EL MOVIMIENTO DE LA PALABRA DE FE

Aparentando ser el último avivamiento, se ha infiltrado en la Iglesia Evangélica un “nuevo evangelio”. Éste se inspiró en el Pensamiento Positivo el cual, derivado del gnosticismo, pasó por la Ciencia Cristiana, la Ciencia de la Mente y la Ciencia Religiosa, la Escuela Unitaria del Cristianismo (Charles y Myrtle Fillmore), el Movimiento de la Palabra de Fe (William Kenyon, Kenneth Hagin, Kenneth Copeland, Benny Hinn), el Evangelio de la Salud y la Prosperidad (Paul Yonggi Cho, Robert Schuller, Norman Vincent Peale) hasta conseguir penetrar sutilmente en las iglesias evangélicas.

El Movimiento de la Palabra de Fe enseña:

  • El poder de la mente sobre el cuerpo: sueños y visiones; la visualización.
  • El poder de las palabras: declaración o confesión positiva; bendiciones y maldiciones.
  • El hombre puede emplear las leyes espirituales, como el poder de la palabra hablada, hablada, que Dios mismo usó al crear el universo.
  • Lo que dices recibes. Dilo y obténlo.
  • El dualismo: Tus palabras positivas mueven el lado positivo de la fuerza; tus palabras negativas activan el lado negativo de la fuerza.

El Evangelio de la Salud y la Prosperidad enseña:

Si usted es cristiano debe ser sano y próspero.

Usted es el responsable de no ser sano y próspero, por su falta de fe.

Declare salud aunque esté siendo desgarrado por la enfermedad.

Visualice todo lo que usted desee tener en la realidad y  …sea específico

La peor enseñanza de este “nuevo evangelio” es la llamada doctrina de la identificación, la cual no es bíblica sino blasfema al sostener que: Además de su muerte corporal, Jesús murió antes también espiritualmente; y que además de sufrir la cruz, sufrió el ser torturado por los demonios en el infierno, y allí renació.

Esto  debe  bastar  para  que  el  cristiano  sincero y celoso de su fe  se aleje de  todo   lo  que  enseña   el  llamado   Movimiento  de  la Palabra de Fe,  sin importar  cuán  animados  sean  sus  servicios  públicos,  cuán optimista suene su forma  de  hablar,  cuán  piadosos  parezcan sus maestros  al  citar la Biblia con profusión (pero torcidamente). Deseche todo lo que concierna al Movimiento de la Palabra de Fe.

OTRO EVANGELIO Y OTRO JESÚS

Origen: Internet Traducido y adaptado por Carlos H. Marroquín Vélez

I Cor. 15:1-3. “Además os declaro, hermanos, el evangelio que os he predicado, el cual también recibisteis, en el cual también perseveráis; por el cual asimismo, si retenéis la palabra que os he predicado, sois salvos, si no creísteis en vano. Primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras.”

El Evangelio consiste de tres puntos, de acuerdo con el Apóstol Pablo:

1)   Él murió por nuestros pecados.

2)   Él fue sepultado (probando así que él murió).

3)    Él se levantó de los muertos y tomó el mismo cuerpo en que había

venido a este mundo.

El Evangelio concierne al Hijo de Dios y Su obra a favor de nosotros para quitar nuestro pecado. Si se enfoca en algo más que en la cruz y en Su resurrección, no es el evangelio de Cristo. El Hijo de Dios vino como el Salvador (I Juan 4:14), y Él es el Señor del Universo que pertenece a Dios (quien es tres personas y un solo Dios). Permanecemos en él por confiar en Su obra. La salvación es un don que nos  es dado por gracia, no lo hemos ganado.  Nosotros obramos como resultado de la salvación, no obramos para obtenerla. Nuestra parte es que somos comisionados a predicarla y a hacer discípulos.

II Cor. 11:3-4. “Pero temo que como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestros sentidos sean de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo. Porque si viene alguno predicando a otro Jesús que el que os hemos predicado, o si recibís otro espíritu que el que habéis recibido, u otro evangelio que el que habéis aceptado, bien lo toleráis (tenéis que soportarlo).”

Otro Jesús –  (en griego allos) es una palabra  importante; “otro”, diferente (en muchas aplicaciones). El nombre es el mismo, es el nombre Jesús tomado del texto de la Biblia, pero no es el Jesús descrito en la Biblia. Es un Jesús diferente, con algunas similitudes a nivel superficial.

Un diferente Espíritu – (en griego heteros)- que es opuesto a alguna persona anterior, o una cosa que es diferente de otra; refiriéndose a la calidad: es decir, uno que no es de la misma naturaleza, forma, clase, o tipo, por lo cual es diferente.

Otro Evangelio (heteros) de una afinidad incierta; diferente: alterado, extraño. No es el mismo que Pablo predicó, sino que tiene una diferencia cualitativa.

Las alteraciones al mensaje cristiano siempre han estado con nosotros, pero desde el comienzo de la Iglesia nunca han llegado a ser tan difundidas, fuera de control y tan ofensivas.  Algunas de las sectas se sonrojarían ante lo que se está diciendo ahora desde los púlpitos cristianos.

