Judea, en días del rey Herodes, llegaron del oriente a Jerusalén unos sabios, preguntando: ‘¿Dónde está el rey de los judíos que ha nacido?, pues su estrella hemos visto en el oriente y venimos a adorarlo.’ ”

“Al entrar en la casa, vieron al niño con María, su madre, y postrándose lo adoraron. Luego, abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra. Pero siendo avisados por revelación en sueños que no volvieran a Herodes, regresaron a su tierra por otro camino.”

La fe de estos sabios nos revela:

  • Fe en la encarnación: creían que el niño recién nacido era Dios y llegaron para adorarlo.
  • Fe en que era el Rey prometido a los Judíos: el Mesías.
  • Fe en las profecías de las Escrituras que anunciaban Su advenimiento.
  • Sus regalos de oro, incienso y mirra, que profetizaban que sería: rey, sacerdote y redentor.
  • Fe en que el fenómeno luminoso era una señal divina anunciando al Mesías, la cual siguieron hasta el final.
  • Fueron dignos de recibir revelación por sueños y sensibles para obedecerla.

La fe del ladrón en la cruz:

Luc. 23:39-43. “Uno de los malhechores que estaban colgados lo insultaba diciendo: ‘Si tú eres el Cristo, sálvate a ti mismo y a nosotros.’ Respondiendo el otro, lo reprendió, diciendo: ‘¿Ni siquiera estando en la misma condenación temes tú a Dios? Nosotros, a la verdad, justamente padecemos, porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos; pero este ningún mal hizo. Y dijo a Jesús: ‘Acuérdate de mí cuando vengas en tu Reino.’  Entonces Jesús le dijo: ‘De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso.’ “

La fe del ladrón en la cruz revela:

  • Fe en la encarnación de Jesús: llamó Señor al hombre que allí agonizaba.
  • Fe en la vida santa y perfecta de Jesús y que su muerte era injusta.
  • Fe en la resurrección: Jesús se levantaría de la muerte que pronto le vendría.
  • Fe en que Jesús volvería y gobernaría como Rey.
  • Fe en la salvación por gracia: reconoció su pecado y clamó por misericordia.

Cree en el Señor Jesucristo:

Hch. 16:25-34. “Pero a medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios; y los presos los oían. Entonces sobrevino de repente un gran terremoto, de tal manera que los cimientos de la cárcel se sacudían; y al instante se abrieron todas las puertas, y las cadenas de todos se soltaron. Se despertó el carcelero y, al ver abiertas las puertas de la cárcel, sacó la espada y se iba a matar, pensando que los presos habían huido. Pero Pablo le gritó: ‘¡No te hagas ningún mal, pues todos estamos aquí!’  Él entonces pidió una luz, se precipitó adentro y, temblando, se postró a los pies de Pablo y de Silas. Los sacó y les dijo: ‘Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo?’  Ellos dijeron: ‘Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo tú y tu casa.’  Y le hablaron la palabra del Señor a él y a todos los que estaban en su casa. Él, tomándolos en aquella misma hora de la noche, les lavó las heridas, y en seguida se bautizó con todos los suyos. Luego los llevó a su casa, les puso la mesa y se regocijó con toda su casa de haber creído a Dios.”

La declaración de fe de Pedro:

Mat. 16:13-18.Al llegar Jesús a la región de Cesarea de Filipo, preguntó a sus discípulos, diciendo: ‘¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre?’ Ellos dijeron: ‘Unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías o alguno de los profetas.’ Él les preguntó: ‘Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?’  Respondiendo Simón Pedro, dijo: ‘Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.’ Entonces le respondió Jesús: ‘Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo también te digo que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia, y las puertas del Hades no la dominarán.’ “

Jesús estableció Su Iglesia sobre el fundamento de una declaración acerca de quién era Él: el Cristo (palabra griega equivalente al hebreo Mesías, o Ungido en castellano) el Hijo del Dios viviente.

Cuando Pedro hizo esta declaración, había conocido a Jesús sólo algunos meses; no había oído toda la enseñanza del Maestro, ni tenido lugar Su muerte, resurrección y ascensión; no había recibido la unción del Espíritu Santo en Pentecostés, ni había sido escrito el Nuevo Testamento.

Nuestro concepto de Jesucristo actualmente deberá ser mucho más amplio para:

  1. conocer a nuestro Salvador y Señor, para tener mejor comunión con Él y adorarlo mejor
  2. guardarnos de los falsos conceptos de Jesucristo que abundan alrededor
  3. prevenir a otros para que no crean en esos falsos conceptos

La cantidad y calidad de la fe que salva.

Jesús dijo a muchos: “Tu fe te ha salvado”, y así lo creemos, aunque ellos no hayan expresado todo lo que sabían y creían en su corazón en cuanto a Jesús, y sólo podamos conjeturarlo.

¿Qué elementos en cuanto al conocimiento de Jesucristo constituyen el mínimo que llena el requerimiento de Dios para que alguien sea salvo?

Luc. 7:48-50. “A ella le dijo: ‘Tus pecados te son perdonados.’ Los que estaban juntamente sentados a la mesa, comenzaron a decir entre sí: ‘¿Quién es este, que también perdona pecados?’ Pero él dijo a la mujer: ‘Tu fe te ha salvado; ve en paz.’

Luc. 17:15. “Entonces uno de ellos, viendo que había sido sanado, volvió glorificando a Dios a gran voz, y se postró rostro en tierra a sus pies dándole gracias. Este era samaritano. Jesús le preguntó: ‘¿No son diez los que han quedado limpios? Y los nueve, ¿dónde están? ¿No hubo quien volviera y diera gloria a Dios sino este extranjero?’  Y le dijo: ‘Levántate, vete; tu fe te ha salvado.’ “

Luc. 18:35-43. “Aconteció que, acercándose Jesús a Jericó, un ciego estaba sentado junto al camino mendigando, y al oír a la multitud que pasaba, preguntó qué era aquello. Le dijeron que pasaba Jesús nazareno. Entonces gritó, diciendo: ‘¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí! Los que iban delante lo reprendían para que callara; pero él gritaba aún más fuerte: ‘¡Hijo de David, ten misericordia de mí!’ Jesús entonces, deteniéndose, mandó traerlo a su presencia. Cuando llegó, le preguntó, diciendo: ¿Qué quieres que te haga?’ Y él dijo: ‘Señor, que reciba la vista.’ Jesús le dijo: ‘Recíbela, tu fe te ha salvado.’ Al instante recobró la vista, y lo seguía glorificando a Dios; y todo el pueblo, cuando vio aquello, dio alabanza a Dios.’ “

En cada uno de los casos anteriores, quienes lo buscaron por ayuda creyeron que Él era Jesús, el Dios encarnado redentor.

El mínimo que podemos decir a un moribundo, o a alguien que está en una situación de emergencia y necesita ayuda espiritual sería:

Las Sagradas Escrituras, que son la Palabra de Dios, nos dicen que: “El eterno Hijo unigénito de Dios nos ama tanto, que se hizo hombre; vivió en esta tierra como Jesucristo de Nazaret y ofrendó su cuerpo, en el cual había vivido una vida santa, en expiación por nuestros pecados, para así librarnos del merecido castigo eterno en el infierno. Después de vencer a la  muerte, resucitó de la tumba, ascendió al cielo y se sentó a la diestra de Dios Padre. Ahora intercede por nosotros, mientras regresa para darnos un cuerpo incorruptible y llevarnos a vivir con Él al cielo por siempre.

Si usted tan sólo cree en Él como su único y suficiente Salvador, será salvo. ¿Desea hacerlo?”

