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Todos estos planes eran conocidos al Señor desde el inicio, y los podemos encontrar en la profecía Bíblica.

El reino de la “bestia”

Cuando el rey Nabucodonosor tuvo su sueño acerca de una estatua grande, Daniel le dio una interpretación que predice la historia del mundo hasta su fin (Dan.2:31-45). La estatua consiste en cuatro partes, que significan cuatro reinos. Según su orden histórico de dominio en el Medio Oriente, estos son los reinos de los babilonios, medos y persas, griegos, y romanos. El Imperio Romano es simbolizado por las piernas y pies de la estatua:

“Y el cuarto reino será fuerte como hierro; y como el hierro desmenuza y rompe todas las cosas, desmenuzará y quebrantará todo. Y lo que viste de los pies y los dedos, en parte de barro cocido de alfarero y en parte de hierro, será un reino dividido; mas habrá en él algo de la fuerza del hierro, así como viste hierro mezclado con barro cocido. Y por ser los dedos de los pies en parte de hierro y en parte de barro cocido, el reino será en parte fuerte, y en parte frágil. Así como viste el hierro mezclado con barro, se mezclarán por medio de alianzas humanas; pero no se unirán el uno con el otro, como el hierro no se mezcla con el barro.” (Dan.2:40-43)

Como la estatua tenía dos piernas, el Imperio Romano se dividió en dos partes al fin del siglo IV (Roma Occidental y Roma Oriental o Constantinopla). Al cabo de menos de cien años, Roma Occidental cayó en las manos de los germanos. Constantinopla permaneció hasta 1453, cuando fue conquistado por los turcos.

¿Cómo se reconcilian estos hechos históricos con la profecía de Daniel, de que el cuarto reino iba a ser el último antes de la venida del Reino de Dios (Dan.2:44)?

Solo podemos interpretarlo de la manera que el Imperio Romano, aunque fue derrotado políticamente, sigue existiendo espiritual y culturalmente, y seguirá hasta la segunda venida del Señor.

  • Como los pies finalmente se dividen en diez dedos, el Imperio Romano se dividió en muchos estados más pequeños. En el occidente, estos estados se unieron bajo Carlomagno en lo que él llamó “el Sacro Imperio Romano Germano” – un indicio claro de que el Imperio Romano sigue existiendo en forma de las naciones europeas actuales.
  • El Imperio Romano sigue existiendo en forma de la iglesia católica romana, que sigue dominando grandes partes del mundo desde Roma.
  • Después de la caída de Constantinopla, el poder del imperio oriental pasó al zar de Rusia, y Moscú fue proclamado “la tercera Roma”. En esta forma, también la “pierna oriental” de la estatua sigue en existencia.
  • Culturalmente, la influencia de los idiomas latinos (italiano, francés, español, portugués) demuestra la continuación del Imperio Romano en muchas partes del mundo.

De hecho encontramos también en los planes del Nuevo Orden Mundial varias paralelas con el Imperio Romano:

  • El NOM promete paz mundial, como también el Imperio Romano avanzó con la promesa de la “Pax Romana”.
  • El Imperio Romano era totalitario, en que controlaba no solo la política, sino también la economía y la religión. (Aunque incluía en su seno una multitud de religiones diversas, todos eran obligados a adorar al César como a un dios.) De la misma manera, el NOM, una vez establecido, será totalitario.
  • El Imperio Romano unía muchas naciones muy diversas, étnicamente, culturalmente y religiosamente (“como hierro mezclado con barro”). De la misma manera, el NOM pretende “integrar” las naciones más diversas en una unidad.
  • El Imperio Romano perseguía a los cristianos y hacía guerra contra los judíos.

El capítulo 7 de Daniel va paralelo con el capítulo 2; aquí los cuatro reinos son simbolizados con cuatro “bestias”. Mientras los tres primeros son animales conocidos (un león, un oso, un leopardo), el cuarto no tiene nombre:

“…y he aquí la cuarta bestia, espantosa y terrible y en gran manera fuerte, la cual tenía unos dientes grandes de hierro; devoraba y desmenuzaba, y las sobras hollaba con sus pies, y era muy diferente de todas las bestias que vi antes de ella, y tenía diez cuernos. Mientras yo contemplaba los cuernos, he aquí que otro cuerno pequeño salía entre ellos, y delante de él fueron arrancados tres cuernos de los primeros; y he aquí que este cuerno tenía ojos como de hombre, y una boca que hablaba grandes cosas. Estuve mirando hasta que fueron puestos tronos, y se sentó un Anciano de días, cuyo vestido era blanco como de nieve…” (Dan.7:7-9)

