VISIÓN   CELULAR   O   VISIÓN   SATÁNICA

Por MANOEL BASÍLIO

(Diácono de la Iglesia Asamblea de Dios, Presidente de Los Gedeones Internacionales en Brasil, Campo Campiña Grande Norte)

Introducción

Hemos visto con nuestros propios ojos cómo una iglesia local sucumbió ante las prácticas engañosas provenientes del G-12 de César Castellanos, la ya muy famosa y debatida Visión Celular.

No debemos ser ingenuos y evaluar el desempeño de una congregación sólo por el número de adeptos o el ingreso económico obtenido. En el mundo espiritual existen muchos otros factores que debemos considerar; es más, estos factores deben ser puestos a la luz de la Biblia para ser aprobados o rechazados como comprobantes de éxito.

El Gobierno de los 12 (G-12) trae bajo sus brazos un programa que pretende dar un crecimiento acelerado a las iglesias evangélicas en general. Sabemos que en ámbitos evangélicos existe un anhelo sin medida en los corazones de los pastores y miembros en general por ver aumentarse el número de conversos y ¿por qué no? también, el aumento de los recursos económicos de la iglesia local. Ambas cosas en sí mismas no tienen nada de malas.

Nuestra preocupación se centra en que pastores y otras autoridades eclesiásticas por ambición desmedida, o por desconocimiento, abracen el plan propuesto por el G-12, pues entendemos por las investigaciones realizadas que tal programa aplicado a una iglesia trae más efectos nocivos que bendiciones.
Por tal motivo presentamos el resultado de nuestra investigación en este trabajo para que sea analizado por todos los interesados.

Recalcamos que Dios no usa nuestras unidades de medidas para calificar de exitoso o no a un pastor o a una congregación. Que no tengamos una mega-iglesia no significa que hayamos fracasado. Como dijo hace poco un pastor amigo: “Satanás no le teme a las mega-iglesias, le teme a ese puñado de hermanos constantes en la oración.”

“Mas os ruego, hermanos, que os fijéis en los que causan divisiones y tropiezos en contra de la doctrina que vosotros habéis aprendido, y que os apartéis de ellos. Porque tales personas no sirven a nuestro Señor Jesucristo, sino a sus propios vientres y con suaves palabras y lisonjas engañan los corazones de los ingenuos,” Romanos 16. 17 – 18.

“Para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error,” Efesios 4:14.

¿En qué consiste la Visión Celular o G12?

En Colombia existe actualmente una iglesia neo-pentecostal carismática, de tendencia ecuménica, llamada Misión Carismática Internacional. Esta iglesia fue fundada por el Pastor César Castellanos.

Castellanos tuvo una iglesia que en un año, según dicen, creció de 30 a 120 personas. Pero, disconforme con el resultado numérico, renunció y se apartó de tal iglesia (megalomanía). En una ocasión, estando de vacaciones en una playa colombiana, recibió una visión donde supuestamente Dios le mostró el modelo de iglesia que Él quería.

Nota: Ninguna de las 7 Iglesias a quienes Jesús se dirige en Apocalipsis siquiera se acerca a lo ideal, sin embargo aquí se nos presenta un hombre diciendo tener la fórmula del éxito.

El plan general del G-12 está montado sobre el número 12; dicen que es el modelo que Jesús mismo impuso estando en la tierra al escoger y discipular a 12 hombres. Éstos, a su vez, llevarían el evangelio a diferentes comunidades del mundo.

El G-12 propone estructurar toda su organización sobre el número 12, dicen que el secreto está en el número 12 y que organizándose de ese modo las iglesias obtendrían un crecimiento sobrenatural.

Aquí, y de entrada, tenemos nuestro primer cuestionamiento sobre lo planteado por Castellanos; y consideramos que existe una confusión generalizada con respecto a qué es un modelo y que son simples sucesos que están relatados en el libro de los Hechos. Concretamente creemos que el hecho de que Jesús haya escogido a 12 personas para sus discípulos, no significa que las iglesias evangélicas deban organizarse en grupos de 12 necesariamente como un mandato divino. Además, no tenemos evidencias en el Libro de los Hechos, o en la iglesia primitiva, de que los discípulos hayan vuelto a reproducirse en otros 12 exactamente (como lo afirma Castellanos debe suceder hoy en las iglesias). Notamos, por ejemplo, que en la primera necesidad que tuvieron de organizarse eligieron a 7 diáconos, Hch. 6:1-7.

Además, debemos señalar que existen otros eventos “modelos” en el Libro de los Hechos que son difícilmente aplicables a nuestra época o a ciertos países, tales como la venta de los bienes particulares y la tenencia en común de todas las cosas, Hch. 2:43-46 y 4:34-35. “Así que no había entre ellos ningún necesitado; por que todos los que poseían heredades o casas, las vendían, y traían el precio de lo vendido, y lo ponían a los pies de los apóstoles; y se repartía a cada uno según su necesidad”. Si realmente todo el contenido de Hechos debe ser aplicado como modelo, ¿cómo aplicamos esto a nuestros días?

Consideramos, finalmente, que Jesús llamó a 12 con un fin que va más allá de nuestro inmediato razonamiento, y que para un estudio a profundidad de ese tema debemos usar aun más tiempo y espacio en esta edición. Sin embargo, debemos mencionar brevemente el carácter escatológico de muchos sucesos bíblicos. El número 12 significa elementalmente perfección de gobierno. 12 es producto de 3 (el número perfectamente divino y celestial) y el 4 (el terrenal, el número de lo que es material y orgánico). Demostrando así el gobierno de la TRINIDAD (3)  sobre la TIERRA (4).

Es mediante este juego de números como entendemos dos cosas a la luz de este estudio; primero, que el gobierno perfecto es solamente capacidad de Dios; y, en segundo lugar, comprendemos que lo que gente como Castellanos, Escrivá y otros pretenden es tomar atributos divinos.

El Gobierno perfecto será solo posible en el milenio y en la eternidad bajo el reinado de Cristo; es aquí donde se nos abre el panorama para entender algo del porqué Jesús trabajó con 12.

Ap. 21:10-14, al describir la Nueva Jerusalén dice: “Tenía un muro grande y alto con doce puertas; y en las puertas, doce ángeles, y nombres inscritos, que son los de las doce tribus de los hijos de Israel; al oriente tres puertas; al norte tres puertas; al sur tres puertas; al occidente tres puertas. Y el muro de la ciudad tenía doce cimientos, y sobre ellos los doce nombres de los doce apóstoles del Cordero.”

Ap. 21:16-17: “La ciudad se halla establecida en cuadro, y su longitud es igual a su anchura; y él midió la ciudad con la caña, doce mil estadios; la longitud, la altura y la anchura de ella son iguales. Y midió su muro, ciento cuarenta y cuatro codos, de medida de hombre, la cual es de ángel”.
Las medidas de la Nueva Jerusalén serán de 12,000 estadios de arista, en tanto que su muro será de 144 codos (12×12). Si la iglesia debe organizarse necesariamente de a 12, ¿quien osará ocupar el lugar de Jesús? No te sorprendas hermano; lamentablemente existen hombres soberbios que, al igual que su padre, el anticristo, pretenden usurpar el lugar que sólo pertenece a Cristo en una flagrante burla al Salvador.

El G-12 inicialmente propone y basa su estructura en dos eventos: las reuniones en células homogéneas (mismo sexo y edad); y en los encuentros. Las células se reúnen en las casas y están formadas por 12 y, cuando obtienen un crecimiento considerable,  se dividen formándose nuevas células.

Los encuentros son llevados a cabo generalmente una vez al mes. A estos encuentros son llevados los nuevos conversos y también los creyentes antiguos de la iglesia que abraza la visión.

Hasta aquí parece todo ir bien; el problema está en la filosofía general que con magistral sutileza tuerce doctrinas y usos propios de las iglesias evangélicas. Incansables esfuerzos realizaron las congregaciones fundamentadas en la Biblia para demostrar al mundo transparencia, luz y honestidad en cuanto sus prácticas y administraciones; sin embargo, el G-12 se realiza con una nube de misterio y sigilo que pretende ocultar un sin fin de cosas.

Para que todo vaya bien y la visión tenga éxito, los proponentes del G-12 no sólo recomiendan, si no exigen, que sean adoptados sus manuales y libros (“Manual del Encuentro” y “Aplicando con Eficacia la Visión”). En tales materiales, y sin el apercibimiento de los miembros de una iglesia local, es donde se gestan con asombrosa sutileza las maquiavélicas estrategias de dominio y sometimiento.

(San) Ignacio de Loyola y el ocultismo

Principios ocultistas desarrollados y aplicados en el cristianismo católico por Ignacio de Loyola.

En los encuentros llevados a cabo por el G-12 o Visión Celular, se practican actividades asombrosamente parecidas a las desarrolladas por Ignacio de Loyola. En prácticas como la regresión, la búsqueda de Dios por la fuerza de la mente o de la imaginación humana, se mantiene un silencio y se lleva a cabo un ejercicio mental guiado por otra persona; el encuentrista es guiado hasta el momento de su gestación.

Ignacio de Loyola

Ignacio nació en en España en 1491 y recibió el nombre de Íñigo de Loyola. En 1521, defendiendo a la ciudad de Pamplona del asedio de los franceses, fue herido en una pierna por una bala de cañón, un hecho que sería trascendental en su vida. Los franceses, admirando su valor en la batalla, lo devolvieron para que fuera curado.

Una vez de vuelta en su castillo, Ignacio, buscando restablecer su pierna, se sometería a dolorosísimas operaciones, que lo pusieron al borde de la muerte, y lo dejaron cojo por el resto de su vida. Aburrido durante su larga convalescencia, pidió que le diesen libros. Le prestaron uno sobre la vida de Cristo y otro conteniendo las vidas de santos. Mientras tanto, sus sueños de gloria persistían (megalomanía), pero lo dejaban insatisfecho; mientras que después de leer los libros de espiritualidad se sentía en paz y satisfecho. Meditando sobre esto, decidió abandonar sus antiguos objetivos y ponerse al servicio del Señor: desde ahora sería un caballero de Cristo. Ya recuperado, partió a Barcelona para ir después a Tierra Santa.

En el camino a Barcelona, se detuvo en una ciudad llamada Manresa, donde permanecería por diez meses, rezando y ayunando intensamente en una cueva. Allí concibió los Ejercicios Espirituales, y tuvo una visión, después de la cual, nunca vería al mundo como antes: Dios le había concedido la gracia de encontrarlo en todas las cosas que veía.

Inició en España sus estudios para ser sacerdote pero los tuvo que finalizar en Francia. Ignacio y sus compañeros, meditando sobre su futuro, determinaron fundar una congregación, y así, en 1540, nació la Compañía de Jesús, de la cual Ignacio fue elegido superior general. Ignacio se dedicaría a partir de entonces a regular y mantener unida a la orden a través de cartas. Vería crecer a la Compañía, que durante su vida pasó de tener ocho, a mil miembros.

Loyola desarrolló todo un sistema para buscar a Dios. Esta metodología estaba expresada en un libro que servia de guía a los que se ejercitaban con estas prácticas mentales. En ella se indicaban con mucha exactitud los pasos a seguir para obtener un encuentro efectivo con Dios.

Lo que Loyola descubrió no es otra cosa que el ocultismo, desde el punto de vista bíblico. Así como los brujos del África y como los mentalistas de la India de Japón o de China practican el mentalismo dándole otros nombres, así Loyola desarrolló un mentalismo ocultista con revestimiento cristiano.

El mecanismo de Loyola otorgaba una supuesta facilidad para encontrar a Dios en todas las cosas. Fenómenos que pueden acompañar a estos Ejercicios Espirituales: toques y halagos divinos, dardos de fuego, éxtasis, arrebatamientos, raptos de amor, vuelos del espíritu, levitación, bilocación, estigmatización, la transformación dolorosa como en el Huerto de los Olivos.
Lo que Loyola practicaba, aunque muchas veces fue observado con dudas por las autoridades católicas de la época, fue finalmente aprobado por los siguientes papas. Incluso los pontífices del siglo XX califican a Ignacio de Loyola como una mente brillante del cristianismo-romano.