Creemos que esta presentación de tan sólo 25 segundos incluye el conocimiento necesario para informar acerca de Jesucristo, a quien tenga necesidad espiritual. Ella contiene los siguientes elementos:

  • Jesús es el Hijo de Dios, coeterno con el Padre
  • Dios se hizo carne y nació y vivió como el hombre Jesús
  • Su vida santa fue acepta al Padre, así como su cuerpo ofrecido en sacrificio como propiciación por el pecado de la humanidad
  • El pecado nos había hecho merecer el castigo eterno
  • Jesucristo venció la muerte y resucitó con cuerpo incorruptible
  • Ascendió y, sentado a la diestra del Padre, intercede por nosotros
  • En Su segunda venida, para arrebatar a Su Iglesia, ocurrirá la resurrección y transformación de los creyentes
  • Nuestra vida eterna será con Jesús en el cielo

NOSOTROS TENEMOS MÁS TIEMPO PARA CONOCER MEJOR A NUESTRO SEÑOR Y DEBEMOS ESTUDIAR MÁS A FONDO LAS ESCRITURAS

De una persona que se convierte a Jesucristo, asiste por años a los servicios de la Iglesia y a las clases de la Escuela Dominical, se espera un mayor conocimiento acerca de quién es Jesucristo, pues ésa es la voluntad del Señor, expresada en:

Juan 17:3. “Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.”

Dios quiere que lo conozcamos a Él en toda Su personalidad y asimismo a Su Hijo Jesucristo. Conocerlo no solamente en el aspecto abstracto o intelectual, sino también aceptarlo y recibirlo en nuestro corazón con toda nuestra fe, amor y obediencia como el Dios verdadero y a su Hijo Jesucristo.

Si amamos a Jesucristo querremos conocerlo más cada día. A medida que lo conozcamos mejor, mejorará también nuestra comunión con Él y la forma como lo adoramos.

Jesús nos ha revelado la naturaleza del Padre:

Jn 14.7-11. “Si me conocierais, también a mi Padre conoceríais; y desde ahora lo conocéis y lo habéis visto. Felipe le dijo: ‘Señor, muéstranos el Padre y nos basta.’ Jesús le dijo: ‘¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: -Muéstranos el Padre? No  crees que yo soy en el Padre y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre, que vive en mí, él hace las obras. Creedme que yo soy en el Padre, y el Padre en mí; de otra manera, creedme por las mismas obras.’ ”

Jn. 16:2-3. “Os expulsarán de las sinagogas, y aun viene la hora cuando cualquiera que os mate pensará que rinde servicio a Dios. Y harán esto porque no conocen al Padre ni a mí.”

Jn. 17:25. “Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero yo te he conocido, y estos han conocido que tú me enviaste.

1 Jn 2:3-6, 13-14. “En esto sabemos que nosotros lo conocemos, si guardamos sus mandamientos. El que dice: «Yo lo conozco», pero no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso y la verdad no está en él. Pero el que guarda su palabra, en ese verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado; por esto sabemos que estamos en él. El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo.”  “Os escribo a vosotros, padres, porque conocéis al que es desde el principio. Os escribo a vosotros, jóvenes, porque habéis vencido al maligno. Os escribo a vosotros, hijitos, porque habéis conocido al Padre. Os he escrito a vosotros, padres, porque habéis conocido al que es desde el principio. Os he escrito a vosotros, jóvenes, porque sois fuertes y la palabra de Dios permanece en vosotros, y habéis vencido al maligno.”

1 Jn. 5.20. “Pero sabemos que el Hijo de Dios ha venido y nos ha dado entendimiento para conocer al que es verdadero; y estamos en el verdadero, en su Hijo Jesucristo. Este es el verdadero Dios y la vida eterna.”

UNA MIRADA AL CRISTO QUE PREDICAN LAS SECTAS

a.  Los Mormones:

Brigham Young, uno de sus máximos líderes dijo: “Jesús, nuestro hermano mayor, fue engendrado en la carne por el mismo personaje que estuvo en el Edén [Adán], quien es nuestro Padre en el cielo.”

Jesucristo y nosotros sus hermanos y hermanas, éramos espíritus preexistentes antes de la encarnación; y así como Él, también seremos dioses.  Él fue apartado de nosotros para ser el primogénito de los espíritus hijos de Dios. Lucifer es el espíritu hermano de Jesús, es la segunda criatura nacida de Dios, después de Jesús.

La expiación de Jesucristo no es suficiente para limpiar todos los pecados, algunos deben ser expiados por la misma persona, mediante la obediencia a las leyes y enseñanza de la Iglesia de los Santos de los Últimos Días (mormones).

Nadie entrará en el cielo, sino con el consentimiento de José Smith, quien reina allí supremo, como un dios.

b. Los Testigos de Jehová:

Jesucristo no es Dios encarnado, sino el primer ser creado por Dios. Él es el Verbo o Logos, un poderoso dios, o el “principio de la Creación de Jehová, y su agente activo en la creación. Jesucristo era un dios, que tuvo un principio,  pero no es el mismo Jehová. Antes de ser el hombre Jesús, él existía como el arcángel Miguel, hermano de Satanás, quien se rebeló contra Dios, mientras Miguel permaneció en obediencia.

Jesucristo se hizo humano y murió para pagar el rescate o precio para la salvación del hombre. Cuando resucitó, volvió a su estado original de espíritu invisible y ya no tuvo más un cuerpo humano. Así, invisible, Él regresó a la tierra en 1914; ya ha expulsado a Satanás del cielo y procede a derrocar el sistema de gobierno satánico para establecer el Reino Milenial teocrático.

  1. Los Adventistas o sabáticos:

Aunque afirman el nacimiento virginal de Jesús, enseñan también que como muestra de obediencia, Él asumió nuestra naturaleza, participando, como todo hijo de Adán, de nuestra naturaleza pecaminosa y caída, de una maldad heredada. Si no fuera así, no podría haber sido tentado en todo. Por lo tanto, no es el Salvador completo y perfecto. Cristo no consumó la expiación vicaria al derramar su sangre en la cruz.

La obra de la redención humana no es terminada por Cristo, sino que en realidad es completada por el diablo, el autor del pecado, sobre quien se pondrán finalmente los pecados de los que verdaderamente se han arrepentido. Satanás, llevando sobre sí la culpa de todos los pecados que él ha hecho al pueblo de Dios cometer, será entonces confinado a esta tierra por mil años, que entonces estará desolada, sin habitantes (durante el milenio), y al final sufrirá el merecido castigo por el pecado en las llamas que destruirán a todos los malvados.

d   Los Gnósticos:

Algunas sectas gnósticas sostienen que Cristo, el espíritu eterno, entró en el humano Jesús en Su bautismo y lo abandonó antes de Su crucifixión. Otros dicen que Jesucristo nunca vino en carne; que parecía ser humano, de carne y hueso, pero en realidad era como un fantasma, una aparición. Su muerte no efectuó ninguna expiación. Él murió en su noble tarea de traernos la luz: el conocimiento de que nuestro espíritu es divino y por lo tanto dioses, sin pecado, ni necesidad de salvación. Él vino para enseñarnos qué es lo que realmente somos: espíritus eternos, de naturaleza divina y a pensar positivamente.

  1. Los del movimiento de la Nueva Era o aquarianos:

Jesús es quien mejor ha interpretado la idea del Cristo eterno y nos dio su ejemplo. Cada humano puede llegar a poseer esa naturaleza de Cristo y llegar a ser un dios. El nuevo nacimiento que necesitamos es llegar a ser conscientes de que hay un elemento divino dentro de cada uno de nosotros. Los novaerianos o nuevaeristas consideran a Jesús una de los muchas encarnaciones que periódicamente vienen a este mundo, como renovadores religiosos, para enseñar y renovar a la humanidad, al igual que Buda, Confucio, Mahoma, Krishna, etc.

  1. Los seguidores del Movimiento de la palabra de fe:

Dicen que no fue la muerte física de Jesús la expiación por los pecados, porque si hubiera sido así, cualquier profeta de Dios podría haberlo hecho.

