ESCRITO POR:

Tricia Tillin

(Traducido por Carlos H. Marroquín Vélez)

Cuando la ‘Confesión Positiva’ llegó por primera vez a este país [Inglaterra], transformó algunas iglesias muertas y cristianos en lucha. Muchos que habían luchado contra situaciones adversas para sobrevivir como cristianos, hallaron una nueva vida de victoria; se desafió la idea de que los creyentes estaban destinados a ser víctimas de las circunstancias y eran impotentes ante el ataque satánico. Esto fue bueno y útil, y sirvió para aumentar nuestra fe en las verdades de la Escritura.

Sin embargo, como ha sucedido a menudo en la historia de la Iglesia,                                un movimiento que llegó ser aclamado popularmente porque se suponía daba un buen fruto, pronto reveló su verdadera naturaleza y se halló que era más bien una secta con creencias extrema que llevó el nombre del Señor al descrédito. Desafortunadamente, parece ser que esto era inevitable – las raíces de la doctrina estaban firmemente plantadas en el terreno de los cultos metafísicos. Los errores que produjeron el Nuevo Pensamiento y la Ciencia Cristiana habían también producido el Movimiento de la Palabra de Fe como una versión cristianizada.

Ahora, el contenido completo, la meta y el producto de varios de los ministerios de la Palabra de Fe tienen que ser cuestionado. Aunque parece haber fruto, en la forma de sanidades y nuevos convertidos, tenemos que preguntarnos ¿cuán genuinos son éstos y cuán sana es la enseñanza fundamental que tales nuevos convertidos recibirán? Tenemos también que cuestionar la práctica de que los ministros vivan con gran lujo, demandando millones de libras [libras esterlinas] para usarlos en un siempre creciente número de proyectos, algunos de los cuales nunca llegan a materializarse.

El objetivo final de tales ministerios también necesita ser examinado a la luz de las Escrituras. ¿Estamos presenciando un despertar global que transformará a todas las naciones y traerá riqueza y éxito a toda la Iglesia? ¿O es este triunfalismo un engaño que atrapará a miles de creyentes bien intencionados en la trampa satánica de la Nueva Era,    y los hará – sin que sean conscientes de ello – instalar un reino mundial para el Anticristo?

CONTINÚE LEYENDO Diez Razones para Rechazar el Movimiento de la Palabra de Fe

RAZÓN NÚMERO UNO:

  • Esta enseñanza requiere de un ‘conocimiento por revelación’.

Como las herejías gnósticas a través todas las épocas, la Palabra de Fe necesita de un conocimiento especial a fin de ser efectiva. Los líderes se ven a sí mismos como personas que tienen la misión de llevar una nueva revelación espiritual al Cuerpo [de la iglesia],       y condenan ‘el conocimiento a través de los sentidos’ como inadecuado. En este sistema, no es el pecado y la desobediencia los que nos hacen fracasar, sino la ignorancia de la Palabra. Aun más, este conocimiento por revelación está limitado a unos pocos que pueden recibirlo; los menos inteligentes están en desventaja. Esto es un elitismo.


RAZÓN NÚMERO DOS:

·         Hace del Todopoderoso Dios y Creador un ‘ser de fe’ débil que está a merced de Sus propias leyes universales.

Aunque los ministerios de la Palabra de Fe hablan de Dios en una forma personal, ellos Lo tratan como una ‘fuente de energía’ impersonal con ‘fuerzas’ que pueden ser operadas por el uso de leyes – leyes que aun Dios tiene que obedecer a fin de crear y hacer funcionar Su universo. Dios, dicen ellos, ha dejado el control del planeta en las manos del hombre y es impotente para intervenir si no cuenta con un colaborador con el que haya hecho un pacto. La omnipotencia y la soberanía de Dios aparecen dañadas por estas enseñanzas.