“Y veía yo que este cuerno hacía guerra contra los santos, y los vencía, hasta que vino el Anciano de días, y se dio el juicio a los santos del Altísimo; y llegó el tiempo, y los santos recibieron el reino. Dijo así: La cuarta bestia será un cuarto reino en la tierra, el cual será diferente de todos los otros reinos, y a toda la tierra devorará, trillará y despedazará. Y los diez cuernos significan que de aquel reino se levantarán diez reyes; y tras ellos se levantará otro, el cual será diferente de los primeros, y a tres reyes derribará. Y hablará palabras contra el Altísimo, y a los santos del Altísimo quebrantará, y pensará en cambiar los tiempos y la ley; y serán entregados en su mano hasta tiempo, y (dos) tiempos, y medio tiempo. Pero se sentará el Juez, y le quitarán su dominio para que sea destruido y arruinado hasta el fin…” (Dan.7:21-26)

Aquí también, el cuarto reino “hace guerra contra los santos” hasta el momento del juicio final, resp. la segunda venida del Señor. Este pasaje tiene otra paralela en Apocalipsis:

“Me paré sobre la arena del mar, y vi subir del mar una bestia que tenía siete cabezas y diez cuernos; y en sus cuernos diez diademas; y sobre sus cabezas, un nombre blasfemo. Y la bestia que vi era semejante a un leopardo, y sus pies como de oso, y su boca como boca de león. Y el dragón le dio su poder y su trono, y grande autoridad.” (Apoc.13:1-2)

Notamos que esta bestia reúne las características de las primeras tres bestias en la visión de Daniel (león, oso y leopardo), como el Imperio Romano “integró” los reinos de los babilonios, persas y griegos; y como el NOM pretende “integrar” todas las naciones del mundo. – El “dragón” fue presentado en el capítulo 12 como el mismo Satanás (12:9).

“También se le dio boca que hablaba grandes cosas y blasfemias; y se le dio autoridad para actuar cuarenta y dos meses.” (Apoc.13:5)

Notamos la similitud con el cuerno “que hablaba grandes cosas” en la visión de Daniel. De la misma manera en la siguiente cita:

“Y se le permitió hacer guerra contra los santos, y vencerlos. También se le dio autoridad sobre toda tribu, pueblo, lengua y nación. Y la adoraron todos los moradores de la tierra cuyos nombres no estaban escritos en el libro de la vida del Cordero…” (Apoc.13:7-8)
“Y hacía que a todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, se les pusiese una marca en la mano derecha, o en la frente; y que ninguno pudiese comprar ni vender, sino el que tuviese la marca o el nombre de la bestia, o el número de su nombre. … Y su número es seiscientos sesenta y seis.” (Apoc.13:16-18)

Obviamente se trata de un gobierno de alcance mundial. En estos pasajes se describen los tres aspectos del NOM: el dominio político (“autoridad sobre toda tribu, pueblo, lengua y nación”); el control de la economía (“que ninguno pudiese comprar ni vender…”); y el dominio religioso (“y la adoraron todos”). Un gobierno mundial bajo los auspicios de la ONU no podrá ser otra cosa que el reino de la “bestia” profetizado en Apocalipsis 13.

(Notemos que la “bestia” no es una sola persona, sino un gobierno o imperio entero. Los “cuernos” y “cabezas” de la bestia, sin embargo, parecen indicar varios gobernantes que representan su poder, vea 17:10-13.)

El verso 7 (“Y se le permitió hacer guerra contra los santos, y vencerlos”) podría incitar a algunos cristianos al fatalismo: “Si esto sucederá de todas maneras, ¿para qué oponerme? ¿Por qué no “integrarme” no más al Nuevo Orden Mundial?” –

Pero las Escrituras nos dan una advertencia seria:

“Si alguno adora a la bestia y a su imagen, y recibe la marca en su frente o en su mano, él también beberá del vino de la ira de Dios … y será atormentado con fuego y azufre delante de los santos ángeles y del Cordero; y el humo de su tormento sube por los siglos de los siglos.” (Apoc.14:9-11)

Algunos otros evangélicos quieren consolarse con que “de todas maneras seremos raptados antes que suceda todo esto”. Aunque apoyada por muchos teólogos, ¡esta idea no tiene sustento bíblico!

