COMO EN LOS DÍAS ANTES DEL DILUVIO;

Y COMO EN LOS DÍAS DE SODOMA

Por Carlos H. Marroquín Vélez

LA DECADENCIA MORAL

Todos conocemos la historia del diluvio universal que una vez acabó con toda la vida humana y animal, excepto por las ocho personas de la familia de Noé y las muestras de diversos animales que Dios le indicó preservar en una enorme embarcación. Las muchas pruebas arqueológicas tanto del diluvio como de los restos del arca de Noé, que aún se hallan en las alturas del Monte Ararat, atestiguan la veracidad de este relato bíblico.

Génesis 6:1-5 nos dice: “Aconteció que cuando comenzaron los hombres a multiplicarse sobre la faz de la tierra, y les nacieron hijas, que viendo los hijos de Dios que las hijas de los hombres eran hermosas, tomaron para sí mujeres, escogiendo entre todas. Y dijo Jehová: No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él es carne; mas serán sus días ciento veinte años. Había gigantes en la tierra en aquellos días, y también después que se llegaron los hijos de Dios a las hijas de los hombres, y les engendraron hijos. Estos fueron los valientes que desde la antigüedad fueron varones de renombre”. Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamiento del corazón de ellos era de continuo solamente el mal”.

Y más adelante, el versículo 11 reitera: “Y se corrompió la tierra delante de Dios, y estaba la tierra llena de violencia. Y miró Dios la tierra, y he aquí que estaba corrompida; porque toda carne había corrompido su camino sobre la tierra. Dijo, pues, Dios a Noé: He decidido el fin de todo ser, porque la tierra está llena de  violencia a causa de ellos; y he aquí que yo los destruiré con la tierra.”

Mathew Henry en su “Comentario Bíblico dice que a los que aquí se les llama “hijos de Dios”, se les llama “ángeles” en otros pasajes y traducciones. Algunos teólogos y comentaristas afirman que eran ángeles que dejaron su dignidad de espíritus y abandonaron su morada en el cielo, para engendrar hijos en la descendencia piadosa de Set, para contaminarla e interrumpir el santo linaje del que un día vendría el Mesías, Jesús de Nazaret.

A una pregunta que le hicieron para tentarlo, sobre con quién de siete hermanos que habían sido sus esposos sucesivamente conviviría una mujer después de la resurrección, Jesús les respondió: “Erráis, ignorando las Escrituras y el poder de Dios. Porque en la resurrección ni se casarán ni se darán en casamiento, sino serán como los ángeles de Dios en el cielo”. Y Lucas, en el pasaje paralelo explica: “pues son iguales a los ángeles”.

Si los ángeles no se casan, ni se reproducen, ¿qué pasó entonces antes del diluvio, por lo cual Dios decidió eliminar la raza humana? Posiblemente éstos ángeles caídos –nephilim, en hebreo-  se posesionaron de hombres impíos, descendientes de Caín, y utilizaron sus cuerpos para protagonizar su rebelión contra el Hijo de Dios que un día encarnaría en Jesucristo. Por tal rebelión, fueron encerrados hasta su juicio final, al final del Reino Milenial.

Siglos después, cuando Abraham y su sobrino Lot vivían como extranjeros en la tierra de Canaán, los humanos habían caído de nuevo en los bajos niveles de la decadencia moral.

En Gén. 18:20 leemos la advertencia de Dios a Abraham: “Entonces Jehová le dijo: por cuanto el clamor contra Sodoma y Gomorra se aumenta más y más, y el pecado de ellos se ha agravado en extremo, descenderé ahora, y veré si han consumado su obra según el clamor que ha venido hasta mí; y si no, lo sabré”.

Varias ciudades al sur del Mar Muerto serían destruidas por sus altos niveles de depravación. Abraham intercedió por Sodoma para salvar a Lot y a su familia. Pidió a Dios que la perdonara si había allí cincuenta justos. Luego intercedió por si había cuarenta y cinco, enseguida por cuarenta, y así, hasta llegar a diez. Pero no los hubo.

Gén. 19:1-11 nos narra la triste degradación de los sodomitas: Dios había enviado a dos ángeles a advertirle a Lot que huyera con su familia pues Sodoma sería destruida. Cuando éste los hospedó, los hombres perversos, jóvenes y viejos, rodearon la casa exigiéndole que los sacara para violarlos. Lot les rogó que no hicieran tal maldad; y que a cambio podían tomar a sus hijas vírgenes para hacer con ellas cuanto les placiera. Los degenerados no aceptaron y respondieron que le harían a Lot aun más mal, e intentaron forzar la puerta. Los ángeles protegieron a Lot e hirieron a los sodomitas con ceguera.

Finalmente Lot logró escapar con su esposa y sus dos hijas. Sus futuros yernos pudieron haberse salvado, pero creyeron que vendría la destrucción. La esposa de Lot, tan apegada a aquella vida corrupta, se quedó viendo con tristeza la ciudad siendo destruida y murió atrapada por el azufre ardiente que Dios derramó sobre la región. Lot y sus hijas se refugiaron en una cueva, pero aun allí los alcanzó el vicio. Ellas, cada una a su vez, embriagaron a su padre y ambas cometieron incesto con él para conservar descendencia de él. Los pueblos de Amón y Moab, productos del incesto, fueron un largo dolor de cabeza para los descendientes de Abraham durante siglos.

Los barrancos y montones de rocas de sal es lo único que queda de aquellas ciudades que llegaron a los extremos de lascivia y lujuria incitadas por Satanás.

A  esto  se  refiere  Judas  en  los  versículos 6 y 7 de su epístola, donde leemos: “Y a los ángeles que no guardaron su dignidad, sino que abandonaron su propia morada, los ha guardado bajo oscuridad, en prisiones eternas, para el juicio del gran día; como Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, las cuales de la misma manera que aquéllos, habiendo fornicado e ido en pos de vicios contra naturaleza, fueron puestas por ejemplo, sufriendo el castigo del fuego eterno.