RAZÓN NÚMERO TRES:
·         Hace que el Hijo Divino de Dios sea un hombre nacido de nuevo quien tuvo que morir en el infierno para pagar el precio de nuestra traición.
Jesús, de acuerdo con la doctrina de la Palabra de Fe, se deshizo de Sus poderes divinos y caminó sobre la tierra como un mero hombre lleno del Espíritu. Él tuvo que usar la Palabra y las leyes de la fe para hacer milagros. Cuando Él murió, Su sangre no pagó la expiación, sino tuvo que tomar sobre Sí mismo la misma naturaleza pecaminosa del Diablo, haciendo que Su espíritu muriera, y sufriera tres días y tres noches de tormento infernal COMO UN HOMBRE, antes que el Padre diera el mandato para que Él fuera           re-creado como un hombre re-nacido. Así, dicen ellos, Jesús fue simplemente el primero de muchos hijos, el Patrón [o modelo] que todos nosotros debemos seguir.

RAZÓN NÚMERO CUATRO:

·         Eleva al hombre a una igualdad con Jesús.

Una consecuencia de la doctrina de que ‘Jesús murió espiritualmente’ es que todos los cristianos nacidos de nuevo están en el mismo lugar de poder y autoridad como Jesús        – no por virtud de su unidad con Él, sino en sí mismos, como hombres llenos del Espíritu. Esto significaría que todos nosotros hemos sido ya resucitados de los muertos y solamente nos resta obtener el ‘conocimiento’ de nuestra nueva condición para poder deshacernos de las trampas del cuerpo de carne y ¡comencemos a vivir como dioses espirituales sobre la tierra! Así, el caminar del cristiano es educarse en el uso de las mismas leyes espirituales como Jesús, a fin de dominar las circunstancias y hacer milagros. En la enseñanza del Movimiento de la Palabra de fe los creyentes no dependen del poder propio de Dios, ni se someten a Su voluntad, sino sienten que ellos tienen el derecho a desarrollar sus propios poderes y a descubrir las leyes que gobiernan la creación y el dominio sobre la tierra.


RAZÓN NÚMERO CINCO:
·         Hace del hombre un dios.

Para entender la posición especial que la Palabra de Fe da al hombre, necesitamos conocer su interpretación de la creación. En su enseñanza, el hombre NO TIENE UNA NATURALEZA PROPIA sino toma su naturaleza de su ‘señor’.

Cuando Dios era su Señor, entonces el hombre tenía una naturaleza divina – porque él había sido creado como dios de la tierra, dicen ellos – pero después de la caída del hombre, él tomó la naturaleza pecaminosa del diablo y llegó a ser como Satanás.                 (Todo esto, por supuesto es contrario a la Escritura). Así, los creyentes en la Palabra de Fe razonarían que un hombre nacido de nuevo ha recobrado su naturaleza divina. De esta manera, él tiene derecho a usar los atributos de su divinidad, tales como poderes creadores, dominio del ambiente, etc.


RAZÓN NÚMERO SEIS:

·         Hace que la redención sea una restauración del dominio para la humanidad.

Los maestros de la Palabra de Fe enfatizan que la raíz del problema es haber perdido el dominio sobre la tierra, y no el pecado. Así que la salvación llega a ser un asunto de         re-descubrir nuestro lugar de deidad y aprender a gobernar como reyes en la tierra.          El papel que Jesús tuvo que desempeñar en la redención fue ser un substituto de Adán, viniendo a la tierra a cumplir todo lo que Adán falló en hacer, demostrando las posibilidades del dominio, y entonces tomó el lugar de Adán en el infierno para obtener que la humanidad se zafara del ‘gancho en que hallaba aprisionado.’  La adoración dada a Jesús por los creyentes de la Palabra de Fe es más un sentir de gratitud que un reconocimiento de Su divinidad. También se pierden todo el punto central de la redención: que Jesús MISMO es la Vida y la Salvación de la humanidad y que somos salvos solamente en unión con Él.


RAZÓN NÚMERO SIETE:

·         Su meta es la transformación de la tierra por el dominio espiritual.