Ya en su época Loyola influyó mucho en los cristianos. Sus prácticas llegaron ser muy difundidas y aceptadas. Aun en nuestros días existen casas de retiros donde se llevan a cabo los Ejercicios Espirituales. Esta práctica es incluso recomendada y bien vista por las autoridades eclesiásticas católicas, sin embargo, éstas recomiendan que tales prácticas sean sólo experimentadas por personas adultas.

La organización fundada por este sacerdote tuvo un crecimiento muy grande aun durante su vida: la Compañía de Jesús u Orden de los Jesuitas. Los Jesuitas tienen una conocida reputación de ocultistas, o sea lo que enseñan a la feligresía es sólo una forma liviana (light) de ocultismo.

No  sólo Loyola  fue  el  santo católico  que  tuvo  experiencias  paranormales.  F. Leroy fue más allá al recopilar hasta 250 místicos cristianos capaces de atentar contra la ley de la gravedad, ampliando la lista de Göres con nombres como San Bernardo, Santo Domingo, San Buenaventura, Pedro Armengol, San Vicente Ferrer, Francisco Suárez, Felipe Neri, Juan de la Cruz, José Oriol, Juan Bosco, Santa Gemma Galgani, Teresa Newman, etc.

Sabemos que la Iglesia Católica considera la posibilidad de elevar a la categoría de Santo a sus hombres que realizaron hazañas sobrenaturales, tales como levitaciones y otros fenómenos parasicológicos. No debemos asombrarnos por las prácticas católicas, pues ellos aprueban y no rechazan abiertamente muchas de las prácticas que para los evangélicos son de orden ocultista. Aun mantienen las casas de retiros donde practican los Ejercicios Espirituales desarrollados por Loyola.

Ignacio decía lo siguiente respecto a los Ejercicios Espirituales: “Y como yo hoy en esta vida no sepa en qué alguna centella os pueda satisfacer, que poneros por un mes en Ejercicios Espirituales con la persona que os nombren […]. (Los ejercicios son) todo lo mejor que yo en esta vida puedo pensar, sentir y entender, así para el hombre poderse aprovechar a sí mismo, como para poder fructificar, ayudar y aprovechar a otros muchos…”

De los Ejercicios Espirituales de Loyola

Deben realizarse en un lugar apartado, fuera del hábitat diario de la persona. En cuanto a los Encuentros del G-12, Loyola aconsejaba que los principiantes no tuvieran acceso al manual de Ejercicios Espirituales. Aconsejaba; “No ponerles en contacto con el libro sin la preparación suficiente. De ordinario ha prevalecido la letra sobre el espíritu y más perjuicio que ventajas…”   En  las  recomendaciones  dadas en el Manual del Encuentro del G-12, en su página 3 dice: “Es expresamente prohibida la lectura o manoseo de este Manual por personas que aun no pasaron por el Encuentro”.

En el manual de Loyola, así como en el manual del G-12, existe un orden a seguir, con oraciones y frases que deben ser mencionadas con exactitud.
Se busca la autoflagelación mental por la culpa, los pecados, las debilidades carnales. En los encuentros ideados por Castellanos es idéntico.
El cuerpo y el alma experimentan una separación. Se pierde el contacto con la realidad.

Se experimentan sensaciones paranormales, tales como: regresión,  visualización del pasado, éxtasis, vuelos del espíritu, etc.  Da a los participantes una sensación de felicidad única, un gozo incomparable con otras experiencias. Motiva a las personas a vivir una vida apartada de los pecados.
Temas tratados en los ejercicios de Loyola: reconocimiento del pecado y de sus consecuencias, reconocer y comprometerse en la lucha por superar los factores interiores y exteriores que impiden una respuesta libre, vida de Cristo hasta el día Domingo de Ramos, la Pasión, la Resurrección y Ascensión de Nuestro Señor Jesucristo.

Algunas de estas experiencias podían ser bien vistas por un cristiano, sin embargo, la Biblia nos advierte sobre este tipo de prácticas. Sabemos que la organización fundada por Ignacio de Loyola llegó crecer tanto y expandirse en el mundo entero, llevando sus prácticas a lejanas tierras.

De Loyola a Escrivá con el Opus Dei

El G-12 evangélico, en cuanto al sistema, a la metodología operacional y al psicologuismo, tuvo como su antecesor al G-12 de Escrivá, que forma parte del romanismo. Pueden decir que es coincidencia, pero es innegable la procedencia jesuítica de la sigla, del sistema y de los métodos. Como mínimo hay uso indebido del nombre y del esquema programático, por parte de César Castellanos quien asegura haber recibido el modelo de los 12 por revelación divina. Castellanos basa todo su ministerio sobre la visión que supuestamente recibió; sin embargo, la historia nos dice otra cosa.  Aquí nos preguntamos: ¿Dios copió de Escrivá? o ¿miente Castellanos?

El sacerdote español José Maria Escrivá de Balaguer fue realmente el creador del G-12, el 2 de octubre de 1928. Su organización fue designada por él mismo como “Opus Dei” (Obra de Dios ).  Dijo que “Dios se dignó iluminarlo y tuvo una visión mística sobre el Opus Dei y lo que el Señor quería con ‘la obra’ a través de los siglos, hasta el final de los tiempos” (en realidad tuvo alucinaciones o creó una fantasía para parecer grande). Es común en los locos creer que tienen una misión mundial salvífica.

José María Escrivá de Balaguer

Existían al inicio trece clérigos, todos con votos declarados y sacramentados  por  el romanismo: votos de obediencia, castidad y pobreza. Sin embargo, uno de ellos renegó de tales votos al contraer matrimonio. Permanecieron doce (12) compañeros fieles y sumisos. Se formó entonces y definitivamente el G-12 o Gobierno de los 12, que se comparaban osadamente con Jesús y sus doce discípulos, donde Escrivá ocupaba el lugar del Hijo de Dios (megalomanía). La finalidad era reclutar laicos prominentes de varios sectores sociales.

Realizaban encuentros para trabajar en ellos la “filosofía del sigilo”, la más poderosa arma de los Jesuitas, hasta tener la seguridad de la “fidelidad absoluta”.  Los reclutados por Escrivá y sus clérigos eran programados para decir que no había secreto alguno; “mantenemos sigilo sólo para provocar curiosidad”.  Decían: “mientras más curiosidad despierten por el Opus Dei, más ayudarán a divulgar su obra y el cristianismo”.

Según el Pastor Onezio las manifestaciones mas divulgadas y difundidas, hijas predilectas del Opus Dei de Escrivá, fueron y son “Los Cursillos de la Cristiandad”. Las personas eran retiradas de sus familiares y llevadas a lugares por ellas desconocidos. Se rompían los vínculos de parientes y se comprometían a trabajar por el Opus Dei.  Lo que leemos del Opus Dei no es sólo su extensa lista de logros, de bibliotecas edificadas y de instituciones educativas que este grupo ha levantado. En su “contratapa” nos encontramos con penosas historias y relatos de vidas que fueron primeramente “lavadas” y después sometidas a un sistema totalitarista.

Para que tengamos una idea del infierno psíquico que vivieron algunos ex-integrantes del Opus Dei (primo del G-12 evangélico), veamos lo que dice Raimundo Pániker: “El Opus, dice Pániker (éste entró en la Obra en 1939 y se marchó en 1966. Fue ordenado sacerdote en la segunda promoción, es decir, al año siguiente que los “tres primeros”), quiere salvar al mundo de sí mismo en nombre de Dios, pero según sus propias condiciones. Las condiciones del Opus, por supuesto, son idénticas a las de su fundador. Toda gracia que conduce a la salvación llega a los miembros del Opus Dei a través de su fundador. A través de la gracia del fundador eres lo que eres.  De ahí los traumas que sufren los que se salen. Demasiado a menudo creen, y los miembros del Opus lo piensan así, que al separarse de esta fuente de gracia se ponen a sí mismos fuera de esta institución de inspiración divina e inalterablemente  perfecta,  y  están  destinados  a  condenarse eternamente. “El demonio actúa rápidamente  y lo hará si me marcho de aquí (citado en el “Catholic Pictorial”, 13 de septiembre de 1981. La señorita Gould ya ha dejado el Opus).  El impacto sobre los miembros del Opus es predecible. Se les separa tempranamente de su familia natural. Se les enseña a creer que la salvación es imposible, ahora que son miembros del Opus Dei, sino sólo a través de la organización en la que han ingresado. Suple su vida familiar, su medio ambiente, al menos en todo lo que no sea actividad profesional y, en muchos casos, especialmente para las mujeres, también ésta. Cuando están desengañados, por tanto, el impacto emocional es aplastante. Los que quieren marcharse no tienen a nadie a quién recurrir, nadie, fuera del Opus, con quien establecer una relación lo suficientemente estrecha como para que puedan confiar en ellos. Y también han sido educados en la creencia de que al romper sus lazos están cometiendo el pecado más infame. La salvación es transmitida a través del Opus. Sin el Opus, el antiguo numerario está condenado.” (Recogido por Michael Walsh, “El mundo secreto del Opus Dei”).

Sigue diciendo: “En la Obra empequeñecen a Dios y le hacen cómplice de una increíble tela de araña para tenernos bien aferrados con frases tan engañosas como “la infidelidad, romper la unión con Dios, eso es lo grave” (Escrivá). ¡Ahí está la trampa! Míralo de la siguiente forma: Para Escrivá, irse de su obra es igual que… ¡romper la unión con Dios! (¿Cuánta soberbia se necesita para hacer una afirmación semejante?)”

Por algunas facciones dentro del catolicismo, el Opus Dei es considerado como una secta peligrosísima psicológicamente hablando, leemos un artículo que dice: “…abundan los casos de perturbación psiquiátrica. Deforman la personalidad por desenvolverse en normas producto de la mente enferma de Escrivá. El obispo del Opus Dei Xavier Laurizaca, que prologó el libro ‘Camino’ de Escrivá, terminó en un manicomio.  El padre Arrupe pensaba que el caso de Escrivá se inscribe dentro del psicoanálisis, pues a menudo afloraban sus obsesiones sexuales.

Carmen Tapia, ex-miembro y autora de ‘Tras el Umbral-Una Vida en el Opus Dei’, refiere que Escrivá dijo sobre una miembro que secretamente le trajo correspondencia: ‘ahora será azotada, bájenle la falda, rompan sus calzones, y denle en el potro’.  Otro rasgo de megalomanía es que se comparó con Cristo al reclutar 12 colaboradores  para empezar su ‘obra de Dios’ (Opus Dei), de la cual ha dicho que es divina. Esto significa blasfemia, habla del producto de su perversa mente como si fuera obra de Dios. Se debe tener presente que Escrivá de Balaguer fue un enfermo mental, cuya desquiciada ‘doctrina’ ha conducido a más de uno al manicomio o a la consulta psiquiátrica (como es el ya conocido caso de Tudela)”.

Existen serios indicios y características que delatan al G-12 como una copia calcada de lo desarrollado por Loyola primero y adaptado al siglo XX por José Maria de Escrivá. Citar de nuevo las similitudes sería extender por demás este material, sin embargo, instamos a los pastores y cristianos en general a investigar sobre estos tópicos, investiguen, lean y examinen con detenimiento pues la salud de las iglesias evangélicas está en juego.

1 Corintios 10:15,  “Como a sensatos os hablo; juzgad vosotros lo que digo”.
En demostración de extrema arrogancia decía Escrivá: “la historia de la obra (Opus Dei) se tendrá que escribir de rodillas”.

Nota de los autores de este material: Nosotros los que somos libres por la sangre de Cristo escribimos de pie sin arrodillarnos jamás ante megalómanos enfermos que intentan someter al rebaño del Señor.

Definiendo al G-12

¿Cómo definir al G-12? ¿En que contexto situarle? El mundo actualmente se encuentra infestado de millares de corrientes autodenominadas cristianas, los teólogos se esfuerzan por dar a cada movimiento, corriente o expresión de cristianismo un nombre y una ubicación en el espectro de las denominaciones e iglesias. Si para los teólogos éste es un trabajo arduo, imagínese lo que es mantener un orden en la mente y creencias del pueblo.

