LA PSICOLOGÍA  Y EL CRISTIANISMO

La intrusión de la psicología en la teología cristiana

Por Don Matzat

Una discusión en tres partes acerca de la amenaza que                                                                                               la  psicología moderna plantea al evangelio de Jesucristo.

Hay muchos temas que dividen a los cristianos el día de hoy, pero no hay tema que sea más controversial que el de las relaciones entre la psicología secular y la teología cristiana. Algunos maestros cristianos populares están dispuestos a abrazar las teorías y prácticas de la psicología moderna e integrarlas con las verdades cristianas bíblicas. Después de todo, como ellos a menudo lo explican, “toda verdad es la verdad de Dios.” Otros rechazan completamente la psicología moderna, se refieren a ella con desaprobación como “psico-parlería,” y condenan los escritos de quienes se atreven a citar los hallazgos de quienes la practican.

Aunque que yo sí creo que algunas de las teorías psicológicas y prácticas que están siendo introducidas en el cristianismo distorsionan importantes doctrinas bíblicas y potencialmente pervierten la misión y ministerio de la Iglesia, yo no demonizo o rechazo la psicología moderna. Como un cristiano luterano mi posición en este asunto se basa en dos perspectivas de la Reforma: la doctrina de los dos reinos, y la centralidad del Evangelio de Jesucristo.

La Psicología y los dos reinos

La teología de Martín Lutero en cuanto a los dos reinos era, desde su perspectiva, secundaria solamente en importancia a su descubrimiento de la doctrina central de la justificación. Lutero correctamente enseñó que hay un reino del lado izquierdo, regido por la ley, que involucra la interacción del hombre natural; y un reino del lado derecho, que es la Iglesia, regido por el Evangelio. Él describió estos reinos como el reino del poder de Dios y el reino de la gracia de Dios.

Se nos dice hoy que el grito de batalla de la Reforma era: ¡Sola Scriptura! ¡Sola Gratia! ¡Sola Fide! (Sólo la Escritura, sólo la gracia, sólo la fe). Pero, ¿es esto lo que Lutero realmente creía y enseñaba? En cuanto a la teología de Calvino, es incuestionable que más que derivarlo de un estudio diligente de la Biblia, él impuso sobre la Biblia ciertas ideas preconcebidas de su trasfondo católico romano que lo encerró en una errónea interpretación.

Tanto Lutero como Calvino reconocían que dentro del reino de poder, o el reino del lado izquierdo, el hombre natural y pecador a menudo exhiben cualidades virtuosas que son agradables a Dios y serán recompensadas en esta vida. No cada persona nacida de la raíz de Adán es un pícaro practicante. Pero cuando se trata de la justicia y de la salvación eterna ofrecida en Cristo Jesús, cada persona, a pesar de sus cualidades virtuosas y estilo de vida responsable, es un pecador miserable, enfrenta el juicio divino y necesita el perdón de sus pecados y la justicia perfecta ofrecida en el Evangelio de Jesucristo.

Por lo tanto, por causa de la variedad en la conducta que existe dentro del mundo de los pecadores, el ejercicio legítimo de la psicología es buscar entender las causas y las consecuencias de esa diversidad. ¿Por qué algunos pecadores, nacidos así por haber heredado una naturaleza caída, actúan moral y virtuosamente, mientras otros son delincuentes, pervertidos y depravados? ¿Hay una causa y un efecto producidos por el medio, los factores genéticos, la fisiología o la neurología? Si es así, ¿cuáles son la causa y el efecto? Así, se tiene el estudio de la psicología.

Así que, mientras yo acepto la psicología moderna como una disciplina legítima dentro de las ciencias sociales, rechazo la idea de que la psicología pueda ser integrada con la teología bíblica. La psicología tiene un lugar, y debe permanecer en ese lugar.

Enfocándonos en el evangelio:

Ya que la psicología ha cruzado la línea e invadido la enseñanza cristiana, y esto no es una falta de los psicólogos seculares, nuestra defensa contra tal invasión se debe enfocar primeramente sobre el Evangelio de Jesucristo. Pablo declara que Dios ha escogido salvar este mundo por la predicación del Evangelio (1 Corintios 1:21). Es el poder de Dios para salvación (Romanos 1:16). El Evangelio es la proclamación del perdón de pecados, la justificación y la salvación eterna ganada para nosotros a través del sufrimiento y muerte sacrificial de nuestro Señor Jesucristo. El Espíritu Santo produce la fe salvadora por medio de oír el Evangelio (Romanos 10:17). Si el Evangelio de Jesucristo es distorsionado por la psicología moderna, la misma esencia del cristianismo está siendo minada.

Hay tres verdades bíblicas vitales que definen el propósito de la predicación del Evangelio, el poder del Evangelio y el Evangelio como medio por el cual nuestro Señor Jesucristo viene a nosotros. Estas tres verdades están al presente siendo amenazadas o distorsionadas por la intrusión de la psicología moderna en la Iglesia Cristiana. Permítanme primeramente compartir en forma breve estas tres verdades con ustedes y entonces discutir cómo las teorías y técnicas psicológicas las han distorsionado.

1. El mensaje de la gracia de Dios en Cristo Jesús es proclamado dentro del contexto del pecado y la depravación humana. Martín Lutero discutió esta verdad como la relación entre la Ley y el Evangelio. Él decía que la clave para entender el Evangelio es un entendimiento apropiado del pecado humano. Desde su perspectiva, si usted percibe erróneamente lo que es el pecado, usted también percibirá en forma errónea todo lo demás.

2. La santificación, o vivir la vida cristiana, es el resultado del Evangelio. La justificación, mi posición justa delante de Dios, y la santificación, mi diario vivir antes Dios, deben distinguirse pero nunca separarse. La una es la causa de la otra. La vida cristiana no es producida por la técnica psicológica.

3. La Escritura define la manera en la cual nuestro Señor Jesús viene a nosotros y es enviado a vivir entre nosotros. Los reformadores hablaban de los “medios de gracia,” e identificaban el Evangelio y los sacramentos * como vehículos por medio de los cuales la gracia viviente nos es traída, ofreciéndonos los beneficios de la vida y la salvación. La Biblia no ofrece los juegos psicológicos de la mente como un “medio de gracia.”

Discutamos estos engaños más en detalle.