Gál. 1:6-9. “Estoy asombrado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente. No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren alterar el evangelio de Cristo. Pero si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anuncia un evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema. Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguien os predica un evangelio diferente del que habéis recibido, sea anatema.”

Otro evangelio; la palabra es la misma: “heteros”, la cual expresa una diferencia cualitativa y denota “otro de una clase diferente.” Pablo habla de “algo diferente (heteros) que no es otro” en contraste con cualquier otro Evangelio, porque en realidad no existe otro (allos) como el que él predicaba.

Los ángeles siempre estuvieron involucrados en la revelación a los hombres. Pablo bajo inspiración profética advierte a los creyentes  de entonces, y a nosotros hoy, en cuanto a recibir una nueva comprensión de una fuente espiritual que podría alterar lo que primeramente les fue entregado a ellos. Hoy se le atribuyen al Espíritu Santo las cosas que muchos maestros hablan improvisadamente de los púlpitos.

Pervertir significa torcer una cosa hasta darle vuelta, ellos destruyen el mensaje del Evangelio por medio de hacer adiciones a la gracia, y por distorsionar la naturaleza de la persona y la obra de Cristo.

Declarar a alguien anatema es etiquetarlo como un maestro falso. Si alguien enseña otro evangelio que afecta a la persona de Cristo o cómo uno se relaciona con Él, o distorsiona la gracia por quitarle o agregarle alguna obra, esto constituye otro Evangelio. Tal persona debe ser quitada, excluida. Anatema es una cosa dedicada a Dios sin esperanza de ser redimida, en el Antiguo Testamento, si era una animal debía ser sacrificado; en el Nuevo Testamento es una persona o cosa destinada a ser destruida.

De acuerdo con los que son líderes neo-pentecostales en la iglesia, Jesús asumió, o sea tomó sobre sí, la naturaleza de Satanás en la cruz, murió espiritualmente y  fue a completar el plan de redención en el infierno. Allí tuvo que nacer de nuevo. Ya no más se predica un bautismo en el Espíritu Santo, con la señal de hablar en lenguas como una segunda bendición, sino que ahora están bajo una nueva unción para recibir nuevas revelaciones.  Ellos están cambiando el mismo mensaje que puede salvar a un pecador al enfocar la atención hacia otro lugar. Ellos también cambian la naturaleza de Cristo en la cruz y después.

Hagamos un recorrido por el conocimiento que la nueva revelación ha traído a los más famosos promotores de estas enseñanzas, las personas de renombre en el Movimiento de la Palabra de Fe.

“Cuando Jesús clamó: ‘!Consumado es!’  Él no estaba hablando del plan de redención. Quedaban por delante todavía tres días y tres noches que atravesar antes que Él fuera al trono. Él se estaba refiriendo al Pacto Abrahámico. La muerte de Jesús en la cruz era sólo el comienzo de la obra completa de redención.” (Kenneth Copeland, “Jesús – Nuestro Señor de Gloria”, (La Voz de Victoria del Creyente, abril, 1982, pág. 3).

Este es un asalto directo al plan de Salvación de Dios obrado por la muerte física de Cristo en la cruz.  Esto no es debatible. La Biblia es absolutamente clara en su enseñanza sobre este asunto. Cualquiera que ha leído los relatos del Nuevo Testamento halla la frase “Consumado es”.  La palabra griega para esta expresión es “tetelestai”, que significa ¡la deuda (el pecado) ha sido cancelada totalmente! Decirlo de otra manera es llamar mentirosos a Jesús, a la Sagrada Escritura y al Espíritu Santo.

“¿Piensa usted que el castigo por nuestro pecado fue morir en una cruz? Si ése fuera el caso, los dos ladrones podrían haber pagado nuestro precio. No, el castigo fue ir al mismo infierno y pasar un tiempo en el infierno separado de Dios.”  (Frederick K. C. Price,  “El Mensajero de una Fe siempre creciente”, junio 1990, pág. 7)

Esto es lo que Frederick Price piensa del sacrificio del Cordero sin mancha;  que  si  este  es  el  caso,   dos pecadores lo podría haber obtenido. ¿Qué dice Pedro (II Pe. 2:1)?

II Pe. 2:1. “Hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros que introducirán encubiertamente herejías destructoras y hasta negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina.”

Él señalaba a quienes introducirían enseñanzas destructivas, quienes aun negaría al Señor que los redimió. Ellos cambian lo que Cristo dijo al ladrón en la cruz, pues en vez de decir “Hoy estarás conmigo en el Paraíso” él debió haber dicho “Hoy tú estarás encarcelado conmigo sufriendo en el infierno.”  Ésa no habría sido una promesa muy esperanzadora.