Afirman que Jesús adquirió la naturaleza de Satanás antes de Su crucifixión y que al morir en la cruz sólo comenzó el proceso de la redención. Después de ello, su hombre espiritual e interno fue al infierno, separado de Dios, donde fue asaltado y torturado por Satanás y sus demonios durante tres días. Luego de probar también la muerte espiritual por todo hombre, Jesús nació de nuevo y fue la primera persona en experimentar el nuevo nacimiento.

Enseñan que Jesús “vino a ser uno con Satanás en muerte espiritual, para hacer de nosotros uno con Dios en vida espiritual.”

(Son líderes de este movimiento: W. Kenyon, Kenneth Hagin, Kenneth Copeland, Benny Hinn,

Frederick Price, Marilyn Hickey, John Wimber)

Compare con las siguientes Escrituras:

I Pe. 3:19-21. “Asimismo, Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu; y en espíritu fue y predicó a los espíritus encarcelados, los que en otro tiempo desobedecieron, cuando una vez esperaba la paciencia de Dios en los días de Noé, mientras se preparaba el arca, en la cual pocas personas, es decir, ocho, fueron salvadas por agua.”

Heb. 10:10-14. “En esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre. Ciertamente, todo sacerdote está día tras día ministrando y ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, que nunca pueden quitar los pecados. Pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios. Allí estará esperando hasta que sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies. Y así, con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados.”

Lea además: Ef. 1:7; Juan 19:30; I Pe. 2:24; Col. 2:13, 14; Luc. 23:43; Heb. 4:14-15;

  1. Los Católicos:

Aunque comparten con los evangélicos las doctrinas de la encarnación, el nacimiento virginal, la muerte expiatoria, la resurrección corporal de Jesucristo y otras enseñanzas bíblicas, en la realidad tratan de equiparar a María con Jesús en ciertos aspectos: a. “la inmaculada concepción de María”, es decir que ella no era humana como todos, sino que fue concebida sin pecado original; b. “la asunción de María”, es decir que ella fue llevada en cuerpo y alma al cielo, lo cual no lo dice la Biblia; c. María fue declarada “Madre de Dios” desde 431 d. C. y ahora se predica “a Jesús por María”.

Además, se enseña que no basta creer en la salvación por la fe en la muerte de Cristo, a lo cual debemos agregar: hacer buenas obras, recibir los sacramentos como “medios de gracia”, pasar por el purgatorio, hacer interminables oraciones por la salvación de los muertos, etc., todo lo cual minimiza la suficiencia de Jesucristo como el único Salvador.

  1. Los de la sanidad interior:

Al aplicar las prácticas de la visualización como método para sanar los “traumas” del alma o heridas psíquicas. Se visualiza en la mente a un Jesucristo, usualmente no bíblico, y se le lleva a recorrer el pasado. Se “revive la escena traumática con Jesús” buscando curar así las memorias negativas.  Al recurrir a la confesión o declaración positiva, se trata de manipular a Jesucristo al antojo de la persona, sin tomar en cuenta Su voluntad.

Se afirma que nuestras palabras son creativas y pueden traer la “presencia de Jesús”. Todo esto basado en la errónea enseñanza de los ilimitados poderes de nuestra mente y del poder de nuestras palabras habladas, que son otra forma de afirmar que el hombre es un dios.

(Practican la sanidad interior: Morton Kelsey, Agnes Sanford, Rita Bennett, Francis MacNutt, Ruth Carter, Craig Hill, John Wimber, John y Paula Sandford).

  1. Los ecuménicos:

El Cristo vacío de contenido que ya se difunde en muchos círculos: un Cristo que sea aceptado por las diversas sectas del cristianismo y otras religiones del  mundo que se espera será unificado religiosamente, en apoyo a la globalización económico política, que tendrá su contraparte religiosa en el ecumenismo.

Este Cristo está siendo sutilmente desarraigado de su contexto judío: tendencia a no enfatizar su encarnación a través de la virgen María de Nazaret, su nacimiento en Belén, su resurrección corporal, y su pronto retorno a reinar sobre el mundo desde Jerusalén. Además, es un Cristo que la Nueva Era y el Postmodernismo presentan como una buena opción, a veces como la mejor opción, pero no la única, al ponerlo al nivel de Mahoma, Buda, Krishna, y equipararlo con ellos.

A esta tendencia está contribuyendo buena parte de la llamada MCC, o “Música Cristiana Contemporánea”, que presenta a un Cristo muy indefinido, que es poderoso, todo amor, santo y con otros atributos según la Biblia, pero que no demanda arrepentimiento, nacer de nuevo, negarse a sí mismo, llevar la cruz y vivir en santidad marchando por el camino estrecho.  Mucha de la MCC, es una música que, además de utilizar los ritmos “bailables” que estimulan los sentidos, habla poco o nada de la Navidad, la resurrección, el inminente retorno de Jesús, la vida de santidad, la sangre expiatoria y otros temas bíblicos básicos.

El Cristo del Credo Apostólico

“Creo en Dios Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra del Espíritu Santo; nació de la virgen María; padeció bajo el poder de Poncio Pilato; fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos* , al tercer día resucitó entre los muertos; subió a los cielos, y está sentado a la diestra de Dios Padre Todopoderoso, y desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo; la santa iglesia cristiana; la comunión de los santos; la remisión de los pecados; la resurrección de la carne; y la vida perdurable. Amén.”

*  debe   entenderse   de   acuerdo  con  Ef. 4:8-10.  “Por lo cual dice: «Subiendo a lo alto, llevó

cautiva la cautividad, y dio dones a los hombres».  eso de que «subió», ¿qué es, sino que también había descendido primero a las partes más bajas de la tierra? El que descendió es el mismo que también subió por encima de todos los cielos para llenarlo todo.”

Jesús, al morir, fue en espíritu al “seno de Abraham”, Luc. 16:19-30,   a proclamar que la salvación estaba consumada y a trasladar el paraíso al cielo, donde están los salvos desde entonces; y a proclamar su triunfo a los incrédulos antediluvianos, I Pe. 3:18-22.

Los evangélicos creemos en el Cristo que nos describe la Biblia así:

a. Una Persona de la Trinidad: el Verbo que en el principio estaba con Dios y era Dios.

Juan 1:1. “En el principio era el Verbo, el Verbo estaba con Dios y el Verbo era  Dios.”

Juan 17:5. “Ahora pues, Padre, glorifícame tú al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo existiera.”

Col. 1:15-19.Cristo es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación, porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. Y él es antes que todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten.             Él es también la cabeza del cuerpo que es la iglesia, y es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia, porque al Padre agradó que en él habitara toda la plenitud.”

b. El Hijo de Dios antes de Su encarnación apareció en el Antiguo Testamento muchas veces en forma angélica. Los teólogos llaman “teofanías” a estas apariciones,

La Biblia dice:

Juan 1:18. “A Dios nadie lo ha visto jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él lo ha dado a conocer.”

Entonces, si el Hijo lo ha dadoa conocer, fue Él quien antes de Su encarnación se presentó con apariencia angélica en el Antiguo Testamento.

Gén. 12:7. “Y se apareció Jehová a Abram, y le dijo: ‘A tu descendencia daré esta tierra’. Y edificó allí un altar a Jehová, quien se le había aparecido.”

Gén. 18:1. “Jehová se le apareció a Abraham en el encinar de Mamre, estando él sentado a la puerta de su tienda, a la hora de más calor.”

Isaías 1:1-2. “El año en que murió el rey Uzías vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime, y sus faldas llenaban el Templo. Por encima de él había serafines.”

c. El Hijo de Dios, quien fue engendrado por el Espíritu Santo como humano en la virgen  María de Nazaret  y nació en Belén de Judea. Jesucristo es, por lo tanto, verdadero Dios y verdadero hombre; el Dios eterno y el hombre perfecto.

