Por Ing° Mario A Olcese (Apologista)

Dios perdona los pecados

Todos sabemos que Dios siempre está dispuesto a perdonar los pecados más grandes que se puedan cometer, con la excepción de la blasfemia contra el Espíritu Santo. En Isaías 1:16-18 leemos: “Lavaos y limpiaos; quitad la iniquidad de vuestras obras de delante de mis ojos; dejad de hacer lo malo; aprended a hacer el bien; buscad el juicio, restituid al agraviado, haced justicia al huérfano, amparad a la viuda. Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana. Así que Dios promete “blanquear” nuestros más negros pecados si buscamos el juicio, y nos ponemos a cuenta con Él. ¡Gracias a Dios por este beneficio extraordinario que se nos concede! Pero, ¿podremos evitar las consecuencias por nuestros pecados? ¡Este es otro cantar!

La historia de una medio hermana

En una oportunidad escuché el caso de un señor que le fue infiel a su esposa mientras estaba de viaje en un país vecino. Fruto de esta aventura adúltera, este señor engendró a una niña que fue criada por su madre hasta que se convirtió en una señorita buenamoza y muy culta a la cual llamaremos Paula. Un día, el hijo legítimo de este señor, a quien llamaremos Alberto, decidió viajar para trabajar justamente a ese país en donde su padre tuvo su aventura 24 años antes. En su nuevo trabajo, Alberto tuvo el infortunio de conocer y de enamorarse de  Paula, quien resultó ser una de las tantas empleadas de la compañía y al mismo tiempo su medio hermana. Por supuesto que ambos jóvenes desconocían este hecho completamente. Con el correr del tiempo el hijo le escribe a su padre para contarle de su amorío, y pasados dos años le anuncia su próximo matrimonio con Paula, por lo cual el padre le otorga su bendición sin titubear. A los pocos meses de contraer matrimonio, Paula queda embarazada de Alberto y llenos de ilusión ambos esperan el día del parto. Cuando llegó el día del alumbramiento, Paula da a luz un hijo sin miembros superiores, lo cual, como es de suponerse, generó un profundo shock, y el consecuente conflicto entre los padres, no sabiendo qué pudo haber ocasionado semejante malformación. Cuando el padre de Alberto se enteró de la noticia, tomó un avión y viajó a ver a su hijo y nieto, pero a las pocas horas de llegar se espantó al ver que la madre de Paula era la misma mujer con quien él tuvo su aventura hace 24 años atrás. No pudiendo soportar la carga de su conciencia, el padre fue a su hotel y se pegó un tiro en la sien. Poco tiempo después Alberto se enteró que su esposa Paula era su mismísima medio hermana y como era de esperarse, su estupor y consternación fueron tremendos. Toda esta desgracia se produjo por un pecado escondido y no confesado de un hombre que no supo decir no a la tentación satánica.

Mujeres que han abortado

Y también tenemos infinidad de testimonios de mujeres que han abortado y se han hecho después cristianas devotas, pero que nunca se han perdonado ellas mismas el haber matado a su hijo nonato. Ellas siguen cargando con el peso de su culpa que las atormenta día y noche, a pesar de que admiten sentir que Dios ya las ha perdonado completamente. Lean el testimonio de dos mujeres que decidieron abortar en éste, mi blog.

Ejecutivo infiel

Otro caso que conocí fue el de un ejecutivo de un banco que le fue infiel a su cónyuge, la cual accedió a “perdonarlo” después de mucho batallar con la pena y la decepción. Si bien el matrimonio está en proceso de restauración, ella aún alberga dudas de su esposo, y constantemente controla sus horas de llegada a casa, su dinero, sus llamadas por teléfono, su correo y cosas por el estilo. El tiene que soportar estoicamente la conducta de su mujer, y a veces escucharle decir: “seguro llegas tarde porque te está buscando esa mujer”. Bueno, ese es el precio de su desliz… ¡la falta de confianza que suscitó en su esposa y el fruto de su pecado que lo acompañará por mucho tiempo!

Empleado deshonesto

También conocí a un compañero de trabajo a quien llamaremos Carlos que fue despedido de una empresa industrial por robo, empleando el llamado “carrusel”. Años después, Carlos se convirtió en cristiano y en un predicador eficaz. Sin embargo, él tuvo la mala suerte de no ser aceptado en otra empresa pujante porque el Gerente de ventas de esa nueva empresa que recibió su Currículum Vitae fue el mismo jefe que lo había despedido algunos años atrás. ¿Se imaginan? Aquí vemos que las consecuencias de su pecado lo siguen acompañando a este hermano Carlos, y que de hecho ya lo ha perjudicado económicamente por su mala reputación pasada.