“En algún lugar entre la hora en que El [Jesús] fue clavado a la cruz y cuando Él estuvo en el Jardín de Getsemaní –en algún tiempo en medio-  Él murió espiritualmente. Personalmente, creo que fue mientras Él estaba en el jardín.” (Frederick K. C. Price, “Identificación” No. 3, Ministerios de una Fe siempre creciente,” 1980-  Cinta #FP545, lado 1)

Si Él estaba separado (muriendo espiritualmente en el jardín), entonces por qué esperaría hasta la hora tercera en la cruz para exclamar. “¡¿Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?!” Price desplaza la atención a otro tiempo. Uno no puede sino preguntarse por qué ellos no quieren ver la gloria en la crucifixión ¡como el Apóstol Pablo lo hizo! Lo mínimo que esto puede significar es que Él murió espiritualmente, separándose del Padre, antes que los pecados fueran puestos sobre Él. Esto es destruir la enseñanza completa del Antiguo Testamento acerca de la sangre derramada sobre el altar. Efectuar la redención en otro lugar y a otra hora, destruye su mismo propósito. Estos relatos  se convierten en fábulas, la misma cosa sobre la cual se nos advierte en las Escrituras.

II Tim. 4:4-5. “y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas. Pero tú sé sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio.”

¿Está siendo usted vigilante, hermano? ¿O está escuchando y creyendo lo que ciertos hombres están enseñando? Si no se mantiene vigilante, su trabajo como evangelista será estorbado y su llamado y ministerios lo padecerán. Eso es lo que Pablo dijo, no es mi opinión.

Tito 1:14. “y no atiendan a fábulas judaicas ni a mandamientos de hombres que se apartan de la verdad.” Aun en su día, había fábulas circulando procedentes de aquellos que no obedecían la verdad. Han pasado más de dos mil años y no ha cambiado mucho la situación.

“La justicia de Dios fue hecha al hacerlo pecado. Él aceptó la naturaleza pecaminosa de Satanás en su propio espíritu. Y en ese momento que Él lo hizo así Él clamó:  ‘!Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?!’  Usted no sabe qué pasó en la cruz. ¿Por qué piensa usted que Moisés, siguiendo instrucciones de Dios, levantó la serpiente sobre esa asta en vez de un cordero? Eso solía inquietarme. Yo dije: “¿Por qué razón querría alguien poner una serpiente allí arriba – el signo de Satanás? ¿Por qué no se puso un cordero sobre esa asta?” Y el Señor dijo: “Porque era un símbolo de Satanás el que estaba colgando de la cruz. Él (Jesús) dijo, “Yo acepté en mi propio espíritu, la muerte espiritual; y la luz se apagó.”  (Kenneth Copeland, “¿Qué Pasó desde la Cruz hasta el Trono?” cinta de cassette 1990, lado B).

Pregúntese si esto es verdad, si está escrito en la Biblia, o ¿van ellos más allá de la Palabra de Dios escrita para obtener su información?  Si es así, entonces esta es una fábula. ¿Por qué le diría el Señor a Copeland que aquél era un símbolo de Satanás, cuando no hay ¡ni aun un indicio de esto en la Palabra!? Mientras tanto, hay numerosos problemas a los que debe responder Copeland por su supuesta conversación con Dios y por haber recibido falsa doctrina. Llegar a convertirse en pecado en su naturaleza acaba con el cordero de Dios quien ahora llega a ser el cordero de Satanás. La única forma en que la cruz se relaciona con Satanás es que fue sobre ella donde Cristo lo venció. Col. 2:14-15 dice claramente que Jesús triunfó en la cruz, no en el infierno. Pero los maestros del Movimiento de la Palabra de Fe dicen que Él fue derrotado en la cruz, lo cual no es la enseñanza bíblica sino la de ellos.

Col. 2:15. “Y despojó a los principados y a las autoridades y los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la CRUZ.”

Gloria Copeland está de acuerdo con su esposo: “Él (Jesús) pagó el precio por el pecado de Adan. Él sufrió en Su propio cuerpo, y lo más importante, en Su propio espíritu. Jesús experimentó  la  misma  muerte  espiritual  que  entró  en  el  hombre   en   el  Jardín  del  Edén.”  (G. Copeland, “La Voluntad de Dios para usted”, Fort Worth, Texas, K.  Ministerios Copeland, p. 5).

Esto significa que Jesús llegó a ser un pecador como toda la humanidad. Él nació sin pecado, pero murió siendo un pecador. Ésta no es la enseñanza bíblica.

Kenneth E. Hagin, quien es el discipulador de Copeland, afirma: “la muerte espiritual significa algo más que separación de Dios. La muerte espiritual también significa tener la naturaleza de Satanás… Jesús probó la muerte  -la muerte espiritual-  por cada hombre.” K. Hagin, “El Nombre de Jesús”,  1981, pág. 31).

Hagin explica: “…así como recibir la vida eterna significa que tenemos la naturaleza de Dios en nosotros, la muerte espiritual significa tener la naturaleza de satanás.” (K. Hagin, “Redimido”, Tulsa, OK, Librería de la Fe, 1966, pág. 29). Como Adán recibió la naturaleza de Satanás, así también Jesús.

Ef. 5:2 claramente dice que Jesús no llegó a ser un pecador en la cruz, sino fue una ofrenda santa por el pecado quien se dio a Sí mismo por nosotros, una ofrenda y un sacrificio a Dios como un agradable aroma fragante, ¡no el mal olor del pecado!  “Y andad en amor, como también Cristo nos amó y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante.”