Apocalipsis 13:7, que acabamos de citar, demuestra claramente que los santos todavía están en la tierra en el momento del reino de la “bestia”. – 2 Tes.2:1-3 dice: “Pero con respecto a la venida de nuestro Señor Jesucristo, y nuestra reunión con él, … Nadie os engañe en ninguna manera, porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición…” – En Mateo 24, el Señor dice: “Entonces os entregarán a tribulación y os matarán, y seréis aborrecidos de todas las gentes por causa de mi nombre. … Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo.” (v.9.13) – “Cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel…”(v.15) (si los santos lo pueden “ver”, obviamente están todavía en la tierra en aquel momento) – “Así que, si os dijeren: Mirad, está en el desierto, no salgáis; o mirad, está en los aposentos, no lo creáis. Porque como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del Hombre.” (v.26-27) – Es claro desde estos versos que no habrá ninguna venida “secreta” del Señor. Será un evento público que podrá ser observado desde la tierra entera. – “…y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria. Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro.” (v.30-31) – Es obvio que estos versos hablan del “rapto”, y que este sucederá con la venida “pública” del Señor, visible para “todas las tribus de la tierra”.

Es importante entender que este imperio se mostrará hostil solamente contra los cristianos. La mayoría de la gente creerá que viven en un tiempo maravilloso de “paz mundial”. (“Y se maravilló toda la tierra en pos de la bestia … y adoraron a la bestia, diciendo: ¿Quién como la bestia, y quién podrá luchar contra ella?” – Apoc.13:3-4) No les importará mucho si por ello tienen que adorar a la bestia, y no les importará si tienen que someterse a un control totalitario. Serán ganados más por el engaño y la propaganda, que por la violencia.(Vea lo que Francis Schaeffer dice acerca de la manipulación en los tiempos presentes.)

Por el otro lado, Dios no le permitirá gobernar a la “bestia” por mucho tiempo sobre el mundo entero: “Se le dio autoridad para actuar cuarenta y dos meses” (Apoc.13:5) – tres años y medio – una cifra que se repite en otras profecías en distintas maneras: “tiempo, dos tiempos y medio tiempo”, “1260 días”. Aunque no es del todo seguro si se trata de una cifra literal, de todos modos Dios acortará el tiempo de la “bestia”: “Y si aquellos días no fuesen acortados, nadie sería salvo; mas por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados.” (Mat.24:22) – Después, los juicios de Dios vienen sobre la bestia y su reino (Apoc. 16).

La “gran ramera”

Otro personaje importante de este reino anticristiano es la “gran ramera” que se describe en los capítulos 17 y 18 de Apocalipsis. Encontramos lo siguiente:

– La ramera se llama “Babilonia la grande” (17:5).En la Biblia, Babilonia es conocido sobre todo como un centro de religión falsa, y como el lugar de la primera gran rebelión organizada de la humanidad contra Dios.

– Comete fornicación con los reyes y los moradores de la tierra. (17:2, 18:3) “Fornicación”, en el lenguaje de la profecía bíblica, es a menudo un sinónimo de “idolatría”. Realmente, en la antigua Babilonia los dos iban juntos, porque practicaban la “prostitución sagrada” en honor a sus dioses.

– Está sentada sobre una bestia escarlata. (17:3)La descripción de esta bestia indica que es la misma como la bestia del capítulo 13.

– Es culpable de la muerte de muchos cristianos. (17:6, 18:24)

Hasta aquí podemos concluir, que la “ramera” significa un gran sistema de religión falsa, que persigue a los verdaderos cristianos. (La iglesia verdadera es descrita como la “novia” o “esposa” de Cristo, 19:7-8, entonces la “ramera” es una falsificación de la iglesia, una religión inmunda.) Esta falsa religión está “sentada sobre la bestia”, o sea, domina sobre el imperio anticristiano.

– La ramera está sentada sobre siete montes. (17:9) Esta es una pauta para identificar la ramera con la ciudad de Roma, que fue conocida como “la ciudad de los siete montes”.