I. EL PECADO Y LA AUTO-ESTIMA

Durante los cien años pasados, los psicólogos seculares han propuesto cierto número de teorías para explicar las diversas dinámicas de la conducta humana. Las dos principales escuelas de pensamiento, el freudianismo y el conductualismo, redujeron al hombre a una criatura cuya conducta estaba determinada por fuerzas externas a él, ya fueran deseos reprimidos o el condicionamiento producido por las recompensas y los castigos.

En reacción contra estas dos escuelas de pensamiento, la “tercera fuerza,” o psicología humanista entró en escena a finales de la década posterior a 1950 y principios de la siguiente. El hombre un ser semi-consciente y con responsabilidad, enseñaban los humanistas tales como Carl Rogers y Abraham Maslow, y es capaz de controlar su propio destino.

Como resultado de la dinámica de la auto-determinación surgió el concepto de la auto- estima. Los humanistas creían que desarrollando una auto-imagen positiva avanzarían buena distancia en la mejora de la conducta, las emociones, la productividad y otras áreas similares. De acuerdo con los que abogaban por la auto-estima, nuestros problemas de conducta y emocionales son en buena medida el resultado de una imagen negativa creada en nosotros por los que han influido en nuestras vidas. Los padres quienes se referían a nosotros como “muchachitos malos y muchachitas malas”, los maestros que nos hacían sentir mal acerca de nosotros mismos cuando fracasábamos en sus exámenes, y, por supuesto, la Iglesia Cristiana con su indudable “teología acusadora”, llegaron a ser los más grandes culpables.

Confianza ante los hombres

El concepto de la auto-estima es realmente nuevo. Mientras que en el pasado nosotros no hablábamos específicamente acerca de la auto-estima, estábamos preocupados acerca del temido “complejo de inferioridad.” Los papás cristianos siempre han intentado animar a sus hijos, alabarlos por tareas bien hechas, darles razones para sentirse bien acerca de ellos mismos a la luz de su duro trabajo y éxitos. Me pregunto, ¿cuántos papás cristianos despliegan calcomanías en la defensa de sus autos que digan “Mi hijo es un estudiante en el cuadro de honor…”? ¿Estaba mal que nuestros atletas olímpicos americanos, en vista de sus años de duro trabajo y dedicación, se sintieran bien acerca de sí mismo cuando recibían sus medallas de oro y oían su himno nacional? ¿Nunca se sintió bien acerca de usted mismo aun por ser un ciudadano americano?            ¿Es esto equivocado y desagradable a Dios? ¡Por supuesto que no!

Pero, enseñar la auto-estima o auto-confianza ante Dios o afirmar que el Evangelio de Jesucristo ensancha nuestro sentido de auto-merecimiento, es una desagradable distorsión del Evangelio de Jesucristo. Ante Dios debo declarar que yo soy un pobre, miserable, un pecador totalmente depravado que necesita su misericordia y perdón inmerecidos ofrecidos en Cristo Jesús. Jesús murió sobre la cruz no para exhibir lo que yo valgo, sino para mostrar la gracia de Dios hacia los pecadores miserables.

Falsos maestros

La intrusión de la enseñanza de la auto-estima en la teología cristiana no ha sido iniciada por los psicólogos cristianos que han decidido invadir el cristianismo. Los culpables han sido más bien los pastores, maestros y autores cristianos. Por ejemplo, el Dr Robert Schuller escribe: “el pecado más serio es el que hace decir ‘yo soy indigno.’ ” (1) ¿Ha olvidado el Dr. Schuller la historia del fariseo y el publicano? (Lucas 18). Mientras el fariseo estaba expresando su auto-merecimiento y su auto-valía ante Dios, el publicano era culpable de lo que el Dr. Schuller llama pecado cardinal: el llamarse a sí mismo “indigno.” Sin embargo, de acuerdo con nuestro Señor Jesús, fue el publicano, no el fariseo, quien regresó a casa justificado.

Los consejeros cristianos que buscan integrar el concepto secular de la auto-estima en su consejería “cristiana” a menudo usan la cruz de Jesucristo y la redención que es en Cristo Jesús como la base de nuestra auto-estima y auto-valía. Uno de tales consejeros define la cruz diciendo: “Es como si Cristo hubiera dicho: ‘Ustedes son de tanto valor para Mí, que yo voy a morir; aun experimentar el infierno de modo que puedan ser adoptados como mis hermanos y hermanas.’ ” (2) Otro escribe: “Por supuesto, la más grande prueba del valor de una persona para Dios fue mostrado al darnos a Su Hijo.” (3)

La horrible muerte sacrificial de Jesucristo en la cruz no es un indicador de lo que nosotros valemos, sino más bien de la odiosa naturaleza de nuestro pecado. Considere la actitud de Martín Lutero hacia la cruz de Jesucristo

“El principal beneficio de los padecimientos de Cristo es que el hombre vea dentro de su verdadero ser, y que él se sienta aterrado y destrozado por esto. A menos que busquemos ese conocimiento, no derivaremos mucho beneficio de la pasión de Cristo… Quien sea tan duro de corazón y encallecido para no sentirse aterrado por la pasión de Cristo y conducido a tener un conocimiento de sí mismo, tiene razones para temer.” (4)

Esta misma verdad de que la muerte de Jesucristo es indicador de la profundidad del pecado humano, una verdad bíblica que ha sido enseñada por siglos y estaba en el mismo corazón de la Reforma, es considerado ahora anatema en muchos círculos. Por ejemplo, el Dr. Ray Anderson, un instructor en el Seminario Teológico Fuller, afirma en su libro “El Evangelio según Judas”:

“Si nuestro pecado es visto como la causa de la muerte de Jesús en la cruz, entonces nosotros mismos hemos llegado a ser víctimas de una ‘andanada psicológica’ producida por la cruz. Cuando soy llevado a sentir que el dolor y el tormento de la muerte de Jesús en la cruz se debe a mi pecado, me estoy castigando a mí mismo con un tormento espiritual y psicológico.” (5)

Sensibilidad hacia los que están buscando

La integración de la auto-estima y el cristianismo que se intenta conseguir, no sólo ha influido en la teología de los consejeros cristianos, sino también ha distorsionado la misión y proclamación de muchas iglesias evangélicas y protestantes conservadoras. Influidas por el Movimiento de Crecimiento de la Iglesia, los líderes eclesiásticos se hacen estas preguntas: “Si la gente en nuestra comunidad está buscando un sentir de auto-valía y auto-estima, ¿cómo podemos alcanzarlos? ¿Cómo podemos ser sensibles a los deseos de estos buscadores? ¿Cómo podemos programar un servicio de domingo por la mañana que permita a esta pobre gente con sus corazones heridos y vidas victimizadas a volver a sus casas sintiéndose bien con ellos mismos?