Así, estos ángeles perversos están prisioneros, y no andan sueltos como los otros ángeles caídos o demonios.

Hoy, ya bien entrada la primera década del siglo veintiuno, nos encontramos en medio de una terrible e irreversible decadencia moral, la cual anunció Jesús que habría en los días antes de Su segunda venida.

En Mateo 24:36-29 dice: “Pero el día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino sólo mi Padre. Mas como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre. Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dándose en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca, y no entendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, así será también la venida del Hijo del Hombre.”

En Lucas 17: 26-30 leemos: “Como fue en los días de Noé, así también será en los días del Hijo del Hombre. Comían y bebían, se casaban y se daban en casamiento, hasta el día en que entró Noé en el arca, y vino el diluvio y los destruyó a todos. Asimismo como sucedió en los días de Lot; comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, edificaban; mas el día en que Lot salió de Sodoma, llovió del cielo fuego y azufre, y los destruyó a todos. Así será el día en que el Hijo del Hombre se manifieste.

REBELDÍA, IDOLATRÍA, DECADENCIA MORAL

Dos de las formas en que se presenta principalmente esta decadencia moral son la violencia física y el desenfreno sexual, que muchas veces coinciden causando numerosos crímenes de violencia sexual.

El apóstol Pablo describe en Romanos 1:18 a 32 el camino descendente del hombre hasta la decadencia moral.  Examinemos este pasaje:

“Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad; porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó.  Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa. Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido. Profesando ser sabios, se hicieron necios, y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles. Por lo cual también Dios los entregó a la inmundicia en las intemperancias de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus  propios cuerpos, ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén.

Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza, y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío.

Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen; estando atestados de toda injusticia, fornicación, perversidad, avaricia, maldad; llenos de envidia, homicidios, contiendas, engaños y malignidades; murmuradores, detractores, aborrecedores de Dios, injuriosos, soberbios, altivos, inventores de males, desobedientes a los padres, necios, desleales, sin afecto natural, implacables, sin misericordia; quienes habiendo entendido el juicio de Dios, que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también se complacen con los que las practican.”

Aquí se describe cómo cayeron en la idolatría las grandes civilizaciones: egipcia, india, griega, babilónica, cananea, etc.  Los hombres comenzaron percibiendo a Dios por medio de la creación, pero en vez de concebirlo como uno solo, todopoderoso, sabio, justo y santo, lo fraccionaron en diversidad de deidades con poderes limitados, sobre áreas determinadas, representándolo con sus criaturas: mamíferos, aves, reptiles, figuras grotescas, hasta evolucionar en las diversas mitologías y cosmogonías, que los esclavizaron y degeneraron con prácticas, ritos y demandas degradantes inspiradas por el diablo y sus demonios.

Sus diabólicas religiones llegaron a exigirles sacrificios humanos, cultos sexuales, la práctica de la prostitución, el homosexualismo y otras aberraciones. Los pueblos de Canaán y Fenicia, sobre los que se asentaron los israelitas después del éxodo y su peregrinación por el desierto, adoraban las diversas deidades masculinas que representaban al sol: Baal, Moloch, Milcom, Quemos, etc.; y las múltiples deidades femeninas que representaban a la luna: Aserá, Astarté, Baalit, etc.

I Re. 14:24. “Hubo también sodomitas en la tierra, e hicieron conforme a todas las abominaciones de las naciones que Jehová había echado delante de los hijos de Israel”.

Cuando el buen rey Josías de Judá llevó a cabo la gran reforma religiosa en Israel, barrió con todos esos cultos degenerados.  En II Re. 23:4-11 que él:

V. 4.  Sacó del Templo los utensilios para adorar a Baal y Aserá, y al ejército de los  cielos.

V. 5.  Quitó a los sacerdotes que quemaban incienso a Baal, el sol, la luna, los signos del zodíaco y todo el ejército de los cielos, en Jerusalén y demás ciudades.

V. 6.   Quemó y pulverizó la imagen de Aserá que estaba en el Templo.

V. 7. Derribó los lugares de prostitución idolátrica en el Templo, donde las mujeres tejían tiendas para la prostitución con que adoraban a Aserá.

V. 10. Destruyó el templo de Moloc en Tofet, en el valle de Hinom, donde se sacrificaban humanos.

V. 11. Quitó los caballos y carros con que rendían culto al sol a la entrada del Templo.

La idolatría, las drogas y depravación sexual siempre han ido asociadas. Así, en nuestro tiempo, el abandono de la fe en las Sagradas Escrituras, el desprecio de la moral judeo-cristiana y el neo-paganismo, han dado lugar de nuevo al desenfreno sexual.

En II Timoteo 3:1-5, Pablo describe nuevamente la decadencia moral que caracterizaría los últimos tiempos, antes del retorno de Jesucristo al mundo, así: “También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita.”

Destaquemos en este pasaje los siguientes términos:

Sin afecto natural: la práctica del incesto, o sea relaciones sexuales con parientes cercanos, por medio de seducción o violación a jovencitos, y aun infantes, revela no sólo un desprecio del amor y el respeto debido a los miembros menores de la familia, sino indiferencia ante los traumas físicos y emocionales que causa, así como los problemas sociales a los que lanzan a sus víctimas en su vida futura.

Un triste ejemplo es el del padre que viola a su propia hija, engendrando en ella un hijo. Éste niño es a la vez hijo y hermano de su madre; y a la vez hijo y nieto de su padre. Se han trastornado los grados de parentesco, los niveles de mando y sujeción, además de la vergüenza que habrá de padecer dentro de la familia y su contexto social en el futuro.

El aborto, el regalar o vender anticipadamente a los niños aun antes que nazcan, es otra muestra de la falta de afecto natural entre quienes buscan livianamente el placer sexual sin asumir responsablemente sus consecuencias.

Intemperantes y amadores de los deleites más que de Dios: describe a las personas sin temperancia, templanza, dominio propio, autocontrol, lo cual es un fruto del Espíritu Santo en los cristianos. El lema actual del mundo es: si te gusta, hazlo. Se cree que no debe reprimirse ningún deseo sexual, sino satisfacerlo inmediatamente.