Ahora bien, respecto al G-12 encontramos muchos intentos por definir qué representa esta organización en el ámbito eclesiástico. Queremos a continuación transcribir para ustedes la definición del Pastor Onezio Figueiredo que dice así: “Preliminarmente, afirmamos que se trata de un movimiento para-eclesiastico inter-denominacional de supuestos propósitos de evangelismo y avivamiento, de naturaleza carismática, procedente del carismatismo neo-pentecostal, de supuestos objetivos misiológicos. Se fundamenta en un sistema organizacional muy amplio. Recoge participantes de todas las denominaciones.  Los recogidos en la “secretísima sala de editaciones” (encuentros), a decir verdad, se tornan, “después de trabajados emocionalmente”, afiliados permanentes de los “encuentros”.  Sigue diciendo el Pastor Onezio: “Como movimiento para-eclesial, se monta, inicialmente en una forma indefinida para obtener lo siguiente:

a) Ganarse la simpatía de los miembros de las iglesias establecidas e institucionalizadas hasta que éstas se despierten o sus miembros sean alertados; sus agregados apasionados y fanáticos son suficientemente fuertes para dividir la iglesia original a favor del “verdadero cristianismo” que “descubrieron”.

b) Colocar y mantener como carátula, hasta donde les convenga y les sean útiles, los temas evidentes de una iglesia; familia, evangelización y santificación.

c) Intentar establecer dentro de una iglesia diferencias entre los miembros normales y los “mejorados” por el G-12.

d) Impedir, por el mayor tiempo posible, por el medio del masónico recurso del “sigilo”, la exteriorización de sus doctrinas y objetivos, dificultando la investigación de su cuerpo ideológico, el análisis independiente de su filosofía y la critica honesta de su confesionalidad. Y no sólo es el sigilo de sus actividades, más bien es sigilo del contenido que es cuidadosamente preservado; no existen materiales distribuidos a los participantes, nada de filmaciones o grabaciones por parte de los participantes.

e) Remueve la obediencia  y  la  fidelidad  debida a Cristo hacia los líderes del G-12 y hacia los pastores que abrazan la visión.

f) Sustentar y divulgar las herejías del mentalismo y de la “fe positiva”.

Las Herejías de Castellanos y el G-12

En esta sección deseamos poner a consideración las cosas raras que hacen y dicen los principales lideres del G-12, como César Castellanos, René Terra Nova y Valnice Milhomens, además de las practicas llevadas a cabo en sus diferentes actividades.

El G-12 se presenta como la gran propuesta para el nuevo milenio.  Poco de nuevo tiene este movimiento para-eclesiástico, lo que más atrae es la facilidad de crecimiento que demuestra, pero sobre sus prácticas y doctrinas no hay nada novedoso para un estudioso dedicado de la Palabra y de los hechos históricos en las iglesias a través de los siglos.

La mayoría de los participantes desconocen el origen del movimiento, y sus propuestas. Fascinados por el impacto emocional y el aparente resultado inmediato, ven en el G-12 la esperanza de alcanzar la unidad de la iglesia y una reforma estructural.

Deseamos que pongan especial atención en los relatos de Castellanos, el mismo declara lo siguiente: “En 1991, sentimos que se aproximaba un mayor crecimiento, mas algo impedía que el mismo ocurriese en todas las dimensiones. Estando en uno de mis prolongados períodos de oración, pidiendo dirección de Dios para algunas decisiones, clamando por una estrategia que ayudase a la fructificación de las setenta células que teníamos hasta entonces, recibí la extraordinaria revelación del modelo de los doce.  Dios me sacó el velo. Fue entonces que tuve la claridad del modelo que ahora revoluciona el mundo en cuanto al concepto más eficaz para la multiplicación de la iglesia: Los doce. En esta ocasión, escuché al Señor diciéndome: ‘Vas a reproducir la visión que te he dado en doce hombres, y éstos deben hacerlo en otros doce, y éstos, a su vez, en otros!  Cuando Dios me mostró la proyección de crecimiento, me maravillé’ ”.

En otra parte de su libro Castellanos dice: “Sentí mi espíritu desprendiéndose de mi cuerpo. Luché; pero una fuerza invisible manejaba mi alma. De repente, vino a mi mente la prueba del mes anterior y recordé las palabras “no es la hora;” me apropié de ellas y dije: Señor no es posible que tú permitas esta muerte, no es la hora, tú me necesitas en la tierra, dame fuerzas para regresar a mi cuerpo y poder levantarlo en tu nombre”.

Este relato de Castellanos más que un encuentro con Dios se parece a los viajes experimentados por Loyola y otros ocultistas que sienten el desprendimiento del alma de su cuerpo; es más semejante a las experiencias paranormales  de  los  practicantes  de  yoga  y otras formas de mentalismo. ¿De qué fuerza invisible habla él realmente? Además, sorprende la forma arrogante en que él se expresa a Dios, diciéndole que Él le necesita en la tierra.
El G-12
niega la obra redentora de Cristo, se opone sutilmente a la persona de Dios. Sus atributos son menospreciados, inclusive Su bondad, amor y justicia.

En una sesión de regresión, el ministrador del Encuentro conduce a los encuentristas a perdonar a aquellos que le hicieron sufrir en cada etapa, desde la infancia hasta la vida adulta, el ministrador debe instruir a los encuentristas a recordar los momentos difíciles, amargos, traumáticos, etc. Ellos tienen que perdonar a cada persona que dañó sus vidas, inclusive a Dios.
Esta afirmación se basa en la hipótesis de que alguien está enojado con Dios.

Con esto ignoran la naturaleza santa y justa de Dios, bien como su inmutabilidad,  y  acentúa  el  carácter   meritorio   del   sufrimiento   humano. Lo diremos de otra manera. ¿Recuerdan que durante el medioevo los católicos buscaban   compensar   sus  pecados  sometiéndose  a  rigurosos  castigos? En las muy famosas autoflagelaciones, se valían de látigos y otros objetos para infligirse dolores a sus cuerpos con el afán de pagar por sus hábitos pecaminosos.  Existían monasterios donde los monjes católicos se recluían y se sometían a prácticas donde sacrificaban sus cuerpos con sendos castigos intentando así limpiarse delante de Dios. Sin embargo, sabemos por las Escrituras que nada de lo que hagamos, ni obra alguna de parte nuestra puede pagar por nuestros pecados, sólo y solamente la obra redentora de Cristo en la cruz es valida ante la divina justicia. Loyola buscó la autoflagelación mental, gemía  y  se  dolía por sus pecados y sus debilidades carnales, así también el G-12 evangélico propone que las personas giman por sus pecados en una abierta autoflagelación mental.

El Manual del Encuentro utilizado por el G-12 expresa: el líder debe “Conducir a cada persona a reconocer que es pecadora y a confesar los pecados que todavía están por ser confesados”. Dice más: “Promover quebrantamiento con liberación de las amarras del pecado, a través de la oración”.

El Manual del Encuentro dice: “5. Nadie puede ser recibido en El encuentro después de la ministración de la primera noche.”

Es expresamente prohibido tal hecho. En el caso de que la persona no pueda ir desde la primera noche, deberá aguardar en oración la oportunidad que Dios le dará para que pueda hacer todo el encuentro”.

¿A qué se debe esto? Una rareza que no es por acaso. El Manual del G-12 dice que si una persona por algún motivo no puede asistir al encuentro desde su inicio mismo, no puede acoplarse a él una vez que se haya dado inicio.  ¿Por qué? ¿No será porque tal persona no habrá sido sometida a algún lavado y al entrar en frío podrá percibir lo errado de ciertas prácticas? Sin embargo, será que aquéllas que participaron desde el inicio ya cayeron en la “frecuencia hipnótica?” ¿Cuál es el campamento evángélico donde prohíben que te integres aun cuando ya se haya iniciado? Puedes aun ir al final del evento y nadie te dirá que: “Es expresamente prohibido tal hecho”.

El Manual del Encuentro dice: “Es expresamente prohibida la ida de personas que no hayan pasado por el Pre-Encuentro” “Deberá ser vedada la presencia de terceros en el local del encuentro, para que todo pueda tener un buen andamiento”.

“Tenga todo un cuidado especial con el equipo de la cocina. Seleccione a personas aptas y que entiendan del asunto. Para cocinar para 100 encuentristas y 20 ayudantes son necesarias por lo menos 6 personas en la cocina”.
Sólo preguntaremos algo aquí: ¿Qué es lo que tanto guardan? ¿Por qué tanto misterio si es que sólo hablarán de la Biblia y de sus verdades?  Hace más de 30 años asistimos a las iglesias evangélicas y nunca vimos tales cosas; todo siempre se hacía abiertamente ante los no convertidos, muy confiados de que nada ocultábamos; y ahora éstos del G-12
vienen con todo este velo?. ¡Qué raro!

El G-12 en las iglesias evangélicas

Los promotores de este sistema de evangelismo desean que la Visión Celular sea aplicada íntegramente en una iglesia; ellos rechazan la posibilidad de que una iglesia utilice sólo parte de su plan y deseche lo demás. Es un paquete cerrado que debe ser aplicado tal como fue diseñado, sin la mínima variación del modelo original. Es en esta manera que la visión rendirá sus frutos con efectividad al que inspiró tal programa: Satanás.

Atendiendo Satanás a los deseos y ambiciones de muchas personas que están en las iglesias por ganar almas, sumar números, con lo cual les vendría satisfacción personal, orgullo y recursos económicos, trazó entonces un plan para   cautivar  a  las  personas  ambiciosas  y  de  poca  preparación  bíblica. No  podemos  negar  que  entre  tantas personas que están involucradas con el G-12 habrá personas con buenas intenciones, pero justamente el plan satánico es extraviar a los que ya son salvos.

Es en este contexto que Satanás vende su “plan de evangelismo”, pero apóstata, a muchos pastores y lideres de iglesias. El programa en sí parece muy bueno y cristiano a primera vista, y puede engañar al más meticuloso examinador. Pero al analizarlo exhaustivamente no podemos llegar a otra conclusión: es una burla diabólica al verdadero evangelio.

–     Se burla de la obra redentora de Cristo.

–     Se burla de la criatura humana que busca con sinceridad a Dios.

–     Exalta el pecado, el pasado triste y oscuro de las personas.

–     Eleva al pastor y a los líderes a una posición exagerada, tal que en la psiquis de los adeptos al G-12 temen más a sus líderes que a Dios mismo.

–     Crea una clase que desprecia a los cristianos que no están involucrados en el programa G-12.

–     Se burla de la Palabra de Dios al aplicarla de forma sistematizada en el Manual del Encuentro y en otros libros que usan; encuadran la Palabra dentro de márgenes fijos por medio de frases y recitaciones que la congregación debe repetir en forma mecánica.

–     En los Encuentros el Manual se burla del Espíritu Santo, pues le fijan horas y minutos cuando Él debe actuar y someterse a las órdenes de los ministradores, como si Dios se encontrara presto a recibir órdenes de los humanos.

–     Se burla del evangelio abierto y claro proclamado en la Biblia por Jesús,  los apóstoles y otros predicadores que no ocultaron nada, que no se rigieron por modismos humanos, sino expusieron la Palabra de Dios obedientemente y donde fuera proclamaron con sencillez el evangelio.

–     En la iglesia local cambia la forma de celebrarse los cultos y reuniones; cambian las prioridades.

–     En el culto o cultos semanales enfatizan hasta el cansancio la necesidad y obligación de asistir a los Pre-encuentros, encuentros y pos-encuentros.

–     Se motiva a las personas con palabras alentadoras y, si esto no basta, se toca el ego de los hermanos, se utilizan frases y versículos bíblicos fuera de contexto para presionar diciendo cosas como que Dios quiere a valientes y que los cobardes morirán en el desierto, una vez más haciendo uso y abuso de presiones psicológicas.

