“Conoceréis la verdad y la verdad os hará libres”

Juan 8:32

Juan 17:3. “Y  esta  es  la  vida  eterna:  que  te  conozcan a Ti, el único

Dios verdadero, y a Jesucristo a quien Tú has enviado.”

Cuando Jesús fue enviado ante Pilato, el Procurador romano en Judea lo interrogó.

Juan 18:37-38.

“Le dijo entonces Pilato: ‘¿Luego, eres tú rey?’

Respondió Jesús:  ‘Tú dices que yo soy rey.  Yo para esto he nacido, y para esto he

venido al mundo,  para dar testimonio a la verdad.  Todo aquel  que es de la verdad,

oye mi voz’.

Le dijo Pilato: ‘¿Qué es la verdad?’  Y cuando hubo dicho esto, salió otra vez a los

judíos, y les dijo: ‘Yo no hallo en él ningún delito.’ ”

No se sabe con exactitud si la pregunta de Pilato, ‘¿Qué es la verdad?’, fue sarcástica, irónica; o si fue una reflexión seria.

A toda persona a quien le preocupa seriamente cómo vivir esta vida responsablemente, y cómo enfrentarse a la vida después de este mundo, lo asalta la duda y se pregunta: ¿Qué es la verdad?

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A.  ¿QUÉ ES LA VERDAD?

a. Jesucristo mismo es la verdad.

Juan 14: 6. “Yo soy el camino, la verdad, y la vida.

Nadie viene al Padre sino por Mí”.

Juan 1:14. “Y aquel Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros

(y  vimos  su  gloria,   gloria  como  la  del  Unigénito

del Padre), lleno de gracia y de verdad.”

Juan 1:17. “la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.”

Juan 17:3.  “Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti,  el único

Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.”

  • · Todo lo que Jesús dice de Sí mismo y de otros temas, es la verdad
  • · Jesús validó las Escrituras diciendo que eran verdad
  • · Jesús dijo que las Escrituras daban testimonio de Él

Juan 5:39. “Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece

que en  ellas  tenéis  la vida  eterna; y ellas son  las  que

dan  testimonio  de Mí;  y no queréis venir a Mí para que

tengáis vida.”

b.  El Espíritu Santo, es el Espíritu de Verdad.

Juan 14:16-17. “Y  Yo  rogaré  al  Padre,  y  os dará otro Consolador,

para   que   esté   con   vosotros   para   siempre:

el Espíritu de Verdad, al cual el mundo no puede recibir,

porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis

porque mora con vosotros, y estará en vosotros.”

Juan 16:13.  “Pero   cuando   venga   el   Espíritu   de   Verdad,

Él   os   guiará   a   toda   la   verdad.”

Juan 15:26. “Pero  cuando  venga el Consolador,  a quien  yo os

enviaré  del  Padre,  el  Espíritu  de  Verdad,  el cual

procede del Padre, Él dará testimonio acerca de Mí.”

  • · El Espíritu Santo nos conduce a Jesucristo: la Verdad
    • · El Espíritu Santo inspiró a los escritores por medio de quienes

Él nos dio la revelación de las Escrituras: la Verdad escrita

  • Y Él mismo nos ayuda a comprender esas Escrituras

I Pedro 1:20-21. “entendiendo primero esto, que ninguna profecía

de la Escritura es de interpretación privada, porque

nunca la profecía fue traída por  voluntad  humana,

sino  que  los  santos  hombres  de  Dios  hablaron

siendo inspirados por el Espíritu Santo.”

II Timoteo 3:16-17.  “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil

para  enseñar,  para  redargüir,  para  corregir, para

instruir en justicia,  a  fin de que el hombre de Dios

sea   perfecto,   enteramente preparado  para  toda

buena obra.”

c. La Palabra de Dios: Las Sagradas Escrituras.

Juan 17:17. “Santifícalos en tu verdad, Tu Palabra es Verdad.”

Josué 1:8. “Nunca  se  apartará  de  tu boca este libro de la ley, sino que

de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas

conforme a todo  lo que en él está escrito;  porque  entonces

harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien.”

Salmo 1:2-3.  “en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita

de día y de noche.  Será  como árbol plantado junto a

corrientes de agua, que da su fruto a su tiempo,  y su

hoja no cae; y todo lo que hace prosperará.”

Salmo 119:9. “¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu

Palabra.”

Salmo 119:97. “¡Oh, cuánto amo yo tu ley!

Todo el día es ella mi meditación.”

  • · Todo lo que las Escrituras dicen es la verdad
  • · Las Escrituras exaltan a Cristo y nos conducen a Él
    • El Espíritu Santo, el Espíritu de Verdad, inspiró las  Escrituras,

y sólo con Su dirección podemos entenderlas correctamente

“Conoceréis la verdad y la verdad os hará libres”

Juan 8:32

“Así que,  si el Hijo os libertare,  seréis verdaderamente libres

Juan 8:36

  • Conocer la verdad de Jesucristo como nuestro único y suficiente Salvador y Señor
  • Conocer la verdad de  las Escrituras  en todo lo que dicen de Dios, del hombre y el plan de salvación
  • Conocer y experimentar la obra del Espíritu Santo en el corazón y su constante dirección para vivir la vida cristiana santa, NOS HARÁ LIBRES.

¿DE QUÉ COSAS NOS HACE LIBRES LA VERDAD CUANDO LA CONOCEMOS?

