Contendiendo “por la fe que una vez fue dada a los santos”

Amados, por el gran deseo que tenía de escribiros acerca  de nuestra   común salvación,  me ha  sido necesario escribiros para exhortaros  a que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos”. Judas 3.

El Persistente Virus G”

Breve estudio sobre la persistencia del destructivo “Virus G”,  y de su nociva influencia en el cristianismo a través de los siglos, para alertar a los creyentes acerca de los modernos disfraces con que se presenta en la culminación de esta presente  apostasía.

Investigación, traducción y comentarios de Carlos H. Marroquín Vélez

Guatemala,  noviembre de 2004

“Vigilemos y estemos sobrios”

I Tes. 5:6

EL VIRUS G

Actualmente, tanto en el mundo de la medicina como en el de la informática se habla de virus. Los primeros son organismos vivos que causan estragos en los seres en los que se alojan; los segundos son estructuras electrónicamente digitalizadas, que ocasionan igualmente considerables perjuicios a los programas de las computadoras en las que logran penetrar.

El virus G (o virus gnóstico), es un concepto análogo que, en el mundo de la espiritualidad, apareció, fue detectado y puesto bajo control hace unos dieciocho siglos. El gnosticismo, la herejía más hostil al cristianismo, infligió serios daños a la fe cristiana en los inicios de la Iglesia, hasta ser refutado y expulsado del seno de la misma, no sin antes dejar las huellas de su influencia hasta el día de hoy.

El virus G, al igual que los microorganismos en el mundo natural, desarrolló resistencia a los antibióticos. Ha logrado mutarse en nuevas formas, y reaparecer con mayor virulencia en nuestros días. Así como mostró fuerza y morbilidad en los primeros dos siglos del cristianismo, la ha mostrado de nuevo en estos dos últimos siglos, antes del pronto retorno de Jesucristo.

Cuando se advierte a los cristianos acerca de la influencia del virus G, que se  presenta   disfrazado de triunfalistas iglesias modernas que todo lo saben y todo lo pueden, no se alarman, pues desconocen la historia de la sutil herejía gnóstica. Por tal razón, hemos considerado que en vez de sólo aludir al gnosticismo como una enseñanza errónea, es mejor desplegarla mostrando todos sus rasgos característicos con mayor amplitud, a fin de demostrar mejor su peligrosidad.

El apologista cristiano que está interesado en documentarse seriamente para realizar mejor su labor en defensa de la fe, tendrá que examinar con cuidado las primeras veinticinco páginas para conocer más a fondo los rasgos del Virus G. Luego seguir por otras cuantas páginas más, en las que se despliega la reaparición del virus en sus principales formas modernas: la Ciencia Cristiana, el Movimiento de la Palabra de Fe y la Sanidad Interior.

Finalmente, se presenta el mejor antídoto contra el virus G: la presentación ortodoxa del Cristo de las Sagradas Escrituras y el proceso de la salvación desplegado en éstas. Es sólo volviendo a estos conceptos como se puede contrarrestar la penetración del Virus G en la Iglesia. Se ofrece también un resumen de los principales movimientos que hoy acosan a los cristianos, para ayudarlos a detectarlos y reconocerlos por sus características.

Esperamos que usted, hermano lector, tenga gran deseo de documentarse para cumplir su papel como defensor de la fe, a lo cual nos apremia Judas: me ha sido necesario escribiros para exhortaros a que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos, porque algunos hombres han entrado encubiertamente, los que desde antes habían sido destinados para esta condenación, hombres impíos, que convierten en libertinaje la gracia de nuestro Dios y niegan a Dios, el único soberano, y a nuestro Señor Jesucristo.” Judas 3, 4.

A lo largo del trabajo se encuentran unas referencias, que envían al lector a las últimas páginas, donde hallará pequeños comentarios y explicaciones.

Es en la era de la Iglesia de Laodicea donde se habrá de consumar la apostasía, como está escrito en Apoc. 3:14-22. Sin embargo, no olvidemos que algunos corazones sinceros que hoy militan en ella, pueden reconsiderar sus caminos, pues es a esta iglesia a la que Jesucristo le escribe este mensaje: Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso y arrepiéntete. Yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él y cenaré con él y él conmigo.” Esperamos que muchos “laodicenses” pueden ser movidos al arrepentimiento y abrir la puerta.  Si así sucede, estas notas habrán cumplido su propósito.

Carlos Humberto Marroquín Vélez                                          Guatemala, diciembre de 2004.

EL GNOSTICISMO

I. ORÍGENES Y DESARROLLO DEL MOVIMIENTO GNÓSTICO

El nombre de gnosticismo proviene de la palabra griega gnosis que significa conocimiento, iluminación y algunas veces ciencia.

Los gnósticos afirmaban poseer un conocimiento místico especial reservado a aquéllos con verdadero entendimiento, el cual era la clave secreta para la salvación.

  • El gnosticismo fue un significativo movimiento filosófico-religioso que floreció durante los primeros siglos del cristianismo. Los así llamados ‘padres de la Iglesia’ lo calificaban como una herejía del cristianismo, como una perversión pagana del evangelio, o una versión del cristianismo sumamente helenizado.
  • El gnosticismo, un movimiento de sincretismo religioso (o fusión de creencias diferentes y previamente independientes), que se mantuvo lado a lado con el cristianismo genuino, mientras éste estaba cristalizando gradualmente en lo que sería la primitiva iglesia cristiana. El gnosticismo exhibía una fuerte impresión de las influencias cristianas.
  • El gnosticismo es en realidad una síntesis de la filosofía griega y de creencias populares del Cercano Oriente: judías, egipcias, babilónicas, sirias, persas, etc., así como elementos de la astrología. Muchos filósofos gentiles querían diluir el cristianismo con la filosofía, o vestir la filosofía griega con un ropaje cristiano. El resultado fue un sincretismo [1] que amenazó seriamente la pureza doctrinal de la fe cristiana.
[1]  Sincretismo: es la mezcla o fusión de diversas corrientes filosóficas, religiosas, científicas, políticas, etc., en una sola.

Las pequeñas sectas y grupos gnósticos compartían todos la convicción de que ellos poseían un conocimiento secreto y misterioso, que en ninguna manera era accesible para los que estaban afuera, y que no se basaba en la reflexión, en la investigación científica y en la comprobación, sino en la revelación. Lo hacían derivar directamente de los tiempos del cristianismo primitivo, del mismo Salvador,  de sus discípulos y amigos, con quienes ellos afirmaban estar conectados por una tradición secreta; o si no, lo hacían derivar de profetas posteriores, de quienes se jactaban muchas sectas. Fue desplegado a través de diversos escritos místicos, los cuales eran poseídos por los numerosos y distintos círculos.

En breve, el gnosticismo en todos sus varios aspectos, su forma y su carácter, cae dentro de la gran categoría de las religiones místicas, que eran tan características  de la vida religiosa de la antigüedad decadente. Todas  por igual se gloriaban de tener una revelación mística y una sabiduría profundamente veladas para otros. Como en muchas religiones místicas, así también en el gnosticismo, el objetivo final es la salvación individual, la seguridad de un destino afortunado para el alma después de la muerte. Y como en las otras, así en ésta, el objeto central de adoración es una deidad redentora quien ya ha caminado el camino difícil que los fieles tienen que seguir.

En los escritos gnósticos que hoy se conocen se hallan especulaciones, fórmulas mágicas y místicas, mezcladas con las enseñanzas de un cristianismo distorsionado, que incluyen palabras atribuidas a Cristo, que supuestamente él confió en secreto a ciertas personas privilegiadas.

En la gran diversidad de las sectas y enseñanzas gnósticas, se distingue claramente que su gran preocupación era el misterio del Ser Supremo, que no podía describirse sino sólo por medio de expresiones negativas: lo inconmensurable, lo insondable, lo desconocido, lo incomprensible.   [ 2 ]

Las diversas especulaciones gnósticas tuvieron su origen en la natural tendencia humana de tratar de explicarse el origen del mal. Ya que los gnósticos partían de la idea de que la materia era mala, se esforzaban por explicar cómo el mundo y el hombre habían sido creados, sin que el Ser Supremo estuviera involucrado en ello. También les preocupaba establecer qué parte del ser humano tenía relación con la divinidad y cómo se lograba tal relación. Buscaban obtener todas sus respuestas por medio de una extraña simbiosis del cristianismo y la filosofía griega.

Pablo describe en I Cor.1:18-31, cómo los griegos se esforzaban por hallar respuesta a sus interrogantes por medio de la sabiduría humana, porque les parecía vergonzoso, un estigma, el aceptar por la fe el mensaje de la salvación por medio de la cruz de Cristo.

El gnosticismo, la más grande amenaza filosófica para el cristianismo primitivo, alcanzó el apogeo de su desarrollo y poder alrededor de 150 d.C.   Pablo ya luchaba  contra cierta forma de gnosticismo al escribir su epístola a los Colosenses (Col. 2:8-23), por el año 63 d.C. Aunque la tradición cristiana relaciona el origen del gnosticismo con Simón el Mago, al que Pedro reprendió duramente en Samaria (Hch. 8:9-24), sus raíces pueden hallarse aun en los siglos anteriores.

Existe alguna evidencia, aun en el Nuevo Testamento, de que ya había un gnosticismo pre-cristiano, el cual pudo haber surgido entre las sectas judías sincretistas en el mundo helenístico, y que luego se adaptó a su entorno cristiano. [ 3 ]

Recientes investigaciones han probado que existía ya un bastante bien desarrollado gnosticismo judío en el tiempo de Cristo, y que los líderes gnósticos prominentes – Cerintio, Basílides, Valentín y otros – eran judíos, quienes a su vez recibieron sus principales dogmas gnósticos de Filón Judas, un judío erudito de Alejandría (20 a.C.– 40 d.C.).

Alejandría, en Egipto, era el gran lugar de reunión para los griegos, judíos, egipcios, romanos y orientales. En este gran centro de erudición, elementos culturales y religiosos de las diversas naciones podían ser comparados, conciliados y fusionados en una escala mayor que en cualquier otro lugar en el mundo. Alejandría llegó a ser el vivero donde surgió el gnosticismo judío. Una rama particular del gnosticismo se desarrolló en Siria; y otra, en Samaria.

[2]  Aunque nuestra mente finita no puede comprender toda la plenitud de Dios, Él nos ha revelado lo suficiente para entenderlo, buscarlo, obtener la salvación y vivir la vida cristiana. Cuando seamos transformados en el arrebatamiento o rapto, lo entenderemos aun más.

Juan 1:14, “Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros lleno de gracia y de verdad; y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre.”

Juan 14:6-11, “Jesús le dijo: ‘Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie viene al Padre sino por mí. Si me conocierais, también a mi Padre conoceríais; y desde ahora lo conocéis y lo habéis visto.’  Felipe le dijo: ‘Señor, muéstranos el Padre y nos basta.’ Jesús le dijo: ‘¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: “Muéstranos el Padre? ¿No crees que yo soy en el Padre y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre, que vive en mí, él hace las obras. Creedme que yo soy en el Padre, y el Padre en mí; de otra manera, creedme por las mismas obras.”

Rom. 1:18-21, “La ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad, porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó: Lo invisible de él, su eterno poder y su deidad, se hace claramente visible desde la creación del mundo y se puede discernir por medio de las cosas hechas. Por lo tanto, no tienen excusa, ya que, habiendo conocido a Dios, no lo glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias. Al contrario, se envanecieron en sus razonamientos y su necio corazón fue entenebrecido.”

[3] Siempre, a la par de la revelación genuina, Satanás y sus adeptos han mantenido su propia versión distorsionada acerca de Dios, del hombre, de las Escrituras y de la salvación. A lo largo de la revelación que se fue recibiendo y acumulando en los días del Antiguo Testamento, las religiones paganas, las religiones de misterios, y otras formas del ocultismo, ofrecían lo que llamaban la verdadera revelación, oculta para las masas y privilegio de pocos escogidos, la llamada gnosis.

La literatura judía de los dos siglos antes de Cristo, despliega los siguientes rasgos:

(1)   énfasis en la absoluta majestad y soberanía de Dios sobre el mundo;

(2)   seres mediadores – ángeles, arcángeles y un agente divino especial – entre el muy distante Dios y la humanidad;

(3)   desarrollo de una muy importante literatura acerca de Sofía o Sabiduría;

(4)   una doctrina de dos poderes o principios primordiales: el bien y el mal;

(5)   un “dynamis” o agente divino, concebido en varias formas – en la literatura judaico-babilónica como Seth, Enoch o Melquisedec, en Palestina como Metratón, en Alejandría como Logos, y en la literatura patrística como Horos, Stauros, Litrotes, etc.;

(6)   adopción de varios relatos extra-canónicos [no bíblicos] acerca de la creación;

(7)   adopción, especialmente en Alejandría, de la doctrina del microcosmos y el macrocosmos, la cual enseña que el hombre es un pequeño universo; y el universo es un hombre enorme.

La gnosis fue una reacción del antiguo sincretismo contra el surgimiento del cristianismo como la religión universal.

Durante los primeros tres siglos del cristianismo, los gnósticos fueron identificados como un grupo de gentes que proclamaban la salvación por medio del conocimiento, en oposición a la proclamación cristiana de la salvación por  medio de la fe.

Se puede hablar de una diversidad dentro de este movimiento: de un gnosticismo pagano en los documentos herméticos y mandeanos; de un gnosticismo cristiano en las sectas de Basílides y Valentín, en el occidente, y en las sectas de  Marción y Bardesanes, en el oriente; de un gnosticismo judío representado por los esenios y la secta de Qumrán; y también de un gnosticismo zoroastriano o zervanismo.  Algunos piensan que el gnosticismo es un fenómeno que puede originarse dentro de cualquier religión en cualquier época.  [ 4 ]

[4] El gnosticismo es en realidad la actitud de rebelión del diablo y quienes no quieren sujetarse a la revelación que Dios ha dado en los 66 libros que componen las Sagradas Escrituras. Su objetivo principal es atacar la doctrina  de  la  Trinidad,   desacreditar  al   Dios  de  la  Biblia,  a  Jesucristo  y  al  Espíritu  Santo; y distorsionar la Biblia, el concepto que ella da de la naturaleza del hombre y de la salvación.

Clemente de Alejandría (200 d.C.) opinaba que el cristiano perfecto era el verdadero gnóstico, pero también estaba consciente de que había grupos de gente religiosa fuera de la comunidad cristiana, quienes también afirmaban tener una gnosis superior que conducía a la salvación.   En el Nuevo Testamento mismo (I Tim. 6:20), Pablo advierte contra una “falsamente llamada gnosis”.  Actualmente es conveniente reservar mejor los términos de gnosis, gnóstico y gnosticismo, sólo para referirnos a ese movimiento religioso difundido por su primer maestro conocido: Simón el Mago de Samaria (Hch. 8:9), y su último gran pensador: Mani (m. 276).

Los peligros y consecuencias del gnosticismo fueron considerados tan graves para la iglesia naciente, tanto por los apóstoles como posteriormente por los llamados Padres de la Iglesia, que buena parte de sus escritos tuvieron como principal objetivo combatirlo con la mayor dureza  y  contundencia  (I Tim. 4:1-5).   Hubo  muchos  escritores,  como  Ignacio de Antioquía (m. 107) en Siria;   Ireneo (c. 130 – c. 200) en Galia;   Tertuliano (c. 160 – 225) en África del Norte; Hipólito (c. 170 –c. 236) en Roma;   y Orígenes (c. 185 – c. 254) en Egipto;   quienes escribieron en contra de esta “falsa gnosis.”

Hoy se sabe que en los primeros siglos de nuestra era cristiana, el neo-platonismo, el cristianismo y el gnosticismo competían proponiendo cada uno su sistema como un camino para la salvación. Cada uno tenía su propia “teología” que explicaba qué era el hombre, su mundo y su lugar en él; cada uno presentaba su forma religiosa de vida particular que ofrecía la salvación; y cada uno ganaba sus adeptos al presentarse como una religión universal. De estos tres, fue el cristianismo el que salió vencedor.

De las diferentes interpretaciones del cristianismo, ninguna fue tan peligrosa, ni estuvo  tan cerca de predominar, como el gnosticismo. Este movimiento vasto y amorfo, que existía tanto dentro como fuera de la Iglesia, alcanzó prominencia a principios del segundo siglo; llegó a su mayor altura después de la mitad de ese siglo, y después comenzó a declinar, aunque continuó existiendo en los siglos siguientes entre los cátaros y los maniqueos. El maniqueísmo llegó hasta el centro de Asia y a China.    Después del siglo quinto el gnosticismo decayó rápidamente.

Sus enseñanzas reaparecieron en cierto grado en las doctrinas de los paulicianos del séptimo siglo, los bogomiles de los siglos undécimo y duodécimo, y más tarde entre los albigenses en el sur de Francia. Muchas de sus ideas sobrevivieron entre los místicos posteriores, y aun hoy en la pequeña comunidad de los mandeos en Irak. Sin embargo, su influencia dejó una huella indeleble en las diversas ramas del cristianismo hasta nuestros días.  Podemos afirmar con seguridad que el gnosticismo continúa vivo y activo hoy, y, lamentablemente, seguirá atrayendo a muchos que buscan nuevas revelaciones y nueva guía fuera de las Sagradas Escrituras.  [ 5 ]

[5] El Postmodernismo y el Movimiento de la Nueva Era se han encargado de cambiar paulatina y sutilmente la mentalidad del hombre moderno, de modo que esté abierta a al pluralismo, al sincretismo y la tolerancia de todas las ideas y corrientes, especialmente el gnosticismo.

Recomendamos los libros La Postmodernidad, por Antonio Cruz y La Nueva Era por Erwin Lutzer.

II. NATURALEZA DE LA  GNOSIS

Para los gnósticos la palabra, gnosis tenía tres significados comúnmente aceptados:

  1. Conocimiento como un sistema de pensamiento. Estos maestros se esforzaban para proveer una explicación coherente  de la vida del hombre en su universo, y para sugerir respuestas a esas difíciles preguntas sobre el origen del mundo, el origen del mal, la razón para ese sentir como si fuéramos extraños aquí, qué pasa después de la muerte, el porqué de las desigualdades y aparentes injusticias que acosan la vida, el plan divino para todos los siglos y el camino a la salvación.

En un escrito gnóstico se resume que la gnosis es:

‘el conocimiento de quienes éramos, qué hemos llegado a ser; dónde estábamos, en qué lugar hemos sido colocados; hacia dónde nos dirigimos apresuradamente, de qué hemos sido redimidos; qué es el nacimiento y qué es el renacer.’

  1. Revelación recibida sobrenaturalmente. El conocimiento recibido por el hombre no podía obtenerlo por sí mismo; era un conocimiento revelado y privadamente impartido a personas privilegiadas capaces de acogerlo. En los tratados herméticos, por ejemplo, Hermes le da a su “hijo” Tat instrucciones secretas. El Apochryphon Johannis es una instrucción esotérica que supuestamente Cristo le dio a Juan en el Monte de los Olivos, para que él la escribiera pero que no la revelara, excepto a quienes fueran dignos de ella.

Una parte de tales “revelaciones” son asuntos de cosmología (del universo), soteriología (la salvación), y escatología (eventos del fin y del más allá). Otra parte son tradiciones ocultas, encantamientos, hechizos, nombres mágicos y números. [ 6 ]

[6]  Tanto en el mundo secular, como dentro de la Iglesia, se ha despertado un interés en la numerología. La publicación del llamado Código de la Biblia, ha difundido la idea de que aplicando a las Escrituras una cierta clave o fórmulas matemáticas, pueden hallarse significados a las palabras y nombres, y encontrar aun profecías que no se pueden ver a simple vista.
  1. Experiencia. El gnóstico conocía por haber tenido una experiencia de Dios, quien lo había liberado de sus miedos, dudas e incertidumbres, por tener la seguridad de la salvación. Por la gnosis había despertado y ahora sabía qué era, de dónde había venido, y el camino para retornar a su hogar.

III. EL GNOSTICISMO “CRISTIANO”.

  1. LA SÍNTESIS DEL CRISTIANISMO Y EL GNOSTICISMO:

Cuando el gnosticismo entró en contacto con el cristianismo, rápidamente adoptó la apariencia externa de éste, por medio de:

  1. usar las formas cristianas de pensamiento;
  2. adoptar su vocabulario;
  3. reconocer a Cristo en forma dualística (el Cristo eterno y el Jesús terrenal) como el Salvador del mundo;
  4. imitar los sacramentos cristianos;
  5. pretender ser una revelación esotérica (o sea secreta) de Cristo y Sus apóstoles;
  6. producir una gran cantidad de libros apócrifos: Evangelios, Hechos de los Apóstoles, Epístolas y Revelaciones (Apocalipsis). Aunque el gnosticismo era abiertamente todo lo opuesto al cristianismo, estaba tan bien disfrazado por la vestimenta externa que había prestado de éste, que parecía a quienes no estaban bien informados como si fuera una modificación o una forma más refinada del cristianismo, separada para los elegidos y no adecuada para las gentes comunes.   [ 7 ]

En las primeras décadas del segundo siglo, el gnosticismo y el cristianismo fueron mezclados por algunos intelectuales distinguidos, quienes sentían que ellos simplemente estaban haciendo una síntesis de toda la verdad. Los gnósticos cristianos eran cristianos en el sentido en que daban a Cristo el supremo lugar de honor, colocándolo aun sobre un personaje muy respetado por ellos: la  Sabiduría o Sofía, aunque reinterpretando a Cristo en una forma totalmente distinta de lo que las Escrituras enseñan sobre Él. [ 8 ]

Aunque el gnosticismo absorbió los relatos hebreos, revirtió completamente sus valores. Llegó a la conclusión de que puesto que el mundo es malo, Jehová, quien creó el mundo, debe ser el malvado demiurgo; y que la serpiente, quien le dijo a Eva que comiera del árbol del conocimiento del bien y del mal, es precisamente la gnosis que salva. Todas esas personas exaltadas en el Antiguo Testamento, eran los siervos malos del malo Jehová; mientras que los reprobados, como Caín, pertenecían a los iluminados.

Esta combinación del gnosticismo con el cristianismo produjo una terrible distorsión. Los cristianos gnósticos creían en Cristo como el Redentor, pero ya que su función era liberar al hombre de la esclavitud de la carne, Él no podía haber tenido ninguna carne, sólo parecía haberla tenido. Su cuerpo era como un fantasma que solamente parecía existir. Sencillamente, este enfoque trastornó toda la doctrina cristiana de la encarnación y la crucifixión.   La más grande lucha en la Iglesia primitiva fue establecer la humanidad de Cristo, no su divinidad.  La encarnación de Cristo ocurrió en una fecha específica y en Belén, pero los gnósticos buscaban desarraigarlo o desligarlo del tiempo y del espacio; y al hacerlo, despojaron la historia de todo significado.  La muy difundida práctica actual de no celebrar la Navidad, tiene sus raíces aquí. [ 9 ]

7] Para muchos creyentes, los estruendosos servicios públicos del carismatismo, con su despliegue de expresiones emocionales, ofrecimiento de sanidades en masa, milagros y prodigios, atractivas enseñanzas sobre salud y prosperidad e impresionante crecimiento numérico, son los rasgos del siempre esperado avivamiento.  Y, sin mayor discernimiento, adoptan las metodologías, enseñanzas y prácticas que, lamentablemente, son las mismas del Movimiento de la Palabra de Fe, saturadas con las ideas del gnosticismo.

[8]  Es lamentable que muchos no detecten la terrible distorsión que hacen de Dios, de Cristo, del Espíritu Santo, de las Escrituras, del hombre y de la salvación las sectas del cristianismo, en especial la Ciencia Cristiana, que es la “mamá” de la Escuela Unitaria del Cristianismo, del Movimiento de la Palabra de Fe y las prácticas de la Sanidad Interior. Usan la misma terminología de los evangélicos, pero con significados muy desviados y alejados de los conceptos bíblicos..

[9]  Una prueba de la creciente influencia del gnosticismo en la Iglesia Evangélica de hoy, es el considerable descrédito y disminución de la celebración de la Navidad, y la considerable disminución de la celebración de la resurrección de Jesucristo.  Hace muchos años que ya no hay una producción evangélica de música sobre los temas de la Navidad y la resurrección. Los gnósticos niegan la literal encarnación de Cristo, y se esfuerzan por desligar a Jesucristo de sus raíces hebreas y de su relación con Belén de Judea en la nación de Israel.

