¿QUÉ HAY DETRÁS DE LA PSICOLOGÍA DE FREUD Y DE JUNG?

La psicología es una de las ciencias naturales que se ocupa principalmente de los mecanismos que originan la conducta humana, tanto individual como social.

Para explicar la conducta humana desde un punto de vista bíblico, que es el único que  debería interesarnos como cristianos, deben establecerse, por lo menos, tres premisas o conceptos fundamentales basadas en las Sagradas Escrituras: el concepto de Dios, el concepto del hombre y el concepto de la salvación.

  1. El concepto de Dios es el que nos enseñan las Sagradas Escrituras: el Dios Trino, omnipotente, omnipresente, omnisciente, santo, amoroso, justo, sabio, perfecto, misericordioso; es el Creador y Sustentador de todo lo que existe, Señor de la historia, quien es Espíritu y demanda adoración en Espíritu y en verdad; es el Verbo Eterno que habitó entre nosotros en carne como Jesús de Nazaret para revelarnos al Padre, cumplir la ley por nosotros, y entregarse en sacrificio expiatorio para reconciliarnos con El; es el Espíritu Santo que reveló toda la verdad que nos es necesaria en Su Santa Palabra, y ha venido a morar en nuestros corazones como el Consolador para guiarnos a esa verdad.

  1. El concepto del hombre es el de un ser creado a imagen y semejanza de Dios, con libre albedrío, usando el cual cayó en la tentación de Satanás  de querer ser un dios, incurriendo en pecado y provocando su muerte espiritual y física. Estando en pecado el hombre se ha hundido en diversos grados de depravación, con sus consecuentes problemas espirituales, emocionales y psicomáticos, para liberarse de los cuales necesita arrepentirse, aceptar el perdón de sus pecados mediante la cruz de Cristo, nacer de nuevo, ser regenerado por el Espíritu Santo y obedecer las leyes de Dios dadas en las Escrituras. De otra manera, su vida irá de mal en peor y su destino final será la eterna separación del Creador y el tormento eterno.

  1. El concepto de la salvación incluye, por parte de Dios, Su amor constante y Su provisión de redención para el hombre que culminaron con la muerte del mismo Hijo de Dios en la cruz para pagar el precio del rescate por el pecado. El proceso de salvación, por parte del hombre, incluye el escuchar y atender el llamado que Dios le hace por medio de Su Espíritu Santo, el arrepentimiento, la confesión de todos sus pecados a Dios, el recibir a Jesucristo en el corazón y el sometimiento y obediencia a las leyes divinas. Este completo plan de salvación diseñado por Dios incluye  no  sólo  la situación legal del hombre: la justificación por la fe, o sea que por creer en el sacrificio expiatorio de Jesucristo se nos adjudica Su justicia, sino también la liberación del sentimiento de culpa, fuente de sus conflictos espirituales y emocionales.

Todos los problemas de la conducta de la persona humana: inquietud, falta de paz, desasosiego, sentimiento de culpa, depresión, agresividad, criminalidad, depravación, egoísmo, miedo, paranoia, desesperanza, etc., son productos de su caída en el pecado y su alejamiento del Creador.

¿Cómo pueden la psicoterapias –técnicas de curación- de los psicólogos no cristianos ser una ayuda efectiva a los inconversos y a los creyentes en Cristo,  para solucionar sus problemas de conducta, si no se toman en cuenta los elementos básicos: la existencia de un Dios Creador del hombre, del hombre hecho a la imagen y semejanza de Dios, y de un plan total de salvación y restauración diseñados perfectamente por ese mismo Creador?

FREUD Y JUNG. Estos dos psicólogos, considerados en el mundo secular como los “padres de la psicología moderna”, no califican ante los cristianos que hemos sido instruidos en las Sagradas Escrituras, para proveer soluciones a los problemas de la conducta, ni para los inconversos ni para los cristianos. Tampoco califican sus muchos seguidores. ¿Por qué?