NOS HACE LIBRES DE:

  • las supersticiones y el temor que éstas producen: la creencia en el horóscopo, el tarot, los sueños, lo sobrenatural, las leyendas populares sobre espantos, fantasmas, extraterrestres, hechicería, maldiciones, mala suerte,  etc.
  • la falsa enseñanza de que los demonios pueden poseer a los cristianos, y que tenemos que deshacernos de las maldiciones ancestrales cuando ya somos cristianos nacidos de nuevo y adoptados como hijos por Dios
  • el terrible futuro terrible que ya se percibe para la tierra y la humanidad, que ya se avizora en todas las conmociones ecológicas, políticas, económicas, sociales y espirituales que anuncian la gran tribulación
  • la  ciencia  y  el  conocimiento  humano que excluyen a Dios de sus explicaciones: la creencia de que el hombre tiene en sí mismo un enorme potencial con el que puede obtener cuanto desee, usando el pensamiento positivo: la declaración positiva (poder de las palabras) y la visualización (poder de la mente)
  • la teoría de la evolución que reduce la existencia del mundo a la casualidad y la el hombre a ser sólo un animal inteligente. Somos libres del dilema de ser creacionistas en la iglesia y evolucionistas en la escuela, o del esfuerzo vano de tratar de mezclar ambas posiciones
  • los hábitos de copiar y hacer fraudes en los exámenes, trabajos y tareas escolares
  • la confianza y dependencia de la psicología humanista, desarrollada por personas que no son cristianos; o por cristianos contaminados por el humanismo secular y la psicología, para resolver los problemas de la conducta, de la mente y del alma por medio de la psicología evolucionista
  • las enseñanzas de que el hombre puede salvarse a sí mismo mediante su propio esfuerzo: buenas obras, obediencia a filosofías, o la búsqueda de más secretos que las enseñazas de la Biblia
  • la creencia en los nuevos profetas y sus pretendidas nuevas revelaciones que según ellos no habían sido conocidas hasta ahora
  • la enseñanza de las religiones orientales: reencarnación y karma, desdoblamiento de cuerpo y espíritu y viajes astrales, la meditación, la levitación, los estados alterados de la consciencia para llegar a ser uno con el universo
  • el neopaganismo de la Nueva Era y las falsas religiones que enseñan que el hombre es un dios o puede llegar a serlo
  • el postmodernismo y su relativismo, pluralismo, narcisismo, hedonismo, “cultura light”, rechazo de los valores absolutos, y demás corrientes que promueven la tolerancia, el escepticismo, el sentir más que la convicción, y vivir sólo el presente
  • el falso entusiasmo del neo-pentecostalismo-carismático-ecuménico, las mega-iglesias, el evangelio del festejo y las emociones exaltadas, del espectáculo, de la música mundana cristianizada con pálidos tintes religiosos
  • el atractivo de las sectas falsas que ofrecen el cielo en la tierra, el ser superhombres, pocas demandas morales y un evangelio de alegría
  • el atractivo de la teología de la salud y la prosperidad que inflan el ego con sus falsas promesas y fantasías
  • la falsa promesa de una inmortalidad para disfrutar en esta tierra, sin que haya una resurrección de los muertos cristianos, una transformación de los cristianos vivos, y un arrebatamiento efectuado por Jesucristo
  • la seducción del mundo con sus corrientes, sus modas, sus hábitos, sus placeres, el culto a las celebridades, el consumismo insaciable, la tendencia a confundirnos con los del mundo y no ser diferentes, etc.
  • la idolatría del culto a las personalidades de la música, el deporte, el cine y la TV,
  • el vocabulario soez, vulgar, obsceno, indecente, grosero, ordinario, rudo
  • las tentaciones del sexo fácil, sin restricciones, y especialmente de la pornografía, el homosexualismo y otras aberraciones de moda
  • la esclavitud a la que las corrientes de este mundo nos han llevado por medio de los medios de comunicación electrónicos, especialmente los teléfonos celulares, que han llegado a interrumpirnos en los servicios y a robarnos la atención a la predicación, la oración, la alabanza y la comunión
  • las modas que degradan el cuerpo, que es el templo de Dios, mancillándolo con tatuajes, “piercings” o perforaciones diversas, peinados raros, procedentes de las culturas paganas primitivas o de movimientos de rebeldía y anarquía
  • la música no cristiana que incita a la sensualidad y los deseos desordenados, que se opone a los valores bíblicos exaltando las drogas, el sexo ilícito, el suicidio, la rebeldía y la violencia
  • del pecado de Adán, de nuestros propios pecados, del dominio de la carne, de la influencia del mundo, del poder de Satanás y de la muerte eterna en el infierno

“De modo que si alguno está en Cristo,  nueva  criatura  es,

las  cosas  viejas pasaron, he aquí todas son hechas nuevas.”  II Cor. 5:17

Reflexión:

  • ¿Qué potencial tiene un cristiano con un corazón perdonado, libre de culpa, una mente limpia, un cuerpo libre de substancias tóxicas y no desperdiciado en el sexo ilícito, una vida ordenada por la regeneración en Cristo, un ambiente social con amigos cristianos, la sabiduría que da la Biblia, que dispone del recurso de la oración, que descansa en miles de promesas del Señor y que cuenta con la dirección del Espíritu Santo en todos los aspectos de la vida?

  • ¿Qué puede realizar Dios en Su obra a través de jóvenes convertidos que poseen tales cualidades?

