La Plaga de la Pornografía

Por Kerby Anderson

(Obtenido en Internet. Traducido y adaptado por Carlos H. Marroquín Vélez)

La pornografía está desgarrando el tejido mismo de nuestra sociedad. Sin embargo, los cristianos a menudo ignoran su impacto y se mantienen apáticos acerca de la necesidad de controlar esta amenaza.

La pornografía es un negocio de unos ocho mil millones de dólares, que tiene lazos estrechos con el crimen organizado. La paga del pecado es enorme cuando está involucrada la pornografía. Los que la promueven obtienen enormes ganancias a través de ventas en las llamadas “librerías para adultos” y la exhibición de películas y actos en vivo en teatros.

La pornografía incluye libros, revistas, videos y estrategias de acción, y se ha movido de la periferia de la sociedad hasta el mero corazón de ella, por medio del alquiler de video cassettes, la venta de las llamadas “pornografía suave”, y la exhibición de películas de sexo explícito a través de la televisión por cable. Para algunos la pornografía no es nada más que fotografías con mujeres escasamente vestidas en poses seductoras. Pero la pornografía ha llegado a ser más que sólo fotos de mujeres desnudas.

Cerca de 900 teatros muestran películas pornográficas y más de 15,000 “librerías y tiendas de videos para adultos” ofrecen material pornográfico. Las librerías para adultos sobrepasan el número de los restaurantes McDonald’s en los Estados Unidos por un margen de por lo menos tres a uno. En 1985 casi cien películas de largo metraje fueron distribuidas a los teatros para adultos, produciendo ganancias de 50 millones de dólares en ventas.

Definiciones

En 1986, [en Estados Unidos] la Comisión del Fiscal General para investigar la Pornografía definió ésta como el material que “es predominantemente explícito en cuanto al sexo, con la intención primordial de provocar estimulación sexual.” La pornografía más “pesada” es aquella “sexualmente explícita en extremo, y carente de cualquier otro contenido o propósito aparente.”

Otro término importante es la definición de obscenidad. La actual definición legal de obscenidad se halla en el caso Miller versus California, de 1973. “De acuerdo con el caso Miller, un material es obsceno si coinciden las tres de las siguientes condiciones:

1. La persona promedio, aplicando las normas contemporáneas de las comunidades, halla que la obra, tomada como un todo, apela a los intereses lascivos o lujuriosos.

2. La obra muestra o describe, en una manera claramente ofensiva, la conducta sexual específicamente definida por la ley del estado correspondiente (o la ley federal); y

3. La obra, tomada como un todo, carece de un serio valor artístico, político o científico.

Tipos de pornografía

El primer tipo de pornografía lo constituyen las revistas para adultos. Éstas están primeramente dirigidas a un público adulto masculino (pero no exclusivamente). Las revistas que tienen la distribución más amplia (por ejemplo, Playboy, Penthouse) no violan las normas de Miller sobre obscenidad y pueden ser distribuidas legalmente. Pero otras revistas que sí violan estos estándares, se hallan fácilmente disponibles en muchas librerías para adultos.

El segundo tipo de  pornografía son los video cassettes. Estos son alquilados o vendidos en la mayoría de las tiendas para adultos y han llegado a ser una industria creciente para la pornografía. Las personas que nunca entrarían en una librería o en un teatro para adultos para ver una película pornográfica, pueden obtener estos video cassettes a través de las librerías o por correo, y verlos en la privacidad de sus hogares. Usualmente estos videos despliegan un algo grado de pornografía “pesada” y de actos ilegales.

El tercer tipo de pornografía lo componen las películas. Los estándares que clasifican las películas han sido aflojados y muchas películas pornográficas están siendo distribuidas llevando la R (de Restringida) o NC-17 (para mayores de 17 años). Muchas de las llamadas “Estrictamente R” habrían sido consideradas obscenas hace sólo una década.

Un cuarto tipo de pornografía es la televisión. Al igual que con las películas, los estándares para la televisión comercial han sido aflojados constantemente. Pero la televisión por cable plantea una amenaza aun mayor. La Comisión Federal para regular el cable no regula a éste en la misma manera en que lo hace con las estaciones públicas de TV. Así que muchas películas pornográficas se muestran en la televisión por cable. Al igual que los video cassettes, la televisión por cable provee a la persona promedio de fácil acceso al material pornográfico. Personas que nunca irían a una librería para adultos, pueden ahora ver el mismo material sexualmente explícito en la privacidad de sus hogares, haciendo que la televisión por cable sea la última forma de disimular este vicio, como los bebedores que ocultan su botella de licor dentro de una bolsa de papel.