La respuesta es obvia. A la predicación de la Ley, la doctrina del pecado original,                   la confesión de los pecados, la predicación de una cruz sangrienta como el pago por el pecado humano, debe dárseles la mínima atención, si es que se les da. Como resultado, en el pensamiento de muchos “cristianos” evangélicos de hoy, Jesús ya no más es el Salvador sufriente quien dio Su vida por el perdón de mis pecados. Más bien, él es quien le da significado a mi vida. Él me hace sentir bien conmigo mismo y ser feliz.               Él es mi buen compañero que me ayuda a llegar a ser un mejor padre o madre, esposo o esposa. Él me ayuda a cumplir mis promesas.

Así, en vez de reunirnos en contrición y arrepentimiento, reconociendo nuestro pecado y oyendo las Buenas Nuevas del perdón de pecados en Jesucristo, los cristianos de hoy a menudo escuchan sermones sobre política, moral, valores y principios para vivir lo que se supone es la vida cristiana. ¿Qué pasó con el pecado y la gracia?

La integración del concepto de la auto-estima con el cristianismo ha producido resultados devastadores. Literalmente, por el amor a Dios, debemos retornar a la predicación del pecado humano y de la divina gracia. Después de todo, “¿qué le aprovechará al hombre si se siente bien acerca de sí mismo en esta vida, si sus “graneros” psicológicos están llenos con seguridad, grupos de apoyo y religión de ‘siéntete bien’, y pierde su alma eterna?


II.  ENCONTRANDO EL ENCUENTRO

En 1970, una congregación a la que yo estaba sirviendo en Michigan decidió traer al personal a una “diaconisa” de tiempo completo para servir como directora de la juventud y la educación cristiana. En preparación para recibir a nuestra nueva diaconisa, fui invitado a asistir a una reunión de los graduados de la diaconisa de la Universidad de Valparaíso y los pastores con quienes ellos estarían sirviendo en las diversas congregaciones. La reunión fue acerca del curso de dos días en la Sala de la Diaconisa en Valparaíso, Indiana. Yo estaba totalmente desprevenido para lo que estaba a punto de presenciar.

Después de una asamblea general, los pastores y las diaconisas se dividieron en tres grupos mixtos pequeños, para lo que se llamaba “Entrenamiento para la sensibilidad,” o “Encuentro.”  Los grupos pasarían alrededor de doce horas juntos. El propósito era interactuar en un ambiente no estructurado con el fin de despojarse unos a otros de sus apariencias, quitarse las “máscaras,” descubrir las inseguridades personales, ser “reales,” y arribar finalmente a un lugar de mutuo amor, respeto y apoyo.

La experiencia tuvo un profundo efecto sobre mi vida y ministerio. Mi personalidad experimentó ajustes. Anteriormente reservado y distante, llegué a ser una persona “manejable” que quería “extender mi brazo y tocar a alguien.”

Mi predicación y enseñanza también cambiaron. Mi énfasis no era la Ley y el Evangelio, sino más bien el amor, el gozo y la paz. Intenté crear la misma dinámica del encuentro en los ambientes de pequeños grupos en nuestra congregación, tales como las reuniones de maestros de escuela dominical y estudios bíblicos. El tema de nuestra Escuela Bíblica de Vacaciones ese verano fue el evangelio lírico de acuerdo al grupo de rock Los Nuevasangre. “Vamos gentes, sonrían ahora a sus hermanos. Juntémonos todos y amémonos unos a otros ahora mismo.”

La experiencia me había “abierto.” De hecho, yo me hallaba “abierto” justamente a cualquier cosa. Yo era un candidato para el ocultismo, la falsa doctrina y también, estoy seguro, si se hubiera dado la oportunidad, al adulterio. Pero el Señor me protegió.               Yo tengo una gran deuda de gratitud hacia un hombre cristiano de Grand Rapids, Michigan, cuya influencia cambió mi dirección.

¿Qué es el encuentro?

A medida que han pasado los años, he intentado entender la “experiencia del encuentro.” Yo he llegado a algunas conclusiones, sin embargo, las dinámicas de la personalidad humana permanecen un misterio. Mientras que no es difícil entender qué sucede en la experiencia del encuentro, no creo que alguno entienda plenamente por qué sucede.

Primeramente, la experiencia del encuentro no tiene nada en absoluto que ver con el cristianismo, con el Evangelio, con el Espíritu Santo. Es una simple técnica de psicología desarrollada por el Dr. Kurt Lewin en la década posterior a 1940, y fue popularizada por el psicólogo humanista el Dr. Carl Rogers como una parte de su Terapia Centrada en el Paciente. Roger usó la técnica como un método desarrollar una mayor sensibilidad, apertura y empatía en los terapistas. En la década que siguió a 1960 y 70, el encuentro llegó a ser “la cosa de moda” en el Movimiento de la Consciencia Humana y fue el primer rasgo prominente del Movimiento del Potencial Humano.

En segundo lugar, dentro de un ambiente de grupo pequeño, ocurre una dinámica de ajuste de la personalidad cuando la apariencia humana es quitada y los individuos participantes comienzan a compartir abiertamente sus sentimientos. Al describir la dinámica de la experiencia del encuentro, Carl Rogers escribe: “Los participantes sienten una cercanía e intimidad que nunca han sentido aun con sus esposas o miembros de su propia familia, porque ellos han se han revelado a sí mismos más profunda y plenamente que ante aquéllos que están en su propio círculo familiar.” (6)

Conocí a una mujer quien, a principios de la década después de 1980 trabajaba en un centro universitario de consejería. Al hablar acerca de los consejeros y terapistas con quienes ella interactuaba, dijo: “ellos son algunas de las personas más amables, amorosas y sensibles que jamás he conocido, pero ellas son todas ateas.” Indudablemente estos consejeros y terapistas habían pasado por numerosas experiencias en grupos de encuentro.

