La danza es una expresión de alegría corporal. La danza es tan antigua como la misma humanidad. Ha sido utilizada por siglos para celebrar acontecimientos; como muestra celebrativa comunitaria y aun religiosa. Para muchos danzar es una expresión profunda de su alabanza a Dios, pero desde el punto de vista de las Escrituras cristianas, no hay nada espiritual en sí mismo en la danza.

La danza se ha practicado en muchas iglesias, sobre todo aquellas de apego pentecostés y carismático. La danza en la iglesia ha sido motivo de gran debate, disputa y división para muchas iglesias. Las iglesias más conservadoras lo ven como una expresión de alegría innecesaria y peligrosa que trae desorden y confusión. Por otro lado muchas iglesias que practican la danza de forma regular en su culto de alabanza, juzgan a las iglesias que no lo hacen como muertas espiritualmente, como sin gozo, o aun sin el Espíritu Santo en ellas.

En realidad la danza es neutra, ni es buena, ni es mala, es sencillamente la forma en que a muchas personas les gusta expresar alegría visiblemente con sus cuerpos.

La danza ha sido  utilizada en muchos pueblos, y en distintas culturas de forma sana y en ocasiones de forma no sana y promiscua, para celebrar alguna alegría en los corazones de una comunidad, sea la cosecha, la liberación de un mal, la victoria de una guerra, la coronación de un rey, etc. Ha sido utilizada entre los pueblos antiguos y ciertas culturas contemporáneas, Israel no fue la excepción en utilizar la danza comunitaria como expresión celebrativa.

Las referencias bíblicas a la danza son muy escasas en la Escritura. Menos de 20 veces se hace mención a la danza en toda la Biblia, pero de todas ellas tan solo tres o cuando mucho cuatro se menciona la danza ante Dios.

En 2ª Samuel 6:12-22 David tras sacrificar un toro y un carnero a Dios, danzó lleno de alegría al ver que el arca del pacto de Dios había llegado a la ciudad de Jerusalén, comenzó a bailar por las calles al ritmo de la música de celebración que acompañaba la travesía del arca.

Este es el principal pasaje que repetidamente ha sido utilizado en años recientes por aquellas iglesias que practican la danza en la adoración, para enfatizar la necesidad de danzar en la iglesia.

Otra ocasión probable (pues no es claro si danzó para Dios o danzó sencillamente con el pueblo como expresión de alegría) Miriam, la hermana de Moisés, en Éxodo 15:20 danzó junto con otras mujeres y cantó de alegría por haber sido el pueblo liberado de la esclavitud de Egipto.

También existen dos versículos en los dos últimos salmos que instan al pueblo a alabar a Dios con música y danza.

En el antiguo testamento la danza fue en público en las calles o al aire libre en medio de celebración comunitaria de la nación. Sabemos que en el templo no se practicaba la danza como forma de adoración, la forma de alabar era ofrendando y orando.

Durante el periodo inter-testamentario (entre los años que se culminó de escribir el Antiguo Testamento y antes del nacimiento del Señor Jesucristo), se desarrolló la sinagoga judía, dentro de la cual se congregaban las comunidades judías esparcidas en todo el mundo para ser instruidos y reflexionar en la Palabra de Dios. Se reunían para leer las Escrituras, orar y alabar a Dios con salmos y cantos.  Sabemos que en la sinagoga judía no se practicaba la danza. Fue precisamente la sinagoga judía, el modelo y la base del culto de reunión y adoración cristiano.

Es interesante notar que la danza como forma de alabar a Dios no aparece en todo el Nuevo Testamento. Por supuesto que el hecho que no aparezca no significa que sea prohibida, pero si muestra que no fue una práctica común de la iglesia y que por lo tanto no es ni mandatorio,  ni  una expresión indispensable de la adoración cristiana; nunca se nos exhorta en el Nuevo Testamento a danzar.

