CARLOS MARROQUIN

LA POSTMODERNIDAD O POSTMODERNISMO

Notas del Libro: “LA POSTMODERNIDAD”, por

Antonio Cruz.

La cultura que todavía predomina en las sociedades occidentales suele englobarse bajo el nombre de modernidad. La modernidad es un período histórico iniciado alrededor de 1500 en torno a tres acontecimientos capitales para la humanidad: el Descubrimiento de América, el Renacimiento y la Reforma Protestante. Se trata de la frontera cronológica entre la Edad Media y la Edad Moderna.

CARACTERÍSTICAS DE LA MODERNIDAD

  • Nacimiento del estado moderno con poder centralizador y absoluto.
  • Consolidación de la vida urbana.
  • Desarrollo del capitalismo y fortalecimiento de la burguesía como clase social.
  • La economía es la productora de las clases sociales en vez de la religión.
  • La expansión colonial y el encuentro con nuevas civilizaciones.
  • Un retorno al ser humano con el desarrollo del humanismo.
  • Revolución científica en el siglo XVII.
  • Fe en la libertad.
  • La Ilustración proclamará la libertad para el individuo.
  • La Revolución Francesa exigirá: “libertad, igualdad y fraternidad” para el ciudadano.
  • El marxismo peleará también por la libertad de los obreros.
  • El feminismo solicitará la libertad de la mujer.
  • El hombre se convierte en el centro del pensamiento.
  • El creyente es ahora libre para leer las Sagradas Escrituras reveladas.
  • El ser humano se libera por medio del estudio meticuloso de la naturaleza.
  • Cada persona tendrá derecho a considerar libremente su modo de actuar, siempre que para obtener el propio bienestar no interfiera injustamente en el de los demás.
  • La teología será destronada de su pedestal medieval. En adelante se aceptará que el estudio científico de la naturaleza también es una fuente de conocimientos verdaderos.
  • Bacon y Galileo: inducción y experimentación.
  • La idea de un universo orgánico repleto de interacciones mágicas se cambiará por la concepción mecanicista de proponía una materia inerte y sin actividad.

  • Fe en el progreso.

El pueblo de Israel, con su mentalidad histórico-salvífica, poseía una concepción lineal del tiempo. La historia humana acontecería entre dos  eventos: la creación y la restauración.

  • Fe en la historia

El hombre moderno, aunque no se crea demasiado bueno, está convencido de que llegará a ser un superhombre con la sola ayuda de su propia voluntad. Se aleja de la religiosidad pues cree que puede caminar sin necesidad de la religión.

Se cambia la esperanza cristiana de un Salvador divino, por la esperanza moderna de una liberación revolucionaria.

  • Fe en el ser humano

Rousseau defendía la bondad de la naturaleza humana, diciendo que la culpa era de la  civilización, la cual había eliminado la libertad original para la que fue engendrada la raza humana. Según él no existía ninguna maldad congénita.

La solución de Rousseau era poner las esperanzas en tres ideas básicas: la igualdad, la democracia y la educación.

  • Fe en Dios.

La Reforma propone volver a los orígenes del cristianismo y a las Escrituras como la única norma que debe estar al alcance de todo el mundo.

Mientras reaparece el deísmo: un Dios personal creador, pero no su posterior influencia en el mundo, diciendo que el Ser Supremo que habría creado el universo pronto lo habría abandonado a su suerte. Creencias que permitían aceptar una religión natural o racional pero no una religión revelada.

  • La secularización es el debilitamiento de la religión

la aceptación de este mundo.

la separación entre la sociedad y la religión.

la trasposición de creencias y actividades desde lo divino a lo puramente humano.

la desacralización del mundo.

el paso de una sociedad sacralizada a una sociedad secular.

La fe judeo-cristiana, que se refleja en las páginas de la Biblia, ha tenido una influencia decisiva en la desacralización del mundo. La naturaleza deja de ser divina precisamente porque es creación. La auténtica divinidad, el verdadero Dios-Creador del universo, que es exterior a su obra, es lo único permanentemente sagrado.

Hace algunas décadas murió la modernidad y nació la postmodernidad. La postmodernidad surge a partir del momento en que la humanidad empieza a tener conciencia de que ya no resulta válido el proyecto de la modernidad.

LA CULTURA DEL POSTMODERNISMO

La ciencia gestada en la época moderna ha beneficiado notablemente al ser humano, pero también ha hecho posible, por desgracia, desde el holocausto judío hasta las fulminantes tragedias de las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki.

El marxismo, en vez de traer el prometido “paraíso comunista”, originó algo tan diferente como los horrores de los campos de concentración y cárceles inhumanas, como las del archipiélago Gulag.

Entramos en la cultura postmoderna, en que el placer y el estímulo de los sentidos se convierten en valores dominantes de la vida corriente.