Crueles, implacables, impetuosos: el abuso sexual de mujeres, incluyendo menores e infantes, efectuado con gran saña y que muchas veces incluye su  asesinato, revela la insensibilidad que se ha apoderado de muchos. La búsqueda del placer momentáneo y la subsiguiente práctica del aborto para evitar las consecuencias de niños no deseados, es otra muestra de crueldad. Las violaciones de niños por parte de los pedófilos han dejado generaciones enteras devastadas e incapaces de llevar una vida adulta normal.

Aborrecedores de lo bueno: se ridiculizan la abstinencia sexual, la virginidad, el noviazgo formal, el compromiso matrimonial ante la ley y la iglesia, la fidelidad conyugal hasta la muerte y otras prácticas de una vida cristiana ordenada.

Lo triste es muchos tienen apariencia de piedad, de ser religiosos, de ser  espirituales, pero niegan que sea posible apartarse de los deseos de la carne y ajustarse a las normas bíblicas, porque son ideales inalcanzables. Pablo nos manda que evitemos relacionarnos con tales personas.

En Gálatas 5:19 Pablo dice: “Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a éstas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.”

En el pasaje anterior de nuevo se enumeran las diferentes facetas del desenfreno sexual: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, orgías…

Muchos de estos desvíos tienen como marco: la idolatría, las borracheras y las hechicerías que incluyen el uso de drogas…

Y las consecuencias son: enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, envidias…

Muchos de los llamados crímenes pasionales tienen como escenario los bares, las cantinas, los prostíbulos, los salones de baile, donde la mezcla de licor y otras drogas llevan al desenfreno sexual, que culmina en riñas y venganzas con terribles y aun fatales desenlaces.

  • Lascivias: lujurias, intemperancias, incontinencias, vicios, liviandades.

LAS PRINCIPALES DESVIACIONES SEXUALES:

Las Sagradas Escrituras condenan todas las aberraciones sexuales:

fornicación, adulterio, prostitución, homosexualismo (sodomía y lesbianismo), bisexualismo, transvestismo, transexualismo, incesto, bestialismo, pornografía, pedofilia, violaciones,  voyerismo, etc.

Fornicación: relaciones sexuales fuera del matrimonio.

Adulterio: relaciones sexuales en que uno o ambos son infieles a sus cónyuges.

Prostitución: sostener relaciones sexuales a cambio de dinero.

Homosexualismo: relaciones sexuales entre dos personas del mismo sexo:

Sodomía: entre dos hombres.

Lesbianismo: entre dos mujeres.

Bisexualismo: sostener relaciones indistintamente con hombres y con mujeres.

Transvestismo: disfrazarse con ropas del sexo opuesto.

Transexualismo: cambio de sexo por medio de cirugías e ingerir hormonas.

Incesto: relaciones sexuales con parientes cercanos.

Bestialismo: relaciones sexuales con animales.

Pornografía: gráficas con cuerpos desnudos para producir excitación sexual.

Pedofilia: relaciones sexuales con niños, por seducción o por violación.

Violación: relaciones sexuales forzando a otra persona.

Voyerismo: placer en espiar a otras personas en sus intimidades sexuales.

Promiscuidad: las relaciones sexuales indiscriminadas, irresponsables y abandonadas y degeneradas entre hombres y mujeres, propiciadas por la ausencia de moralidad, la anomia, la perturbación mental, la embriaguez, o cualquier otro estado alterado de la consciencia. En muchos círculos se practica el intercambio de esposas o de parejas.

Poligamia: Modalidad de matrimonio en la que hay varios cónyuges para una sola persona. En diversas civilizaciones y culturas ha sido y sigue siendo común y legalizado. Esto puede darse como:

Poliginia: un hombre con varias esposas.

Poliandria: una mujer con varios esposos.

Y hay aún más aberraciones modernas:

Sexo cibernético: Práctica de dos o más personas se conectan por Internet para intercambiar expresiones sexuales explícitas y producirse placer.                       Sexo tántrico: Práctica de algunos budistas y novaerianos quienes tienen relaciones sexuales mientras realizan rituales de “yoga tantra” con el fin de alcanzar la perfección espiritual.

Sexo con extraterrestres: Diversos relatos y documentales afirman que humanos han tenido experiencias sexuales con alienígenas, o visitantes de otros planetas. (Muy probablemente se trate de experiencias con drogas alucinógenas, o contactos con ángeles caídos –demonios- que se hacen pasar por extraterrestres). Se habla aun de descendientes producto de estas uniones.

UNA SABIA ADVERTENCIA: DIOS TE LLAMARÁ A JUICIO

En tono cínico el rey Salomón aconseja al joven a buscar todo el placer que quiera en los días de su adolescencia y juventud; le incita a deleitarse siguiendo sus propios deseos y con cuanto quiera ver. Sin embargo, le recuerda que esos años y deleites son efímeros, fugaces, pasajeros y, finalmente, él tendrá que presentarse ante el tribunal de Dios para dar cuenta de cuanto haya hecho.

Eclesiastés 11:9-10. “Alégrate, joven, en tu juventud, y tome placer tu corazón en los días de tu adolescencia; y anda en los caminos de tu corazón y en la vista de tus ojos; pero sabe, que sobre todas estas cosas te juzgará Dios. Quita, pues, de tu corazón el enojo, y aparta de tu carne el mal; porque la adolescencia y la juventud son vanidad.”

Los que murieron por el diluvio, tuvieron unos dos o tres días para darse cuenta de las tristes consecuencias de su pecado y de su incredulidad para con Noé quien largamente les anunció la destrucción.

Los que murieron por el azufre ardiente que destruyó Sodoma y Gomorra tuvieron sólo unas horas para verificar que la advertencia de los ángeles era en serio.