–     Piden que las personas se comprometan a llevar adelante la visión y, aquellos que no lo hacen, son calificados de rebeldes, improductivos, cobardes y todo tipo de denigraciones.

–     Se restringe el acceso directo al pastor principal, todos deben sujetarse casi con temor a sus lideres y confesarles sus inquietudes, problemas y pecados.

–     Se fijan metas para las células, ganar una cantidad determinada de nuevos adeptos en determinado tiempo y, si la célula tiene bajo rendimiento, hacen los cambios y correcciones. Esto parece más una empresa de venta dirigida que una iglesia.

–     En los cultos los pastores no predican de otra cosa que no sea la visión, que hay que trabajar y producir para la visión.

–     Otras actividades propias de una iglesia son recortadas o anuladas, tales como los estudios bíblicos, doctrinas, programas para niños y adolescentes. Los grupos como “Exploradores del Rey”, “Misioneritas” y otros son relegados a segundo o tercer plano, ya no es importante el estudio de la Biblia a profundidad, la prioridad pasa a ser el G-12 o la Visión Celular. El método pasa a ocupar el primer lugar y no Jesús con su fundamento en la Biblia; y es aquí donde tarde o temprano viene la ruptura; muchos se retiran disconformes por el abandono de la Palabra de Dios como autoridad.

–     Los defensores del G-12 dirán que no es así, que para ellos la Biblia sigue siendo importante; pero en la práctica no es así. La negación de la Biblia y de Cristo no es verbal, sino se realiza por los actos donde se prioriza la visión y sus textos preelaborados como el Manual del Encuentro.

–     Otro cambio que hemos notado es el endiosamiento del pastor, que no acepta críticas con relación a la visión; dicen que la Visión no puede ser retocada, que no hay alternativa, no hay un plan B,  sino G-12 y sólo G-12.

–     Se genera y se instala el concepto de que las iglesias que no abrazan la visión van camino a desaparecer.

–     Todas las actividades y los fondos de la iglesia local giran en torno al G-12.

–     Se pretende que el nuevo converso se desarrolle y obtenga un crecimiento en tiempo récord, aproximadamente tres meses, en los que el nuevo converso ni leyó la mitad de su Biblia, pero sí fue bombardeado con los conceptos y reglas del G-12 y ya está preparado para captar adeptos.   ¡Qué ridiculez! Concordamos en que un nuevo convertido, desde el momento en que acepta a Jesús, puede testificar a otros de su fe, pero no compartimos que esto sea visto como una industria.

Otras características del G12

–     Muchas veces los pastores o líderes no explican a la congregación otros datos importantes de la visión, tales como el autor de la visión, su país de  origen, la forma en que Castellanos recibió la visión.

–     Catalogan a pastores y misioneros de épocas pasadas como fracasados, diciendo que tales evangelistas cometieron graves errores en cuanto al método elegido para evangelizar.

–     ¿Por qué el secreto? Dicen que es para crear expectativa y motivar a otras personas a asistir a los encuentros, pero creemos que ésta es solo una forma más de mentira.  Lo que realmente se pretende, y es demostrable a claras luces, es que nadie opine desde afuera, que nadie se interiorice y analice las doctrinas y reglas del movimiento G-12, pues sus prácticas en su mayoría atentan contra principios bíblicos.  Aquéllos que han pasado por el encuentro y que tienen poco fundamento bíblico, son tomados y retenidos en la visión, pero aquéllos que no se someten al proceso y lo analizan punto por punto, descubrirán las artimañas del diablo.

–     Los líderes del G12 atribuyen su éxito al modelo y no a la obra del Espíritu Santo. Según ellos, sólo la adopción de la visión en su totalidad garantizará el éxito.

–     Las personas son ganadas y adheridas al movimiento, pero no existe una conversión verdadera, sólo hay emociones; en los corazones de las personas opera únicamente la emoción y no Dios.

–     En otros casos, si una persona aceptó verdaderamente a Jesús y al poco tiempo cayó en manos del G-12, en breve será extraviada en una nube confusa de emociones, manipulaciones psicológicas, regresiones y desdoblamientos; todos estos fenómenos con explicaciones psicológicas o parasicológicas.

–     -Los modelos de células ideados por el G-12 no dan participación a personas marginadas socialmente, más bien operan en la clase media y alta, resaltando una vez más el interés económico.

–     Los costos de hoteles y casas de retiro necesarios para los encuentros son generalmente elevados; para que se cumpla con rigor lo que el Manual del Encuentro  exige,  se  requiere  de  un  despliegue  económico importante. Se reserva el lugar por casi tres días, alimento para casi 120 personas, cocineros, cuarto para descanso de los encuentristas, confección de carteles y una gran cantidad de accesorios que contribuirán a la comodidad y facilitarán la concentración de los nuevos adeptos. Recordamos que en algunas iglesias estos encuentros se llevan a cabo una vez al mes.

–     -En ocasiones cuando la iglesia local está muy decidida a llevar adelante el programa del G-12, utiliza recursos de sus reservas económicas para subsidiar los mencionados costos con la esperanza de  que los miembros y nuevos miembros asuman el compromiso de diezmar y ofrendar.

–     No se permiten cámaras fotográficas ni grabadores, de modo que nadie registre nada. Pero hay personas que decepcionadas de los encuentros relatan con detalle las aberraciones bíblicas cometidas en ellos.


De los Peligros

Es también nuestro deber advertir a los cristianos en general que la aplicación de la Visión Celular con sus encuentros, en la forma como lo exigen en sus manuales, y las prácticas que según los testigos se realizan en tales encuentros, pueden causar problemas en varias áreas, los cuales son estudiados en la rama de la psicología clínica. También hay problemas de orden doctrinal.

-Consideramos que existe irresponsabilidad al someter a las personas a una terapia de regresión, sabiendo que la gran mayoría de los psicólogos no aprueban tal práctica, menos en forma grupal y aun menos las terapias llevadas a cabo por personas no autorizadas para tales tratamientos.

-Consideramos aun de mayor irresponsabilidad el someter a niños a tales terapias, muchas veces sin el consentimiento de los padres.

Nota: Estas prácticas varían de iglesia a iglesia; sin embargo, es un llamado de atención. Las prácticas van desde las regresiones hasta ceremonias de quema de pecados en cementerios. No tenemos dudas de que el traer a la memoria los pecados pasados es un contrasentido con las promesas bíblicas, los cometidos el año pasado y los cometidos diez años atrás. “Yo, yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mí mismo, y no me acordaré de tus pecados”, Isaías 43:25.

-Consideramos peligroso el dar valores jerárquicos a los encargados de las células, pues esto puede ocasionar que tales personas sientan superioridad absoluta sobre sus dirigidos.

-Cuando un grupo de cristianos de una iglesia consigue despertar y percibir los engaños es generalmente ya muy tarde.

-A la larga, muchos cristianos optan por retirarse de sus congregaciones al verlas invadidas por las falsas doctrinas del G-12.

Conclusión:
“No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos”. Zacarías 4:6.

El aporte divino para cumplir la gran comisión ha sido, es y será el Espíritu Santo. Es la tercera persona de Dios la que convence de pecado a los hombres y no necesita de “regresión” para sacudir corazones.

Señores pastores y hermanos: no es por la genialidad de la estrategia elaborada por ustedes, ni por el poderío económico, sino por El Espíritu Santo.
El Príncipe  de  los  pastores  es  Jesús,  a  Él le debemos todo, trabajamos para Él. Los ministros y pastores deben trabajar para entregarle una Iglesia sin Mancha  (no esotérica, ni parasicológica, ni llena de vanas repeticiones).

Ganar almas es indudablemente la prioridad; el método: la exposición de la Biblia en su estado más puro posible. Pero, para retenerlas no hay mejor forma que nutriéndolas con la Palabra de Dios. Es comprendiendo y aplicando el conocimiento bíblico que las ovejas resistirán a los vientos de doctrinas.
Podríamos con aguja e hilo zurcir pacientemente términos como G-12
, Masonería, Ocultismo, Nueva Era, Catolicismo Romano, Gobierno Mundial, Nuevo Orden, ONU,  Carta de la Tierra, Ovnis, Numerología, Parasicología, Metafísica, Mentalismo,  Espiritismo, etc., en una lista casi interminable de artimañas satánicas que nos mostrarían que en un aparente desorden tienen el mismo objetivo: Extraviar las almas y preparar el camino para su único líder el ANTICRISTO.

Es deber de todo cristiano estudiar las Sagradas Escrituras y no dejarse engañar por aquellos que se atribuyen ser los únicos canales de la revelación de Dios.  Castellanos dice que los sueños son el lenguaje de Dios, a lo cual Dios responde:  “Yo he oído lo que aquellos profetas dijeron, profetizando mentira en mi nombre, diciendo: ‘Soñé, soñé,’ ” Jeremías 23:25.

¿Quién está detrás del Grupo de los Doce?

Preliminarmente queremos tejer algunas consideraciones acerca del tan propalado y comentado Grupo de los Doce (G-12), a fin de que el lector quede enterado sobre el origen de ese movimiento. En mi calidad de cristiano sincero no podría dejar de abordar ese tema (I Cor. 11.19). También sabemos que es deber de todo cristiano batallar por la fe que una vez en nos fue dada (Judas 3).  Es deber nuestro, se trate de un hombre o una mujer salva por Jesucristo, buscar mostrar a nuestros hermanos que tienen una fe pura y basada en la Palabra de Dios, las enseñanzas y prácticas antibíblicas que han surgido en nuestro medio, sobre todo en el que dice respeto a las herejías proferidas por los adeptos de la G-12, a partir de su creador, el visionario y soñador pastor César Castellanos, que viene difundiendo sus falsas visiones por todo el mundo.

No es pretensión nuestra descender a detalles, es solamente informar de manera concisa lo que es el movimiento y en qué pilares se fundamenta el Modelo de los Doce. Mi preocupación no es con el crecimiento numérico de ese movimiento – aunque ha crecido a costa de creyentes incautos de otras denominaciones, que han sido asediados por sus adeptos – sino con los desvíos teológicos que han contaminado en forma decisiva diversos hermanos que se dicen ser cristianos.

En más de treinta y cuatro años de fe cristiana, salvo por la gracia y misericordia de Dios, nunca vi tanta confusión doctrinal en medio del pueblo de Dios en nuestro país, como lo he visto en esos últimos años. Brasil es un país místico, obsesionado por lo sobrenatural. Ciertamente ésta es una de las razones de por qué sectas como los Testigos de Jehová, el mormonismo, el espiritismo y la Nueva Era han proliferado tanto aquí. Y justamente ahora, cuando los cristianos deberían unirse para enfrentar la fase más difícil de la Iglesia, antes del inminente retorno de Cristo y la consecuente revuelta de Satanás, surge ese movimiento, diciéndose ser cristiano, pero que está más acorde con el judaísmo y el espiritismo, que con el cristianismo. Muchas personas que no tienen cimientos bíblicos basados en las doctrinas del Evangelio, han sido engañadas, por lo tanto, y han pasado a vivir en esclavitud espiritual. Teniendo apariencia de cristianos y no siéndolo, como afirman, pues han relegado el sacrificio vicario de Cristo y adoptado   prácticas  totalmente  en  desacuerdo  con  lo  que  la  Biblia  enseña. Se juzgan salvas por métodos y rituales creados por hombres y desprecian o no dan valor a la gracia divina. Han renegado de la gracia de Cristo, adoptando rituales de la ley, que nada tienen que ver con la dispensación en que vivimos.

Por tratarse de un movimiento herético, queremos apuntar algunas referencias bíblicas, que alertan la Iglesia del Dios Altísimo sobre lo que ocurrirá antes de la vuelta de Cristo, para arrebatar a Su prometida, que Él aguarda con gran expectativa:

Surgirán vientos de doctrinas: Ef. 4:14; Heb.13:9; 2 Tim. 4:3-4.  Surgirán falsos cristos y falsos profetas: Mat. 24:24.  Debemos tener cuidado con los falsos profetas:   Mat. 7:15.   Habrá  apostasía:  2 Tes. 2.3.   Algunos  apostatarán  de  la   fe: I Tim. 4:1-2. No debemos cambiar nuestra comprensión: 2 Tes. 2:2.
Debemos permanecer en aquello que aprendimos: 2 Tim. 3:14.
Debemos retener la Palabra, que es igual a la doctrina: Tito 1:9.
No debemos permanecer en la doctrina que no es de Dios:  2 Juan 9.