  • Si Daniel y sus tres amigos hebreos que se propusieron no contaminarse con la comida  y  bebida  del  rey,  fueron  hallados  diez  veces  mejores que los sabios de Babilonia, ¿cómo deben ser los cristianos en la familia, la escuela y el trabajo?

LOS AMIGOS EVANGÉLICOS CREEMOS EN

EL CRISTO QUE NOS DESCRIBEN LAS ESCRITURAS ASÍ:

·         Una Persona de la Trinidad: el Verbo que en el principio estaba con Dios y era Dios.Jn. 1:1

  • El Hijo de Dios antes de Su encarnación apareció en el Antiguo Testamento muchas veces

en forma angélica. Los teólogos llaman “Teofanías” a estas apariciones, Gén. 12:7; 18:1.

  • El  Hijo  de  Dios,  quien  fue  engendrado  por   el Espíritu Santo como humano en la virgen

María de Nazaret  y nació en Belén de Judea, Mat. 1:18-22; Luc. 1:26-38.

  • Vivió sujeto a las leyes físicas como hombre perfecto durante treinta y tres años. Fil. 2:6-8
  • Fue hombre perfecto sin de dejar de ser el Dios eterno y poderoso, Juan 1:14; Col. 1:19, 2:9
  • Se entregó voluntariamente a muerte de cruz en expiación por los pecados de los humanos

para darnos salvación del infierno y vida eterna, si creemos en El. Jn.10:17-18; Heb. 12:2

  • Resucitó de la tumba al tercer día venciendo para siempre a la muerte, Rom. 8:11
  • Después de aparecerse con cuerpo glorificado  a  muchos, ascendió al cielo y se sentó a la

diestra del Padre, donde intercede por nosotros, I Cor. 15:3-7; Luc. 24:50-51; Heb.7:25.

  • Vendrá  a  arrebatar  a  Su  Iglesia  y  luego  establecerá  su  Reino  Milenial,  en  el  que  los

redimidos seremos reyes y sacerdotes. Jn.14:3; Apoc. 10:6

  • Juzgará a los vivos y los muertos, a los ángeles caídos, y, al poner a todos sus enemigos

bajo  sus  pies,  reinará  con el  Padre en la  Nueva Jerusalén por siempre,  I Cor. 15;

Ap. 20-22

EL PROCESO DE LA SALVACIÓN Y LA SANTIFICACIÓN

  • Dios es amor y misericordia; y también santidad, justicia y fuego consumidor. Mat. 25:41;

Heb. 10:31

  • La caída del hombre y los extremos terribles de su depravación. Rom. 1 y II Tim. 3:1-5
  • El amor de Dios al enviar a Su Hijo Unigénito para salvarnos, Juan 3:16.
  • El llamado del Espíritu Santo al corazón del hombre para arrepentirse y buscar a Dios.

Juan 16:7-8

  • La respuesta del hombre usando su libre escogimiento: aceptarlo o rechazarlo. Juan 1:12;

I Juan 1:1-2

  • El arrepentimiento: dolor por haber pecado, cambiar de dirección y pedir perdón.

Luc. 15:17-21

  • El nuevo nacimiento como una nueva vida con un comienzo claro y definido. Juan 3:3
  • La regeneración como una obra del Espíritu Santo en el corazón penitente. Juan 5:24;

II Cor. 5:17

  • La adopción como hijos de Dios y la certeza de la salvación dada por el Espíritu Santo.

Rom. 8:14-17

  • El crecimiento espiritual del nuevo convertido: el discipulado. I Cor. 15:58; II Pe. 1:3-8
  • La crisis ante el llamado a obedecer totalmente al Espíritu Santo.  Rom. 7:14-25;

Gál. 5:16-18

  • La entera consagración por parte del hombre, y la entera santificación por parte de Dios.

Gál 2:20

  • Negarse a uno mismo, llevar la cruz cada día y seguir a Jesucristo. Luc. 9:23
  • El fruto del Espíritu como prueba que el cristiano se ha separado enteramente del mundo.

Gál. 5:22-25

  • La perseverancia en la fe y la esperanza de nuestro encuentro con Jesucristo. Judas 24-25;

I Tes. 5:23-24

  • El cielo como el hogar de los salvos para vivir con Cristo por la eternidad. Juan 14:1-3;

Ap. 21:1-7

  • El cuidado en nuestra vida espiritual porque la salvación puede perderse. II Pe. 2:21-22
  • El infierno como castigo eterno para los que rechazan la salvación. I Tes. 1:6-10; Mat. 13:50

DEBEMOS VIVIR SIEMPRE CONSCIENTES

DE LA CONTINUA PRESENCIA DEL SEÑOR

  • Jesús dijo: “Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo

en medio de ellos.” Mat. 18:20.

Y  también  prometió:  “El  que  me  ama,  mi  palabra  guardará; y mi Padre le

amará,  y  vendremos  a  él,  y  haremos morada con él.”

Juan 14:23.

Y además: “Y Yo rogaré al Padre,  y  os  dará  otro  Consolador,  para  que  esté  con

vosotros para siempre: el Espíritu de Verdad, al cual el mundo no puede

recibir, porque no le ve ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque

mora con vosotros, y estará en vosotros.”

El apóstol Pablo nos recuerda: “¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de

Dios mora en vosotros.  Si alguno destruyere  el templo de Dios,  Dios  lo

destruirá a él; porque el templo de Dios, el cual  sois vosotros, santo es”

Y más adelante: “Porque vosotros sois el templo del Dios viviente.”