Mat. 1:18-23.El nacimiento de Jesucristo fue así: Estando comprometida María, su madre, con José, antes que vivieran juntos se halló que había concebido del Espíritu Santo. José, su marido, como era justo y no quería infamarla, quiso dejarla secretamente. Pensando él en esto, un ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: «José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es. Dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados». Todo esto aconteció para que se cumpliera lo que dijo el Señor por medio del profeta:  “Una virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrás por nombre Emanuel.” (que significa: «Dios con nosotros»).

Luc. 1:34-35. Entonces María preguntó al ángel: ‘¿Cómo será esto?, pues no conozco varón.’ Respondiendo el ángel, le dijo: ‘El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que va a nacer será llamado Hijo de Dios.'”

Isa. 7:14.Por tanto, el Señor mismo os dará señal: ‘La virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emanuel. ‘ “

Isa. 9:6-7. “Porque un niño nos ha nacido, hijo nos ha sido dado, y el principado sobre su hombro. Se llamará su nombre “Admirable consejero”, “Dios fuerte”, “Padre eterno”, “Príncipe de paz”. Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre.”

d. Vivió sujeto a las leyes físicas como hombre perfecto durante treinta y tres años. Fue hombre perfecto sin de dejar de ser el Dios eterno y poderoso.

Juan 1:14.Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros lleno de gracia y de verdad; y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre.”

I Juan 1:1-3. “Lo que era desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado y palparon nuestras manos tocante al Verbo de vida  -pues la vida fue manifestada y la hemos visto, y testificamos y os anunciamos la vida eterna, la cual estaba con el Padre y se nos manifestó-, lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre y con su Hijo Jesucristo.

Col. 1:19, 2:9. “porque al Padre agradó que en él habitara toda la plenitud.” “Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la divinidad.”

Fil. 2:6-7. “Él, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomó la forma de siervo y se hizo semejante a los hombres.”

Mat. 11:27.Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre; y nadie conoce al Hijo, sino el Padre, ni nadie conoce al Padre, sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.

Como humano, Jesús se cansó, tuvo hambre y sed, se entristeció, lloró…

Juan 4:6-7. “Entonces Jesús, cansado del viaje, se sentó junto al pozo. Era como la hora sexta. Llegó una mujer de Samaria a sacar agua; y Jesús le dijo:  ‘Dame de beber’ “.

Juan 11:35. “Jesús lloró.”

Mr. 4:37-38.Pero se levantó una gran tempestad de viento que echaba las olas en la barca, de tal manera que ya se anegaba. Él estaba en la popa, durmiendo sobre un cabezal. Lo despertaron y le dijeron: ‘¡Maestro!, ¿no tienes cuidado que perecemos?'”

Mat. 26:37-38. “Y tomando a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a entristecerse y a angustiarse en gran manera. Entonces Jesús les dijo: ‘Mi alma está muy triste, hasta la muerte; quedaos aquí y velad conmigo.'”

e. Jesús nació bajo la ley y cumplió la ley de Moisés.

Gál. 4:4.Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la Ley.”

Mat. 5:17-18. “No penséis que he venido a abolir la Ley o los Profetas; no he venido a abolir, sino a cumplir, porque de cierto os digo que antes que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la Ley, hasta que todo se haya cumplido.

e. Como humano fue tentado en todo, pero sin pecado.

Mat. 4:1-11. “Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto para ser tentado por el diablo. Después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, sintió hambre. Se le acercó el tentador y le dijo: ‘Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan.’ Él respondió y dijo: ‘Escrito está: “No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios’. Entonces el diablo lo llevó a la santa ciudad, lo puso sobre el pináculo del Templo y le dijo: ‘Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, pues escrito está:  “A sus ángeles mandará acerca de ti”, y “En sus manos te sostendrán, para que no tropieces con tu pie en piedra’

Jesús le dijo: ‘Escrito está también’: “No tentarás al Señor tu Dios”. Otra vez lo llevó el diablo a un monte muy alto y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, y le dijo: ‘Todo esto te daré, si postrado me adoras.’ Entonces Jesús le dijo: ‘Vete, Satanás, porque escrito está: “Al Señor tu Dios adorarás y solo a él servirás”.  El diablo entonces lo dejó, y vinieron ángeles y lo servían.”

Rom. 5:14. “No obstante, reinó la muerte desde Adán hasta Moisés, aun en los que no pecaron a la manera de la transgresión de Adán, el cual es figura del que había de venir.”

I Cor. 15:22, 45. “así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados.” “Así también está escrito: «Fue hecho el primer hombre, Adán, alma viviente»; el postrer Adán, espíritu que da vida.”

Heb. 4:15. “No tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado.

I Pe. 2:22. “Él no cometió pecado ni se halló engaño en su boca.”

f. Se entregó voluntariamente a muerte de cruz en expiación por los pecados de los humanos  para darnos salvación del infierno y vida eterna, si creemos en El.

Jn.10:17-18.Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida para volverla a tomar. Nadie me la quita, sino que yo de mí mismo la pongo. Tengo poder para ponerla y tengo poder para volverla a tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre.”

II Cor. 5:21.  “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros seamos justicia de Dios en él.”

Juan 8:46.¿Quién de vosotros puede acusarme de pecado?”

Rom. 3:23-25. “por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios, y son justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados.”

Rom. 8:3.Lo que era imposible para la Ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado, y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne.”

g. Resucitó de la tumba al tercer día venciendo para siempre a la muerte.

Mat. 16:21. “Desde entonces comenzó Jesús a declarar a sus discípulos que le era necesario ir a Jerusalén y padecer mucho a manos de los ancianos, de los principales sacerdotes y de los escribas, y ser muerto, y resucitar al tercer día.”

Hch. 2:24. “Y Dios lo levantó, sueltos los dolores de la muerte, por cuanto era imposible que fuera retenido por ella.”

Rom. 1:3-4.evangelio que se refiere a su Hijo, nuestro Señor Jesucristo, que era del linaje de David según la carne, que fue declarado Hijo de Dios con poder, según el Espíritu de santidad, por su resurrección de entre los muertos.”

Luc. 24:36-42. “Mientras aún hablaban de estas cosas, Jesús se puso en medio de ellos y les dijo: ‘¡Paz a vosotros!’ Entonces, espantados y atemorizados, pensaban que veían un espíritu. Pero él les dijo: ‘¿Por qué estáis turbados y vienen a vuestro corazón estos pensamientos?Mirad mis manos y mis pies, que yo mismo soy. Palpad y ved, porque un espíritu no tiene carne ni huesos como veis que yo tengo.’ Y diciendo esto, les mostró las manos y los pies. Pero como todavía ellos, de gozo, no lo creían y estaban maravillados, les dijo: ‘¿Tenéis aquí algo de comer? Entonces le dieron un trozo de pescado asado y un panal de miel. Él lo tomó y comió delante de ellos.”

Hch. 10:41. “no a todo el pueblo, sino a los testigos que Dios había ordenado de antemano, a nosotros que comimos y bebimos con él después que resucitó de los muertos.”

h. Después de aparecerse con cuerpo glorificado a muchos, ascendió al cielo y se sentó a la diestra del Padre, donde intercede por nosotros.

I Cor. 15:3-8. “Primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras; y que apareció a Cefas, y después a los doce. Después apareció a más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales muchos viven aún y otros ya han muerto. Después apareció a Jacobo y después a todos los apóstoles. Por último, como a un abortivo, se me apareció a mí.”

Luc. 24:50-51. “Después los sacó fuera hasta Betania y, alzando sus manos, los bendijo. Aconteció que, mientras los bendecía, se separó de ellos y fue llevado arriba al cielo.”

Heb.7:25. “Por eso puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos.”

Juan 17:20. “Pero no ruego solamente por estos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos.”

Rom. 8:34. “Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.”

