CASH LUNA Y LA BLASFEMIA CONTRA EL ESPÍRITU SANTO

La segunda blasfemia horripilante que encontramos en este año, la dijo el falso apóstol y falso ungido, Carlos Luna, personaje que desde hace muchos años viene blasfemando del Señor, y quien en el pasado constantemente hacía la señal de la cabra con ambas manos, hasta que en su propia iglesia le dijeron que ya no lo hiciera, porque lo estaban criticando mucho.

Por supuesto que aquí nos entra una enorme duda: ¿Cómo alguien puede estar diciendo que un hombre es súper ungido por Dios, y no ser reprendido al mismo tiempo por usar constantemente esa señal diabólica? ¿O cómo alguien que dice ser súper ungido puede padecer de epilepsia, enfermedad que usted al igual que cualquier neurólogo lo puede notar por sus muy fuertes tic nerviosos, y en este año mucho más fuertes?

Bueno, este señor llegó al colmo de sus blasfemias este año, en un discurso que dio, titulado “Simón el Mago”. En dicha conferencia, este hombre hace su propia interpretación de este caso narrado en el libro de los Hechos 8:9-24.

La primera blasfemia la encontrará usted si ve el video de YouTube, titulado “Cash Luna y Simón el Mago”. Y es la siguiente: Cuando vio Simón que por la imposición de las manos de los apóstoles se daba el Espíritu Santo, les ofreció dinero (Hechos 8:18).

Carlos Luna distorsiona este pasaje, como es costumbre de ellos, desvirtuar La Palabra del Señor, para sacar su propio provecho.

El señor Luna dice que ¡Simón quiso dar una ofrenda o donativo! ¡Eso es totalmente falso! pues de otra manera Pedro no lo hubiera reprendido duramente.

Pero continúa la blasfemia de Carlos Luna: “Aunque usted no lo crea, Simón no estaba equivocado; el que estaba equivocado era Pedro”.

Esa es un aberrante blasfemia; el señor Luna da por un hecho que los escritores de la Biblia, quienes fueron inspirados por el Espíritu Santo, escribieron mal las cosas, y que Pedro era incapaz de darse cuenta que estaba cometiendo un error.

Uno no puede entender cómo esa ingenua multitud que estaba en su iglesia no pudo darse cuenta de esas aberrantes palabras. O simplemente es gente que sólo ha cambiado de religión, pero por lo visto ninguno de ellos es salvo. Por lo tanto, carecen de toda verdad, que es Cristo Jesús.

Pero continuemos con las blasfemias de este hombre en ese tema de “Simón el Mago”.

Carlos Luna dice en su mensaje que Pedro ya se había (usaré sus propias expresiones) “echado a Ananías y Safira”. Eso es una injuria, porque Pedro no fue el que mató a Ananías y Safira; fue el Espíritu Santo.

Pero sigue su blasfemia. Cito sus propias palabras: “Como ya se había echado a Ananías y Safira, por muertos de hambre…”.

Reproche: Ananías y Safira no habían muerto por “muertos de hambre”. Por favor, lean bien el pasaje de Hechos 5:1-11. Ananías y Safira no murieron por “muertos de hambre”, ya que hubieran podido retener la propiedad o bien quedarse con el total de la venta, sin embargo murieron por mentirle al Espíritu Santo.

Finalmente, Carlos Luna termina burlándose de Pedro, afirmando que Pedro le dijo a Simón: “Perezca”. Y Simón no pereció.

Y termina apuntándose a él mismo, como diciendo: Aquí estamos; no hemos perecido.

Por favor, vuelva a leer el pasaje de II Timoteo 3:1-5, citado al inicio del artículo, y verá cómo calza a la perfección, respecto a estos falsos ungidos.

Sin lugar a duda, la tercera blasfemia que vamos a analizar viene de este señor del sur de Honduras que habla bien y es persuasivo para manipular las masas. De no ser así, satán nunca lo hubiera tomado para infiltrarlo dentro de la Iglesia.

Como usted lo verá en el siguinete video de Youtube, él está en medio de una gran cantidad de hombres, vestidos de militares, en lo que es al parecer una conferencia para varones.

El tema que utiliza es el mismo que los ha hecho millonarios a ellos: “El pacto”; todos ellos usan con proeza ese tema para traer “agua para su molino”.

Mientras está hablando del pacto, donde da a entender que nuestro Dios no puede hacer nada, a menos que ofrezcamos algo; por supuesto, ese algo no es el alma, sino ellos lo llevan súbitamente al dinero, o propiedades o prendas, y vehículos.

En uno de los momentos dice, y citaré sus propias expresiones: Dice que una ramera vende su cuerpo por dinero. “Ellas o una mujer decente no le abrirá sus patas (luego dice piernas) a nadie si no es por dinero o compromiso”.

Sigue hablando del pacto, ante una multitud de hombres ingenuos; en el evento se ve claramente que ninguno de ellos es salvo, pues no reaccionan ante la horripilante blasfemia.