– Se llama también “la gran ciudad” con muchas riquezas, “que reina sobre los reyes de la tierra”. (14:8, 17:18, 18:10.16.18.19.21) Otra indicación que señala a Roma, en aquel tiempo la ciudad más grande y más rica, la capital del mundo conocido.

– Está “sentada sobre muchas aguas”, que “son pueblos, muchedumbres, naciones y lenguas”. (17:1.15) Esto indica la influencia mundial que ejerce la “ramera”.

Definitivamente, la palabra “Babilonia” aquí no puede referirse a la Babilonia literal, histórica, porque Jeremías profetizó que Babilonia será destruida (esto se cumplió en el año 312 antes de Cristo) y que nunca más será habitada (Jer.50:39-40). Pero el espíritu de Babilonia continuó: En el tiempo que Juan escribió el Apocalipsis, el emperador romano ejercía efectivamente el sumo sacerdocio de la religión babilónica, con el título de “Pontifex Máximus”; y todos los habitantes del Imperio Romano eran obligados a adorar al emperador como a un dios. (Esta fue una de las razones por qué los romanos perseguían a los cristianos: Los cristianos se negaron a adorar al emperador.) En el siglo IV, este sacerdocio babilónico pasó al obispo de Roma (por lo que “Pontifex Máximus” es hasta hoy un título del papa romano). La iglesia romana empezó a mezclar el cristianismo con ideas paganas, y adoptó muchos ritos paganos. Esto es “fornicación espiritual”. Además, durante toda la Edad Media, la iglesia católica romana dominaba sobre casi todos los gobiernos de Europa. Realmente “la ramera estaba sentada sobre la bestia”.

No hay que olvidar que la profecía bíblica describe eventos históricos desde la perspectiva de la eternidad. Entonces no debemos asombrarnos si un desarrollo histórico de doscientos o cuatrocientos años se describe como un único evento. La profecía bíblica puede incluso describir eventos muy separados en la historia, como si fuera uno solo. (Por ejemplo, muchas profecías del Antiguo Testamento describen la primera y la segunda venida de Jesucristo como un solo evento.) Así también debemos entender las profecías acerca de la “bestia”: Gran parte de las profecías se aplican perfectamente al Imperio Romano de la antigüedad, que era la “bestia” en los tiempos de Juan. Sin embargo, este imperio anticristiano ha continuado obrando por toda la historia (a menudo a escondidas), y se está manifestando nuevamente en nuestros tiempos. Por eso escribe Juan en el primer siglo, que “ahora han surgido muchos anticristos” (1 Juan 2:18), y Pablo dice que “ya está en acción el misterio de la iniquidad” (2 Tes.2:7); pero se manifestará plenamente antes de la venida de Cristo (2 Tes.2:8-10).

La iglesia romana sigue ejerciendo bastante poder; y además, con la “Nueva Era” y su “integración” de todas las religiones se está levantando un nuevo sistema de “fornicación espiritual”, que podría muy bien algún día unirse a Roma. Entonces, usemos la profecía bíblica como una brújula para discernir los tiempos presentes; pero no intentemos usarla para construir un “mapa del futuro”. Lo más importante es asegurar que seamos del lado de Dios, pase lo que pase.

La soberanía nacional es bíblica

Frente a la corriente de la globalización, tenemos que mantener que la soberanía de las naciones es un principio bíblico. En su juicio sobre Babel (Gén.11:4-9), Dios hizo claro que la unión de la humanidad bajo un solo gobierno es rebelión contra Dios. (Nadie más aparte de Dios tiene derecho de gobernar sobre todas las naciones.)

Más tarde dice:“Cuando el Altísimo hizo heredar a las naciones, cuando hizo dividir a los hijos de los hombres, estableció los límites de los pueblos, según el número de los hijos de Israel (otra traducción: “de los ángeles de Dios”)”(Deuteronomio 32:8)Entonces es la voluntad de Dios que los pueblos (o naciones) tengan límites.De manera parecida dijo Pablo:

“…y les ha prefijado el orden de los tiempos, y los límites de su habitación; para que busquen a Dios…” (Hechos 17:26-27)

Es claro que esto no implica que las naciones tengan que complicar nuestros viajes con pesados trámites burocráticos. Pero los intentos actuales de derribar fronteras y anular las soberanías nacionales, van claramente en contra de los principios bíblicos. Podríamos decir incluso que estas intenciones de ganar control sobre las naciones, son una nueva forma de colonización.

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