Por ello Pablo advertía a los hermanos de Corinto acerca del peligro de las herejías:

“Pero temo que, así como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestros sentidos sean también de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo, porque si viene alguno predicando a otro Jesús que el que os hemos predicado, o si recibís otro espíritu que el que habéis recibido, u otro evangelio que el que habéis aceptado, bien lo toleráis.” II Cor. 11:3-4).

Igualmente Ireneo (c. 130 – c. 200), prevenía en su siglo a los creyentes:

“El error, de hecho, nunca se presenta en su deformidad desnuda, no sea que expuesto así, pueda ser detectado inmediatamente. Sino es ingeniosamente adornado con una vestimenta atractiva, de modo que, por su apariencia exterior, le parezca al que no tenga experiencia (aunque parezca ridícula la expresión) más verdadero que la misma verdad.”  [ 10 ]

[10]  Los creyentes son engañados porque la forma general de culto: oración, canto, predicación, ofrendas, misiones, etc., y el vocabulario usado, se parecen al del evangelio histórico. Sin embargo, pocos detectan que los significados han cambiado. Cuando se habla hoy de Cristo, es otro Cristo, con características no bíblicas; su muerte no es la muerte en expiación, sino el “clímax de una vida de servicio”, por el cual llegó hasta el sacrificio, como una muerte heroica o ejemplar; pecado es pensar negativamente; nacer de nuevo es darse cuenta de que uno es un dios; sangre no es expiación, sino el costo que Cristo pagó por traer la gnosis, o mensaje de que nuestro espíritu es divino, etc.

B. EL MUNDO ESPIRITUAL Y EL ORIGEN DEL MUNDO MATERIAL

El gnosticismo ponía un gran énfasis en un Ser Supremo inconocible e indetectable por medio de los sentidos humanos. Ese Ser Supremo o Supremo Dios de la Verdad, se hallaba muy alejado de los asuntos humanos y sólo podía ser descrito por medio de negativos: lo desconocido, lo incomprensible, lo inconmensurable, lo insondable. Pero había también seres mediadores los cuales, se creía, proveían conexión entre este Ser Supremo muy distante y la humanidad.

El gran problema de los gnósticos era cómo explicar que el Ser Supremo, al que consideraban el bien espiritual absoluto, hubiera creado el mundo material, al que consideraban malo. Para solucionar esa brecha hay varios relatos que, aunque coinciden en sus elementos principales, difieren en otros secundarios, dependiendo de las distintas sectas o escuelas gnósticas. Los siguientes son algunos ejemplos:

  • Los eones. El Dios Supremo creó una serie de seres sobrenaturales, pero finitos, llamados eones. Uno de estos eones era Sofía, una virgen, quien a su vez dio a luz a un dios-creador defectuoso e inferior, el demiurgo. El demiurgo, quien creó la tierra y sus formas de vida, era identificado por los gnósticos con Jehová, el Dios del Antiguo Testamento; ellos lo despreciaban de corazón, por considerarlo fundamentalmente malo, celoso, rígido, falto de compasión e inclinado al genocidio. El demiurgo, decían ellos, “piensa que él es supremo. Su orgullo e incompetencia han dado como resultado el triste estado del mundo como lo conocemos, y la condición ciega e ignorante de la mayor parte de la humanidad.”

  • Las emanaciones. De la divinidad suprema emanó un mundo algo inferior; de éste mundo un segundo; y así, sucesivamente, hasta que el divino elemento (de vida) llegó a quedar tan debilitado o rebajado, que entonces ya parecía posible o explicable el origen de una parte, o aun de la totalidad del mundo malo. La dificultad de la creación del mundo material malo era solucionada por la naturaleza del demiurgo, que era una de las emanaciones del Dios Supremo, las cuales tenían cada vez menos espíritu y más materia. El demiurgo tenía aún suficiente espíritu en él para tener poder creador, y suficiente materia para crear el mundo material.

  • Sabiduría. Originalmente toda la realidad era espiritual. El Ser Supremo no tenía intención de crear un mundo material sino sólo uno espiritual. Pero el gran abismo del ser es dinámico y dentro de su plenitud –el pleroma- surgieron las diferenciaciones por medio de las emanaciones. Así, un cierto número de seres espirituales fueron generados. Los maestros gnósticos no se ponían de acuerdo en cuanto al número exacto. Algunos proponían hasta 365 de tales seres espirituales o “eones”. En cualquier caso, uno de estos eones, la Sabiduría, ya bastante alejada del Ser Supremo, cayó en el error y luego creó el mundo material. Estaba tan llena de una irresistible curiosidad por entender el secreto del pleroma, que en su inquietud quería producir algo por sí misma. El resultado fue la materia, la cual, con la ayuda del demiurgo, tomó la forma de nuestro mundo visible.

  • Los siete poderes creadores. Otras concepciones gnósticas del universo hablan de siete poderes creadores del mundo, a menudo considerados como ángeles y como las últimas e inferiores emanaciones de la deidad. (Debajo de ellos se hallaba el mundo de los poderes realmente diabólicos). En las sectas seguidoras de Valentín, la figura del demiurgo toma el lugar de los siete.

En casi todos los sistemas una parte importante es desempeñada por Sofía o Sabiduría, conocida también como la Gran Madre, quien aparece bajo las más variadas formas. La búsqueda del origen de este personaje no está muy lejos. No se deriva de hecho del sistema religioso persa, al espíritu del cual se opone completamente; ni sería correcto identificarla enteramente con la gran diosa Isthar de la antigua religión babilónica. Pero hay pocas dudas de que la figura de la Gran Diosa Madre o Diosa del Cielo, que fue adorada por toda Asia en varias formas y nombres (Astarté, Beltis, Atargatis, Cibeles, la Afrodita siria), era un prototipo de la Madre de los gnósticos. El carácter de la gran diosa del cielo está aún en muchos lugares claramente preservada en las especulaciones gnósticas. Ella es la madre de las estrellas. [11]

Sea cual fuere la explicación, en el gnosticismo el mundo material es sólo un “aborto” o error de un ser espiritual, no una creación con propósito del Dios Supremo, como en el Antiguo Testamento. En el relato hebreo de la creación, el mundo fue creado bueno, Gén. 1:31, y el mal apareció después con la caída del hombre.  En el relato gnóstico, la caída de la Sabiduría vino primero, y la creación fue una lamentable consecuencia de dicha caída.  Así se originó la errónea conclusión de que si el mundo material fue el resultado de la caída, entonces éste es malo.

Pero, dicen los gnósticos, ya que este mundo fue creado por un ser espiritual, hay todavía “fragmentos” o “chispas” de espíritu en él. Éstos han quedado aprisionados dentro de los cuerpos humanos y deben ser liberados por medio de la gnosis. [12]

El hombre es un ser compuesto que consiste de un espíritu aprisionado en la materia mala, de la cual busca liberarse. Hay un punto en que el papel de la Sabiduría se revirtió. Según parece, arrepentida por su travesura, ella llegó a ser un principio redentor, ayudando al hombre en su liberación a través de comunicarle la iluminación, o gnosis, que lo capacita para separar su espíritu de la carne, de modo que pueda ascender hasta reunirse con el pleroma. La materia no solamente es un impedimento para la salvación, sino también vivir en esta dimensión donde existe el tiempo; la salvación significa liberación de sus ciclos tediosos y recurrentes. [13]

[11 Algunos grupos gnósticos se referían al Ser Supremo como Él/Ella. El Movimiento de la Nueva Era ha influido ya en algunos cristianos que ya se atreven a orar “Padre/Madre que estás en los cielos…”  Además, los ecologistas promueven a la diosa Gaia, la diosa de la Tierra; las feministas ven en Venus, su modelo; mientras que la Iglesia Católica Romana, desde siglos ha atribuido a María el papel de Madre de Dios y Reina del Cielo; y algunos grupos dentro de ella aun propugnan por que se le eleve a la categoría de mediadora y aun co-redentora.  El movimiento de la diosa,  ahora diverso por diferentes motivaciones, va a ir fundiéndose en uno solo, hasta culminar en el futuro en un culto renovado a la diosa, el cual tendrá gran prominencia en los días del anticristo.

[12] En el movimiento gnóstico, y en su versión moderna en la Nueva Era, nacer de nuevo es llegar a la conciencia de que tenemos un espíritu divino, y que, por lo tanto, somos dioses. Se nace así a una nueva realidad. Compárese con lo que predican los líderes del Movimiento de la Palabra de Fe, que somos dioses, de la clase de Dios, y que sólo debemos aplicar las leyes del mundo espiritual para obtener lo que deseamos: declarándolo positivamente o visualizándolo.

[13] Lo de “ciclos tediosos y recurrentes” suena a la enseñanza hinduista de la “samsara” o rueda interminable de la reencarnación que se repite muchas veces, de la cual puede librarse, según el budismo, por seguir sus enseñanzas para obtener el descanso o “nirvana”, cuando el alma se reintegra a Dios como parte de él.

  1. EL MAL Y LA CAÍDA DEL HOMBRE:

El mal se concebía como residente en la materia y en el cuerpo, y no como creemos los cristianos: en el corazón o en la naturaleza moral del hombre. La caída era identificada con la incorporación de substancia material en el universo; y la caída del hombre simplemente consistía en la encarnación de espíritus en cuerpos materiales, donde estos espíritus eran mantenidos como en una prisión.  [14]

Sobre los hombres están las esferas celestiales, cada una gobernada por un poder malo cuyo fin es impedirles su avance al reino espiritual. A fin de alcanzar la “plenitud” espiritual, deben abrirse camino a través de esas esferas. El único modo de hacerlo es tener el conocimiento secreto que abre el camino – muy similar a una contraseña espiritual. El mensajero celestial ha sido enviado precisamente a dar ese conocimiento, sin el cual no hay salvación.  [15]

Los que han combatido a los herejes parecen mantener una y otra vez que las enseñanzas  de los gnósticos eran meramente filosóficas, no religiosas. Este punto de vista es falso. En el sentido de los gnósticos, la gnosis es religión; el conocimiento es redención: saber es ser redimido, y es posible sólo para el hombre espiritual que ha venido del cielo y está preparado para la eternidad. De aquí que gnósticos y hombres espirituales lleguen a ser términos sinónimos,  y la gnosis es el don de la gracia la cual es impartida al hombre espiritual en su misma cuna y se desarrolla con su crecimiento, resolviendo los enigmas que lo rodean:

“Somos liberados por el conocimiento de estas cosas: quiénes éramos, qué hemos llegado a ser; dónde estábamos, y adónde hemos sido traídos; hacia dónde vamos apresuradamente y de qué fuimos librados; qué es el nacimiento, y qué es la regeneración.”

Los medios para resolver estas preguntas variaban, en cada caso, de acuerdo con la elevación espiritual del que hacía las preguntas, si era: dualista y panteísta; mitológico y pagano; oriental y helenístico; místico y meditador profundo; las especulaciones contribuyeron con sus muchas corrientes  a conformar el tejido diverso del gnosticismo. Con todo, aun en productos tan extraños como la filosofía desplegada en los Libros de Jeú, la redención siempre tendía a explicarse utilizando la persona de Cristo, aunque en una versión muy diferente a la de la Biblia.

C.  LA  SALVACIÓN:

La salvación era la principal preocupación de los gnósticos. Ellos creían que toda la materia era mala o, en el mejor de los casos, era irreal.  Para ellos un ser humano es en realidad un espíritu eterno que de algún modo ha quedado aprisionado en un cuerpo físico. Ya que el cuerpo es una prisión para el espíritu, y ya que el cuerpo nos informa y guía equivocadamente en cuanto a nuestra verdadera naturaleza, es malo.  [16]

[14] Ya que siempre están naciendo niños, se deduce que la explicación gnóstica de espíritus que quedan atrapados en materia, no sólo ocurrió una vez en el pasado, sino es un proceso repitiéndose constantemente. El hinduísmo, el budismo, la Escuela Unitaria del Cristianismo -influida por el hinduismo- enseñan la reencarnación. Los mormones y otras sectas creen en la preexistencia de las almas, es decir que éstas ya existen antes que  el cuerpo sea engendrado.

[15]  Compárese esto con la “guerra espiritual” del carismatismo, atando demonios, lo cual no está en la Biblia. Ésta enseña que debemos resistir al diablo con la Palabra de Dios y que él huirá.  Dios atará al diablo durante el Reino Milenial de Jesús y luego lo condenará para siempre lanzándolo al Lago de Fuego, el castigo eterno. El atar y desatar de que habló Jesús se refiere a la autoridad de la Iglesia a imponer disciplinas, a admitir o retirar de la membresía a los que no se ajustan a sus normas.  Nuestro Salvador Jesucristo, fue enviado para vivir una vida santa, a entregarla en rescate por nuestros pecados y a enseñarnos que si aceptamos por fe Su sacrificio expiatorio somos salvos.

[16] En I Cor. 6:18-20 dice que nuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo y que debemos darle gloria a través de nuestro cuerpo.  En II Cor. 6:16, dice que somos templo de Dios; y en I Tes. 5:23 enseña que todo nuestro ser, incluyendo el cuerpo, pueden ser santificados. El cuerpo material no es malo como lo enseñan los gnósticos. Un día será transformado o resucitado, será incorruptible como el de Cristo, y por él tendremos contacto con el mundo material, que tampoco es malo. En Luc. 24:30, 40-43 Jesús, ya resucitado, partió el pan; y más tarde comió pez y miel delante de sus discípulos.

La Ciencia Cristiana, no sólo enseña que la materia es mala como los gnósticos, sino niega su existencia, diciendo que es irreal, un producto erróneo de nuestra mente.

El mundo material fue creado por un dios menor, pero en el último instante, un dios superior y mejor insertó en cada humano una chispa de su divinidad. Somos esencialmente espíritus y estamos exiliados en este mundo; este mundo no es nuestro verdadero hogar sino más bien un obstáculo para nuestra salvación. Este mundo material es una pesadilla de la cual los gnósticos tratan de despertar y sólo por medio de la gnosis se obtiene la salvación.

La chispa divina atrapada en nuestros cuerpos está dormida y necesita ser despertada. Si pudiéramos alcanzar suficiente conocimiento, gnosis, para sobreponernos a nuestro apego ilusorio a la realidad material, podríamos librar a nuestros seres espirituales para unirnos a nuestro real Padre en un lugar mejor.  La resurrección del cuerpo era negada enfáticamente. [17]

Cuando una parte del mundo espiritual había caído y había sido incorporada en la substancia material, los seres mediadores, o dioses inferiores, se reunieron en concejo para determinar cómo podían ser redimidos estos elementos espirituales, y ser traídos al mundo de la luz. Los dioses decidieron que cada uno contribuiría con lo mejor que tenía, y así crearon a un nuevo dios, el Redentor.   Su “humillación” consistía en dejar el mundo de la luz para descender a nuestro mundo, a fin de poder reunir a los espíritus encarnados o atrapados en la materia.

A fin de alcanzar esa liberación, el mensajero espiritual o Redentor, vino a este mundo para despertarnos de nuestro “sueño”. Nuestros espíritus están “dormidos” dentro de nuestros cuerpos, siendo llevados por los impulsos y pasiones del cuerpo, y el mensajero espiritual que viene desde el más allá, trae la gnosis, o conocimiento secreto e inspiración necesaria para la salvación. En el gnosticismo “cristiano” ese mensajero es Cristo, quien llega a la tierra para recordarnos nuestro origen celestial, para recordarnos quiénes somos realmente y llamarnos a luchar contra nuestro encarcelamiento en el cuerpo físico. La tarea de Cristo es enseñar una gnosis especial, o conocimiento secreto que dará la inspiración necesaria para la salvación por un proceso intelectu[18]

La idea de la salvación efectuada en un momento histórico definido (por medio de la muerte de Jesucristo, en Jerusalén, en tiempos de Poncio Pilato), hasta cierto punto permaneció extraña al gnosticismo. Casi todos los sistemas gnósticos “cristianos” tuvieron gran dificultad para adoptar dentro de sus conceptos de la salvación, la idea de la redención realizada por una persona definida, en un momento histórico y en un lugar determinados. En el gnosticismo la salvación yace en la raíz de toda la existencia y toda la historia. De hecho, la salvación es siempre un mito, una historia de hechos en un remoto pasado, una alegoría o figura, pero no un evento histórico. Esto explica la manera laboriosa y artificial en que la persona de Jesús está conectada en muchos sistemas gnósticos con la concepción gnóstica original de la redención. [19]

[17] La influencia gnóstica puede detectarse en las iglesias que actualmente no enfatizan suficientemente la resurrección del cuerpo, no celebran el Domingo de Resurrección y la Navidad.

[18] Travers  and  Jewel  van  der Merwe,  en  cuanto a la enseñanza gnóstica de que el hombre es co-substancial con Dios, dicen: “Tan pronto como el hombre, por medio de la gnosis (auto conocimiento) descubre y libera la divina chispa (el espíritu), él entonces comienza un ascenso místico hacia la divina substancia y hacia dentro del “reino de la luz”.  A través de la revelación divina el conocimiento experimentado en el ser interior, el hombre llega a ser consciente de su origen con Dios, su esencia como Dios y su destino trascendente –todo Dios.   El yo inconsciente del hombre (el espíritu interior aún no despertado) es co-substancial con la Deidad, es decir, tiene la misma substancia o naturaleza esencial. Este es el pensamiento gnóstico central que ha guiado a la criatura a ser deificada, adorada y servida más que el Creador.”

[19]  Los gnósticos hablan de Cristo, pero lo definen en forma diferente del cristianismo bíblico ortodoxo, el cual cree que Jesucristo, el Dios Eterno y humano perfecto, nació en Belén, en días de Augusto César, sujeto a la ley, de una virgen en cuyo vientre el Espíritu Santo engendró al Hijo Unigénito por Su poder. Él vivió una vida santa, y siendo el segundo Adán, hombre perfecto, redimió a la humanidad del pecado en que la hundió el primer Adán, librándola del infierno. Esta salvación se hace efectiva en aquellos que lo reconocen como Salvador y lo aman como Señor.

El gnosticismo “cristiano” realmente sólo introdujo una nueva figura en las teorías ya existentes, es decir, la del Salvador Jesucristo histórico. Esta figura les proveyó un nuevo punto de cristalización a las ideas gnósticas existentes, las cuales ahora se agruparon alrededor de este punto en su multifacética diversidad.

Para el gnosticismo la crucifixión de Cristo era secundaria; después de todo, en la cruz Él sólo estaba despojándose de su cuerpo físico que era malo.

También se enseñaba que el Dios todopoderoso enviaba a los humanos a varios otros mensajeros con una sabiduría sobrenatural. Estos mensajeros compartían esta sabiduría oculta para que las personas despertaran a su verdadera naturaleza. Los que aceptaban y despertaban de ese sueño de ignorancia eran salvos para el reino espiritual. Muchas veces estos mensajeros se auto-proclamaban “apóstoles” y se presentaban como el mismo Cristo. Por lo tanto, escuchar “la sabiduría”de estos apóstoles gnósticos era como escuchar al mismo Cristo, quien supuestamente moraba literalmente en ellos (un tipo de encarnación). [20]

Ya que los gnósticos creían que Jehová, el Dios de los cristianos, era la última emanación del Dios Supremo, o sea el demiurgo-creador, entonces los apóstoles de Jesucristo eran  bastante inferiores a los apóstoles del Ser Supremo. Recordemos la lucha en el Nuevo Testamento entre los apóstoles de Jesucristo y los que afirmaban ser apóstoles pero fueron hallados falsos (II Cor. 11:12, 13; Apoc. 2:2).  Los gnósticos consideraban que la revelación que Jehová había dado a los cristianos en el Antiguo Testamento era muy inferior a la verdadera “gnosis” o revelación que ellos obtenían directamente del Ser Supremo. [21]

Los sacramentos.

Y, como en todas las religiones místicas, el gnosticismo tenía también ritos y ceremonias sagrados, actos de iniciación y consagraciones, todas esas cosas que llamamos sacramentos, juegan un papel importante. Practicaban un bautismo en agua, un bautismo por el Espíritu, un bautismo por fuego, un ungimiento con aceite, una cena, el sacramento de la cámara nupcial, etc. Además, había fórmulas sagradas, nombres y símbolos que eran de la mayor importancia.

Constantemente nos encontramos  con la idea de que el alma, al dejar el cuerpo, halla su sendero al más alto cielo enfrentando la oposición de las deidades y demonios de los ámbitos inferiores del cielo.  Solamente cuando se está en posesión de los nombres de estos demonios,          cuando ya pueden repetirse las santas fórmulas apropiadas, se está preparado con el símbolo correcto, y ya se ha sido ungido con el santo aceite, halla el espíritu su camino sin estorbos hasta el hogar celestial. De aquí que los gnósticos deben, sobre todas las cosas, aprender los nombres

de los demonios, y equiparse con las fórmulas y símbolos sagrados, a fin de asegurarse de un buen destino después de la muerte.  [22]

[20] Hoy hay una proliferación de nuevos “apóstoles”, “doctores”, “profetas”, etc., que se arrogan la autoridad para presentar sus pretendidas “revelaciones”, al mismo nivel de las Sagradas Escrituras. Enseñan prácticas y doctrinas que no tienen base bíblica.

[21] Todas las sectas del cristianismo pretenden tener la Biblia como autoridad, pero la usan solamente cuando pueden hallar base para sus enseñanzas, para lo cual toman versículos fuera de contexto, aislados, o retorciéndoles con nuevas interpretaciones. También  aceptan con revelación las profecías y enseñanzas de los “nuevos apóstoles” de los últimos días.

[22] Jesús sólo una vez preguntó a los demonios cómo se llamaban (Luc. 8:30), y éstos contestaron que se trataba de una legión. Enseguida Jesús los expulsó de un hombre, ellos se posesionaron de un hato de cerdos a los cuales despeñaron en un acantilado.

En ninguna parte de las Escrituras se manda que debemos entablar conversación con los demonios, les preguntemos su nombre o los atemos. Pero sí podemos ordenarles, como lo hizo Pablo en Hch. 16:18, que en el nombre de Jesucristo salgan de una persona y la dejen libre. Esto también hicieron los demás apóstoles, discípulos y cristianos a través de la historia.

Abundan los libros con nombres de demonios territoriales, y cuadros con sus jerarquías, generalmente aportados por quienes han militado en el satanismo. Mientras que la Biblia sólo nombra a dos: Gabriel, Dan. 8:16; 9:21; Luc. 1:19, 26;  y Miguel, Judas 9; Dan. 10:13; Ap. 12:7.

Los ofitas enseñaban que aun el dios-redentor, para descender una vez a esta tierra y  levantarse de ella de nuevo, tuvo también que agenciarse de estos nombres y fórmulas en su descenso y ascenso a través del mundo de los demonios.  Restos de esta clase de ideas se hallan en todas las sectas gnósticas.  Ellas han sido coleccionadas en la forma más cuidadosa por el investigador Anz, quien ve en ellas la doctrina central del gnosticismo.

E. EL DOCETISMO:

Cristo era el Redentor o mensajero celestial, pero como el cuerpo y la materia son malos, la mayoría de los gnósticos cristianos rechazaban la idea de que él había tenido un cuerpo humano real como el nuestro. Cristo, siendo el bien espiritual absoluto, no podía unirse con la materia. La aseveración en el Evangelio de Juan 1:14, de que el “Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros”, tuvo que ser explicada en diferentes formas, diciendo:

  1. que  Jesús  tenía un cuerpo como un fantasma, con una “materia espiritual”

diferente de  la  nuestra, pero que milagrosamente parecía muy similar a un

cuerpo material  (docetismo).

(Muchos negaban que Jesús había nacido realmente, pues esto lo habría

colocado  bajo el poder del mundo material. Y de aquí se desprende que

tampoco sufrió en la cruz, ni resucitó con un cuerpo tangible). [23]

  1. que el Cristo divino entró en el cuerpo del humano Jesús durante su bautismo, y lo dejó justo antes de comenzar Su sufrimiento; o que    convenció a alguno de sus discípulos para que tomara su lugar en la cruz.
  1. Se hacía una distinción entre un Cristo más elevado y celestial, y un Cristo más bajo y terrenal –Jesús.