La posguerra: decepción y desengaño de todos los ideales modernos. Sartre, negación de toda la trascendencia.

Una vida menos deshumanizada y más en contacto con la naturaleza, una existencia más espontánea y erótica que no estuviera en contradicción con la estética y que supiera valorar el presente, no desde la perspectiva hedonista, sino materializador de las utopías. Ecologistas y pacifistas.

El ego se ha convertido en el principal objeto del humor. Hoy el humor proviene de la reflexión propia, se ridiculiza el propio cuerpo, la propia sexualidad, los defectos del propio yo.

Muerte de los ideales.

El postmoderno no se aferra sinceramente a nada. Carece de certezas absolutas.

No parece sorprenderse por casi nada.

Ya no interesan los fundamentos supremos. La verdad ya no se concibe como antes, única y absoluta. Hoy hay muchas verdades y cada cual se queda con la que más le satisface.

Auge del sentimiento.

Si la modernidad reverenciaba a la poderosa razón, la postmodernidad hará todo lo contrario: ¡Muera la razón, viva el sentimiento! Valora las emociones personales por encima de la razón. El sentimiento se ha revalorizado y la razón se ha devaluado.

Decadencia del optimismo científico y tecnológico de la modernidad.

Los ideales de paraísos de bienestar y felicidad estallan por los aires en pleno siglo xx con la primera explosión de la bomba atómica.

Sin embargo, la postmodernidad no es ciega o insensible a las posibilidades de la ciencia, pero pone en duda que éstas se lleguen a usar para hacer el bien.

Crisis de la ética.

“vale lo que me agrada, no vale lo que no me agrada” y “siempre puedo hacer lo que quiera”. Y es que hoy para alcanzar la felicidad nada está prohibido.

Hay tantas reglas morales como personas. La moralidad la determinan las preferencias y los sentimientos del Yo. Las acciones están bien, o están mal, según la felicidad o el placer que producen.

Es una actitud hedonista que recuerda el carpe diem del poeta latino Horacio: “¡aprovecha el día, aprovecha la hora!”

El hedonismo es filosofía de que el placer o la felicidad es el mayor bien. Es una devoción al placer y a la autogratificación como forma de vida.

En la ética hedonista postmoderna lo masculino y femenino se mezclan y pierden sus características diferenciadas de antes; la homosexualidad de masa empieza a no ser considerada como una perversión, se admiten todas las sexualidades o casi y forman combinaciones inéditas.

Ya no existen convicciones religiosas, éticas, estéticas, o sexuales. Se profesan todas las creencias. Gustan todas las tendencias.

Es la religión del consumo que promete la felicidad inmediata.

Una insaciable búsqueda de novedades y oportunidades para poder seguir existiendo.

Las relaciones humanas y sexuales se brindan, de todos los matices y colores, desde las páginas de los periódicos. Se inventan nuevos deportes que sirvan para satisfacer todas las necesidades pero que no supongan demasiado esfuerzo.

Incluso hasta en el lenguaje ha penetrado esta estrategia de la seducción: “Desaparecidos los sordos, los ciegos, los lisiados, surge la edad de los que oyen mal, de los no videntes, de los minusválidos; los viejos se han convertido en personas de la tercera edad, o cuarta edad, las “muchachas domésticas”, en empleadas del hogar, los proletarios en interlocutores sociales. Los malos alumnos son niños con problemas o casos especiales, el aborto es una interrupción voluntaria del embarazo”. Todo lo que signifique inferioridad, deformidad o pasividad desaparece del lenguaje cotidiano.

El futuro no existe y el pasado es mejor olvidarlo.

La nueva ética hedonista, en la que todo lo adverso o lo que supone esfuerzo y disciplina ya ha pasado de moda substituido por el culto a la realización inmediata de los deseos, origina individuos que sólo se preocupan por satisfacer sus necesidades propias.

Un acentuado individualismo.

Cada uno se hace responsable de su propia vida, busca su propia verdad. Hay un aumento descarado del “propio interés”, “liberación personal”, la búsqueda del yo, el énfasis en todo lo relacionado con el cuerpo y el sexo.

La sociedad postmoderna se ha vuelto adolescente.

Los ancianos tienen éxito en estos días no por su sabiduría, su honestidad o su seriedad, sino por haber sabido permanecer jóvenes de espíritu y, sobre todo, de cuerpo. La publicidad y el cine se dirigen esencialmente al público joven. Casi todas las radios emiten la música rítmica de guitarra eléctrica que viene a substituir a las palabras.   Es la lucha de la música rock contra la expresión verbal.

Para el pensamiento postmoderno, la cultura no se considera como un instrumento de emancipación. Según tal concepción actualmente existe un “odio a la cultura”.

