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Tomado del sitio de Internet En defensa de la fe  

El Engaño Temporal – I Parte 15 de diciembre  2010 Por Dave Hunt

“Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con Él en gloria” (Colosenses 3: 1-4).

Yo estoy fascinado con las fechas de hechos históricos. Me dan una idea de los eventos que tomaron lugar en la historia, la manera que se relacionan en lo que respecta al tiempo a otros hechos históricos, y también si ciertos eventos influenciaron otros eventos. Y esto es aún más importante cuando uno relaciona los eventos históricos bíblicos. En lo que se refiere a la Biblia, todo empieza con el evento de la Creación y termina con el futuro evento del Milenio, cuando Jesucristo reinará desde Jerusalén; y entre estos dos eventos tenemos una gran cantidad de detalles. Sin embargo, debido a su naturaleza temporal, se nos dan ciertas indicaciones acerca de la eternidad, que es infinita, y para la cual nuestra vida en la tierra es sólo una preparación.

Los hechos históricos y sus fechas indicadas en esta publicación son solamente una simple indicación, algo simbólico, para hacer recordar a los creyentes que el vivir la eternidad con Jesús es la razón principal de nuestras vidas, es la razón de nuestra existencia.

¿Por qué estoy yo haciendo tanto hincapié acerca de esto? Porque el mundo, y tristemente también la Iglesia, han sido engatusados por una ilusión temporal, un engaño, que nos induce a dedicar nuestras energías en este mundo en vez de prepararnos para el Cielo. Es parte de la estrategia de Satanás para distraer, entretener, confundir y engañar al mundo y para así edificar su reino en este mundo. Por miles de años él ha seducido a los que se identifican como cristianos para que se unan a su equipo, a su grupo, con la meta de establecer su propia religión, que será dirigida por su títere dirigente que es el Anticristo. Mientras que la intensidad de su programa aumenta en estos últimos días, especialmente en el Cristianismo, el énfasis de su apostasía ha sido depositado en todos los campos teológicos: carismáticos, calvinistas, conservadores, liberales, pentecostales, bautistas, cristianos izquierdistas, seguidores de la iglesia emergente, seguidores del “evangelio social,” etc.

En su forma más simple, es una actitud de desdeño hacia lo que nos dijo el apóstol Pablo en el libro a los Colosenses 3:2 “Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra”. Aunque aquellos que realmente conocen y aman a Jesús continúan luchando para mantener sus afecciones en Él, hay otros quienes profesan a Cristo y dicen que siguen Su Palabra pero, por otra parte, intentan crear Su reino aquí en la tierra antes de Su venida. Este objetivo que no es bíblico, y al que algunas veces nos  referimos como la “Teología del Dominio,” no es nada nuevo ya que esta teología ha tomado muchas formas a través de la historia de la iglesia.

Uno de los primeros ejemplos fue el Santo Imperio Romano. La idea era de que “santos” (ya que apoyaban al papado) emperadores romanos iban a traer al mundo entero bajo el manto de Cristo. Cuando esto no resultó, el papado tomó cargo de la situación, tomando las riendas del poder absoluto y reinando en casi todo el mundo que existía en ese tiempo. Un historiador lo describe de esta manera: “La iglesia de Roma gobernaba el mundo medieval y tenía todos los poderes del Estado a su disposición: las leyes, las cortes, los impuestos, los que colectaban los impuestos, un gran aparato administrativo, el poder de vida y muerte sobre los ciudadanos y sobre los enemigos dentro y fuera del Cristianismo. Los papas tenían el derecho único de declarar guerra a los que no eran creyentes. Ellos tenían el poder para organizar ejércitos, conducir campañas bélicas y hacer tratados de paz en defensa de sus intereses territoriales”. Como casi todo lo que la Iglesia Católica Romana predica, esto era totalmente contrario a las enseñanzas de Cristo: “Mi reino no es de este mundo: si mi reino fuera de este mundo, entonces mis siervos lucharían… pero ahora mi reino no es de aquí”.

El amilenialismo era la creencia teológica de la época, que decía que el Milenio o el reino de Cristo por 1,000 años, ya estaba ocurriendo, es decir espiritualmente. Los acontecimientos y los éxitos de la Iglesia Católica Romana parecían dar razón a esta manera de pensar, pero antes que se completara tal reino, la iglesia sucumbió a sus propios excesos y a su corrupción interna. Aunque la Reforma fue una reacción a los abusos del catolicismo, los reformadores mantuvieron la doctrina del amilenialismo intacta, al igual que muchas de sus enseñanzas y prácticas como el bautismo de bebés y la Teología del Reemplazo (la creencia de que la Iglesia ha reemplazado a Israel). Los versos de las Escrituras que se referían a las bendiciones para Israel fueron espiritualizadas para darle énfasis a la Iglesia; los versos que se referían al castigo de Israel, fueron ignorados.