Los que ahora viven en su inmoralidad y rechazan el inminente castigo de la Gran Tribulación que sobrevendrá sobre toda la tierra, tendrán seis años para creerlo. Sin embargo, Juan al describir este terrible período dice:

Apocalipsis 9:20-21. “Y los otros hombres que no fueron muertos con estas plagas, ni aun así se arrepintieron de las obras de sus manos, ni dejaron de adorar a los demonios, y a las imágenes de oro, de plata, de bronce, de piedra y de madera, las cuales no pueden ver, ni oír, ni andar; y no se arrepintieron de sus homicidios, ni de sus hechicerías, ni de su fornicación, ni de sus hurtos.”

Sus mentes torcidas y degeneradas seguirán así hasta el final, a pesar de los terribles castigos sobre toda la tierra. De nuevo se ve aquí la satánica combinación de idolatría, hechicería (que en este pasaje, según  los  eruditos,  puede  traducirse también como drogadicción, ‘pharmakia’) y  fornicación.

COMPONENTES QUE AGRAVAN LA DECADENCIA MORAL:

El desenfreno sexual tiene actualmente varios componentes que lo han hecho extenderse más rápidamente que en el pasado:

  • Las drogas, entre las cuales siempre incluimos a la madre de todas ellas: el alcohol.  Estas substancias que alteran la percepción y la consciencia, comienzan relajando los reflejos, desinhiben y hacen desaparecer los frenos morales, conducen a la pérdida de los escrúpulos, y hacen perder el sentido, para dar lugar a todo tipo de abusos. Bajo los efectos de las drogas muchos no saben qué hicieron, ni qué les hicieron. Muchos niños son engendrados durante estos períodos de irresponsabilidad, y luego son abortados, abandonados, regalados, vendidos, etc.

  • La publicidad incita constantemente al sexo al promover una diversidad de productos:   cosméticos,  licor,  ropa,  medicamentos,  afrodisíacos, anticonceptivos, etc.;  o simplemente para atraer la atención hacia productos y servicios que no tienen ninguna conexión con el sexo. Las mujeres que acceden a participar en la publicidad, para ganar dinero exhibiendo sus atributos, contribuyen a que se les vea como meros objetos sexuales.

Otro sector de la publicidad directamente llama a visitar salas de masaje, cabarets, bares, etc., donde la prostitución es parte de lo que se ofrece.

  • La música moderna cuya letra y música promueven el libertinaje sexual, usan palabras con doble sentido, incitan a baile con movimientos eróticos y a la prolongada exposición entre las personas con ropas provocativas, todo en dentro de un marco con efectos visuales y luces que provocan éxtasis, el sentir de escaparse de la realidad y vivir fantasías que aflojan los controles morales. Agréguese a esto el siempre presente licor.
  • La pornografía que ha contaminado todos los medios de comunicación gráfica: cine, TV, literatura, videos, computadoras, Inernet y aun los teléfonos celulares, etc., es el mayor incitador del desenfreno. La televisión y la Internet despliegan todo lo morboso  y enfermizo a lo que se ha hecho descender al sexo. Es deprimente más que todo, la pornografía con jovencitos y aun con bebés, pues no sólo degrada públicamente a los inocentes menores, a quienes se usa para fotografiar y filmar para servir de alimento a la morbosidad de incontables degenerados, sino que estimula a estos enfermos cargándolos de sexualidad desviada y violenta para cometer crímenes adicionales.

Los juegos electrónicos que nutren los impulsos violentos, y la     pornografía que estimula la lascivia desmedidamente, cargan las mentes y cuerpos de muchas personas, y las convierte en bombas que estallan constantemente en los numerosos crímenes sexuales que se denuncian diariamente, y los que por muchas razones se quedan sin reportar.

La pornografía es una adicción creciente, al igual que las drogas, el juego y otras aberraciones. Desgraciadamente ya ha invadido aun a los teléfonos celulares.

  • La filosofía machista que, a pesar de los  modernos movimientos sociales en búsqueda de igualdad, mantiene aún vigente en buena medida el doble código de moral: inculca a la mujer que llegue virgen y pura al matrimonio, mientras inculca al hombre adquirir experiencias sexuales antes del matrimonio. La vieja superstición machista que empuja muy temprano a los chicos a la fornicación, para garantizar que desarrollen física y mentalmente, que adquieran una voz masculina y que ganen experiencia para cuando se case, sólo ha servido para habituar a muchos jovencitos a recurrir periódicamente a la prostitución, lo cual continúan practicando aun después de casarse.

  • Otro componente que hacen avanzar la degradación sexual es la avaricia, ya que para muchos es una fuente de cuantiosas ganancias el abrir prostíbulos, el tráfico de mujeres para la prostitución, el tráfico de niños para ofrecerlos a los pedófilos, la producción de pornografía infantil y de adultos, etc. Igualmente el tráfico de películas y videos pornográficos se ha convertido en un negocio millonario.

  • La misma legislación ha contribuido con leyes que enfocan desde otro ángulo la inmoralidad. Las prostitución ya no es una desviación, sino un servicio social a la población; y quienes se ocupan de ella son trabajadoras del sexo o sexoservidoras. No se promueve la abstinencia, sino se reparten condones. Sólo el HIV Sida ha hecho que se hable de fidelidad a la pareja, pero no se habla de alejarse de la fornicación, del homosexualismo, ni de las demás aberraciones.

A la sodomía, al lesbianismo, al bisexualismo y demás aberraciones se les llama preferencia sexual.

El   homosexualismo   y  los  abortistas  se  han  convertido  en fuerzas            políticas cuyos votos que  hay  que  ganarse. Por ello se les trata con mucha diplomacia, sin condenarlos, sino usando el llamado “lenguaje políticamente correcto.   Los  medios  de  comunicación  los favorecen  y  ay  de  quienes  se  atrevan  a  criticarlos  apelando a la moral cristiana   bíblica.

En   buena   medida   la  iglesia  parece  haber  ignorado también el también el tema. La iglesia romana ha tenido serios problemas con los escándalos y demandas causados por sus ministros practicantes de pedofilia y otras desviaciones. Asimismo, varias denominaciones evangélicas se han involucrado en serias controversias y aun divisiones por el homosexualismo.