Los grupos de encuentro son normalmente grupos dirigidos por facilitadores, en el sentido de que un líder supervisa la dirección del grupo de un modo que no sea notorio que lo hace. Algunos grupos, tales como el Entrenamiento del Seminario Erhardt o EST             [por sus siglas en inglés: Erhardt Seminar Training] son invasivos. Los participantes son bombardeados verbalmente por un líder autoritario hasta que ellos se quebrantan y finalmente aceptan la responsabilidad por sus propias vidas. Ellos lo obtienen, cualquier cosa que eso sea. (7)

En tercer lugar, la experiencia del encuentro es una sensación temporal de elevación.  A fin de que el sentimiento de amor, intimidad, apertura y honestidad continúe, es necesaria una relación continua con el grupo. Adicionalmente, la experiencia es artificial, falsa, y no representa la realidad de la interacción humana.

El modelo de grupo de encuentro ha sido grandemente desacreditado por la comunidad psicológica por los efectos negativos posteriores. Según la consejera cristiana Sarah Leslie:

“Estos grupos simplemente no estaban equipados para ayudar a los participantes a hacer la transición de regreso a sus vidas normales, y en consecuencia, mucha gente hacía decisiones rápidas, llegaban a sentirse muy deprimidas, o hallaban que sus valores habían sido radicalmente ajustados.” (8)

Pero, como es a menudo el caso, los cristianos cargaban sus carretillas en los botaderos de basura de la psicología moderna.
¿Un viaje rápido a la santificación?

Ya que la dinámica del encuentro aparentemente produce virtudes “cristianas,” no sorprende que la técnica haya sido abrazada por los cristianos. Ella parece ser un viaje rápido a la santificación. En su libro Puede Usted Confiar en la Psicología, el Dr. Gary Collins cita a un respetado consejero cristiano que afirmaba que “el fruto del Espíritu podía ser producido todo solamente por medio las técnicas psicológicas. No había razón para esperar que el Espíritu las desarrollara.” (9)

La técnica de la psicología no produce el fruto del Espíritu, ni puede hacerlo, ya que la santificación no es un ajuste artificial de la personalidad humana. El proceso de la santificación en el cual el fruto del Espíritu se produce, es motivado por la dinámica de la justificación en la cual el individuo se acusa a sí mismo, se aleja de sí mismo y se abraza al perdón y a la justicia que halla en Cristo Jesús. Mientras que la Biblia nos enseña a negarnos a nosotros mismos, acusar al yo y dejar el yo a medida que vivimos en una relación de fe consciente con Jesucristo, la psicología humanista secular busca inducir a ajustes de la personalidad que lleven al yo a una expresión más amorosa, íntima, abierta, honesta de la “bondad que reside dentro de cada corazón humano.”

Algunos han intentado “cristianizar” la experiencia del encuentro por medio de mezclarlo con un poco de estudio bíblico. Al hacerlo así ellos mezclan la filosofía del humanismo secular con el cristianismo. Ya que la dinámica del encuentro es efectiva entre los cristianos y no cristianos por igual, cualquier cambio que ocurre cuando el Espíritu Santo obra a través del “estudio bíblico” está contaminado con la dinámica psicológica. ¡Hablando de confusión!

En los años que siguieron a 1970 y 80, Lyman Coleman desarrolló los “Talleres Serendipity” que eran versiones “cristianizadas” de encuentros mezclados con estudios bíblicos. Los participantes en estos grupos eran conducidos a través de cuatro pasos: “Abrelatas” – actividades diseñadas para quebrar las barreras psicológicas; “Eventos bíblicos” – discusión de un tópico bíblico; “Escritura pesada” – examinar un tema a un nivel más profundo; y “Eventos de crecimiento” – una experiencia de encuentros en los cuales los participantes eran animados a abrirse y exponer sus almas. Es mi opinión que estos talleres habrían sido justamente tan efectivos para producir una experiencia de ésas que afectan toda la vida, si el grupo hubiera estudiado el Corán o el Libro de Mormón en vez de la Biblia.

Dos movimientos en la iglesia de hoy, “Los encuentros de matrimonios cristianos” y “Los adolescentes encuentran a Cristo,” son generalmente estructurados alrededor del modelo de los Talleres Serendipity de Coleman. Dos preguntas: ¿Qué hace que                        la versión de los encuentros de matrimonios de la iglesia sean “cristianos”?                             Y, ¿encuentran los adolescentes a Cristo realmente, o más exactamente, encuentran el “encuentro”?

Los que intentan usar la dinámica del encuentro en un contexto cristiano son a menudo francos y honestos acerca de sus intenciones. Por ejemplo, yo asistí a un evento de fin de semana llamado “Adolescentes encuentran a Cristo”. Al final, a los adolescentes se les dijo que invitaran a sus amigos a la siguiente reunión, pero que no les dijeran que es lo que allí sucede. He conocido a miembros de la iglesia enojados que asistieron a un pequeño grupo de estudio bíblico solamente para ser lanzados, si sospecharlo, a una dinámica de encuentro Serendipity. Hace algunos años yo jugué golf con un pastor que dirigía grupos de “Encuentro de matrimonios cristianos.” Yo le pregunté: ¿Qué ocurre en estos grupos?” Él respondió: “Se supone que no revelamos eso. Vaya y véalo usted mismo.” Si los pastores cristianos y líderes laicos son tan insensatos para imponer una técnica sobre sus hermanos cristianos la cual ha sido desacreditada en gran medida por la comunidad psicológica, una técnica basada en las suposiciones del humanismo secular, ellos deberían al menos ser suficientemente honestos para decírselo. ¿Tiene  esto alguna diferencia de lo que hacen los “Moonies” cuando usan técnicas psicológicas con sus incautos visitantes de fin de semana a fin de atraparlos en su culto falso?


Los Cumplidores de Promesas

Parece que el último movimiento que está cargando sus carretillas en el botadero de basura de la psicología es el de los Cumplidores de Promesas [Promise Keepers – PK]. El movimiento de los PK involucra más que justamente las enormes y muy publicitadas concentraciones. Un pastor que es promotor de los PK me dijo que el verdadero trabajo de los seguidores de este movimiento tiene lugar en reuniones de grupos pequeños de hombres dentro de las congregaciones locales. La pregunta es: ¿Qué ocurre dentro de estas reuniones en pequeños grupos de hombres?