Al leer los asuntos que colocamos en tela de juicio en este trabajo, recuerde el lector que no estamos juzgando, de forma alguna, la subjetividad y ni tampoco la legitimidad de la fe de quienquiera que sea, pero por descargo de conciencia, nos sentimos impelidos a invocar la razón de los hechos.

Perdóneme el lector por sentirse constreñido al tratar de este asunto, pero no podemos confundir el bien con el mal, lo correcto con lo errado, aunque haya algunas veces aparente semejanza. Debemos luchar por la fe que una vez nos fue dada  (Judas v. 3).

COMO COMENZÓ TODO

La G-12 fue creada por el Pastor Colombiano César Castellanos Domínguez, basado en una “Visión” que Dios le dio. Eso ocurrió después que él conoció la Iglesia liderada por el Pastor David Yongi Cho, en Seúl, en Corea del Sur, cuyo trabajo es hecho a través de iglesias con células (no “en” sino “con” células), por ejemplo los Grupos Familiares, de Discipulados, existentes aquí en Brasil.

Acontece, sin embargo, que el Pastor César, conforme relata en su libro “Sueña y Ganarás el Mundo”, tuvo esa “Visión” y transformó su Iglesia en Grupos de Doce siendo él el propio responsable por doce líderes, estos por otros doce, cada uno, y así sucesivamente, en una progresión geométrica. En ese sistema el pastor es, sólo y tan solamente, un supervisor de líderes (comentaremos más sobre el caso adelante) y no de un rebaño, de una iglesia, por lo tanto.

CÓMO ENTRÓ EN BRASIL

En Brasil el movimiento basado en ese principio está con el Pastor René Terra Nova (Ministerio Internacional de la Restauración), ex-Pastor de la Iglesia Bautista (Manaus-AM); con La Pastora Valnice Milhomens (Iglesia Nacional del Señor Jesús), ex-miembro, también, de la Iglesia Bautista (São Paulo-SP); y con Pastor Robson Rodovalho (Comunidad Sana Nuestra Tierra), de Brasilia-DF. Recientemente también se adhirió a ese movimiento la Iglesia Cuadrangular, además de otros líderes de menos importancia.

Según el Pastor César Castellanos, en la “visión” Dios le habría dicho: “Sueña, sueña con una gran Iglesia, porque los sueños son el lenguaje de mi Espíritu. La Iglesia que has de pastorear será tan numerosa como las estrellas del cielo y la arena del mar, que de multitud no se podrá contar”. En esa misma “visión” Dios le habría preguntado: ¿qué Iglesia te gustaría pastorear? De acuerdo con sus experiencias, observó que los que tienen éxito son los que se han encauzado a tener esperanza, a ” soñar” (su libro citado Pág. 20, 21 y 34).

César Castellanos enseña que, por la utilización de los sueños, todos nosotros podemos provocar transformaciones en el mundo real, trayendo a la realidad aquello que incubamos en nuestras mentes. Al afirmar que el “mundo es de los soñadores”, él coloca una condición para que recibamos todo de Dios: atrevernos a soñar. Esta afirmación contrasta con lo que la Biblia dice: “y ésta es la confianza que tenemos en él, que, si pidiéramos alguna cosa, según su voluntad, Él nos oye” (1 Jn. 5:14). No existe absolutamente pasaje alguno en la Biblia que se pueda usar para endosar la afirmación de que los sueños son el lenguaje del Espíritu de Dios. Hay una gran diferencia entre recibir visiones y sueños de Dios y desarrollar los propios.

Este evangelio pervertido, como afirmó el Pastor David Wilkerson, busca transformar hombres en dioses. “Les es dicho: ‘su destino está en el poder de la mente (…), transforme sus sueños en realidad usando el poder de la mente’.  Quede claro de una vez por todas que Dios no abdicará de su soberanía en favor del poder de nuestras mentes, sea él positivo o negativo; debemos buscar la mente de Cristo, y su mente no es materialista; no se centra en el éxito o en la riqueza. La mente de Cristo se centra en la gloria de Dios y en la obediencia a Su Palabra.”

Fue así como surgió la ” Visión” para implantar el modelo de los doce, la conocida G-12, con Iglesias en Células de multiplicación, resultado de un visionario soñador. Vea cómo se expresa él: “Dios da visiones, revelaciones y ‘sueños’ a aquellos que se someten íntegramente a su voluntad” (Sueña y Ganarás el Mundo, pág. 33). Creemos, sí, en esa afirmación, siempre y cuando todo sea de conformidad con La Palabra de Dios y no de acuerdo con deseos y caprichos personales.

Es curioso el hecho de que el Pastor César Castellanos enfatiza tanto sus “Visiones” dadas por Dios (?) que le llevaron a crear ese movimiento espiritual. De hecho, por lo que se sabe, todos los movimientos gnósticos, sectas y herejías hasta ahora surgidos siempre fueron con base en “Visiones y Revelaciones”, según afirmaron, dados por Dios. Qué decir de Joseph Smith (fundador de la Iglesia de los Mormones), Ellen G. White (Madre de la Iglesia Adventista), Kenneth Hagin (Teoría de la Prosperidad), Peter Wagner (Guerra Espiritual), David Berg (Los niños de Dios), Marilyn Hickey (Maldición Hereditaria), Essek Willian Kenyon (Confesión Positiva) y otros más.

Entendemos que es bastante ridículo y hasta antibíblico, decir que “los sueños son el lenguaje del Espíritu de Dios”. El Espíritu Santo no trae sueños, nos trae realidad y poder para que proclamemos el Evangelio de Cristo (Hch. 1:8; Juan 14:26).  Es El Espíritu Santo quien nos convence del pecado, nos revela la verdad acerca de Cristo (Juan 14:16-17), realiza el nuevo nacimiento (Juan 3:5-6) y nos hace miembros del cuerpo del Señor Jesús (I Cor. 12:13).

Por lo que se ve, el Pastor César está envuelto en una cápsula de vanidad, él quiere que se crea en la multitud de sus sueños y en sus muchas palabras  (Ec. 5:7).

Sin embargo Dios dijo: “Yo he oído lo que aquellos profetas dijeron, profetizando mentira en mi nombre, diciendo: ‘Soñé, soñé’.  ¿Hasta cuándo estará eso en el corazón de los profetas que profetizan mentiras, y que profetizan el engaño de su propio corazón? (Jer. 23:25-26)”. El último profeta de esta era fue Juan el Bautista (Luc.16:16) y fue Cristo quien lo dijo. Y se fue Cristo y viene ese ‘profeta’ de última hora?.

Leyendo el libro del Pastor César, en la pág. 88, nos hallamos con la afirmación  de  que  Abraham,  a  los 99 años,  tenía muchas heridas no tratadas. Tal alegación no procede y no está de acuerdo con la verdad al proclamar tan grande aberración, distorsionando los hechos bíblicos. Lo que la Biblia nos revela es que Abraham fue obediente al llamado del Señor y era hombre de mucha fe en Dios.  Nos fue el ejemplo (Gén. 12:4 y Rom. 4:12).

Para el Pastor César, solamente después de participar del “encuentro”, cuyo asunto abordaremos más adelante, es que el creyente recibe la cura interior y es libre de cualquier maldición que haya imperado en su vida, así es como experimenta el verdadero arrepentimiento y el nuevo nacimiento.  El “encuentro”, afirma él, es más importante que los bautismos en el agua y en Espíritu Santo y equivale a todo un año de asistencia fiel a la Iglesia (libro citado, pág. 91). Sobre la llamada cura interior y maldición también hablaremos más adelante.

Él afirma que cualquier “rechazo” de una persona que haya ocurrido durante el embarazo, en la infancia o en la adolescencia es el tema de mayor tratamiento dispensado durante el “encuentro”, cortar todas las maldiciones que vengan por descendencia y comprender con exactitud quién es Dios es uno de los temas principales (pág. 92).

Bíblicamente no hay respaldo para esas herejías. Si así fuera, José, hijo de Jacob, tendría que haber pasado por un tratamiento, promovido un “encuentro” para librarse de todo que pasó a manos de sus hermanos, así como cuando estuvo preso en Egipto. Y qué decir de Job, quien perdió todo lo que poseía en un solo día, incluso a sus hijos. El Apóstol Pablo también necesitaría de ese “encuentro”, para quebrar las maldiciones, porque además de haber perseguido la Iglesia de Cristo, también consintió en la muerte de Esteban. Por lo tanto, no hay sustento bíblico para tales rituales.

Es increíble el relato que el Pastor César hace en la página 113, donde él afirma que para liberar a una mujer poseída por el espíritu de lesbianismo, tuvo que orar por ella desde que se encontraba en el vientre de su madre. Hizo una regresión de toda su vida pasada, a partir de la concepción. Esto basado, según él, en Ef. 1:4. ¡Quedamos aterrados con esa narrativa! Y nos preguntamos: ¿Qué tiene que ver la liberación de la endemoniada con el pasaje bíblico citado?

Veamos lo que la Biblia dice en el versículo citado: “como también nos eligió en Él antes de la fundación del mundo, para que fuéramos santos y sin mancha delante de Él”.  ¿Dónde aprendió el Pastor César esa práctica?  ¿Basado en la Biblia? ¡Ciertamente no!  No hay un solo versículo que nos dé margen para la “regresión”. Esa práctica forma parte de su visión personal, fundamentada en técnicas psicoterapeúticas y espiritistas. La Palabra de Dios nos muestra muy claramente cómo el creyente debe proceder en esos casos: Mat. 17:21 (oración y ayuno) y Mar. 16:17 (en el nombre de Jesús). Esta, sí, es la manera correcta y bíblica de expulsar los demonios, y no haciendo recordatorio de la vida pasada de la persona endemoniada.  Él simplemente  distorsiona la Palabra de Dios.

Y las aberraciones no quedan sólo en lo que ya comentamos. Para él “el Pastor de la Iglesia es el Espíritu Santo”, mientras que él (el Pastor César) “es sólo el  colaborador”  (libro  citado,  pág. 107 – 108).  ¡Pero  qué  inversión  de valores! La Biblia Sagrada nos afirma que el Pastor es el “apacentador del rebaño de Dios” (Hch. 20.28) y responsable por la predicación y doctrina de la Iglesia  (II Tim. 4:1-4), mientras  que  el  Espíritu  Santo  habita   en  todo  creyente  salvo  (Juan 14:16-17; I Cor. 3:16) y advierte a la Iglesia contra la apostasía (I Tim.  4:1-2), además de otros atributos. En ningún lugar de las Sagradas Escrituras encontramos a Jesús, los apóstoles, o al propio Dios diciendo que quien pastorea Su iglesia sea el Espíritu Santo.  Son hombres, sí, escogidos por Él (Dios) para dar cuenta del rebaño de Él, apacentar los salvos por Jesús (Ef. 4:11-12).  Ese pastor gusta de invertir las cosas. ¡Y cómo le gusta!

Dice el Pastor César que él “lo que más ha estudiado en la Biblia es la vida de Jesucristo (libro citado, pág. 103-104). No parece verdadera esta afirmación. ¿Donde encontró él en el Nuevo Testamento a Jesús o a sus apóstoles enseñando sobre maldiciones hereditarias, quiebra de maldiciones y regresiones desde la vida intrauterina? ¿Dónde halló él a Jesús enseñando que la persona que lo recibiera como Señor y Salvador fuera a participar de un “encuentro”, a fin de nacer de nuevo? ¿Fueron las “visiones” las que se lo revelaron? De hecho, imposible de creer.