Un quinto tipo de pornografía es la pornografía cibernética.  Fotografías y películas con pornografía extrema, así como conversaciones y aun actos sexuales en vivo pueden ser bajados de la Internet hasta una computadora y vistas por cualquier persona. Imágenes sexualmente explícitas pueden hallarse en las páginas de la red y en los resúmenes de noticias  y son muy fáciles de ver para personas de cualquier edad. Lo que era sólo accesible para un pequeño número de personas dispuestas a viajar hasta el lado malo de la ciudad, ahora puede ser visto a cualquier hora en la privacidad del hogar.

Un último tipo es la audio pornografía. Ésta incluye números telefónicos con la invitación de  “marque porno”, lo cual ha llegado ser el segundo mercado de crecimiento más rápido de la pornografía. Aunque la mayoría de los mensajes se hallan dentro de la definición de obscenidad de Miller, estos negocios continúan floreciendo y en su mayoría son a menudo son usados por niños.

De acuerdo con Henry Boatwright (Presidente de la Junta Asesora sobre Asuntos Sociales de los Estados Unidos), aproximadamente el 70% de las revistas pornográficas vendidas terminan en manos de menores de edad. El movimiento Mujeres Contra la Pornografía estima que alrededor de 1.2 millones de niños son anualmente explotados en la comercialización del sexo (pornografía y prostitución infantil).

Efectos psicológicos

El Psicólogo Edgard Donnerstein (de la Universidad de Wisconsin) halló que exponerse brevemente a formas violentas de pornografía puede guiar a una persona a actitudes y conductas antisociales. Los hombres que ven pornografía tienden a ser más agresivos hacia las mujeres, responden menos al dolor y al sufrimiento de las víctimas de violación, y están más dispuestos a aceptar varios mitos acerca de la violación.

Los investigadores han hallado que la pornografía (especialmente la pornografía violenta) puede producir una serie de efectos indeseables tales como violación y acoso sexual. Específicamente hallaron que tal exposición puede conducir al uso del hostigamiento o la violación, fantasías exageradas acerca de la violación, así como hacer que las personas se tornen insensibles hacia la violencia sexual y minimicen el acto de la violación.

En un intento de aislar el papel de la violencia como algo aparte del sexo en las situaciones  inducidas por la pornografía, James Check (de la Universidad York en Canadá) llevó a cabo un experimento en el que algunos hombres fueron expuestos a diferentes grados de pornografía, algunos violentos y otros no. Todos los grupos mostraron el mismo cambio de actitud, es decir, una alta inclinación al uso de la fuerza como parte del acto sexual.

En un estudio, los investigadores Dolf Zillman y Jennings Bryant investigaron los efectos de la pornografía no violenta en la crueldad sexual y la minimización de la violación. Ellos mostraron que la exposición continua a la pornografía tiene serios efectos adversos en las creencias acerca de la sexualidad en general, y en las actitudes hacia las mujeres en particular. Ellos también hallaron que la exposición intensa a la pornografía estimula un deseo creciente de ver materiales con desviaciones, los cuales incluyen la violencia (sado-masoquismo y violación).

Dolf Zillman midió el impacto que tiene el ver pornografía en el enfoque que las personas tienen en cuanto a lo que constituye la práctica sexual normal. El grupo que vio la mayor cantidad de pornografía dio los más altos índices en la incidencia de sexo oral, sexo anal, sexo en grupos, sado-masoquismo y bestialismo que los otros dos grupos.

Un estudio demostró que la pornografía puede disminuir la felicidad sexual de una persona. Los investigadores hallaron que la gente expuesta a pornografía no violenta reportó haber disminuido su satisfacción con la apariencia de su pareja sexual. Ellos estaban también más inclinados a poner mayor importancia en el sexo sin incluir el factor emocional.

En  un  estudio a nivel nacional, los investigadores de la Universidad de New Hampshire, Larry Baron y Murray Strauss hallaron fuerte correlación estadística entre los índices de circulación de las revistas pornográficas y los índices de violación. Ellos encontraron que en los estados con altos índices de circulación, los índices de violación eran también altos. Y en los estados con bajos índices de circulación, los índices de violación también tendían a ser bajos.