Estas ideas eran diversas versiones de lo que la Iglesia denominaba docetismo, nombre derivado de una palabra griega que significa “parecer”, porque todas estas doctrinas implicaban, en una forma u otra, que el cuerpo de Jesús parecía ser plenamente humano pero no lo era. [24]

F. EL DUALISMO:

La base de la religión y concepción del mundo de los gnósticos reside en un dualismo decididamente oriental. En el dualismo del bien y del mal, éste último era coeterno con el primero; de aquí el marcado dualismo en todos los sistemas gnósticos. En un agudo contraste se oponen los dos mundos del bien y del mal, el mundo divino y el mundo material, el mundo de la luz y el de las tinieblas. Se cree que el mundo material es el verdadero asiento del mal, lleno de energías activas y poderes hostiles. [25]

[23] Hoy hay una tendencia a desarraigar a Jesucristo de sus raíces hebreas e históricas, para no tener que aceptar su humanidad, sus sufrimientos físicos, su muerte expiatoria y resurrección.

[24] Si quiere detectar esta influencia gnóstica en un pastor, maestro de escuela dominical, o líder de la iglesia, sólo pregúntele por su concepto acerca de Jesucristo. Si cree lo que la Biblia dice, deberá admitir que Jesucristo es Dios eterno y hombre perfecto a la vez: Col. 2:9; Juan 1:14.

[25] El dualismo es una enseñanza persa, adoptada por el gnosticismo, que concibe el mundo y la historia como la eterna lucha entre el bien y el mal, y que ambas son eternas. Si bien es cierto que actualmente hay una lucha entre Dios el Creador y Satanás la criatura caída, ésta no ha sido eterna, sino comenzó cuando este ángel quiso usurpar el lugar de su Creador. Además, terminará cuando Jesucristo ponga a todos sus enemigos debajo de sus pies, después de enviar a Satanás al Lago de Fuego por la eternidad, Ap. 20:10.

Los maestros del Movimiento de la Palabra de Fe enseñan el dualismo, así: “Si usted habla palabras de fe, usted activa el lado positivo de la fuerza; si usted habla palabras de temor, usted activa el lado negativo de la fuerza.”   Kenneth Copeland dice: “el temor activa a Satanás de la misma forma en que la fe activa a Dios”. Citado en Cristianismo en Crisis, por H. Hanegraaff.

Los que enseñan este dualismo en el que se considera a Dios y al diablo al mismo nivel, comparándolos con una fuerza positiva y una fuerza negativa, cometen tres pecados: rebajan la personalidad y soberanía de Dios; elevan al diablo al equipararlo con Dios; y hacen del hombre un dios que puede a voluntad mover a cualquiera de ambos lados.

El dualismo, uno de los principales dogmas gnósticos, era lo que más se oponía y ofendía al cristianismo ortodoxo. Éste puede verse en cada uno de los siguientes aspectos:

  1. Dualismo en la teología y en la cosmogonía. Los gnósticos hacían diferencia entre el Ser Supremo y el Dios Creador del mundo. En las formas elaboradas de la gnosis, el Dios supremo era identificado con el Dios del nuevo pacto (N. T.); y el Creador del mundo, con el Dios del antiguo pacto (A. T.).  Sin embargo, al dar el más grande honor al cristianismo,

y al separar al Ser Supremo del Dios del judaísmo, se desarraigaba al cristianismo del mismo suelo en el cual había sido plantado como una religión histórica, Israel.   [26]

Los gnósticos insistían en una clara separación entre el mundo de la materia y el mundo espiritual. Para ellos la materia era despreciable, pues siempre estaba asociada con el mal, mientras el espíritu estaba asociado con el bien. Son dos mundos contrastantes de luz y de tinieblas. El hombre es una criatura caída desde su misma creación, siendo un espíritu atrapado en un cuerpo, una luz atrapada en las tinieblas.

  1. Dualismo en la cristología: el divino eón, enviado desde lo alto para redimir lo espiritual que está dentro de lo material, era Cristo.  Pero se hacía una marcada distinción entre este elevado Cristo celestial y el Jesús histórico terrenal. Unos decían que Cristo, el eón, se unió con Jesús sólo temporalmente: entró en él en el bautismo, pero lo dejó antes de su muerte. Otros afirmaban que el Jesús judío fue sólo la manifestación del redentor celestial, quien fue obligado a asumir un cuerpo para hacerse visible. Otros más explicaban que la entera aparición visible del redentor, su nacimiento, vida y muerte,

fueron solamente en apariencia.

  1. Dualismo en la antropología: los hombres se dividían en dos categorías:

  1. los hombres materiales, quienes, habiéndose deteriorado en materia, no eran objeto de la redención. Éstos eran los hylicos, quienes nunca gozarían del estado celestial porque estaban destinados a la perdición eterna.  [27]
  1. los hombres espirituales, en quienes la porción divina que debía ser redimida vivía atada a su porción material. Éstos eran los gnósticos pneumáticos, quienes poseían la gnosis esotérica, y los únicos que llegarían al cielo.

Había además, en ciertos casos, los hombres “del alma”, o psíquicos, quienes       estaban destinados a ciertos grados de bendición. Para que ellos pudieran entender las verdades sobre la salvación, éstas debían ser revestidas con su vestimenta histórica. Algunos de éstos psíquicos podían salvarse también.

Ya que el cuerpo era material y estaba destinado a ser desechado y destruido, debía mantenerse bajo estrictas prácticas ascéticas, o entregarse al libertinismo. No había lugar para la resurrección del cuerpo. La salvación, que era sólo para el alma o parte espiritual del hombre, podría comenzar con la fe, pero la gnosis especial, la cual Cristo impartía a la élite, sería mucho más beneficiosa en el proceso de la salvación del alma, de acuerdo con los gnósticos.  [28]

[26] Al diferenciar al Dios Jehová del Antiguo Testamento, llamándolo simplemente el Dios de los hebreos, los gnósticos despreciaban también a Israel. Los grupos neo-gnósticos promueven hoy también el antisemitismo u odio hacia los judíos, que son descendientes de Sem. (Los árabes, quienes son también semitas, no son incluidos en el odio antisemita).

[27] Una predestinación que separa definitivamente a los que han de perderse por la eternidad.

[28] Los cristianos creemos en que el cuerpo es “templo del Espíritu Santo” y  que la temperancia es uno de los frutos del Espíritu en nuestras vidas. Nos oponemos al libertinismo, porque Dios nos manda a que lo glorifiquemos en nuestros cuerpos, I Cor. 6:20. Igualmente nos oponemos al ascetismo, que en algunas sectas llega impedir al cuerpo los goces normales del comer, del placer sexual compartido con el cónyuge para expresarse amor – y no solamente para la reproducción-  y el restringir el gozo de reír y divertirse.

El microcosmos y el macrocosmos. Este tema ha sido considerado por algunos investigadores recientes como la clave esencial para un estudio del gnosticismo. Así como el hombre consiste de cuerpo, alma y espíritu, así el universo debe tener una composición que corresponda a ésa:

  1. nuestro mundo visible, limitado por el cielo de la atmósfera, corresponde al cuerpo humano;
  2. la región de las estrellas y los santos siete planetas corresponden al alma humana;
  3. el tercer cielo, donde Dios y Sofía habitan, corresponde al espíritu humano.

Ésta era la doctrina que servía de base para dividir a los humanos en tres categorías:

a)     los “hylicos” u hombres de la tierra, quienes no son capaces de ser salvos;

b)    los “psíquicos”, u hombres del cielo, quienes podían ser o no ser salvos;

c)     los “pneumáticos” u hombres de Dios, quienes eran los únicos seguros de su salvación.

  1. Dualismo en la soteriología (o doctrina de la salvación): la redención era la liberación del espíritu de la cárcel de la materia:
    1. comenzaba aun en el presente, por medio de la mortificación y el desprecio hacia lo material: ascetismo; o por medio de darse a la sensualidad: libertinismo.
    2. El proceso llegaba a completarse en el futuro. Se rechazaban todas las esperanzas de los cristianos en cuanto a la resurrección del cuerpo. [29]
[29] La doctrina de la resurrección fue predicada por Cristo, Juan 5:25-29; y luego por Pablo en forma más amplia en I Cor. 15.

G. LA MORAL DE LOS GNÓSTICOS

La moral en su vida podía asumir ambos extremos: o el ascetismo, o bien el libertinismo.

a. La mayoría creía que si el cuerpo material es la prisión del espíritu, entonces es malo; por ello se debía controlar estrictamente, y aun castigar, ese cuerpo y sus pasiones, para debilitar así su poder sobre el espíritu. El hombre espiritual lucha por suprimir y aniquilar aquello que lo aprisiona a lo físico, por medio de mortificar su cuerpo (ascetismo).

El matrimonio y la propagación sexual eran considerados por los gnósticos como  males absolutos o totalmente indignos; el placer carnal es frecuentemente visto despectivamente como prohibido.

Pablo posiblemente habló de ellos en I Tim. 4:1-5.

b. Otros sostenían que, ya que el espíritu es bueno por naturaleza y no puede ser  destruido, debía permitirse que el cuerpo siguiera sus propias pasiones. Es decir que, gracias al estado exaltado de la mente por poseer la gnosis o salvación, los humanos estaban ya iluminados sobre su naturaleza divina, y eran libres para practicar toda clase de actividad sexual y sensualismo. El hombre espiritual se considera a sí mismo exento de toda responsabilidad con respecto a los hechos de su cuerpo, y le da rienda suelta a sus deseos sensuales, ya que éstos no pueden manchar su espíritu (libertinismo). [30]

[30] Esto debe compararse con el punto de vista de los cristianos acerca del cuerpo como “el templo del Espíritu Santo”, I Cor. 6:19, 20; y “templo del Dios viviente”, II Cor. 6:16.

IV. DIVERSAS SECTAS GNÓSTICAS, TENDENCIAS Y ESCRITOS

A.  Sectas:

Las primeras sectas no están asociadas con el nombre de algún fundador o líder. En los escritos controversiales los llamados padres de la Iglesia los llamaban genéricamente gnósticos, por los elementos comunes de la gnosis que todos afirmaban tener, sin importar las diferencias entre los diversos grupos. Entre se hallan los ofitas, naasenos, perates, setianos, cainitas, arcónticos, severianos, gnósticos de Barbelo, justinianos, nicolaítas y otras sectas más oscuras.

Las sectas conectadas con los nombres de los maestros personales reflejan el principal desarrollo del gnosticismo en su alianza con el cristianismo, que aparece primero con Cerintio, a fines del primer siglo y luego con Saturnino; con el extremo antinomianismo con Carpócrates; y sobre todo en los dos grandes maestros, Basílides y Valentín.   Ireneo conecta con Valentín las doctrinas de Ptolomeo, Heracleón, Bardesanes y otros.   Bardesanes, ha sido llamado el último de los grandes maestros gnósticos.

Aparte de todos, se destaca Marción, quien fundó una comunidad religiosa que planteó serios problemas a la Iglesia por más tiempo que cualquier otra secta gnóstica.

  1. Tendencias:

Las sectas gnósticas eran de tendencias diversas: a) sectas oscuras mencionadas en los escritos controversiales de los padres de la Iglesia, como los ofitas, naasenos, perates, secianos, cainitas, arcónticos, severianos, gnósticos de barbelo, justinianos, nicolaítas, etc.;  b) gnósticos judaizantes,  que  eran  los  seguidores  de  Basílides,  de  Valentín,  de  Cerinto  y de Bardesanes;

c) gnósticos anti-judíos, como Saturnino, Cerdo y Marción;  d) una secta curiosa era la de los arcónticos, fundada por Pedro, un ermitaño de Palestina; ellos creían que había siete cielos y cada uno con un arconte o gobernante, de donde se deriva su nombre. Había también un octavo cielo donde habitaba la “madre de la luz.” El gobernante del séptimo cielo era el Dios de los Judíos, y el diablo era su hijo. Ellos rechazaban el bautismo, pero ungían a los muertos con aceite y agua para protegerlos de los arcontes de los cielos inferiores.  Finalmente estaban los maniqueos y los neo-maniqueos.

  1. Escritos numerosos.

Hasta recientemente, solamente se conocía la existencia de unos pocos ejemplares de literatura gnóstica, entre ellos: El Pastor de Hombres, Esculapio, Las Odas de Salomón, El Himno de la Perla, el Códice Brucianus y el Códice Askewianus. En el siglo XIX fueron publicados: el códice Askewianus, el cual contiene la obra gnóstica Pistis Sophia; y el códice Brucianus que contiene el Libro de Jehú. En 1955 se editó el códice Berolinensis, que contenía los llamados: Evangelio de María (Magdalena), Sophia Jesuchristi, Hechos de Pedro, y el Apócrifo de Juan.

En 1945, un camellero de Egipto y su hermano, se hallaban en Nag Hammadi, Egipto, excavando una tierra para usarla como fertilizante, cuando desenterraron una gran vasija de barro. En ella se halló toda una biblioteca de escritos gnósticos. 13 volúmenes sobreviven, conteniendo 51 diferentes obras en 1153 páginas. 6 eran copias de obras ya conocidas; 6 eran duplicados dentro de la misma colección, y 41 eran obras nuevas, no conocidas anteriormente.

El hallazgo incluía el Evangelio de Tomás, el Evangelio de la Verdad, un Tratado sobre la Resurrección, el Evangelio de Felipe, La Sabiduría de Jesucristo, el Apocalipsis de Santiago, Carta de Pedro a Felipe, Sobre el Origen del Mundo, y otros escritos. De éstos, el Evangelio de Tomás se considera el más importante.  Éste es una recopilación de los supuestos dichos de Jesús, los cuales fueron registrados muy temprano en la era cristiana. Un autor gnóstico posterior editó este evangelio, al cual algunos teólogos liberales le otorgan igual importancia como los cuatro Evangelios de las Escrituras Cristianas. Este evangelio apócrifo se tradujo al inglés en los años 60; y los demás libros, en la década siguiente. En muchas maneras, el hallazgo en Hag Hammadi revela mucho más acerca de la temprana historia del cristianismo que los Rollos del Mar Muerto.  Estos escritos nos permiten conocer más a fondo las creencias gnósticas. [31]

[31] Lo que está en juego, en el ambiente de apostasía que afecta a la Iglesia Evangélica actualmente, es conservar inalterable el canon de las Sagradas Escrituras con sus 66 libros. En el momento en que se le atribuya alguna autoridad a otros libros, todo el edificio teológico-doctrinal ortodoxo se derrumbará, y dará lugar a las creencias más diversas y desviadas acerca de Jesús.

Los escritos gnósticos son de todo tipo: Evangelios (de Eva, María Magdalena, Judas, Tomás, Felipe; de la Verdad, etc.); Apocalipsis (de Adán, Abraham, Nicoteo, Zoroastro, etc.); Hechos (de Pedro, Juan, Tomás, Andrés y Mateo); himnos (Naaseni, Bardesanes, “Libro de Jeú”); odas (Basílides); salmos (Valentín, Bardesanes, Marción); y homilías (Valentín). También había tratados teológicos y filosóficos (Isidoro, Valentín, Teodotus, Bardesanes, Marción); investigaciones críticas (Ptolomeo, Apeles); comentarios sobre escrituras sagradas y revelaciones proféticas (Basílides, Heracleón, Isidoro);  libros sobre misterios (Pistis-Sofía, Libros de Jeú, etc.).  De todos ellos, sólo unos pocos han sido preservados, pero son suficientes para documentar cada una de las herejías que fueron refutadas.

Hay también referencias a las enseñanzas gnósticas en algunos escritos de los padres apostólicos, quienes constantemente confrontaban y contrarrestaban dichas herejías. Tales referencias se hallan en los escritos de Ireneo, “Contra las Herejías”; de Hipólito, “Refutación de todas las Herejías”; de Epifanio, “Panarión”; y de Tertuliano, “Tertuliano contra Marción”.

Los herejes gnósticos también imitaban al cristianismo, al fundamentarse en autoridades que supuestamente habían recibido revelación. Los fundadores de las sectas derivaban poder e instrucción afirmando haber tenido una comunicación directa con la deidad; la profecía era altamente estimada; a la tradición se le daba gran valor, por lo cual, así como la Iglesia lo hacía, ellos se esforzaban por demostrar que estaban ligados al cristianismo primitivo. Basílides citaba a Glaukias, supuestamente un intérprete de Pedro, como su maestro; Valentín profesaba haber oído a Teodas, un discípulo de Pablo; los Naaseni se referían a Santiago, el hermano del Señor, y en igual manera ellos estimaban las tradiciones de las Escrituras grandemente, aunque la mayoría de los gnósticos “cristianos” veían al enemigo de su gnosis en el Dios de los judíos, y, consecuentemente, rechazaban su libro, el Antiguo Testamento.

Los apóstoles de Jesús: Mateo, Juan, Pedro y Pablo, enriquecieron la literatura sagrada con sus escritos. Los gnósticos les adjudicaron varios otros escritos a éstos y a los demás apóstoles (Felipe, Tomás, Andrés). Algunos maestros afirmaban que el mensajero celestial había confiado su conocimiento secreto a un discípulo particular, que era el único verdadero intérprete del mensaje. Así, varios grupos gnósticos tenían un libro que reclamaba presentar las verdaderas enseñanzas de Jesús. Ejemplos de éstos son el Evangelio de Santo Tomás y el Apócrifo de Juan.

(En las págs. 3 a13 se hizo una síntesis o amalgama de diversos materiales procedentes de las fuentes citadas en la Bibliografía con los números 4 a 9).

V. EL DESAFÍO PLANTEADO POR MARCIÓN

Marción, hijo de un obispo, llegó a ser un magnate constructor de barcos en el puerto de Sinope, sobre el Mar Negro, en el Ponto.  Él conoció el cristianismo desde su temprana edad, pero despreciaba profundamente tanto el judaísmo como el mundo material. Alrededor del año 139 d.C., Marción viajó a Roma, e impresionó a la Iglesia al donarle generosamente 200,000 sestercios. Escribió dos libros de teología y convocó a los líderes de la Iglesia para discutirlos. Al leer sus obras, los líderes lo excomulgaron y le devolvieron el dinero que había donado.

Él sentía que el judaísmo era malo y, por lo tanto, odiaba las Escrituras judías y al Jehová descrito en ellas. Ya que Marción estaba convencido de que el mundo con sus dolores es malo, “lleno de moscas, pulgas y fiebres”, llegó a la conclusión de que su creador debía ser o malo o ignorante. Pero, en vez de proponer una larga serie de seres espirituales, o eones, como lo hacían los gnósticos, Él propuso una solución más simple. De acuerdo con él, el Dios y Padre de Jesús no es el mismo Jehová del Antiguo Testamento. Jehová era más bien el demiurgo malévolo quien hizo este mundo, e impuso una sentencia de muerte sobre la humanidad cuando ésta no podía cumplir con las imposibles altas normas de sus leyes. El propósito del Padre Supremo era que hubiera solamente un mundo espiritual. Pero Jehová, ya sea por ignorancia o por mala intención, creó este mundo y colocó a la humanidad en él.

Esto significaba que las Escrituras hebreas eran en verdad inspiradas por un Dios, Jehová, quien no es el Padre Supremo. Jehová es un dios arbitrario, quien escoge a un pueblo particular sobre los demás pueblos; es también vengativo y constantemente guarda un registro de quienes lo desobedecen para castigarlos. [32]

[32] En nuestros tiempos, muchos predicadores están omitiendo en sus mensajes temas como: ley, pecado, arrepentimiento, juicio final, castigo eterno, y se enfatiza sólo el amor y la misericordia. Se ignora a Israel como pueblo escogido, sobre el cual gobernará Jesucristo en esta tierra durante Su Reino Milenial.

En contra de Jehová, y mucho más elevado que él, está el “Dios de Jesús”, el Padre de los cristianos, un personaje totalmente aparte y no mencionado antes. Este Dios no es vengativo sino amoroso; no requiere nada de nosotros, sino más bien da todo gratuitamente,  incluyendo la salvación.  Este Dios no busca ser obedecido sino ser amado. Es por su compasión hacia nosotros, las criaturas de Jehová, que el Dios Supremo envió a Jesús, esta amorosa deidad que apareció un día procedente del cielo, como un hombre ya adulto [33] durante el reinado de Tiberio, para salvarnos del Dios vengativo. Quienes lo aceptan serán librados del pecado y triunfarán sobre la muerte; los que no, permanecerán en las manos iracundas del Dios judío. Naturalmente, al final no habrá juicio, ya que el Dios Supremo es absolutamente amoroso y simplemente nos perdonará. [34]

[33] Esta es otra forma de ignorar el nacimiento de Jesucristo y la celebración de la Navidad.

[34] La doctrina del universalismo afirma que no habrá un juicio y que finalmente todos serán perdonados y salvos. Mientras el aniquilacionismo, aunque admite que habrá un juicio y un castigo, afirma que éste no será eterno, sino una aniquilación instantánea y total de la conciencia.

Marción predicaba que el cristianismo debía separarse de sus antecedentes hebreos y por ello rechazaba el Antiguo Testamento; hizo a un lado las Escrituras hebreas. Si el Antiguo Testamento era la palabra de un dios inferior, no debería leerse en las iglesias, ni usarse como la base de la instrucción cristiana. Hizo una lista de libros que él consideraba las verdaderas Escrituras cristianas; compuso su propio canon [35] de las Escrituras: un truncado Evangelio de Lucas y diez de las epístolas de Pablo, quien, según Marción, era de los pocos que entendían realmente el mensaje de Jesús.  Marción afirmaba que las muchas citas del Antiguo Testamento en Lucas y en las epístolas paulinas, habían sido agregadas por los judaizantes que trataban de alterar el mensaje original. Fundó entonces su propia iglesia rival, que alcanzó cierto éxito por algún tiempo. Y aun después de ser claramente derrotada,  persistió por siglos.

[35] Las sectas han recurrido a diversas formas de apoyar sus enseñanzas falsas: la Iglesia Católica Romana conserva 7 libros apócrifos, no inspirados, en su Antiguo Testamento, y, además, se basa también en la tradición de la Iglesia. Los mormones agregan a la autoridad de la Biblia, su Libro de Mormón; los adeventistas, los escritos de Helen White; la Ciencia Cristiana, los escritos de Mary Baker Eddy; los Testigos de Jehová, los escritos de Charles T. Russell; los neo-gnósticos, los libros descubiertos en Nag Hammadi en 1946; etc.

VI.  LA REACCIÓN DE LA IGLESIA

El gnosticismo, sin embargo, contribuyó sin proponérselo al desarrollo de la Iglesia,

a.    al prestar atención al problema de cuáles libros debían ser considerados canónicos y  tenidos como autoridad para la doctrina y la vida.

b.  al desarrollar un credo corto para probar la ortodoxia, el cual fue formulado prontamente para cubrir una necesidad práctica.

c.    al elevar el prestigio de los obispos por medio de enfatizar su cargo, como el centro de la unidad para los fieles contra la herejía. Esto, a su vez, llevó a que más adelante se levantara en prominencia el obispo de Roma. Los apologistas tales como Tertuliano, Ireneo e Hipólito, se involucraron en una controversia literaria para refutar el gnosticismo.

A.   El Canon del Nuevo Testamento
La lista de Marción fue el primer intento de reunir un “Nuevo Testamento”. Cuando los primeros cristianos hablaban de las “Escrituras”, se referían a las Escrituras hebreas, usualmente  a la versión llamada Septuaginta. Era costumbre leer en las iglesias pasajes de uno o varios  evangelios, así como de las epístolas – en especial de Pablo. Como no había una lista aprobada, se leían distintos evangelios en las diferentes iglesias; lo mismo se hacía con otros libros.

Pero el desafío de Marción demandaba una respuesta, y así la Iglesia en general comenzó a compilar una lista o canon de los escritos sagrados. Esto no se hizo en una manera formal, a través de un concilio o reunión especial.  Un consenso se fue desarrollando gradualmente.