Sigmund Freud era ateo y evolucionista. Su ateísmo le impedía aceptar la existencia de un Creador, la idea de un hombre creado a su imagen y semejanza, la historia de la caída de Satanás quien provocó la caída del hombre y su final depravación, ni tampoco la de un plan de salvación incluyendo la intervención divina y la aplicación de las Sagradas Escrituras en cualquier proceso de restauración de la salud psíquica. El evolucionismo materialista considera al hombre sólo un animal altamente evolucionado, muy inteligente, pero no constituido de espíritu y alma, inmortales, y de un cuerpo corruptible que llegará también a ser incorruptible e inmortal al volver Jesucristo.

Carl Gustav Jung era un gnóstico, panteísta y espiritista que experimentó con toda clase de adivinación y ocultismo. El era un anticristiano que no creía en el Dios de la Biblia, ni en la salvación que ella enseña. Como gnóstico concebía al hombre siendo esencialmente un espíritu divino. Su concepto de Dios es el “inconsciente colectivo”, una mente universal panteísta, que es la fuente de sabiduría, consejo y solución de los problemas, a la cual se puede recurrir mediante la “visualización” y estados alterados de la conciencia. Además, concebía a los demonios como “arquetipos”, o meros productos de la imaginación humana y existentes en el “inconsciente” colectivo.

Los peligros y consecuencias del gnosticismo fueron considerados tan graves para la Iglesia naciente, tanto por los apóstoles como, posteriormente, por los llamados Padres Apostólicos, que buena parte de sus escritos tuvieron como principal objetivo combatirlo con la mayor dureza y contundencia. El gnosticismo fue la primera y más grande de las herejías que la Iglesia primitiva tuvo que enfrentar. Para combatirlo fueron escritas principalmente la epístola de Colosenses, I y II de Juan, así como el Evangelio de Juan; se tuvo que determinar estrictamente de dónde habían recibido su autoridad los obispos; se determinó cuidadosamente el canon bíblico y se rechazaron los libros no inspirados; y se formuló el llamado “Credo Apostólico” para determinar quiénes eran los verdaderos creyentes que aceptaban la humanidad de Jesucristo.

Pero el gnosticismo ha resurgido con nueva fuerza; está detrás de la apostasía que actualmente está llevando a la Iglesia al misticismo oriental de la Nueva Era, y ha penetrado a través de difundir en la Iglesia la psicología de Freud y de Jung, barnizada de un ropaje ‘cristianizado’ por Morton Kelsey, Agnes Sanford, Ruth Carter y otros.

El gnosticismo está de nuevo atacando al cristianismo y se presenta a través de una diversidad de cursos y psicoterapias de la corriente llamada “Sanidad Interior”, que pretenden ayudar a los creyentes en sus problemas de conducta en áreas que la Biblia, según ellos, no toca.  Entre tales cursos está el llamado: “De maldición a bendición”, de Craig Hill, que ya afectó a muchos hermanos, los cuales esperamos hayan ya superado tales enseñanzas desviadas.

De modo que, cualquier sistema o escuela de psicología que no tome en cuenta las Escrituras, y al Dios y al hombre que en ella se presentan, tiene malos cimientos. Es ofender a Dios, a quien pretendemos amar con todo nuestro corazón, el adoptar explicaciones de un Freud, ateo y evolucionista, y de un Jung, gnóstico y ocultista, para solucionar los problemas de las personas, y mucho menos los de los cristianos. Dios ha provisto a Sus hijos maravillosos recursos para resolver sus problemas de conducta: la Palabra de Dios, la oración, la guía del Espíritu Santo, la comunión con los otros salvos en la Iglesia, el servicio a El y al prójimo, etc.

En II Pedro 1:3-11 leemos: “Todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia; por medio de estas cosas nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas lleguéis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de las pasiones. Por esto mismo, poned toda diligencia en añadir a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor. Si tenéis estas cosas y abundan en vosotros, no os dejarán estar ociosos ni sin fruto en cuanto al conocimiento de nuestro Señor Jesucristo. Pero el que no tiene estas cosas es muy corto de vista; está ciego, habiendo olvidado la purificación de sus antiguos pecados. Por lo cual, hermanos, tanto más procurad hacer firme vuestra vocación y elección, porque haciendo estas cosas, jamás caeréis. De esta manera os será otorgada amplia y generosa entrada en el reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo”.