Ya que los creyentes de la Palabra de Fe se ven a sí mismos como habiendo retornado a su dominio de la tierra como dioses, ellos ven anticipadamente que viene el tiempo cuando –por la mera fuerza de su gran cantidad, probablemente – toda la humanidad tendrá que doblar sus rodillas ante Dios. Ellos enseñan que la riqueza del mundo fluirá a la Iglesia,      y que las leyes, el gobierno y la entera estructura social del sistema del mundo tendrán que cambiar. A pesar de las advertencias escriturales de la apostasía y la perversidad en los tiempos finales, ellos ven desde ya una gran victoria para la Iglesia en el futuro, cuando el Espíritu arrastrará a millones al ‘reino’ sobre la tierra. Sea que lo crean o no, ellos afirman creer en el plan de los días finales que presenta Apocalipsis, el Rapto, el Milenio o cualquiera de estas cosas; ellos aun parecen poder encajar un plan de unidad global de la Iglesia y de triunfo dentro del plan de las edades.


RAZÓN NÚMERO OCHO:
·         Substituye la oración con la confesión, y la voluntad de Dios con la manipulación de ‘fuerzas.’

La Palabra de Fe enseña a los cristianos a depender de las ‘fuerzas’ poderosas que residen en el espíritu humano – tales como la fuerza de la fe – para hacer que operen ciertas leyes. Ellos enfatizan la palabra (no el Hijo de Dios, sino las Escrituras) como el poder utilizado para operar todas estas leyes espirituales. Así, aprender y confesar la Palabra continuamente es el método usado para obtener cualquier cosa que queramos. Este auto-gobierno conduce al orgullo y a la ambición. Pero un cristiano debe negarse a sí mismo y someterse a la total voluntad de Dios, como se la revela momento a momento el Espíritu de Dios.


RAZÓN NÚMERO NUEVE:

·         Niega la realidad del pecado y de la enfermedad.

Los ministros de la Palabra de Fe enseñan que la única realidad verdadera es la espiritual, y que los sentidos materiales son engañosos. Así, los creyentes son llevados a negar que están enfermos, pobres o en cualquier modo debajo del nivel ideal. A ellos se les enseña a vencer la adversidad por medio de confesar una porción adecuada de la Escritura que sea ‘positiva,’ en vez  de buscar la guía de Dios. También, la realidad del pecado y la necesidad del perdón se recubre con una capa brillante de barniz por la enseñanza de que una simple confesión del Señorío de Jesús efectuará un cambio en el estilo de vida.


razón número diez:

·         Se centra en el yo y en el mundo en vez de centrarse en Dios y el cielo.

El énfasis de la doctrina de la Palabra de Fe es todo sobre éxito, prosperidad, avance, ganancia, salud, fuerza. Hay poca compasión para los que fallan en alcanzar estas normas altamente demandantes. Cualquier adversidad se califica como ‘falta de fe’ para confesar una porción de la Palabra apropiada. Este es un gran malentendido de la sabiduría de Dios       y de Su plan para llevar a Sus hijos a la gloria, porque si nos rehusamos a participar en las pruebas, los reveses y las persecuciones de Jesús, no estamos listos para compartir Su glorificación (Romanos 8:17)

Algunos de los maestros y ministros de la Palabra de Fe han sido los peores ofensores en llevar el nombre y la causa de Jesucristo al descrédito. Los ministerios que enfatizan la prosperidad han terminado en codicias, manipulación de los creyentes para que den más dinero del que pueden dar. Un sobre-énfasis en la enseñanza acerca de la sanidad divina ha llevado a afirmaciones extravagantes de milagros que han sido expuestos como exageraciones y engaños. Las doctrinas acerca de la deidad del hombre y sus habilidades sobrehumanas, han conducido a la arrogancia, la terquedad y al uso de poderes psíquicos para llevar a cabo milagros, en vez de practicar una simple dependencia del Espíritu Santo. También, las enseñanzas acerca de la fe han llegado a ser rituales y fórmulas para producir resultados instantáneos; y muchos que no han podido o no han querido descender por este camino que marcha cuesta abajo, han sufrido burlas y han sido rechazados diciéndoles que “no tienen fe.”