Mientras que no es posible generalizar, ya que indudablemente existe la diversidad, hay una cosa que es segura: si los grupos usan la Guía de Estudio del Viaje Masculino (Colorado Springs: Navpress, 1993) que está incluida en el logotipo oficial de los Cumplidores de Promesas, los grupos pequeños son grupos de encuentro.

En su excelente libro Más allá de las Promesas, David Hagopian y Doug Wilson escriben que esta guía de estudio “no sólo imponen con engaño la psicología neo-freudiana y neo-jungiana sobre los incautos de la iglesia, sino también imponen lo que algunos han visto como la teoría no bíblica de los grupos de encuentro.” (10)

De acuerdo con la consejera cristiana Sara H. Leslie: “La Guía de Estudio del Viaje Masculino” promueve una sesión de grupos de encuentro durante ocho semanas dándole el sabor artificial del apoyo bíblico. Los hombres son llevados a través de varias etapas reconocibles de grupos de encuentro que se parecen en gran manera a los “Talleres Serendipity.” (11)

Evaluación del Encuentro

Los apologistas e investigadores cristianos no han escrito mucho acerca de la dinámica del encuentro. Por lo tanto, mi evaluación del encuentro está basada sobre mi propia experiencia personal y mi observación.

Además de producir confusión sobre la santificación, yo aseguro que la dinámica del encuentro, al “romper la envoltura exterior,” también despojan a los participantes de sus inhibiciones naturales. Los valores pueden ser radicalmente alterados. Algunos participantes experimentan una “libertad,” especialmente en el área de la sexualidad. La Guía de Estudio para el Viaje Masculino” de los Cumplidores de Promesas, por ejemplo, intenta abrir a los hombres para hablar libremente acerca de su sexualidad y revelar sus intimidades.

Yo creo que las inhibiciones humanas, que tienen su base en la conciencia, especialmente en el área de la sexualidad, son un “control” construido divinamente como protección contra la promiscuidad. Hay pocas dudas de que existe una conexión entre la popularidad de los grupos de encuentro en los años después de 1960 y 70, y la supuesta “revolución sexual.” Si usted recuerda la película “Bob y Carol, Ted y Alice” (¿O era “Ted y Carol, Bob y Alice?), recordará también que el ser sensible a través del encuentro condujo al práctica de cambiar esposas. ¿Ha producido la popularidad de la dinámica del encuentro la promiscuidad sexual en la iglesia? Yo creo que sí.

El carismático “Movimiento del Discipulado” en la década posterior a 1970 intentó establecer el gobierno divino vía una estructura de autoridad. Las reuniones locales de pequeños grupos de discipulado, bajo la dirección de un dirigente como un pastor de ovejas, que estaba sometido a una jerarquía, a menudo imitaba a los grupos de encuentro. Yo oí una presentación de uno de los líderes nacionales animando a las personas así: “permitan a sus pastores entrar en sus jardines.” En otras palabras, ‘abran sus vidas a otros.’ Años después, un participante de alto rango en el discipulado me dijo que un problema grande que surgió en estos pequeños grupos era la promiscuidad.

Leemos mucho hoy acerca de la promiscuidad sexual entre los líderes de la iglesia. Me pregunto cuántos de éstos líderes habían sido previamente participantes en grupos de encuentro, Talleres Serendipity, o en sesiones de consejería con una mujer en la cual mutuamente abrieron sus vidas el uno al otro. Éste sería un proyecto de investigación fascinante. Tenemos muchos predicadores sensibilizados que son “abrazadores” por allí, quienes deberían reservar sus abrazos para sus esposas y no para las mujeres en sus congregaciones.

Yo creo que el “encuentro” es una “experiencia psíquica” en la cual el diablo busca falsificar la santificación cristiana. Extrañamente, después de ser abiertos por medio de un encuentro, yo llegué a estar muy interesado en los fenómenos psíquicos y ocultos. Comencé a leer libros escritos por Edgar Cayce y Elizabeth Montgomery. En una entrevista antes de su muerte, Carl Rogers dijo: “Si yo fuera un psicólogo joven hoy, y supiera lo que yo sé ahora, probablemente comenzaría investigando el mundo de lo psíquico.” (12)

La iglesia cristiana necesita escudriñar seriamente la dinámica del encuentro y dejar de cargar sus carretillas en los botaderos de basura de la psicología.

III. EL MISTICISMO PSICOLÓGICO

En los años que siguieron a 1980, yo fui uno de los conferencistas en una conferencia carismática en una iglesia de las Asambleas de Dios cerca de Chicago. Un sacerdote católico romano estaba también en el programa. En su presentación de la noche, después de dar una explicación, él invitó a la enorme audiencia a participar en una experiencia de “sanidad interior.”

Usando la visualización, él efectuó una regresión con el grupo a varias etapas de su vida pasada, desde el nacimiento hasta el presente, pidiéndoles que trajeran a la memoria sus experiencias traumáticas. A medida que él los guiaba en su imaginación, haciendo que surgieran sollozos, llantos y gritos de angustia en las personas, él los animó a visualizar la imagen de Jesús estando presente en cada evento traumático, trayéndoles Su amor y sanidad a la experiencia.

A medida que yo presenciaba esta escena increíble desplegándose frente a mí, no pude evitar preguntarme: “¿De dónde sacó él todo esto?” Yo había oído acerca del movimiento de la sanidad interior, pero no tenía idea de qué era, ni cómo funcionaba. Sintiendo curiosidad, al regresar a casa me di a la tarea de responder a esa pregunta. Después de 18 meses de investigación, el resultado fue mi primer libro (que se acaba de imprimir) La Sanidad Interior: Liberación o Engaño.

Al leer las fuentes de la sanidad interior, fui impactado por la importancia de las teorías y la filosofía del psiquiatra Dr. Carl G. Jung.  Agnes Sanford, a quien se considera como la madre del movimiento de la sanidad interior, a menudo citaba las enseñanzas y teorías de Jung para apoyar su enseñanza de la sanidad interior, especialmente en su libro Los Dones de Sanidad del Espíritu. Parece que Agnes Sanford fue grandemente influida por su hijo, un sacerdote episcopal, John Sandford, y el pastor de ella, también un sacerdote episcopal, Morton T. Kelsey, quienes fueron ambos analistas jungianos entrenados en Zürich, Suiza (la sede del Instituto Jung).