Por supuesto, una correlación estadística no prueba que la pornografía sea la causa de las violaciones. Ciertamente no todos los que ven pornografía llegan a ser violadores. Y también es posible que las violaciones y el consume de material pornográfico estén solamente relacionados indirectamente por medio de otros factores,  como  la permisividad social y las actitudes machistas entre los hombres. De hecho, Baron y Strauss examinaron algunos de estos factores en su estudio y no hallaron ninguna correlación significativa.

Estudios posteriores han tenido resultados similares. Los investigadores de la Universidad Estatal de Ohio, Josepth Scott (un hombre que testifica frecuentemente para los pornógrafos en la corte) y Loretta Schwalm examinaron más factores que Baron y Strauss (incluyendo la circulación de revistas sin contenido sexual) y no pudieron eliminar la correlación que hay entre la pornografía y las violaciones.  Un detective de la policía estatal de Michigan, Darrel Pope, halló que en el 41% de los 38,000 casos de asaltos sexuales en Michigan (1956 a 1979), se vio material pornográfico justamente antes o durante el crimen. Esto corrobora la investigación realizada por el psicoterapeuta David Scott, quien encontró que “la mitad de los violadores que se estudiaron usaron la pornografía para estimularse inmediatamente antes de buscar una víctima.”

Efectos Sociales

Definir los efectos sociales de la pornografía ha sido difícil por causa de algunas de las teorías que aún prevalecen acerca de su impacto. Un punto de vista es que la pornografía desempeña una función positiva en la sociedad, actuando como una “válvula de escape” para los potenciales delincuentes sexuales.

El más famoso proponente de este punto de vista fue Berl Kutchinsky, un criminalista de la Universidad de Copenhagen. Su famoso estudio sobre la pornografía halló que cuando el gobierno danés levantó las restricciones sobre la pornografía, el número de crímenes sexuales disminuyó. Su teoría fue que la facilidad para obtener pornografía desahoga los impulsos sexuales peligrosos. Pero cuando la información para su “válvula de escape” fue evaluada más detenidamente, muchos de los errores en su investigación comenzaron a aparecer.

Por ejemplo, Kutchinsky falló al no distinguir entre diferentes clases de crímenes sexuales (como violación, exposición indecente, etc.) y en vez de ello meramente las juntó todas. Esto efectivamente ocultó el aumento en las estadísticas de violaciones. Él también erró al no tomar en cuenta que la creciente tolerancia hacia ciertos crímenes (como la desnudez en público, sexo con menores de edad, etc.) pueden haber contribuido a que hubiera una baja en los crímenes que se reportaban.

El probar la causa y el efecto en la pornografía es virtualmente imposible porque éticamente  los investigadores  no pueden  llevar a cabo  ciertas clases  de estudios. El investigador Dolf Zillman dice: “Los hombres no pueden ser colocados en riesgo de desarrollar inclinaciones sexuales violentas por medio de exponerlos a ver pornografía violenta o no violenta, y las mujeres no pueden ser colocadas ante el riesgo de llegar a ser víctimas de tales inclinaciones.”

Deborah Baker, una asistente legal y directora ejecutiva de un grupo contra la obscenidad, está de acuerdo en que probar una conexión concluyente entre la pornografía y el crimen sería muy difícil.”

El argumento de que no hay estudios establecidos que muestren una conexión entre la pornografía y el crimen violento es meramente una cortina de humo. Los que promueven esta posición saben bien que tal investigación nunca será hecha. Ésta requeriría una muestra estadística de mucho más que mil hombres, expuestos a la pornografía a través de la pubertad y la adolescencia, mientras que el otro grupo estuviera totalmente aislado de su influencia en todas sus formas y diversos grados. Cada grupo habría entonces de ser monitoreado por medio de los crímenes violentos que se cometan. A pesar de la falta de investigación formal, sin embargo, las propias estadísticas del FBI muestran que la pornografía puede verse en el 80% de las escenas de crímenes sexuales violentos, o en los hogares de los perpetradores.

No obstante, hay una buena cantidad de estadísticas abrumadoras que sugieren que la pornografía sí tiene consecuencias sociales profundas. Por ejemplo, de los 1400 casos de abuso sexual a niños en Louisville, Kentucky, entre julio de 1980 y febrero de 1984, la pornografía de adultos fue conectada con cada incidente y la pornografía de niños con la mayoría de ellos.

