Sixto Porras

Los sentimientos no son ni buenos ni malos. El problema es lo que hacemos con ellos. Durante la adolescencia, el sentimiento intenso de “estar enamorado,” no es una emoción muy confiable. Este intenso afecto puede evaporarse en cuestión de días, dejando a la persona confundida (y quizás infelizmente casada). La única manera de saber si realmente se ama a otra persona, es dar suficiente tiempo para conocerse.

Una vez que la decisión está hecha para contraer matrimonio, entonces el compromiso mutuo será mucho más importante que los sentimientos, que sin duda vienen y se van.

Muchas veces no pensamos en el peso que tiene un noviazgo, y tenemos la mentalidad de que podemos a ser novios porque nos gustamos. No nos damos la oportunidad de conocer a esa persona en un plano de simple amistad, y esta etapa es muy importante porque al ser novios, se supone que seguimos siendo amigos.

El vínculo emocional producido durante el noviazgo, es la clave de los matrimonios duraderos. Cuando somos amigos, tenemos la oportunidad de conocernos tal cual somos, y genera un vínculo emocional que es complementario al conocimiento físico.

El noviazgo se nutre de conversaciones sinceras y agradables, en las que los dos hablan “secretos de enamorados.” Conversan incesantemente de cualquier cosa y de todo. Cuando se casan, hay muy poco que no haya sido ya revelado de ambos. Los compromisos románticos nacen en estas prolongadas conversaciones.

El amor, es una decisión inteligente, no un capricho emocional.

fuente: Enfoque a la Familia

Anuncios