El cristiano tiene a su favor estos recursos para conservar su salud espiritual:

a. La Palabra de Dios útil para que el hombre sea perfecto para comportarse y para servir:

II Tim. 3:16-17, “Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra”.

b. La oración, que, si es hecha conforme a la voluntad de Dios, cambia las cosas:

I Juan 5:14, “Esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho”.

Stg. 5:15, “Confesaos vuestras ofensas unos a otros y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho”.

c. La dirección del Espíritu Santo en cada aspecto de nuestra conducta cristiana diaria:

Juan 14:26, “Pero el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas y os recordará todo lo que yo os he dicho”.

Juan 16:13-14, “Pero cuando venga el Espíritu de verdad, Él os guiará a toda la verdad, porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oiga y os hará saber las cosas que habrán de venir. Él me glorificará, porque tomará de lo mío y os lo hará saber”.

Dave Hunt es un destacado apologista de la fe cristiana y autor de muchos libros. Los siguientes son extractos de su obra “La Seducción de la Cristiandad”. Recomendamos la adquisición de este libro y su estudio constante para entender mejor la apostasía.

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Requiere poca imaginación darse cuenta de que a fin de establecer la religión mundial oficial del Anticristo en la era espacial, donde la ciencia es venerada, será necesario mezclar la religión con la ciencia. Muchos líderes seculares han estado prediciendo esto por algún tiempo. Ambos, el sacerdote católico y paleontólogo Teilhard de Chardin y el psicólogo Carl G. Jung lo previeron. Este proceso está ya bien establecido, no sólo en el mundo secular, sino también dentro de la iglesia.

Talvez ninguna mujer en este siglo ha tenido una mayor influencia sobre el cristianismo de hoy que la prolífica autora de best-sellers y maestra Agnes Sanford. Citada y recomendada ampliamente por líderes cristianos, Agnes Sanford es gran medida responsable por introducir la visualización y la “sanidad de los recuerdos” en la iglesia.

[Larson] cita favorablemente a muchas fuentes dudosas, desde Sigmund Freud, Carl G. Jung y Abraham Maslow… y declara que Carl Jung, un ocultista y anticristiano, “es uno de mis héroes”.

La “evolución de un nuevo ser y una nueva sociedad”, que  fue el sueño de Teilhard y de Jung, no es ciertamente lo que la Biblia promete a través de la resurrección o transformación de nuestros cuerpos al retorno de Jesucristo por los redimidos. Teilhard soñaba con la humanidad fundiéndose y llegando a ser “Dios” y cada uno dándose cuenta de su propia deidad al alcanzar el punto Omega. Esta creencia ha inspirado a muchos de los líderes de la Nueva Era en nuestros días.

La obvia similitud entre la explicación ocultista de Sutphen sobre conciencia humana y la que da el famoso psicólogo Carl Jung sobre su “inconsciente colectivo” (a quien muchos de los líderes cristianos y practicantes de la sanidad interior han aceptado), debería ser una advertencia de que algo anda mal.

Mucho del crédito por introducir estas metodologías ocultistas a la iglesia debe ir a Agnes Sanford, quien ha influido en la iglesia probablemente más que ninguna otra mujer en este siglo. Agnes Sanford era una panteísta Su confianza ingenua en la psicoterapia y filosofía jungiana llevó a la Sanford a creer que a través de su encarnación Cristo entró “en el inconsciente colectivo de la raza humana, en lo profundo de la mente de cada persona, estando disponible allí para sanidad y ayuda”.

Kelsey persuade a la iglesia a que crea por medio de un razonamiento seductor que la hechicería, la brujería y otras formas de shamanismo no son malas en sí mismas, sino son legítimas siempre que las usemos con amor y para el bien.

De acuerdo con Kelsey, la clarividencia, la telepatía, las experiencias de salirse del cuerpo, la psicoquinesis y muchas otras formas de lo que llama percepción extra sensorial son manifestaciones del poder de Dios.

La impresión que uno tiene de que este “poder” que aparentemente satura todo el universo y puede ser aprovechada para bien o para mal, tiene sus raíces en el inconsciente colectivo de Jung; es considerado por Kelsey como análogo al concepto cristiano de Dios. Para Kelsey, quien ha llegado a este concepto del cristianismo a través de ideas recibidas de la “psicología profunda de Jung”, y la “realidad espiritual” es meramente un producto del “inconsciente” humano y este ‘poder’ detrás de los fenómenos psíquicos es el último arquetipo integrador. Después de una larga y favorable discusión del shamanismo, Kelsey nos hace saber una vez más que el cristianismo es justamente otra forma de hechicería antigua practicada universalmente, la cual él recomienda.