Benny Hinn afirma: “Damas y caballeros, la serpiente es un símbolo de Satanás. Jesucristo sabía que la única forma en que Él detendría a Satanás sería por llegar a ser uno en naturaleza con él.  Ustedes dirán: ‘¿Qué dijo? ¿Qué blasfemia es ésta?’  No, !ustedes oyeron esto! Él no llevó mi pecado; Él llegó a ser mi pecado.  El pecado es la naturaleza del infierno.  El pecado fue lo que hizo a Satán… El pecado fue lo que hizo a Satán.  Jesús dijo, ‘!Yo seré pecado!  ¡Yo iré al lugar más bajo! ¡Iré al origen de él!  !Seré la totalidad de él!’  Cuando Jesús llegó a ser pecado, sí señor, Él lo tomó desde la A a la Z y dijo: ‘Ya no más’   Piense acerca de esto: Él llegó a ser carne, esa carne podía llegar a ser como él.   El llegó a  ser  muerte,  de  modo  que  el  hombre  mortal pueda vivir. Él llegó a ser pecado, de modo que los pecadores puedan ser justos en Él. Él llegó a ser uno con la naturaleza de Satanás, de modo que todos los que tenían la naturaleza de Satanás puedan participar de la naturaleza de Dios.” (Benny Hin, Programa B. Hinn en TBN, diciembre 15, 1990).

Antes de seguir recordemos que el pecado no se originó en el infierno, sino Satanás cayó primero en el pecado del orgullo y la rebelión; y luego hizo caer al hombre. El infierno fue preparado para el diablo y sus ángeles caídos, y lamentablemente irán allí también los que rechacen la salvación en Jesucristo.

“El espíritu de Jesús aceptando ese pecado y haciéndolo para ser pecado, se separó de Su Dios y en ese momento Él fue un hombre mortal. Capaz de fracasar, capaz de morir. Y si Satanás es capaz de es capaz de dominarlo allí, él ganará el universo y la humanidad estará condenada. No tenga la idea  de  que  Jesús   era  incapaz  de fracasar,  porque   si  lo  hubiera  sido,  habría  sido  ilegal.” (K. Copeland,  “¿Qué Pasó desde la Cruz hasta el Trono?”  cinta #00-0303).

No sólo se presenta a un Jesús que tiene la naturaleza de Satanás, y a un diablo quien gana temporalmente, sino al Hijo de Dios como fracasado.

“Él [Jesús] permitió al diablo arrastrarlo a las profundidades del infierno… Él mismo llegó a colocarse bajo el control de Satanás… cada demonio en el infierno se lanzó sobre Él para aniquilarlo… Ellos Lo torturaron más allá de todo lo que alguien había jamás concebido. Por tres días Él sufrió todo lo que hay que padecer.” (Kenneth Copeland, “El Precio de Todo ello” 3).

¿Habla Copeland acerca de una fábula? ¿Cómo sabe él esto? Según esa nueva revelación, el Jesús a quien él sirve, el que falló, llegó a ser un pecador que fue al infierno y nació de nuevo. “Por tres días Él sufrió todo lo que hay que sufrir. Algunas personas no quieren creerlo. Ellos quieren creer que después de Su muerte, Jesús se quedó en esa región superior del Seol que la Biblia llama Paraíso, pero ¡están equivocados! Si él hubiera simplemente permanecido allí, no habría habido un precio pagado por el pecado.” (“Voz de Victoria del Creyente”, vol. 19, No. 9, sept. 1991).

Aquí Copeland aclara en forma absoluta que el precio tenía que ser pagado por sufrir más allá de la cruz. Esto significa que Él no obtuvo la victoria en la cruz, sino perdió allí. La victoria la obtuvo tres días después en el infierno.

“El diablo olvidó tomar en consideración que Jesús no había pecado Él mismo, sino más bien había meramente llegado a ser pecado como un resultado del pecado de otros.” (Kenneth Copeland,  “¿Qué Pasó desde la Cruz hasta el Trono?” 1990, audio-cassette  #02-0017, lado 2).

“…Jesús murió dos muertes. Él murió físicamente y Él murió espiritualmente. Cuando Jesús fue hecho pecado, Él se separó de Dios… Cuando Su sangre se derramó, no efectuó la expiación.  Ella acabó con las los decretos que contenían las ordenanzas que eran contra nosotros… Jesús pasó tres horribles días y noches en las entrañas de la tierra recuperando para usted y para mí nuestros derechos con Dios…” (Declaración doctrinal fechada en marzo 12, 1979).

Hagin  niega  inequívocamente  la  “obra  terminada  en  la  cruz” al declarar: “Él (Jesús) probó la muerte espiritual por cada hombre. Y Su espíritu y hombre interior fueron al infierno  en mi lugar.  ¿Puede usted ver eso?   LA MUERTE FÍSICA NO QUITARÍA SUS PECADOS. Él  probó  la  muerte  por  cada  hombre.  Él está hablando acerca de la muerte espiritual.”    (“Cómo obtuvo Jesús Su nombre”, cinta # 44HO1 lado 1).