En el Antiguo Testamento solo se hace referencia a la danza en ocasiones de celebración especiales, no parece haber sido nunca la norma de adoración a Dios semanal, sino era utilizada en situaciones especiales de celebración pública. El programa de adoración semanal a Dios en la sinagoga judía (de la que Cristo y los apóstoles fueron parte) no incluía danza. Las danza solo fue utilizada en Israel en las celebraciones especiales, principalmente en las fiestas de Israel, menos de cinco veces al año: la fiesta de la pascua, la fiesta de la cosecha (pentecostés), la fiesta de los tabernáculos, el año nuevo judío o la fiesta de las trompetas, y la fiesta de purim (Libro de Ruth). El día del perdón o Yom Kippur no era día de fiesta sino de ayuno y contrición ante el Señor.

El hecho de que la danza como forma de alabar a Dios no aparece en todo el Nuevo Testamento muestra que la danza no es una parte integral de la expresión de la fe cristiana. Por ello ninguna iglesia cristiana debe ser criticada por no practicar la danza.

También es interesante que durante 19 siglos de historia de la iglesia de Cristo no existen referencias a la danza ante Dios en los templos cristianos. Tenemos miles de escritos de pastores y escritores cristianos a lo largo de 19 siglos de historia cristiana y no existe referencia a la danza en la adoración semanal de los creyentes. Por ello es importante entender que la danza cristiana en las iglesias, es un fenómeno reciente. Es una práctica que se ha dado desde el nacimiento de la doctrina Pentecostés (1906), y del movimiento carismático (1960). Si la iglesia de Cristo adoró al Señor sin danza durante 19 siglos, una vez más, la historia de la iglesia que ha sido guiada por el Espíritu de Dios, nos enseña que la danza no es una parte integral de la expresión de la fe cristiana.

La Escritura contiene menos de 20 referencias a la danza, pero cuando mucho solo cuatro de ellas hablan de la danza como adoración. La cita de Miriam la hermana de Moisés danzando de alegría porque el pueblo recibió libertad de la esclavitud, muestra la forma en que se acostumbraba culturalmente celebrar en el Antiguo Oriente. Cuando David danzó de alegría al traerse el arca del pacto de Dios al templo en Jerusalén estaba meramente actuando conforme a la forma en que se acostumbraba celebrar en su cultura. No existe nada espiritual en la danza en sí mismo, es una mera demostración de alegría emocional, que por otro lado se debe reconocer que tampoco es mala en sí misma.

Veamos un breve repaso a las pocas veces que se menciona la danza en la Escritura:

  •  En Jueces 11:34 la hija del juez Jefte salió a recibirle con pandero y danzas celebrando la victoria militar de su padre.
  •    En Jueces 21:19-23 las mujeres danzaron en un festival de Siloh.
  •   En Éxodo 32:19 vemos que el pueblo danzaba de alegría ante sus ídolos de becerros de oro que Aarón les fundió a petición de ellos.
  •    En 1ª Reyes 18 también los profetas de Baal danzaban delante de su ídolo.
  •   Lamentaciones 5:15 menciona que al ser destruida Jerusalén cambió su danza o sus celebraciones, por luto.
  •  Jeremías 31:13 dice: “Entonces la virgen se alegrará en la danza, los jóvenes y los viejos juntamente; y cambiaré su lloro en gozo, y los consolaré, y los alegraré de su dolor.”
  •  En el Salmo 30:11 el salmista dice “Has cambiado mi lamento en baile; Desataste mi cilicio, y me ceñiste de alegría.” Este salmo no habla de danzar ante Dios, sino de que Dios cambio el luto del salmista en celebración o brincos de alegría al ser liberado de su problema.
  • Eclesiastés 3:4 dice que “hay tiempo de llorar, y tiempo de reír; tiempo de hacer luto, y tiempo de bailar.”
  •   En Marcos 6:26 la hija de Herodías danzó para Herodes en una fiesta del palacio, pidiendo la cabeza de Juan el bautista.
  • En Lucas 15:25 en la parábola del hijo prodigo, el padre hizo danzas para celebrar que el hijo perdido regreso a su hogar.
  •  En Lucas 7:32 Jesús compara a los fariseos como aquellos que se les toca flauta y no danzan, al ver las señales de Jesús como Mesías, y no responder a su llamado.