Intensivas entrevistas con los delincuentes sexuales (violadores, incesto y abusadores) han revelado un considerable porcentaje de ofensores que usan la pornografía para excitarse antes y durante sus asaltos. Los oficiales de policía han visto el impacto que la pornografía ha tenido sobre los crímenes en serie. De hecho, el consumo de pornografía es una de las características más comunes en el perfil de los asesinos en serie y los violadores.

El professor Cass Sunstein, al escribir en el Duke Law Journal (Informativo Legal de Duke), dice que cierta cantidad de violencia sexual contra las mujeres “no habría ocurrido sino hubiera sido por la masiva circulación de la pornografía.” Citando información en cuando a diversas culturas, él concluye que: “La liberalización de las leyes sobre la pornografía en los Estados Unidos, Gran Bretaña, Australia y los países escandinavos ha sido acompañada por un alza en los índices de violaciones. En los países donde las leyes sobre la pornografía no han sido liberalizadas, ha habido un aumento menos pronunciado en las violaciones reportadas. Y en los países donde se han adoptado restricciones, las violaciones reportadas han disminuido.”

En su introducción a una reimpresión del Reporte Final de la Comisión del Fiscal General para investigar la Pornografía, el columnista Michael McManus hizo notar que: El FBI entrevistó a dos docenas de asesinos sexuales en prisión quienes habían matado una gran cantidad de veces. Alrededor del 80% dijo que su mayor interés sexual era leer pornografía. Ellos hacían realidad sus fantasías sexuales en personas reales. Por ejemplo, Arthur Gary Bishop, convicto de abusar sexualmente y matar a cinco jovencitos, dijo: “Si el material pornográfico no hubiera estado disponible para mí en mis años tempranos, es muy probable que mis actividades sexuales no habrían escalado al grado que lo hicieron.” Él dijo que el impacto de la pornografía en él fue “devastador…  soy un homosexual pedófilo convicto de asesinato, y la pornografía fue un factor determinante en mi caída.”


El Dr.James Dobson entrevistó a Ted Bundy, uno de los más notorios asesinos en serie de esta nación. El día antes de su ejecución, Ted Bundy dijo que “las más dañinas  clases  de pornografía  son  las  que  incluyen  violencia y violencia sexual. Ya que la unión de esas dos fuerzas, como yo las conozco demasiado bien, produce una conducta que es precisamente, precisamente demasiado terrible para ser descrita.”

Censura y Libertad de Palabra

Los intentos de regular y prohibir la pornografía dentro de una comunidad son frecuentemente criticados como censura y una violación a la Primera Enmienda. Pero la Corte Suprema claramente declaró en el caso de Roth versus los Estados Unidos (1957) que la obscenidad no estaba protegida por la Primera Enmienda. Las leyes federales, estatales y locales se aplican a la venta, despliegue, distribución y transmisión radial y televisiva de la pornografía. El material pornográfico, por lo tanto, puede ser prohibido si cae dentro de la definición legal de la obscenidad.

La Corte Suprema dictaminó en el caso de Miller versus  California (1973) que una definición legal de la obscenidad debe caer dentro de la prueba de tres partes que previamente discutimos. Si apela a los intereses lascivos, si es claramente ofensiva y si carece de serio valor (artístico, etc.), entonces el material es considerado obsceno y es ilegal.

La Corte Suprema más adelante dictaminó en el caso Teatro de Adultos París versus Slaton (1973) que un material legalmente definido como obsceno no recibe la misma protección como libertad de palabra en la Primera Enmienda. La corte dictaminó que aun si las películas obscenas son exhibidas solamente a “adultos en consenso”, esto no les otorga inmunidad ante la ley.

En el caso de Nueva York versus Ferber (1982), la Corte Suprema dictó que la pornografía infantil no estaba protegida por la Primera Enmienda, aun si no estuviera definida legalmente como obscena por la prueba de tres partes. Ya que los niños no pueden consentir legalmente a tener relaciones sexuales, la pornografía que involucra a niños constituye un abuso sexual. El Congreso también aprobó la Ley de Protección al Niño en 1984, la cual proveía restricciones más duras sobre la pornografía infantil.

