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(Un breve comentario de Prov. 5:15-23)

Por Ing° Mario A. 0lcese (Apologista)

DIOS CREÓ LA SEXUALIDAD

Demás está decir que Dios creó el sexo para la procreación. Se nos dice en Génesis que Dios les dijo a los primeros padres: “Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra” (Génesis 1:28). En este pasaje pareciera que Dios creó el sexo en el hombre para que sólo se multiplicaran y llenaran la tierra, pero sin considerar el sexo por disfrute y sin procreación envuelta. ¿Es eso lo que Dios tuvo en mente?¿Sexo sólo para procrear?

SEXO MORAL

Es curioso notar que el hombre parece ser el único ser vivo que puede tener sexo con su pareja sin que ésta (“la hembra”) este ovulando. Los animales tienen sexo cuando la hembra entra en celo (u ovula) y ésta queda preñada casi automáticamente. Una vez que pasa ese periodo de celo u ovulación, tajantemente rechaza al macho. ¿Por qué no ocurre así en los humanos? ¿Será que Dios creó el sexo en los humanos para algo más que la procreación? ¡Definitivamente sí! En Proverbios el sabio rey Salomón habla del sexo recreativo o gozoso con estas palabras:Bebe el agua de tu misma cisterna, Y los raudales de tu propio pozo. ¿Se derramarán tus fuentes por las calles, Y tus corrientes de aguas por las plazas? Sean para ti solo, y no para los extraños contigo. Sea bendito tu manantial, Y alégrate con la mujer de tu juventud, Como cierva amada y graciosa gacela. Sus caricias te satisfagan en todo tiempo, y en su amor recréate siempre” (Proverbios 5:15-19). De modo que el sexo en los humanos no es sólo para procrear, sino también para alegrarse, satisfacerse, y gozarse pero manteniéndose en la pureza y la santidad. En este tipo de sexo moral no existe el egoísmo, la depravación, y el atropello a la dignidad de la persona.

EL SEXO BANAL

Sin embargo, este sexo que llamamos moral excluye automáticamente el sexo con la extraña, con la aventurera, con la amante, o con una prostituta, las cuales no corresponden con la compañera de la juventud que hace mención Salomón en los versos de arriba, es decir,  la esposa que el hombre conoció siendo aún joven. Nótese lo que dice enseguida el proverbista: “¿Y por qué, hijo mío, andarás ciego con la mujer ajena, y abrazarás el seno de la extraña? Porque los caminos del hombre están ante los ojos de Jehová, Y él considera todas sus veredas. Prenderán al impío sus propias iniquidades, Y retenido será con las cuerdas de su pecado. El morirá por falta de corrección, Y errará por lo inmenso de su locura” (Proverbios 5:20-23). Definitivamente todo aquel que se desvía de los verdaderos propósitos del sexo moral y divino por un sexo banal, trastocado, y degradante, le espera el juicio de Dios. Así que no me vengan lo varones con machismos baratos ni las mujeres con la llamada “liberación femenina”. Recuerden: ¡Todos darán cuenta a Dios por sus actos en el día del juicio!