La iglesia ha fallado también al no instruir a sus congregaciones periódica y sistemáticamente, en cuanto a los preceptos bíblicos sobre el sexo según el plan del Creador, y al no prevenirlas en cuanto a las aberraciones ya enumeradas.

LA SOCIEDAD LIBERAL DE LA POSTMODERNIDAD,

RESPONSABLE DEL DESENFRENO SEXUAL,

ES PRODUCTO DE MUCHOS PENSADORES, ENTRE ELLOS

  • Federico Hegel. Enseñaba que a toda posición A que se le considere la verdad y sirva de base para un sistema en determinada época, se le enfrenta otra posición contraria B.  La lucha entre A y B produce finalmente una nueva posición, C;  y a esta nueva verdad C se le opone D. De este nuevo conflicto, o dialéctica surge E; y así sucesivamente.

Esta filosofía originó el relativismo, el cual afirma que nada es permanente sino que todo es cambiante. Todo es una dinámica entre opuestos, que está siempre originando nuevas posiciones que se toman como la verdad válida para determinado tiempo y espacio.

Los que siguen este modo de pensar consideran que nada es fijo, nada es permanente. Al aplicarlo al área de lo moral, se niega que los Diez Mandamientos tengan vigencia duradera, mientras se afirma que tal código fue válido para una época y  contexto determinados. Igualmente se enseña que las normas que demandan la virginidad, el matrimonio monógamo, la fidelidad conyugal, etc.; así como la prohibición del divorcio, el aborto, el homosexualismo, etc., tuvieron su época y  marco cultural, pero que ya no son válidos.

De esta manera, el relativismo ha contribuido también al libertinaje sexual.

Sin embargo Jesús dice: “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán”,  Mat. 24:35.

  • Charles Darwin.

Él afirmaba que la vida había surgido al azar en sus formas simples como meras reacciones físico-químicas, sin la intervención de un Creador. Estas primeras formas, activadas constantemente por la ley de “la supervivencia del más fuerte”, evolucionaron durante larguísimos períodos de tiempo hasta originar todos los seres vegetales y animales; y éstos hasta los mamíferos, incluyendo al hombre.

Al negar al Creador, al ser humano como imagen y semejanza de Él, en un acto de creación especial, se redujo al hombre a un mero eslabón en el largo proceso de cambio que tuvo su origen en la casualidad. Ni siquiera la última etapa, sino sólo la etapa presente que seguirá cambiando más y más.

  • Karl Marx.

Este ateo, materialista y evolucionista negaba que había un Creador y un mundo espiritual, y explicaba los cambios en el mundo material, la aparición de la vida y su evolución, como producto de los fenómenos físico-químicos. Basado en Hegel explicaba la historia como lucha entre las clases sociales: la lucha de opuestos.

  • Sigmund Freud.

Él era un psicólogo judío austríaco, ateo y evolucionista, quien despreciaba el cristianismo y sus normas sobre el sexo. Afirmaba que la represión causaba traumas e ideas reprimidas que dañaban a la persona.  Él abrió el camino para la conducta liberal libre de restricciones, especialmente la moral judeo-cristiana.

El Movimiento Satánico de la Nueva Era.

Esta moderna invasión de las antiguas religiones orientales (India, China, Japón, etc.), afirma que somos dioses y que sólo debemos descubrirlo y asimismo nuestro poder interior. Esto ha llevado a que cada humano se considere divino y sin pecado; él es el rector de su propia vida y acciones, y capaz de decidir cuáles son sus propias normas.

El postmodernismo.

Este es el marco ideológico predominante en la actualidad, el cual ha recogido todas las corrientes anteriores. Con su pluralismo, relativismo, evolucionismo, hedonismo, narcisismo y otros rasgos contrarios al cristianismo, es el trasfondo que alimenta el desenfreno sexual que hoy afecta a la humanidad.

Hedonismo: búsqueda de la sensualidad, del placer

Narcisismo: enamoramiento y adoración de uno mismo, egolatría

Pluralismo: eclecticismo, inclusivismo, tomar elementos de diversas culturas

En resumen, hoy existen considerables cantidades de humanos que se consideran a sí mismos:

  • sólo materia, sin un alma inmortal que sea imagen de Dios
  • no originados no en la mente y propósito de un Creador y, por lo tanto sin un propósito ni leyes absolutas y permanentes dadas por Él
  • productos de la casualidad, del azar físico-químico, siempre evolucionando: de materia inerte a organismos vivos, de seres simples a cada vez más complejos, de mamíferos inferiores a hombres, y, finalmente, de hombres a dioses.

Aquéllos que no han caído totalmente en el materialismo, han adoptado hoy una nueva espiritualidad siguiendo a los dioses de las antiguas mitologías, el ocultismo, las deidades del cosmos, etc.; que no son más que los ángeles caídos quienes, como el mismo Satanás se  disfrazan como ángeles de luz, II Cor. 11:14.

De nuevo, se ha cumplido en nuestros días lo que dijo Pablo en Romanos 1: 22: “Profesando ser sabios, se hicieron necios, y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles. Por lo cual también Dios los entregó a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos, ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén”.

¿ES POSIBLE CAMBIAR DE UNA VIDA DESENFRENADA

A UNA VIDA CONTROLADA POR DIOS?

Por supuesto que sí. De eso trata el Evangelio, de transformar vidas inútiles e improductivas en vidas prósperas y bendecidas. El Evangelio son las buenas nuevas de que personas alejadas de su Creador y caídas, pueden surgir hombres y mujeres con propósito en este mundo y con vida eterna en el mundo nuevo que Dios creará.

La Palabra de Dios claramente enseña la posibilidad de cambiar, de comenzar una nueva vida en Cristo, mediante arrepentirse de la vida pasada y aceptar a Cristo como único y suficiente Salvador. Su Espíritu Santo viene a morar en la vida del creyente, lo limpia, lo santifica y lo guía para mantenerse puro hasta el final de la vida en la tierra, sea por la muerte del cuerpo físico o por la glorificación del cuerpo físico cuando ocurra el arrebatamiento de los salvos.