La televisión por cable al presente no está regulada ya que no está técnicamente transmitiendo en la forma como se define en la Ley Federal de Comunicaciones. Así que, la televisión por cable puede transmitir películas pornográficas con toda impunidad. La Ley Federal de Comunicaciones por Cable necesita ser enmendada para que las comunicaciones por ese medio puedan ser reglamentadas.

La Perspectiva Bíblica

Dios creó al hombre y a la mujer a Su imagen (Gén. 1:27) como seres sexuales. Pero, por causa del pecado en el mundo (Rom. 3:23), el sexo ha sido mal usado y abusado (Rom. 1:24-25).

La pornografía ataca la dignidad del hombre y la mujer creados a la imagen de Dios. La pornografía distorsiona el sexo que es un don de Dios y el cual debería  ser  compartido  solamente  dentro  de  los  límites  del  matrimonio (I Cor. 7:2-3). Cuando la Biblia se refiere a los órganos sexuales humanos, a menudo emplea eufemismos y lenguaje indirecto. Aunque hay algunas excepciones (los pechos y la matriz de la mujer se mencionan algunas veces), generalmente la Escritura mantiene una modestia básica hacia los órganos sexuales del hombre y de la mujer.

Además, las Escrituras específicamente condenan las prácticas que resultan de la pornografía, tales como la exhibición del sexo (Gén. 9:21-23), el adulterio (Lev. 18:20), el  bestialismo  (Lev. 18:23), el homosexualismo (Lev.18:22; 20:13), el incesto (Lev.18:6-18) y  la prostitución (Deut. 23:17-18).

Una perspectiva bíblica de la sexualidad humana debe reconocer que las relaciones sexuales son exclusivamente para el matrimonio para los siguientes propósitos. Primero, para establecer la unión en una sola carne (Gén. 2:24-25; Mat.19:4-6). Segundo, para proveer intimidad sexual dentro del  vínculo  del  matrimonio.   El  uso  de  la  palabra  “conocer”  en la Biblia indica  un  profundo  significado  de  la  relación  sexual  (Gén. 4:1). Tercero, las relaciones sexuales son para el mutuo placer del esposo y la esposa (Prov. 5:18-19). Cuarto, las relaciones sexuales son para procrear (Gén.1:28).

La Biblia también advierte contra el mal uso del sexo. Se condena el sexo pre-marital y extra-marital o sea antes y fuera del matrimonio (I Cor. 6:13-18; I Tes. 4:3). Aun los pensamientos de inmoralidad sexual (que a menudo son alimentados por el material pornográfico) son condenados (Mat. 5:27-29).

Aun más, los cristianos deben darse cuenta de que la pornografía puede tener  efectos dañinos significativos sobre quien se involucra con ella. Éstos incluyen: una mentalidad de comparación, una sexualidad basada meramente en la forma en que se lleva a cabo el acto sexual, un sentir de que solamente las cosas prohibidas son sexualmente satisfactorias, una culpa creciente, un concepto disminuido del valor de sí mismo y un pensamiento obsesivo.

Los cristianos, por lo tanto, deben hacer dos cosas. Primeramente, deben esforzarse para mantenerse a sí mismos puros, huyendo de la inmoralidad (I Cor. 6:18) y pensando en aquellas cosas que son puras (Fil 4:8). Como un hombre piensa en su corazón, así es él (Prov. 23:7). Los cristianos no deben hacer provisión para la carne (Rom. 13:14). La pornografía alimentará el deseo sexual en formas anormales y finalmente conducirá a perversiones cada vez más viles. Nosotros, por lo tanto, atendamos el consejo “que os abstengáis  de los deseos carnales que batallan contra el alma” (I Pe. 2:11). En segundo lugar, los cristianos debemos esforzarnos para eliminar la perversion sexual de la pornografía de la sociedad.

Pasos para Combatir la Pornografía

Primeramente, los padres deben enseñar a sus hijos toda la sana enseñanza bíblica acerca del sexo. Más ayuda al respecto puede obtenerse de ministerios como Enfoque a la Familia del Dr. Dobson y los ministerios de Josh McDowell.

Segundo, debemos evaluar cuánto estamos expuestos a los medios de comunicación (revistas, programas de televisión, música rock) con temas sexuales inapropiados. Los padres deberían dar un ejemplo positivo a sus hijos y apartar tiempo para discutir estas historias, programas y canciones con ellos.