Todo lo contrario: Esos hombre se ponen de pie y lo empiezan a aplaudir, sin lugar a dudas movidos por el espíritu del anticristo en esos momentos.

De inmediato Maldonado dice: “Dios no le va abrir las piernas a usted, si usted no le ofrece algo”. Y sigue usando la misma frase, e intercambia la palabra “ramera”. Y vuelve a decir: “Dios no le abrirá las piernas si no le ofrece algo”.

¿No le da escalofrío esas horripilaste blasfemias?

Pero este señor, no solo blasfema sino que muestra una clarísima megalomanía, es decir un delirio de grandeza. Él cita a otros falsos ministros de la prosperidad diciéndole que Dios les dijo ora por mi amigo, ellos preguntan ¿Quién es tu amigo? Supuestamente el Señor dice: “Guillermo Maldonado”.

En la Biblia, Dios llamó amigo al Padre Abraham según 2 de Crónicas 20:7 e Isaías 41:8. Esto sucedió cuando Dios el Altísimo hizo pacto con el padre Abraham, nótese Dios es el que puede hacer pacto con el hombre, el hombre no puede pactar con Dios, pues todo hombre es mentiroso, y no hay un solo pasaje donde diga de que el hombre hizo pacto con Dios. Los que citan el caso del padre Jacob, están fuera de contexto, pues no fue un pacto, fue un gesto de agradecimiento el que hizo el Padre Jacob.

En el pacto que el Altísimo hizo con el padre Abraham, en Génesis 15:1-19. Dios le llamo su amigo, solo al padre Abraham se le llamo amigo de Dios, ahora este señor Maldonado, quien es conocido por su falsa doctrina dominionista y enemigo del tema de la segunda venida del Señor Jesús y por ende el Arrebatamiento de la Iglesia, se quiere presentar con el mismo título del Padre Abraham, mientras decía estas palabras, la multitud de ingenuos seguidores e idolatras se tragaban semejante megalomanía.

En esta gente se está cumpliendo las palabras del Señor Jesús, cuando dijo: Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán. Mateo 24:5.

CONCLUSIÓN:

Cuando miré esta última blasfemia, pegué un grito. Y dije: “Señor mío, tenemos que tratar de hacer un alto a estas horripilantes blasfemias”.

Pero en ese momento sentí que este es el tiempo de ellos; están en la ley permisiva. Son los auténticos hijos de la bestia, y están lanzando sus últimas bocanadas de blasfemias, antes del fin, que será al último de la Gran Tribulación, cuando serán lanzados al lago de fuego, juntamente con la bestia (Apocalipsis 14:9-11).

Hace poco una hermana me mandó a la página de mi facebook una frase muy popular en nuestros pueblos de Centroamérica: “El chacho no tiene la culpa; la culpa la tienen quienes les dan de comer”.

Lo que la hermana dice es correcto; estos falsos se hacen famosos y millonarios por culpa de esa multitud de ingenuos religiosos que, aunque se denominan “evangélicos”, nunca han ido a la cruz del calvario, y por lo tanto carecen de toda verdad. En la inmensa mayoría, es gente que ni siquiera conoce cuántos libros tiene la Biblia.

Cuando hacemos un análisis de estos hombres falsos ungidos, nos damos cuenta que sí tienen cualidades de cómo manejar a las multitudes.

Por ejemplo, César Castellanos era un especialista en mercadotecnia artística, en Colombia, y Carlos Luna era un excelente vendedor de seguros de vida.

Cito las palabras del Dr. Solórzano, siervo que ya está con el Señor; él era un médico destacado de Guatemala, y en su casa fue donde nació la iglesia de Carlos Luna.

El Dr. Solórzano me dijo: “Soy difícil para que un vendedor me convenza a comprar algo; sin embargo, un joven llegó a mi oficina un día ofreciéndome un seguro de vida. Imagínate ofreciendo esto a un médico. Y fue tan convincente, que terminé comprándole el seguro de vida; ese joven era Carlos Luna”.

Si analizamos a estos falsos ministros, o falsos ungidos, nos daremos cuenta que son maestros en manipular La Palabra, y de esa forma engañar a multitudes.

Por favor, sería muy bueno que analices profundamente el capítulo 2 de 2 de Pedro; te ayudará mucho a entender este misterio de estos falsos apóstoles de la prosperidad. También sería bueno que estudies profundamente el capítulo de la carta de Judas.

Estas grandes y horripilantes blasfemias, en este año, sin lugar a dudas nos anuncian que hemos entrado a la última encrucijada hacia el arrebatamiento de la Iglesia.

Que el Señor nos ayude; si no viene este 2011, creemos que cada año que pase de aquí en adelante estaremos en la antesala del Rapto.

Veremos cosas horribles de estos falsos ungidos, por eso debemos permanecer firmes en las palabras del Señor.

Pero el que persevere hasta el fin, este será salvo. Mateo 24:13

Dios les bendiga
Shalom
Dr. Antonio Bolainez

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