Las legiones de personas heridas han testificado de sus tristes experiencias,           tanto personal como colectivamente, con los extremos y excesos de la Palabra de Fe.      De hecho, la mera raíz de esta enseñanza es mala, pues procede de la Ciencia Cristiana y de las escuelas metafísicas de pensamiento.


CONCLUSION:

Lo que podemos aprender de las doctrinas de la Palabra de Fe es realmente nada más que la clara y directa enseñaza bíblica en primer lugar – fe en Dios y en Su Palabra,             creer en la divina intervención en nuestros asuntos, una perspectiva positiva basada en las promesas de Dios, y un conocimiento de la derrota de los poderes satánicos en Jesús                   – todo esto y más es bueno y sano, pero el Movimiento de la Palabra de Fe hoy ha ido mucho más allá de estos límites y ha creado un monstruo que está devorando tanto a sus líderes como a sus seguidores por igual.

No es necesario participar en un sistema de la Palabra de Fe para beneficiarse de las enseñanzas claras de la Escritura. Cualesquiera personas que sean seguidores de los ministerios de la Palabra de Fe, deberían pensar cuidosamente acerca de su posición como seguidores de hombres y de un dudoso sistema de fórmulas creado por el hombre. También deberían estar alerta en cuanto a la manipulación para dar donaciones y diezmos a estos ministerios. Sería mejor sostener su propia iglesia, u obras cristianas más humildes y doctrinalmente sanas, y buscar la inspiración del Espíritu Santo en las Sagradas Escrituras, pues Él es nuestro Guía y Maestro.

Hay que hacer notar que la autora de este artículo, Tricia Tillin, participó un tiempo del Movimiento de la Palabra de Fe y lo abandonó por los excesos que ella describe en él.

COMENTARIOS DEL EDITOR:

Ahora, es necesario que nos hagamos las siguientes preguntas:

1. ¿Conocemos muy bien quiénes son los maestros del Movimiento de la Palabra de Fe?

2. ¿Podemos identificar este movimiento por medio de los términos que usan?

3. ¿Cuánto se han colado en nuestras iglesias estas enseñanzas y prácticas?

  • ESTOS SON LOS PRINCIPALES MAESTROS DEL MPF

Kennet  Hagin Sr.,  Kenneth Hagin Jr., Marilyn  Hickey,  Kenneth  y Gloria Copeland,      Kathryn  Kuhlman, Benny  Hinn, Guillermo Maldonado, Cash Luna, Joyce Myers,                         Cindy Jacobs, Robert Tilton, Frederick Price, John Avanzinni, Jerry  Savelle, Charles Capps,                       John Osteen, Joel Osteen, Norvel Hayes, Lester Sumrall, Oral Roberts, Richard Roberts,  Paul Yonggi Cho, Morris Cerullo, Rodney Howard-Browne, Reinhard Bönke,                        Norman Vincent Peale, Robert Schüller, Bill Hybels, Robert Liardon, Paul y Jan Crouch,  César y Claudia Castellanos… y muchos otros personajes que han sido infectados por éstos.

  • ÉSTOS SON LOS TÉRMINOS MÁS COMUNES DEL MPF
  • Lo que dices recibes
  • Dilo y obténlo
  • Declaramos sanidad para esta persona
  • Declare sólo cosas positivas: vida, salud, victoria, alegría, riqueza, sanidad…
  • No declare muerte, enfermedad, derrota, pobreza…
  • Declare esta Escritura sobre la vida de sus hijos, sobre la vida de esposo, sobre la iglesia…

Aclaración: la palabra declarar tiene dos usos.