I Juan 2:1. “Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis. Pero si alguno ha pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo, el justo.

i. Vendrá a arrebatar a Su Iglesia y luego establecerá su Reino Milenial.

Juan 14:3.En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me voy y os preparo lugar, vendré otra vez y os tomaré a mí mismo, para que donde yo esté, vosotros también estéis.”

I Tes. 4:13-17. “Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. Si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él. Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron. El Señor mismo, con voz de mando, con voz de arcángel y con trompeta de Dios, descenderá del cielo. Entonces, los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros, los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.”

j. Juzgará a los vivos y los muertos, a los ángeles caídos, y, al poner a todos sus enemigos bajo sus pies, reinará con el Padre en la Nueva Jerusalén por siempre.

I Cor. 15:24-26.  “Luego el fin, cuando entregue el Reino al Dios y Padre, cuando haya suprimido todo dominio, toda autoridad y todo poder. Preciso es que él reine hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies. Y el postrer enemigo que será destruido es la muerte.”

Ap. 22:3-5.Y no habrá más maldición. El trono de Dios y del Cordero estará en ella, sus siervos lo servirán, verán su rostro y su nombre estará en sus frentes. Allí no habrá más noche; y no tienen necesidad de luz de lámpara ni de luz del sol, porque Dios el Señor los iluminará y reinarán por los siglos de los siglos.”

EL CRISTO SUFRIENTE Y EL CRISTO REINANTE

Isaías presenta al Cristo, el siervo sufriente y también al Cristo el Rey triunfante.

Isa. 53:4-12. “Ciertamente llevó él nuestras enfermedades y sufrió nuestros dolores, ¡pero nosotros lo tuvimos por azotado, como herido y afligido por Dios! Mas él fue herido por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados. Por darnos la paz, cayó sobre él el castigo, y por sus llagas fuimos nosotros curados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros. Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como un cordero fue llevado al matadero; como una oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, no abrió su boca.

Por medio de violencia y de juicio fue quitado; y su generación, ¿quién la contará? Porque fue arrancado de la tierra de los vivientes, y por la rebelión de mi pueblo fue herido. Se dispuso con los impíos su sepultura, mas con los ricos fue en su muerte.

Aunque nunca hizo maldad ni hubo engaño en su boca, Jehová quiso quebrantarlo, sujetándolo a padecimiento. Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado, verá descendencia, vivirá por largos días y la voluntad de Jehová será en su mano prosperada. Verá el fruto de la aflicción de su alma quedará satisfecho; por su conocimiento justificará mi siervo justo a muchos, y llevará sobre sí las iniquidades de ellos. Por tanto, yo le daré parte con los grandes, y con los poderosos repartirá el botín; por cuanto derramó su vida hasta la muerte, y fue contado con los pecadores, habiendo él llevado el pecado de muchos y orado por los transgresores.”

Isa. 11:1-11. “Saldrá una vara del tronco de Isaí; un vástago retoñará de sus raíces y reposará sobre él el espíritu de Jehová: espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor de Jehová.            Y le hará entender diligente en el temor de Jehová. No juzgará según la vista de sus ojos ni resolverá por lo que oigan sus oídos, sino que juzgará con justicia a los pobres y resolverá con equidad a favor de los mansos de la tierra. Herirá la tierra con la vara de su boca y con el espíritu de sus labios matará al impío. Y será la justicia cinto de sus caderas, y la fidelidad ceñirá su cintura. Morará el lobo con el cordero, y el leopardo con el cabrito se acostará; el becerro, el león y la bestia doméstica andarán juntos, y un niño los pastoreará. La vaca pacerá junto a la osa, sus crías se recostarán juntas; y el león, como el buey, comerá paja. El niño de pecho jugará sobre la cueva de la cobra; el recién destetado extenderá su mano sobre la caverna de la víbora. No harán mal ni dañarán en todo mi santo monte, porque la tierra será llena del conocimiento de Jehová, como las aguas cubren el mar. Acontecerá en aquel tiempo que la raíz de Isaí, la cual estará puesta por pendón a los pueblos, será buscada por las gentes; y su habitación será gloriosa.”

En los Salmos también aparece el Cristo siervo sufriente, y el Cristo el Rey triunfante.

Sal. 22:1-24. “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? ¿Por qué estás

tan lejos de mi salvación y de las palabras de mi clamor? Dios mío, clamo de día y no respondes; y de noche no hay para mí descanso. Pero tú eres santo, tú que habitas entre las alabanzas de Israel. En ti esperaron nuestros padres; esperaron y tú los libraste. Clamaron a ti y fueron librados; confiaron en ti y no fueron avergonzados. Pero yo soy gusano y no hombre; oprobio de los hombres y despreciado del pueblo.     Todos los que me ven se burlan de mí; tuercen la boca y menean la cabeza, diciendo: «Se encomendó a Jehová, líbrelo él; sálvelo, puesto que en él se complacía».  Pero tú eres el que me sacó del vientre, el que me hizo estar confiado desde que estaba en el regazo de mi madre.  A ti fui encomendado desde antes de nacer;  desde el vientre de mi madre, tú eres mi Dios. No te alejes de mí, porque la angustia está cerca  no hay quien me ayude. Me han rodeado muchos toros;  fuertes toros de Basán me han cercado. Abrieron contra mí su boca como león rapaz y rugiente. He sido derramado como el agua y todos mis huesos se descoyuntaron. Mi corazón fue como cera, derritiéndose dentro de mí. Como un tiesto se secó mi vigor y mi lengua se pegó a mi paladar. ¡Me has puesto en el polvo de la muerte! Perros me han rodeado; me ha cercado una banda de malignos; desgarraron mis manos y mis pies. ¡Contar puedo todos mis huesos! Entre tanto, ellos me miran y me observan. Repartieron entre sí mis vestidos  sobre mi ropa echaron suertes. Mas tú, Jehová, ¡no te alejes! Fortaleza mía, ¡apresúrate a socorrerme! Libra de la espada mi alma, del poder del perro mi vida. Sálvame de la boca del león y líbrame de los cuernos de los toros salvajes. Anunciaré tu nombre a mis hermanos; en medio de la congregación te alabaré.           Los que teméis a Jehová, ¡alabadlo! ¡Glorificadlo, descendencia toda de Jacob! ¡Temedlo vosotros, descendencia toda de Israel!, porque no menospreció ni rechazó el dolor del afligido, ni de él escondió su rostro, sino que cuando clamó a él, lo escuchó.”

Sal. 2:7-9. “Yo publicaré el decreto; Jehová me ha dicho: «Mi hijo eres tú; yo te engendré hoy. Pídeme, y te daré por herencia las naciones y como posesión tuya los confines de la tierra. Los quebrantarás con vara de hierro; como vasija de alfarero los desmenuzarás».

Sal. 72:1-4. “Dios, da tus juicios al rey y tu justicia al hijo del rey. Él juzgará a tu pueblo con justicia y a tus afligidos con rectitud. Los montes llevarán paz al pueblo, y los collados justicia. Juzgará a los afligidos del pueblo, salvará a los hijos del menesteroso y aplastará al opresor.”

El propósito de la encarnación de Cristo:

a. Revelar a los hombres la naturaleza del  Padre:

Juan 1:18. “A Dios nadie lo ha visto jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él lo ha dado a conocer.”