Sin embargo, los devaneos del Pastor César, que para él fueron palabras de Dios que le fueron dirigidas, quedaron en lo que ya relatamos. Cuenta él en su libro mencionado, en la pág. 83, que “ganábamos y ganábamos multitudes de una forma sin precedentes en Colombia, pero muchos de ellos no se quedaban en la iglesia. En varias oportunidades me encontré con algunos de los convertidos en diferentes lugares, que me decían: ‘Pastor, yo conocí el Señor en la misión, pero me estoy congregando en tal iglesia’. Yo decía: ‘¡Amén, gloria a Dios, esta alma no se perdió, está siendo edificada!’. Sin embargo, llegó el día en que Dios llamó mi atención, diciéndome: ‘Estás errado: esa alma la traje a la tu iglesia; si hubiera querido mandarla a otra iglesia lo hubiera hecho. La envié para ti para que cuides de ella y espero que me respondas.’ ” Para quien conoce a Dios y Su Palabra, creemos que aquí no cabe cualquier comentario sobre el relato del pastor colombiano. Primero porque Dios no hace acepción de personas, ni de iglesias porque para Él hay una sola Iglesia, ni tampoco ninguna Iglesia es pertenencia de ese o aquel pastor. La Iglesia es del Señor Jesucristo y no es exclusiva del pastor César Castellanos.

El movimiento nació en Colombia; en Brasil tiene como uno de sus brazos fuertes la Iglesia Nacional, pastoreada por Valnice Milhomens.  Ésta escribió su más reciente libro intitulado “Plan Estratégico para Redención de la Nación”.  En él, ella describe con riqueza de detalles qué es la ” Iglesia en Células” adoptada por ella en nuestro país, y cómo funciona el Modelo de los 12. ¿Quiere decir que este plan para redención del mundo no es de Dios, es del G-12?

PRINCIPIOS BÁSICOS DEL G-12

Abordaremos enseguida los principios básicos adoptados por el movimiento, que dirigen sus enseñanzas y prácticas diarias de todos sus adeptos. Queremos así, contribuir para esclarecer al lector, principalmente al público evangélico, acerca del movimiento G-12.  Enfatizamos una vez más que la Iglesia es en células y no con células (pág. 60 del libro citado).  La diferencia es que en la “Iglesia con células”, estas están íntimamente conectadas con la iglesia, trabajando para la iglesia y tienen todo el apoyo pastoral de la iglesia, mientras que en la “Iglesia en células”,  en la forma adoptada por el G-12, estas son autónomas, independientes y funcionan como verdaderas iglesias.


En ese sistema de ‘Iglesias en Células’:

Los creyentes cuidan unos de los otros (no hay pastor, sino un líder) en las células.  La iglesia tiene dos componentes básicos: la celebración y las células. La celebración es la reunión en el templo (observe el lector que no es llamado culto).  La célula (en casas), sin embargo, es de más importancia.  En la célula son recogidos los diezmos y las ofrendas y celebran hasta la Santa Cena; en la Célula se puede realizar el bautismo en agua, si la persona no está en condición física para ir al encuentro, donde son bautizados sus miembros. Por lo que se ve, el trabajo en las casas, donde las células se reúnen, está por arriba de todo y sobre  cualquier trabajo realizado en el templo. Al contrario de lo que ocurre en las demás iglesias, que poseen ‘grupos familiares’ de ‘discipulado’, etc. (y no las conocidas células del G-12), que desarrollan trabajos de aprendizaje de la Palabra de Dios, y que están totalmente conectadas y dependientes de sus matrices, sean templos centrales o congregaciones.

En el modelo de la Iglesia en Células, sus miembros participan de la iglesia uniéndose a las células. En ellas los creyentes son responsables unos por los otros (pág. 63).  La Biblia nos enseña que quién vela (cuida) de los creyentes es el ángel (pastor) de la iglesia, y no esa complicidad enseñada por la G-12.

Según afirma la “Pastora” Valnice: “un Pastor no puede discipular a más de  doce  personas.   Si  eso  fuera posible, Jesús lo habría hecho”.  Y  continúa: “Él  (el pastor) no puede cuidar bien de una iglesia con más de cien miembros”.  De ahí es que “el pastoreo y discipulado acontecen en el contexto de la célula” (pág. 63). ¡Pero qué absurdo! Trataremos del asunto más adelante.

En el modelo de los doce, el creyente, después de su decisión de aceptar a Cristo, va para la célula (y no para la iglesia), donde permanece por dos meses hasta participar en el “encuentro” (Pág. 85). Así, el nuevo convertido, después de un año de su decisión, se torna un Líder de Célula (Pastor) y comienza entonces a formar su grupo de doce (pág. 86).

Después de la decisión el nuevo creyente debe (pág. 87): Hacer un análisis espiritual, que le da una visión de su avance espiritual hasta entonces. Este proceso parece más bien el ‘mapa del zodíaco’, utilizado por los espiritistas y los astrólogos, que para personas que se dicen cristianas: recibir entrenamiento sobre nuevas relaciones, incluyendo principios básicos de la vida cristiana; integrarse a la célula como su miembro; hacer el “pre-encuentro”, compuesto de cuatro charlas semanales, para que entonces pueda prepararse para el “encuentro”; participar del “encuentro”, que es un retiro espiritual de tres días, donde recibe ministración de arrepentimiento, perdón, quiebra de maldiciones, liberación, cura interior, bautismo del Espíritu Santo y en las aguas, así como la “visión de la Iglesia; participar del “post-encuentro”, que consiste en cuatro charlas semanales, a fin de consolidar lo que aprendió en el “encuentro”.

Durante el “encuentro” (¿o desencuentro?) todos están en absoluto silencio, sin comunicarse con nadie, nada debe ser comentado sobre lo que está ocurriendo.  Se trata de la práctica llamada “noble silencio”, que desde más de 400 años A. C. ya era practicada por Buda.  Se cantan himnos repetidas veces y siempre hay una música de fondo durante todos los trabajos. De esta forma se realiza un verdadero “lavado cerebral” en las personas. Son técnicas psicoterapéuticas llevadas a cabo durante todo el “encuentro”. Se monta un acto teatral para que todos entiendan el sufrimiento en la cruz, cuánto sufrió Cristo por nosotros. Hay una apelación emocional muy fuerte. Lidian con la emoción y el sentimiento de las personas.

El nuevo convertido es llevado a seguir múltiples rituales, algunos buenos y hasta dignos de imitación; sin embargo, otros no tienen ningún fundamento bíblico. Creemos en el encuentro que está escrito en la Biblia, que el pecador es perdonado, liberado de todo su pasado malo y perverso en el momento en que acepta a Jesucristo con sinceridad, arrepintiéndose y convirtiéndose al Evangelio del Reino.  Leamos lo que el Apóstol Pedro dice en Hch. 3:19: “arrepentíos, pues, y convertíos para que sean borrados vuestros pecados.” Compare  también  Juan  3:16;  Rom. 8:1;  Juan 1:12-13; Col. 2:13-14; Gál. 3:13; Heb. 8:12 y 10:17-18.  Por lo tanto, no vemos razón alguna para participar de ese encuentro. El Pastor César también comenta en su libro (pág. 91) que solamente después del “encuentro” es que el creyente recibe a cura interior y es liberado de cualquier maldición que haya imperado en su vida. ¡Eso equivale a decir que la Palabra de Dios, el Evangelio, la Sangre de Cristo, no fueron suficientes para retirar del creyente todo lo que había contra él, en el día en que aceptó el Señor Jesús como su Salvador!

En el Modelo de los Doce, todo creyente recibe entrenamiento durante un año para ser Líder (Pastor) de Célula y de Doce (pág. 88), donde:
El entrenado recibe la enseñanza para ser “sensible” al Espíritu Santo, así como enseñar a otros a través de los dones espirituales, ministrando cura y liberación. Todos los líderes de células tienen que formar sus Grupos de Doce, y éstos también deben ser entrenados para ser igualmente líderes de células. Como se puede percibir, por ese modelo el Líder de Célula es un súper creyente, que tiene todos los dones ministeriales y todos son aptos a pastorear. Las Escrituras enseñan que Dios puso a “unos” –por lo tanto, no son todos– para ser apóstoles, a otros para ser profetas, a otros para ser evangelistas y a otros para ser pastores y doctores (Ef. 4:11). ¿Cómo es que un movimiento viene haciendo pastores de todos sus adeptos, al disponer que cada uno de ellos debe liderar a un grupo de doce?  ¿Y qué limitación es ésa que establece que el grupo no puede pasar de doce personas?

No es eso lo que ocurre con la Iglesia de Cristo. Veamos su inicio en el Día de Pentecostés cuando casi tres mil personas se convirtieron (Hch. 2:41). Posteriormente, casi cinco mil también abrazaron el Evangelio (Hch. 4:4).   Después ya no se podían contar los nuevos creyentes, pues eran “multitudes” que aceptaban Cristo (Hch. 5:14). De esta manera, los apóstoles eran ‘pastores’ de incontables creyentes y no de sólo un grupo o grupos de doce personas.

Afirma la Pastora Valnice, en la pág. 99 de su libro, que el Señor está haciendo un “cambio en la unción ministerial”.  Y continúa: “la unción no va a estar solamente en un hombre, y sí, en un equipo. La visión de los doce es una visión de romper esquemas”.  Agrega también en la pág. 10: “Es preciso romper las viejas estructuras… quedamos absolutamente convencidos de que la iglesia en células o en las casas, sin dejar las grandes celebraciones de todo el cuerpo en el templo, era el camino de vuelta, en lo que concierne a la estructura”.  Así, ese movimiento deja de lado toda la estructura de la Iglesia, como es actualmente en todas las denominaciones evangélicas, y pasa a ser desestructurada. Es bueno que  se  diga,  incluso,  que  hasta  los seminarios  son  condenados por su creador.  Tanto es así, que el Pastor Castellanos, al crear ese movimiento, acabó con los seminarios que existían en su iglesia, alegando ser innecesaria la preparación del líder en una escuela convencional, pero que, después de un año de entrenamiento en la ‘escuela de líderes’  queda suficientemente preparado.

Por lo que se observa y comprende, el modelo es para que cada líder de célula sea un pastor y no hay nada de un solo pastor para todo el rebaño (iglesia). Y el Pastor Castellanos afirma textualmente en su libro citado: “hay necesidad de innovar en forma radical y continua. Toda la visión implica innovación. Estar dispuesto a romper con los moldes tradicionales, forma parte del riesgo” (pág. 48). Aun más: “la lista de cambios es casi infinita… todo porque decidimos poner en práctica el poder de la innovación, romper los viejos moldes. Definitivamente debemos ser creativos, el mundo es de aquellos que innovan” (pág. 52).  Agrega aun el Pastor César al hablar sobre el nombre de su Iglesia  (Misión Carismática Internacional): “……nos parecía estratégico no colocar ningún término que nos asociara con el evangélico, para que no produjera rechazo, o apatía, y la estrategia funcionó” (pág. 51).

Con las “innovaciones”, “ruptura de los modelos tradicionales” y “cambios en la unción ministerial”, en la visión de los Doce, cada persona del grupo (célula) tiene la capacidad de pastorear a doce creyentes. Estos también tienen,  cada  uno, la condición de pastorear a otros doce. En esa visión, todos tienen la unción (la capacidad) y el llamado de Dios para ser pastores. Esa filosofía no viene de lo que el Señor Jesucristo enseñó sobre los diferentes talentos que son concedidos a los creyentes. Por consiguiente, no todos tienen la misma capacidad. Compare con Mat. 25:15, donde Cristo afirma textualmente: ‘y a uno dio cinco talentos, y a otro dos, y a otro uno, cada uno según su capacidad’.  Dios dio “a unos” –es decir, no a todos– capacidades para algunas funciones ministeriales (Ef. 4:11-12), mirando al perfeccionamiento de los santos y a la edificación del Cuerpo de Cristo (la Iglesia),  y no sólo para un grupo de “doce personas”.