Bajo la influencia de escritores tales como Sanford, Kelsey y muchos más es que los líderes cristianos interpretan la Escritura a través de un colador de misticismo mezclado con la psicología jungiana.

Morton Kelsey dice: “Gracias a la defensa de Jung de la imaginación activa, más la comprensión de que los muertos continúan viviendo en la realidad, pude tener esta clase de encuentro con mi madre [fallecida]… parecía real a mí”.

El cimiento primario para la sanidad interior es una aceptación malinformada de la teoría desacreditada de Freud acerca del determinismo psíquico”. Los libros de psicología describen esto como una creencia de que la “conducta humana”… [ocurre] de acuerdo con causas intrapsíquicas” y es en realidad “controlada por impulsos, muchos de los cuales están escondidos en el inconsciente, debajo del nivel de la conciencia”.

Estas dos ideas de Freud y Jung, el determinismo písiquico y el inconsciente, forman el cimiento de la sanidad interior, tanto en el mundo secular como en la iglesia. Es obvio, sin embargo, que si la teoría de Freud acerca del pasado determinando el presente y el futuro es verdad, entonces el hombre no tiene un libre albedrío, sino es gobernado por fuerzas inconscientes. De allí se deduce que no puede hacérsele responsable  por sus acciones. Las metodologías de la sanidad interior algunas veces proveen un medio de echar la culpa sobre otros (los padres, los amigos y aun Dios) y entonces se procede a perdonarlos, usando la teoría de Freud del inconsciente como una explicación. Martín Bobgan ha dicho:

“Entre las grandes críticas a la psicología de Freud hoy – y hay muchas más críticas hoy que antes- ha habido críticas dirigidas a toda la idea del inconsciente.

Así, desde una base bíblica y desde una base científica, en realidad no hay sostén para el uso del inconsciente como se usa en psicología freudiana y como la han copiado los que aplican la sanidad interior”.

Para sostener sus teorías, Freud alegaba “que el inconsciente es la mayor fuerza motivadora detrás de toda la conducta humana”. Aceptada como científico, este concepto freudiano ha jugado un gran papel en tornar al mundo occidental hacia una forma de ver la realidad como lo ve el mundo oriental centrado en el yo. Morton Kelsey escribe: “Uno apenas puede exagerar la importancia de esta teoría para todo el pensamiento posterior acerca de la naturaleza de la personalidad….”

Otro invento de Freud que ha influido profundamente en la sociedad y está ahora seduciendo al cristianismo fue la idea de que “para todos los propósitos prácticos la personalidad adulta está ya formada para el final del el quinto año de la vida”, a través de “ciertas etapas psicosexuales de desarrollo” que “determinarán qué clase de personalidad él o ella poseerán como adulto-a”. Es importante saber que fue a través de “recuerdos” de pasadas experiencias provocadas en sus pacientes bajo la influencia de la antigua práctica shamánica de la hipnosis, que hemos ya apuntado es en el mejor de los casos no confiable y muy probablemente demoníaca, que tanto Freud como Jung desarrollaron sus primeras teorías. Kelsey confirma que fue a través de regresiones hipnóticas que Freud “descubrió” que sus pacientes “eran movidos por ideas, sentimientos, y emociones que habían sido repremidas y sepultadas desde la niñez…”

Martín Bobgan recordó a su público: “El uso del pasado –este es otro concepto psicológico insidioso, el cual amalgamado con doctrinas cristianas para ser usadas en cristianos que no están bien informados”.

Aun los cristianos han aceptado esta teoría, a pesar del hecho de que la Biblia enseña que los presentes escogimientos morales más que los traumas pasados determinan nuestra actual condición y acciones. Tampoco ofrece la Biblia ningún ejemplo de profeta, sacerdote, o apóstol tratando con algo ni siquiera remotamente relacionado a emociones o recuerdos enterrados en nuestro interior o reprimidos. Si esta fuera la gran verdad que los practicantes de la sanidad interior insisten que poseen, entonces seguramente la Biblia tendría tanto la enseñanza como los ejemplos para ofrecernos.  Al contrario, Pablo, cuya educación legalista y crímenes contra la iglesia antes de la conversión parecerían hacerlo el primer candidato para la sanidad de los recuerdos, fue no sólo libre de cualesquiera malos efectos sino declaró: “Olvidando ciertamente lo que queda atrás y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús”, Fil. 3:13-14.