Padre soltero

Otro caso es el de un abogado, que estando de novio, le confesó a su pareja que tenía un hijo de otra relación anterior. Ella, muy enamorada del abogado, le dijo sorprendida y algo alterada que debió decírselo antes y no ocultárselo… ¡y con justa razón! Sin embargo, ella accedió a seguir con él y con sus planes de boda. Al poco tiempo se casaron y después de un año tuvieron una hijita. Pero esta nueva hijita no significó para él romper con su primer hijo, al cual él atendía fuera del hogar, haciendo que él llegara tarde a casa y provocando la protesta de su esposa. En ocasiones la madre de ese niño venía a buscarlo o lo llamaba a su casa para avisarle de algún problema que tenía con el hijo en común, y de sus necesidades económicas que debía atender, haciendo que el presupuesto para su hogar mermara. Eso hizo que la esposa se sintiera muy incómoda, pues desatendía su hogar y las necesidades de ella y su hijita. Los celos de la esposa no tardaron en presentarse, y más aún, cuando el niño se fue haciendo mayorcito y pasaba más tiempo con él que con su propia familia. El marido le replicaba a su esposa que él dedicaba más tiempo a su hijo adolescente porque necesitaba de su presencia, de sus consejos, y de su protección, ya que no tenía un hogar constituido. Como pueden ver, a la larga, el pecado anterior del marido acarreó serias consecuencias en su matrimonio pese a las buenas intenciones de su esposa de seguir con él sabiendo de su “errorcito de juventud”.

Hijos sorpresa

Supe de una familia modelo, con un esposo exitoso y adinerado y cuatro hijos profesionales. Un día el esposo cayó enfermo, y a los pocos días fue declarado muerto en un hospital de la capital, evento que produjo mucho dolor y tristeza entre sus familiares, amigos y vecinos. Pero mayor fue la sorpresa cuando a los pocos días del entierro, tocaron a la puerta de la viuda tres herederos más del difunto, frutos de una relación paralela, para exigirle a la señora la parte correspondiente de su herencia. Como se podrán imaginar, la viuda y sus hijos casi caen muertos por el shock porque desconocían totalmente de la existencia de otros hijos del ejemplar padre. Así que ya se pueden ustedes imaginar los tremendos litigios judiciales que se suscitaron por el adulterio del Padre. El pecado del padre salió a la luz, y con él, los tremendos litigios judiciales para dividir la herencia de la manera más conveniente para todos. Así que, mis amigos, el pecado siempre trae sus consecuencias que a veces los hijos o parientes más cercanos tienen que pagar.

Drogadicto Recuperado

Supe de un hombre de buen corazón que llamaremos Juan que quiso ayudar a un amigo a quien llamaremos Luis a recuperarse de la drogadicción a través del evangelio de Cristo. Juan se esmeró en inculcarle a Luis los preceptos cristianos, y de enseñarle sobre el amor de Cristo para con los pecadores, y para apoyarlo con buenas juntas, Juan además recogía a Luis  de su vivienda y lo llevaba a los cultos de la iglesia regularmente y por espacio de un año consecutivo. Luis parecía transformarse en un hombre nuevo con el correr de los meses. Se levantaba de madrugada, se bañaba y se afeitaba todos a diario, se vestía decorosamente, y hasta ayudaba en algunas labores a Juan para poder percibir algunos ingresos para su sostenimiento. Todo parecía ir de maravillas hasta el punto que Juan le dio a Luis un trabajo estable dentro de su negocio.  Pero un día Juan empezó a notar que algunas cositas faltaban en su negocio, cosas insignificantes que se volvieron significantes con el correr del tiempo. Como es de esperar, Juan empezó a sospechar de su empleado “regenerado”, y no le faltó razón. Un día Luis faltó al trabajo sin avisarle a Juan, y una semana después fueron 3 días los que se ausentó sin decir nada a nadie, y tampoco asistía a la iglesia como lo hacía antes. Luis parecía haberse esfumado, y su silencio le decía a Juan que su amigo había recaído en el vicio y en las malas juntas.

Un día un cliente se apersonó al negocio de Juan para decirle que había visto a Luis caminando errante y mal vestido por una calle frecuentada por drogadictos, así que él decidió darse una vuelta con su auto por el barrunto ése y para sorpresa suya vio a Luis tirado en el piso como si fuera un alcohólico perdido. Lo quiso levantar y llevárselo al hospital, pero este salió corriendo y sin rumbo por un callejón oscuro y lleno de basura. Desde ese día Juan no volvió a ver a Luis hasta pasados unos 7 meses, después de lo cual lo volvió a ver caminando con otro ex drogadicto en recuperación, vendiendo caramelos para ganarse unos cuantos centavos mientras asistía a un centro privado para recuperación de drogadictos. Parecía que Luis nuevamente había regresado a ser el nuevo hombre, y así se lo hizo saber a Juan cuando se encontraron frente a frente en una calle de un distrito de clase media alta de la ciudad. Juan se alegró, aunque esta vez no estaba seguro de que Luis se recuperaría finalmente. Si cayó una segunda vez, ¿por qué no caería una tercera? Sus dudas lo atormentaban, aunque aún lo consideraba su amigo y hermano en la fe.