En I Corintios 6:9-20 dice: “¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos,  ni  los  maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios.   Y eso erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios.

Todas las cosas me son lícitas, mas no todas convienen; todas las cosas me son lícitas, mas yo no me dejaré dominar de ninguna. Las viandas para el vientre, y el vientre para las viandas; pero tanto al uno como a las otras destruirá Dios. Pero el cuerpo no es para la fornicación, sino para el Señor, y el Señor para el cuerpo. Y Dios que levantó al Señor también a nosotros nos levantará con Su poder.

¿No sabéis que vuestros cuerpos son miembros de Cristo? ¿Quitaré, pues, los miembros de Cristo y los haré miembros de una ramera? De ningún modo. ¿O no sabéis que el que se une con una ramera, es un cuerpo con ella? Porque dice: Los dos serán una sola carne. Pero el que se une al Señor, un espíritu es con Él.

Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; mas el que fornica, contra su propio cuerpo peca.

¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?

Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.”

La nueva vida en Cristo florece con las virtudes que emanan de un corazón regenerado por el Espíritu Santo. Así leemos en Gálatas 5:22: “Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.”

LAS NORMAS DADAS POR DIOS PARA LA VIDA SEXUAL

DEL HOMBRE Y LA MUJER

Génesis 1:27-28. “Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra”.

Génesis 2:18-24. “Y dijo Jehová  Dios:  No  es  bueno  que  el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él.  Jehová Dios formó, pues, de la tierra toda bestia del campo, y toda ave de los cielos, y las trajo a Adán para que viese cómo las había de llamar; y todo lo que Adán llamó a los animales vivientes, ése es su nombre. Y puso Adán nombre a toda bestia y ave de los cielos y a todo ganado del campo; mas para Adán no se halló ayuda idónea para él.

Entonces Jehová Dios hizo caer sueño profundo sobre Adán, y mientras éste dormía, tomó una de sus costillas, y cerró la carne en su lugar.

Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre. Dijo entonces Adán: Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; ésta será llamada Varona, porque del varón fue tomada.

Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne”.

Los dos géneros creados por Dios: masculino y femenino, fueron diseñados anatómica, fisiológica y emocionalmente para complementarse y volver a ser uno como lo fue Adán cuando recibió su otra mitad que le había sido extraída. En nosotros sus descendientes no es literalmente parte de nuestro cuerpo, pero cuando hallamos a nuestro cónyuge, simbólicamente se complementa nuestro ser. La complementación del de los dos cónyuges, hombre y mujer, al unirse, debe ser: física, espiritual, emocional, económica, social.

Todas las demás relaciones que sean dentro del marco de la definición bíblica:

“La unión física, afectiva y espiritual entre un solo hombre y una sola mujer,

dentro   del   vínculo   del   matrimonio,    hasta   que   la  muerte  los  separe,

y atemperado o moderado por el amor ‘ágape’ de Dios”,

dejan un vacío en el ser y no alcanza la complementación que fue diseñada por Dios para el hombre y la mujer.

El plan original de Dios sólo incluía varón y hembra. Él diseño anatómica, fisiológica y emocionalmente dos seres para que al unirse se complementaran el uno al otro en una complementación: física, psicológica, espiritual, económica y social, como el fundamento de la familia que se formaría con sus descendientes. Las relaciones de los homosexuales son una aberración, no importa cuántos argumentos presenten ellos para justificarse.

La tarea de nombrar a los animales era hacer sentir a Adán que todos los animales alrededor estaban diseñados para emparejarse y reproducirse. Él deseó entonces una pareja idónea, y el Creador se la dio.

  • Idónea: apta, capaz, eficaz, eficiente, adecuada para él, inteligente, habilidosa…

Inmediatamente después de sacar al pueblo de Israel de Egipto, Dios les dio Su ley fundamental, el Decálogo, o Diez Mandamientos cardinales, entre los cuales hay dos que se refieren a la vida sexual:

Éxodo 20:14 y 17. “No cometerás adulterio” y

“no codiciarás la mujer de tu prójimo.”

Más adelante se le dieron a los israelitas normas adicionales:

Levítico 18:1-6. “Habló Jehová a Moisés, diciendo: Habla a los hijos de Israel, y diles: ‘Yo soy Jehová vuestro Dios. No haréis como hacen en la tierra de Egipto, en la cual morasteis; ni haréis como hacen en la tierra de Canaán, a la cual yo os conduzco, ni andaréis en sus estatutos. Mis ordenanzas pondréis por obra, y mis estatutos guardaréis, andando en ellos. Yo Jehová vuestro Dios. Por tanto, guardaréis mis estatutos y mis ordenanzas, los cuales haciendo el hombre vivirá en ellos. Yo Jehová.

Ningún varón se llegue a parienta próxima alguna, para descubrir su desnudez. Yo Jehová.  La desnudez de tu padre, o la desnudez de tu madre, no descubrirás; tu madre es, no descubrirás su desnudez.

La desnudez de la mujer de tu padre no descubrirás; es la desnudez de tu padre.”

Descubrir la desnudez: un eufemismo, o expresión suave, para referirse a las relaciones sexuales. En el lenguaje bíblico se usan también los eufemismos: dormir con su mujer, entrar a ella, conocerla…

Y así, desde el versículo 7 hasta el versículo 18, Moisés procede a enumerar las relaciones prohibidas, que incluyen tener sexo con: la madre, madrastra, hermana, nieta, media hermana, tía, tía política, nuera, cuñada (tanto la mujer del hermano, como la hermana de la esposa), hija e hijastra.

En el versículo 21, se reitera la prohibición del séptimo mandamiento, de no tener relaciones carnales con la mujer del prójimo, pues es un crimen de adulterio, o sea infidelidad contra los esposos defraudados.

En el versículo 22, se manda: “No te echarás con varón como con mujer; es abominación.”