Hasta aquí las notas de “La Seducción de la Cristiandad”, de Dave Hunt.

Las siguientes notas son de otro libro de Dave Hunt: “Más allá de la seducción”, cuya adquisición y lectura también recomendamos al líder cristiano.

Reflejando su propia implicación en ocultismo y misticismo oriental, Carl Jung llamó al yo el “Dios dentro de nosotros”. Cuando los humanisrtas se refieren al “Dios” o a lo “divino” interior, no refieren al Espíritu Santo que vive en los pecadores salvados por la gracia por medio de la muerte y resurrección de Cristo; se refieren al yo deificado que suplanta al Dios de la Biblia. Es un falso evangelio que no ofrece ninguna verdadera esperanza.

No hay ningún problema emocional que intente tratar la psicología que la Biblia no afirme que Dios mismo ofrece una total curación que puede ser recibida por la fe.

La “psicología cristiana” representa la forma más peligrosa y al mismo tiempo la más seductora y popular de modernismo que jamás haya invadido la iglesia. Los que rehusaron la tentación de ajustar la interpretación bíblica para alinearla con Darwin han sucumbido finalmente al engaño aun más mortífero de integrar a Freud, Jung, Mesmer y Maslow en el cristianismo.

La psicología, que ha entrado en la Iglesia cual Caballo de Troya, tiene ahora una influencia tan poderosa y generalizada en nuestro mundo cristiano –en seminarios, escuelas bíblicas, facultades cristianas, organizaciones misioneras, programación de radio/televisión, liderazgo denominacional y la mayor parte de las otras instituciones e iglesias cristianas- que poner en tela de juicio la psicología cristiana es considerado como un ataque contra el cristianismo mismo. Y esto es tanto más sorprendente cuando uno se da cuenta de que en realidad la psicología “cristiana” ni siquiera existe.

¿No deberíamos considerar extraño que Dios haya aparentemente inspirado a hombres como Freud, Jung y ya más recientemente Maslow y Rogers con “verdades” escondidas de los apóstoles, profetas y todos los líderes de toda la historia de la Iglesia hasta nuestro tiempo presente?

Las teorías de Carl Jung proveen una pretendida interpretación científica que en efecto viene a ser una desmitificación del ocultismo, de modo que a los que lo practican se les asegura que en lugar de tratar con verdaderos seres espíritus, están en realidad tomando contacto con imágenes arquetípicas en el inconsciente colectivo. Esto permite al analista jungiano dedicarse a la antigua brujería bajo rótulos psicológicos.

[muchos están ahora jugando con demonios y se les dice que son sólo arquetipos o seres simbólicos que están en la mente, en el “inconsciente colectivo”. Nota del editor]

Las versiones cristianizadas de este chamanismo psicologizado están ahora siendo practicadas en la Iglesia por parte de los sanadores interiores y por psicólogos cristianos que intentan “ver” y “oír”, mediante la “evocación activa de imágenes”, las cosas de Dios. Han caído víctimas de una mentira muy antigua pero poderosa y que “funciona”.

Trágicamente, mucho de lo que pasa como cristianismo incluso dentro de círculos evangélicos suena más y más como la “magia blanca” psicologizada que está siendo vendida a miles de estos grupos de autoayuda.

Gran parte del uso creciente (tanto en la sociedad actual como en la Iglesia) de la imaginación, evocación de imágenes guiada y visualización para poder transformar la realidad, volver a vivir el pasado y hacer contacto con “guías interiores”, (incluyendo a “Jesús”, “María” y “Dios”) se debe a la influencia de un hombre: el psiquiatra suizo Carl Gustav Jung. Agnes Sanford, que introdujo la sanidad interior y la visualización en la Iglesia, estaba enormemente influenciada por las enseñanzas de Jung. Sanford está ahora muerta, pero su gran amigo Morton T. Kelsey continúa promoviendo dentro de la Iglesia las teorías que Jung recibió de fuentes demoníacas. La “evocación activa de imágenes” y las “imágenes arquetípicas” de Jung juegan un papel vital para Kelsey en el encuentro del mundo espiritual.