Con el tiempo Luis mostró su constancia y una vida impecable libre de las drogas, pero Juan ya no estaba interesado en tenerlo nuevamente dentro de su negocio como su empleado de confianza. Sencillamente no le daría trabajo en su negocio, sino sólo algunos mandados para que pudiera ganarse algo para su subsistencia. Juan ya no podría seguir confiando en Luis después de haber sido víctima de sus hurtos y mentiras. Luis tendría que seguir pagando las consecuencias de su pecado.

Hijo resentido

También supe de un joven a quien llamaré Guillermo, que estando por terminar sus estudios secundarios en la escuela, fue transferido o cambiado a otro colegio por su madre porque se mudaron de vivienda. A los pocos días, Guillermo conoció en su aula a otro joven a quien llamaremos Víctor que tenía su mismo apellido y que decía que su padre era un adinerado minero de la localidad. Esto asombró más a Guillermo, ya que él también tenía un padre adinerado y dueño de unas minas de oro. Cuando Guillermo le pregunta a Víctor por el nombre completo de su padre, los dos descubren que sus padres tienen exactamente el mismo nombre y apellidos. ¡Caracoles, parece que somos hermanos, exclama Guillermo! Y Víctor replica extrañado: ¡Pero mi padre no me ha hablado de otros hermanos! Bueno, le dice Guillermo, hagamos algo, ¿Qué tal si voy a tu casa mañana y me presentas a tu padre?, y Víctor asiente sin titubear. Al día siguiente Guillermo va a la casa de Víctor y éste lo recibe y lo conduce a la sala principal. A los pocos minutos baja el padre de Víctor y cuál no fue la sorpresa de Guillermo y de su padre, al encontrarse ambos cara a cara en otro hogar diferente. Guillermo espantado salió corriendo de la casa en dirección a la suya para contarle a su madre de su desagradable encuentro con su padre y medio hermano. Finalmente la madre tuvo que confesarle que ella era la amante de su padre, y que él era fruto de esa relación adúltera. Desde ese día Guillermo ya no fue el mismo con su madre, y  nunca la perdonó por haberlo traído al mundo en esas condiciones incómodas, y tampoco nunca más la respetó como madre. Con los años la madre de Guillermo se apartó de su amante, y se convirtió en una cristiana devota y arrepentida, pero el hijo nunca más la volvió a ver. Ella tuvo que pagar las consecuencias de su pecado.

El pecado del rey David y sus consecuencias

Un caso de la Biblia que puede instruir de una manera especial la forma cómo Dios trata al pecador y a sus pecados, es el ejemplo del famoso rey David.  Esta trágica historia la podemos leer en 2 Samuel capitulo 11.

David es atraído sexualmente por una hermosa mujer llamada Betsabé, con la cual comete el pecado de adulterio. Dice 2 Samuel 11:2-4: Y sucedió un día, al caer la tarde, que se levantó David de su lecho y se paseaba sobre el terrado de la casa real; y vio desde el terrado a una mujer que se estaba bañando, la cual era muy hermosa. 3 Envió David a preguntar por aquella mujer, y le dijeron: Aquella es Betsabé hija de Eliam, mujer de Urías heteo. 4 Y envió David mensajeros, y la tomó; y vino a él, y él durmió con ella. Luego ella se purificó de su inmundicia, y se volvió a su casa. “

Para ocultar su ilícito hecho apela al engaño y a la mentira.  Dice 2 Samuel 11:5-12: Y concibió la mujer, y envió a hacerlo saber a David, diciendo: Estoy encinta. Entonces David envió a decir a Joab: Envíame a Urías heteo. Y Joab envió a Urías a David. Cuando Urías vino a él, David le preguntó por la salud de Joab, y por la salud del pueblo, y por el estado de la guerra. Después dijo David a Urías: Desciende a tu casa, y lava tus pies. Y saliendo Urías de la casa del rey, le fue enviado presente de la mesa real. Mas Urías durmió a la puerta de la casa del rey con todos los siervos de su señor, y no descendió a su casa. E hicieron saber esto a David, diciendo: Urías no ha descendido a su casa. Y dijo David a Urías: ¿No has venido de camino? ¿Por qué, pues, no descendiste a tu casa? Y Urías respondió a David: El arca e Israel y Judá están bajo tiendas, y mi señor Joab, y los siervos de mi señor, en el campo; ¿y había yo de entrar en mi casa para comer y beber, y a dormir con mi mujer? Por vida tuya, y por vida de tu alma, que yo no haré tal cosa. Y David dijo a Urías: Quédate aquí aún hoy, y mañana te despacharé. Y se quedó Urías en Jerusalén aquel día y el siguiente. ”