Descubrí que la experiencia de la sanidad interior era solamente una parte de un misticismo psicológico más amplio, edificado sobre las teorías de Jung, el cual era aplicado sobre los cristianos, protestantes y católicos incautos, por igual. A fin de entender este misticismo psicológico, necesitamos primero esforzarnos por entender las teorías del Dr. Carl Gustav Jung.
Carl G. Jung

A comienzos del siglo veinte, Carl Jung era un seguidor de Sigmund Freud quien lo escogió como su sucesor, pero la relación entre ellos no duró mucho. Jung se separó de Freud por diferencias acerca del contenido de la mente inconsciente. Mientras que Freud creía que el inconsciente contenía ideas sexuales reprimidas, Jung teorizaba, sobre la base de su experiencia, que también contenía conceptos religiosos y míticos. Freud amonestó a su joven discípulo que no abandonara la teoría sexual sino la levantara como un “baluarte contra el lodo negro del ocultismo.” (13) ¡Freud fue profético!

Jung también agregó una nueva dimensión al inconsciente freudiano, al cual él llamó: “el inconsciente colectivo.”  Él teorizaba que toda la humanidad, pasada y presente, estaban conectadas en un plano inconsciente. Por lo tanto, en lo profundo de cada individuo se hallaba la sabiduría colectiva de todos los tiempos, incluyendo todos los contenidos religiosos y míticos.

De acuerdo con los ocultistas y los promotores de la Nueva Era, Jung colocó un apoyo “científico” debajo de los fenómenos ocultos y la experiencia mística. Jung estaba hondamente involucrado en el ocultismo y elaboró su tesis doctoral sobre la parapsicología. El también estaba interesado en el misticismo católico y dirigió seminarios sobre las enseñanzas de Ignacio de Loyola.

Jung describió el contenido del inconsciente colectivo como “arquetipos,” o realidades compartidas por toda la humanidad. Él hablaba del guerrero, la madre, el anciano sabio, el yo, Dios, etc., como arquetipos que a menudo irrumpían en la consciencia por medio de los sueños y las imágenes mentales.

De acuerdo con sus discípulos, el más grande descubrimiento de Jung fue el uso de la imaginación activa o visualización como un medio para alcanzar el contenido del inconsciente colectivo. Después de su traumática ruptura con Freud, Jung pasó siete años afirmando haber explorado el contenido del inconsciente a través de la visualización. Él mantuvo un registro de sus resultados en su renombrado “Libro Rojo.” Algunos sugieren que Jung, más que viajar por el inconsciente, estaba realmente experimentando un colapso psicótico.

Jung afirmaba que las imágenes que emergían en su consciencia tenían vida propia. Él había hecho contacto con su propio espíritu guía Filemón quien le trajo una mayor sabiduría a su vida. Usando la terminología del teólogo Rudolf Otto, Jung describió las imágenes visualizadas como “numinosas,” significando que ellas poseían una realidad espiritual.

Los maestros de la sanidad interior, que han partido de la descripción que Jung hizo de sus imágenes, enseñan que la imagen de Jesús llevada a las experiencias traumáticas del pasado no es un producto de la fantasía o de la imaginación, sino realmente la presencia real y espiritual de Jesús mismo. La popular maestra de la sanidad interior, Rita Bennett, relata la historia de una mujer que fue “salvada” por medio de encontrarse con la imagen visualizada de Jesús.” (14) ¿Qué le ha pasado a la predicación del Evangelio?
Un Marco para el Misticismo


Las enseñanzas de Carl Jung sobre la
visualización han llegado a ser el marco para no sólo el movimiento de la sanidad interior, sino también para la amplia proliferación de misticismo psicológico en la iglesia cristiana. En el presente, hay muchos maestros, ministros y sacerdotes cristianos promoviendo la técnica de visualizar a Jesús. Lo más probable es que ellos ni siquiera tienen una idea en cuanto a la fuente de esto. Originalmente, en los años que siguieron a 1970 y 80, además de los maestros de la sanidad interior, la visualización mística fue promovida dentro de la iglesia por medio de los escritos del ministro episcopal Morton Kelsey, el cuáquero Richard Foster y el carismático Mark Virkler.

Morton Kelsey ha escrito un verdadero cargamento de libros sobre cómo la teología cristiana puede ser integrada al pensamiento jungiano. Sus libros han sido publicados por un gran número de publicadores, incluyendo Augsburg, una casa luterana de publicaciones. Kelsey, un antiguo profesor de la Universidad Notre Dame, también ha presentado seminarios en el Seminario Fuller en Pasadena. Él ha tenido una amplia influencia sobre muchos líderes carismáticos incluyendo a los católicos, al luterano Larry Christensen, y al principal líder de los compañerismos de la Viña John Wimber. De hecho, en la primera Conferencia Luterana sobre el Espíritu Santo, llevada a cabo en Ann Arbor, allá por 1972, Morton Kelsey fue uno de los principales conferencistas.

Kelsey, comenzando con la suposición jungiana de que todo el contenido religioso y mítico se encuentra en lo más profundo de la mente inconsciente y que la visualización o imaginación activa es un puente para el inconsciente, enseña a los cristianos a entrar en un estado alterado de la consciencia, por medio de la meditación, para tener contacto con Dios. (15)

En 1978, el cuáquero Richard J. Foster escribió el muy popular libro Celebración de la Disciplina (Nueva York: Harper and Row, 1978). El libro, juntamente con la serie fílmica, fue ampliamente popularizado. En el libro, Foster promueve la experiencia de la sanidad interior, afirmando que él la aprendió de Agnes Sanford (pág. 37). Él también animó la visualización de historias bíblicas y el llegar ser participantes activos en los eventos bíblicos. Al hacerlo así, como él lo dice, “usted puede realmente encontrarse con el Cristo viviente en este evento, oír Su voz dirigida a usted y ser tocado por Su poder sanador. Puede ser más que un ejercicio de la imaginación; puede ser una confrontación genuina. Jesucristo puede realmente llegar a usted.” (pág. 25)

En 1986, Mark Virkler, quien por entonces era un maestro en un Colegio Universitario Bíblico, apareció con el libro Diálogo con Dios (New Jersey: Bridge Publishing). Virkler abiertamente admite en el libro, con casi una actitud apologética, que había sido grandemente influido por el liberal sacerdote episcopal Morton Kelsey, especialmente por el libro de éste llamado El Otro lado del Silencio. Virkler, afirmando que él es “Bereano,” usa algunos de los peores métodos imaginables de interpretación al intentar elaborar sus técnicas de meditación sobre la verdad bíblica. Él enseña a los cristianos el método de la Nueva Era de “centrarse” a fin de visualizar a Jesús, hablar con Él, oír Su voz, y recibir Su sabiduría. Virkler ha viajado por muchas partes presentando sus seminarios sobre  “Diálogo con Dios.”