No había dudas, excepto entre los gnósticos y los seguidores de Marción, de que las Escrituras hebreas eran parte del canon  cristiano. Esto era importante como una prueba de que Dios había estado preparando, a lo largo del Antiguo Testamento, el camino para el advenimiento de Cristo y del cristianismo, y aun como un modo de entender la naturaleza del Dios que había sido revelado en Jesucristo.  La fe cristiana era el cumplimiento de la esperanza de Israel y no una repentina aparición del cielo. En cuanto a lo que hoy se llama Nuevo Testamento, los cuatro Evangelios fueron los primeros en obtener reconocimiento general. Es importante notar que los primeros cristianos decidieron incluir más de un evangelio en su canon, e hicieron esto como una respuesta directa al reto de Marción y del gnosticismo.

B.  El Credo Apostólico.

La difusión del gnosticismo enfrentó a la aún débilmente organizada Iglesia con una grave crisis.  Lo que la Iglesia creía ser la real verdad tenía que ser formulado, y lo que no creía tenía que ser refutado; y los que habían de ser recibidos en la Iglesia debían primeramente ser instruidos en estos temas. Otro elemento en la respuesta de la Iglesia a las herejías fue el llamado Credo Apostólico. Su texto básico fue redactado probablemente en Roma, alrededor del año 150, y por entonces se le llamó “el símbolo de la fe”.

La palabra símbolo significaba un medio de reconocimiento, como el sello que un general daba a un mensajero, de modo que el receptor del mensaje pudiera reconocer a un legítimo mensajero. De igual modo, el “símbolo” formulado en Roma era un medio por el cual los cristianos podían distinguir a los verdaderos creyentes de aquéllos que seguían las diferentes herejías, especialmente el marcionismo y las demás sectas gnósticas.

El Credo Apostólico dice así:

“Creo en Dios Padre Todopoderoso; Creador del cielo y de la tierra. Y en Jesucristo Su único Hijo nuestro Señor, quien fue concebido por el Espíritu Santo, nacido de la virgen María; sufrió bajo Poncio Pilato, fue crucificado, murió y fue sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día se levantó de los muertos; ascendió al cielo; está sentado a la diestra de Dios Padre Todopoderoso; desde donde vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo; la Santa Iglesia Católica; la comunión de los santos; el perdón de los pecados; la resurrección del cuerpo; y la vida eterna. Amén.”   [36]

[36] La expresión: “descendió a los infiernos” debe entenderse a la luz de lo que dice en Luc. 16:19-31, al seno de Abraham, o paraíso, donde estaban los justos esperando la culminación de su redención, en la que habían creído por medio de las profecías. Tras su crucifixión, Cristo descendió allí a anunciarles que todo estaba consumado, y trasladó el paraíso al mismo cielo, según Ef. 4:8-10. A él  también se refiere Pablo en II Cor. 12:4.

Uno de los principales usos de este símbolo era en el bautismo, cuando se le presentaba al candidato en la forma de tres preguntas:

  • ¿Crees en Dios el Padre todopoderoso?
  • ¿Crees en Cristo Jesús, el Hijo de Dios, quien nació del Espíritu Santo y de María la virgen, quien fue crucificado bajo Poncio Pilatos, y murió, y se levantó de nuevo al tercer día, vivo de entre los muertos, y ascendió al cielo y se sentó a la diestra del Padre, y vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos?
  • ¿Crees en el Espíritu Santo, la Santa Iglesia y la resurrección de la carne?

Un examen más de cerca nos demuestra que este primer credo estaba dirigido contra Marción y los gnósticos. En primer lugar, la palabra griega pantocrator, usualmente traducida como “todopoderoso”, literalmente significa “quien todo gobierna”. Esto significa aquí que no hay nada que escape a la soberanía de Dios, incluyendo obviamente el mundo material. Se rechaza así la distinción entre una realidad espiritual que sirve a Dios y una realidad material que no.  Este mundo, su materia y cuerpos físicos, son parte de ese “todo” sobre lo cual Dios reina.

El más extenso párrafo del credo es el que trata del Hijo. Esto es así porque fue precisamente en su cristología en lo que Marción y los gnósticos diferían más de lo que sostenía la Iglesia. Primeramente, se nos dice que Jesucristo es el “Hijo de Dios”. Otras versiones antiguas dicen “Hijo del mismo” o “Su Hijo”. Jesús es el Hijo de Dios quien reina sobre este mundo y sobre toda la realidad.  El nacimiento “de María la virgen” no se menciona principalmente para enfatizar el nacimiento virginal  –aunque ello se afirma muy claramente, por supuesto – sino más bien para afirmar el mero hecho de que Jesús nació y no apareció simplemente como un adulto sobre la tierra, como Marción y otros afirmaban. La referencia a Poncio Pilatos no es para culpar al gobernador romano, sino más bien para fechar el evento e  insistir en que fue un evento histórico, en un tiempo y un lugar determinados.   El docetismo es refutado al declarar que Jesús “fue crucificado”, “murió, y se levantó de nuevo”. Finalmente, se afirma que este mismo Jesús retornará “para juzgar”, un concepto que Marción jamás aceptaría.

La “Santa Iglesia” fue también reafirmada, porque los cristianos estaban comenzando a desestimar la autoridad de la Iglesia. La mención de la “resurrección de la carne” es un rechazo final de cualquier noción de que la carne es mala o de ninguna consecuencia.

Aquí, en directa contradicción con los preceptos gnósticos, se asegura que Dios creó el mundo físico; que Cristo en realidad nació físicamente; que Él sufrió verdaderamente; que esto aconteció en un tiempo definido en la historia (bajo Poncio Pilato); y que experimentó una muerte real. Por medio de tales afirmaciones la Iglesia conservó la fe contra las perversiones. Esto en ninguna manera era todo lo que los cristianos creían, pero por lo menos esta mínima declaración de fe debía ser creída, y todo lo que fuera contrario a ella debía ser rechazado por quienes profesaban el cristianismo. [37]

¿Sobre qué autoridad basaban los cristianos tales definiciones de su fe? Primero que todo, ellos apelaban a la autoridad de las Escrituras hebreas, lo que entonces quería decir el Antiguo Testamento, el cual se enseña que el mundo creado por Dios es bueno.

Pero Marción no podía ser convencido por el testimonio de un libro de que el mundo es bueno. Él arguía que ya que el mundo es malo, el libro no es bueno;  él reunió todos los pasajes en el Antiguo Testamento acerca del carácter vengativo de Dios para probar que los actos de Jehová eran contrarios a la ética cristiana. Los ministros de la iglesia contestaron que Marción había exagerado su dicotomía demasiado. En el Antiguo Testamento Jehová no era solamente iracundo sino también “abundante en amor constante”, y en el Nuevo Testamento Jesús no era siempre tierno, porque Él prometió que en el juicio  enviaría a los pecadores al fuego eterno.  [38]

[37] Si una iglesia no tiene un credo mínimo sobre los temas esenciales de la fe cristiana, queda expuesta a las influencias de las diversas corrientes falsas que hoy acosan al cristianismo. En el entusiasmo que caracteriza al carismatismo, constantemente están entrando elementos de fe y práctica procedentes de diversos orígenes que lo han contaminado. Esta tendencia de una constante innovación está penetrando también en las iglesias evangélicas ortodoxas.

[38] El mensaje del Evangelio debe contener un balance al presentar los atributos de Dios: amoroso, misericordioso, perdonador, pero a la vez santo, perfecto, justo, celoso. Hoy, ya sea por seguir el modelo gnóstico, o como un recurso para “mercadear” el evangelio, sólo se menciona el aspecto tolerante y perdonador de Dios. En el Antiguo Testamento hay suficientes pasajes que muestran el amor, paciencia y cuidado de Dios para sus criaturas; y en el Nuevo Testamento hay suficientes porciones para enseñar que Dios es castigador: “!Horrenda cosa es caer en las manos del Dios vivo!”, Heb. 10:31; y en Ap. 5:9; 6:1, es el Cordero es quien abre los sellos del juicio.

Aunque el Antiguo Testamento daba base y apoyo  para ciertas doctrinas cristianas, había otras doctrinas que no se enseñaban en él, y para éstas era necesaria una literatura cristiana. La mayor parte de lo que más tarde fue incluido en el canon del Nuevo Testamento había sido escrito durante el primer siglo: los cuatro Evangelios, los Hechos de los Apóstoles,  las epístolas de Pablo a las varias iglesias y a individuos – Timoteo, Tito y Filemón. Dos cartas también llevaban el nombre de Pedro, tres el nombre de Juan, y dos más llevaban respectivamente los nombres de Santiago y Judas. La epístola a los Hebreos, aunque anónima, era respetada como inspirada. El libro de Revelación o Apocalipsis fue escrito por un hombre llamado Juan. Cuáles porciones de este material fueron escritas por las personas a quienes se han atribuido, no puede siempre afirmarse; pero hay poca duda de que virtualmente todo este material vino de la comunidad cristiana del primer siglo, con unas pocas porciones posiblemente escritas en el segundo siglo.

Una crítica del gnosticismo, desde un punto de vista escritural, pronto dejará claro que la Iglesia fue sabia al atacar esta doctrina. El gnosticismo proponía dos dioses, el malo del Antiguo Testamento para crear, y el bueno del Nuevo Testamento, para redimir.  Consecuentemente, fomentaba en la Iglesia el antisemitismo [odio a los judíos]. También rechazaba la realidad de la humanidad, muerte sacrificial y resurrección física de Cristo, de quien Juan afirmaba que había habitado entre nosotros para revelar la gloria de Dios. Con razón Pablo enfatizaba la plenitud de Dios en Cristo en su carta a la iglesia en Colosas (Col. 1:19; 2:9). El gnosticismo también fomentaba el orgullo espiritual con su enseñanza de que sólo una élite aristocrática gozaría el placer de morar con la Deidad en el cielo. No tenía lugar para el cuerpo humano en la vida futura. En este respecto se asemejaba al pensamiento de la mitología y la filosofía griega, la cual tampoco tenía futuro alguno para el cuerpo humano más allá de esta vida. Su ascetismo fue un factor contribuyente para el movimiento ascético medieval que conocemos como monasticismo.

La Iglesia en general buscaba mostrar que sus doctrinas no estaban basadas en el supuesto testimonio de un solo apóstol o evangelio, sino en el consenso de toda la tradición apostólica. El mero hecho de que los varios evangelios diferían en materia de detalles, pero estaban de acuerdo en los asuntos básicos que se hallaban en juego, hacían que su concordancia fuera un argumento aun más convincente.

Para fines del segundo siglo, el núcleo del canon fue establecido: los cuatro Evangelios, el libro de los Hechos de los Apóstoles y las epístolas de Pablo. Sobre los libros más cortos del presente canon, no existió un consenso sino hasta una fecha muy posterior.  Fue en la segunda mitad del siglo cuarto cuando finalmente se logró un consenso completo en cuanto a cuáles libros debían ser incluidos en el Nuevo Testamento.

C.  La sucesión apostólica y el cargo de obispo [pastor]

En esta lucha contra la herejía, el debate finalmente llegó al asunto de la autoridad de la Iglesia. Todos estaban de acuerdo en que el verdadero mensaje fue el que enseñó Jesús. Los gnósticos afirmaban que ellos habían tenido algún acceso secreto a ese mensaje original a través de una sucesión de maestros secretos. Marción afirmaba que él lo tenía por medio de los escritos de Pablo y Lucas – los cuales, sin embargo, tenían que ser depurados, quitándoles todo lo que no estaba de acuerdo con sus puntos de vista con respecto al  Antiguo Testamento. La Iglesia, en general, aseguraba estar en posesión del evangelio original y las verdaderas enseñanzas de Jesús. Así, lo que se debatía era la autoridad de la Iglesia contra las afirmaciones de los herejes.

En este punto, el concepto de la sucesión apostólica llegó a ser muy importante. Lo que se debatía era simplemente que: si Jesús hubiera tenido algún conocimiento secreto que comunicar a sus discípulos – lo cual de hecho Él no tenía – Él habría encomendado esa enseñanza a los mismos apóstoles a los cuales Él había encomendado la Iglesia. Si esos apóstoles hubieran recibido cualquiera enseñanza tal, ellos a su vez la habrían pasado a los que debían seguirlos en liderazgo de la Iglesia. Por lo tanto, si hubiera tal enseñanza secreta, ésta debería hallarse entre los discípulos directos de los apóstoles, y los sucesores de esos discípulos, los obispos.

Pero la verdad del asunto es que ésos que en el segundo siglo podían afirmar la sucesión apostólica directa, unánimemente negaban la existencia de tales enseñanzas secretas. En conclusión, la afirmación gnóstica de que hay una tradición secreta, y que ésta les ha sido confiada a ellos, es falsa.   A fin de fortalecer este argumento, era necesario mostrar que los obispos de ese tiempo eran en verdad los sucesores de los apóstoles. Esto no era difícil, ya que varias de las iglesias más antiguas tenían listas de obispos conectándolos con el pasado apostólico. Roma, Antioquía, Éfeso y otras iglesias tenían tales listas.  Ya fuera a través de obispos reales, o por medio de otros líderes (algunas de las primeras iglesias eran encabezadas por concilios de “ancianos”), la iglesia ortodoxa del segundo siglo podía mostrar su conexión con los apóstoles en una forma en la cual Marción y los gnósticos no podían hacerlo.

C. La Iglesia Católica [Universal]

La palabra católica significa “universal”, pero también significa “de acuerdo con el todo”. Para separarse a sí misma de los diversos grupos heréticos y sectas, la iglesia primitiva comenzó a llamarse a sí misma “católica”. Este título enfatizaba tanto su universalidad como su inclusividad de todos los testigos sobre los cuales se basaba. Era la iglesia “de acuerdo con el todo”, es decir, de acuerdo con el testimonio total de todos apóstoles. Solamente la iglesia “católica”, la iglesia “de acuerdo con el todo”, podía reclamar poseer el testimonio apostólico completo.

En el presente, la iglesia con sede en el Vaticano, en Roma, se ha apropiado del título de Iglesia Católica Romana, y su autoridad la deriva de un solo apóstol, Pedro. Sin embargo, la verdadera Iglesia Católica o Universal, se compone de todos los redimidos por Jesucristo en todo tiempo y lugar; se halla esparcida entre una diversidad de denominaciones que coinciden en un núcleo central básico de postulados o doctrinas en cuanto a Dios, el hombre, las Sagradas Escrituras y la salvación..

(Las págs. 14-17- son una adaptación del capítulo “Hallando la Verdad” – del libro “La Historia del Cristianismo”, por Justo González. 1984 – reproducido en Christian History).

VII. INFLUENCIA DEL GNOSTICISMO EN EL CRISTIANISMO.

A.   En el pasado.

El gnosticismo, altamente agresivo, llegó a ser tan ampliamente difundido dentro de las iglesias cristianas, que por varios siglos, especialmente desde el segundo siglo hasta el cuarto, amenazó con ahogar totalmente al cristianismo genuino. Muchos de los primeros Padres de la Iglesia, especialmente Ireneo, hicieron grandes esfuerzos para suprimirlo y desarraigarlo. Los líderes gnósticos fueron excluidos de la membresía en las iglesias locales, mientras que el gnosticismo fue denunciado por la Iglesia entera como una herejía.   El cristianismo fue influido por el gnosticismo en por lo menos siete formas:

1.  En medio de la confusión general introducida por los gnósticos, la Iglesia fue obligada a establecer ciertos estándares que tenían que ser reconocidos por cualquiera que afirmara ser cristiano. Estos estándares incluían el Credo Apostólico, la formación del Canon del Nuevo Testamento, y el cargo u Oficio Apostólico, o sea el Episcopado histórico.

  1. 2. La defensa de la fe cristiana condujo a la formación de los dogmas cristianos, expresados en la terminología filosófica de ese tiempo.

  1. 3. El énfasis gnóstico en los misterios, himnos espirituales, y ritos impresionantes, llevaron a la introducción de servicios litúrgicos más elaborados en las iglesias. Los gnósticos era una gente que cantaba, cuyo interés en “salmos e himnos y canciones espirituales”, estimularon el interés cristiano en la himnología. [39]

[39] Martín Lutero y Juan Calvino, los grandes reformadores del siglo dieciséis, dieron mucha importancia a la música y al canto congregacional en el servicio público, lo cual fue continuado hasta nuestros días por las iglesias evangélicas. En el movimiento carismático la música y el canto han adquirido una mayor importancia. En algunos casos la música y el canto han llegado a sobreenfatizarse hasta reducir el tiempo dedicado a la predicación; en otros casos, muchos ritmos sensuales y populares han entrado en la iglesia, y junto con la danza, son utilizados para agradar los sentidos de los asistentes, llegando a extremos de desorden e irreverencia.

La música es el medio para alcanzar estados alterados de la conciencia, que preparan cierto grado de hipnosis para las lenguas, las profecías, las visiones, la visualización y otras manifestaciones  del  carismatismo,  no  descritas  en  el  Nuevo  Testamento.  Pablo  aconseja  en I Cor. 14:15, “Oraré con el espíritu, pero oraré también con el entendimiento; cantaré con el espíritu, pero cantaré también con el entendimiento”; y en 14:40, “pero hágase todo decentemente y en orden”.

Cuando la música en la iglesia tiene mayor importancia que el mensaje, y cuando el ritmo apela más a los sentidos que las palabras a la mente y corazón, algo anda mal en la experiencia cristiana. La afición por la  música en sí ha servido también para la exaltación de los intérpretes, desarrollándose un ‘culto a la personalidad’ con rasgos muy similares a los que se dan en el mundo secular.

  1. El dualismo gnóstico, y su desprecio por la materia, prepararon el camino para la renunciación ascética de los cristianos hacia las cosas terrenales, que más adelante condujeron al monasticismo. En otros fomentó la actitud de que las cosas materiales eran espiritualmente indiferentes y que la indulgencia sensual no hacía daño, lo que le ganó la acusación de antinomianismo.  [40]
[40] Antinomianismo: doctrina que afirma que los cristianos están liberados de cumplir la ley                                    moral en virtud de la gracia y la fe.
  1. Los seres mediadores de los gnósticos prepararon el camino para el surgimiento de los santos mediadores de la Iglesia Católica. Es de notarse la posición relativa de Sofía y de la Virgen María en los dos sistemas.
  1. La división superficial de la humanidad entre los elegidos y los no elegidos, preparó el camino para la doctrina de la predestinación.
  1. Aunque condenado por la Iglesia, el movimiento gnóstico ha continuado viviendo hasta el tiempo presente. Compare las doctrinas de la la Ciencia Cristiana, la Escuela Unitaria de Cristianismo (Unity), la Sanidad Interior y el ala radical de los llamados cristianos liberales.

B.   Influencia gnóstica en algunas sectas contemporáneas

En la segunda mitad del siglo XIX, las ideas gnósticas cobraron auge de nuevo, difundiéndose con el surgimiento en Norteamérica del movimiento denominado Nuevo Pensamiento, el cual originó a su vez diversas sectas que desde entonces han contaminado seriamente el cristianismo.

Podemos afirmar, que en buena medida, la apostasía que según Pablo precedería la segunda venida de Jesucristo (I Tim. 4:1; II Tes. 2:3), no es más que el actual neo-gnosticismo sutilmente disfrazado como iglesias cristianas, que lamentablemente pocos pueden detectar. Tristemente, las doctrinas del gnosticismo han subsistido a lo largo de veinte siglos, y su nociva influencia a través de diversas sectas de nuestro tiempo, las cuales se presentan como iglesias cristianas, no es menos grave que lo que fuera en el siglo II.

El neo-gnosticismo, o gnosticismo revitalizado en el siglo XIX, ciertamente ha influenciado algunas sectas, tales como el Nuevo Pensamiento, la Ciencia Cristiana, la Escuela Unitaria del Cristianismo (Unity), el Movimiento de la Palabra de Fe, la Sanidad Interior, el Movimiento de la Nueva Era, el Movimiento Gnóstico Cristiano Universal Nuevo Orden, los Rosacruces, la Teosofía, y otros grupos esotéricos. Entre éstos se encuentra una agrupación llamada La Luz del Mundo, que proclama ser cristiana, sin embargo sostiene la idea gnóstica de un apóstol-salvador.

VIII. NUEVO INTERÉS EN LOS ESCRITOS GNÓSTICOS

A. LOS EVANGELIOS PERDIDOS

En diciembre 2003, la revista norteamericana Time publicó el artículo “The Lost Gospels”, (“Los Evangelios Perdidos”), en el cual leemos:

“El pasaje viene de algo llamado el Evangelio de Pedro. Usted probablemente no ha oído de Pedro, porque por el año 350 d.C. los padres de la Iglesia lo habían etiquetado como herejía, juntamente con decenas de otras escrituras tempranas con nombres como El Evangelio de María, Los Hechos de Juan, Las Homilías de Clemente y el Evangelio de la Verdad.  Así, Pedro y los otros languidecieron en la ignominia, más o menos olvidados.”

El artículo trata del reciente interés en diversos escritos sobre la historia de Cristo, excluidos del canon del Nuevo Testamento. Aunque no se consideran en la misma categoría de los Evangelios de Mateo, Marcos, Lucas y Juan, son leídos ávidamente por quienes buscan “perspectivas alternativas de la historia de Cristo”: seguidores de la Nueva Era, y cristianos inconformes con las enseñanzas tradicionales que ponen límites a las especulaciones teológicas fuera del texto bíblico. Estos libros, relegados por siglos, están siendo leídos y discutidos hoy.

El reciente éxito de librería, “El Código Da Vinci”, de Dan Brown, con casi cuatro millones y medio de copias impresas, recordó al público que la iglesia primitiva desechó varias decenas de evangelios alternativos, calificados de “apócrifos”, y rechazados porque contienen pasajes falsos que describen escándalos en la vida de Jesús.  Otros textos presentan a María Magdalena, la mujer pecadora que se convirtió a Cristo, como una prominente discípula suya, cuya importancia rivalizaba con la del apóstol Pedro.

La Profesora Elaine Pagels, quien ganó el premio National Book Award en 1979, por su libro Los Evangelios Gnósticos, explora en él esas interpretaciones alternativas de la historia de Cristo. Su libro, un sorpresivo éxito de librería en EE UU, atrajo la atención hacia aquellos escritos apócrifos rechazados por haberse considerado no inspirados. Diversos grupos en muchas iglesias del país están usando las obras de Pagels como complemento a sus estudios bíblicos tradicionales.  [41]

Aun los seguidores de la Nueva Era están hallando en dichos escritos – que ellos consideran “cristianos” –  fundamentos para sus rituales religiosos.

Todo esto nos recuerda el conflicto sostenido por la Iglesia, en sus dos primeros siglos,  contra el gnosticismo y su gran producción literaria, que planteaba versiones distorsionadas, “heréticas”, del verdadero evangelio apostólico enseñado por Jesús..

En el artículo se alude también a las serias críticas de los ultraliberales, que en los años 90 cuestionaron la veracidad de la Biblia, y minaron la imagen del Jesús histórico descrito en ella, reduciendo sus enseñanzas a sólo los pasajes que les convenían -como sus sanidades- mientras negaban enfáticamente su gloriosa resurrección.

Se están estudiando los libros que una vez se tuvieron como herejías, porque muchos buscan “otra forma de ser cristianos”. Durante la contracultura de los 70, miles hallaron inspiración en las religiones orientales. Y desde los 90, muchos cristianos, asimismo, han buscado erradamente en lo que consideran sus raíces  -el cristianismo de los textos apócrifos excluidos del canon del N. T.-  un camino interior para llegar a lo divino, como substituto de las enseñanzas en las iglesias tradicionales que ya no les satisfacen. Así, nutren su mente y espíritu con nuevos conocimientos y experiencias esotéricas, mientras siguen llamándose ‘cristianos’.

Prosigue el artículo de Time: “Los textos antiguos también responden preguntas –acerca del mal y el sufrimiento en el mundo, acerca de la relación del cuerpo y el alma, acerca de la simultánea cercanía de Dios y su aparente distancia de nosotros- que nunca parecen totalmente resueltas en esta era de incertidumbre y sincretismo postmodernista.”  [42]

[41] Los programas de estudio en la Escuela Dominical y en los servicios de doctrina de la Iglesia, pueden ser seriamente afectados si no se mantiene un estricto cuidado. Deben examinarse el contenido, las editoriales y las corrientes teológicas de los materiales que la iglesia adopta, pues las corrientes modernas: el modernismo, el postmodernismo, el neo-gnosticismo, la Nueva Era, etc., han invadido todos los ámbitos, y se necesita personas con discernimiento para detectarlos.

