Henry Preza.
Las parejas de novios que practican las relaciones sexuales terminan separándose, maltratándose física o verbalmente y si la separación no se hace efectiva siempre cosecharán secuelas que les afectarán durante todo su matrimonio.
Dice la Biblia con claridad: “Honroso sea en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla; pero a los fornicarios y adúlteros los juzgará Dios (Hebreos 13:4).
Lo que realmente le da honra al matrimonio es llegar en pureza sexual. Si bien es cierto que algunas personas huyen de la fornicación casándose con el propósito de no seguir en desobediencia sigue sin poderse callar el precedente inicial de deshonra que jamás será borrado de sus mentes.
Dios pide pureza sexual en los jóvenes. Dice el apóstol Pablo: “Pues la voluntad de Dios es vuestra santificación, que os apartéis de fornicación; que cada uno sepa tener su esposa en santidad y honor.”(1 Tesalonicenses 4:3-5)
Su aplicación no sólo es aplicativa a todo el mundo sino que podemos aplicarla a los jóvenes con mayor facilidad porque son ellos los que se encuentran más expuestos a relaciones sexuales ilícitas por el hecho de no estar casados. Jóvenes, no hay nada mejor que serle fiel a Dios, santificándose y alejándose de la impureza sexual.
La fornicación es pecado. Todo lo que el hombre siembra lo cosecha. Si sembramos inmoralidad cosecharemos inmoralidad. El pecado nunca viene sólo. Aquel que lo practica no queda impune. Estás son algunas de las consecuencias que llevarás:
1. Culpabilidad: Quizá lo primero que se experimenta después de una relación sexual fuera del matrimonio es la culpabilidad. Esta suele aparecer solo minutos u horas después de haber cometido el pecado. Algunas veces tarda y viene como resultado de experimentar las consecuencias, pues, de otra manera algunas personas no le toman sentido.
Un joven no experimentó la culpabilidad hasta que supo que tenía SIDA. Meses después murió de depresión. En mi corta experiencia con los jóvenes he notado culpabilidad mayor en las mujeres.
Ellas se sienten culpables por haberlo permitido más aún si hay un embarazo no deseado. La culpabilidad también se muestra en los hombres en mayor o menor grado que las mujeres dependiendo el grado de responsabilidad o las consecuencias que se arrastren consigo. Algunas personas mantienen la culpabilidad por el resto de sus vidas y si llegan al matrimonio podrían recriminárselo y formar discusiones por eso.
Las mujeres suelen sentirse culpables al estar casadas cada vez que tienen un problema y se lo atribuyen a esas relaciones sexuales en el noviazgo. Piensan que desde ahí se arruino todo.
La verdad es que al momento que te rebajas teniendo relaciones sexuales prematrimoniales habrás perdido tu integridad, tu credibilidad y el respeto que debería existir en el noviazgo. Habrás perdido lo más valiosa que tenías que conservar para el matrimonio. No habrá nada más que guardar ni que esperar y si hay algo llevará esa mancha que te entristecerá.
2. Embarazos no deseados: Brevemente mencioné que esto puede traer culpabilidad, pero, que peor que traer un ser al mundo y no estar preparado para recibirlo. ¿Qué le darás? ¿Cómo lo criaras? Muchas mujeres tontas recurren al aborto agravando la situación porque al pecado de fornicación le suman el de matar a un ser indefenso que no puede valerse por si mismo.
La gran mayoría de jóvenes normalmente tienen relaciones sexuales sin estar preparados para evitar un embarazo debido que lo hacen en el momento que no lo esperaban. Se ponen a jugar con el fuego pensando que no se quemarán, cuando se queman ni cuenta se dan hasta que tienen la consecuencia enfrente de sus caras. He escuchado a unas cuantas jóvenes madres solteras que dicen que el día que salieron embarazadas ni están pensando en tener relaciones. “El ambiente se calentó, aunque me sentía confundida no sabía que hacer, así que accedí”.En primer lugar, nunca tenías que haber estado allí, ni haber hecho lo que hacías. Por otro lado, también conozco mujeres y hombres que usaban preservativos u otros productos para evitar embarazos y les fallaron. Estaban tan sorprendidos que no respondieron adecuadamente. Ningún preservativo, ni pastillas, ni otra cosa es segura, sólo abstenerse no falla. Tú que estás en fornicación te pregunto: ¿Qué harías ante un embarazo no deseado? No seas torpe, espérate al matrimonio.
3. Aflicción, temores y frustración: Esto se une junto a la culpabilidad. No hace falta describir cada uno de los aspectos. Por ejemplo, la frustración en la mujer puede notarse en que siente que ha perdido su valor, que perdió su inocencia, que perdió la credibilidad de sus padres, que fue un instrumento, un juguete de su amiguito irrespetuoso (igual puede sentirse el hombre).
Si eres cristiano sientes que Dios se alejo de ti, que él ya no te ayudará jamás, que no eres merecedor(a) de la salvación, que ya no hay esperanza para ti, llenas de aflicción tu vida al ponerte a pensar que le fallaste a Dios. Tienes temor a las consecuencias que esto te puede traer y otras cosas más.
Si sientes que Dios se alejo de ti debes saber que el puede volver a manifestarse en ti si te arrepientes de corazón. Dios no se aleja de sus hijos, debes pedirle perdón por ese pecado. Pero, no tomes esto como un arma de doble filo, porque alguien podría decir si es así no importa que haga. Gravísimo error. Dios al hijo que ama lo disciplina, y todo lo que sembramos cosechamos.
Dios te puede perdonar, pero no es garantía que será un alcahuete contigo y te borrará las consecuencias. Sin embargo siempre hay esperanza para el pecador arrepentido.
4. Decadencia constante de la moral y los valores: Chip Ingram, en su libro: “Amor, Sexo y Relaciones Duraderas” dicen que los noviazgos que tienen relaciones sexuales prematrimoniales tienen un 50% de mayor probabilidad de divorcio que los que no lo hacen. Lo que él da a entender es que existe una pérdida de valore espirituales y morales en aquellos que tienen relaciones. Una de las características de quién tiene relaciones sexuales en el noviazgo es que suele mostrar ciclos de violencia incluso física. Un novio podría golpear a su novia después de relaciones. Aunque lo no piense así, la fornicación es la culpable. Las parejas en esta etapa errónea de la fornicación pelean mucho, es un ciclo de perdonarse y reconciliarse casi diario que en una pareja normal no aparece. Los pleitos suelen ser por cosas insignificantes y sin sentido. Hay celos repentinos y desconfianza. Se falta el respeto y piensan que si él pudo caer con ella sería fácil que lo volviera hacer con cualquiera. Finalmente, la decadencia moral se muestra más profundamente en el matrimonio, cuando se llega al matrimonio, porque comúnmente la mayoría no llegan. El camino de la fornicación en los jóvenes difícilmente es de retroceso. Suele ser de profundidad en daño. Solo la mano de Dios y un propósito FIRME de amarle a él puede comenzar a hacer algo.
A manera de conclusión podemos decir que las relaciones sexuales prematrimoniales son dañinas. Los jóvenes que han caído en ellas primeramente deben pedir perdón a Dios, tomar decisiones previas (antes de volver a cometerla pensar que deben hacer), pues, si piensan hasta el momento que van a pecar difícilmente resistirán. Se trata de decir que NO y evitar las condiciones de esto antes de en el mismo lugar.
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