Vamos pasando por un parque, y decidimos sentarnos un rato para apreciar todo lo que nos rodea, sentir el aire en nuestro rostro, escuchar el canto de las aves, los niños que corren de un lado para el otro, todo parece normal hasta ese instante, no hay nada fuera de lo común que llame mi atención. Todos somos seres humanos que necesitamos ejercitarnos, dejar que nuestras ideas fluyan y caminar hace que nuestro cuerpo se mantenga sano y fuerte. Si no hacemos ejercicio nuestros huesos pierden fuerza y nos debilitamos con el pasar de los días.

Al prestar un poco más de atención veo personas con máscaras. Posiblemente son actores de teatro que están haciendo una representación en pleno centro de la ciudad. Las máscaras son distintas, no hay una sola idéntica, incluso la vestimenta, el color de piel, la altura de los actores, todo es distinto, no hay ni una sola máscara idéntica. Están perfectamente hechas, no existe un solo error en ellas, los colores vivos llaman la atención. No permiten que la piel del actor salga a luz, la máscara cubre totalmente su rostro. Los ojos de las máscaras tienen una mirada vaga, no tienen emociones, no existen sentimientos, solo un vacío.

Como sería nuestra vida si cada uno de nosotros usara máscaras para ocultar nuestras expresiones. No permitiríamos que accedieran a nuestra mirada. Estaríamos alejados del mundo exterior. Nadie sabría cómo es mi rostro, no me podrían ver directamente a los ojos y ver lo que expreso. Estaría oculto para los demás. Ese espacio sería únicamente mío, nadie más entraría y vería mi mirada. No percibirían mis sentimientos. Me protejo que me hagan daño.

No es necesario que llevemos puesta una máscara que todos vieran. No hay necesidad de llevar una máscara sobre mi rostro para ocultar mis expresiones faciales. No hay necesidad de llevar algo sobre mi rostro. Ya la llevo puesta. Desde el día que empecé a ocultar mi verdadero yo, llevo una máscara. Todo dio inicio cuando empecé a protegerme de las demás personas. Cuando me percate que necesitaba protegerme, opté por utilizar máscara y ocultarme. Es mi protección.

¿Por qué usar una máscara para ocultarme?, la razón por la que uso máscara es por miedo a salir dañado, miedo a terminar lastimado, miedo a expresarme tal como soy. ¿Pero a que le temo?, mis temores son muchos: amor, tristeza, respeto, cariño, sinceridad, que me lastimen, que piensan de mí. Esos temores están dentro de  mí, son mi realidad, o son falsos. Realmente pueden lastimarme, o simplemente huyo porque no sé cómo enfrentarlos. Tarde o temprano debo quitarme esta máscara. No recuerdo la forma de mi rostro, ni el color de mis ojos, la he tenido por tanto tiempo que no puedo saber quién soy.

Las personas nos lastiman constantemente, que optamos por ocultarnos detrás de máscaras para protegernos. Pero los únicos que terminamos lastimados somos nosotros. De tanto tiempo que llevamos puesta esa máscara para separarnos del mundo real, del mundo que me daña, del mundo que no quiero conocer. Olvidé todo acerca de mí, ahora tengo miedo a salir de esta máscara y ver el mundo exterior tal como es.

Debo aceptar que mi vida detrás de esta máscara solo me separa cada vez más de la realidad que desconozco, de esa realidad que tanto me lastimó. Debo ser fuerte y empezar a recordar como es mi rostro, debo recordar nuevamente como soy. Externamente soy una persona totalmente distinta, internamente soy alguien diferente. No sé quién soy realmente, tengo miedo a conocerme, tengo miedo que me lastimen y salga dañado nuevamente, por esa razón empecé a usar esta máscara. Por temor.

El temor hace que retrocedamos y nos ocultemos a muchas posibilidades. El temor me inmoviliza, me deja sin respiración, hace que mi palpitar sea más rápido y mis ideas se nublen por completo y no pueda pensar tranquilamente. Cuando llevo la máscara puedo estar tranquilo, nadie me lastima, nadie está viendo mi mirada, no pueden percibir mis emociones. Me oculto a los demás. Me hago invisible a todo el mundo.

La máscara me protege de la realidad. O me protege de la realidad que sé que está allí pero que no acepto. Lo más probable es que me proteja de la realidad que sé que está fuera pero tengo miedo a ir a ella. Ya me acostumbre a usar está máscara, la única realidad que percibo y siento es la que la máscara me permite sentir y ver. Es una realidad muy corta, no puedo ver todo el panorama, no puedo percibir, no puedo sentir lo que el mundo exterior me tiene preparado.

La manera más fácil de percibir y sentir lo que el mundo tiene para mí, es quitarme esta máscara y dejar que la realidad entre a mí, para eso necesito ser fuerte y empezar por quitarme esta máscara de mi rostro. El miedo me agobia porque no me siento bien si la máscara, la usé tanto tiempo que me acomodé a llevarla puesta. Se adhirió a mí que es una extensión de mi rostro.

En más de alguna ocasión hemos utilizado máscaras para ocultar nuestras emociones, nuestros sentimientos, para protegernos de las personas que nos han dañado de una forma, lo único que hemos conseguido es olvidar como somos, olvidar que tenemos sentimientos, que tenemos emociones y las podemos expresar cuando y donde queramos. Pero por temor nos ocultamos detrás de máscaras que no somos, fingimos ser otras personas. Estamos tan acostumbrados a llevar algo por mucho tiempo, que terminamos usándola siempre.

Ocultamos nuestro verdadero yo, ocultamos nuestros verdaderos sentimientos. Vivimos con miedo a expresar nuestras ideas, vivimos con miedo a darnos a conocer tal como somos. Dios nos creó únicos y debemos agradecerle por eso, porque somos únicos y nadie más hay como nosotros. ¿Entonces porque usamos máscaras si somos únicos? Simplemente, tenemos miedo de mostrar nuestro verdadero yo, ese yo que Dios nos regaló al darnos vida. Ese yo que es especial y no hay otro, ese yo que hace maravillas con las habilidades que Dios ha puesto en nuestras manos.

Debemos de mostrarnos tal como somos. Debemos expresarnos como somos realmente. Lo que los demás piensen de nosotros, que nos tenga sin cuidado, debo buscar mi propia felicidad que está dentro de mí. Debo conectar con mi yo interno y dejar que salga todo lo que tengo guardado dentro mi ser. Las personas lo único que desean es dañarnos, es inyectar miedo, no creen en nosotros. El único que debe de creer en nosotros. Somos nosotros mismos los que debemos de creer en lo que podemos llegar a ser. Nadie nos conoce realmente, como nosotros nos conocemos.

Debemos conectarnos con nuestro ser interior para encontrarnos. Esa conexión que se perdió durante un tiempo, debe volver a conectarse y ser una nuevamente. Tomar un tiempo para apreciarme, para amarme, para pensar en lo que soy. Si deseo quitarme toda máscara que usé alguna vez, debo empezar por examinarme internamente, un examen conscientemente. Ver dentro de mí y conectarme con mi mente, con mi corazón, con mis emociones. Si deseo cambiar debo empezar por quitarme las máscaras que aun llevo guardadas. La felicidad me espero siendo tal como Dios me creó.

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