Basados en estas promesas, podemos hablar con Él aquí, seguros de que nos escucha.

Señor,  creemos  y  confiamos  en  que  Tú estás aquí en medio de nosotros y   también habitas permanentemente dentro de nosotros. Y en esa confianza, queremos orar, platicar contigo y pedirte que hoy hagas cambios radicales en nuestras vidas. Deseamos, recordar que siendo templos tuyos debemos estar siempre conscientes de tu presencia y ser más reverentes en lo que pensamos, decimos y hacemos.

  • Cuando iniciaste tu ministerio en la tierra, fuiste tentado por el diablo, pero Tú lo derrotaste con las Escrituras, citándole tres versículos de Deuteronomio:

– “No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra

que sale de la boca de Dios.”

– “No tentarás al Señor tu Dios”

– “Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás.”

Ayúdanos a atesorar tu Santa Palabra para poder derrotar con ella al diablo también.

  • Cuando comenzaste a predicar decías:

“Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.

Ayúdanos   a  arrepentirnos   de   cualquier  cosa negativa  del  mundo  que  todavía        conservemos en nuestro corazón para que podamos crecer y madurar para que Tú puedas usarnos.

  • Enseñaste que son “Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios.”

Limpia nuestros corazones de toda escoria y estorbos con tu sangre y el poder tu Santo Espíritu, para gozar de plena comunión contigo.

  • Nos dijiste: “Vosotros sois la sal de la tierra” y también “Vosotros sois la luz del mundo.”

Señor, queremos conservar nuestro sabor como creyentes en ti para no ser echados fuera y pisoteados por los hombres. Queremos también iluminar a quienes nos rodean para que te glorifiquen a ti.

  • Nos diste ejemplo de humildad, y enseñaste:

“No resistáis al que es malo; antes a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra”

Señor, queremos ser mansos y humildes corazón como tú para que el mundo sepa que te conocemos.

  • Señor, Tú predicaste: “No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan. Porque donde está vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.”  Por tanto, ayúdanos a confiar en tu promesa que dice: “buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas [dinero para el alimento, vestido y las necesidades básicas] os serán añadidas.” Mat. 6:33.

  • Tu Palabra también nos recuerda que Tú mandaste:

“Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta y angosto el camino que lleva a la vida y pocos son los que la hallan.”

“A cualquiera que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos. Y a cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo también le negaré delante de mi Padre que está en los cielos.”

“Llevad mi yugo sobre nosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.”

Danos fuerzas, Señor, para marchar por ese camino angosto, para ser diferentes en nuestro hogar con nuestros parientes que no te conocen: a ser generosos, serviciales y perdonadores. En la escuela ayúdanos a ser honrados en todos los exámenes y trabajos, cumplidos con nuestros deberes, respetuosos con nuestros maestros y demás autoridades, y firmes en medio de los que no tienen temor de ti, para que podamos decir con valor sí a lo que es justo, y no a lo que es injusto. Ayúdanos a confesar que somos tus hijos, de palabra y de hecho.

Ayúdanos también a ser limpios y transparentes en nuestros empleos; puntuales y cumplidos con nuestros horarios y tareas, y buscar la excelencia en lo que hacemos, para que los inconversos te glorifiquen al considerar nuestras buenas obras.

Recodamos que dijiste:

“Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen.”

“y a cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla, ve con él dos.”

Deseamos amar a los que no nos quieren y mostrarles una buena actitud; y estamos dispuestos a caminar una segunda milla para testificar que Tú nos has cambiado.

Queremos tener en mente tu enseñanza sobe el matrimonio:

“Yo os digo que el que repudia a su mujer, a no ser por causa de fornicación, hace que ella adultere; el que se casa con la repudiada, comete adulterio.”

Por ello, Señor, te encomendamos desde ya nuestros noviazgos y futuros matrimonios. Guíanos para hallar a nuestros cónyuges que tú tienes preparados para nosotros y para no fracasar en ellos y honrarte, y no caer en la tentación del divorcio.

“Os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio.”

“Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes.”  “Ni palabras deshonestas, ni necedades, ni truhanerías, que no convienen.”  Ef. 4:31; 5:4.

(Otra traducción dice: “Ni debería haber lenguaje vulgar, pláticas tontas, ni bromas pesadas, todo lo cual no conviene.”)

Limpia nuestro corazón y también nuestros labios de hablar palabras groseras, vulgares, obscenas, para ser diferentes en medio de esta generación irrespetuosa e irrefrenable.

Cuando limpiaste el Templo, Tú dijiste:

“Escrito está: ‘mi casa, casa de oración será llamada; más vosotros la habéis hecho cueva de ladrones.’ ”

Señor, ayúdanos a ser reverentes cuando estamos reunidos en un servicio en la iglesia. Líbranos de la esclavitud en que las corrientes de este mundo nos han puesto con los teléfonos celulares, que nos interrumpen en la oración, en la predicación, en la alabanza, en la comunión; al compartir mensajitos vanos y superficiales, fotografías que pueden esperar, y aun al guardar música y contenidos que no van acuerdo con la moral de los santos.

Gracias por lo que nos aseguraste:

“Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen.”

Señor, queremos conocerte más y más, de tal modo que podamos reconocer tu voz y rechazar las voces de los falsos cristos que nos acosan por medio de las sectas y por los medios de comunicación.

Danos la constancia para platicar contigo más seguido, y para estudiar Tu Palabra más profundamente, pues en ella dice: y

“Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por Mí.”

