por Richy Esparza

Bienaventurado tú que has decidido ir por todo o nada, tú que has creído de todo corazón y estás desprendiendo tu alma de la carne, púes si no te tambaleas y sigues avanzando recibirás la verdadera vida que Dios ha prometido a los que le aman.

Muy probablemente en este momento te estés preguntando ¿por qué si he decidido definitivamente desprenderme de ese pecado y seguir a Dios, es ahora cuando la tentación y los ataques del enemigo han aumentado? , ¿por qué en este momento que he decidido crucificar ese pecado en la cruz del calvario, es justo cuando mi alma le anhela más?

Y yo te tengo la respuesta; no es Dios el que ha aumentado la intensidad para que caigas en ese pecado, sino tu afectada alma que aun le guarda fidelidad a eso que te ató. Pues cada quien es tentado de acuerdo a su concupiscencia.

“Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie; sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido.”

Santiago 1:13-14

Te voy a hacer otra pregunta, ¿no estás hastiado de eso que solo ha tratado de matarte? Entonces, ¿por qué le guardas aun fidelidad?

¿Acaso no anhelas mayormente tener esa paz y tranquilidad de espíritu que solo Dios te puede dar? , ¿no anhelas aun más dormir en paz y que el Espíritu Santo sople vida a tu mente mientras duermes?

¿Qué no han sido suficientes las consecuencias que te ha traído el pecado?, ¿Qué no ha sido suficiente el ver a Cristo derramando hasta la última gota de su sangre para darte verdadera vida?

Hoy de nuevo te encuentras a punto de cruzar el umbral que lleva a la verdadera vida. Y solo depende de ti cruzarle o no, pues Cristo ya hizo su parte derramando su sangre en ese umbral.

Tal vez en el proceso eso que te tuvo atado se revele ante tu decisión, tal vez el enemigo trate de tocarte. Pero déjame decirte que esta vez es diferente, esta vez estás revestido de autoridad y la sangre de Cristo te hace intocable.
Aunque pases por las llamas el fuego no podrá tocarte ni la llama arderá en ti pues tu Señor lo ha prometido. (Isaías 43)

Ahora dime, ¿en verdad quieres hoy cruzar ese umbral que lleva a la verdadera vida? , si es así has conmigo esta oración:

“Señor Jesús, te pido perdón por haber mantenido en mí ese pecado. Hoy tengo entendimiento que solo desprendiéndome de el tendré la verdadera vida que has prometido para mí. Te ruego que envíes poder de lo alto que me sustente para salir vencedor en esta prueba. Te pido que envíes destellos de tu gloria y me permitas comenzar a palpar mi galardón. Permíteme vivir en justicia y amarte sobre todo. Ayúdame hoy a cruzar este umbral en el cual ya ha sido derramada tu sangre preciosa para darme verdadera libertad. En el Nombre de Cristo Jesús, amen.”

“Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman.”

Santiago 1:12

http://www.devocionaldiario.com/reflexion/cruzando-el-umbral-a-la-verdadera-vida-richy-esparza/

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