Juan Calvino trató de hacer la ciudad de Ginebra [Suiza] un modelo del Reino de Dios y por sus esfuerzos se le llamó “el Papa Protestante.” Aunque su meta era admirable, los resultados de su implementación no fueron muy diferentes de aquellos implementados por la Iglesia Católica Romana. El historiador Will Durant escribe, “El nuevo clérigo… se convirtió bajo el mandato de Calvino, el más poderoso que cualquier sacerdocio desde Israel. La real ley de una nación o de un estado cristiano, dijo Calvino, debe ser la Biblia, los clérigos deben ser los intérpretes de esa ley y el gobierno civil debe estar sujeto a esa ley y debe ser aplicada en la manera que es interpretada”.

Otro historiador escribe, “Los crímenes que existían durante los tiempos de Calvino eran únicos. Era un crimen el reírse de los sermones de Calvino; era un crimen el discutir con Calvino en las calles de la ciudad, y entablar una polémica o una controversia teológica con Calvino podría ser un crimen muy grave”. Ginebra, indudablemente, no era el Cielo en la tierra que Calvino había intentado lograr. Por ejemplo, “una cantidad exorbitante de platos en una mesa, un peinado demasiado elevado o diferente, un exceso de adornos, un color de vestido no aprobado, todo esto eran temas que producían polémica y castigo apropiado.” Y nadie sabía cuándo la policía de la iglesia podría venir a la casa de uno por una supuesta infracción.               En un año 400 ciudadanos fueron condenados por ofensas morales y en 60 años, 150 personas acusadas de herejía fueron quemadas en la hoguera.

La sociedad cristianizada de Calvino simplemente no era níblica, ya que sustituía la ley por la gracia. No solamente eso sino que también era incoherente con la teología calvinista. ¿Cómo uno iba a “cristianizar” a aquellos que no estaban entre los elegidos de Dios? Caracterizados como “totalmente depravados” y no tener la habilidad de responder correctamente por no haber sido tocados por la “gracia irresistible”, los que no fueron elegidos nunca podrían ser los ciudadanos cristianos que Calvino demandaba.

La teología del “Reino y el Dominionismo” tomó una nueva forma en los años de 1940 en la provincia de Saskatchewan, en Canadá. Un supuesto avivamiento espiritual se despertó en este sitio y produjeron lo que se llamó “Los Hijos Manifiestos de Dios,” o como es más comúnmente conocido como “El Movimiento de la Lluvia Tardía”. La teología de este movimiento era diferente del punto de vista del Arrebatamiento de la Iglesia seguido por siete años de tribulación y terminando en Armagedón. Lo que este nuevo movimiento promocionaba era una actitud más “positiva,” un escenario triunfante, buscando a Dios y pidiendo que vierta Su Espíritu en un avivamiento mundial que produciría “Los Manifiestos Hijos de Dios”, más conocido como el “Ejército de Joel”. Estos supuestos creyentes, llenos continuamente del Espíritu Santo, manifestarían las mismas señales y prodigios que hizo Jesús y juzgarían y conquistarían el mundo en preparación para el reino de los 1,000 años de Cristo.

Uno de los líderes del movimiento ha dicho lo siguiente: “La gente de Dios va a tener que empezar a aplicar la ley y ellos van a tomar dominio sobre el poder de Satanás… Mientras que la vara del poder de Dios salga de Sion, Él cambiará la legislación.               Él perseguirá al diablo y lo hará escapar de esta tierra y traerá y aplicará los propósitos y el reino de Dios”. Este movimiento, sin embargo, tuvo los mismos problemas que Calvino tuvo en Ginebra. En la práctica, los supuestos Hijos Manifiestos de Dios no pudieron vivir bajo los principios morales que ellos mismos habían producido, aun con la aplicación de medidas estrictas (léase abusadoras).

La filosofía de este movimiento se ha esparcido entre los pentecostales y entre los carismáticos. Aquí hay algunos de los dichos o citas que se han mencionado por individuos que siguen la filosofía de este movimiento:

“Sí, el pecado, las enfermedades, la muerte espiritual, la pobreza y todo lo demás que es del demonio nos dominó anteriormente. Pero ahora, bendito sea Dios, nosotros somos los que dominamos porque este es el Día del Dominio” (Kenneth Hagin).