Libranos, Señor, de la tentación en la insistencia de la Nueva Era, en que Tú eres sólo un medio de salvación, talvez el mejor, pero que hay también otros personajes, otros medios, para llegar a Dios.

Tú enfatizaste: “Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti,  el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.”

Ayúdanos a proclamar con Pedro: “Y en ninguno otro hay  salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.” Hch. 4:12.

Y con Pablo:  “Porque  hay un solo Dios,  y  un  solo  mediador  entre  Dios  y los hombres,  Jesucristo  hombre.” I Tim. 2:5.

Sabemos bien que nos dijiste:

“No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros,  y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca.”

Queremos servirte. Ayúdanos a descubrir para qué nos llamaste. Capacítanos para ocuparnos en tu obra, porque “la mies es mucha y los obreros son pocos.”

También nos prometiste,  Señor:  “Cuando  venga  el  Espíritu  de Verdad,  Él os guiará

a toda la verdad.”

Por lo tanto, ayúdanos a ser humildes y dejarnos guiar por Tu Espíritu para conocerte
a Ti  y  a  Tu  Santa  Palabra  y  llegar  a  lo  que  Pablo  dice  en   Ef. 4:11-14: “Y él mismo [Cristo] constituyó a unos apóstoles; a otos, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatua de la plenitud de Cristo; para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina.”

Antes de morir en la cruz, al celebrar tu última cena con tus discípulos, tomaste el pan y el vino y dijiste:

“Tomad, comed, esto es mi cuerpo.” “Bebed de ella todos; porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados.”

Señor, al aceptarte como nuestro único y suficiente Salvador, ya nos hemos apropiado de tu cuerpo sacrificado en la cruz por nuestros pecados; y nos hemos beneficiado de tu sangre derramada en expiación por nuestras culpas. Y por haberlo aceptado somos salvos, somos santos y queremos crecer y madurar para servir, y esperar el arrebatamiento para estar contigo en el cielo. Pues abrigamos profundamente tu promesa que dice:

“En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, ya os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere, y os preparare lugar, vendré a otra vez, y os tomaré a Mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.”

En tu oración intercesora, al pedir al Padre por nosotros, quienes creeríamos por la palabra de tus discípulos, Tú dijiste: “Yo les he dado Tu Palabra; y el mundo los aborreció, porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal. No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. Santifícalos en Tu verdad; Tu Palabra es verdad.”

Juan, escribió: “Os he escrito a vosotros, jóvenes, porque sois fuertes, y la palabra de Dios permanece en vosotros, y habéis vencido al mundo. No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad  de Dios permanece para siempre.” I Juan 4:15-17.

Señor, gracias por la fortaleza de esta juventud aquí reunida. Haz que tu Palabra habite firmemente en sus corazones venzan al mundo. Ayúdalos a seguir tus preceptos para hallar los cónyuges Tú les has preparado para vivir en esta tierra, para honrarte y servirte.  Graba en sus corazones y mentes el consejo de 1 Corintios: “Nos unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas”. Y también la advertencia: “Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; más el que fornica, contra su propio cuerpo peca.”  Guarda a los jóvenes y a las señoritas en castidad hasta llegar al matrimonio. Señor, guárdalos también de todas las demás tentaciones de este mundo caído y sus valores morales; y levanta de este grupo una hueste de predicadores, maestros y líderes que puedan mover a la Iglesia Evangélica Amigos hasta tu regreso por los tuyos.  AMÉN.

AHORA EXALTEMOS A JESUCRISTO, EL ETERNO HIJO DE DIOS

Allá en las edades de la eternidad, antes que el hombre y aún el universo existieran,

“En el principio era el Verbo, el Verbo estaba con Dios y el Verbo era Dios”.

“Tres son los  que dan  testimonio  en el cielo:  el Padreel Verboel Espíritu Santo;  y estos tres son uno”.

“Jesucristo es el mismo ayer, hoy y por los siglos”.

“Cristo es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación, porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. Y él es antes que todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten”.

“Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos últimos días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo y por quien asimismo hizo el universo. Él, que es el resplandor de su gloria, la imagen misma de su sustancia y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder”.

“En el principio creó Dios los cielos y la tierra”.

Y Elohim, la Trinidad, dijo:

“Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza”.

“Todas las cosas por medio de él [el Verbo, el Hijo] fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho fue hecho”.

Cuando el hombre cayó en pecado por el engaño de satanás, “Jehová Dios dijo a la serpiente: ‘Por cuanto esto hiciste, maldita serás entre todas las bestias y entre todos los animales del campo. Sobre tu vientre te arrastrarás y polvo comerás todos los días de tu vida. Pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú la herirás en el talón’ ”.

“Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.”

Dios dijo a Moisés:

pero no podrás ver mi rostro… …ningún hombre podrá verme y seguir viviendo”.

A Dios nadie lo ha visto jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él lo ha dado a conocer”.

Antes de Su encarnación, el Hijo de Dios se apareció visiblemente a varias personas, como el Ángel de Jehová, en las llamadas: ‘Cristofanías o Teofanías’: Abraham, a Agar, a Jacob, a Gedeón, a los padres de Sansón, a Josué.  Posiblemente Él era el cuarto varón en el horno ardiente, y el Señor  cuyas faldas llenaban el templo en la visión de Isaías, etc.