Como vemos las referencias son incidentales y no son ni registros de que el pueblo de Dios acostumbraba a danzar ante Dios, ni son llamados a danzar ante El. Sino meramente son registros de danzas cotidianas de la cultura Israelita ante una celebración secular o religiosa, danza ante reyes humanos, o inclusive hasta danzas ante ídolos, y entre todas las referencias solo existen tres o cuatro pasajes mencionados de danza ante Dios, pues era la forma cultural de celebrar por cualquier motivo.

La Biblia nos da numerosas referencias invitándonos a que alabemos a Dios. Por ejemplo el  Salmo 105:1-2  dice “Alabad a Jehová, invocad su nombre; Dad a conocer sus obras en los pueblos. Cantadle, cantadle salmos; Hablad de todas sus maravillas.” Es importante notar que existen muchas, continuas numerosas referencias como esta en los Salmos, el himnario de Israel, sobre cantar al Señor y proclamar su nombre, pero las  referencias a danzar delante de Él o para El en 150 salmos se limitan a solo dos versos de los 150 Salmos, y estas referencias dentro del contexto de celebraciones especiales de Israel.

En el Nuevo Testamento se nos anima a que hablemos entre nosotros con salmos, con himnos, y con canticos espirituales, pero nada se nos dice de la danza. Solo el Salmo 149:3 “Alaben su nombre con danza; Con pandero y arpa a él canten.” Y el Salmo 150:4 “Alabadle con pandero y danza; Alabadle con cuerdas y flautas.” Animan al pueblo a alabarle a Dios con danza, pero una vez más el contexto es alabanza a Dios en una celebración extraordinaria del pueblo, y como parte de su expresión cultural normal.

La pregunta para nosotros es ¿Es normal en nuestro pueblo que salgamos a las calles a danzar cada vez que celebramos algo? ¿Es esta una expresión común de nuestra cultura hispana? Ciertamente en muchos sectores y regiones lo sigue siendo, pero ya no tiende más como en Israel a un contexto neutro, sino tiende a estar asociado a celebraciones con alcohol, e inmoralidad o por lo menos ambientes no muy sanos. Es por ello mismo que muchos al venir a Cristo dejan de asistir a las celebraciones y fiestas de las que antes participaban, por convicción y motivos de conciencia.

Los Salmos 149:3 y el Salmo 150:4 que instan a alabar a Dios con danza, son los únicos dos versículos y lugares en toda la vasta Palabra de Dios que mencionan alabar a Dios con danza, y fueron dados en el contexto no de ser una orden o prescripción o mandato de la forma de alabar sino  que el énfasis del salmo esta en instar a alabar al Señor con alegría y jubilo. Menciona la danza porque era la forma cultural comunitaria de manifestar alegría en algunas de las fiestas judías. Si estos versos fueran una prescripción de cómo debemos exactamente alabar entonces también tendríamos el deber de conseguir instrumentos israelitas que ya no se usan más, pues dice “Alabadle con salterio y arpa, con pandero, con cuerdas y flautas, con címbalos resonantes.” Estos son instrumentos musicales usados por Israel también en aquella época y cultura.

 El apóstol Pablo escribe que nos saludemos con un ósculo santo. En otras palabras, que los hombres siempre que nos saludemos lo hagamos con un beso puro. ¿Acaso es esta la norma en nuestras iglesias? ¿Nos saludamos dándonos un beso los hombres? Si no eres ruso o Argentino, por ejemplo, o de una cultura en la que el beso entre hombres es común, lo más probable es que no practiques esta exhortación de Pablo en tu iglesia. ¿Por qué no? Muchos responderán que no lo hacen porque no es nuestra forma cultural de saludarnos.