Es imposible negar que Jung fue un ocultista intensamente endemoniado desde la infancia hasta la edad adulta, y su relación con las prácticas de “sanidad interior” y de “visualización” dentro de la iglesia es demasiado clara para exigir adicionales comentarios.

Cuando los dos grandes maestros Freud y Jung se reunieron, en 1909 y otra vez en 1912, Jung provocó de manera deliberada una “actividad poltergeist” [ invocó la aparición de espíritus. Nota del editor] que asustó de tal forma a Freud que se desmayó en el acto. Después del segundo episodio, Freud acusó a Jung de abrigar deseos de muerte contra él (Freud tenía un temor obsesivo a la muerte), lo que Jung llegó a creer cuando en un sueño dio muerte al héroe vagneriano Siegfried. En su estado de demencia, Jung interpretó Siegfried como significando “Sig” Freud [vence a Freud], y quedó abrumado de temor. Durante seis años después de esto, Jung estuvo al borde de la locura.

Al principios en sueños, luego en visiones, y finalmente en su plena conciencia (cuando se volvió tan psicótico que se había borrado totalmente la distinción entre la realidad y el engaño), Carl Jung tuvo repetidas “visitaciones y revelaciones” del mundo del espíritu, incluyendo incluso experiencias con “Dios” y con el “Espíritu Santo” descendiendo sobre él “en forma de paloma”. La amplia variedad de experiencias ocultistas de Jung incluyó  pretendidas conversaciones e incluso viajes con los muertos. Fueron las “revelaciones” que recibió de este medio de espiritismo y ocultismo casi loco, especialmente de su espíritu guía Filemón, lo que sirvió de base para las teorías psicológicas que Jung desarrolló a lo largo del resto de su vida.

Esto no son suposiciones; Jung lo admite abiertamente. Y es sobre estas “doctrinas de demonios”, no sobra las Escrituras, que se basan muchas de las prácticas de la “sanidad interior” y otras técnicas de “meditación” y “visualización” actualmente aceptadas por la Iglesia.

¡Uno sólo puede preguntarse si los cristianos que abogan por emplear a Jung “con discernimiento” han verdaderamente frente al hecho de que están adoptando en el cristianismo “revelaciones” que Jung recibió de demonios!

Hasta aquí las citas de “Mas allá de la Seducción” de Dave Hunt.

Las siguientes son notas de “Enciclopedia de Creencias de la Nueva Era” de John Ankenberg.

El psicoanalista de gran influencia Carl Jung, un estudiante de lo oculto, desarrolló su propio método de visualización llamado “imaginación activa”. Esta técnica potencialmente peligrosa es considerada una “herramienta poderosa en la psicología jungiana para alcanzar contacto directo con el ionconsciente y obtener gran conocimiento interior”.

La analista jungiana Barbara Hannah es una maestra en el Instituto C. G. Jung. En “Encuentros con el Alma: Imaginación Activa como fue desarrollada por C.G. Jung”, ella admite francamente su peligro y revela en detalle cómo puede influenciar poderosamente la mente. Ella advierte que hay que tener “gran precaución” antes que alguien emplee este método.

Hasta aquí las notas de John Ankenberg.

De este mismo autor recomendamos: “Falsa enseñanza en la Iglesia”.

El Dr. Jorge Erdely, en su libro “Cuando el Sistema no Funciona”, presenta la siguiente tabla comparativa del Evangelio y la Sanidad Interior derivada de la psicología de Jung.

El Evangelio Según la Biblia Sanidad Interior

El hombre es un pecador 100% responsable      El hombre es una víctima de lo que le pasó

Por sus acciones antes Dios. II Cor. 5:10.            en el momento del parto y en su infancia.

El hombre tiene un libre albedrío y hace las       El hombre actúa involuntariamente y es

cosas voluntariamente. Isa. 1:19-20.                     controlado por recuerdos en su subcons-

ciente.