“Aquellos en el ejército de Joel, serán ungidos con el poder de Cristo y cualquiera que quiera hacer daño a estos creyentes debe morir” (John Wimber).

“La manifestación de los Hijos de Dios son los que ‘triunfan’, son aquellos que alcanzarán la perfección y serán inmortales para así establecer el reino de Dios aquí en la tierra” (George Warnock).

El movimiento fue también promocionado por el obispo, ya fallecido, Earl Paulk, quien enseñó que Cristo estaba “detenido en el Cielo” hasta que Su cuerpo, la Iglesia, se purificara a sí misma y también purificara al mundo. Paulk tuvo problemas purificándose él mismo, ya que tuvo una historia larga de inmoralidades sexuales y luego fue condenado a prisión por perjurio. En los años de la década de los 1980, bajo el liderato de Paulk, la teología del reino carismático se unió a la teología del los calvinistas y se formó la alianza conocida como el Cristianismo Reconstruido [o Reconstruccionismo].

El Cristianismo Reconstruido fue popularizado por Rousas Rushdoony y su yerno Gary North. Los miembros de esta organización creen que aplicando las leyes del Antiguo Testamento y los principios del Nuevo Testamento, el mundo será transformado moralmente por los cristianos. Este principio, aseguran ellos, traerá mucha gente a Cristo. Su escatología es post-milenialista, lo que quiere decir es que ellos esperan que Cristo va a venir después del dominio de los 1,000 años (visto por algunos como un número simbólico, queriendo decir que puede ser un número mayor) durante los cuales este movimiento producirá muchos frutos aplicando la ley.

Desde los años ochenta y a principios de este nuevo siglo, un grupo reconstruccionista llamado la “Coalición por el Avivamiento”, ha influenciado grandemente a evangélicos conservadores que intentan transformar los Estados Unidos en una nación gobernada por cristianos usando el proceso político. Aunque los reconstruccionistas y los carismáticos estaban bastante apartados teológicamente, ahora parece que se han unido adhiriéndose a principios básicos comunes a ambos grupos. Gary North lo puso de esta manera: “…ha sido un éxito el haber unido a los reconstruccionistas con su teología y sus habilidades políticas y a los carismáticos con su dinero, la audiencia y la tecnología de satélite”.

Hace algunos años un amigo estuvo sentado en la audiencia de una reunión de reconstrucionistas y preguntó si ellos realmente intentaban aplicar las leyes bíblicas del Antiguo Testamento, como el ejecutar a pedradas y otras penas capitales, y la respuesta que obtuvo de parte del líder del movimiento fue: “¡Absolutamente!” Parece que los calvinistas reconstrucionistas no han aprendido mucho del fracaso del gobierno totalitario de Calvino en Ginebra.

Este movimiento continúa esparciéndose especialmente entre los carismáticos              hasta nuestro presente día. Jack Hayford, George Otis Jr., y C. Peter Wagner promocionaron una forma de teología que consistía en la recuperación del dominio que Adán y Eva perdieron en el Jardín del Edén. Uno de los líderes explica esto de la siguiente manera: “Jesús nos ha dado la autoridad y nosotros debemos reclamarla, y también restaurar, organizar y gobernar en toda la tierra, no solamente en el sentido espiritual sino a través de la parte económica, política y social”. Este líder continúa diciendo: “Jesús ha sido detenido en los cielos hasta que todas estas cosas sean restauradas bajo Sus pies. Él no va a regresar ni puede regresar físicamente a la tierra hasta que la Iglesia haya impuesto una medida de autoridad celestial en esta tierra”.

Este movimiento, esta forma de pensar, esta organización está llena de métodos, rituales y técnicas que deben ser seguidas y aplicadas fielmente para que el control sea efectivo. Ciertas medidas para tomar poder son expresadas por C. Peter Wagner de la siguiente manera: identificar los espíritus territoriales, entablar viajes de oración, mapeo espiritual, aplicar la guerra espiritual, identificación del arrepentimiento, el andar en caminos de reconciliación, involucrarse en las transformaciones de ciudades, hacer marchas de alabanza, redimir la cultura, tomar las ciudades, los sitios de trabajo y las escuelas para Cristo, etc.