[42]  El postmodernismo, resumido en la sección XII. Apéndice, inciso k, es la nueva mentalidad del hombre del siglo veintiuno, y tiene entre sus características el ser pluralista, inclusivo, sincretista, ecléctico. Es decir, no hay posturas definitivas, sistemas cerrados, un limitado número de principios, como por ejemplo una declaración de fe de unos cuantos  puntos, un decálogo, o un marco determinado. El hombre postmodernista cree en un fiambre o ensalada de creencias y prácticas, es adaptable a cualquier medio, amplio, ecuménico, sin asumir posiciones rígidas o permanentes. Siempre abierto y tolerante.

Se resumen las enseñanzas de los ebionitas, la más temprana de las formas de fe prohibidas por la Iglesia. Éstos eran aún judaizantes, quienes insistían en que sus miembros debían ser judíos.  “El Jesús de los ebionitas no era parte de la Trinidad eterna. Ellos afirmaban que él fue un hombre que se destacó por haber guardado toda la ley judía a la perfección – con sus cientos de mandamientos dados por Dios a través de Moisés –  y que Dios reconoció esta justicia extraordinaria al adoptarlo como Su Hijo, y asignarle una misión especial: sacrificarse a sí mismo en expiación por el pecado humano”. [43]

Como  el apóstol Juan declara que “En el principio era el Verbo…y el Verbo era Dios”, “Y aquel Verbo se hizo carne”, las escrituras de los ebionitas no incluían el Evangelio de Juan, sólo el Antiguo Testamento y la mayor parte del Evangelio de Mateo,  que enfatiza que Jesús era judío.  Pablo era considerado un enemigo por enseñar que la fe en Cristo hacía que la ley judía fuera irrelevante para la salvación.

Se presenta también la posición antijudía de la secta de Marción: “Por medio de separar los dos Dioses, Marción, dice Ehrman, pudo enfatizar lo que muchos en el Imperio Romano hallaban más atractivo acerca del cristianismo – el amor, la gracia, la oposición a este mundo cruel y la salvación de él – mientras se deshacía de sus aspectos menos llamativos – la ley, la culpa, el juicio, el castigo eterno y sus lazos íntimos con el judaísmo, una fe que muchos consideraban rara.”   [44]

El entusiasmo causado por este nuevo enfoque, sin embargo, significó el abandono del monoteísmo y aceptar a un Cristo totalmente de otro mundo, “quien al no respirar ni sangrar como miembro de la raza humana, parecía negar su agonía en la cruz.”  [45]

A Tertuliano le molestaba que los “herejes” prefirieran el conocimiento y la experiencia personal de Dios, por sobre las grandes verdades de la fe que eran comunes a todos. [46]

El Evangelio de Tomás consiste de 114 dichos, la mayoría atribuidos a Jesús. Algunos son casi idénticos a versículos en Mateo, Marcos y Lucas. El Dicho 2 comienza: “El que busca continúe buscando hasta que encuentre” (que suena mucho como “Buscad y hallaréis”). Pero continúa, “Cuando halle, será conturbado. Cuando llegue a ser conturbado, quedará asombrado, y él regirá sobre todos.” “Varios otros versículos exaltan el conocimiento, frecuentemente el auto-conocimiento, en términos que no estarían fuera de lugar en la clínica de un psicólogo terapista. Eso que vosotros tenéis os salvará si lo extraéis de vosotros mismos”, dice el Dicho 70.   Tomás, escribe Elaine Pagels, “estimula al oyente no tanto a creer en Jesús, sino a tratar de conocer a Dios a través de su propia capacidad recibida divinamente”.  Esta conclusión está muy a tono con las enseñanzas de la Nueva Era.  [47]

[43] Aunque los ebionitas admiten el sacrificio de Jesús por el pecado, no creen que Él era  la encarnación del Hijo del Dios eterno y una persona de la Trinidad. La doctrina de la Trinidad es negada por todas las sectas del cristianismo. Los que hablan de la Trinidad, como los mormones, distorsionan la naturaleza de las personas de ella.

[44]  En estos días cuando se “mercadea” el Evangelio para atraer mayores masas de fieles, se omiten muchas verdades bíblicas que pueden ahuyentarlas, tales como: la caída del hombre, el pecado, la culpa, el arrepentimiento, el juicio, el Cristo se identificó con nuestra naturaleza humana para llegar a ser nuestro Sumo Sacerdote, el castigo eterno, llevar la cruz cada día.

Hoy se canta “sana mis heridas” en vez de confesar “soy pecador, perdóname y límpiame”.

[45] En Hebreos 4:15, 16 y 5:5-10, se describe cómo

[46]  Hoy se cree en lo que se experimenta, lo que se siente, se ve, se oye: visiones, éxtasis, voces audibles, caídas al suelo, etc. Lo que la Biblia dice es secundario. Aunque se trate de hallar base escritural para apoyarlo, la principal validación de algo es el hecho de haberlo experimentado.

47] Una de las principales características de la espiritualidad de la Nueva Era es que todo está dentro de nosotros. La premisa principal, como en el gnosticismo, es que el hombre es un dios, y en su ser interior y su mente se encuentra lo necesario para responder a cualquier interrogante de la vida y para solucionar los principales problemas. La herejía gnóstica ha engendrado una amplia gama de enseñanzas, desde el anti-semitismo, nuevos profetas y apóstoles, restauración, la teología del reino ahora, y la más siniestra de todas: la filosofía de la Nueva Era.”

“Ella contrasta esto puntualmente con el énfasis del cristianismo tradicional en que la salvación depende, entre otras cosas, de aceptar la divinidad de Cristo y su afirmación exclusiva, expresada en el Evangelio de Juan, de que “nadie viene al Padre, sino por mí.” No hay ni una pequeña duda en cuanto a qué afirmación es la que ella prefiere.”

Elaine Pagels dejó la fe evangélica que abrigaba cuando era joven, la que ahora califica de “muy exclusiva y hostil”. Asegura que ha sido atraída de nuevo al cristianismo después de muchas tristezas y frustraciones personales, pero después también de haber atemperado su fe con las ideas que halló en los escritos descubiertos en Nag Hammadi, en 1946.  En su entrevista con Time ella afirmó que su estudio del Evangelio de Tomás “fue como abrir una ventana, permitiendo más espacio para la apertura, para posibilidades.”

El artículo de Time concluye con aseveraciones que deberían alertar a la Iglesia en cuanto al hecho de que las viejas herejías no ha muerto, más bien se podemos afirmar que “el gnosticismo ataca de nuevo”:

“Se dice que ninguna idea, una vez concebida, jamás desaparece realmente. Y los ecos de los cristianismos tempranos, sea intencional o subconscientemente, resuenan por todo el país hoy. El crítico literario Harold Bloom ha afirmado por años que el intenso énfasis que los americanos ponen en el contacto personalizado con lo divino, excede los límites del cristianismo propiamente dicho y tienden hacia el gnosticismo.   ¿Qué es el movimiento Judíos por Jesús, sino un intento moderno para tratar de balancear el círculo judeo-cristiano que preocupaba a los ebionitas?”

“Cuando los asistentes a una iglesia pentecostal moderna, hombres y mujeres, se ponen en pie y profetizan, el movimiento del Espíritu que fluye libremente es algo que podría haber recordado a los padres de la iglesia, como Tertuliano, de las reuniones gnósticas que ellos criticaban. Y el impulso de la Nueva Era, que cada década penetra más en nuestro cristianismo tradicional, no es sino obtener la iluminación fuera de un contexto convencional. De hecho, miles de norteamericanos siguen el gnosticismo ávidamente en las publicaciones de la Nueva Era y vuelven a recrear realmente, con toda su expresión, las prácticas espirituales de los textos primitivos y otras tradiciones.”

B.  ¿POR QUÉ SE PERDIERON LOS EVANGELIOS PERDIDOS?

En junio 2004, la revista Christianity Today (El Cristianismo Hoy), publicó el artículo “Why the Lost Gospels got lost?” (¿Por qué se perdieron los Evangelios Perdidos?), por Ben Witherington,  (Profesor de Nuevo Testamento en Asbury Theological Seminary). En él el autor aborda el tema del renovado interés en los libros apócrifos de los primeros siglos del cristianismo, que fueron tenidos como no inspirados y excluidos del canon del Nuevo Testamento.  A continuación se presentan extractos y un resumen de su artículo.

Mientras el judaísmo y el cristianismo enfatizaban el papel de la fe y las obras en la salvación, y la salvación tanto del cuerpo como del espíritu, los gnósticos  enseñaban que la salvación del alma dependía de que el individuo poseyera un conocimiento casi intuitivo (gnosis) de los misterios del universo y fórmulas mágicas.

Elaine Pagels reconoce que los escritos gnósticos fueron rechazados por los cristianos ortodoxos, pero afirma que fue hasta el siglo cuarto, cuando se realizaron los  grandes concilios de la Iglesia, cuando se trazó la línea divisoria entre la “ortodoxia” y  la “herejía”, y se definió como hereje a todo el que se adhiriera los Evangelios prohibidos. El debate que hoy se ha abierto es para determinar:

  1. a. si antes del siglo cuarto ya se sabía cuál era el cristianismo ortodoxo; y,

  1. b. si el gnosticismo fue descartado arbitrariamente sin una evaluación adecuada.

No se puede determinar con plena seguridad si hubo una lucha entre los ortodoxos y los gnósticos desde el principio. Pero es muy probable que el primero de los documentos gnósticos, el Evangelio de Tomás, fuera escrito algún tiempo después que el canon de los libros del Nuevo Testamento ya se había establecido definitivamente, y éste era aceptado y usado por las iglesias.

El Evangelio de Tomás, de hecho, se basa en la mayoría de estos libros, aunque agrega algunas nuevas ideas acerca de Jesús y acerca de la fe. Todos los otros textos gnósticos principales –como el Evangelio de la Verdad, el Evangelio de Felipe, el Evangelio de los Hebreos, el Evangelio de María, etc.- se escribieron con toda seguridad durante el segundo y el tercer siglo.

Los padres de la Iglesia, Ireneo y Tertuliano, refutaron el gnosticismo  en el segundo siglo con sus libros Contra las Herejías y La Prescripción Contra los Herejes. Y en una lista que enumera los escritos del Nuevo Testamento, llamado Canon Muratorio, que data del siglo segundo, se afirma que: “Hay circulando también una epístola a los laodiceos, y otra a los alejandrinos, ambas forjadas en el nombre de Pablo para promover la herejía de Marción, y varias otras las cuales no pueden ser recibidas en la iglesia católica. Porque no es adecuado que la hiel se mezcle con la miel.” Por lo tanto, no fue en los concilios del cuarto y quinto siglos cuando se definió y condenó la “herejía”, sino mucho antes.

Cuando se escribieron las epístolas pastorales (I y II Timoteo, y Tito),  ya había una fuerte convicción de lo que era y lo que no era doctrina sana, especialmente en lo que toca a la salvación y a la persona de Jesucristo. La temprana iglesia reconocía las escrituras hebreas, el Antiguo Testamento, como inspiradas y como autoridad, según lo demuestra II Timoteo3:16. El Antiguo Testamento era citado ampliamente en el Nuevo. El gnosticismo fundamentalmente rechazaba la teología judía acerca de que la creación era buena, y especialmente la idea de que todas las naciones podían ser bendecidas a través de Abraham y su fe. [48]  Cuando la iglesia aceptó las Escrituras hebreas, implícitamente rechazó el gnosticismo antes que éste tuviera oportunidad de iniciarse. Así, estamos ya en un momento crucial en el desarrollo del cristianismo original, el cual no podía jamás permitir al gnosticismo como un desarrollo legítimo de la fe cristiana.

[48]  De nuevo el antisemitismo. Sin embargo, la Biblia abunda en promesas de que bajo el gobierno de Cristo personalmente en esta tierra, Israel será de bendición a toda la humanidad. Aun en toda su existencia, hasta hoy, a pesar del odio contra ellos, los israelitas han sido guías de naciones –incluso sus enemigos y amos-  custodios de las Escrituras, canales por los que Dios ha bendecido al mundo con inventos, descubrimientos, tecnología, etc.

La erudita en el Nuevo Testamento, Pheme Perkins, señala que la literatura gnóstica raramente se refiere al Antiguo Testamento: “Los exégetas gnósticos sólo estaban interesados en elaborar sus especulaciones míticas y teológicas concernientes a los orígenes del universo, no en apropiarse de una tradición canónica recibida… [por contraste] la Biblia cristiana se origina en un marco hermenéutico de las Escrituras judías, de modo que ellas retengan la autoridad canónica y a la vez sirvan como testimonios de la experiencia de la salvación centrada en Cristo.”

Ella pone su dedo en una de las principales razones por las que los textos gnósticos no podrían haber sido incluidos en el canon del Nuevo Testamento: porque ellos rechazaban en gran medida las Escrituras que los primeros cristianos afirmaban y obedecían, la Biblia hebrea.

La formación de los textos apostólicos autorizados, además, ya estaba ocurriendo  en el período del Nuevo Testamento. Lo vemos en II Pedro 3:16, quien dice de Pablo: “en casi todas sus epístolas, hablando en ellas de estas cosas; entre las cuales hay algunas difíciles de entender, las cuales los indoctos e inconstantes tuercen (como también las otras Escrituras)…” Aun si este texto fue escrito en los años más tempranos del siglo segundo (como piensan algunos eruditos en el Nuevo Testamento), deja muy claro que ya había una colección de las cartas de Pablo que eran considerados como autoridad a la par de las “Escrituras” hebreas.

En otras palabras, durante el período del Nuevo Testamento, había ya un cuerpo central de documentos e ideas por las cuales los cristianos podrían evaluar otros documentos. Los documentos del Nuevo Testamento ya manifiestan un concepto de “ortodoxia”, o por lo menos criterios por los cuales la verdad y el error podrían ser distinguidos. Entre las listas de Escrituras autorizadas en el segundo siglo, nunca aparecen listados los textos gnósticos – no lo hace ni el mismo Marción, quien no era ortodoxo, alrededor del año 140.  Nunca hubo un tiempo cuando una amplia selección de libros, en la que se incluyeran los escritos gnósticos, fuera ampliamente considerada aceptable.

Un buen ejemplo de esto es Serapión de Antioquía (obispo entre 190 y 211), quien permitía a algunos de su congregación leer el Evangelio de Pedro en su iglesia –hasta que él mismo leyó el libro. Él llegó a la conclusión de que tal libro contenía una cristología herética, enseñanzas acerca de Jesús que no eran conforme a otros documentos apostólicos antiguos. Lo mismo puede verse si se compara el Apocalipsis de Pedro con las descripciones que los Evangelios canónicos hacen de la pasión de Jesús. El texto gnóstico describe a Jesús alegre y riéndose sobre la cruz, como un ser radiante de luz gnóstica (81:10-11).

Los textos gnósticos nunca fueron seriamente considerados por muchos cristianos como legítimas representaciones de la fe, lo cual contradice lo que Elaine Pagels sostiene.

E pluribus unum (De la pluralidad resultó la unidad)

Otra historiadora revisionista es la Profesora de Harvard, Karen King, autora de El Evangelio de María de Magdala: Jesús y la primera mujer apóstol (2003).   En este libro, ella tiene razón al afirmar que los primeros cristianos luchaban contra un cierto número de asuntos. Ella niega, sin embargo, que había un cuerpo central de creencias compartidas por la mayoría de los seguidores de Jesús.

Por ejemplo, considere por qué piensa ella que los códigos de Nag Hammadi (manuscritos gnósticos de los siglos tercero al quinto, de Egipto) son tan cruciales para una revisión de la historia del cristianismo primitivo: “Estos escritos son de importancia inestimable para descorrer la cortina de posteriores perspectivas detrás de las cuales descansan los comienzos del cristianismo, y para exponer la vitalidad y la diversidad de la vida y reflexión cristiana primitiva. Ellos demuestran que leer la historia de los orígenes del cristianismo hacia atrás, a través de los lentes del canon y el credo, nos ha dado sólo una historia de la formación de sólo un tipo de cristianismo, y aun de éste sólo parcialmente. El cuadro más completo nos permite ver más claramente cómo el cristianismo posterior se levantó de entre muchas diferentes posibilidades por medio de la experimentación, la negociación y, muy a menudo, el conflicto”.

Aun poniendo a un lado los concilios y credos del cuarto y quinto siglo, la pregunta esencial es, ¿qué dicen los más tempranos documentos acerca del cristianismo? Como cualquier buen historiador sabe, los documentos más cercanos a la fuente del surgimiento del movimiento probablemente son los que más revelan acerca de los orígenes de un grupo religioso. Los documentos de los testigos oculares son nuestras fuentes primarias. Estos documentos resultan ser el mismo Nuevo Testamento, además de unas pocos otras obras del primer siglo, como la Didache  y  I Clemente.

El argumento de Karen King de que las primeras iglesias tenían una amplia gama de creencias, es un argumento enteramente basado en el silencio. No tenemos evidencia de que los marcionitas o gnósticos se movilizaran entre las iglesias del primer siglo. Esto no es ninguna sorpresa, ya que la presencia judía en esas iglesias era aún considerable y los documentos del Nuevo Testamento, con la posible excepción del Evangelio de Lucas y el Libro de los Hechos, fueron escritos por judíos.

Karen King nos insta a “aceptar que la norma del cristianismo primitivo era la diversidad teológica, no el consenso.” Ella también parece olvidar totalmente la existencia de un cuerpo central de creencias acerca de Jesús, su vida y su muerte, y su resurrección que unía a las primeras iglesias.   Lo que Pablo dice en I Cor. 15:1-3  [49] tiene buenas razones para ser verdad. Ésta era la tradición que Pablo y otros apóstoles estaban transmitiendo en todas partes acerca de Jesús, su muerte y su resurrección.

[49] Las verdades básicas acerca de la muerte de Cristo por nuestros pecados, su resurrección y la fe en ello para tener la salvación, es el núcleo básico, irreductible, sobre el cual descansa el cristianismo. Si se niegan estos elementos, desaparece el cristianismo bíblico, y el gnosticismo ha logrado desviar a muchos a través de distorsionar estos conceptos.

Ella ignora los estudios de personas con gran autoridad, como el de J.D.G. Dunn sobre La Unidad y la Diversidad del Nuevo Testamento, el cual muestra que la diversidad teológica difícilmente era la “norma” en la iglesia primitiva. Al contrario, el grito de batalla de la iglesia temprana era muy similar a “E pluribus unum” (De la pluralidad resultó la unidad). Véase la forma cómo lo expresa Pablo en Efesios: “un solo cuerpo y un solo Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo, un solo Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos y por todos y en todos”, Ef. 4:4-6.

Note el despliegue de la Trinidad y el sabor de este texto, hablando de nuestra relación el Espíritu, el Señor y el Padre. No fueron los concilios posteriores los que impusieron en la Iglesia la noción de la divinidad de Cristo o una manera trinitaria de pensar acerca de Dios. La rudimentaria articulación inicial de este pensamiento ya había emergido en el Nuevo Testamento. La unidad alrededor de este cuerpo central de creencias hizo que los cristianos se destacaran de entre otros grupos religiosos en el primer siglo, tanto ante los ojos de los judíos como de los paganos.

Pero, espere un minuto, dicen los críticos. No tenemos los documentos originales del Nuevo Testamento. Todo lo que tenemos son copias de copias. ¿Qué si hubo monjes ortodoxos quienes deliberadamente cambiaron el texto mientras lo copiaban, conformándolo de acuerdo a su propia teología, de modo que nuestro Nuevo Testamento es una versión muy distante de los originales?

No hay ningún problema con las copias.

Aunque tenemos casi 5000 manuscritos en el lenguaje original, que contienen textos de parte o todo lo que ahora llamamos el Nuevo Testamento, no hay dos copias que sean exactamente iguales. La cuestión para muchos, entonces, llega a ser si hubo una clase de conspiración para cambiar los originales para hacerlos conformarse a la ortodoxia enseñada en las iglesias en los siglos cuarto y quinto.

Como se hizo notar ya antes, esta cuestión ha tomado forma popular en El Código Da Vinci, de Dan Brown, donde “miles de documentos” supuestamente registraron la vida de Cristo como “un hombre mortal.” Constantino supuestamente destruyó estos evangelios y “retocó” los cuatro Evangelios para hacer que Cristo apareciera más “divino”. ¿Hay alguna verdad en esto?

Bart Ehrman es un especialista en la crítica al texto del Nuevo Testamento –el estudio de manuscritos parciales y completos para reconstruir textos originales. En su obra Corrupción Ortodoxa de la Escritura (1997), Ehrman meticulosamente explora lo que él llama las corrupciones ortodoxas de la Escritura. Esto lo capacita para documentar cómo, en respuesta a varias herejías (incluyendo el gnosticismo), algunos escribas agregaron o quitaron del texto para realzar la verdadera humanidad o verdadera divinidad de Cristo. Yo enfatizo la palabra realzar, porque Ehrman no sugiere, como lo hace El Código Da Vinci, que nuevas ideas fueron simplemente introducidas dentro del texto. Por ejemplo, algunas veces la palabra Cristo es agregada al nombre Jesús para enfatizar su status exaltado aun desde su nacimiento. La vasta mayoría de estos énfasis o ampliaciones no se encuentran en nuestras traducciones modernas (NIV, NRSV, New Living) porque los críticos a los textos han demostrado que no eran parte de los originales.

La observación más importante que debe hacerse es que ninguna de las “corrupciones” o correcciones fue llevada a cabo en una forma sistemática. No tenemos evidencia de una conspiración sistemática por la iglesia ortodoxa para modificar el texto del Nuevo Testamento, particularmente los Evangelios, a fin de sostener una nueva cristología. Ehrman muestra que ciertamente había individuos con mucho celo quienes aun estaban preparados para crear falsificaciones para sostener su propio punto de vista de la ortodoxia. Pero ya antes de establecer el canon del Nuevo Testamento, muchos cristianos habían establecido el testimonio apostólico para evaluar la autoridad – o no autoridad – de las diversas copias que circulaban por todos lados.

De hecho, en general, los escribas cristianos eran notablemente  conservadores en cuánto a cómo ellos manejaban sus copias. Preocupados por la posibilidad de que un versículo pudiera ser mal entendido, algunas veces ellos buscaban cómo clarificar aquello que podría ser pasado por alto, distorsionado o mal interpretado. Algunas veces ellos hallaban formas alternativas de redacción en los márgenes de los manuscritos de los que ellos estaban copiando, e incluían las dos redacciones, no fuera que omitieran la que era correcta. Estos escribas tenían un profundo sentir de que ellos estaban copiando las Sagradas Escrituras, y de que ellos no querían omitir nada que el inspirado autor original había incluido.

Si Ehrman hubiera dejado su discusión en ese punto, no habría ninguna objeción a su argumento. Pero, lamentablemente, sigue adelante arando en el mismo surco como lo hacen Pagels y King; él también escribe una historia revisionista, y argumenta a favor de que había una amplia gama de creencias en el principio de la iglesia y, según él, la lucha para establecer la ortodoxia que emergía, no se solidificó sino hasta el cuarto siglo.

La nueva fe gnóstica.

Unos 20 años después de publicar Los Evangelios Gnósticos, Elaine Pagels escribió bellamente Más allá de la fe. En una parte de su libro, que es especialmente cándida y de confesión, Pagels habla acerca de cómo ella se había alejado de la fe cristiana en la escuela secundaria: ella era parte de una iglesia evangélica cuando una amiga judía murió, y sus compañeros cristianos le dijeron que ya que su amiga no era nacida de nuevo, ella iría al infierno.

Aunque esto la alejó de la iglesia, Elaine mantuvo un vivo interés en estudiar el Nuevo Testamento y la iglesia de los primeros días. Mientras hacía un trabajo doctoral en Harvard, ella tuvo una revelación. Ella estaba leyendo el Evangelio de Tomás cuando se encontró con este dicho de Jesús: ““Eso que vosotros tenéis os salvará si lo extraéis de vosotros mismos”

Ella comenta: “La fuerza de este dicho es que no nos dice qué creer sino nos reta a descubrir lo que reposa escondido dentro de nosotros; y con un impacto causado por tal reconocimiento, me di cuenta de que esta perspectiva me pareció que era en sí evidentemente verdadero.”

