El 15 de junio pasado el Congreso de los Estados Unidos albergó una reunión peculiar: se hacía público uno de los más completos informes realizados hasta la fecha sobre los costos sociales de la pornografía. Los investigadores que han conducido este estudio y una ex-actriz porno han revelado la naturaleza adictiva y dañina de la pornografía actual, y han lanzado un llamamiento al gobierno para que persiga a los principales productores y distribuidores de este material.

Nuestros esfuerzos no son partidistas porque la protección de los niños, la violencia contra las mujeres, la adicción y el tráfico no lo son. El Ministro de Justicia aseguró recientemente su apoyo al endurecimiento de las leyes sobre la obscenidad. Pedimos que a la persecución de la obscenidad, que parece ser un asunto ‘congelado’ para la administración Obama, se le conceda una prioridad alta, debido a la enorme expansión del daño que la pornografía está causando“, dijo Patrick A. Trueman, anterior jefe de la Sección para la Obscenidad y la Explotación Infantil, del Departamento americano de Justicia.

Las estadísticas revelan que el 70% de los niños tienen acceso accidentalmente a la pornografía, y el 30% intencionalmente. Quienes difunden pornografía en Internet usas tácticas de marketing muy innovadoras para ofrecer su droga al mayor número de personas“, resaltó Donna Rice Hughes, presidente de la asociación Enough is Enoughpara la protección online de la infancia. “La mayoría de los sitios porno tienen imágenes y videos explícitos en sus páginas de acceso, que no requieren verificación de edad.”

Grail Dines, profesora de Sociología y Estudios de la Mujer en el Wheelock College de Boston, explicó que “la pornografía actual no consiste en las imágenes tipo Playboy de un tiempo“. A medida que iba describiendo la naturaleza del porno del siglo XXI, varios miembros del público manifestaron un gran malestar a causa de los actos repulsivos, violentos y degradantes que describía. La profesora Dines ha publicado recientemente el libro “Pornland: How Porn Has Hijacked our Sexuality” (Pornolandia: cómo el porno ha secuestrado nuestra sexualidad), en el que describe que la pornografía es la mayor forma de educación sexual para los niños, y se filtra en los medios de comunicación de masas, también en el caso de las niñas.

Para subrayar el impacto de la pornografía en nuestra sociedad, Mary Anne Layden, directora del Programa de Traumas Sexuales y Psicopatología de la universidad de Pennsylvania, dijo: “La Asociación de Psiquiatría Americana ha añadido al manual de diagnósticos y estadísticas el desorden hipersexual, que incluye tanto la adicción al sexo como la adicción a la pornografía. Ésta entra por los ojos, pero su impacto mayor no es sólo en nuestros genitales, sino también en nuestro cerebro, así que encaja perfectamente en la definición de adicción“.

La pornografía normaliza el daño sexual y proporciona a los niños ejemplos visuales de falta de compromiso emocional en las relaciones, de contactos sexuales sin protección y de violaciones violentas en muchos casos“, dijo el pediatra forense Sharon Cooper, de la universidad de Carolina del Norte. La ex-actriz porno Shelley Lubben explicó al auditorio que “el porno no es atractivo ni glamouroso. El porno destruye vidas humanas y está destruyendo nuestro país. Pero podemos cambiar. Podemos curarnos, y yo soy una prueba viviente de ello“.

Trueman, del Departamento de Justicia, aseguró que “la pornografía nunca ha sido considerada material protegido por las leyes. De hecho, las leyes federales contra la obscenidad prohiben la distribución de material hard en Internet, aunque es allí donde se encuentra la mayoría“.

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