Yo personalmente he experimentado la implementación de estas medidas durante el apogeo y la influencia de este movimiento, cuando algunos de los estudiantes trataron de tomar “para Cristo” la escuela secundaria donde asistían. Enterraron cruces en el campo de fútbol y ungieron las ventanas del edificio de la escuela con aceite. No solamente no pudieron “tomar” la escuela “para Cristo”, sino que los directores de la escuela estuvieron al borde de expulsar de la escuela a todas las organizaciones cristianas.


C. Peter Wagner es el jefe de operaciones que está detrás de todo                                      esto; y los métodos, que él dice que Dios le ha dado, son interminables.

Jack Hayford se pasó varios años en asociación con Lloyd Ogilvie y otros pastores locales en la Iglesia Presbiteriana de Hollywood mientras que aplicaron varios métodos para “transformar la ciudad de Los Ángeles para Cristo”. Hayford admitió cándidamente el fracaso de esta empresa años después expresándose de esta manera: “Mi ciudad todavía está siendo desgarrada internamente por la violencia de las pandillas, por los asesinatos, por la homosexualidad y la pornografía por una parte y por el orgullo y la pedantería por otra parte, lo cual es suficiente para que nos destruyamos nosotros mismos”.

Todos estos movimientos a través de la historia de la Iglesia tienen algo en común: son todos creados en la tierra. Enfocados en establecer el reino de Dios aquí en la tierra para poder acelerar el regreso de Cristo, todos tienen un problema muy serio. De acuerdo con las Escrituras, el próximo reino que se va a establecer en la tierra es el reino del Anticristo, que durará por siete años. Los verdaderos creyentes en Cristo no participarán en este reinado. Ellos habrán sido arrebatados de este planeta por el Señor Jesús y llevados al Cielo. Este evento es llamado El Rapto (Juan 14:1-3; Filipenses 3:20; 1 Tesalonicenses 5:9-11; 4:16-18; Hebreos 9:28; 1 Corintios 15:51-52; Colosenses 3:4; 1 Tesalonicenses 1:10; 1 Juan 3:2-3; Tito 2:13; 1 Timoteo 6:14; Apocalipsis 3:10; 2 Timoteo 4:8; Lucas 12:35, 37, 40), y ocurrirá antes del período de la Gran Tribulación, durante la cual aquellos que habrán seguido al Anticristo sufrirán la ira y el castigo de Dios.

Como Dave Hunt ha notado: “La gran seducción es el conseguir que desviemos nuestra atención del Cielo a la tierra, de la verdad de Dios a nosotros mismos, del negarnos a nosotros mismos a aceptarnos, amarnos y apreciarnos a nosotros mismos, distanciándonos de la verdad de Dios a las mentiras de Satanás. Al centro de esta seducción están las creencias que tienen una atracción espiritual engañosa, pero que en realidad nos alejan de amar a Cristo y a Su venida y nos llevan a la ambición terrenal de tomar control de la sociedad y reconstruir este mundo en el paraíso que Adán y Eva perdieron”.

Mucho de lo que se ha presentado en esta publicación son las semillas de un movimiento engañador y maligno que ha plagado a la Iglesia por los últimos 1,000 años. Estas semillas han tomado raíces y ahora están brotando en la Iglesia en este comienzo del siglo 21. En la siguiente publicación, que es la segunda parte de este tema, nos concentraremos en lo que se está tratando de promocionar en el Cristianismo hoy en día para desviar a la Novia (los verdaderos creyentes en Cristo) de su deseo por la venida del Novio y ser llevada a la Boda en el Cielo. Examinaremos si las medidas y acciones que la Iglesia está ahora aceptando y aplicando                           (el movimiento ecológico, el movimiento ecuménico, el evangelio social, el activismo político, el redimir la cultura, el resolver los problemas del mundo a través de un plan de paz, etc.) son apoyadas, respaldadas, recomendadas y aprobadas por la Palabra de Dios

En defensa de la fe  

El Engaño Temporal – Parte 2 15 de febrero 2011 Por T. A. McMahon

“No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre” (1 Juan 2:15-17).

Esta serie de publicaciones son un análisis de la inquietante tendencia dentro del Cristianismo de hoy en día. Nuestra preocupación es que si los que han profesado ser creyentes en Jesucristo se distraen con los aspectos temporales de este mundo, entonces ellos se están desviando de la fe y han sido atrapados en una red de engaño y, en el mejor de los casos, van a perder el corazón de lo que Dios desea para ellos;  y, en el peor de los casos, podrían estar contribuyendo inconscientemente con el reino y la religión del Anticristo.