Un día, el profeta Isaías anunció Su encarnación:

“Por tanto,  el  Señor  mismo  os  dará  señal: ‘La virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel. ’ ”

“Porque un niño nos ha nacido, hijo nos ha sido dado, y el principado sobre su hombro. Se llamará su nombre “Admirable Consejero”, “Dios fuerte”, “Padre eterno”, “Príncipe de paz.”

Y Miqueas predijo:

“tú, Belén Efrata, tan pequeña entre las familias de Judá, de ti ha de salir el que será Señor en Israel; sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad”.

Y hace unos dos mil años, un ángel le dijo a una virgen de Nazaret:

“María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús. Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su Reino no tendrá fin.”.

“El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que va a nacer será llamado Hijo de Dios”.

“un ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: ‘José, hijo de David, no temas  recibir  a  María  tu mujer,  porque  lo  que  en  ella es engendrado, del Espíritu Santo es. Dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados’ ”.

“Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a Su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la Ley, para redimir a los que estaban bajo la Ley”.

“Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros lleno de gracia y de verdad; y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre”.

porque al Padre agradó que en él habitara toda la plenitud”. “Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la divinidad”.

“entrando en el mundo dice: ‘Sacrificio y ofrenda no quisiste, mas me diste un cuerpo. Holocaustos y expiaciones por el pecado no te agradaron. Entonces dije: He aquí, vengo, Dios, para hacer tu voluntad’ ”.

Dijo el apóstol Juan:

“Lo que era desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado y palparon nuestras manos tocante al Verbo de vida pues la vida fue manifestada y la hemos visto, y testificamos y os anunciamos la vida eterna, la cual estaba con el Padre y se nos manifestó”.

Fue anunciado por ángeles a humildes pastores de cerca y por una estrella especial a los ricos sabios de lejos.

“el ángel les dijo: ‘No temáis, porque yo os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador… Cristo el Señor”.  “Repentinamente apareció con el ángel una multitud de las huestes celestiales, que alababan a Dios y decían: ‘¡Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres!’.

Y dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón”.

“Cuando Jesús nació, en Belén de Judea, en días del rey Herodes, llegaron del oriente a Jerusalén unos sabios, preguntando: ‘¿Dónde está el rey de los judíos que ha nacido?, pues su estrella hemos visto en el oriente y venimos a adorarlo’ ”.

Jesús creció en un hogar piadoso, sujeto a sus padres:

“Cumplidos los ocho días para circuncidar al niño, le pusieron por nombre Jesús… Cuando se cumplieron los días de la purificación de ellos conforme a la Ley de Moisés, lo trajeron a Jerusalén para presentarlo al Señor.”

“Iban sus padres todos los años a Jerusalén en la fiesta de la Pascua. Cuando tuvo doce años, subieron a Jerusalén conforme a la costumbre de la Fiesta”.

“tres días después lo hallaron en el Templo, sentado en medio de los doctores de la Ley, oyéndolos y preguntándoles. Y todos los que lo oían se maravillaban de su inteligencia y de sus respuestas. Cuando lo vieron, se sorprendieron. Su madre le dijo: ‘Hijo, ¿por qué nos has hecho esto? Tu padre y yo te hemos buscado con angustia’.  Entonces él les dijo: ‘¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que en los negocios de mi Padre me es necesario estar?’  Pero ellos no entendieron lo que les dijo.

Descendió con ellos y volvió a Nazaret, y les estaba sujeto. Su madre guardaba todas estas cosas en su corazón. Y Jesús crecía en sabiduría, en estatura y en gracia para con Dios y los hombres”.

A 30 años inició sus tres años y medio de ministerio:

“Al siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: ‘¡Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo!

“Jesús fue bautizado y, mientras oraba, el cielo se abrió y descendió el Espíritu Santo sobre él en forma corporal, como paloma; y vino una voz del cielo que decía: ‘Tú eres mi Hijo amado; en ti tengo complacencia’.

Juan el Bautista dijo: “Yo no lo conocía; pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: ‘Sobre quien veas descender el Espíritu y permanecer sobre él, ese es el que bautiza con Espíritu Santo’. Y yo lo he visto y testifico que este es el Hijo de Dios”.

Juan el apóstol proclama:

“De su plenitud recibimos todos, y gracia sobre gracia, porque la Ley fue dada por medio de Moisés, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo”.

“por la entrañable misericordia de nuestro Dios, con que nos visitó desde lo alto la aurora, para dar luz a los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte, para encaminar nuestros pies por camino de paz.”

Y Pablo agrega:

“para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad  para  con nosotros  en  Cristo Jesús,  porque  por  gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios.  No por obras, para que nadie se gloríe”.

Tras ser bautizado, el Espíritu Santo lo llevó al desierto para ser tentado por Satanás. El adversario le sugirió convertir las piedras en pan y así suavizar los sufrimientos de su encarnación. Luego le sugirió lanzarse desde arriba del Templo y ser rescatado por ángeles, para ser aclamado como el Mesías.  Finalmente, con descaro le insinuó postrarse ante a cambio del poder sobre todo el mundo, evitando así el largo camino del rechazo, de la cruz y de la espera para reinar sobre el mundo.

Jesús usó las Escrituras: tres porciones de Deuteronomio, para derrotar al enemigo. Santo ejemplo para nosotros sus seguidores en la lucha espiritual.

“En cuanto él mismo padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a los que son tentados”.  “Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado.”