Para evitar un escándalo mayor, David asesina a su general Urías por medio de ponerlo al frente de la batalla  y de la espada del enemigo. 2 Samuel 11:13-21: Y David lo convidó a comer y a beber con él, hasta embriagarlo. Y él salió a la tarde a dormir en su cama con los siervos de su señor; mas no descendió a su casa. Venida la mañana, escribió David a Joab una carta, la cual envió por mano de Urías. Y escribió en la carta, diciendo: Poned a Urías al frente, en lo más recio de la batalla, y retiraos de él, para que sea herido y muera. Así fue que cuando Joab sitió la ciudad, puso a Urías en el lugar donde sabía que estaban los hombres más valientes. Y saliendo luego los de la ciudad, pelearon contra Joab, y cayeron algunos del ejército de los siervos de David; y murió también Urías heteo. Entonces envió Joab e hizo saber a David todos los asuntos de la guerra. Y mandó al mensajero, diciendo: Cuando acabes de contar al rey todos los asuntos de la guerra, si el rey comenzare a enojarse, y te dijere: ¿Por qué os acercasteis demasiado a la ciudad para combatir? ¿No sabíais lo que suelen arrojar desde el muro? ¿Quién hirió a Abimelec hijo de Jerobaal? ¿No echó una mujer del muro un pedazo de una rueda de molino, y murió en Tebes? ¿Por qué os acercasteis tanto al muro? Entonces tú le dirás: También tu siervo Urías heteo es muerto.  ”

Consecuencias del pecado de David (2 Samuel 11:1-12)

Natán le anunció una triste profecía a David acerca de las consecuencias de sus pecados. Esto fue lo que le dijo: “Por lo cual ahora no se apartará jamás de tu casa la espada” (2 Samuel 12.10a). A pesar del franco arrepentimiento de David, y del perdón de Dios, el pueblo de Israel no afrontó otra cosa más que la guerra durante todo el resto del reinado del David. David se vio inclusive forzado a volver su ejército en contra de su propio hijo. Los antiguos enemigos de Israel, los resentidos filisteos, también reanudaron sus ofensivas. La espada continuó en manos de David por el resto de su reinado. El profeta Natán también profetizó que David tendría serios problemas dentro de su propia casa. Esta profecía tuvo realmente un crudo cumplimiento. El hijo de David, Amnón abusó sexualmente de su medio hermana Tamar. Absalón, el hermano de ella, asesinó a Amnón por represalia. Este acaecimiento llevó a una enemistad por cinco años entre David y Absalón. Después, Absalón fue el dirigente de un complot contra David su padre, y logró hacer que éste se desterrara. La amargura continuó predominando por el resto de la vida de David. Lo trágico fue que la mayor parte de ella provino de sus hijos. Después de oír la parábola de la corderita robada, David le dijo a Natán que el malhechor debía pagar la pérdida de ella con cuatro tantos (2 Samuel 12.6). La sentencia pronunciada por David incurrió sobre él mismo. Durante el tiempo que vivió, tres de sus hijos murieron trágicamente. Después de su muerte, otro hijo fue violentamente ejecutado (1 Reyes2.23–25). El homicidio de Urías a instancias de David, influenció trágicamente a cuatro de los hijos de éste. Así que este ejemplo nos muestra que si bien David fue restaurado de sus pecados, él no pudo evitar las consecuencias de su mal proceder que Dios dictó contra él.

Comentario adicional de Apologista:

Debemos siempre detenernos a reflexionar a dónde nos pueden conducir las decisiones que tomemos en la vida. Cuando se nos presentan “ofertas” que parecen ser muy “tentadoras”, pero que son “oscuras”, debemos meditar seriamente en las consecuencias que podríamos afrontar si accediéramos a ellas.

Tal vez algún día usted sea tentado exactamente como lo fue David, o como lo fue Luis, el drogadicto de nuestra historia, o como el padre de Alberto que optó por suicidarse,  o como el empleado Carlos que perdió otra oportunidad de un trabajo bien remunerado. Si usted no aprende de las experiencias ajenas, está condenado a repetirlas…y a un precio muy alto. Así que deténgase antes de hacer una estupidez irremediable.

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