Como se indica en la primera parte de esta serie, el enfoque en las cosas de este mundo no es nada nuevo en la historia de la humanidad o de la Iglesia. Desde la época de la Torre de Babel, la humanidad ha tratado de crear una utopía y edificar un reino, ya sea independiente de Dios o, supuestamente, en el nombre de Dios, pero para su propio fin. Para aquellos que se llaman cristianos, hay una simple prueba para discernir si han caído en ese engaño: ¿Son su manera de pensar y sus acciones coherentes con lo que la Palabra de Dios dice acerca del Reino de Dios, el Rapto de la Iglesia, las advertencias proféticas del tiempo del fin de la Palabra, la difícil situación final del mundo en rebelión y el destino eterno de aquellos que aman al Señor?

La marca del verdadero cristiano es que se conforma con lo que las Escrituras enseñan. Aquellos que se conforman a las metas o a las agendas de este mundo, ya sea personalmente o participando en programas organizados que comprometen lo que la Biblia enseña, aunque ellos sean en realidad creyentes, están de todas maneras dejándose llevar por la corriente y se están apartando de la fe (Hebreos 2:1). Esto significa que los frutos que uno temporalmente hizo para el Señor y las recompensas eternas van a ser afectadas adversamente, pero no el futuro eterno con Jesús, el cual fue asegurado por el pago completo y la pena máxima que hizo el Señor por nuestros pecados.

La Biblia no es ambigua ni tampoco habla de lo que se avecina en la vida de este planeta como si fuera un tópico esotérico o un misterio enigmático o críptico. Simplemente nos informa claramente lo que ha sucedido en tiempos antiguos y lo que va a suceder en el futuro.

Desde el momento del primer pecado por parte del hombre en contra de Dios en el Jardín de Edén hasta el día presente, los efectos de ese pecado han generado una maldad progresiva en la humanidad. Al principio, como respuesta a la proliferación de la maldad en los seres humanos, Dios destruyó a toda la humanidad, excepto a ocho personas en un diluvio universal (Génesis 6). El pecado no ha disminuido ya que continúa separando al hombre de Dios. Desde los días de Noé y de su familia y la repoblación de la tierra, ha habido pocas instancias de obediencia colectiva hacia Dios. Aun entre el pueblo escogido de Dios, al cual Él enviaría a Su Mesías para salvar al mundo de las consecuencias del pecado, la obediencia sólo fue esporádica, concluyendo inicialmente con el rechazo y la crucifixión del Salvador ungido de Dios, Jesucristo.
Todo esto fue del conocimiento de Dios desde antes del principio del tiempo, al igual que lo que Él haría por la humanidad de acuerdo con Su amor insondable por sus seres creados. Su solución para reconciliar al hombre conSigo mismo fue indicado inicialmente después de la caída en el Jardín del Edén (Génesis 3:15, 21) y después fue predicho por los profetas a lo largo del Antiguo Testamento. El Salvador enviado por Dios tomaría forma humana a través del nacimiento de una virgen. Él sería Dios hecho hombre y también un siervo sufriente, cuya muerte sacrificial pagaría los pecados de la humanidad. Su resurrección de entre los muertos certificó que la pena infinita que Él sufrió por una humanidad condenada fue aceptable y satisfizo la justicia perfecta que Dios demandaba.

En el Libro de los Hechos, después de haber comisionado a Sus discípulos para compartir con el mundo las buenas noticias de Su salvación, leemos acerca de la ascensión de Cristo desde el Monte de los Olivos hacia el Cielo y de Su futuro retorno al mismo lugar (Hechos 1:8-11). Los profetas del Antiguo Testamento y del Nuevo Testamento nos dicen acerca de eventos significativos que van a ocurrir aquí en la tierra antes del retorno del Señor, y también después: La destrucción de Jerusalén y la dispersión del pueblo judío (Deuteronomio 28:64; Levítico 26:33); el regreso y la reunión de los judíos a la tierra de Israel después de su dispersión por todo el mundo (Isaías 11:11-12; 43:6; Ezequiel 20:33-38; 36:24); el regreso de Jesús por Su Novia, la Iglesia, y el Arrebatamiento de los creyentes a Sí mismo para llevarlos a la Boda en el Cielo (Juan 14:1-3; 1 Tesalonicenses 4:16-18); los siete años de la Gran Tribulación, que va a involucrar catástrofes mundiales que ocurrirán después del Rapto de los santos (Jeremías 30:7; Mateo 24:21-22); el surgimiento del Anticristo a una posición de dictador único del mundo entero (2 Tesalonicenses 2:3-4; Apocalipsis 13); el derramamiento de la ira de Dios sobre la tierra durante los siete años que durará la tribulación (Apocalipsis 6:19); las naciones del mundo volviéndose contra Israel para destruirlo (Joel 3:1-2, 9:15; Ezequiel 38); el retorno de Jesús del Cielo con Sus santos y la destrucción de aquellos quienes han tratado de aniquilar a Israel (Zacarías 12); la instalación del trono de Jesús en Jerusalén y Su reino sobre toda la tierra desde ese lugar por 1,000 años (Apocalipsis 20; Isaías 65:17-25), y la restauración de la tierra después de la devastación que ocurrió durante la Gran Tribulación (Isaías 11:1-10; Ezequiel 47:1-12).