 

¿Cómo viene Jesús a nosotros?

Jesús ha prometido reunirse con nosotros en Su Palabra y Sacramento.* Él viene a nosotros a través de estos medios, no a través de alguna técnica de visualización por la meditación iniciada por un estado alterado de la consciencia con sabor a ocultismo.           El Apóstol Pablo es claro al decir que no tenemos que hacer subir a Cristo o traer abajo a Cristo. Él está cerca a nosotros en la Palabra que proclamamos (Rom. 10:6-8). Martín Lutero afirmó que cualquier espíritu que viene a nosotros sin usar el vehículo de la Palabra de Dios ¡¡es el diablo!!

Ya que la Biblia enseña que Jesús viene a nosotros a través de la Palabra y los Sacramentos,* ¿qué están experimentando realmente aquellos que afirman que contactan a Jesús por medio de la visualización? Si usted estudia la técnica de la visualización inducida por un estado alterado de la consciencia, descubrirá que la supuesta “versión cristiana” es la misma versión ocultista de la Nueva Era.                             La metodología empleada por el Dr. Carl Jung para encontrarse con su espíritu guía “Filemón” no es diferente que la enseñada por Kelsey, Foster or Virkler para encontrarse con Jesús. Por lo tanto, debemos concluir que el Jesús contactado en la visualización es “otro Jesús,” una imitación demoníaca o, en el mejor de los casos, una invención de la imaginación humana.

Los que defienden la visualización mística de Jesús afirman que en el ocultismo de la Nueva Era el diablo está meramente falsificando una experiencia cristiana. El problema es que el diablo nunca falsificaría un billete de tres dólares. No hay ningún mandamiento bíblico o promesa asociada con visualizar a Jesús.

Otros dicen que la visualización es similar a la oración – puede ser dirigida a Dios o puede ser dirigida al diablo. Si esto es verdad y la metodología y la técnica son neutrales, se podría deducir que podríamos poner delante de Dios una tabla de ouija o las cartas del tarot con el propósito de recibir la dirección divina a través de ellos.

Algunos hablan de la visualización como “oración.” La oración es ciertamente bíblica, pero Jesús enseñó a sus discípulos a orar diciendo: “Padre nuestro, que estás en los cielos…”  Él no enseñó a sus discípulos a visualizarlo a fin de que Él pudiera hablar con ellos.

Otros más argumentan que la Iglesia Cristiana siempre ha usado cuadros e imágenes en la enseñanza cristiana. Esto es verdad. A los niños siempre se les han enseñado historias usando figuras. Pero, hay un enorme salto entre usar el arte cristiano y  utilizar un estado alterado de la consciencia o, como algunos dicen, “un marco de relajamiento de la mente,” con el fin de invocar imágenes de Jesús y afirmar que estas imágenes producen resultados espirituale.

Es inútil negar la influencia ejercida sobre la mente y el corazón por un cuadro de Cristo; por lo tanto, el asunto de cuán apropiado es usar representaciones gráficas del Salvador es algo que merece ser examinado.

Piense en esto: en la técnica de la visualización los ojos están cerrados y la imagen se forma en la pantalla de la imaginación. Los que llegan ser experimentados en la visualización de imágenes son capaces de mantener sus ojos abiertos y mirar dentro de una bola de cristal. Las mismas imágenes que se forman en la imaginación se formarán dentro de la niebla en la bola de cristal. Yo sugiero que quienes desean promover la técnica de la visualización en la iglesia cristiana deberían comenzar a producir “Bolas de cristal para cristianos.” Sería más lucrativo. Además, ya que el Espíritu Santo ha escogido trabajar a través de objetos tangibles tales como palabras en el papel, el agua, el pan y el vino, * talvez la iglesia podría estar dispuesta a agregar bolas de cristal a la lista (¡¡Mi sarcasmo al decir esto es intencional!!).


En cada denominación

Dada la amplia distribución de los libros que promueven el misticismo psicológico, creo que es seguro decir que esta práctica engañosa se ha abierto camino en cada una de las principales denominaciones, incluyendo mi propia denominación, El Sínodo de la Iglesia Luterana de Missouri.” Permítanme presentarles dos incidentes que lo demuestran:

Hace unos pocos meses, después de discutir la técnica de la visualización mística en mi programa diario por radio, una mujer llamó y afirmó que ella había asistido a una actividad de fin de semana para solteros luteranos, en la cual el conferencista invitado le enseñó a relajarse y visualizar a Jesús. Ella estaba tan preocupada al descubrir que se le había instruido en una práctica engañosa en una reunión que era patrocinada por una iglesia.

Mientras estaba trabajando en este mismo artículo temprano por la noche, recibí una llamada telefónica de un pastor de la Iglesia Luterana del Sínodo de Missouri, quien se presentó a sí mismo como un potencial invitado para mi programa Issues, etc. [Temas, etc.] Me dijo que él había desarrollado un seminario y lo había presentado en numerosos lugares. (Él pudo haber sido el presentador en la actividad para solteros en el fin de semana). Él llamaba al seminario “Practicando la Presencia de Dios.” Él explicó que él comienza el seminario guiando a las personas en un estudio bíblico, demostrándoles que Dios siempre ha estado presente en sus vidas. Entonces él pone una música relajante y anima a las personas a visualizar a Dios estando con ellos y abrazándolos, a través de todas las escenas de la vida. En esta manera, como él lo presentó, la presencia de Dios llega a ser real a las personas. Después de insistir primeramente en que la Biblia era su única fuente, él finalmente admitió que había leído el libro “Celebración de la Disciplina” de Richard Foster.