Su comparación del Evangelio de Tomás con el Evangelio de Juan nos revela cuán bajo había descendido en este camino. En Juan hay una relación “Yo y tú”, una relación de la vid y sus ramas, que involucra una conexión integral entre lo divino y lo humano sin identificación de el “Yo” con el “Tú.” Pero en Tomás, es un asunto de “Yo soy tú.” El yo ego es deificado (endiosado) y visto como línea final de la fe.  Aquí hallamos la apelación a las impresiones personales o la experiencia como la autoridad final. Al creyente no se le pregunta que crea cosas específicas que vienen de afuera (por revelación), ni que se someta a cierta autoridad  sino a su yo. En vez de ello, nosotros debemos ser la medida de nosotros mismos y hallar nuestras propias verdades dentro de nosotros.  [50]

[50]  El antiguo ofrecimiento del diablo a Eva, en Gén. 3: 5, “serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal,”  sigue siendo la invitación de la Nueva Era al enseñar que podemos sacar de nuestro interior todas las respuestas. La gnosis apela más al ego del hombre, que aceptar por la revelación de las Escrituras.

En este libro de Pagels, vemos su historia de sufrimiento y de sentirse traicionada, y su largo viaje espiritual a una forma revisada de cristianismo – reconfigurada como una actualización de sí misma. Y es evidente que los textos gnósticos han contribuido a guiarla en esa dirección.

Pagels no es una erudita desinteresada cuando ella escribe acerca del gnosticismo. Su viaje espiritual la seduce para ver en los textos gnósticos en una forma particular,  y para postular una temprana y difundida autoridad para ellos – y entonces para sugerir que el proceso para establecer el canon del Nuevo Testamento fue arbitrario.

El autor concluye con estas palabras: “Los eruditos ortodoxos son tentados similarmente en su propia dirección. Yo sé que yo lo soy. De modo que somos sabios al reconocer este prejuicio potencial al evaluar cualquier argumento. Pero al final, todavía tenemos que argumentar basados en la historia, no basados en el silencio.”

IX. MEDIOS DE PENETRACIÓN DEL GNOSTICISMO EN LA IGLESIA DE HOY

A. EL GNOSTICISMO EN LA CIENCIA CRISTIANA

La Ciencia Cristiana está hallando nuevas formas de promoverse a la luz del presente interés de la sociedad moderna en temas como: auto-consciencia, espiritualidad, conexiones entre el cuerpo y la mente, medicina alternativa y asuntos relacionados con la mujer.

a. RESUMEN DE LAS PRINCIPALES CREENCIAS DE LA CIENCIA CRISTIANA

1. La fuente de autoridad. Mary Baker Eddy, fundadora de la Ciencia Cristiana, afirmaba que la Biblia era su “único libro de texto” y su  “única autoridad”. Sin embargo, afirmaba también que la Biblia tiene miles de errores: 30,000 en el Antiguo Testamento y 300,000 en el Nuevo Testamento. Ella decía tener la “última revelación” de Dios. Sus seguidores dicen que su libro Ciencia y Salud es inspirado por Dios (aunque contiene muchos plagios y revisiones). Una persona no debe leer la Biblia si no tiene primero la clave para entenderla, y esta clave es el libro Ciencia y Salud. Según esto, se implica que Dios no podía transmitir su mensaje al hombre, sin pasar por la interpretación de M.B. Eddy; y que el mundo andaba en tinieblas hasta que ella vino.

2. Adán. Nuevos significados han sido asignados a muchas doctrinas teológicas tradicionales. Por ejemplo: “Adán no fue una persona real que fue creada por Dios y cayó en pecado. ‘Adán’ significa error; una falsedad; la creencia en el ‘pecado original’, enfermedad y muerte; mal; lo opuesto al bien”.

  1. La Trinidad. La Ciencia Cristiana claramente repudia la Trinidad: “La teoría de tres personas en un Dios (es decir, una trinidad personal o Tri-unidad) sugiere politeísmo, más que el siempre presente Yo Soy”.  En vez de ella, “Vida,  Verdad y Amor constituyen la Persona tri-una llamada Dios… Dios el Padre-Madre [51]; Cristo la idea espiritual del “Hijo”; la divina Ciencia o el Santo Consolador”.  [52]
[51] Las nuevaeristas resienten el “machismo” el cual, dicen, halla base en identificar a Dios como Él. En su lucha por un ultra-feminismo, declaran que ya es tiempo de verlo como madre.

[52] En el ambiente carismático se habla mucho del Espíritu Santo y Sus manifestaciones. Sin embargo, muchos entre ellos, y todos en las sectas, niegan que Él sea una persona de la Trinidad. Se le define como una fuerza, una energía, un dinamismo, la Ciencia Cristiana o divina ciencia; pero no una persona. Los atributos y obra del Espíritu Santo en la Biblia son los de una persona: no habla, enseña, revela, guía, reprende y consuela, y también se constrista.

Dios es visto así como un “Principio Divino” impersonal, una concepción de la mente de nuestra mente. Ella escribió: “Dios es incorpóreo, divino, supremo, infinito, mente, espíritu, alma, principio, vida, verdad, amor”, pero carente de toda personalidad.

4. Jesucristo. La Ciencia Cristiana niega que la encarnación de Cristo fuera la plenitud de la deidad habitando en carne humana; niega la perfección del hombre Jesús; e intenta explicar, a su modo, la muerte histórica de Jesucristo así como su resurrección corporal.

La CC explica su nacimiento así: “Jesús era el fruto de la propia comunión consciente de María con Dios.  …La concepción de Jesús en María fue espiritual.”

La CC cree que los nombres “Jesús y Cristo” no se refieren a la misma persona – que Jesús es el humano y Cristo la “idea divina” (dualismo). Enseñan que lo espiritual (el bien) no puede habitar en los cuerpos materiales porque éstos son malos; así que Jesús no podía haber sido Dios y hombre a la vez. [La Biblia, sin embargo, enseña que Jesucristo no es la divina idea de Dios, sino era Dios de manera única manifestado en la carne: verdadero Dios y verdadero hombre, una divina Persona con dos naturalezas indivisibles, quien es el único Salvador, la única verdad y el único Señor (Juan 1:1-3,14; Col. 2:9; Fil. 2:6-7; Juan 14:6)]. La Ciencia Cristiana cree que Jesús no era Dios y el único camino al cielo, sino solamente “el que enseña el camino” (Juan 20:31; I Jn. 4:2, 3).

La CC no sólo niega que Jesucristo es Dios encarnado, sino también niega que Jesús es una persona con dos naturalezas – plenamente Dios y plenamente hombre.  La CC  presenta a Jesucristo en términos de un dualismo gnóstico: “El Cristo espiritual era infalible: Jesús como humanidad material no era Cristo.” “Cristo como el ideal espiritual, es el ideal de Dios ahora y por siempre…”  “El Cristo es incorpóreo, espiritual…” mientras, “El hombre Jesús corpóreo [físico] era sólo humano.

Sin embargo, “la materia es un error mortal …la materia es irreal [53] y temporal.”  Así, que la conclusión real de la CC es que la humanidad física de Jesús era sólo una ilusión, “como parecía a la vista de los mortales.”

En cuanto a la expiación de los pecados por medio de la sangre de Jesucristo, la CC dice: “La sangre material de Jesús no era más eficaz para limpiar del pecado cuando fue derramada sobre el ‘madero maldito’, que cuando fluía en sus venas…” [54]

La CC enseña que la muerte de Jesucristo por el pecado es una teoría “elaborada por el hombre”, y que Jesús estaba vivo en la tumba, demostrando que el “poder  del espíritu gobierna sobre los sentidos materiales mortales.” M.B. Eddy afirma que “Cristo no fue crucificado… Jesús, siendo el hombre quien poseía la consciencia de Cristo, fue el único que fue a la cruz y quien pareció morir.”  De acuerdo con la teología de la CC, la Biblia solamente parece decir que Jesús murió en la cruz y su cuerpo fue colocado en la tumba; en vez de ello debe entenderse que Jesús nunca murió realmente, sino más bien estaba en la tumba ¡negando la realidad de la muerte!

5.  Espíritu Santo. La CC niega que el Espíritu Santo sea una persona. Enseña que el Espíritu Santo es la Ciencia Cristiana.  Dice M. Eddy: “Este Consolador, entiendo yo, que es la Ciencia Divina.”  Es el despliegue o revelación de los pensamientos y la mente infinita de Dios.  Así, Dios  Espíritu Santo, no puede habitar en una persona.  [52]

6. La Resurrección.  Es obvio que si Jesús nunca murió físicamente en la cruz para expiar los pecados que la humanidad no puede cometer, entonces la resurrección debe tener también un significado único en la CC.  M.B. Eddy explica: “ Cuando Jesús reprodujo su cuerpo después de ser sepultado, él desmintió el mito o falsedad material del mal; mostró la impotencia del mal para destruir el bien, y la omnipotencia de la Mente que sabe esto. El reveló el error de creer que hay vida en la materia, y la substancia del bien que poseemos, el cual es de espíritu, e inmortal.” La resurrección de Jesús manifestó el error de creer que existe el mal. Él demostró que el pecado y la muerte son ilusiones y que si uno desea deshacerse de esas imaginaciones, sólo necesitan negar su realidad.

7.  El Pecado. La CC niega la existencia de toda la materia, incluyendo el cuerpo físico del hombre. Ellos dicen que el hombre es  “incapaz de pecar, enfermarse y morir.” Ellos afirman que el pecado, la enfermedad y la muerte son “efectos del error,” [55] por lo cual niegan la realidad del pecado.  Dicho claramente, para la CC no hay pecado; ésta es una deducción consistente y un principio fundamental en esta secta. En resumen: Dios es todo y Dios es bueno, y ya que el hombre verdadero nunca se ha apartado de su estado original de perfección, él no necesita salvación. Él es salvo ahora y reposando en el seno del Padre. Él hombre siempre ha sido salvo; es para siempre sostenido en la conciencia divina. Y ya que el pecado y el mal no tienen realidad, todas las ideas del pecado y el mal son ilusiones; son producto de la mente mortal. De aquí que, es el sentimiento de pecado lo que es pecaminoso, porque es sólo el producto ilusorio de la mente mortal.

[53]  El llamar ‘irreal’ a la materia es un concepto del hinduismo. Los hindúes lo denominan “maya”, que significa ilusión. La Ciencia Cristiana trata de enseñar a sus seguidores a no pensar en enfermedad, muerte, pecado, infierno, porque pensarlo nos hace creer que de veras existen estas cosas y nos engañamos. Asimismo, su hijo espiritual, el Pensamiento Positivo, nos insta a pensar y a hablar cosas positivas para que se hagan realidad: vida, salud, riqueza, victoria, etc.

[54] La sangre y la muerte de Cristo, el hecho básico para la redención de la humanidad, que tiene consecuencias aun en la restauración de toda la creación, según Rom. 8;18-23, es el más atacado por las sectas, dejando al hombre con la creencia de que él mismo tiene que hacer algo para salvarse, o con la convicción de que el humano es un dios que no necesita salvación de nada.

[55]  Hoy hay miles que, aunque se estén muriendo desgarrados por la enfermedad, confiesan o declaran estar sanos, creyendo en el supuesto poder que tienen las palabras habladas; se niegan a tomar medicina y finalmente mueren como todos.  Sin embargo, siempre creemos que en algunos casos, cuando es Su voluntad,  Dios hace el milagro de sanar cualquier enfermedad.

La CC dice que el verdadero problema del hombre es el creer en el pecado, y que “Cristo vino para destruir la creencia en el pecado.”  M.B. Eddy, en una sección de preguntas y respuestas escribe:  “Si no hay pecado, ¿por qué vino Jesús a salvar a los pecadores?”  Ella responde,  “Jesús vino a buscar y a salvar a los que creen en realidad de lo irreal; a salvarlos de esta falsa creencia; de modo que ellos puedan echar mano de la vida eterna…”   En otras palabras, ¡Jesús vino a salvar a la humanidad de la falsa creencia de que el pecado es real! La obra salvadora de Jesús fue ejemplificar el hecho de que la muerte es irreal, que el pecado es solamente una ilusión o falsa creencia, y que negar su existencia es nuestra más alta tarea.

8. La Salvación. Ya que la CC no cree en que el pecado es real, por lo tanto, no ve la necesidad de la salvación en Jesucristo. [56] No obstante, los seguidores de esta secta aún enseñan una salvación basada en las obras  -y contrario aun a sus propias enseñanzas, una salvación por medio de la victoria sobre el sufrimiento y la tentación.

9.   El Infierno.  La CC niega la existencia del infierno y el castigo eterno, y, por lo tanto, no existe ningún diablo. El infierno se define como “creencia mortal; error; lascivia; remordimiento; odio; venganza; pecado; enfermedad; muerte.”  Ellos creen que el infierno es una “angustia mental” auto-impuesta, que emana de la culpa del pecado que uno mismo imagina.  [57]

[56]  El diablo ha inventado esta enseñanza, porque él sabe que cada salvo por la muerte de Cristo, se constituye en un hijo de Dios, quien con el poder del Espíritu Santo y la autoridad de las Escrituras, puede derrotarlo a él y a sus ángeles caídos. Heb. 2:14 dice acerca de Jesús que “por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo”.

[57] Unos niegan la existencia del infierno totalmente. Otros admiten que existe, pero aseguran que es sólo temporal, o que habrá una aniquilación completa, sin que nadie sufra eternamente. Jesús, quien más habló del infierno, lo describió como un lugar “donde el gusano de ellos no muere y el fuego nunca se apaga”, Mr. 9:46.

10. El Destino del Hombre. La CC enseña que ya que Dios es todo bueno y nada que sea real existe fuera de Él, entonces el pecado, la enfermedad y la muerte son error mortal o una ilusión. Cristo, como la verdad, por lo tanto, vino para liberar al hombre de estas falsas creencias por medio de sus enseñanzas y ejemplo. La CC niega la muerte propiciatoria, expiatoria y substitutiva de Cristo, diciendo que “La sangre material  de Jesús  no era más eficaz para limpiar del pecado cuando fue derramada sobre el ‘maldito madero,’ que cuando estaba fluyendo en sus venas mientras él cumplía diariamente los negocios de su Padre.”  “Jesús enseñó el camino de la Vida demostrándolo él mismo. No hay sino sólo un camino al cielo; y Cristo en la Ciencia Divina nos muestra este camino.”  “La salvación universal descansa en el avanzar y ser probados…  Ningún juicio final aguarda a los mortales…”

11. Enfermedad y muerte. La CC afirma que la enfermedad no existe, y  que “la causa de la así llamada enfermedad es mental”; ‘la creencia en el pecado es, por lo tanto, la causa de ella’,  “una creencia equivocada.” Ellos dicen que nuestros cuerpos físicos no existen, y entonces la enfermedad y la muerte son sólo ilusiones. [Por el contrario, la Biblia enseña que el pecado, la enfermedad y el mal no son una ilusión, sino un resultado del escogimiento voluntario del hombre a rebelarse contra un Dios Santo; y que la muerte (tanto física como la eterna separación espiritual de Dios) es el resultado del pecado (Rom. 3:10, 23; 5:12-14; I Jn. 1:8-10).]

La CC afirma haber restablecido los principios de la sanidad divina de Cristo por medio de sus prácticas de sanidad mental. La sanidad llevada a cabo por la CC involucra ayudar a una persona a negar la realidad de su enfermedad, y, por lo tanto, cualquier fracaso en sanar se debe a   una  inhabilidad  de  la  persona   para   vencer   su creencia,   su  equivocado modo de pensar. M.B. Eddy afirmaba tener este poder sanador (llamado Ciencia Divina), aunque ella nunca proveyó una prueba tangible de ello.

[Mientras que el enfoque de la sanidad por parte de la CC puede ayudar en el caso de algunas enfermedades psicosomáticas, ha sido científicamente demostrado que ella no es efectiva con la enfermedad real. De hecho, estudios que han comparado los índices acumulativos de muerte entre los practicantes de la CC con grupos de control, han mostrado índices de mortalidad significativamente más altos entre los seguidores de esta secta.

12. El “Evangelio” de la Ciencia Cristiana. Jesús, quien poseía la conciencia de Cristo, como todos los hombres pueden hacerlo en un grado menor, [58] fue a la cruz, no para obtener el perdón del pecado, porque el pecado es una ilusión, sino más bien para demostrar que la muerte es una ilusión. En la mañana de la resurrección, el supuesto cuerpo físico de Jesús fue reproducido en su forma original ilusoria, porque toda la materia es pura ilusión, y por lo tanto, demostró a la humanidad que todos podían hacer lo mismo por medio de negar la realidad del pecado y la muerte. La muerte “aparente” de Jesús no tenía la intención de pagar por nuestros pecados, sino probar que el pecado, la enfermedad y la muerte no son reales. La Biblia está llena de errores. Las palabras de Jesús fueron registradas por “apóstoles sin agudeza mental …en un lenguaje decadente,” [59] y deben ser interpretadas  espiritualmente por medio de la CC.

En resumen, la enseñanza de la Ciencia Cristiana es: “Como resultado de una muerte aparente, Jesús fue colocado en una tumba ficticia, en un cuerpo que no era real, para hacer una expiación innecesaria, por los pecados que nunca habían sido una realidad, y que habían sido cometidos en un cuerpo imaginario, y que él salva de un mal que no existe, a los que se dirigen hacia un infierno imaginario,  que es sólo la falsa imaginación de una Mente Mortal errónea.”

13. Conclusión. La Ciencia Cristiana ofrece este atractivo: ser un método que pretende ser “espiritualmente científico” para obtener sanidad, victoria sobre las circunstancias de la vida, y salvación garantizada. Todo lo que uno tiene que hacer para recibir estas bendiciones es estudiar los escritos de M.B. Eddy y obedecerlos al pie de la letra, pues ella era la mensajera de Dios para este tiempo y sus escritos son considerados infalibles. Justamente obedecer su enseñanza, y aprender a pensar como ella pensaba, y uno será victorioso.

Los peligros físicos de la Ciencia Cristiana son obvios, ya que a sus seguidores se les enseña que aprender acerca de sus cuerpos es espiritualmente dañino, por lo cual están mal equipados para entender los síntomas de la enfermedad. A menudo sufren innecesariamente de males que podrían ser tratados médicamente, y descuidan las condiciones físicas que amenazan sus vidas, las cuales podrían ser curadas si fueran tratadas en sus etapas tempranas.

B.   EL GNOSTICISMO EN EL MOVIMIENTO DE LA PALABRA DE FE

Al Movimiento de la Palabra de Fe se le conoce también como “Evangelio de la Salud y la Prosperidad”, “Confesión o Declaración Positiva”, “Nómbralo y reclámalo”, etc.

En un artículo, Tricia Tillin de Banner Ministries, cita la Obra Charismatic Chaos, deL pastor y autor John MacArthur, quien dice:

“Los maestros del movimiento de la Palabra de Fe tienen como antepasados a grupos como la Ciencia Cristiana, el Swedenborgianismo, la Teosofía, la Ciencia de la Mente y el Nuevo Pensamiento. Éste revela que en su naturaleza interna, las enseñanzas de la Palabra de Fe son corruptas. Innegablemente se deriva de las sectas falsas, no del cristianismo. La triste verdad es que el evangelio proclamado por el Movimiento de la Palabra de Fe no es el evangelio del Nuevo Testamento.  La doctrina del MPF es un sistema monstruoso, una mezcla de misticismo, dualismo y  gnosticismo  [60]  que  toma  generosamente  de  las enseñanzas de las sectas metafísicas.

[58] El Movimiento de la Nueva Era enseña que todos podemos alcanzar la conciencia de Cristo, es decir un estado exaltado de nuestra mente en el que entendemos que tenemos al Cristo, y despertamos a la realidad de que somos dioses. Los nuevaeristas dicen que quien mejor alcanzó esta conciencia fue el hombre Jesús.

[59] Aunque Mary Baker Eddy decía basarse en las Escrituras, cuando ésta no le convenía a sus enseñanzas, la ridiculizaba. Lo mismo hacen las demás sectas del cristianismo.

[60] Es triste que las iglesias evangélicas adopten las formas de culto, metodologías del llamado “iglecrecimiento”, modas y aun enseñanzas de un sistema que se ha nutrido ampliamente del paganismo.

El MPF puede ser el sistema falso más peligros que ha surgido del movimiento carismático hasta ahora, porque muchos carismáticos están inseguros de la autoridad terminante q“Los maestros del movimiento de la Palabra de Fe tienen como antepasados a grupos como la Ciencia Cristiana, el Swedenborgianismo, la Teosofía, la Ciencia de la Mente y el Nuevo Pensamiento. Éste revela que en su naturaleza interna, las enseñanzas de la Palabra de Fe son corruptas. Innegablemente se deriva de las sectas falsas, no del cristianismo. La triste verdad es que el evangelio proclamado por el Movimiento de la Palabra de Fe no es el evangelio del Nuevo Testamento.  La doctrina del MPF es un sistema ue es la Escritura.” [61]

Tillin cita también el libro Un Evangelio Diferente, de D. R. McConnell, quien afirma:

“Hay muchas ideas y prácticas peculiares en la teología de la Palabra de Fe, pero lo que le merece  la etiqueta de herejía son las siguientes: 1) su punto de vista deísta de Dios, quien debe moverse a los intentos de los humanos para manipular las leyes espirituales del universo; 2) su concepto demoníaco de Cristo, quien fue lleno con “la naturaleza satánica” y debe ser “nacido de nuevo en el infierno”; 3) su concepción gnóstica [62] de la revelación, la cual demanda la

4) su visión metafísica de la salvación, la cual deifica [endiosa] al hombre y espiritualiza la negación  de  los sentidos  físicos  y clasifica  a los cristianos por su disposición a hacerlo así;   y expiación, situándola en el infierno más que en la cruz, subvirtiendo así la creencia bíblica crucial de que fueron la muerte física y la sangre derramada de Cristo solamente, la única expiación por el pecado. Todas estas cuatro herejías del pensamiento metafísico de Kenyon pueden ser refutadas con la doctrina bíblica tradicional.”

Dave Hunt, en su libro Más allá de la Seducción, dice:

“Aunque parece ser una dura acusación designar el movimiento de la Confesión Positiva como una forma carismática de la Ciencia Cristiana, que a su vez es una versión americanizada del hinduísmo, esta acusación la han hecho muchos y puede ser documentada comparando sencillamente las similitudes en las creencias que les son comunes.”

“La Confesión Positiva es básicamente el Nuevo Pensamiento enfervorizado y revestido de lenguaje evangélico/carismático. El Nuevo Pensamiento, que surgió en América a fines del siglo pasado, puede ser remontado a su vez a Phineas P. Quimby (1802-1866), cuyos ‘estudios en mesmerismo [hipnosis, 63] , espiritismo y fenómenos semejantes… constituyeron la base para una estructura en el mundo del pensamiento.’ Este mesmerista de Nueva Inglaterra, que sanó a Mary Baker Patterson (posteriormente Mary Baker Eddy) en 1862, debe ser reconocido como el genio que revistió al antiguo chamanismo (hechicería) con términos científicos para formar lo que él llamó ‘La Ciencia de Cristo o Verdad’ y que más adelante llamó ‘Ciencia Cristiana.’ ”

61] Las sectas metafísicas enfatizan el poder del espíritu sobre la materia, la mente sobre el cuerpo. De allí vienen las enseñanzas del Pensamiento Positivo de la “declaración positiva” y la “visualizacion”. Mediante la primera, lo que el hombre dice verbalmente, mueve la “fuerza  positiva”, y lo convierte en una realidad.   A través de la segunda, lo que el hombre imagina en forma intensiva, se materializa.  La metafísica alienta a quienes se creen pequeños diocesitos a obtener “salud y prosperidad”con sólo hablarlo, confesarlo oralmente, proferirlo en alta voz, pronunciarlo; o con sólo abrigarlo en la mente con intensidad, incubarlo o embarazarse de ello.