Juan 14:8-19. “Felipe le dijo: ‘Señor, muéstranos el Padre y nos basta’. Jesús le dijo: ‘¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: “Muéstranos el Padre”? ¿No crees que yo soy en el Padre y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre, que vive en mí, él hace las obras. Creedme que yo soy en el Padre, y el Padre en mí; de otra manera, creedme por las mismas obras.’ ”

b. Efectuar la expiación del pecado de toda la humanidad:

Heb. 10:5-10. “Por lo cual, entrando en el mundo dice: «Sacrificio y ofrenda no quisiste, mas me diste un cuerpo. Holocaustos y expiaciones por el pecado no te agradaron. Entonces dije: “He aquí, vengo, Dios, para hacer tu voluntad, como en el rollo del libro está escrito de mí”». Diciendo primero: «Sacrificio y ofrenda, holocaustos y expiaciones por el pecado no quisiste, ni te agradaron»-cosas que se ofrecen según la Ley-, y diciendo luego: «He aquí, vengo, Dios, para hacer tu voluntad», quita lo primero para establecer esto último. En esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre.”

c. Entrenar a sus testigos, los apóstoles, y fundar su Iglesia:

Mat. 16:18-19. “Y yo también te digo que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia, y las puertas del Hades no la dominarán. Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos: todo lo que ates en la tierra será atado en los cielos, y todo lo que desates en la tierra será desatado en los cielos.”

Mr. 3:13-15. “Después subió al monte y llamó a sí a los que él quiso, y vinieron a él. Designó entonces a doce para que estuvieran con él, para enviarlos a predicar y que tuvieran autoridad para sanar enfermedades y para echar fuera demonios.”

d. Ser modelo de la vida cristiana.

Juan 13:12-17. “Así que, después que les lavó los pies, tomó su manto, volvió a la mesa y les dijo: ‘¿Sabéis lo que os he hecho? Vosotros me llamáis Maestro y Señor, y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros, porque ejemplo os he dado para que, como yo os he hecho, vosotros también hagáis. De cierto, de cierto os digo: El siervo no es mayor que su señor, ni el enviado es mayor que el que lo envió. Si sabéis estas cosas, bienaventurados sois si las hacéis.”

e. Cumplir las figuras y tipos de la Ley en su persona.

Heb. 10:1, “La Ley, teniendo la sombra de los bienes venideros, no la imagen misma de las cosas, nunca puede, por los mismos sacrificios que se ofrecen continuamente cada año, hacer perfectos a los que se acercan.”

Col. 2:16-17, “Por tanto, nadie os critique en asuntos de comida o de bebida, o en cuanto a días de fiesta, luna nueva o sábados. Todo esto es sombra de lo que ha de venir; pero el cuerpo es de Cristo.

Gál. 3:24, “De manera que la Ley ha sido nuestro guía para llevarnos a Cristo, a fin de que fuéramos justificados por la fe. Pero ahora que ha venido la fe, ya no estamos bajo un guía.”

f. Cerrar la revelación bíblica con sus profecías sobre el futuro.

Ap. 1:19, “Escribe, pues, las cosas que has visto, las que son y las que han de ser después de estas.”

Heb. 1:1-4.  “Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos últimos días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo y por quien asimismo hizo el universo. Él, que es el resplandor de su gloria, la imagen misma de su sustancia y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas, hecho tanto superior a los ángeles cuanto que heredó más excelente nombre que ellos.”

Otros versículos más que enriquecen el conocimiento de nuestro Señor Jesucristo:

Heb. 1:13. “¿A cuál de los ángeles dijo Dios jamás: «Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies»?”

Mat. 20:28. “como el Hijo del hombre, que no vino para ser servido, sino para servir y para dar su vida en rescate por todos.

Ef. 1:7. En él tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia.”

Fil. 2:6-11. “Él, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que ferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomó la forma de siervo y se hizo semejante a los hombres. Mas aún, hallándose en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por eso Dios también lo exaltó sobre todas las cosas y le dio un nombre que es sobre todo nombre,  para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, en la tierra y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor.”

I Tim. 2:7. “el cual se dio a sí mismo en rescate por todos.”

Tito 2:14. “Él se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda maldad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras.”

Heb. 12:2. “puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.”

Heb. 2:9-10. “Pero vemos a aquel que fue hecho un poco menor que los ángeles, a Jesús, coronado de gloria y de honra a causa del padecimiento de la muerte, para que por la gracia de Dios experimentara la muerte por todos. Convenía a aquel por cuya causa existen todas las cosas y por quien todas las cosas subsisten que, habiendo de llevar muchos hijos a la gloria, perfeccionara por medio de las aflicciones al autor de la salvación de ellos.”

Juan 3:16. “De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, sino que tenga vida eterna.”

Ap. 5:1-5.  “Vi en la mano derecha del que estaba sentado en el trono un libro escrito por dentro y por fuera, sellado con siete sellos. Y vi un ángel poderoso que pregonaba a gran voz: «¿Quién es digno de abrir el libro y desatar sus sellos?». Pero ninguno, ni en el cielo ni en la tierra ni debajo de la tierra, podía abrir el libro, ni siquiera mirarlo. Y lloraba yo mucho, porque no se hallaba a nadie que fuera digno de abrir el libro, ni siquiera de mirarlo. Entonces uno de los ancianos me dijo: «No llores, porque el León de la tribu de Judá, la raíz de David, ha vencido para abrir el libro y desatar sus siete sellos».

La predicación de Jesús incluyó, entre otros, los siguientes temas.

¿No deberían hacerlo también los predicadores de hoy?

a. Pecado:

Luc. 11:4. “Perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todos los que nos deben.”

Juan 8:24. “Por eso os dije que moriréis en vuestros pecados, si no creéis que yo soy, en vuestros pecados moriréis.”

b. Arrepentimiento:

Mat. 4:17. “Desde entonces comenzó Jesús a predicar y a decir: «¡Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado!”

c. Nacer de nuevo:

Juan 3:3-7. “Le respondió Jesús: ‘De cierto, de cierto te digo que el que no nace de nuevo no puede ver el reino de Dios.’ Nicodemo le preguntó: ‘¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre y nacer?’ Respondió Jesús: ‘De cierto, de cierto te digo que el que no nace de agua y del Espíritu no puede entrar en el reino de Dios. Lo que nace de la carne, carne es; y lo que nace del Espíritu, espíritu es. No te maravilles de que te dije: ‘Os es necesario nacer de nuevo’ “.

d.  Negarse a uno mismo y llevar la cruz cada día:

Luc. 9:23. “Y decía a todos: ‘Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día y sígame’ “

e. El infierno como un castigo eterno:

Luc. 12:5. “Temed a aquel que, después de haber quitado la vida, tiene poder de echar en el infierno. Sí, os digo, a este temed.”

Mat. 5:29-30. “Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo y échalo de ti, pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea arrojado al infierno. Y si tu mano derecha te es ocasión de caer, córtala y échala de ti, pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea arrojado al infierno.”

f. La puerta angosta y camino angosto:

Mat. 7:14-14. “Entrad por la puerta angosta, porque ancha es la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; pero angosta es la puerta y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.”

g. Amarlo a Él sobre todo lo demás:

Mat. 10:37, “El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí.”

h. Buscar primeramente Su reino y su justicia:

Mat. 5:33. “Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.”

En la versión ampliada de la Declaración de Fe de la Iglesia Evangélica Amigos de Guatemala dice:

ACERCA DEL SEÑOR JESUCRISTO

“Con gratitud y reverencia profesamos nuestra inalterable lealtad a nuestro Señor y Salvador Jesucristo. Ningún hombre ha visto jamás a Dios, mas Su Unigénito Hijo que está en el seno del Padre, es quien le ha revelado (Juan 1:18). En Él estaba la vida (Juan 1:14), y esta vida era la luz de los hombres (Juan 1:9). Él es la Verdadera Luz que alumbra a cada hombre que viene al mundo; por quien en todos los siglos, la luz de la verdad ha procedido del Padre de las luces (Stg. 1:17). Él es el Verbo Eterno (Juan 1:1), quien era con Dios y era Dios, revelándose en sabiduría y amor infinitos, como Creador (Col. 1:13, 16), y Redentor de los hombres (Col. 1:14); por quien todas las cosas fueron hechas, tanto visibles como invisibles. Concebido por el Espíritu Santo (Mat. 1:20), y nacido de la virgen María (Mat. 1:23-25), el Verbo fue hecho carne (Juan 1:14) y habitó entre los hombres.