Copeland repite lo que dice su mentor al decir: “La muerte de Jesucristo no fue una muerte física solamente. Si hubiera sido una muerte física, Abel habría pagado el precio por la humanidad. Él fue el primer hombre que murió por honrar a Dios y Su Palabra. Si hubiera sido una muerte física solamente, ¡no habría funcionado! Y si Él no hubiera muerto espiritualmente, ese cuerpo nunca habría muerto.”   (“¿Qué Pasó desde la Cruz hasta el Trono?” cinta #00-0303).

De acuerdo con estos maestros y sus nuevas revelaciones, el cristianismo ha estado equivocado por casi 1900 años. Poner la redención antes o después de la cruz hace de éste otro evangelio. Éste niega la suficiencia del sacrificio. Era crucial  que  Jesús  fuera  sacrificado  en  ese  día,  en esa hora  y  en esa forma.  Si ocurría en otro tiempo, no habría sido aceptado por el Padre.  Si Jesús llegaba a ser un pecador (aún peor, si asumía la misma naturaleza de Satanás) entonces él habría necesitado redención.  Pero él no se podía redimir a Sí mismo, pues Él ya no era más el cordero sin mancha, sino un pecador. Ni podría haber redimido a ninguno de nosotros. Si Jesús realmente llegó a ser pecado, como se afirma, entonces Él ya no es el sacrificio inmaculado.  Deut. 15:21 nos dice que si algún sacrificio tenía un defecto o mancha, no era aceptado.

Deut. 15:21. “Y si hubiere en él defecto, si fuere ciego, o cojo, o hubiere en él cualquier falta, no lo sacrificarás a Jehová tu Dios.”

Todos los animales escogidos para ser ofrendas por el pecado eran tipos de Cristo. De acuerdo con Lev. 4:3, debía ser becerro sin defecto; Lev. 4:23, un macho cabrío sin defecto; Lev. 4:32, un cordero sin defecto. Todos ellos eran cuidadosamente inspeccionados para asegurarse que no tuvieran ninguna  mancha o defecto.  En I Cor. 5:7, Jesús es el Cordero de la Pascua.

I Cor. 5:7. “porque nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros.”

Cuando se efectuaba un sacrificio substitutorio, usando la figura del cordero expiatorio, el que ofrecía la ceremonia colocaba su mano sobre el animal, significando con esto que se hacía una transferencia símbolica del pecado y de la culpa (Lev. 4:4, 24, 33). El sacrificio llegaba a ser una cubierta sobre el pecado, Dios miraba la sangre y no el pecado mismo.  En Isa. 53:6 dice  “…y el Señor cargó en él el pecado de todos nosotros.” Fue el Padre quien puso Su mano sobre Cristo para ser castigado en nuestro lugar. El animal sacrificado no llegaba a ser pecado en sí mismo, el pecado era simbólicamente cargado a él.  Si se le hallaba alguna mancha,  en este caso pecado, el sacrificio no tenía valor.

De modo que si Jesús llegó a ser pecado o demoníaco (teniendo la naturaleza de Satanás) Dios no podía aceparlo, Él habría sido una ofrenda cargada de pecado.  La Biblia tiene una historia diferente de la que difunden los falsos maestros del Movimiento de la Palabra de Fe.

I Pe. 1:19 afirma: “sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación.” Aquí se nos dice que Él era sin mancha o defecto cuando estaba en la cruz.

Lev. 6:25. “Esta es la ley del sacrificio expiatorio: en el lugar donde se degüella el holocausto, será degollada la ofrenda por el pecado delante de Jehová; es cosa santísima.” La ofrenda por el pecado era santísima delante de Dios (no pecaminosa).

II Cor. 5:21 dice: “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.”  Cristo no llegó a ser pecado en sí mismo, “lo hizo” (en la figura de expresión griega) significa que tomó el lugar de una ofrenda por el pecado, no que se convirtiera en pecado en Sí mismo. Él efectuó una expiación vicaria, o sea en substitución, Él sufrió en nuestro lugar y recibió la pena o castigo que nos correspondía por la ley, por el juicio divino. En la tipología del Antiguo Testamento, el sacerdote ponía sus manos sobre la ofrenda para simbolizar la transferencia de su pecado y culpa. Jesús fue el que llevó el pecado, quien lo padeció, no tuvo una naturaleza pecaminosa Él mismo.

II Cor. 5:21. “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros seamos justicia de Dios en él.”

Ellos reemplazan la expresión de Jesús: “Padre, en Tus manos encomiendo Mi espíritu,” con su blasfema teología de “Satanás, en tus manos encomiendo Mi espíritu” (temporalmente, hasta que nació de nuevo).

Cuando Jesús murió Él entregó su propio espíritu, mostrando que Él tenía el control, algo que un mero hombre o demonio no podía hacer. Él encomendó su espíritu al Padre, no a Satanás.   Él exclamó “Consumado es”, no dijo “Esto continúa”. El velo del Templo se rasgó inmediatamente, mostrando que Dios Padre había  aceptado la obra de Su Hijo que había sido completada, abriendo así el camino para todos, según Heb. Capítulo 10:20.

Heb. 10:20. “por el camino nuevo y vivo que Él nos abrió a través del velo, esto es, de Su carne.”