[62] Vea la conexión, cómo cada movimiento hereda al otro la herejía: el gnosticismo—– a la ciencia cristiana—— al movimiento de la palabra de fe——  a las iglesias evangélicas mal doctrinadas e incautas.

[63]  Friedriech Anton Mesmer, medico alemán, (1734-1815), célebre por su doctrina del magnetismo animal. De él se deriva el término “mesmerizar”, o hipnotizar; y a menudo se le considera el “padre” de la hipnosis moderna.

Los estudios de Phineas Packhurst Quimby sobre el mesmerismo, espiritismo y fenómenos similares,   constituyeron   la  base  para   una  nueva  estructura  en  el  mundo  del  pensamiento.

A Quimby se le considera el padre del Nuevo Pensamiento, el cual revestido de la terminología evangélica / carismática, llegó a ser lo que hoy se conoce como la Declaración o Confesión Positiva: “lo dices, recibes”, “dilo y obténlo”.

Quimby sanó a Mary Baker Eddy (entonces Mary Baker Patterson) y ella plagió mucho de sus ideas para darle forma a lo que llamó laCiencia Cristiana.

Los principales exponentes del Movimiento de la Palabra de Fe son: William Kenyon, Kenneth Hagin, Kenneth Hagin, Jr., Kenneth y Gloria Copeland, Benny Hinn, Frederick Price, Robert Tilton, John Avanzinni, Marilyn Hickey, Jerry Savelle, Charles Capps, Norvel Hayes, John Osteen, Robert Schuller, Norman Vincen Peale,  Paul y Jan Crouch  (TBN), Oral Roberts, Lester Sumrall, David (Paul) Yonggi Cho y Morris Cerullo.

!Cuidado con sus escritos y programas de televisión a través del Trinity Broadcasting Network – TBN-  y otros canales!         [64]

[64] Por más atractivos que parezcan los programas radiales y por televisión, así como su literatura, no deben servir como guía a los cristianos fieles, porque detrás del disfraz de cristianismo, estos maestros difunden muchas enseñanzas que no están de acuerdo con la Biblia.

No se detallarán aquí todas las aberrantes doctrinas de este movimiento, sólo nos interesa enfatizar dos puntos claves:

  1. establecer la conexión del Movimiento de la Palabra de Fe con el Nuevo Pensamiento y con la Ciencia Cristiana, para demostrar que el gnosticismo,  tema principal de este trabajo, es en nuestros días una amenaza a la pureza doctrinal del cristianismo ortodoxo. (Si el lector está interesado en las demás enseñanzas del MPF, los libros Cristianismo en Crisis, de Hank Hannegraff, La Seducción de la Cristiandad y Más allá de la Seducción, de Dave Hunt, Explosión Carismática de Wolfgang Bühne y Los Carismáticos de John MacArthur, proveen detallados estudios sobre este movimiento).

  1. exponer la blasfema y errada versión  que el MPF enseña de la expiación efectuada por Jesucristo. Sólo esta doctrina desviada basta para descartar todo este movimiento, sin importar sus pretendidos milagros y su atractiva doctrina de “la salud y la prosperidad.”

===================

A.   Essek William Kenyon (1867-1948), es el verdadero padre del Movimiento de la Palabra de Fe.  Kenyon obtuvo mucha de su teología de las sectas de la Ciencia de la Mente, la Escuela Unitaria del Cristianismo, la Ciencia Cristiana, y principalmente de la metafísica del Nuevo Pensamiento. Él incorporó estas enseñanzas a sus creencias cristianas, en un intento de satisfacer los deseos de quienes él llamó personas que ansiaban un nuevo tipo de cristianismo.

Kenneth Hagin plagió las principales doctrinas de Kenyon, a las cuales les agregó su propia teología obtenida durante sus días en el pentecostalismo original y en los avivamientos de los sanadores por fe. Las cinco doctrinas centrales del MPF son: conocimiento por revelación; identificación, fe, sanidad y prosperidad. Todas fueron tomadas de los escritos de Kenyon, un hombre que a menudo se nutrió de las sectas metafísicas, especialmente del Nuevo Pensamiento y de la Ciencia Cristiana.

B.   El MPF enseña que Jesús el hombre nacido en Belén, vino a este mundo sólo como hombre; que Jesús asumió la naturaleza satánica sobre la cruz; que solamente Su preciosa sangre no proveyó la expiación o propiciación por nuestros pecados, sino que Jesús sufrió una doble muerte sobre la cruz –espiritual tanto como física; y que la redención del hombre fue completada en el infierno, donde Jesús, se afirma, llegó a ser ¡el primer hombre nacido de nuevo!

Aunque Kenneth Copeland y otros maestros de la Fe no descartan totalmente la sangre como una parte necesaria en el ‘paquete’ de la expiación’, ellos, sin embargo, no creen que la sangre – la muerte física de Cristo – sola,  fue suficiente para completar nuestra redención.  “Ya que Él (Jesús) fue hecho pecado, Él tuvo que pagar la pena por el pecado. Él tenía que morir espiritualmente, lo cual lo llevó a las regiones de los condenados [el infierno] antes que pudiera redimirnos.” [65]

[65] A esta doctrina falsa y blasfema se le llama “identificación”. La Biblia enseña que el sacrificio del cuerpo de Cristo fue la única expiación que bastó para pagar por el pecado y redimirnos.

E.W. Kenyon, el originador de la mayor parte del Movimiento de la Palabra de Fe, enseña que la sangre derramada de Cristo ¡no afectó el asunto del pecado en absoluto! Él afirma que la muerte física de Jesús nunca podía erradicar el pecado y la enfermedad, ya que éstas son de origen espiritual. Él también declara que la muerte física de Jesús fue solamente el principio de su obra redentora, y no una marca de su completación.

Frederick Price dice: “¿Piensan ustedes que el castigo por nuestro pecado fue morir en una cruz? Si ése fuera el caso, los dos ladrones podría haber pagado nuestro precio. No, el castigo fue ir al mismo infierno y pasar un tiempo allí separado de Dios.” El MPF enseña que en el infierno Jesús fue asaltado por los demonios y allí padeció durante tres días, para que nosotros no tuviéramos que sufrirlo.

Los maestros del MPF afirman que el hombre redimido tiene la naturaleza de Dios y que el hombre caído tiene la naturaleza de Satanás. De acuerdo con estos maestros, Jesucristo voluntariamente tomó sobre Sí la naturaleza del hombre pecador y su misma naturaleza cambió.  También enseñan que cuando el hombre Adán se rebeló,  como ellos a menudo lo expresan, “cometió alta traición”, él no sólo asumió la naturaleza de Satanás, sin traicionó a Dios por entregar a Satanás lo que Dios le había dado a él. Así que, a fin de redimir a la humanidad y la creación del control legal de Satanás, Jesús como el segundo Adán, tenía que morir no sólo físicamente sino también espiritualmente. De acuerdo con estos falsos maestros, Jesús tomó la misma naturaleza de Satanás en la cruz, murió espiritualmente, y mientras completaba el plan de redención en el infierno, nació de nuevo.   [65]

En resumen, en la teología de los maestros del MPF, no era suficiente que Cristo muriera  físicamente a fin de quitar nuestra naturaleza satánica y restablecer nuestra naturaleza divina. Jesucristo tuvo que morir tanto espiritualmente como físicamente. Luego tuvo que descender al infierno y, mientras estaba en el infierno, Él nació de nuevo y por medio de este acto de nacer de nuevo, Él conquistó al diablo.

Ahora veamos brevemente lo que las Escrituras dicen sobre la cruz y la expiación:

Pablo dijo en Gál. 6:14, “Pero lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo ha sido crucificado para mí y yo para el mundo.”

Pablo no se gloriaba en ninguna muerte espiritual mítica de Cristo, ni nunca habló de una gloriosa redención completada en el infierno. Fue en la cruz que Pablo centraba su atención y se gloriaba. Y es en la cruz en lo cual la Iglesia de Jesucristo se ha gloriado siempre. Ha sido sabiamente afirmado que las raíces de la Iglesia están en la cruz –en la muerte expiatoria de Jesús. “La palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios”, I Cor. 1:18.  “… y la sangre de Jesucristo, su Hijo, nos limpia de todo pecado.” I Juan 1:7.

La expiación por la sangre, de acuerdo con las Escrituras, es de capital importancia para la fe cristiana, y cualquiera que minimiza su papel, camina sobre terreno extremadamente peligroso. “Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguien os predica un evangelio diferente del que habéis recibido, sea anatema. ¿Acaso busco ahora la aprobación de los hombres o la de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? Si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo.Gál. 1:9-10.

Heb. 9:22 afirma: Y según la Ley, casi todo es purificado con sangre; y sin derramamiento de sangre no hay remisión.” Ef. 1:7 dice: “En él tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados.” Jesús fue el que llevó el pecado del hombre, pero Él no estaba contaminado con la naturaleza pecaminosa del hombre y la naturaleza de Satanás como enseña el MPF. [66]

[66] Hank Hanegraaff, su libro Cristianismo en Crisis, advierte a los que se atreven a torcer la enseñanza de la expiación en la cruz: “No puedo enfatizar demasiado fuertemente que la expiación es crucial la fe cristiana histórica. Interesantemente, la palabra ‘crucial’ viene de la palabra en latín ‘crux’ o cruz. Así, cuando digo que la expiación es el punto crucial del cristianismo, estoy en efecto diciendo que así como la cruz permanece en el centro de toda la historia, así también nuestro entendimiento de la expiación es central para la fe. Manosear y trastocar la doctrina de la expiación es el camino más directo del cristianismo al reino de las sectas – y, para alguna gente, hacia adentro del mundo de lo oculto.”

La Biblia habla de que Jesús fue al infierno, Hades, el cual se presenta como el lugar de las almas o espíritus separados del cuerpo, Lucas 16:19-31. La Biblia describe este lugar como constituido por dos áreas distintas: Un área es el lugar de tormento para los malvados; la otra es un lugar de felicidad conciente para los justos (al cual se le llama “paraíso” o “el seno de Abraham”). Ambos eran sólo un sabor anticipado de lo porvenir.

Que Jesús fue al Hades,  específicamente  a la sección llamada el “paraíso” es evidente en

I Pe. 3:18-20.  Aquí Jesús proclamó la conclusión de su expiación en la cruz a los “espíritus encarcelados”. Y entonces, como leemos en Ef. 4:8-9, sacó a los justos del Hades, es decir del seno de Abraham, y los trajo al trono de la gracia de Dios. De hecho, II Cor. 12:2-4 enseña que el paraíso ya no está en el Hades, sino está ahora en el mismo trono de la gracia de Dios.

A los injustos que permanecen en el Hades, les espera el día del juicio, cuando se presentarán ante Dios para recibir su sentencia final. Entonces la muerte y el Hades serán echados en el lago de fuego, el cual es la segunda muerte. Ap. 20:14.

Se ha dicho que: “!El Cristianismo es Cristo!” “El cristianismo se centra en la persona y obra de Jesús de Nazareth: Su deidad, Su humanidad y Su muerte expiatoria como un substituto en lugar de los pecadores. Divagar por aquí y por allá con el material bíblico en estos puntos es caer en el error al nivel de perdición eterna.”  Si la completación de la expiación está localizada por el MPF en el infierno más que en la cruz, se está privando a la muerta física de Cristo del poder   de   expiar   nuestros  pecados,   que   la   Biblia  atribuye  solamente  a la sangre de Cristo

(Lev. 17:11; Heb. 10:10). La doctrina central de la fe cristiana ha sido robada.

C.   EL GNOSTICISMO EN LAS PSICOTERAPIAS JUNGIANAS DE LA SANIDAD INTERIOR

a. Carl Jung estaba involucrado con el ocultismo

Carl Gustav Jung (1875–1961) fue un brillante psicólogo de fama mundial, sin embargo,  tenía profundo interés en el ocultismo; además, despreciaba al Dios de la Biblia y al cristianismo histórico.  Lo han considerado amigo de la religión, pero afirmaba que ésta era sólo un mito. Jung le ha causado un gran daño a la Iglesia, pues sus ideas han servido como una base intelectual sólida para mezclar la psicología, la religión y el ocultismo en un solo cuerpo teórico. En verdad, Jung ha contribuido más que ninguno para promover el ocultismo en nuestros tiempos.

Jung apoyaba la parapsicología, que es el estudio científico del ocultismo; usaba las mandalas, o formas geométricas para realizar la meditación ocultista; predecía la suerte usando el método chino de adivinación llamado I-Ching. Se ha comprobado que practicaba el espiritismo, es decir, entraba en contacto con espíritus; y practicaba la necromancia, o sea recibir información de los espíritus de personas  ya fallecidas.

En sus escritos puede leerse que él tenía varios espíritus guías, que él a menudo “internalizaba” y aceptaba como funciones psicológicamente “normales” de su conciencia. Según parece, algunas veces era poseído por espíritus que hablaban a través de él, en la forma que la Nueva Era llama hoy “canalización” de espíritus. Creía en la astrología, asistía a sesiones espiritistas, y simpatizaba con las creencias religiosas orientales. Sus biógrafos revelan que él era gobernado por el capricho, los sueños y las visiones –y por los espíritus, de los cuales él derivaba mucho o la mayor parte de sus teorías.  En su autobiografía, Memorias, Sueños, Reflexiones, hay información de lo que Jung creía y las experiencias ocultistas que él tuvo.

Muchas de sus teorías disfrazan ingeniosamente las entidades demoníacas, y reinterpretan la actividad espiritista explicando que se trata sólo de fenómenos psicológicos. Sus conceptos sobre el “yo”, sus ideas acerca de los arquetipos, el inconsciente colectivo, la sincronicidad, la imaginación activa y la individuación, son usados por algunos de sus seguidores para explicar sus experiencias ocultistas o espiritistas. Jung usaba algunas de estas teorías para explicar sus propias experiencias con espíritus. Todo esto evidencia que él estaba seriamente involucrado en el ocultismo y que sus experiencias ocultistas le dieron forma a sus teorías psicológicas.   [67]

[67] Gran parte de la psicología enseñada en las universidades hoy, está fuertemente influenciada por las teorías de Carl Jung, así como la Sanidad Interior aplicada en muchas iglesias.

b. El ocultismo de Carl Jung está influenciando la Iglesia.

Las teorías Carl Jung han influenciado las enseñanzas de algunos cristianos en el área de la psicología. También han provisto un marco mental “cristiano” sobre los poderes de la mente. Por ejemplo, algunos cristianos usan las teorías para enfatizar la importancia de temas tales como la mente inconsciente, la sanidad interior, estudios sobre los sueños y visualización. [68]

Antes de adoptar los puntos de vista de la psicología de Carl Jung, los cristianos deberían usar su discernimiento, porque, después de todo, él admitía su involucramiento con espíritus. Sobre sus experiencias ocultistas él admitió: “constituían la materia prima de mi trabajo científico.”  No hay que olvidar que se burlaba del Dios de la Biblia y del cristianismo histórico.

c. Las prácticas de sanidad interior y uso de guías interiores no deberían usarse en la iglesia.

El siguiente es un resumen adaptado de lo que dicen John Ankerberg y John Weldon, en el capítulo: Falsa Enseñanza en la Iglesia, de su libro: Vigilancia sobre las Sectas, sobre la Sanidad Interior y uno de sus exponentes, Carl G. Jung:

La sanidad interior es una forma de consejería que busca corregir los recuerdos del pasado que han dañado a las personas. Su método es hacer que las personas vuelvan a vivir en el presente las situaciones que les causaron traumas psicológicos en pasado, por medio de la visualización  y otras técnicas, usando generalmente a Jesús como un “consejero interno” o “guía interior”. Este método está basado en gran medida sobre las teorías de Freud y Jung, y a menudo, en las prácticas del misticismo religioso. [69]

[68] La psicología usada en el mundo secular no debería ser usada en la Iglesia, porque está toda

edificada sobre bases falsas: no toma en cuenta al Dios de la Biblia, ni la enseñanza de que el hombre fue creado por Dios a Su imagen y semejanza; no acepta las normas morales de las Escrituras, ni sus conceptos de la caída del hombre, del pecado, del castigo eterno, de la salvación en Cristo, del poder limpiador y santificador del Espíritu Santo, ni el poder de la oración, ni la vida eterna. Si los psicólogos seculares se basan en la teoría la evolución, que considera al hombre solamente el animal más evolucionado, todas sus soluciones para los problemas emocionales, espirituales y morales de las personas, no tendrán consistencia sólida.

[69] En la medida en que ha decaído la predicación poderosa basada en la exposición de las Escrituras, la enseñanza de la entera santificación del creyente, y la consejería cristiana basada en la aplicación de la Palabra de Dios, la Iglesia se ha debilitado en su vida moral. Si a esto se suma la ignorancia de las Escrituras, no es de extrañar que haya muchos en las iglesias demandando soluciones para sus vidas, y que este vacío haya sido ocupado por las prácticas falsas de la Sanidad Interior y sus psicoterapias, las cuales ofrecen sólo un remedio pasajero y crean una dependencia enfermiza entre el paciente y el practicante.

La sanidad interior se introdujo en la iglesia a través de terapistas jungianos y laicos,  tales como Agnes Sandford, el sacerdote episcopal Morton Kelsey (su pastor), John Sanford (su hijo), y John y Paula Sandford,  Dennis y Rita Bennett (sus discípulos); además, Paul (hoy David) Yonggi Cho, el sacerdote católico Francis MacNutt  y  Ruth Stapleton Carter. También ha entrado a la Iglesia a través de otros carismáticos católicos y protestantes, y por algunos psicólogos cristianos y parapsicólogos.

El problema con la mayor parte de las prácticas de la sanidad interior es que está basada en el concepto no comprobado de que hay una mente inconsciente, la cual actúa en una supuesta conexión con Dios, o como parte de Dios. La mente inconsciente ha llegado a ser el medio para conocer a Jesús y para ser santificado.

Además de exponer a los cristianos a las teorías ocultistas de Jung, la sanidad interior puede conducirnos al mismo ámbito de lo oculto, por medio de escuchar a los llamados guías espirituales, que son realmente demonios. Él era anti-cristiano; era gnóstico y promotor del gnosticismo. [70]   El problema del uso de los “guías interiores”, que están siempre presentes en la psicología jungiana, en la sanidad interior y en algunas psicoterapias ‘cristianas’, es que generalmente no se puede distinguir de la práctica de contactar espíritus guías en el ocultismo.

[70] El único guía espiritual que el cristiano verdadero debe obedecer es el Espíritu Santo, el Consolador. Juan 14:16, 17 y 16:13:  “Y yo rogaré al Padre y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no lo ve ni lo conoce; pero vosotros lo conocéis, porque vive con vosotros y estará en vosotros.”  “Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad, porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oiga y os hará saber las cosas que habrán de venir.”

Algunos “guías” interiores pueden ser, o bien genuinamente imaginarios (como en los sueños), o bien pueden ser realmente fenómenos espiritistas. El cultivarlos puede también ser progresivo, e ir desde lo imaginario hasta el verdadero espiritismo.   Así, hay un creciente interés en lo que puede ser denominado “espiritismo de la imaginación”, en el cual la imaginación llega a ser el vehículo para contactar espíritus, ya sean buscados deliberadamente o no (aunque a menudo bajo otro  nombre).

Mary Watkins es una psicoterapista que usa la “imaginación activa” y el diálogo interno con los “guías” interiores en las terapias con sus pacientes. Según su libro Huéspedes Invisibles: el desarrollo de diálogos con imágenes, ella cree que la psicoterapia debería estimular el surgimiento de “presencia de seres imaginarios”, y que el paciente puede beneficiarse al ahondar su relación con ellos. Ella cree, al igual que Jung, que estos consejeros psíquicos no son espíritus sino meramente “indicadores del proceso de personificación que ocurre espontáneamente  en el  inconsciente.”  En otras palabras, son vistos como arquetipos jungianos. [71] Sin embargo, tanto Jung como ella experimentaron directamente que éstas son “entidades” autónomas. [72] La Dra. Watkins admite que “El otro imaginario puede tener tanta autonomía como los así llamados otros reales con los que yo me encuentro en el espacio consensual.” En su autobiografía Jung describe a uno de sus arquetipos, “Filemón”, siendo “muy real, como si fuera una personalidad viviente”, y compara sus experiencias con Filemón con la antigua práctica de contactar a un dios. De hecho, él admite que tanto Filemón y otra figura arquetípica llamada “Ka”, encajan perfectamente en la categoría de espíritus guías.”

[71] Los arquetipos, según Carl G. Jung, son personificaciones de los distintos fenómenos que ocurren en la naturaleza y en la vida humana. Estas imágenes son innatas y pasan de una generación a la otra a través del inconsciente colectivo, el cual es común a toda la humanidad. Pueden ejemplificarse con las personificaciones con que la mitología griega explicaba todos los aspectos de la existencia: el amor, el sueño, la sabiduría, la primavera, la muerte, la inspiración para el arte, etc. Generalmente se ven en forma gráfica en el arte, los sueños, la imaginación, y son transmitidos por los cuentos, las leyendas, la mitología.

[72] Aunque Jung los presenta como producto de la imaginación, o del inconsciente colectivo, él comprobó que son “entidades autónomas”, es decir, tienen existencia real. Creemos que son espíritus demoníacos; y aunque la psicología jungiana diga que algunos son sólo imaginarios, es una trampa para que los humanos entren sutilmente en contacto con los ángeles caídos.

Cuando la iglesia acepta los métodos de Jung y otras técnicas dudosas, está caminando  por un camino muy peligroso. ¿Qué normas objetivas hay que nos ayuden a distinguir los guías interiores imaginarios, de los espíritus que primero asumen tal categoría para poder efectuar después contactos e influencias negativas? Tales métodos son, de hecho, estimulados por el mismo mundo espiritual diabólico que los utiliza, porque ellos sirven para enmascarar el contacto con espíritus bajo el disfraz de la psicoterapia. Debemos contestarnos seriamente la pregunta:

¿Están algunos sectores de la iglesia, por inocencia o por ingenuidad, por lo menos en algunos casos, ayudando a sus propios miembros a contactar espíritus?”

En su libro Más allá de la seducción, Dave Hunt hace diversas alusiones a Carl G. Jung. Éstas son algunas:

“Reflejando su propia implicación en ocultismo y misticismo oriental, Carl Jung llamó al yo el ‘Dios dentro de nosotros.’ Cuando los humanistas se refieren al ‘Dios’ o a ‘lo
Divino’, no se refieren al Espíritu Santo que vive en los pecadores salvados por la gracia por medio de la muerte y resurrección de Cristo; se refieren a un yo deificado [endiosado] que suplanta al Dios de la Biblia. Es un falso evangelio que no ofrece ninguna verdadera esperanza.”

“La mayoría de los psicólogos cristianos, que están sinceramente dedicados a Cristo y a ayudar a otros, afirmarán la suficiencia de la Escritura. Sin embargo, en su práctica diaria niegan que la Biblia tenga todas las instrucciones necesarias para la vida diaria. Se ha de consultar también Freud y Jung y un ejército de otros humanistas.” “Los que rehusaron la tentación de ajustar la interpretación bíblica para alinearla con Darwin han sucumbido finalmente al engaño aun más mortífero de integrar a Freud, Jung, Mesmer y Maslow en el cristianismo.”

“Morton T. Kelsey fue durante un tiempo pastor de Agnes Sanford en Monrovia, California. Él  y  el  hijo de  Agnes ‘Jack’  (John Sanford)  fueron  a  Zürich, Suiza, para estudiar en el Instituto

C. G. Jung y volvieron totalmente jungianos. Sus numerosos libros desde entonces han expandido las enseñanzas de Jung, revistiéndolas de ropajes cristianos y pasándolas a una incauta iglesia.”

“Es imposible negar que Jung fue un ocultista intensamente endemoniado desde la infancia hasta la edad adulta, y su relación con las prácticas de ‘sanidad interior’ y de ‘visualización’ dentro de la Iglesia es demasiado clara para exigir adicionales comentarios.”