Vamos a tratar sobre el “encuentro” (o desencuentro), que consiste en un retiro de tres días.   Conforme la “visión”, así como ocurrió con el Apóstol Pablo (Hch. 9:1-9), quien pasó tres días separado de su contexto familiar y cultural, así también todos necesitan participar de tal retiro, después de dos meses de haberse entregado a Cristo.   Era preocupación del Pastor César la retención “de los frutos”,  y la permanencia de los nuevos convertidos en la iglesia, ya que no todos los que abrazaban el Evangelio permanecían en ella. De allí por qué él considera que sólo a través de esos encuentros las personas pueden continuar siendo creyentes (Plan Estratégico para la Redención de la Nación, pág. 111, 118, 120 y 121).

Como sabemos, no todos los que creen en la Palabra de Dios permanecen en ella. Fue el propio Jesús quien lo afirmó a través de la parábola del sembrador (Mat. 13:1-9, 19-23). En el ejemplo citado por el Maestro, entendemos que sólo un 25% (la semilla que cayó en tierra fértil) permanece y da fruto. Las demás semillas  que cayeron en suelo pedregoso, entre las espinas y a la vera del camino, no permanecieron, se perdieron, dejaron el evangelio (observe que todas creyeron en la Palabra de Dios, sin embargo, no permanecieron. Muchos son los llamados, sin embargo pocos son los escogidos (Mat.  22:14).

Pero hoy viene ese ‘profeta’ de última hora queriendo hacer que, los que participan de sus ‘encuentros’ todos permanezcan en la iglesia. Por lo tanto, esa premisa es falsa y no encuentra amparo en la Palabra de Dios. ¡Los que defienden ese precepto que nos convenzan de lo contrario!

Decir que Pablo fue separado por tres días para quedar lejos de sus familiares y de su cultura es desconocer donde se encontraba él. Todos sabemos que el Apóstol estaba en el camino de Damasco y, por lo tanto, ya estaba separado de la convivencia familiar. El encuentro de él nada tiene que ver con el “encuentro” patrocinado  por  los  de  la  “visión” de Colombia. Ese razonamiento no procede. El encuentro que Pablo tuvo con Dios fue aquel que todos nosotros experimentamos cuando aceptamos a Cristo, cuando nos arrepentimos, nos convertimos  y  pasamos   a   tener  una  nueva  vida  (Juan 5:24;  Rom. 10:8-11  y  II Cor. 5.17).

En los “encuentros” son abordados varios temas, varias ministraciones. Entre muchas otras, hacemos referencias a las siguientes:

Carlos Luna, promotor del G-12  y los encuentros en Guatemala

ENSEÑANZAS DE LA G-12 Y SU REFUTACIÓN CON BASES BÍBLICAS

Arrepentimiento: El “genuino arrepentimiento” ocurre cuando el creyente confiesa detalladamente sus pecados, llora, gime, “siente dolor” por haber ofendido a Dios (pág. 118 del Plan Estratégico). Dicen que el verdadero arrepentimiento sólo se da en la participación del nuevo convertido al encuentro.


Refutación: ¡Cuánta aberración existe! ¿Quiere decir que el creyente no fue perdonado por Dios en el día en que aceptó a Cristo?  Jesús dijo que quien oye Su Palabra  y  cree  en  aquel (Dios) que  le  envió,  tiene  la vida eterna (Juan 5:24). Así, creemos que la salvación es instantánea, no hay necesidad de ir a un “encuentro” para arrepentirnos de nuevo. Si el genuino arrepentimiento sólo se da en ese “encuentro”, conforme la “visión” de la G-12, ¿cuál sería la situación de quien muriera  antes  de  participar  de  ese  “ritual”?   No  creemos  que  sea  así. El ladrón en la cruz, Zaqueo, Cornelio, entre muchos otros ejemplos bíblicos, todos fueron salvos en la hora en que se encontraron con Cristo.  Compare Col. 2:14;  Heb. 8:12; 10:17-18; Tito 3:4-7; etc.  En Hch. 2:38-43 vemos casi a 3,000 personas siendo salvas por Cristo, cuando el Espíritu Santo las convenció a través de la predicación del Apóstol Pedro. Fue un arrepentimiento verdadero y sincero.  Nada de ‘encuentros’ en los moldes promovidos por el Grupo de los Doce. Fuimos salvos en el momento en que oímos la Palabra de Dios, nos convencimos de que éramos  pecadores  y  luego nos arrepentimos y pasamos a ser nuevas criaturas. No necesitamos participar de “Encuentros” para ser salvos, gracias a Dios.

Quiebra de Maldiciones: son enseñadas las causas de las maldiciones y el Espíritu Santo (?) muestra las maldiciones y cómo quebrarlas (pág. 119).  Son ministradas las bases bíblicas (?) sobre la maldición hereditaria y analizados los pecados familiares;   los  creyentes   son   llevados    al  arrepentimiento  por  identificación  –en lugar de sus padres- (pág. 137).  Por tanto, necesitan perdonar a sus antepasados, o sea, padres, abuelas, etc., a fin de que sus maldiciones sean quebradas.


Refutación: Concentrados principalmente en el A.T., crean una nueva doctrina a partir de estos textos: Éx. 20:5; 34:7; y Deut. 5:9, desconociendo completamente el significado bíblico de bendición y maldición.  Confunden maldición con efectos del pecado. Es obvio que un niño que vive bajo la influencia diaria de una familia corrompida, ciertamente tendrá gran probabilidad de ser un adulto con los mismos vicios, errores y metido en las mismas iniquidades de sus padres, abuelas, tíos, etc. Eso no es maldición. Eso son consecuencias del pecado. Confunden maldición con traumas personales. Personas que sufrieron un gran choque emocional, o que se sienten avergonzadas por alguna deficiencia, pueden ser personas reprimidas y problemáticas. No podemos decir que tal persona está maldita cuando, en realidad, lo que ella necesita es gente que la valore, que le transmita fuerza moral y espiritual; no necesita de “profetas” que le vengan a colocar un problema más en su mente. Confunden maldición con cuestiones genéticas. Son problemas hereditarios (que obviamente no son maldiciones), o genéticos de los que el mundo está repleto.  Sin embargo, de allí a decir que esto es maldición es un absurdo incalificable.  ¡Cuánta ignorancia y práctica antibíblica! Todo cuanto existía contra nosotros Cristo ya lo pagó en la cruz; desde el instante en   que   lo   aceptamos   nos   convertimos   a   Él   (Heb. 7:25; 8.12; Col. 2:14; Juan 1:12-13). Todo aquello que estaba contra nosotros, Cristo ya lo perdonó clavando en la cruz la ley (deuda) que nos era contraria (Col. 2:13-14). El hijo no lleva  el  pecado  del  padre,  ni  éste  el  del  hijo   (Ez. 18:1-4,  19-22,  26-28,  30-32; y Miq. 7:18-19).  ¿Y qué decir de una persona que no conoció ni el padre ni la madre? ¿Cómo quedaría su situación? Ya que no puede romper con las maldiciones de sus padres, por no saber qué tipos de maldiciones cargaban sus padres. Enseñar que un cristiano tiene que romper con maldiciones o pacto de los antepasados, pidiendo perdón por ellos es minimizar el poder de Dios en su conversión. La Biblia nos dice que toda desobediencia es maldecida (Núm. 23:7,8; Sal. 109:17; Deut. 11:26-28; Gál. 3:10) y que Jesucristo ya nos libró (Ef. 1:3) y que ninguna  condenación  (maldición)  hay  para  los  que  están en Cristo Jesús (Rom. 8:1). No hay maldición para los que son hijos de la obediencia (Luc. 11:28; Tg. 1:25).  Jesús se hizo maldición por nosotros. ¿Qué decir, entonces, de los hijos de los reyes de Judá que tenían padres buenos y eran malos, o tenían padres malos y eran buenos? Por fin, nos dice la Palabra de Dios (Prov. 26:2) que maldición sin causa no vendrá. Y aún la maldición del Señor habita en la casa del impío, pero la habitación del justo (que ya es salvo por Jesucristo) Él bendecirá (Prov.  3:33).  Y  la  causa  mayor  se  llama  pecado.    En  fin, los textos citados (Ex. 20:5; 34:7 y Deut. 5.9) se refieren a aquéllos que aborrecen a Dios, que se desvían de Dios y van a seguir a otros dioses. En otras palabras, la maldición de que se trata allí es para los idólatras y no para quienes tienen a Dios como el único Dios  verdadero  y a su  Hijo  Jesucristo  como  su  único  y suficiente Salvador. Los “Ge-docistas” confunden ‘maldición’ con ‘obras de la carne’, de las que habló el apóstol Pablo en Gál. 5:19-21.


Liberación: ocasión en que todos escriben en un papel todo su pasado, hacen una lista de sus pecados y, todos cantan y ‘bailan’ quemando en el fuego esos papeles. Así, sienten que fueron totalmente liberados (pág. 119 y 137).

Refutación: se trata de puras invenciones, creación humana, sin ninguna eficacia. Eso no es lo que enseña la Palabra de Dios. Por el contrario, cuando el pecador acepta a Cristo recibe instantáneamente el perdón de todos sus pecados. Todo su pasado  quedó atrás (Juan 8:32; 36 Rom. 6:18; II Cor. 5:17; Fil. 3:13; Col. 2:13-14). Si hay conversión hay, por consiguiente, salvación y liberación total. Toda persona convertida, por estar en Cristo, es libre del imperio de las tinieblas y trasladada al reino del Hijo (Col. 1:13-14).  La conversión implica salir de las tinieblas a la luz, y del poder de Satanás al poder de Dios (Hch. 26:18).


Cura interior: todos los “encuentristas” son llevados al arrepentimiento, a aceptar heridas y abrigar amargura, resentimientos, dolores, iras y malos sentimientos con relación a las personas.  Para eso es ministrada la ‘cura’, llevando las personas a visualizarse mentalmente “desde la concepción” hasta el momento del encuentro (regresión), lidiando con el rechazo, traumas y pecados (pág. 138). Es en ese momento cuando todos los “encuentristas”  “necesitan liberar perdón a las personas   envueltas   en   cada   fase   (desde  la  infancia  hasta  la  fase  adulta),  e incluso  a  Dios.  Perdonar a padre, madre, hermanos, familiares y a Dios” (Manual del Encuentro, págs. 100  y 101, Pastor René Terra Nova).


Refutación: ¡Qué absurdo! ¿Perdonar aun a Dios? Parece inaudito, pero esto está siendo enseñado: que debemos perdonar a Dios. Se trata de una aberración herética de tal gravedad que dispensa cualquier comentario bíblico. Simplemente niegan el absolutismo y la soberanía de Dios convirtiendo en disolución la gracia de nuestro Dios (Jud. v. 4). Nada en contra de la cura interior en sí. Ella es importante y saludable, sin embargo tenemos restricciones en cuanto al método empleado por los Ge-docistas.

Es inaceptable la catarsis utilizada en la búsqueda de la cura interior. Es una práctica antibíblica. Es una práctica psicoterapéutica y no un medio espiritual de liberación. ¿Por qué debemos volver a nuestro pasado, desde la concepción, pasando por la infancia, la adolescencia, la adultez, hasta el día del “encuentro” para que podamos librarnos de todo lo que nos aconteció durante nuestra vida?  Esto no tiene base bíblica. Compare Prov. 11:8; II Co. 5:17 y Fil. 3:13, además de Juan 8:32 y 36. Para el creyente el pasado no existe, quedó en el olvido, somos nuevas criaturas, pasamos a tener nueva vida en el presente por el poder transformador de la Palabra de Dios y proyectamos el futuro alimentado en el amor y en la santidad, que es un proceso continuo, diario y dinámico, hasta llegar al varón perfecto (Ef. 4:13; Fil. 3:13-14).

Nos dice la Palabra de Dios que la ansiedad en el corazón del hombre lo abate (Prov. 12.25),  sin embargo, nos dice la misma Palabra que el justo es liberado de la angustia (Prov. 11:8); que Dios conserva en paz aquel cuya mente está en Él (Isa. 26:13); la verdad es que los liberados a través de Cristo estamos libres  (Juan 8:32  y  36).   Es   Dios  quien  sana  y  cura  las  heridas  (Sal. 147:3). Si queremos cura interior sigamos lo que nos dice I Pe 5:6: “Lanzando sobre Él toda vuestra ansiedad porque Él tiene cuidado de vosotros;” y al salmista quien dijo: “Lanza tus cargas sobre el Señor y Él te sostendrá” (Sal 55:22).  ¡Ésta es la receta para la cura interior y no el perdonar a los antepasados, e incluso a Dios, ni haciendo regresiones!