Vino en la plenitud del tiempo señalado (Gál. 4:4), siendo preocupado antes de la fundación del mundo (I Pedro 1:20), para que cumpliese (Isa. 11:15; 52:13-15), el eterno consejo de la justicia y el amor de Dios para la redención de los hombres (Isa. 53). En Él mora la plenitud de la Deidad corporalmente (Col. 2:9). Aunque fue rico, sin embargo, por amor de nosotros se hizo pobre, velando en forma de siervo (Fil. 2:7), la brillantez de Su gloria, a fin de que fuesen manifestados el amor y la bondad de Dios a los hombres de una manera adecuada a su finita inteligencia (Tito 2:4).

Él anduvo haciendo bienes (Hch. 10:38); por nosotros soportó fatigas (Isa. 53:4; Luc. 12:50; 19:41 y 22:44), tristeza, hambre, sed y cansancio (Juan 4:6); dolor, angustia incalculable (Luc. 22:43, 44), de cuerpo y alma; siendo tentado en todo, como nosotros, con excepción del pecado (Heb. 4:15). Así se humilló a Sí mismo a fin de que fuésemos nosotros ensalzados, y reconoció enfáticamente que los deberes y sufrimientos de la humanidad son medios de los cuales se sirve Dios para disciplinarnos, por la obediencia de la fe, para la ciudadanía en el cielo, santificando   para  nuestro  bien  estos  sufrimientos,   y  dejándonos  el  único  ejemplo  perfecto

(I Pedro 2:21), de uno que cumple toda justicia (Mat. 3:15), inspirado por el amor desinteresado.

Mas, no solamente en estas benditas relaciones debe ser el Señor Jesús siempre precioso a Su pueblo. En Él ha sido revelado el verdadero Dios y el hombre perfecto (Ef. 4:13), un Redentor capaz y poderoso para salvar. Se hizo obediente hasta la muerte (Fil. 2:8), y muerte de cruz; y él es la propiciación por nuestros pecados, y no solamente por los nuestros, sino también por los pecados de todo el mundo (I Juan 2:2); en quien tenemos redención por Su sangre (Ef. 1:7), el perdón de los pecados por la riqueza de Su gracia. Con gozo confesamos que la remisión de pecados de que participan los creyentes, es por medio de este aceptable sacrificio y no de otra manera.

Él fue sepultado y resucitó al tercer día (I Cor. 15:4), según las Escrituras, siendo primicias de los que durmieron (I Cor. 15:23), habiéndose mostsrado vivo, después de Su pasión, por muchas pruebas infalibles (Hch. 1:3), subió al cielo y se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas, para interceder por nosotros en la presencia de Dios (Heb. 1:3; 9:24). Con los apóstoles que vieron Su ascensión, esperamos la segura promesa hecha por boca de los mensajeros celestiales: “Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo” (Hch. 1:11).

Y desearíamos unirnos con el Apóstol Juan en las palabras: “Amén, sí, ven, Señor Jesús” (Ap. 22:20). Y ahora, mientras estamos esperando y velado, nos llena de regocijo el creer que Él es nuestro Rey y Salvador. Él es el único mediador del nuevo y eterno pacto (I Tim. 2:5; Heb. 9:15), quien hace la paz y reconciliación; el Gran Pontífice, cuyo sacerdocio es inmutable (Heb. 4:14; 7:24).  Él puede también salvar perpetuamente a los que por Él se acercan a Dios, porque vive eternamente para interceder por ellos (Heb. 7:25). Todo poder le es dado en el cielo y en la tierra (Mat. 28:18). Por Él será juzgado en justicia el mundo (Hch. 17:31); porque el Padre a nadie juzga, habiendo entregado todo el juicio al Hijo, para que todos honrasen igualmente al Hijo, como al Padre (Juan 5:22, 23). Y todos los que están en los sepulcros oirán Su voz, y saldrán, los que han hecho bien, a la resurrección de vida, y los que han hecho mal, a la resurrección de juicio (Juan 5:28, 29).

Reverentemente confesamos y creemos que se deben tributar honor y culto divinos al Hijo de Dios, que se debe orar a Él con fe verdadera, y pedir en Su nombre, como hacían los primitivos cristianos, por causa de la bendita unidad del Padre y del Hijo; y que no podemos ofrecer aceptablemente oraciones ni alabanzas a Dios, ni recibir Su respuesta llena de gracia y bendición, sino en Su querido Hijo.

Con humilde acción de gracias, queremos dar un fiel testimonio del poder  y dominio perpetuo de Nuestro Señor en Su Iglesia. Por Él los redimidos de todas las generaciones han recibido la luz, el perdón y el gozo. Todos los miembros de esta Iglesia, sea cual fuere su nombre o denominación, son los que han sido bautizados por un mismo Espíritu en un mismo cuerpo; que son piedras vivas, edificadas sobre Cristo Jesús, el fundamento eterno, y que están unidos en fe, amor y fraternidad, en y por el Padre y el Hijo. De esta Iglesia el Señor Jesús es la única cabeza (Ef. 1:22). Todos los miembros están unidos en Él. Ellos han lavado sus ropas y las han emblanquecido en Su preciosa sangre (Ap. 7:14), y Él los ha hecho sacerdotes de Dios, su Padre (Ap. 1:6). Él mora en sus corazones por la fe, y les concede paz. Su voluntad es la ley de ellos, y en Él gozan de la verdadera libertad, la emancipación de la servidumbre del pecado.”

YO CREO EN EL CRISTO DE LA BIBLIA

Leemos en las Santas Escrituras                                          II Tim. 3:16, 17

Que antes del retorno de Jesús,

Vendrían falsos cristos y herejías                                         I Tim. 4:1

Causando a los cristianos confusión.                                   II Pe. 2:1-3

Hay muchos hoy que afirman ser el Cristo                          Mat. 25:5

Y miles que engañados van detrás;

En tanto que otros tuercen las verdades                              Mat. 24:4-5

Y han creado falsos cristos a escoger.

Vivimos la terrible apostasía

Que Pablo en sus escritos anunció;                                     II Tes. 2:3, 4

La Biblia no se estudia, y es por eso                                    Mat. 22:29

Que muchos ya dejaron la verdad.                                       Juan 5:39

Yo creo en que el Cristo de la Biblia,

El Verbo Eterno  y Santo Hijo de Dios,                                 Juan 1:1, 2, 14

Por obra del Espíritu en María,                                              Luc. 1:26-38

Se hizo carne y aquí Él habitó.                                              Mat. 1:18-23

Fue en todo semejante a los humanos,                               Heb. 2:17, 18

Lloró,  sintió dolor, tuvo hambre y sed.                               Juan 4:6, 7; 11:35

En todo fue tentado, pero siempre                                       Mat. 4:1-11

En cada prueba Él fue el vencedor.                                      Heb. 4:15

Jesús el hombre es el Dios eterno,                                      Isa. 9:6

Mesías, la Simiente y el Ungido,                                           Juan 1:41

En forma corporal en Él habita                                             Col. 1;19

La entera plenitud de la Deidad.                                           Col. 2:9

Por Cristo la creación toda fue hecha,                                 Juan 1:3

Sin Él participar no se hizo nada;

Por Él y para Él fue creado todo,                                          Col. 1:16, 17

sustenta  el universo con Sus manos.