¿Cómo pudo Cristo ser perdonado de ser pecaminoso en Su naturaleza? Los maestros del Movimiento de la Palabra de Fe tienen la solución, pero ésta no es explicación mejor que todo lo torcido que hasta aquí hemos visto, sino avanza hasta hacerse aun peor. Si Cristo llegó a convertirse Él mismo en pecado y fue al infierno para ser torturado, eso significa que él cayó bajo maldición. Esto prueba que su enseñanza no es una revelación del verdadero Espíritu de Dios, sino de otro espíritu.

I Cor. 12:3. “Por tanto, os hago saber que nadie que hable por el Espíritu de Dios dice de Jesús: ‘¡Sea anatema!’, como tampoco nadie puede exclamar: ‘¡Jesús es el Señor!’, sino por el Espíritu Santo.”

Heb. 9:14. “¿Cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a Sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?”

La Escritura no está de acuerdo con las supuestas conversaciones de Copeland con Dios. Sus revelaciones no provienen del Señor a quien nosotros amamos y servimos, sino de alguien que no nos merece ningún respeto.

Aquí hay más de la propaganda espiritual de nuestros Modernos Gnósticos.  Un Cristo sufriendo en el infierno, pagando nuestra deuda en el infierno y renaciendo en el infierno, todo procedente de un conocimiento obtenido por las supuestas nuevas revelaciones.

“Satanás y todos los demonios del infierno pensaban que ellos Lo tenían atado y lanzaron una red sobre Jesús  y lo arrastraron y lo hicieron bajar hasta el mismo abismo del infierno para pagar la sentencia que había sobre nosotros.” (Frederick Price, “El Mensajero de una Fe siempre creciente, Carta Informativa del Centro Cristiano de Crenshaw, Inglewood, CA, junio 1980, pág. 7).

“Esa Palabra del Dios viviente descendió hasta el abismo de destrucción y cargó al espíritu de Jesús con ¡el poder de la resurrección!  De repente, Su espíritu retorcido y macerado por la muerte comenzó a incorporarse y volver a la vida.  Él comenzó a verse como algo que el diablo jamás había visto antes.”   (“El Precio de Todo ello”,  “Voz de Victoria del Creyente”, septiembre 1991).

Jesús no fue torturado por Satanás en el infierno. Debemos recordar que Satanás no está en el infierno y él no tiene intenciones de ir allí, y ciertamente no gobierna allí (talvez ellos han estado escuchando demasiada música de rock metálico pesado). Sin embargo, finalmente él sí será confinado al infierno con muchísima compañía: sus ángeles caídos.  Cualesquiera demonios que haya allí están encerrados bajo cerraduras (cadenas de tinieblas);  y no andan rondando libres para torturar a las personas  y regresar por la noche para disfrutar del sueño.  Además, Satanás no está en control del infierno, sino Jesús. La única cosa que debería lanzarse al infierno es esta doctrina atroz que los Maestros del Movimiento de la Palabra de Fe han difundido.

II Pe. 2:4. “Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, sino que los arrojó al infierno y los entregó a prisiones de oscuridad, donde están reservados para el juicio.”

Judas v. 6. “Y a los ángeles que no guardaron su dignidad, sino que abandonaron su propio hogar, los ha guardado bajo oscuridad, en prisiones eternas, para el juicio del gran día.”

Entonces, ¿cómo escapó Jesús de la tortura de sus enemigos que ahora tenían la victoria sobre Él?

“Él [Jesús] estaba literalmente siendo renacido ante los mismos ojos del Diablo. Él comenzó a flexionar sus músculos espirituales… Jesús fue nacido de nuevo – el primogénito de los muertos lo llama la Palabra  –y Él azotó al diablo en su propio patio.  Él le quitó todo lo que poseía.   Él le quitó las llaves y la autoridad”   (págs. 4-6).

“Es importante que nosotros nos demos cuenta de que un hombre renacido derrotó a Satanás… Colosenses 1:18 se refiere a Jesús como el primogénito de entre los muertos…  Él fue el primer hombre en ser renacido bajo el nuevo pacto.” (Kenneth Copeland, “Jesús nuestro Señor de Gloria”, 3).

Casi no hay diferencia entre lo que Copeland dice de este pasaje y lo que dicen los Testigos de Jehová; ambos lo retuercen hasta deformarlo totalmente. Nótese que él cambia la palabra primogénito por renacido. La palabra griega para primogénito es “prototokos”, la cual nada tiene que ver con un nuevo nacimiento en el espíritu, sino que significa la primacía y pre-eminencia en el gobierno.  Ella explica la supremacía de Cristo sobre toda la creación como el primer hombre eterno resucitado.

Apoc. 1:5. “y de Jesucristo, el testigo fiel, el primogénito de los muertos y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos ama, nos ha lavado de nuestros pecados con su sangre.”

Col 1:18.  “Él  es  también  la  cabeza del cuerpo que es la iglesia, y es el principio,

el  primogénito  de  entre  los  muertos,  para  que  en todo tenga la preeminencia.”

(su justo lugar como el Señor soberano).