En la postmodernidad el pensamiento y la cultura occidental han sido derrotados por el mosaico multicultural del resto del mundo.

Crecimiento del narcisismo.

Tres características relevantes del hombre postmoderno: el hedonismo, el individualismo y el narcisismo.

El narcisimo es una gratificación erótica derivada de la admiración de los atributos fisicos o mentales de uno mismo.

Es la ética de vivir para sí mismo. La obsesión exacerbada del culto al ego. Primero yo, después yo y luego yo. ¿Cómo amar al prójimo cuando el amor se agota en uno mismo? Mi prójimo ya no es el otro, sino yo mismo.

La era narcisista es más suicidógena que la era autoritaria”. El principal problema es que hoy las personas que deciden dejar de vivir son bastante más jóvenes que en épocas pasadas.

El culto al cuerpo.

Hay una absesión por guardar la línea, la dieta adecuada a cada edad, la eliminación de las arrugas, los chequeos médicos, el deporte, los masajes, la cirugía plástica. Los contemporáneos exhiben su desnudo integral en las playas.

Es viejo aquel que ya no puede presumir de cuerpo fresco. De ahí que los ancianos hayan inaugurado esa terrible infancia llamada tercera edad.

El gusto por lo transexual.

La mujer, con sus exigencias sexuales y sus capacidades orgásmicas vertiginosas, según los trabajos de Masters y Johnson y otros, se convierte para el hombre en una compañera amenazadora, que intimida y genera angustia.

El trato de la mujer en el cine, lleno de violaciones y vejaciones evidencia el odio hacia la mujer. E igualmente el feminismo ha originado sentimientos de animadversión hacia el hombre y lo que éste ha representado. Hay una guerra entre lo femenino y lo masculino.

Así el amor entre hombre y mujer se ha transformado en una frase vacía. La imagen del amor que se vende en los medios de comunicación  es de un amor romántico “rápido”, apasionado pero fácil, intenso y a la vez poco duradero, indisolublemente asociado a la relación genital. Los jóvenes que han crecido con este modelo practican, en muchos casos, el amor de “usar y tirar” en una búsqueda frustrante de ese ideal que no existe.

Vivir la sexualidad de forma egoísta recogiendo los placeres fugaces y procurando que nada ni nadie nos ate. El sexo postmoderno no quiere bodas.

Fracaso del desarrollo personal.

El culto a la celebridad es la fe suprema y la fuerza para vivir de miles de jóvenes occidentales. Lo que da placer no es el sentimiento de devoción al ídolo, sino la realización personal del adepto. Cuando esto ya no se consigue hay que buscar otro famoso. Siempre se anda a la caza del último mito con carisma.

La potencia acústica de la música preferida es capaz de atenuar la realidad cotidiana. El volumen sonoro reduce la algarabía exterior y las palabras de los demás a meros parásitos. El walkman se convierte en un artículo imprescindible para replegarse sobre uno mismo.

A pesar del narcisismo y del repliegue en la intimidad, hay asociaciones y agrupaciones con objetivos muy concretos: “Agrupaciones de viudos, de padres de hijos homosexuales, de madres lesbianas”. Así sigue siendo un narcisismo colectivo. Se busca una relación interesada, pues debajo de estas relaciones subyace la pregunta: “¿qué beneficio obtengo yo?” El postmoderno necesita comunicar sus problemas a alguien que esté dispuesto a escuchar. Lo que estimula el placer narcisista es contar su “rollo”, no escucharlo. Muchos diálogos postmodernos no son más que monólogos duplicados. Dos personas que hablan pero ninguna escucha.

La afición por lo desechable.

Hoy impera la lógica del kleenex. De lo que se trata es de poder usar y tirar. Lo utilizado conviene substituirlo apresuradamente por lo novedoso.

Ha surgido el mundo de la moda. El de lo pasajero. El imperio de lo efímero, lo móvil, lo inestable, lo cambiante. La seducción de la novedad y de la substitución.

Está de modo cambiar de ideas, de partido, de equipo, de trabajo, de sexo, de pareja y de religión. Todo lo nuevo es bueno y todo lo viejo malo.

Pérdida de la fe en la historia.

El historiador moderno procuraba explicar cómo se había desarrollado la sociedad:

“la historia de la humanidad era la historia de la libertad, o la historia de la lucha de clases, o la historia de la razón, o la historia de la liberación de los pueblos, o la historia de la salvación”. Intentaba demostrar que todos los hechos tenían sentido; los sucesos cumplían con las leyes históricas del desarrollo y apuntaban hacia el glorioso futuro.

La pregunta del postmoderno es: ¿Es la historia que nos han enseñado la única que existe y es ésa la única interpretación? ¿No es la historia sólo una interpretación desde el punto de vista e intereses de determinado pueblo, raza, clase social, religión, continente?