Durante el encuentro sus participantes hacen parejas. Luego una de las dos personas narra lo que aconteció en su vida pasada: sus traumas, frustraciones y pecados cometidos, debiendo el que está oyendo permanecer en silencio, hasta que su compañero desahogue todo que tiene dentro de sí.  Al terminar, los papeles se invierten: quien estaba oyendo el lamento del otro va a adoptar un idéntico procedimiento. O sea, la pareja se confiesa sus pecados mutuamente. No vemos base bíblica para eso. Solamente a Cristo debemos confesar nuestros pecados para que sean perdonados. Y sólo debemos confesar nuestras ofensas a otra persona y pedir su perdón, cuando esa haya sido ofendida por nosotros o a la inversa, cuando hayamos sido ofendidos por ella.

¡Cuánta gente ha enfermado después de haber participado en esos encuentros! Tenemos conocimiento y testimonio de personas que quedaron descompensadas emocionalmente en João Pessoa (PB), Manaus (AM), Brasilia (DF), São Paulo (SP), entre otros. Sólo para ejemplificar, citamos el caso de una joven de Brasilia quien necesitó atención médica y quedó hospitalizada por varias semanas. Su padre, no evangélico, exigió al pastor de la iglesia, donde ella participó en el ‘encuentro’, el pago de todos los gastos incurridos en el tratamiento de su hija. Y la Iglesia se vio obligada a pagar todo, bajo pena de ser obligada judicialmente.

Con el modelo de los doce, “cuando alguien predica la palabra, ministra cura interior, quiebra maldiciones, ministra el bautismo en el Espíritu, van a tener ‘personas curadas”, no va a haber pecado en la Iglesia, no va a haber inmoralidad, no va a haber chismes ni murmuraciones. Es una Iglesia santa” (pág. 123).

Afirmamos a la luz de la Palabra de Dios, que la perfección sólo alcanzaremos en el cielo. Mientras estemos aquí en la tierra, toda iglesia (de las más diversas denominaciones) tendrá problemas, enfrentará situaciones adversas, y  hasta  escándalos.  De hecho, serán inevitables, porque el propio Jesús dijo, en Luc. 17.1, que siempre habría cizaña sembrada en medio del trigo. Creemos, sí, en una Iglesia santa, sin embargo, se trata de la Iglesia invisible y constituida por cristianos de las más diversas iglesias genuinamente evangélicas. Y solamente el Señor Dios conoce esa Iglesia invisible.

El MODELO ES LA CÉLULA Y NO LA IGLESIA

Sintetizamos abajo los principios básicos que enseña el Movimiento de los Doce (G-12), de acuerdo con sus creadores, cuyos pensamientos están contenidos en los libros “Sueña y Ganarás el Mundo”, del Pastor César Castellanos Domínguez, y “Plan Estratégico para Redención de la Nación”, de la Pastora Valnice Milhomens Coelho:

Jesús nos confió la misión de hacer discípulos y no miembros de iglesia.
La única Iglesia correcta es la de la G-12, o sea, en células; todo nuevo convertido debe ser conducido a una célula (no a una Iglesia), donde debe ser acompañado por  un  líder  de  célula  y,  al  cabo  de  dos  meses,  participar  del  “encuentro”. Es entonces cuando se da el nuevo nacimiento; los pastores sólo supervisan las células.

Visión de los doce. Derrame en la unción ministerial. Unción en un equipo y no solamente en una sola persona. Es para romper esquemas. Todos tienen capacidad para pastorear

Lo que se da a Dios en el Templo es una celebración y no un Culto. Sin embargo, nos dice el Apóstol Pablo que lo que debemos dar a Dios es un culto (Rom. 12:1) y no una celebración. Debe resaltarse, sin embargo, que el culto no deja de ser una celebración, sin embargo, la celebración de la G-12 es algo totalmente diferente (con danzas, festejos, gritos, etc.) de aquel que conocemos y damos a Dios.
La preocupación mayor, el blanco principal y el objetivo que se persigue dentro del modelo de los doce, es buscar retener el fruto, o sea, el creyente debe permanecer en la célula; hacer crecer la iglesia cuantitativamente, a costa de innovaciones y rituales extraídos del judaísmo, del espiritismo, del catolicismo romano y, ¿por qué no decirlo?,  hasta de las religiones orientales.

El verdadero encuentro de la persona con Cristo sólo se da en los llamados “encuentros”. El “encuentro” vale más que un año de asistencia efectiva a la iglesia.  El “encuentro” es más importante que el bautismo en las aguas y el bautismo en el Espíritu Santo. Todos tienen la capacidad para ser líderes (pastores).  Es suficiente seguir la “Escalera del Éxito” y, después de un año de entrenamiento, todos estarán aptos para ser líderes de doce.

Refrán del Movimiento: “El encuentro es tremendo”. Sin embargo, sabemos que tremendo sólo Dios (I Cor. 16:25; Sal. 111:9).  Dios es El que debe ser extremamente tremendo (Sal. 89:7) y no un “encuentro” sin base bíblica.

La G-12 guarda el sábado con pequeñas diferencias con relación a los adventistas. Y el día para ellos termina a las 18 horas y no a las 24 horas. Esto es porque, según afirman, el día en el inicio de la creación terminaba a la tarde,  en la “volcada del día”, cuando Dios iba a tener el encuentro diario con Adán.
Ellos dicen que están siendo vistos injustamente y son apenas comprendidos por las demás iglesias. Dicen que están pasando lo que Asambleas de Dios soportaron por varias décadas. Pero, ¡qué diferencia! Las Asambleas de Dios sufrieron discriminación por defender el poder pentecostal que es bíblico y que ya es aceptado por todas, o casi todas las denominaciones, mientras que las Iglesias integrantes de la G-12 predican y diseminan herejías que no tienen sustentación bíblica.

Ritos utilizados en las iglesias de la G-12, en las celebraciones.

Formación con pequeñas banderas levantadas en las manos, por en medio del templo. Esa actitud está más para broma de estudiantes en sus escuelas, que para un pueblo que se dice ser cristiano.

El púlpito se transforma en un escenario de danzas, después del cierre de las celebraciones. Dicen que así proceden porque tanto David como María (hermana de Moisés) danzaron. Sin embargo, se olvidan de que hubo motivos fuertes para que ellos así procedieran. El primero bailó por la recuperación del Arca del Señor, que estaba en manos de una nación enemiga. María lo hizo por el gran milagro que Dios operó, cuando dividió el Mar Rojo en dos partes y el pueblo atravesó sobre el suelo seco. Y hay que observar también que fueron hechos aislados – sólo dos veces – y aún así, ninguno de ellos dos bailó en el Templo del Señor. La Casa de Dios merece respeto y es lugar de adoración y no de danzarines.


Se carga un cirio, por en medio del templo, a fin de que todos lo toquen y así puedan ser bendecidos. ¡Parece broma!

Basados en Hch. 18:18, los hombres de las Iglesias de la G-12 están rapando sus cabezas (y dejándose crecer la barba), en forma de voto, como ejemplo del que el Apóstol Pablo hizo. Ellos quieren tornarse nazareos, sin embargo, deben entender que en el nazareato los hombres primero dejaban crecer los cabellos y después de cumplir el voto, rapaban sus cabezas, conforme podemos leer en el capítulo 6 del Libro de Números. Sin embargo, olvidan que los propios Apóstoles enseñaron que nosotros, los gentiles creyentes, no debemos observar tal práctica. Los G-12 dicen que adoptan esa práctica como una forma de sacrificio. ¿Será que el sacrificio hecho por Cristo no fue suficiente? Que Dios tenga misericordia. Los Ge-docistas desconocen el contenido de Hch. 21:21-25, principalmente lo que está escrito en el último versículo, que dice así: “sin embargo, en cuanto a los que creen de los gentiles, ya nosotros hemos escrito y hallazgo por las buenas que nada de esto observen [rapar la cabeza]; pero que sólo se guarden de lo sacrificado a los ídolos, y de la sangre y del sofocado y de la prostitución”. El sacrificio que Dios requiere de nosotros todos es: a) la alabanza, la práctica del bien y la mutua cooperación (Heb. 13:15-16); b) el culto racional que le rendimos a Él (Rom. 12.1); c) lo que se da a quien necesita (Fil. 4:18) y los sacrificios espirituales   (no materiales, no físicos – ¡de éstos Dios no quiere más!) agradables a través de Jesucristo (I Pe 2:5).  Preguntamos: ¿La redención de Cristo no fue suficiente?  ¡Simplemente es un absurdo lo que están haciendo!

CONCLUSIÓN:

  • Afirmamos que la Iglesia en Células (repetimos, no con Células), basada en la “Visión” del Grupo de los Doce (G-12), echa abajo todos los principios de la Iglesia como organización, eliminando puntos de doctrinas y principios de liturgia y sistema de gobierno eclesiástico.

  • Ellos dicen ser los únicos poseedores de la ‘unción’ de Dios, del Espíritu de Dios. La llaman “nueva unción”. No encontré en la Biblia nada que denotara esa afirmación. Porque la unción de Dios no envejece, no se hace vieja. ¿Por qué entonces una nueva unción?
  • Sabemos que las aberraciones, las contradicciones y las discrepancias que vienen proliferando en el contexto cristiano, se constituyen en afrenta a aquéllos que luchan y se esfuerzan por el cumplimiento de la verdad y de la coherencia (Rom. 15:4 y  II Tim. 3:16-17).

  • Es cierto que no debemos ser jueces de nadie, pero, por otro lado, no debemos ser tontos y fácilmente engañados. La visión de Dios para el mundo es Cristo y no la de Castellanos.
  • El aspecto más peligroso de la falsa doctrina es que se presenta como verdadera.  Aparece como una medida correctiva, pretendiendo restablecer la verdadera doctrina, es propagada por aquellos que tienen convicción de haber recibido una nueva revelación o una interpretación mejor de la verdad ya establecida. En cualesquiera de estos casos, tales personas están convencidas de estar en lo correcto y de que todas las otras están totalmente erradas. Dicen que solamente ‘ahora’, a partir del día en que abrazaron la “visión” es que encontraron la verdad, a pesar de que muchos de ellos ya eran creyentes hace cinco, diez, veinte años o más. Desconocen todo su pasado como cristianos (entendemos que no lo eran antes y que solamente ‘ahora’ es que dicen haber encontrado la verdad).  Supimos en Venezuela, donde estuvimos a fines del año 2000, que los templos de la Misión Carismática Internacional, del pastor César Castellanos, son comunes a la Iglesia Católica de Colombia, o sea, los locales que son utilizados por la iglesia de aquel pastor, también son usados por los católicos  de  aquel  país.  Así,  en  un  día puede  haber una celebración de la G-12, y más tarde una misa de la iglesia católica.  Puro ecumenismo, por lo tanto.

  • Concluyendo, decimos que los defensores de las doctrinas y prácticas antibíblicas de la G-12 andan enseñando doctrinas que son mandatos de hombres (Mar. 7:7). Nos quedamos con la Palabra de Dios que nos dice: “Pero aunque nosotros mismos o un ángel del cielo os anuncie otro evangelio además del que ya anunciamos, sea anatema – maldito” (Gál. 1:8). Leamos lo que el que el Apóstol Pablo nos dice en II Cor. 11:3-4: “Pero temo que, así como la serpiente engañó Eva con la su astucia, así también sean de alguna suerte corrompidos vuestros sentidos, y se aparten de la simplicidad que hay en Cristo. Porque, si alguien fuera y os predica otro Jesús que nosotros no hemos predicado, o recibís otro espíritu que no recibisteis, u otro evangelio que no abrazasteis, con razón sufriréis”.