Jesús el Admirable Consejero,                                              Isa. 9:6

Es Príncipe de Paz y Rey de reyes,                                       Ap. 19:16

La Puerta y el Esposo de la Iglesia,                                      Juan 10:7

Camino es Él, la Luz y la Verdad,                                          Juan 14:6

Amén, Testigo Fiel y Verdadero,                                            Ap. 3:7, 14

Sostiene siete estrellas en Su diestra,                                  Ap. 2:1

con una espada aguda de dos filos                                       Ap. 2:12

Y ojos que son llamas refulgentes.                                       Ap. 1:14; 2:18

El Hijo Unigénito del Padre,                                                   Juan 3:16

Raíz del Rey David, Rey del Milenio,                                     Ap. 5:5; 20:4

León es de Judá, Vid Verdadera,                                           Juan 6; 15:1-16

Jesús de Nazaret y Emanuel.                                                 Hch. 3:6; Isa. 7:14

Señor de los Señores,  Redentor,                                          Ap. 19:16

El Lirio de los Valles, Pan de Vida,                                        Juan 6:35

El Santo de Israel, Piedra Angular,                                        Hch. 4:11

La Rosa de Sarón y el Buen Pastor.                                      Cant. 2:1

El Alfa y la Omega, Hijo del Hombre,                                     Apoc. 1:8

El Siervo obediente, Varón Santo,                                         Mat. 12:18; Hch. 3;14; 17:31

El Hijo de David, el Salvador                                                  Mat. 9:27; 21:9; Luc. 9:56

Que dio por mí Su vida en expiación. Heb. 2:17; II Cor. 5:21

Cordero de la Pascua, fue inmolado,                                     I Cor. 5:7

Su sangre del pecado rescató                                                Ap. 5:9

Al hombre que de Dios vaga alejado,                                    Col. 1:13, 14

Del fuego del infierno lo libró.                                                Jud. 7, 23 Mat. 23:33

Mas esta salvación es efectiva

Tan sólo a quien se acerca arrepentido,                               Mat. 4:17; Hch. 3:19

al pie de Su cruz pidiendo gracia                                           Ef. 2:8, 9

A Cristo el Salvador y Justo Juez.                                         II Tim. 4:8

Después de ser colgado en un madero,                                Gál. 3:13; Mat. 27:31

El cuerpo de Jesús se colocó

En un jardín en una tumba nueva,                                         Juan 19:38-42

En donde no vería corrupción.                                               Hch. 2:24-31

Glorioso revivió, dejó el sepulcro,                                         Hch. 2:32; I Cor. 6:14

Tres días tras Su cruel  crucifixión;                                       Luc. 24:46; I Cor. 15:4

Fue visto por los suyos muchas veces                                 I Cor. 15:5-9

Y al cielo frente a ellos ascendió.                                          Hch. 1:9-11

Después de conquistar pecado y muerte                             Rom. 8:1-4; Ap. 1:18

Del Padre a la diestra se sentó,                                             Col. 3:1; Heb. 1:3

Allí hoy intercede por nosotros,                                            Rom. 8:34

Cumpliendo Su labor sacerdotal.                                          Heb. 7:22-25

Así sostiene Cristo todo el tiempo                                        Rom. 8:35-39

A quienes con Su muerte Él redimió.                                   Tito 2:14

Llegamos, pues, a Él confiadamente,                                   Heb. 4:16

Al trono de Su gracia a suplicar.

Él dijo que también prepararía                                               Juan 14:2, 3

Hogar para sus santos redimidos.

Promesa dio que un día volvería

E iríamos con Él siempre a morar.                                         I Tes. 4:13-18

Habló de que ninguno sabe el día,                                         Mat. 24:36

Ni hora en que habrá de regresar,

Lo ignoran aun los ángeles del cielo,

Lo sabe sólo el Padre Celestial.

Jesús dio las señales, sin embargo,

Del tiempo cuando Él retornará:

Sequías, pestes, hambres, terremotos,                                 Mat. 24:6-8

Maestros del error que abundarán.                                        Mat. 24:24

Vendrá Jesús muy pronto por Su iglesia,

De pronto, cual ladrón que no se espera;                             Mat. 42-44

Serán los fieles vivos transformados,                                   I Cor. 15:51-52

Los muertos en Jesús revivirán.

Y mientras ya en el cielo estén los salvos                            Ap. 4:1-11; 19:7, 8

Los sellos de los juicios se abrirán;                                      Ap. 5:5, 9 – 6:17

Jesús, el Justo, al mundo en rebeldía                                   Mat. 24:21

con gran tribulación castigará.                                              Dan. 12:1

El dulce y buen Cordero se ha tornado                                 Is. 53:7

En León que con poder gobernará;                                       Ap. 5:5

Después de consumar sus justos juicios                             Ap. 19:11

Montando un corcel blanco bajará.

¡Vestido ya de gloria Jesús viene,                                         Ap. 19:12-16

el Rey de los reyes coronado!

Todo ojo lo verá y con gran lamento                                     Ap. 1:7

Muy tarde llorarán no haber creído.                                       Zac. 12:10

La Bestia con su fiel Falso Profeta,                                       Ap. 19:20. 21

Así como los otros  “anticristos”,

En ruina y con vergüenza destronados

Al fuego que es eterno irán por siempre.

Mi Cristo reinará sobre la tierra,                                            Zac. 14:9

Su Reino Milenial será instaurado.                                       Ap. 20:4, 6

Pondrá en Jerusalén Su santo trono,                                   Jer. 3:17

Y el pacto con David Él cumplirá.                                          Luc. 1:32, 33, Ap. 22:16

Jesús con mano férrea regirá:                                               Sal. 2:2; Ap. 19:15

Satán será atado por mil años,                                              Ap. 20:1, 2

El ánimo carnal será sujeto,

Justicia sin tardar será aplicada.                                           Mat. 5:6

Después de culminar aquel milenio

Será el engañador soltado un tiempo,                                  Ap. 20:3, 7-8

Y aún atraerá a las multitudes

Que ya habrán olvidado al Dios del cielo.

Mas esta rebelión será acabada                                            Ap. 20:9, 10

Por fuego derramado desde el cielo;

Y el diablo con sus ángeles caídos                                       Mt. 25:41

También al fuego eterno se echarán.

¡Habrá, sí, cielos nuevos, tierra nueva! Ap. 21:1;  II Pe. 3:10, 11

¡La Gran Jerusalén descenderá!                                           Ap. 21:2, 3, 10-21

¡Ciudad gloriosa, áurea y transparente,

en donde sólo santos entrarán!

Jesús será allí la luz brillante,                                                Ap. 21:22-26

Ninguna cosa impura se hallará;                                           Ap. 21:27

Por siempre vivirá Dios con Su pueblo;

Edén es restaurado, ya no hay mal.                                      Ap. 21:4; 22:3

¡Cordero, el noble título de Cristo,                                        Juan 1:29

repite Apocalipsis vez tras vez!                                             Ap. 22:1

Su muerte fue expiación por el pecado,                                I Pe. 1:18, 19

Por darnos vida eterna Él se entregó.                                   Heb. 9:28

Por cuanto se humilló hasta lo sumo                                    Fil. 2:5-9

El Padre a Jesucristo ya exaltó:

A Cristo se le dio un sublime nombre

Que sobre todo nombre ha de sonar.

Y todo ser en cielo, tierra y hades                                         Fil. 2:10, 11

Sumiso ante Él se ha de postrar.

También, en honra al Padre, cada lengua

Que el Hijo es el Señor confesará.

Cordero victorioso que en batalla,                                         Miq. 5:2

La muerte y el pecado derrotó,                                               I Cor. 15:26; Ap. 20:14

Al fin colocará a sus adversarios                                           Sal. 110:1

rendidos ya debajo de sus pies.                                             I Cor. 15:24-27

Jesús someterá Su reino al Padre                                          I Cor. 15:28

Y Él mismo, en humildad, lo hará también.

Por siempre en los ámbitos eternos,

Su historia, que es sin par, resonará.

Éste es el Jesucristo en Quien yo creo,

El Dios que por salvarme se hizo hombre;

Jesús que conocí en las Escrituras,

Señor al que mi vida le entregué.

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