Y comenzó su glorioso ministerio:

“Vino a Nazaret, donde se había criado; y el sábado entró en la sinagoga, conforme a su costumbre, y se levantó a leer. Se le dio el libro del profeta Isaías y, habiendo abierto el libro, halló el lugar donde está escrito: ‘El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón, a pregonar libertad a los cautivos y vista a los ciegos, a poner en libertad a los oprimidos a predicar el año agradable del Señor’ ”.  “ ‘Entonces comenzó a decirles: ‘Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros.’ ”

En unos tres años y medio Jesús:

  • Anunció la salvación por creer que Él era el Mesías, el Ungido de Dios para dar vida a la humanidad por medio de Su sacrificio expiatorio en nuestro lugar.
  • Predicó a grandes multitudes, y habló con grupos pequeños, y tuvo tiempo para individuos de toda condición social.
  • Hizo milagros diversos: mostró su dominio sobre la naturaleza al multiplicar los alimentos para las multitudes que lo seguían, calmar el viento y las olas, andar sobre las aguas, restaurar cuerpos deshechos por la lepra, sanar diversas enfermedades, liberar a muchos de posesiones demoníacas, resucitar muertos.
  • Enseñó las profundas verdades del Reino de Dios en parábolas para quienes tenían en él y deseaban profundizar más.
  • Habló del plan de salvación: el pecado, el infierno, su muerte expiatoria, el arrepentimiento, negarse a uno mismo, tomar la cruz cada día, entrar por la puerta estrecha, caminar por el camino angosto, la gloriosa venida del Consolador, el Espíritu Santo, para ayudarnos a vivir la vida cristiana victoriosa, a perseverar guardando la fe hasta el fin, el arrebatamiento, su retorno en gloria, el reino milenial, el cielo.  Y muchos otros temas más.
  • Habló con grupos considerados inferiores, impuros e indignos: los pecadores, los publicanos, las mujeres, los niños, los extranjeros, los pobres, los excluidos
  • Escogió a sus discípulos, los enseñó, los pulió, los envió a predicar, y con ellos cambió su época y nos alcanzó a nosotros.
  • Tuvo tiempo para orar  aun noches enteras, y nos dejó ejemplo de cómo orar, tanto en la llamada oración del Señor, como en su oración intercesora.
  • Aun en la noche anterior a su muerte, dio enseñanzas a los suyos: lavar sus pies y enseñarles humildad, orar por ellos quienes creeríamos por medio de ellos, y consolarlos con la promesa de ir a preparar nuestra morada celestial.
  • Hasta en la cruz, tomó tiempo para encomendar a su madre, a su apóstol más joven, para consolar y prometerle salvación a un ladrón arrepentido, y orar por quienes lo crucificaron y se burlaban de Él.

Hizo además Jesús muchas otras señales en presencia de sus discípulos, las cuales no están escritas en este libro. Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre”.

La noche antes de morir, Jesús intercedió por sus discípulos y por nosotros, así:

“Padre, la hora ha llegado; glorifica a tu Hijo, para que también tu Hijo te glorifique a ti; como le has dado potestad sobre toda carne, para que dé vida eterna a todos lo que le diste. Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado. Yo te he glorificado en la tierra; he acabado la obra que me diste que hiciese. Ahora, pues, Padre, glorifícame tu al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese.  He manifestado tu nombre a los hombres que del mundo me diste; tuyos eran, y me los diste, y han guardado tu palabra.

Padre santo, a los que me has dado, guárdalos en tu nombre, para que sean uno, así como nosotros”.

“Yo les he dado tu palabra; y el mundo los aborreció, porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad. Por ellos yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad”.

“Entonces Jesús envió a Pedro y a Juan, diciendo: ‘Id, preparadnos la Pascua…’ ”.

Mientras comían, tomó Jesús el pan, lo bendijo, lo partió y dio a sus discípulos, diciendo: ‘Tomad, comed; esto es mi cuerpo’. Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio, diciendo: ‘Bebed de ella todos, porque esto es mi sangre del nuevo pacto que por muchos es derramada para perdón de los pecados. Os digo que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid hasta aquel día en que lo beba nuevo con vosotros en el reino de mi Padre’ ”.

Esa misma noche, Jesús fue traicionado, capturado, calumniado y torturado;

Lo ataron, lo acusaron muchos testigos falsos, lo escupieron en el rostro, lo abofetearon, le dieron puñetazos, lo golpearon con una caña en la cabeza, le pusieron una corona de espinas, le pusieron un manto de púrpura y se burlaron llamándolo Rey de los judíos. Finalmente:

Él, cargando su cruz, salió al lugar llamado de la Calavera, en hebreo, Gólgota. Allí lo crucificaron con otros dos, uno a cada lado, y Jesús en medio”.

“No hay parecer en él, ni hermosura; le veremos, mas sin atractivo para que le deseemos. Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado y no lo estimamos. Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros. Angustiado él, y afligido, no abrió su boca.”   “Y se dispuso con los impíos su sepultura, mas con los ricos fue en su muerte; aunque nunca hizo maldad, ni hubo engaño en su boca.”

“Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse. Sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre”.

Pero al  tercer día se levantó glorioso de la tumba:

“al cual Dios levantó, sueltos los dolores de la muerte, por cuanto era imposible que fuese retenido por ella.”

“Nuestro Señor Jesucristo, que era el del linaje de David según la carne, que fue declarado Hijo de Dios con poder, según el Espíritu de santidad, por su resurrección de entre los muertos.”

“Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que murieron es hecho, pues por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos.” “Así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados. Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo, en su venida.”