Al término del Reino Milenial de Jesús, Él derrotará una rebelión mundial dirigida por Satanás (Apocalipsis 20:7-9). Todos aquellos que se hayan rebelado serán echados al Lago de Fuego (Apocalipsis 19:20; 20:10, 14-15; 21:8). Los cielos y la tierra se disolverán y Dios formará, de manera perfecta, nuevos cielos y una nueva tierra y una Nueva Jerusalén para aquellos que lo aman, y donde morará la rectitud (2 Pedro 3:7, 10-13).

Así como todas las profecías relacionadas con la primera venida de Jesús fueron cumplidas hasta el más pequeño detalle y con 100 por ciento de exactitud, podemos estar absolutamente seguros que las profecías bíblicas en lo que respecta al futuro se cumplirán también con la misma exactitud. Además, estas profecías especifican condiciones espirituales y físicas que van a tomar lugar. Una de las cosas que debe ser obvia observando este escenario profético es que este mundo tiene un propósito temporal que es increíblemente corto comparado con la eternidad. El no darse cuenta de eso es ignorar la realidad de que un creyente es un “habitante temporal” aquí en este mundo, cuya “ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo” (Filipenses 3:20).

Nuestra responsabilidad entonces, como berréanos* (Hechos 17:11), es investigar las Escrituras y comparar los movimientos, programas, agendas y otras cosas, que se están promoviendo hoy en día en el mundo, y especialmente en el mundo cristiano, con lo que se ha profetizado en la Palabra de Dios. Eso nos va a decir a qué o a quiénes podemos a apoyar y a qué o a quiénes vamos a rechazar, o aun hasta a qué o a quiénes debemos oponernos firmemente (Efesios 5:11).

*[Tanto Dave Hunt como T.A. MacMahon, autores de estos dos articulos, respectivamente, son los fundadores y dirigentes del sitio de Internet The Berean Call, El Llamado Bereano, en el cual se ofrecen interesantes articulos en castellano. Nota del editor: Carlos H. Marroquin]

Ciertamente al mundo le placería bastante el resolver sus problemas sin la ayuda del Dios de la Biblia. Y también podemos decir que son muchos los cristianos que se apresuran a remediar los problemas mundiales en maneras que no están respaldadas por las Escrituras; y algunos de estos métodos aun están en contradicción con lo que las Escrituras enseñan. El plan global empezado por Rick Warren llamado P.E.A.C.E. (las iniciales deletrean la palabra PAZ en ingles) es uno de los tantos programas y enseñanzas que, en su mayor parte, no pueden ser reconciliados con la Palabra profética de Dios. El plan de Warren, es descrito como un “plan de 50 años” y que resolvería todos los problemas globales como “las enfermedades pandémicas, pobreza extrema, analfabetismo, corrupción, calentamiento global, vacío espiritual, etc.” Él dice que su agenda social y de obras fue desarrollada después de haber leído los Evangelios, y añade que fue Jesús quien le dio el modelo para desarrollar el antídoto a los cinco problemas más serios del planeta.

Subsecuentemente, Warren expandió ese modelo de uno, de un esfuerzo exclusivo del Cristianismo, a otro que requiere el respaldo de todas las religiones. La letra “P” en el título de la abreviatura del plan que originalmente significaba “Planting Churches” (el establecimiento de iglesias) y se suponía que era el antídoto clave para resolver los problemas mundiales. Sin embargo, después de haber conversado con una asamblea de los representantes de las religiones mundiales, Warren cambió el significado de la letra “P” de “Planting Churches” a “Promoting Reconciliation” (promoviendo la reconciliación).