  • Abominación: repulsión, repugnancia, aversión, asco…

Y el versículo 23 se denuncia una antigua abominación que se ha practicado hasta nuestos días: el bestialismo.  “Ni con ningún animal tendrás ayuntamiento amancillándote con él,  ni  mujer  alguna  se  pondrá  delante  de animal  para ayuntarse con él; es perversión”.

Luego prosigue hasta el versículo 26 diciendo: “En ninguna de estas cosas os amancillaréis; pues en todas estas cosas se han corrompido las naciones que yo echo de delante de vosotros, y la tierra fue contaminada; y yo visité su maldad sobre ella, y la tierra vomitó sus moradores. Guardad, pues, vosotros mis estatutos y mis ordenanzas, y no hagáis ninguna de estas abominaciones”.

Deuteronomio 23:17. “No haya rameras de entre las hijas de Israel, ni haya sodomita de entre los hijos de Israel.”

  • Sodomita: homosexual, por ser esta práctica muy común en Sodoma.

Salomón aconseja al joven a ser fiel a su esposa, en vez de andar desperdiciando su virilidad y sus fuerzas con amantes por las calles y plazas. Le recuerda que Dios lo observa y que hay consecuencias y castigo para una vida licenciosa.

Proverbios 5:15-23. “Bebe el agua de tu misma cisterna, y los raudales de tu propio pozo. ¿Se derramarán tus fuentes por las calles, y tus corrientes de aguas por las plazas? Sean para ti solo, y no para los extraños contigo. Sea bendito tu manantial, y alégrate con la mujer de tu juventud, como sierva amada y graciosa gacela. Sus caricias te satisfagan en todo tiempo, y en su amor recréate siempre.

¿Y por qué, hijo mío, andarás ciego con la mujer ajena, y abrazarás el seno de la extraña? Porque los caminos del hombre están antes los ojos de Jehová, y Él considera todas sus veredas. Prenderán al impío sus propias iniquidades, y retenido será con las cuerdas de su pecado. Él morirá por falta de corrección, y errará por lo inmenso de su locura.”

EL CONCEPTO BÍBLICO DE LAS RELACIONES SEXUALES LÍCITAS

La única forma de relación sexual que Dios el Creador aprueba  en las Sagradas Escrituras, o sea el manual que Él nos dejó para servirnos de guía, es:

“La unión física, afectiva y espiritual entre un solo hombre y una sola mujer,

dentro   del   vínculo   del   matrimonio, hasta   que   la  muerte  los  separe,

y atemperado o moderado por el amor ‘ágape’ de Dios”

Heb. 13:4.Honroso sea en todos el matrimonio y el lecho sin mancilla; pero a los fornicarios y a los adúlteros los juzgará Dios”.

  • Lecho sin mancilla significa que la cama matrimonial, que es el símbolo de la unión conyugal, no debe profanarse con ningún tipo de infidelidad, ni pecado sexual.

I Tes. 4:3-5. “La voluntad de Dios es vuestra santificación: que os apartéis de fornicación; que cada uno de vosotros sepa tener su propia esposa en santidad y honor, no en pasión desordenada, como los gentiles que no conocen a Dios”.

I Pe. 3:1-7. “Asimismo vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos, para que también los que no creen a la palabra sean ganados sin palabra por la conducta de sus esposas, al considerar vuestra conducta casta y respetuosa. Vuestro atavío no sea el externo de peinados ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos, sino el interno, el del corazón, en el incorruptible adorno de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios, pues así también se ataviaban en otro tiempo aquellas santas mujeres que esperaban en Dios estando sujetas a sus maridos, como Sara obedecía a Abraham, llamándolo señor. De ella habéis venido vosotras a ser hijas, si hacéis el bien sin temer ninguna amenaza. Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo”.

I Cor. 7:1-9. “Acerca de lo que me habéis preguntado por escrito, digo: Bueno le sería al hombre no tocar mujer. Sin embargo, por causa de las fornicaciones tenga cada uno su propia mujer, y tenga cada una su propio marido. El marido debe cumplir con su mujer el deber conyugal, y asimismo la mujer con su marido. La mujer no tiene dominio sobre su propio cuerpo, sino el marido; ni tampoco tiene el marido dominio sobre su propio cuerpo, sino la mujer. No os neguéis el uno al otro, a no ser por algún tiempo de mutuo consentimiento, para ocuparos sosegadamente en la oración. Luego volved a juntaros en uno, para que no os tiente Satanás a causa de vuestra incontinencia. Pero esto lo digo más como concesión que como mandamiento. Quisiera más bien que todos los hombres fueran como yo; pero cada uno tiene su propio don de Dios, uno a la verdad de un modo, y otro de otro. Digo, pues, a los solteros y a las viudas, que bueno les sería quedarse como yo; pero si no tienen don de continencia, cásense, pues mejor es casarse que estarse quemando.

  • Eros sin el control de ágape puede llegar a producir una bestia desenfrenada

Consecuencias del desenfreno sexual:

  • El deterioro físico de un cuerpo usado sin temperancia y disciplina; envejecimiento prematuro, impotencia y dolencias que pudieron haberse evitado. Sólo esto si ha logrado escaparse de las diversas enfermedades de transmisión sexual y del VIH SIDA.
  • El deterioro mental afectado por el constante estado de lascivia o excitación sexual, que consumió mucho tiempo que podría haberse invertido en la superación y productividad.
  • El deterioro social, causado por el desprestigio, por haber iniciado varias familias y no haber podido edificar una que fuera el objetivo de todos los afectos y esfuerzos; el sentimiento de culpa por haber lastimado a muchas parejas e hijos, muchos de ellos no deseados ni atendidos, etc.

Además, celos, riñas, chantajes, amenazas, divorcios y otros problemas causados por la infidelidad, o por frecuentar lugares de mal prestigio y asociarse con gentes de vida desordenada.

  • El deterioro económico causado por gastos en prostitución, manutención de hijos, amantes o parejas temporales, gastos médicos, pagos de demandas judiciales, chantajes, etc.