“¿Por qué necesitaba Él (Jesús) ser engendrado, o nacido? Porque él llegó a ser como nosotros éramos: separados de Dios. Porque Él gustó la muerte espiritual por cada hombre… Jesús fue la primera persona en nacer de nuevo jamás.”    (K. Hagin, “Cómo Obtuvo Jesús Su Nombre”, Tulsa: Rhema).

Jesús fue privilegiado con ser el primogénito de muchos hermanos, y con ello los Maestros de la Palabra de Fe quieren decir “nacido de nuevo.”

“Jesús… fue levantado como un hombre nacido de Nuevo… El día cuando yo me di cuenta de que un hombre nacido de nuevo había derrotado a Satanás, el infierno y la muerte,  ¡me emocioné mucho…!”  (“Voz de Victoria del Creyente”, septiembre, 1991.

¿Por qué emocionaría esto a alguien? Bien, aquí está la respuesta. “El Espíritu de Dios  me habló y dijo: ‘Hijo, date cuenta de esto. Ahora sígueme en esto y no dejes que tu tradición te haga tropezar.”  Él dijo: “Piensa en esta forma  –un hombre nacido de nuevo azotó a Satanás en sus propios dominios.’   Y yo arrojé al suelo mi Biblia y dije:  ‘!¿Qué?!’  Él dijo:  ‘Un hombre  nacido  de nuevo derrotó a Satanás, el primogénito de muchos hermanos lo derrotó.’       Él dijo: ‘Tú eres la misma imagen, la copia misma de esa persona.’ Y dije: ‘Bien, ¿ahora tú no  quieres decir, no te atreverías a implicar, que yo podría haber hecho la misma cosa?’  Él dijo: ‘Oh, sí, si tú hubieras tenido el conocimiento de la Palabra de Dios que Él tenía, tú podrías haber hecho la misma cosa, porque tú eres un hombre nacido de nuevo también.’ ”   (Kenneth Copeland, “Substitución e Identificación” “Ministerios Kenneth Copeland, 1989, cinta #00-0202, lado 2).

Copeland degrada a Cristo y se eleva a sí mismo; todo lo que se le requiere es conocer la Palabra.  Pero Jesús era ¡la Palabra hecha carne!  Nadie puede llegar cerca al conocimiento y sabiduría que estaba intrínsecamente en Su naturaleza, ¡EL ES DIOS!

Benny Hinn apenas se contiene a sí mismo cuando el mismo Espíritu comienza a hablarle acerca de esto: “!Ay!  ¡Ustedes saben… Aaaah!  El Espíritu Santo precisamente me está mostrando algo. !Me siento mareado!  Les estoy diciendo la verdad…  Él está [hablando de Jesús] en el inframundo ahora.   Dios no está allí, el Espíritu Santo no está allí,  y la Biblia dice que Él fue engendrado. ¿Saben ustedes qué significa engendrado? Significa renacido. ¿Quieren otro impacto?  ¿Han sido ustedes renacidos?  Así lo fue Él.   No dejen que nadie los engañe.   Jesús fue renacido. Ustedes dicen: ‘¿De qué está hablando?’…  Él fue renacido. Él tenía que hacer de nuevo… Si Él no fuera nacido de nuevo,  yo no podría nacer de nuevo,  yo no sería nunca nacido de nuevo.  ¿Cómo puedo estar frente a Jesús y decir: ‘Jesús, tú pasaste por todo lo que yo he pasado, excepto el nuevo nacimiento?”   (Benny Hinn, “Nuestra Posición en Cristo”, Parte 1, Centro Cristiano de Orlando, 1991).

Hinn está de acuerdo con Copeland en que Jesús perdió su deidad,  se convirtió en un pecador y necesitaba nacer de nuevo. Recuerde que según ellos fue “Su Santo Espíritu” quien les dijo esto.  Lo que esto significa es que ése es el mismo espíritu que sana a las gentes.  ¿Qué espíritu piensan ustedes que es ése? El Espíritu verdadero no miente como lo hace ése que les da nuevas revelaciones a los Maestros de la Palabra de Fe.

Kenneth Hagin afirma: “Él (Jesús) probó la muerte espiritual por cada hombre. Y Su espíritu y hombre interior fueron al infierno en mi lugar.  ¿Puede usted ver eso? LA MUERTE FÍSICA NO QUITARÍA SUS PECADOS.  Él probó la muerte por cada hombre.  Él está hablando acerca de la muerte espiritual.” (“Cómo obtuvo Jesús Su nombre”, cinta #44H01, lado 1).

Bastante  al   igual   que   su   discipulador,   Kenneth  Copeland también     afirma: “Si hubiera sido una muerte física solamente, ¡no habría funcionado! Y si Él no hubiera muerto espiritualmente, ese cuerpo nunca habría muerto.” (“¿Qué Pasó desde la Cruz hasta el Trono?, cinta #00-0303).

I Pe. 3:18 afirma que: “Asimismo, Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu.” Esto nos dice que Él murió en la carne pero que estaba vivo en el Espíritu.  Él no murió espiritualmente, ni sufrió el mismo destino que un hombre pecador en el infierno, ni aun temporalmente. Él no perdió Su deidad,  ¡Dios no puede cambiar Su naturaleza!  Esto no significa que Él murió espiritualmente y ahora Él está espiritualmente resucitado, o por el Espíritu.  Esto significa que Él murió en el cuerpo y que Su cuerpo resucitó.