Warren anunció, sin lugar a ninguna duda, que los problemas universales no pueden ser resueltos “sin incluir a la gente de fe y sus instituciones religiosas”. El dijo a su audiencia en el Foro Económico Mundial en Davos, Suiza (enero, 2008) que todas las instituciones religiosas van a ser necesitadas como centros de distribución de recursos para ayudar a erradicar los problemas globales. Sin embargo, el cambio a un programa ecuménico que incluye mezquitas islámicas, templos hindúes, sinagogas judías y otros establecimientos religiosos como participantes para resolver las necesidades sociales, puede impresionar al mundo, pero está en contra de lo que Dios dice en Su palabra. El Dios de la Biblia es un Dios exclusivo:

“Yo soy el Señor, y no hay otro; fuera de mí no hay ningún Dios” (Isaías 45:5).
No debe haber participación con promotores de dioses falsos. El Apóstol Pablo nos dice:
“No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas? ¿Y qué acuerdo tiene Cristo con Belial? ¿O qué parte el creyente con el incrédulo?” (2 Corintios 6:14-15).

La agenda ecuménica de Rick Warren para resolver los problemas de este mundo carece de lógica y también está en contra de lo que dice la Biblia. ¿Cómo es posible que su plan para remediar “el vacío espiritual” pueda funcionar con aquellos que promueven una falsa espiritualidad? Pedro nos dice:


“Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos” (Hechos 4:12).


Jesús mismo declaró:

“Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre sino por mí” (Juan 14:6).


Si no existe otro Dios verdadero excepto el Dios revelado en la Biblia, y si la salvación se puede obtener únicamente a través de Jesucristo, como las Escrituras lo declaran, entonces todos los otros dioses y todas las otras maneras de salvación son falsas, sin ninguna esperanza para sus seguidores. Sin embargo, Warren le dijo a la audiencia religiosa en Davos, que él no estaba muy interesado en saber las intenciones por las que hacen el bien,
“con tal que hagan el bien”. Trágicamente, el reforzó la misma mentira que mantiene a miles de millones de gentes religiosas cegada a la verdad e impidiendo que se vuelvan a Jesucristo: la “salvación por obras”.

La influencia de este programa para “resolver los problemas del mundo” es asombrosa. El plan global de “50 años” de Warren fue presentado en su libro “Una Vida con Propósito” (del cual se han vendido más de 30 millones de copias)               y ha sido traducido a 52 idiomas. De acuerdo con su página ‘web’ más de 500,000 iglesias evangélicas se han unido a él en este esfuerzo ecuménico y anti bíblico.

Aunque el intento de Warren para resolver los problemas mundiales está más que mal dirigido, no es el único programa terrenal que niega la profecía Bíblica, ya que existen otros programas similares que también están ganando adherentes hoy en día. Rob Bell, en su libro titulado “Velvet Elvis”, también tiene un plan para resolver los problemas globales y representa la escatología de casi todos los líderes de las Iglesias Emergentes:

“La salvación consiste en que todo el universo se ponga en armonía con su Creador… Pero nosotros podemos unirnos a un movimiento que es tan grande y tan amplio como el universo mismo. Las rocas, los árboles, las aves, los pantanos y los sistemas ecológicos…Dios desea restaurar todo eso…La meta no está en escaparse de este mundo sino hacer de este mundo una clase de lugar al que Dios pueda venir. Y Dios nos está convirtiendo en esa clase de gente para que podamos hacer esta clase de trabajo”.

Brian McLaren, sin duda alguna el líder más conocido de la Iglesia Emergente, tiene un punto de vista distorsionado de la profecía bíblica, como lo tienen todos sus congregantes del Movimiento de la Iglesia Emergente. Él considera al libro del Apocalipsis como una “literatura de los oprimidos” para inspirar a “cada generación”, en vez de considerarlo como una advertencia de Dios acerca de eventos y juicios futuros que han de venir sobre toda la humanidad.

Estos eventos y juicios futuros están indudablemente en contradicción con la agenda de resolver los problemas globales y convertir este mundo en un paraíso. McLaren declara:
“En esta luz, (quiere decir si uno quita el aspecto profético del libro del Apocalipsis) el libro de Apocalipsis se revela como un libro muy poderoso acerca del reino de Dios para aquí y para ahora, y que está al alcance de todos”.