El propósito del pasaje que nos insta a saludarnos con un beso santo, es que los saludos de los hermanos en la iglesia fueran santos, libres de falsedad e hipocresía. No es que hubiese algo santo en sí mismo en el beso, sino que era el saludo cotidiano de ellos (Recuerde cuando Judas entrego a Jesús con un beso acercándose a saludarlo). De la misma manera exacta tampoco es la danza al ritmo de la música una forma de celebración común de nuestro pueblo, a menos que sean bailes folklóricos que presenciamos sin participar durante las fiestas patrias, o a menos que sean bailes de pachanga, de fiestas seculares en diversión generalmente con letras musicales sin referencia a la ocasión celebrada. ¿Qué pasaría si comenzamos a besarnos los hombres en las iglesias cristianas en los saludos y con los visitantes, pues en la Biblia se nos insta dos veces a hacerlo? ¿Qué pensarían los visitantes? ¿Se sentirían cómodos o incómodos? ¿Volverían a visitar aquella iglesia? Pienso que no y se sentirían sumamente incómodos ¿Por qué? Porque no es nuestra cultura. De la misma manera se sienten muchos que visitan iglesias cristianas en las que la gente danza. Se sienten sumamente incómodos.

Aunque la danza es una mera expresión de alegría corporal al ritmo de la música, y no es mala en sí misma, existen razones prácticas de peso por las que es preferible evitarla en la iglesia dentro de nuestra cultura Hispana. Existen culturas como en África en donde la danza de celebración (no me refiero al mero baile de diversión en fiestas de nuestra cultura), es una parte integral de aquellas culturas. Estas culturas indígenas tienden a expresar su alegría a través de la danza. Si llueve tras una sequia, danzan, si se da la cosecha danzan, si son liberados de un mal como comunidad danzan al son de sus tambores. Es recomendable que estas etnias al venir a Cristo celebren su adoración a Dios con la danza como lo acostumbran, si es que así lo desean hacer, pues es parte integral de su cultura, siempre y cuando esto no sea un obstáculo al evangelio por referencias o alusiones paganas o inmorales.

En Romanos 14:6 Pablo escribe sobre la diferencia del día en que se adoraba a Dios, algunos judíos continuaban obedeciendo el 4º mandamiento observando el sábado, otros celebrando que Jesús resucitó el domingo se reunían el domingo (Marcos 16:2; 1a Corintios 16:2), y Pablo les dice: “El que hace caso del día, lo hace para el Señor; y el que no hace caso del día, para el Señor no lo hace.” Este pasaje es útil en que sabemos que hay algunos que de verdad danzan con todo su corazón para el Señor, aunque otros lo hacen para llamar la atención y mostrar una falsa espiritualidad. También el pasaje nos muestra que los que no danzan para el Señor lo hacen, pues muchos en su corazón le alaban y sus vidas son vidas santas y de obediencia, aunque también, algunos no danzan pero también su corazón está lejos del Señor y tienen apatía. Ni danzar ni no danzar nos hace espirituales, sino amar al Señor y a otros, producir los frutos de su Espíritu Santo en nuestras vidas (Gálatas 5:22-23 amor, gozo, paz, paciencia, bondad, amabilidad, fe, un carácter que no se enoja fácilmente, no peleonero y dominio propio).

Jamás debemos olvidar que Dios mira el corazón (1ª Samuel 16:7).  Ni el danzar, ni el no danzar hace espiritual o menos espiritual a nadie. Dios ve la sinceridad del adorador, Dios ve la integridad o santidad de su vida, Dios ve su corazón. En Juan 4:24 Jesús le dijo a la mujer samaritana que el lugar correcto (o la forma correcta) para adorar no era ni en el monte Gerizim (donde los samaritanos adoraban), ni en Jerusalén (donde los judíos adoraban) sino que Dios buscaba adoradores que le adoraran en espíritu y en verdad. Es decir no es el lugar, ni la forma de alabar lo que Dios ve, sino el corazón del adorador. Sin embargo aunque todo nos es permitido, no todo conviene diría Pablo, y aunque no es malo danzar para Dios, existen razones prácticas por las que es preferible en nuestro contexto cultural el no hacerlo. Veamos y consideremos estas razones:

1. Una Razón Practica Evangelistica:

Como hispanos venimos del trasfondo de una cultura predominantemente Católica Romana, en donde la adoración es solemne, el templo es sagrado y la mayoría de las personas que visitan nuestras iglesias vienen de este trasfondo religioso bajo el cual esperan solemnidad, respeto y no esperan encontrarse con danza o música con ritmo que les recuerdan sus fiestas seculares.