El postmoderno piensa que hay que vivir el presente, sin preocuparse para nada del pasado, ni del futuro. Hay que olvidarse del sentido histórico occidental y dar a las demás culturas, no europeas, la posibilidad de participar en la búsqueda común de un sentido universal, en un intento de interpretación de las múltiples civilizaciones contemporáneas; una mescolanza de ideas, creencias, filosofías, gustos, comportamientos, técnicas y costumbres, una variedad de pequeñas historias en una época sin reglas estables. Es en suma un eclecticismo, o más bien un ecumenismo tendiente una globalización de la historia.

El hombre de la postmodernidad no desea anclarse a nada; no le gustan las verdades absolutas; sólo acepta ligarse a opiniones de las que pueda desembarazarse rápidamente cuando lo crea oportuno. Hoy se quiere vivir sobre la cuerda floja de la inestabilidad permanente. Se procura el pensamiento tolerante y se huye de las valoraciones  que impliquen y comprometan. Se presume de aceptar cualquier diferencia y de reconocer múltiples posibilidades.

Sin memoria colectiva, ni individual, el postmoderno es un individuo sin identidad que renuncia a ella voluntariamente porque no tiene conciencia de su importancia y/o no quiere utilizar su capacidad de razonamiento para comprenderse a sí mismo y a su entorno.

COMPARACIÓN DE VALORES DE LOS VALORES DE


LA MODERNIDAD                   Y               LA

POSTMODERNIDAD

1. FE                                                              INCREENCIA

2. SACRALIZACIÓN                                    SECULARIZACION

3. ABSOLUTO                                              RELATIVO

4. OBJETIVIDAD                                          SUBJETIVIDAD

5. RAZON                                                     SENTIMIENTO

6. ETICA                                                       ESTETICA

7. CULPABILIDAD                                       ACULPABILIDAD

8. PASADO / FUTURO                                PRESENTE

9. HISTORIA                                                HISTORIAS

10. UNIDAD                                                   DIVERSIDAD

11. COLECTIVISMO                                      INDIVIDUALISMO

12. PROGRESISMO                                      NEOCONSERVATISMO

13. INCONFORMISMO                                 CONFORMISMO

14. IDEALISMO                                             REALISMO

15. HUMANISMO                                           ANTIHUMANISMO

16.SEGURIDAD                                             DESINTERES/DESCONFIANZA

17. FUERTE                                                   LIGHT

18. ESFUERZO                                              PLACER

19. PROMETEÍSMO                                       NARCISISMO

20. SERIEDAD                                               HUMOR

21. FUNDAMENTAL                                      SUPERFICIAL

22. INTOLERANCIA                                      TOLERANCIA

23. FORMALIDAD                                          INFORMALIDAD

24. NECESARIO                                            ACCESORIO

LA POSTMODERNIDAD O POSMODERNISMO:

  • El hombre postmoderno: individualista y narcisista, más preocupado por él que por otros
  • Sus valores dominantes en la vida diaria son el placer y el estímulo de los sentidos.
  • No se aferra sinceramente a nada. Carece de certezas absolutas.
  • No cree en una verdad única y absoluta. Hay muchas verdades y escoge la que lo satisface
  • Valora las emociones personales por encima de la razón. Si yo lo siento entonces es válido.
  • Decepcionado por la ciencia, la tecnología y el progreso, desconfía que sirvan para el bien.
  • Ya que no puede cambiar el mundo, ni mejorarlo, lo mejor es disfrutar de él.
  • Hoy nada le está prohibido para alcanzar la felicidad y vive como si no tuviera que morir.
  • Cree en la religión del consumo que promete la felicidad inmediata.
  • Busca constante de novedades y oportunidades para poder seguir existiendo.
  • No tiene convicciones religiosas, éticas, estéticas o sexuales. Profesa todas las creencias.
  • Su nueva religión es el neopaganismo ecléctico: una fusión de todo lo que desea creer.
  • Su fe suprema y fuerza para vivir es el culto a la celebridad: el último mito con carisma.
  • Ahoga su realidad diaria con música a alto volumen y la ama más que la palabra hablada.
  • Vive la cultura de lo desechable y pronto sustituye lo utilizado por lo novedoso.
  • Ya no busca su salvación en el más allá, sino en el más acá  de la novedad presente.
  • Su moda es cambiar de ideas, partido, equipo, trabajo, de sexo, de pareja y de religión.
  • No le preocupa qué ocurrió en el pasado, ni qué traerá el futuro. Hay que vivir el hoy.
  • El centro de la moral y de la persona es el yo, los sentimientos y gustos individuales.
  • Es un hombre “light”: relativo, inseguro, móvil, desilusionado, superficial.
  • Tolera todo tipo de ideas, prácticas, posiciones, etc. No se inmuta por nada. Es indiferente.
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