El método satánico para destruir vidas es:

  • Sugerir a los jóvenes que son fuertes, que pueden dedicarse al placer sexual y que después podrán moderarse y cambiar.
  • Cuando se han enredado lo suficiente, incitarlos a refugiarse en el alcohol y en las demás drogas. Entonces esta mezcla de sexo y drogas se convierte en un círculo más esclavizante, hasta llevar a la desesperación.
  • Presentarles el suicidio como única salida.
  • Sufrir el castigo eterno en el infierno.

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LA POSICIÓN DEL CRISTIANO ANTE EL DESENFRENO SEXUAL ALREDEDOR

COMO  CRISTIANO SOY DIFERENTE  PORQUE,  AUN  EN  MI  VIDA  FÍSICA,     DOY TESTIMONIO DE LO QUE YO CREO.

a. MI CUERPO ES TEMPLO DEL ESPÍRITU SANTO.

·         Como buen mayordomo de mi cuerpo, lo protejo, cuido y arreglo con modestia.  I Cor. 6:20

  • Cuido mi salud;  trabajo para sostenerme y sostener a mi familia.

Prov. 22:29;  II Tes. 3:10-12

  • No ingiero substancias dañinas a mi cuerpo o que alteren mis sentidos y mi conducta: licor, tabaco y demás drogas. I Cor. 3:16-17;  II Cor. 6:7
  • Soy sabio y moderado al comer para evitar problemas de salud.

Tito 1:12-13; Rom. 13:13

  • Aunque el ejercicio físico es provechoso para poco, yo practico ese poco

sabiamente para contribuir a mi buena salud. I Tim. 4:8

  • Me preocupo por mi ser espiritual, pero también por la santidad de mi cuerpo. I Tes. 5:23
    • Yo mantengo mi cuerpo bajo disciplina, sujeto a mi mente santificada.

I Cor. 9:27

  • Uso mi cuerpo correctamente y no lo deshonro usándolo con imprudencia.

Rom. 1:24.

  • Mientras vivo en mi cuerpo, lo pongo en sacrificio vivo para servir a Dios. Rom. 12:11
    • Todo mi cuerpo está al servicio de Cristo y Su obra. I Cor. 6:15, 20
    • Mi cuerpo no es para la inmoralidad sexual; Dios lo controla. Rom. 13:13-14; I Cor. 6:7
    • Como persona casada yo no tengo potestad sobre mi cuerpo, sino mi cónyuge.  I Cor. 7:4

  • Mi espíritu y alma están ya preparados para el cielo; y mi cuerpo también lo estará.  Rom. 8:23
  • Mi cuerpo mortal será transformado e incorruptible al volver Cristo por mí.  Rom. 8:11
  • Mi cuerpo será transformado a semejanza del cuerpo de Cristo. Fil. 3:21;

I Cor. 15:51-54.

  • Aun mi ropa, adornos y arreglo personal están enmarcados dentro de la modestia, la honestidad y el temor a Dios. I Pe. 3:3-4; I Tim. 2:9-10.
  • Acepto mi edad y los cambios que vienen con ella con satisfacción, sin alterar mi cuerpo por mera vanidad, siguiendo los valores morales del mundo. Prov. 16:38; Prov. 20:29

b. En cuanto al sexo, la Biblia es mi manual de instrucción

  • Mi concepto acerca de las relaciones sexuales es diferente al del mundo, porque yo tengo el concepto bíblico de que el sexo lícito es: “La unión física, afectiva y espiritual entre un solo hombre y una sola mujer, dentro del vínculo del matrimonio, hasta que la muerte los separe, y atemperado o moderado por el amor de Dios”.  Heb. 13:4

  • Por lo tanto, me opongo a todas las aberraciones sexuales: fornicación, adulterio, prostitución,  homosexualismo  (sodomía  y  lesbianismo),  bisexualismo,  transvestismo, transexualismo, incesto, bestialismo, pornografía, pedofilia, voyerismo, etc.

Rom. 1:22-28; I Cor. 6:9-10; Lev. 18:6-23; 20:15; Deut. 23:17; 27:21

c. Creo que para Dios la vida es preciosa y  sagrada desde su concepción

  • No apruebo el aborto bajo ningún pretexto,  porque  se trata  del asesinato de una vida inocente y valiosa para Dios, sobre la que El pone Su atención desde su concepción. Salmos 139:13-16; Luc. 1:41-44

La mujer no tiene potestad sobre el hijo que Dios le ha encomendado llevar en su vientre hasta su nacimiento.

UN LLAMADO A LOS PADRES DE FAMILIA Y A LOS LÍDERES DE LA IGLESIA

  • Instruyan a sus hijos desde muy temprano, a medida que van madurando y van dando lugar a recibir la instrucción bíblica sobre la vida sexual, el noviazgo y el matrimonio.
  • Regalen a sus hijos libros cristianos sobre la vida sexual, el noviazgo y el matrimonio.
  • Los concilios deben programar dos veces al año, una vez por semestre, una semana para hablar de todos los temas relacionados con la vida sexual, el noviazgo y el matrimonio.
  • Los concilios deben exigir a las parejas de novios que tomen una serie de clases prematrimoniales como requisito antes de efectuar su boda.
  • Los concilios deben hacer claro a sus jóvenes que quienes incurran en fornicación antes de su boda, o que se casen con personas no convertidas, no se les negará el derecho de casarse, pero no serán merecedores de la magna ceremonia de casamiento con toda la pompa, desfile por el pasillo central, luciendo la novia su traje blanco de bodas. Esto con el fin de disminuir el ya vergonzoso número de creyentes evangélicos que incurren en fornicación, y desobedecen el precepto bíblico de casarse dentro del pueblo de Dios.
  • La iglesia y sus líderes deben dejar clara ante la congregación su postura  de oposición al aborto, el homosexualismo, la pornografía, etc.
  • Tenemos a su disposición, para estudio bíblico, los folletos siguientes:

=Integración de la Familia Cristiana (incluye clases prematrimoniales)

=El matrimonio cristiano                       =La Plaga de la Pornografía

=El incesto                                              =Soy cristiano, soy diferente

=Instructivo para la realización de bodas en la iglesia

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