1ª Corintios 14:23 es un versículo muy útil para mostrarnos sabiduría en este tema controversial. Pablo y el Señor dan una advertencia a la iglesia: “Si, pues, toda la iglesia se reúne en un solo lugar, y todos hablan en lenguas, y entran indoctos o incrédulos, ¿no dirán que estáis locos?” La Palabra de Dios nos advierte que debemos cuidar el testimonio y la impresión que damos a aquellos que nos visitan. Aquellos creyentes que han sido parte toda su vida cristiana de iglesias en donde se adora a Dios por medio de la danza quizá no se den cuenta de esto, pero incontables veces que he compartido el evangelio con personas, muchos me han dicho: “yo no quiero ir a esas iglesias cristianas, me invitaron a una y todo el mundo estaba brincando y bailando, parecían que estaban en una pachanga o que estaban locos.”

Existen razones prácticas por las cuales evitar la danza nuestras iglesias, es importantísimo cuidar de no comenzar con esa práctica. La gente nueva visitante espera encontrar una iglesia, un lugar donde la gente se comporta de forma “rara”. No hay razón porque poner obstáculos innecesarios a que la gente venga al Señor. Y por nuestra conducta se puede perder aquel por el cual Cristo murió. En Romanos 14 también arroja sabiduría y luz sobre este tema. Los creyentes judíos no comían puerco, y los creyentes gentiles (no judíos) si, Pablo les dice que aunque somos libres en Cristo para hacer lo que queramos, todo nos es lícito pero no todo conviene o edifica. Pablo nos exhorta a que no pongamos tropiezo a otros usando de nuestra libertad, porque el reino de Dios no consiste en comida o bebida, y por amor al que es débil es mejor abstenernos de aquello que somos libres para hacer si eso les desanima o hace tropezar en la fe. Pienso que lo mismo es aplicable, si yo me muero de ganas de danzar y correr ante el Señor para adorarle, lo puedo hacer con toda libertad en mi casa, pero no tengo porque hacerlo en la iglesia si eso es obstáculo al evangelio, y créame, LO ES. La gran mayoría de visitantes no creyentes que llegan a una iglesia en la que se danza salen en shock, o por lo menos muy incómodos, con ganas de no volver nunca.

Un aspecto importante a considerar es que alguno pudiera decir: “yo tengo que danzar pues el Espíritu me guía a hacerlo y debo obedecer al Señor.” Es importante observar que bíblicamente, No existe tal cosa como alguien que diga que no puede parar porque el Espíritu de Dios le dice que “tiene que” danzar.  1ª Corintios 14:32-33 nos dice que “los espíritus de los profetas están sujetos a los profetas; pues Dios no es Dios de confusión, sino de paz.” En la iglesia de Corinto algunos interrumpían a otros para hablar “palabra de Dios” pues según ellos no podían callarlo. Pablo les dice que no es verdad. De hecho uno de los frutos del Espíritu Santo según Gálatas 5:22-25 es el dominio propio.

2. Una razón práctica para no dar lugar a la carne:

La danza puede ser usada de forma negativa, carnal, o pasional. Hay gente que danza en la iglesia de tal forma desordenada que se vuelve relajo y show. Han existido ocasiones en que cristianos inmaduros han pensado que la danza muestra el nivel de espiritualidad y brincan y enloquecen para mostrar que tan espirituales son. La realidad es que la Palabra de Dios es clara que la muestra de una vida espiritual es una vida controlada por el Espíritu santo cuyos frutos son el amor, el gozo, la paz, la paciencia, la bondad, la fe, un carácter apacible, el dominio propio (Gálatas 5:22-23).  Muchos creyentes esperan apasionadamente la alabanza para danzar, y descuidan el crecer en la Palabra de Dios (1ª Pedro 2:2; 2 Timoteo 3:15-17), y por lo tanto nunca maduran espiritualmente siendo solamente guiados por emociones.