“Cuando los dos grandes maestros Freud y Jung se reunieron, en 1909 y otra vez en 1912, Jung provocó de manera deliberada una ‘actividad poltergeist’ [manifestación de ‘espíritus burladores y alborotadores’ ] que asustó de tal forma a Freud que se desmayó en el acto. Después del segundo episodio, Freud acusó a Jung de abrigar deseos de muerte contra él (Freud tenía un temor obsesivo a la muerte), lo que Jung llegó a creer cuando en un sueño dio muerte al héroe vagneriano Siegfried. En su estado de demencia, Jung interpretó Siegfried como significando ‘Sig’ Freud, y quedó abrumado de temor. Durante seis años después de esto, Jung estuvo al borde de la locura.”                           [Sigmund Freud había sido el maestro Carl C. Jung]

“Algunos quizá se dan cuenta, como lo reconoce Leanne Payne, que ‘las presuposiciones [de Jung] no son cristianas –son gnósticas [como] él lo confiesa abiertamente…”  [73]

[73] Si algún profesional cristiano desea desarrollar un curso de consejería cristiana bíblica, deberá partir desde cero, edificando enteramente sobre los postulados bíblicos mencionados en la nota [68], que son ignorados por los psicólogos no cristianos. Ni siquiera deberían utilizarse los términos “psicología cristiana” o “psicología bíblica”, por las contaminaciones que esta disciplina ha sufrido y por las implicaciones negativas que hemos asociado con ella.

Además de exponer a los creyentes con las enseñanzas de la antigua herejía gnóstica y otros peligros espirituales, los practicantes de la sanidad interior olvidan que Dios dice en las Sagradas Escrituras: “Todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia.” II Pe. 1:3.  “Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.” II Tim. 3:16-17.

Las Sagradas Escrituras aplicadas eficazmente con amor y oración por obreros consagrados, son suficientes para la salud espiritual de los cristianos.

En un artículo obtenido por medio de Internet, en el sitio Apologetic Index, puede leerse:

“La sanidad interior también se presenta como la Consejería Teofóstica, de la cual es pionero el Dr. Ed Smith. Es esencialmente la sanidad interior de Agnes Sanford vestida con nuevo ropaje. Su nombre significa “Luz de Dios”, del griego, theos = Dios; phostic = luz. La consejería teofóstica pretende traer la luz de Dios a una situación dada.”

“Se usa lo que llaman ‘Consejería por medio de la Oración’, que está basada en las enseñanzas básicas de John y Paula Sandford y otros. Ed Smith ha negado que la Consejería Teofóstica esté ligada a la sanidad interior, sin embargo, un examen cuidadoso muestra que ambos enfoques son muy similares. Se niega firmemente que la Consejería Teofóstica incluya una forma de imaginación guiada y visualización, la posible aceptación de memorias recuperadas, y la creencia del Dr. Smith de que los cristianos pueden ser habitados por demonios.”

La conexión de la Ciencia Cristiana, el Movimiento de la Palabra de Fe y la Sanidad Interior con el gnosticismo han quedado demostradas, lo cual se reitera con el siguiente cuadro:

Dominio del espíritu sobre la materia—–metafísica

â

Phineas Pakhurst Quimby

____________Nuevo Pensamiento___________________

â â

Mary Baker Eddy ! influencia del Charles & Myrtle Fillmore !influencia del

Ciencia Cristiana hinduismo          Escuela Unitaria hinduísmo

â del Cristianismo

Essek William Kenyon Kenneth Hagin

Movimiento de la              Kenneth Copeland â

Palabra de Fe                   Benny Hinn

Agnes Sanford !Morton Kelsey !Carl Jung

Sanidad Interior psicólogo

gnóstico

D.  LAS NUEVAS TÉCNICAS DE MERCADEO DEL EVANGELIO

En su libro Avergonzados del Evangelio (2001), el pastor John MacArthur describe ampliamente las nuevas formas de  mercadear el mensaje del que llamamos  un nuevo evangelio. Y el término mercadear no es dicho con ironía, es en realidad el término usado por los líderes de lo que hoy se llama métodos de iglecrecimiento. Los principales líderes del iglecrecimiento propugnan por el pragmatismo, es decir, son gente práctica: hay que adoptar los métodos que funcionan, no importa de dónde provengan. John Wimber y Peter Wagner, los pioneros de este nuevo enfoque, adoptaron metodologías procedentes de distintas iglesias y sectas, siempre que fueran efectivas en atraer a las multitudes. Lamentablemente, junto con estas metodologías se han introducido en la iglesia las muchas ideologías peligrosas que las sustentan.

Así, el movimiento carismático, que hoy en día es el campo de experimentación y avanzada de las nuevas metodologías de iglecrecimiento, que producen mega-iglesias, han adoptado  prácticas  no  bíblicas que  se  han difundido en las iglesias evangélicas que las imitan.

De modo que las grandes multitudes están siendo enseñadas en lo que bien puede llamarse un “nuevo evangelio”.

MacArthur afirma: (el énfasis al subrayar y resaltar con itálicas, fue agregado)

“Ahora la Iglesia coquetea con errores doctrinales serios. Los cristianos buscan con desespero revelaciones ajenas a la Biblia en forma de profecías y sueños.”

“El movimiento contemporáneo de iglesias al gusto del consumidor apunta a todo lo contrario. En lugar de despertar el temor a Dios intenta presentarle como un ser divertido, jovial, transigente, sin complicaciones, y hasta permisivo. Los pecadores arrogantes que deberían acercarse a Dios con terror (cp. Lc. 18:13), se envalentonan y presumen de su gracia. Ahora los pecadores no oyen una sola mención a la ira divina. Esto es algo tan erróneo como predicar herejías abiertas.”

“Líderes cristianos que se identifican como evangélicos están empezando a cuestionar doctrinas cardinales como el infierno y la depravación humana”.

“Uno de los  movimientos más populares en la actualidad acoge una doctrina conocida como “inmortalidad condicional”, que es semejante a la idea de aniquilación. Es la idea de que los pecadores no redimidos son desarraigados de la existencia en lugar de pasar una eternidad en el infierno.”  [74]

74] Doctrina del aniquilacionismo: eliminación inmediata sin sufrimiento.

“Una encuesta aplicada a estudiantes de seminarios evangélicos reveló que cerca de la mitad (46 por ciento) consideraban que predicar sobre el infierno a los incrédulos es  “de mal gusto.” Peor todavía, tres de cada diez personas indagadas que profesan ser ‘nacidas de nuevo’ creen que la gente ‘buena’ va a ir al cielo al morir, incluso si nunca han depositado su confianza en Cristo. Uno de cada diez evangélicos dicen que el concepto tradicional del pecado está mandado a recoger.”

“De hecho, evita las convicciones fuertes porque se consideran divisorias, indecorosas o inapropiadas. Rechaza la doctrina como algo académico, abstracto, estéril, amenazador o simplemente impracticable.”

“Debe quedar claro que la iglesia es una obra sobrenatural. Es Cristo mismo, no la aplicación del conocimiento de mercadotecnia, la astucia humana o las técnicas de iglecrecimiento, quien añade personas a la iglesia, genera su crecimiento genuino y la bendice con salud y vitalidad.

El crecimiento numérico por sí solo no asegura que se tenga una iglesia saludable.”

“La mayoría de las iglesias gigantes orientadas a satisfacer la demanda del mercado insisten en que jamás harían concesiones doctrinales. Son atractivas para los evangélicos debido a que alegan ser  ortodoxas en su doctrina en la misma medida en que no son ortodoxas en su metodología. Hay multitudes que derivan una seguridad suficiente de esas promesas y están listas para abandonar sus facultades críticas, aumentando así su vulnerabilidad. Es triste, pero el discernimiento real es casi inexistente entre los evangélicos modernos.”

“Como los modernistas de un siglo atrás, las iglesias en el movimiento de darle gusto al consumidor han decidido que la doctrina crea divisiones y que la paz es más importante que la sana doctrina.”

MacArthur comenta el artículo “Cambios enormes en la iglesia evangélica”, por Robert Brow, en la revista Christianity Today (Cristianismo Hoy) del 19/2/90.

“el  nuevo  modelo  de  teología  evangélica  presenta  una nueva definición de la palabra infierno.

‘Es imposible que haya alguien en el infierno que prefiriera estar en el cielo’, afirma la nueva ideología. De manera que ya no se piensa en el infierno como un lugar de tormento eterno. En lugar de eso, se trata de un refugio exclusivo de la presencia de Dios, abierto únicamente a quienes estén determinados a ir y quedarse allá.”

“Es no es todo. ‘Pecado, también es una palabra que cambia de significado…’   “Es decir, Dios jamás citaría el pecado como una razón para enviar a algún ser humano al infierno.”

“el precepto central de la teología liberal… [es que]  …la obra salvadora de Cristo no fue una expiación substitutiva sino el habernos dado su ejemplo moral.”

“Su repulsión a la controversia les coloca en una posición en la que no pueden oponerse a doctrinas falsas que se disfrazan de verdades evangélicas.”

———————-

El gran reto de las iglesias bíblicas ortodoxas de hoy debe ser: cómo crecer en número sin comprometer la sana doctrina bíblica. Este es un reto a la espiritualidad y a la creatividad  de los cristianos responsables, que cuentan con los recursos de la oración, las Sagradas Escrituras, la dirección del Espíritu Santo y la bendición de Dios. ¡Que Dios nos conceda la sabiduría para  trabajar diligentemente y crecer en número y proveer a esas masas la sana enseñanza de todo el consejo de Dios!   Amén.

X.    CÓMO DETECTAR EL “VIRUS G” EN LA IGLESIA

A.   SEÑALES QUE DEBEN ATENDERSE PARA DETECTAR Y PREVENIR LA   PENETRACIÓN DEL GNOSTICISMO Y OTRAS CORRIENTES

  1. Rechazo abierto o disimulado del cristianismo ortodoxo.
  2. Rechazo de las Santas Escrituras escritas como la final, inerrante e infalible voz de Dios sobre otras voces o experiencias.
  3. Las Sagradas Escrituras no son la única y total revelación de Dios al hombre.
  4. La experiencia, la revelación personal, los sueños y visiones, y la intuición tienen precedencia  sobre  las  Escrituras  como  autoridad final en los juicios, decisiones y guía;

y algunas veces substituyen a la dirección del Espíritu Santo.

  1. Dejar de poner la fe en las Escrituras, para ponerla en la iglesia, el hombre, el yo, la experiencia, etc.
  2. Reemplazar el método literal de interpretación bíblica por el método alegórico.
  3. Enfatizar una forma eufórica de amor y unidad, tomando en cuenta poco o nada las Escrituras y la sana doctrina.
  4. Meditación sin tomar en cuenta ni las Escrituras ni la realidad.
  5. Recepción constante de una “nueva verdad profunda” aparte de las Escrituras.
  6. La salvación basada en experiencias y no en la Palabra de Dios.
  7. Tomar la experiencia como el camino a la perfección y el conocimiento.
  8. Enseñar que la cruz de Cristo no es la única base para la redención.
  9. Rechazo de la redención por medio de la fe en el sacrificio y en la sangre de Cristo.
  10. Afirmar que la transubstanciación de la eucaristía católica llega a ser Cristo en uno, pues los símbolos de la comunión, el pan y el vino, se transforman literalmente en la carne y la sangre Jesucristo.
  11. Explicar la venida de Cristo por Su Iglesia no literalmente sino en forma espiritualizada.
  12. Búsqueda de Cristo, o formarlo dentro de uno, de acuerdo con el misticismo oriental o filosofía de la Nueva Era.
  13. Buscar la presencia de Dios en un sentido místico a través de emociones y sentimientos.
  14. Atribuir las revelaciones dentro de uno a la divina gnosis (conocimiento).
  15. Afirmar que el espíritu del hombre es divino y considerarse a sí mismo esencialmente un dios, igual a Cristo.
  16. Creencia en otros mediadores, en lugar de creer sólo en Jesucristo.
  17. Enseñanza de la autoestima, que llega hasta al extremo de ser el yo deificado [endiosado].
  18. Creer que el hombre está en proceso de perfeccionamiento y de ser inmortal en esta era, y que no habrá un rapto, una redención del cuerpo y una resurrección literales.
  19. Creencia en que los hombres reinarán en la tierra como dioses.
  20. Búsqueda de experiencias en vez de la voluntad de Dios y Su justicia.
  21. Búsqueda, como Simón el Mago, de señales y milagros, en vez de un verdadero arrepentimiento y un corazón recto delante de Dios.
  22. Enseñar como verdades del Evangelio una super fe, el pensamiento positivo, el auto-potencial y la auto-deificación.
  23. Negación de que la manifestación del anti-cristo será personal y material.
  24. Anhelo por el amanecer de una Nueva Era en la tierra, introducida por un selecto grupo de vencedores, “los hijos de Dios.”
  25. Ver la astrología (el zodíaco) como un accesorio al Evangelio – una fuente de iluminación.
  26. Estar inmerso en el misticismo.

  1. Afirmar que la Iglesia es la constante encarnación de la presencia literal de Cristo.
  2. Substituir el poder del Evangelio y la obra del Espíritu Santo con la Sanidad Interior, la creación de imágenes en la mente y  una falsa “psicología cristiana”.
  3. Rechazo de que Israel es una nación escogida por Dios.  Antisemitismo.
  4. Obsesión por la “guerra espiritual” con un tinte gnóstico y Nueva Era  – supuestamente librando una batalla en el reino espiritual para liberar ciudades y áreas del control de seres espirituales, antes que el Evangelio pueda ser predicado efectivamente, o para tener poder de salvar a los pecadores en el mundo natural.

B.     COMPARACIÓN DEL CRISTIANISMO BÍBLICO ORTODOXO CON EL “NUEVO

EVANGELIO” CONTAMINADO CON EL VIRUS DEL GNOSTICISMO / NUEVA ERA

En el artículo ¿Qué es el gnosticismo? de Travers and Jewel van der Merwe, aparece el siguiente resumen que es una adaptación de ¿Cuál Jesús sigue usted? Escrito por M. Dauer.

EL CRISTIANISMO ORTODOXO FUNDAMENTALISTA

Se basa en: la Palabra de Dios

Reconoce: la Deidad de Jesucristo

Cree: que el hombre es básicamente pecador, y sólo Dios puede corregir el mal en él

Da gloria a: Dios

Dios: creencia en un Dios Personal quien es todo bueno

La Salvación: renacimiento espiritual que tiene lugar cuando un individuo escoge creer por fe

en la Deidad de Jesucristo, reconoce el pecado en su vida y decide seguir a Cristo

y arrepentirse de su pecado de acuerdo con las Escrituras

Fe basada en:  la Biblia, las Sagradas Escrituras,  la Palabra de Dios

La respuesta: Jesucristo, de acuerdo con las Escrituras

Cristo: Jesucristo, el único plenamente Dios y plenamente hombre

La Biblia: nada debe agregarse y nada debe quitarse de la Biblia. Es la Palabra de Dios

Completa. Interpretada literalmente y el significado literal recibido.

Entrega: al Señor Jesucristo de acuerdo con las Escrituras

————–

PENSAMIENTO GNÓSTICO / NUEVA ERA

Basado en: la palabra del hombre

Reconoce: deidad del hombre

Cree: que el hombre es bueno y está mejorándose

Da gloria a: sí mismo

Dios: creencia en Dios o una gran fuerza o energía o Una Mente. Un Dios impersonal en cuya

naturaleza se halla tanto el bien como el  mal

La Salvación: despertar espiritual, cuando un individuo experimenta “su propia divinidad”

Fe basada en: la experiencia.

La respuesta: hallarse a “sí mismo” o al “dios” que tenemos dentro y esforzarnos haciendo obras

Cristo: una posición o status ocupado por todos los miembros que lo merecen. Se llega a esa

posición a través del “sí mismo”, la “experiencia” y las “obras”

La Biblia: Se escogen y sacan porciones de las Escrituras para adecuarlas a sus propósitos.

Se dice que las Escrituras pueden ser “interpretadas” en muchas formas diferentes.

Son espiritualizadas para decir cualquier cosa que se quiera.

Entrega: a uno mismo – o a Dios por una forma de religión pasiva o experiencia emocional…

C.                                                ¿CUÁL CRISTO?

-¿Cree usted en Cristo?

-¿En cuál Cristo?

-¿Cómo que en cuál Cristo? ¡En Cristo! ¡El único que existió, por supuesto!

-Mire… hay muchos conceptos acerca de Cristo. Yo…

-¡No! ¡Todo se trata del mismo Cristo!

-Permítame. El Cristo que nos presenta la Biblia es uno solo, pero cada secta del cristianismo y cada movimiento filosófico ha creado su propio Cristo. No es el mismo el Cristo de los mormones, el Cristo de los Testigos de Jehová, el de los gnósticos, el que se menciona en el Corán, el de la Nueva Era, el de los humanistas, el descrito por la Teología de la Liberación, el Cristo que mencionan los budistas y los hinduistas, etc.  ¿Ve? Hay muchas concepciones acerca de Cristo, que cada grupo ha creado para acomodarlo a sus creencias.

Hasta hace algún tiempo, decir “Yo creo en Jesucristo”, generalmente identificaba el testimonio de los cristianos evangélicos y al Jesucristo bíblico. Lamentablemente hoy ya no es así. Si alguien nos dice: “Yo creo en Cristo”, los cristianos evangélicos tenemos todo el derecho de preguntar con cortesía: ¿Cuál Jesucristo? ¿El Jesucristo de la Biblia? ¿El Jesucristo que…

  • Es Persona de la Trinidad: el Verbo que en el principio estaba con Dios y era Dios. Jn. 1:1
  • Es también Dios Creador que participó en hacer el universo. Jn. 1:1; Mat. 28:18
  • Es el Hijo de Dios quien antes de Su encarnación apareció en el Antiguo Testamento muchas veces en forma angélica, que los teólogos llaman “teofanías”. Gén. 12:7; 18:1.
  • Es el Hijo de Dios, quien fue engendrado por el Espíritu Santo como humano en la virgen

María de Nazaret  y nació en Belén de Judea. Mat. 1:18-22; Luc. 1:26-38.

  • Vivió sujeto a las leyes físicas como hombre perfecto durante treinta y tres años. Fil. 2:6-8.
  • Predicó que debemos pedir perdón a Dios por el pecado.  Luc. 11:4; Juan 8:21-23; 34-36.
  • Habló del arrepentimiento, nacer de nuevo, y ya no pecar más. Luc. 24:45-47.
  • Enseñó que hay un infierno, que es un tormento sin fin. Mat. 23:33; 25: 41, 46; Luc. 12:5.
  • Predijo una resurrección corporal para vida eterna y otra para condenación eterna.

Juan 5:26-29; 6:39-40.

  • Prometió que Su Espíritu Santo traería convicción de pecado y nos guiaría a toda la verdad. Juan 14:26; 16:7-13; 14:16, 17.
  • Fue hombre perfecto y a la  vez el Dios eterno y poderoso. Juan 1:14; Col. 1:19, 2:9.
  • Se entregó voluntariamente a muerte en expiación por nuestros pecados para darnos salvación del infierno y vida eterna, si creemos en Él. Jn.10:17-18; I Juan 1:7; Rom. 3:25.
  • Enseñó que el sacrificio de Su cuerpo nos daba salvación del pecado. Isa. 53:4-11.
  • murió no por accidente, ni martirio, ni clímax de una vida ejemplar, sino como el cordero que pagó por los pecados de toda la humanidad. Juan 1:29; Heb. 10:5-7; 12:2;  Mat. 26:28.
  • Resucitó de la tumba al tercer día venciendo para siempre a la muerte. Rom. 8:11.
  • Después de aparecerse con cuerpo glorificado a muchos, ascendió al cielo y se sentó a la diestra del Padre, donde intercede por nosotros. Cor. 15:3-7; Luc. 24:50-51; Heb.7:25.
  • Vendrá a arrebatar a Su Iglesia y luego establecerá su Reino Milenial.  Jn.14:3; Apoc. 10:6.
  • Juzgará a los vivos y los muertos, a los ángeles caídos, y, al poner a todos sus enemigos bajo sus pies, reinará con el Padre en la Nueva Jerusalén por siempre. I Cor. 15; Ap. 20-22.
  • Reveló la fe cristiana que ha inspirado a la humanidad,  como no lo ha hecho ninguna religión, para excelsas manifestaciones de amor, de sacrificio y solidaridad. Jn. 17:22, 23.

¿Es éste el Cristo en que usted cree?

Si alguien no cree en todo lo anterior, que es el Cristo descrito en la Biblia, no podemos llamarlo hermano tan sólo porque menciona a Jesucristo.  Él debe aclarar a qué Cristo se refiere.

D.  DEBEMOS PREDICAR Y ENSEÑAR TODO EL MENSAJE DE DIOS. Mat. 28:18

EL PROCESO DE LA SALVACIÓN Y LA SANTIFICACIÓN

Dios es amor, compasión y misericordia; y también santidad, justicia y fuego consumidor.

La caída del hombre y los extremos terribles de su depravación. Rom. 1 y II Tim. 3:1-5

El amor de Dios al enviar a Su Hijo Unigénito para salvarnos, Juan 3:16.

El llamado del Espíritu Santo al corazón del hombre para arrepentirse y buscar a Dios.

La respuesta del hombre haciendo uso de su libre escogimiento: aceptarlo o rechazarlo.

El arrepentimiento: dolor por haber pecado, cambiar de dirección y pedir perdón.

El nuevo nacimiento como una nueva vida con un comienzo claro y definido.

La regeneración como una obra del Espíritu Santo en el corazón penitente.

La adopción como hijos de Dios y la certeza de la salvación dada por el Espíritu Santo.

El crecimiento espiritual del nuevo convertido: el discipulado.

La crisis ante el llamado a la obediencia total al control del Espíritu Santo.

La entera consagración por parte del hombre, y la entera santificación por parte de Dios

El negarse a uno mismo, llevar la cruz cada día y seguir a Jesucristo.

El fruto del Espíritu como prueba que el cristiano se ha separado enteramente del mundo.

La perseverancia en la fe y la esperanza de nuestro encuentro con Jesucristo.

El cielo como el hogar de los salvos para vivir con Cristo por la eternidad.

El cuidado en nuestra vida espiritual porque la salvación puede perderse.

El infierno como castigo eterno para los que rechazan la salvación.

Bibliografía:

1. “Finding the Truth” (Hallando la Verdad).  Artículo por Justo R. González, de su obra La Historia

del Cristianismo. 1984. Reproducido por Christian History.

2. “Why the lost gospels got lost. (Por qué se Perdieron los Evangelios Perdidos) Artículo por

Ben Witherington, publicado en Christianity Today, junio, 2004.

3. “The Lost Gospels”.  Artículo publicado en la revista Time, diciembre 22/03.

4. Gnosticismo. Artículo en la Enciclopedia Británica.

5. Gnosticismo. Artículo en la Enciclopedia Americana.

6. Gnosticismo. Artículo en La Nueva Enciclopedia Religiosa Schaf-Herzog.

7. “Christianity” ( El Cristianismo) por Roland Bainton.

8. Christianity through the Centuries” (El Cristianismo a través de los Siglos) por Earle Edwin

Cairnes.

9.  “A History of the Church” (Una Historia de la Iglesia) por Lars P. Qualben.

10. “False Teaching in the Church” (Falsa Enseñanza en la Iglesia) Artículo en Cult Watch

(Vigilancia sobre las Sectas) por John Ankerberg & John Weldon.

11. “Cristianismo en Crisis” por Hank Hanegraff.

12.  “La Seducción de la Cristiandad” por Dave Hunt.

13. “Más allá de la Seducción” por Dave Hunt.

14. “La Batalla por el Control de la Mente” por Dave Hunt.

15. “Explosión Carismática” por Wolfgang Bühne.

16.  “Estudio de las Sectas” por Josh McDowell.

17.  “Los Carismáticos”  por John MacArthur.

18.  “Avergonzados del Evangelio” por John MacArthur.

19.  “Influencia del Gnosticismo en  Diversas Sectas Modernas” por Luis Carlos Reyes.

20.  “El Reino de las Sectas” por Walter Martín.

21.  “The Ancient Paths” (Las Sendas Antiguas)  por Craig Hill.

22.  “Broken Bondage”. (Ataduras Rotas)  por Craig Hill.

23. Materiales por Internet en el sitio Apologetic Index (Índice Apologético) por varios autores

citados en el texto.

Carlos H. Marroquín Vélez   Nov./2004

Anuncios