Hch. 2:27 y 13:35-37 nos dicen que Dios no dejaría que Él viera corrupción o descomposición,  ésta  es  una  expresión  para mortalidad y la humanidad caída. A Él se le contrasta con David quien vio el pecado.   Cristo fue separado en la cruz por un corto tiempo y restaurado antes de que muriera.

Hch. 2:27. “porque no dejarás mi alma en el Hades ni permitirás que tu Santo vea corrupción.”

Hch. 13:35-37. “Por eso dice también en otro salmo: “No permitirás que tu Santo vea corrupción. Y a la verdad David, habiendo servido a su propia generación según la voluntad de Dios, durmió y fue reunido con sus padres, y vio corrupción. Pero aquel a quien Dios levantó, no vio corrupción.”

Hch. 2:31-32. “viéndolo antes, habló de la resurrección de Cristo, que su alma no fue dejada en el Hades ni su carne vio corrupción. A este Jesús resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos.”  Nótese que dice tanto en su alma como en su cuerpo. Este es el Jesús de quien predicaron los apóstoles, lo cual no sucede con los nuevos apóstoles.  Decir que Dios murió espiritualmente en la forma en que ellos lo definen es una nueva revelación, pero no es una revelación bíblica, ni del Autor de la Biblia.

Hebreos 10:10 dice: “En esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una sola vez para siempre.”   La redención fue y es por medio de la sangre.  La Escritura no señala ningún evento que continúa después  como parte de nuestra redención. No hay salvación aparte del sacrificio de Su sangre, “sin derramamiento de sangre no hay remisión de pecados”.

Mucho más podría citarse y decirse, pero lo anterior es ya suficiente evidencia para que quede claro que a los Maestros de la Palabra de Fe les importa muy poco la fe cristiana histórica y, que en vez de ello, están conduciendo a la Iglesia a otro lugar con otro “evangelio” y otro “cristo”.  Su elección, estimado hermano, deberá ser: o seguir la verdad, o a los hombres que afirman tener la verdad.  Ésta no es una elección difícil si usted ama al Señor.

Advertencia del editor: No  importa  cuán  piadosos parezcan los falsos maestros del MPF –Movimiento de la Palabra de Fe- al verse por televisión. Es necesario leer sus libros y enterarse de las torcidas enseñanzas que constituyen sus convicciones, las cuales muchas veces no se captan cuando  predican,  o  son opacadas por sus milagros, profecías y testimonios de grandezas.

Instamos a los cristianos que aman a su Señor Jesucristo a desechar todo lo que tenga que ver con el MPF, pues su principal objetivo es denigrar la persona de Jesucristo y torcer todo lo concerniente al Dios de la Biblia y Su plan de salvación, mientras hacen del hombre un dios que pretende lograr cuanto desee por medio del Pensamiento Positivo: con el poder de sus palabras habladas (declaración o confesión positiva), o con el poder de su mente (visualización).

Rechace su literatura, música, programas de TV: TBN – Trinity Broadcasting Network, y las enseñanzas de sus propietarios  Paul  y  Jan  Crouch, y sus principales maestros: Kenneth Hagin, Kenneth Copeland,  Benny Hinn,  Marilyn Hickey,  Robert Tilton,  Jerry Savelle,   Frederick C. K. Price,  Paul (ahora llamado David) Yonggi Cho, etc.

Mucho cuidado también con las enseñanzas procedentes del Instituto Bíblico Rhema, de Tulsa Oklahoma, fundado por Kenneth Hagin Sr., donde se graduaron: Copeland, Hinn y Howard-Browne.

En 1994, Rodney Howard-Browne y Benny Hinn fueron los principales protagonistas de lo que llegó conocerse en el mundo entero como la “Bendición de Toronto”.  Esta experiencia extática incluía hablar en lenguas, caídas al suelo, temblores, “risa santa” y “embriaguez en el Espíritu”. Algunos se quedaban el el suelo como dormidos, otros comenzaban a reírse, otros más a danzar, saltar y agitarse. Algunos más rugían como leones, bramaban como toros, cacareaban como gallinas, etc.

¿Cómo pueden los cristianos ser inquietados y aun engañados por los supuestos milagros y experiencias espectaculares de Rodney Howard-Browne y Benny Hinn, quienes califican a Jesús de profeta terrenal que dejó su divinidad en el cielo?

Muchos hermanos fieles fueron inducidos a leer las obras de Benny Hinn y quién sabe cuántas de sus enseñanzas desviadas contaminaron la fe de ellos.

Investigue, hermano, investigue y alerte a cuantos pueda contra la apostasía ¡que irá en aumento!

Le sugerimos leer los libros: “Explosión Carismática” por Wolfgang Bühne;  “Los Carismáticos” por John MacArthur;   “La Seducción de la Cristiandad” por Dave Hunt;   “Más allá de la Seducción” por Dave Hunt;   “Cristianismo en Crisis” por Hank Hannegraff.

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