Otro aspecto que ha sucedido es que mujeres empiezan a brincar y a danzar de forma inocente  pero de tal forma que la danza llama la atención a su cuerpo. Han habido ocasiones en que algunas mujeres danzando en frente, pueden dar pie a la carne de hombres dentro de la iglesia que las observan.

La danza en la iglesia es problemática, porque puede abrir una caja de Pandora, puede traer muchos problemas innecesarios a la iglesia. Muchas veces se comienza danzando poquito y después una cosa lleva a otra y se termina con un tremendo desorden o relajo. No necesariamente siempre esto sucede, pero hay que ser muy firmes e intencionales en monitorear la iglesia y poner orden para que las cosas no se salgan de orden. Hay iglesias en donde la gente corre de un lado a otro como loca, hacen avioncitos, trenecitos, hay chiflidos como concierto de rock. ¡Hermanos eso no es espiritualidad! Y todas esas iglesias que han dado lugar a eso comenzaron solamente danzando “para darle libertad al Espíritu.” Por cierto que el pasaje que ha sido tan usado, que dice “y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad,” 2ª Corintios 3:17, nada tiene que ver con libertad en la adoración, el pasaje habla de la libertad del velo que existe para comprender las Escrituras en el pueblo Judío.

3. Una razón práctica de evitar atraer gente con falsa doctrina:

Otro peligro de comenzar la danza en la iglesia es que la mayoría de las iglesias con doctrina falsa danzan (ojo: no es lo mismo que decir que todas las iglesias que danzan tienen falsa doctrina, no estoy diciendo eso). Pues históricamente la danza comenzó a practicarse en iglesias que enseñan lo que ellos llaman “el Bautismo del Espíritu Santo con la evidencia de hablar en lenguas.” Enseñan que todo cristiano debe tener una segunda experiencia posterior a la salvación de “recibir al Espíritu Santo” y hablar en lenguas. Esta enseñanza no es bíblica en lo absoluto. El creyente ya ha recibido al Espíritu Santo desde que creyó, en ninguna parte de la Biblia se dice que las lenguas son un bautismo, y la Biblia claramente dice que las lenguas como don no son para todos los creyentes. También la mayoría de las iglesias que predican el falso evangelio de la prosperidad danzan, la mayoría de las iglesias que practican la falsa doctrina de palabra de fe danzan, la mayoría de las iglesias que practican la falsa enseñanza de apóstoles y profetas modernos danzan, las iglesias que practican “emborracharse en el espíritu” danzan.

De esta manera si comenzáramos a practicar la danza, y llegaran personas de estas iglesias que nos visitan, creerán que compartimos la misma doctrina, si danzamos, se sentirán como peces en el agua, y pueden creer que es lo mismo que sus iglesias, naturalmente hablaran sobre sus enseñanzas falsas a los débiles en la fe, y la iglesia corre el peligro de terminar creyendo y practicando falsas doctrinas. Aunque no necesariamente así sucede siempre, ciertamente este es un peligro real. Esta gente puede ver lo mismo que las iglesias de las que vienen y se sienten cómodos, luego empiezan a enseñar sobre lenguas, y señales, y palabra de fe, y guerra espiritual malsana, y una cosa lleva a otra. ¡Mejor evitemos el problema!

El reino de Dios no consiste en comida o bebida (Romanos 14),  en danzar o no danzar, en mis gustos o los tuyos.  En mi experiencia, mucha de la gente que mas danza, llora y grita es la gente más inmadura y que no conocen absolutamente nada de la Palabra, no tienen solides espiritual tal como los corintios que debiendo ser ya maduros, tenían muchos dones, y creían ser espirituales, pero eran carnales y niños en su inmadurez.