La presencia de Dios llega a ser real a nosotros en la Palabra y los Sacramentos,* no en una técnica de visualización mística.
CONCLUSIÓN

La psicología moderna no es una disciplina de auto-ayuda que podemos tomar prestada descuidadamente del reino de la mano izquierda y mezclarlo con nuestra teología pastoral. Hay teorías y técnicas en la psicología, tales como la auto-estima, la dinámica del encuentro, y el misticismo psicológico, que pueden distorsionar chocantemente la verdad y causar un grave daño espiritual al pueblo cristiano. Mientras que la mayoría de las denominaciones cristianas desean permanecer fieles a la verdad de la Palabra de Dios, poniéndole el punto a cada vocal “i” y la línea horizontal a cada letra “t” de su teología, esas mismas denominaciones, cuando se enfrentan a las ofertas engañosas de la psicología moderna, ponen en práctica el mínimo de su discernimiento. La razón es simple. Los pastores y los líderes de la iglesia no están equipados para hacerlo así.

La mayoría de los pastores cristianos, incluyéndome a mí mismo, no han buscado ni desean obtener grados académicos en psicología. Los pastores cristianos deberían estar primeramente preocupados acerca de la teología, no acerca de la psicología. Si un pastor decidiera adoptar una teología extraña y engañosa e imponerla sobre sus feligreses, deberá ser llamado inmediatamente a sujetarse a los reglamentos por los líderes de la iglesia y sus colegas pastores, porque ellos conocen su teología. Pero, ¿qué si ese mismo pastor adopta una psicología extraña y engañosa? ¿Quién lo encarará efectivamente? Si un pastor tiene un doctorado en psicología y está en una posición de influencia dentro de la denominación, él es virtualmente intocable. Él puede promover cualquier teoría, recomendar cualquier libro, y practicar cualquier metodología, porque él es uno de los pocos profesionales en un mar de gentes que  tienen sólo un poco conocimiento del asunto. ¿Quién tiene las credenciales para desafiarlo?

Los que promueven la psicología engañosa en la iglesia generalmente ocultan las raíces de su enseñanza. El sacerdote que presentó un “ministerio” de sanidad interior en la conferencia a la que yo asistí, no dijo: “Esta enseñanza vino de Agnes Sanford.  Está basada en las teorías de Carl Jung, quien usaba la técnica de la visualización para contactar con su espíritu-guía.” El pastor que quería promover sus seminarios místicos en mi programa de radio afirmaba que él obtuvo su material directamente de las Escrituras. Los que imponen la dinámica del encuentro sobre el pueblo cristiano invitan a las personas a asistir a pequeños grupos de “estudio bíblico.” Ellos ocultan las raíces por una razón obvia. Si ellos fueran honestos nadie caería en su promoción engañosa. Si un pastor cuestiona una teoría o práctica psicológica específica, él debe invertir semanas o meses escarbando hasta descubrir las raíces.

Yo sugiero que las denominaciones cristianas que están preocupadas por la intrusión de la psicología moderna en sus filas, deberían nombrar a un comité permanente compuesto por investigadores apologistas, tanto expertos en el ocultismo, como pastores y laicos ortodoxos que sean entrenados académicamente en psicología.                   La tarea de este comité sería hacer la investigación que muchos pastores que se mantienen atareados no pueden realizar, y ofrecerle a la iglesia sus conclusiones y opiniones concernientes a algunas de las ofertas de la psicología moderna.

Yo no estoy en ninguna manera sugiriendo que mis pensamientos sobre estos temas sean la palabra final. Indudablemente hay pastores, teólogos y psicólogos cristianos que puede ofrecer opiniones más académicamente maduras que lo que yo puedo, y los animaría a hacerlo así.

Nosotros debemos discernir cuidadosamente las teorías y prácticas de la psicología moderna antes de imponerlas al pueblo de Dios.

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Tabla de Referencias

1. Robert Schuller, Self-Esteem: the New Reformation, (Waco, TX: Word, 1982), p. 98.
2. William Kirwin, Biblical Concepts for Christian Counseling, (Grand Rapids: Baker, 1984), p. 107.
3. Donna Foster, Building a Child’s Self-Esteem, (Glendale, CA: Regal, 1977), p. 6.
4. Timothy Lull, Martin Luther’s Basic Theological Writings, (Minneapolis: Fortress, 1989), p. 168.
5. Ray S. Anderson, The Gospel According to Judas, (Colorado Springs, CO: Helmer and Howard, 1991), p. 99.
6. Carl R. Rogers, Encounter Groups, (New York: Harrow Books, 1973), p. 9.
7. See Snapping: Americas Epidemic of Sudden Personality Change, (New York: Lippincott, 1978) by Jim Siegelman and Flo Conway, p. 222
8. Sarah H. Leslie, “Promise Keepers: Encountering Guys at Risk,” The Christian Conscience, January, 1995.
9. Gary R. Collins, Can You Trust Psychology, (Downers Grove: InterVarsity Press, 1988), p. 83.
10. Beyond Promises, pp. 85-86.
11. Sarah H. Leslie, op. cit.                                                                                                                                        12. Snapping, p. 223
13. C. G.. Jung, Memories, Dreams, Reflections, (Vintage Books, 1965), p. 150.
14. Rita Bennett, Emotionally Free, (New Jersey: Revel, 1982), pp. 74-89.
15. While many of Kelsey’s books are a rehashing of the same old stuff, the following are important to obtain an overview of his teaching:

The Other Side of Silence, (New York: Paulist Press, 1976); Offers Kelsey’s perspective on meditation.

Adventures Inward, (Minneapolis: Augsburg, 1980); Promotes journaling and automatic writing. Published by Lutherans?

Transcend, (New York: Crossroad, 1985); Presents Kelsey’s position on psychic phenomena.

Encounter with God; A general perspective on integrating Jung.

While the book was originally published by Bethany in 1972, they dropped it from their publishing list after I informed them in 1986 of the occult nature of the book. Paulist Press has since picked it up.


Traducción de Carlos H. Marroquín Vélez

* Nota del traductor: en los párrafos señalados con * hay que recordar que el autor es luterano, y como tal, considera los sacramentos del bautismo, la santa cena y la confirmación como medios de gracia para el crecimiento en la vida espiritual. Compartimos este valiosísimo artículo porque nos permite conocer la historia de los orígenes y desarrollo de la invasión de la psicología secular dentro de la Iglesia Cristiana y sus nefastos resultados, sin detenernos a discutir la doctrina luterana particular del autor.