Él cree, como lo hace Rick Warren (quien también tiene un punto de vista distorsionado acerca de la profecía), que es necesario que todas las religiones del mundo trabajen juntas para el beneficio de la sociedad. Él añade:

“Yo creo que nuestro futuro va a requerir que nosotros nos unamos humildemente y caritativamente con personas de otras creencias como los musulmanes, hindúes, budistas, judíos, seculares y otros, para así poder alcanzar la paz, el control del medio ambiente y la justicia para toda la gente, que es algo de gran importancia para el corazón de Dios”.

Ese sentimiento, aunque puede ser agradable a los deseos de la carne, es muy distante del “corazón de Dios” y de su Palabra.

El restaurar o preservar este planeta como una causa común ha excedido tremendamente los principios bíblicos de administración y se ha convertido en una meta global aparte de lo que Dios nos dice en Su Palabra. Las Escrituras son bastante claras acerca de que cualquier abuso de lo que Dios ha dado a la humanidad es pecado. Pero, algunos están usando la Biblia erróneamente para justificar y promulgar sus agendas anti-bíblicas. Eugene Peterson, en su “traducción” de la Biblia llamado “El Mensaje”, no tiene ningún reparo acerca de distorsionar las Escrituras por “la causa.” Él traduce Juan 3:17 diciendo que Jesús “vino a ayudar, a poner este mundo en la manera correcta como estaba antes”, en vez del texto decir “para que el mundo sea salvo por Él” (lo que significa la salvación de las almas). Peterson también promulga las ideas del Movimiento Verde ecológico añadiendo el adjetivo “verde” a Romanos 15:13 diciendo: “Y el Dios de esperanza ‘verde’ os llene de todo gozo…”

El vender Biblias es un gran negocio hoy en día, y donde existe una “causa,” por lo general hay una tendencia a producir una Biblia que implica que tal agenda es respaldada por la Escritura. “La Biblia Verde” es solamente un ejemplo.                                Es presentada en asociación con el Club Sierra, La Sociedad Humana y el Concilio Nacional de Iglesias y su Programa de Justicia Ecológica. Esta supuesta Biblia presenta una introducción del ultra herético arzobispo Desmond Tutu y tiene contribuciones del líder emergente Brian McLaren y del teólogo N.T. Wright, ambos de los cuales predican el “redimir la tierra”. Las promociones de ventas de esta biblia alegan que debido a que la Biblia menciona el doble de veces la palabra ‘tierra’ que lo que menciona las palabras ‘cielo’ y ‘amor’ entonces esa es la razón por la cual, de acuerdo a ellos, la Biblia “tiene un mensaje poderoso para la tierra”. Esa manera de pensar y de razonar es fantasiosa y engañosa. El “poderoso mensaje” de la Biblia es en realidad las “buenas noticias” de lo que Dios ha logrado para reconciliar al hombre conSigo mismo para que así nosotros podamos pasar la vida eterna con Él. Este mundo y esta tierra en la cual vivimos en el tiempo presente, solamente representa una minúscula parte en el eterno plan de Dios.

En publicaciones futuras presentaremos a otros promotores del engaño temporal tales como Shane Clairborne, Jim Wallis y Glenn Beck, y también el libro muy popular que está promoviendo el avance del evangelio social llamado: “El Hueco en Nuestro Evangelio”.

Tristemente, un número creciente de creyentes están asegurando sus botes salvavidas a este barco que se llama tierra pero que es como el barco Titanic, y lo están haciendo con el propósito de redimirla. En vez de eso, nuestra “agenda” necesita estar alineada con el mandato bíblico del evangelista y ganador de almas, John Harper. La historia nos dice que él fue guiado por el Señor para cambiar su pasaje y navegar una semana después a Estados Unidos a bordo del Titanic, sabiendo que era ahí donde Dios quería usarlo. Recordado como “el verdadero héroe del Titanic” y como “el ministro de Dios a los que perecen”, corría de un lado a otro en la cubierta del barco ayudando a aquellos que estaban en necesidad, dando su chaleco salvavidas a otro y pidiendo a todos a quienes encontraba a su paso a volverse a Dios por salvación por medio de Jesucristo. Cuando el enorme barco empezó a hundirse en las heladas aguas del Atlántico, Harper saltó de la cubierta del barco y empezó a nadar hacia otras personas y a quienes podía ver y hablar les decía que se entregaran a Cristo.

No existe redención para esta tierra, solamente para su gente.

“Señor, danos el mismo amor por los que perecen que le diste a Tu siervo John Harper, y, por Tu gracia, úsanos de acuerdo con Tu Palabra”.

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