4. Una razón de cultura. 

Las familias tienen diferentes costumbres y prácticas. Unos hablan fuerte otras familias bajito. En unas familias el hijo trabaja y da todo el dinero a sus padres, en otras los padres les dan todo a los hijos. Unas familias ponen la cátsup o salsa en el refrigerador y otras familias en la alacena.

En las iglesias que no somos pentecostales nuestra cultura no practica la danza en la adoración. Por siglos la iglesia de Cristo Jesús no practico la danza, y actualmente que ha comenzado el movimiento de la danza, las iglesias que no desean practicarla tienen derecho a decidir no practicar danzar. Si existieran razones por las cuales, danzar va a alcanzar a los perdidos, adelante, deberíamos cambiar una cultura inefectiva. Pero sabemos que no es así, sino lo contrario, son mayores las desventajas de incorporar esa cultura, que las que pudiese haber para algunos muy pocos de limitar nuestra expresión corporal de alegría, por lo tanto no hay necesidad de comenzar a danzar.

En conclusión: ¿Es malo danzarle a Dios para alabarle? ¡Claro que NO! Sin embargo hay lugares para hacerlo si tienes que hacerlo, lo puedes hacer en tu casa ante su presencia. Pero por todas estas razones dadas, muchos cristianos en nuestras iglesias no lo hacemos, a fin de no poner tropiezo a nadie, y que el evangelio crezca, y para evitarnos problemas probables.

Lo triste es que hay personas o iglesias en donde se presiona a la gente, y se les dice que si no danzan no tienen al espíritu, o que son fríos espiritualmente. Decir que si no hacemos esas cosas nos hace menos espirituales o fríos espiritualmente es una enseñanza falsa. Dios mira el corazón y la Biblia da otros criterios  mucho más profundos como la santidad, la comunión con Dios, el evangelismo, el discipulado, la obediencia al Señor.

En otro aspecto similar, aunque es bíblico levantar manos santas al Señor, también esto corresponde a la forma de adoración personal, hay iglesias en las que se presiona a la gente a levantar las manos, o se les presiona a darle un aplauso fuerte al Señor, o a hablar en lenguas, etc. En nuestras iglesias podemos animar a la gente a mostrar alegría al Señor porque Dios es bueno y lo merece, pero no presionamos a nadie, ni criticamos al que no lo hace.

Para finalizar, la iglesia del Nuevo Testamento no tiene referencia alguna a la danza. Jamás la danza es el criterio bíblico de espiritualidad, ni el no danzar es muestra de frialdad espiritual, sino los frutos del espíritu y una vida santa son el criterio bíblico de una persona espiritual. Si alguien viene de una iglesia que se danza a una iglesia en la que no se danza, hay un dicho popular que dice “Al país que fueres haz lo que vieres”, es respeto no danzar, y ser cuidadoso de procurar el no danzar cuando nadie más lo hace, es algo fuera de lugar. Hay personas con falta de sentido común y de tacto que se ponen a danzar ellos solos al frente cuando nadie más lo está haciendo en iglesias donde no se practica la danza.

Al final de cuentas ni el que danza debe juzgar al que no danza, ni el que no danza al que danza, nunca debemos olvidar que Dios ve el corazón. Sin embargo si podemos elegir tener como iglesia la cultura de no danzar y esa decisión debe ser respetada y no juzgada por otros. Si hay iglesias que quieren danzar tampoco las juzgamos si lo hacen para Dios, pero consideramos por todas las razones dadas anteriormente que es un peligro: pues 1. es un obstáculo evangelistico, 2. existe el peligro de desorden, y dar pie a la carne, y 3. porque es un peligro doctrinal, por ello creemos que es preferible establecer en el culto público de adoración en la iglesia la cultura de no danzar. Es mi convicción que esto es lo más apegado a la adoración bíblica y de la iglesia de Cristo en sus dos mil años de historia.

Pero hágase todo para la gloria de Dios y el avance de su reino!