  • El uso correcto es relatar, testificar, exaltar, manifestar, como cuando decimos: “Quiero declarar las bendiciones que he recibido del Señor.” “Declaremos las misericordias del Señor para con nosotros.” Es decir, contar lo que Él ya hecho para mí hasta hoy. Lo que ya pasó y nosotros deseamos publicar para glorificar al Señor.

  • El uso incorrecto es expresar verbalmente lo que deseamos que pase en el futuro: “Declaro que este año estaré sano y fuerte.” “Declaro bendiciones para mi familia durante este año escolar.” Es incorrecto si pienso que mis palabras van a mover a lo que los maestros del MPF llaman        “el lado positivo de la fuerza,” que erróneamente dicen ser Dios. Según ellos, el hecho de pronunciar, verbalizar, proferir, emitir oralmente, tiene un efecto creativo en la realidad.

Al final de muchos servicios algunos predicadores concluyen diciendo: “Hermanos, ¿nos declaramos en victoria?” A lo cual responde la congregación atronadoramente: “Amén. Sí, amén.”  Los que conocemos las Escrituras sabemos que si los hermanos no han sido movidos a humillarse, a arrepentirse y a obedecer la exhortación del mensaje, a confesar su pecado y pedir perdón, y otras condiciones que la Biblia claramente establece como previas para recibir la bendición divina, ésta no vendrá, aunque toda la iglesia grite amén. Sólo los que han cumplido los requisitos anteriores, pueden declarar que ya han alcanzado victoria. Esta no incluye a los que no han dado los pasos necesarios, aunque el predicador y la congregación declaren que están en victoria. Es asunto individual, no es colectivo como resultado de una ‘declaración positiva’; es el resultado de la actitud personal. Ahora, si todos sin excepción han obedecido y cumplido las condiciones para alcanzar victoria, todos pueden decir con certeza que se declaran en victoria, como un hecho ya ha ocurrido, ya está consumado por su obediencia a la exhortación de Dios, pero no como producto de haberlo confesado verbalmente.

  • ¿CUÁNTO SE HAN COLADO ESTAS PRÁCTICAS EN NUESTRA IGLESIA?

Usted puede responderlo. Si usted ha usado expresiones como las anteriores, o las oye frecuentemente en su iglesia y entre los hermanos, o si ha leído libros de los maestros del MPF citados anteriormente.

Cuando tiene miedo de decir algo negativo, aunque sea necesario, porque tiene miedo de que le suceda, es porque ya ha creído en que las palabras tienen poder y pueden mover “la parte negativa de la fuerza”, que los del MPF dicen ser el diablo.

La declaración o confesión positiva es un pecado porque:

Los maestros del MPF llaman a Dios “el lado positivo de la Fuerza” y al diablo “el lado negativo de la Fuerza.”

Con esto equiparan al Dios infinito y Todopoderoso con el diablo, una criatura que ya fue derrotada por Jesús en la cruz del Calvario. Aunque  y será eternamente confinado al Lago de Fuego, éste aún se mueve actualmente por el mundo, porque Dios se lo permite.

Se rebaja a Dios al considerarlo como sujeto a nuestras palabras, como obligado a darnos lo que hemos declarado.

Enaltece al diablo al equipararlo con otra fuerza contraria y positiva a la que llaman Dios. Dios no puede ni debe ser comparado con el diablo. No hay punto de comparación. Esto sólo sucede en los sistemas religiosos que creen en el “dualismo”. En el dualismo las personas consideran que todo lo que ocurre en el mundo es la lucha de dos opuestos iguales: el bien y el mal. En el sistema de la Biblia Dios es soberano y todo lo que ocurre es un permiso que Él da en Su gran soberanía. Pero pronto pondrá, a través de Jesucristo Su Hijo, a todos sus enemigos debajo de sus pies, y Dios reinará por siempre.

El hombre nunca ha sido un dios, ni nunca lo será. Será un ser glorificado e inmortal sujeto al Creador ante quien se doblará en sumisión y lo adorará por los siglos de los siglos. Amén.

Denuncie al MPF y a amoneste a los quienes lo difunden.