Tercero, los pastores deberían advertir a sus congregaciones acerca de los peligros de la pornografía e instruirlos acerca de un enfoque adecuado de la sexualidad. Como José en el Antiguo Testamento, debemos huir de la inmoralidad la cual puede seducirnos a caer en el pecado. Los mensajes deberían también estar dirigidos a la edificación de hogares cristianos fuertes.

Cuarto, los padres deberían bloquear la pornografía cibernética [por la Internet] con programas diseñados para ello. Hay muchos servicios comerciales también como software especial que puede detectar y bloquear las áreas que los niños y jovencitos pueden tratar de investigar. Estos programas bloquearán los sitios pornográficos en la Internet y pueden detectar una frase ofensiva que puede ser usada para iniciar una conversación por medio de la computadora (online-chat room). Los padres deberían también tratar de estar cerca a sus hijos cuando ellos estén conectados a la Internet y preguntarles acerca de la computación en línea. El uso prolongado de la computadora a altas horas de la noche puede ser un indicador de que ya hay un problema.

Quinto, cada cristiano debería involucrarse en un grupo que se haya organizado en su ciudad en favor de la decencia, para luchar contra la pornografía. Estos grupos han sido efectivos en muchas localidades para librar a sus comunidades de la plaga de la pornografía.

Sexto, debemos expresar nuestra preocupación ante las autoridades locales (por medio de cartas y peticiones) acerca de los teatros, cines y librerías para adultos en la comunidad.

Séptimo, si nosotros recibimos material pornográfico por correo, debemos reportarlo a la dirección de correos y solicitar que las autoridades del gobierno actúen al respecto.  Finalmente, no compre en tiendas que vendan materiales pornográficos. Trate de llamar la atención de la comunidad para que ésta se dé cuenta del problema.

Acerca del autor: Kerby Anderson es el presidente de Probe Ministries Internacional, una organización no lucrativa cuya misión es reclamar la primacía del pensamiento cristiano a través de los valores en la cultura occidental usando los medios de comunicación, educación y literatura. En la búsqueda de cumplir con esta misión, los Ministerios Probe proveen una perspectiva en la integración de las disciplinas académicas y el cristianismo histórico.

Para más información en inglés:    www.probe.org o en info@probe.org

Apéndice:

EL CONCEPTO BÍBLICO DE LAS RELACIONES SEXUALES LÍCITAS:

  1. I. La única forma de relación sexual que Dios aprueba en las Escrituras es:

“La unión física, afectiva y espiritual entre un solo hombre y una sola mujer,

dentro  del   vínculo   del   matrimonio,    hasta   que   la  muerte  los  separe,

y atemperado o moderado por el amor ‘ágape’ de Dios”.

II. Desviaciones sexuales:

Las  Sagradas Escrituras  condenan  todas  las  aberraciones sexuales:

fornicación, adulterio, prostitución, homosexualismo (sodomía y lesbianismo), bisexualismo, transvestismo, transexualismo, incesto, bestialismo, pornografía, pedofilia, violaciones,  voyerismo, etc.

Fornicación: relaciones sexuales fuera del matrimonio.

Adulterio: relaciones sexuales en que uno o ambos son infieles a sus

cónyuges.

Prostitución: sostener relaciones sexuales a cambio de dinero.

Homosexualismo: relaciones sexuales entre dos personas del mismo sexo

Sodomía: entre dos hombres.

Lesbianismo: entre dos mujeres.

Bisexualismo: relaciones indistintamente con hombres y con mujeres.

Transvestismo: disfrazarse con ropas del sexo opuesto.

Transexualismo: cambio de sexo por cirugías e ingerir hormonas.

Incesto: relaciones sexuales con parientes cercanos.

Bestialismo: relaciones sexuales con animales.

Pornografía: ver gráficas de cuerpos desnudos para  estimulación sexual.

Pedofilia: relaciones sexuales con niños, por seducción o por violación.

Violación: relaciones sexuales forzando a otra persona.

Voyerismo: placer en espiar a las personas en sus intimidades sexuales.

Se aconseja estudiar detenidamente las siguientes porciones de las Sagradas Escrituras donde se condenan las aberraciones ya mencionadas, las cuales son pecados: Rom. 1:22-28; I Cor. 6:9-10; Lev. 18:6-23; 20:15; Deut. 23:17; 27:21; Prov. 5:1-26.

Anuncios