Una mujer  que  no  se  sujeta  a su  marido         Una mujer que no se sujeta a su marido

habitualmente, es  rebelde y necesita arre-            habitualmente, es en realidad una víctima

pentirse. Ef. 5:22.   Salmo 51:3.                              Porque actúa inconscientemente y lo que

necesita es una terapia de sanidad interior.

El homosexualismo es un pecado que tiene           El homosexualismo y la prostitución más

sus raíces en la autoidolatría –narcisismo-            bien son causados por el autorrechazo, o

y la lascivia.   Rom. 1:25-27.                                    no ser amamantado de pequeño.

Jesús mandó predicar un claro mensaje de           Es mejor hablar de ‘sanidad interior’ y

arepenpentimiento a los pecadores.                        casi no mencionar el arrepentimiento.

Luc. 24:45-47.

El Evangelio nunca se debe predicar usando         Aunque decimos predicar  un  evangelio

engaños o mentiras. I Tes. 2-4                                 bíblico,   en   realidad  lo  mezclamos con

principios ateos y prácticas ocultistas y de

hipnosis sin decírselo a la gente.

Si alguien se arrepiente y cree, será salvo en         Si alguien se salva, al principio sólo se sal-

ese mismo momento. Hch. 16:31; 11:18.                 va parcialmente. Necesitará ‘sanidad in-

terior’ para salvar su alma.

Jesús es suficiente poderoso para salvar.                Jesús es un salvador incompleto, pues ne-

Heb. 7:25.                                                                  cesita ayuda de técnicas psicoterapéuticas.

El fruto del Espíritu es amor, gozo y paz,              La compasión y la salud espiritual vienen

Gál. 5:22.                                                                    sólo después de aplicar ‘sanidad interior’

El pecado impide el  crecimiento espiritual           La falta de crecimiento espiritual es por

y la comunión con Dios. Prov. 28:13; Is. 59:2        falata de ‘sanidad interior’.

La meta en la vida del cristiano es honrar             La meta es una vida de abundancia, de

a Dios y vivir en santidad, independiente-             prosperidad y de salud. Sobre todo es

mente de nuestros sentimientos o circuns-             importante sentirse bien con uno mismo.

tancias materiales. Fil. 1:20; 4:11-13.

Este mensaje fue siempre predicado. Es el            Este evangelio fue predicado hasta hace

Evangelio original.                                                    muy poco. Es un nuevo Evangelio.

Lo predicó Jesús, Pablo y los apóstoles.                 Lo predican psicólogos ateos, conocidos

ocultistas, sacerdotes y algunos líderes

que buscan éxito.

Es el Evangelio Verdadero.                                      Es un falso evangelio.

Hasta aquí la cita de Jorge Erdely.

Recopilación de Carlos H. Marroquín Vélez.                                       Septiembre 29/03.

CONCLUSIÓN:

Cuidado con: Sigmund Freud, Carl Gustav Jung, Morton Kelsey, Agnes Sanford, Rita Bennet, Ruth Stapleton Carter, Norman Vincent Peale, Robert Schuller, Paul Yonggi Cho, Craig Hill y demás psicólogos, pseudopsicólogos o aplicadores de la “sanidad interior” modernos y con sus escritos, psicoterapias, enseñanzas, materiales y técnicas, sean presentados en su forma cruda original, o ya barnizados con un lenguaje cristianizado para engañar a los cristianos que no están bien informados.

Los cristianos nacidos de nuevo tenemos a la mano maravillosos recursos: la Palabra de Dios, la oración, la guianza del Espíritu Santo, la congregación de los demás creyentes, el servicio cristiano a Dios y al prójimo, y el amor de un Dios que nos promete Su terapia de calidad óptima en Proverbios 3:1-8:  “Hijo mío, no te olvides de mi Ley, y que tu corazón guarde mis mandamientos, porque muchos días y años de vida y de paz te aumentarán. Nunca se aparten de ti la misericordia y la verdad: átalas a tu cuello, escríbelas en la tabla de tu corazón y hallarás gracia y buena opinión ante los ojos de Dios y de los hombres. Confía en Jehová con todo tu corazón y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos y él hará derechas tus veredas. No seas sabio en tu propia opinión, sino teme a Jehová y apártate del mal,  porque esto será medicina para tus músculos y refrigerio para tus huesos”.

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