Predijo el profeta Isaías:                                             Isaías  7:14

“La virgen dará a luz un Hijo.”                                      Isaías 9:6-7

“Un niño habrá de nacernos,

el Hijo que Dios quiere darnos.”

“Su nombre será el Dios Fuerte,

El gran Consejero Admirable

También el Señor Padre Eterno,

De Paz el gran Príncipe amado.”

Miqueas predijo: “Belén,                                             Miqueas 5: 2

No eres aldea pequeña,

En ti nacerá en el futuro

Quien sea el Señor de Israel.”

Pasaron los siglos, y un día,                                       Mat. 1:18-23

Un ángel le anuncia a una virgen:                              Luc. 1:26-38

“María, el Señor es contigo,

Recibes de Dios gran favor.

Bendita mujer entre todas,

Pues Dios, con Su Espíritu Santo

Te habrá de cubrir con Su sombra

Y Su Hijo en tu vientre tendrás.

Jesús, llamarás a este niño

Porque Él os será Salvador;

también Emanuel es su nombre

Pues Dios vivirá entre nosotros;

Será del Altísimo el Hijo

Y habrá de reinar para siempre,

Sentado en el trono glorioso

Que tuvo su padre David.

Gozosa, obediente y humilde

La santa doncella responde:

“Que se haga en mi vida, Dios mío,

tu gran voluntad, soy tu sierva.”

Y canta María: “Mi alma                                               Luc. 1:46-55

Se alegra en mi Dios quien me salva,

pues vio mi bajeza y me ha hecho

que sea por siempre dichosa.”

Llegó el cumplimiento del tiempo,                             Gál. 4:4

Y Dios nos mandó al Hijo amado.                              Luc. 2:1-7

Nació de mujer, y vivió

Sujeto a la ley de Moisés.

La noche en Belén era oscura,                                    Luc. 2:8

Pastores cuidaban rebaños.

Algunos talvez ya anhelaban                                       Luc. 2:25-35

La gran redención de Israel.

Los fieles oraban con ansias                                       Luc. 2:36-38

Que hubiera una era mejor

Que pronto llegara el Mesías

Con tiempos mejores y paz.

Refulge una luz de repente                                          Luc. 2:9-15

Y un ángel diciendo: “No teman.

Les doy buenas nuevas de gozo

Que al pueblo alegría traerán.

Que hoy en Belén ha nacido

Jesús, el Señor, el Ungido.

Allí en un pesebre, en pañales

Veréis al gran rey de Israel.”

Y luego angélicas voces

De huestes del cielo proclaman:

“La gloria sea a Dios en lo alto,

Su gracia y Su paz tenga el hombre ”

Corrieron allá los pastores                                           Luc. 2:16-20

Y hallaron la santa familia:

María, José y el niño

En un pobre establo posando.

Contaron a toda la gente

De aquellos prodigios que vieron,

También las palabras oídas

Que el ángel del niño anunció.

María guardaba todo ello

Muy dentro, profundo en su alma.

Y aquellos pastores gozosos

Le daban la gloria al Señor.

Un tiempo después, llegan sabios                             Mat. 2:1-12

De lejos buscando al infante

Diciendo “¿En dónde está el niño,

Pues hemos venido a adorarlo?

Su estrella en Oriente hemos visto,

que es Rey de Israel ya sabemos.”

Presentes de incienso, oro y mirra

Con gran reverencia le ofrendan.

El Verbo de Dios se hizo carne                                   Juan 1:14

Y aquí Él habitó entre nosotros.

Y vimos la gloria bendita

Del Hijo Unigénito ungido.

Entrando en el mundo Él dijo:                                    Heb. 10:5-7

“Mi Padre, no quieres ofrendas,

Ni más holocaustos te agradan;

Mas Tú me has provisto de un cuerpo.”

Él quiso también ser humano                                     Heb. 2:14-18

Y así con su muerte destruir

A quien de la muerte el imperio

Tenía para esclavizar.

Jesús fue tentado en todo,

Y en todo así puede ayudarnos.

Expió con su muerte el pecado,

Y al cielo la entrada nos dio.

A Cristo encarnado adoremos                                    Heb. 12:2

Pues Él por el gozo al salvarnos,

Dejó la  vergüenza a un lado.

¡Y hoy reina a la diestra de Dios!

¡!Por ello nació en Navidad!!

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