“A este levantó Dios al tercer día e hizo que apareciera, no a todo el pueblo, sino a los testigos que Dios había ordenado de antemano, a nosotros que comimos y bebimos con él después que resucitó de los muertos”.

“Entonces les abrió el entendimiento para que comprendieran las Escrituras; y les dijo: ‘Así está escrito, y así fue necesario que el Cristo padeciera y resucitara de los muertos al tercer día; y que se predicara en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén. Vosotros sois testigos de estas cosas. Ciertamente, yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros; pero quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén hasta que seáis investidos de poder desde lo alto”.

Durante 40 días Jesucristo se apareció a sus apóstoles y muchos de sus discípulos:

“Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado. Y yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.”.

“Ellos, saliendo, predicaron en todas partes, ayudándolos el Señor y confirmando la palabra con las señales que la acompañaban. Amén”.

Los ángeles ministraron a Jesús durante su vida en la carne:

  • Gabriel anunció a María la encarnación del Hijo de Dios
  • al entrar Jesús en el mundo, Dios mandó a los ángeles que lo adoraran
  • un ángel anunció su nacimiento a los pastores de Belén
  • huestes de ellos celebraron la natividad
  • lo protegieron en su infancia
  • lo asistieron en la tentación en el desierto
  • Jesús dijo que muchos ángeles podrían defenderlo
  • lo confortaron en el huerto de Getsemaní
  • removieron la piedra de su sepulcro y anunciaron su resurrección
  • estuvieron presentes en Su ascensión y anunciaron Su segunda venida.

“…viéndolo ellos, fue alzado, y lo recibió una nube que lo ocultó de sus ojos. Y estando ellos con los ojos puestos en el cielo, entre tanto que él se iba, se pusieron junto a ellos dos varones con vestiduras blancas, los cuales les dijeron: ‘Galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como lo habéis visto ir al cielo’ ”.

I Timoteo 3:16.

“Indiscutiblemente, grande

es el misterio de la piedad:

Dios fue manifestado en carne,

justificado en el Espíritu,

visto de los ángeles,

predicado a los gentiles,

creído en el mundo,

recibido arriba en gloria”.

Salmo 24:7-10.

¡Alzad, puertas, vuestras cabezas!     

¡Alzaos vosotras, puertas eternas,

y entrará el Rey de gloria!

¿Quién es este Rey de gloria?

¡Jehová el fuerte y valiente,

Jehová el poderoso en batalla!

¡Alzad, puertas, vuestras cabezas!

¡Alzaos vosotras, puertas eternas,

y entrará el Rey de gloria!

¿Quién es este Rey de gloria?

¡Es Jehová de los ejércitos!

¡Él es el Rey de gloria!

Esperamos el Arrebatamiento de la Iglesia en cualquier momento:

“El Señor mismo, con voz de mando, con voz de arcángel y con trompeta de Dios, descenderá del cielo. Entonces, los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros, los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en la nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.”

Debemos presentarnos ante el tribunal de Jesucristo:

“Porque es necesario que todos comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba lo que haya hecho mientras estaba n el cuerpo, sea bueno o sea malo.”

Luego seguirán las bodas del Cordero:

“Gocémonos, alegrémonos y démosle gloria, porque han llegado las bodas del Cordero y su esposa se ha preparado. Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente (pues el lino fino significa las acciones justas de los santos).”

Luego, concluidos los 7 años de tribulación en la tierra, Jesucristo vuelve para reinar:

“Entonces vi el cielo abierto, y había un caballo blanco. El que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea. Sus ojos eran como llama de fuego, en su cabeza tenía muchas diademas y tenía escrito un nombre que ninguno conocía sino él mismo. Estaba vestido de una ropa teñida en sangre y su nombre es: La Palabra de Dios. Los ejércitos celestiales, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio, lo seguían en caballos blancos. De su boca sale una espada aguda para herir con ella a las naciones, y él las regirá con vara de hierro. Él pisa el lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso. En su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: Rey de reyes y Señor de señores”.

“Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene poder sobre estos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo y reinarán con él mil años”.

Satanás cayó en el pecado de querer ser igual a Dios. Pero Jesús, al tener a todos sus enemigos bajo sus pies, se sujetará al Padre en humildad:

“Luego el fin, cuando entregue el Reino al Dios y Padre, cuando haya suprimido todo dominio, toda autoridad y toda potencia. Porque preciso es que él reine hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies. Y el postrer enemigo que será destruido es la muerte, porque todas las cosas las sujetó debajo de sus pies. Y cuando dice que todas las cosas han sido sujetadas a él, claramente se exceptúa aquel que sujetó a él todas las cosas. Pero, luego que todas las cosas le estén sujetas, entonces también el Hijo mismo se sujetará al que le sujetó a él todas las cosas, para que Dios sea todo en todos”.

Jesucristo reinará junto al Padre en la Nueva Jerusalén por toda la eternidad

“En ella no vi templo, porque el Señor Dios Todopoderoso es su templo, y el Cordero.” “La ciudad no tiene necesidad de sol ni de luna que brillen en ella, porque la gloria de Dios la ilumina y el Cordero es su lumbrera.”

“El trono de Dios y del Cordero estará en ella, sus siervos lo servirán, verán su rostro y su nombre estará en sus frentes. Allí no habrá más noche; y no tienen necesidad de luz de lámpara ni de luz del sol, porque Dios el Señor los iluminará y reinarán por los siglos de los siglos”.

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