GRANDES DOSIS DE VENENO EN

EL CÓDIGO DA VINCI

Por Carlos H. Marroquín Vélez

En sus 455 páginas el bestseller de Dan Brown, “El Código Da Vinci”, se despliega una novela de intriga y suspenso que ocurre casi en su totalidad durante una larga noche. Robert Langdon, historiador y conferencista experto en simbología religiosa, y Sophie Neveu, experta policiaca en criptología, se conocen y pronto se hallan involucrados en la urgente tarea de descifrar un curioso y complejo código basado principalmente en los trabajos de Leonardo Da Vinci. Todo ha sido cuidadosamente preparado por el abuelo de la chica, Jacques Sauniere, curador del museo del Louvre y último sobreviviente de los cuatro custodios del secreto más temido por la Iglesia Católica: la historia y las evidencias materiales de la supuesta historia de los descendientes de María Magdalena y…  Jesús.

La película de misterio y acción, basada en este libro, pronto será exhibida en miles de salas de cine. El tema provocará un enorme flujo de adrenalina en los videntes identificados con los protagonistas que se las ingenian para descifrar, contra reloj, los intrincados acertijos que les han sido planteados. Pero más aún, Satanás se sentirá complacido al ver cómo el libro y la película habrán divulgado mucho de la simbología, corrientes, ideas y prácticas de la Nueva Era, en nuevos sectores que aún no habían sentido el embate de este diabólico movimiento.

El ansia de las masas desorientadas que han rechazado la inspiración divina y autoridad de las Sagradas Escrituras, en las que se predice que en nuestros días habría “comezón de oír”, hallarán en el libro y la película una gama de nuevos elementos para justificar su rechazo a la Biblia. Los que tratan de desacreditar a Jesucristo y escapar de su mensaje conminatorio, las ultra-feministas y el ocultismo hallarán nuevos estímulos para sus inquietudes. Aun los homosexuales hallarán un renovado interés en un viejo ícono a quien emular, Leonardo Da Vinci, un genio del que puede jactarse el gremio “gay”, pues la historia lo ha calificado como uno de los más grandes talentos del Renacimiento.

Las antiguas leyendas de los caballeros del rey Arturo que emprendieron la búsqueda del Santo Grial; la lista de famosos masones: Wagner, Mozart, Beethoven, Shakespeare, Gershwin, Houdini y Disney; los símbolos del pentagrama o estrella de cinco puntas, y su variante en los cinco círculos en la bandera olímpica; la secuencia de números Fibonacci; el hombre vitruviano; las cartas del Tarot; la papisa Juana; la Kabala; los anagramas con acertijos ocultos; el agnomón y la Rosa de los Vientos; la Mona Lisa, la Última Cena y demás pinturas de Da Vinci; los símbolos andróginos; el koyaniquatsi; el viernes 13 y la masacre de templarios; la simbología en los naipes; los templarios y la Prioría de Sion; las canciones de los trovadores; etc., todo, en sus elementos separados o en conjunto, contribuirá a inquietar las mentes de los que aborrecen el cristianismo y sus enseñanzas.

Pero,  sobre todo,  el  mayor  daño  que  el  Código Da Vinci causará en los que rechazan, o ignoran, la inspiración de las Sagradas Escrituras, está en sembrar la duda de que los 27 libros del canon neo-testamentario fueron impuestos como una acción política malintencionada, por los  líderes de la Iglesia de los siglos II y III, para dejar de lado las decenas de relatos alternativos acerca de Jesús. Ya es notorio el inusitado interés que en los últimos años se ha despertado en el estudio de los numerosos escritos “apócrifos” que la Iglesia consideró no inspirados, y que fueron acogidos como fuentes de autoridad en los diversos grupos gnósticos que florecieron en los primeros tres siglos de nuestra era.

El hallazgo de un buen número de ellos en Nag Hammadi, Egipto, en 1946, y su subsecuente traducción, ha nutrido el resurgimiento del gnosticismo, difundiendo variadas versiones alternativas de la vida de Jesucristo, que son aceptadas por las múltiples tendencias en que ha derivado el cristianismo apóstata, en el marco de la post-modernidad y de la Nueva Era.

Las seguidoras del feminismo y ultra-feminismo han hallado nueva inspiración al venerar a María Magdalena, considerada por ellos la “apostolesa” que alcanzó aun mayor prominencia que Pedro, al que ven como el símbolo de un cristianismo machista, que debe ceder ya su lugar al resurgimiento del culto a las deidades femeninas. De hecho ya hay diversos grupos feministas que realizan rituales en honor a la Magdalena.

Para los que tienen inclinaciones aun más paganas, el Código Da Vinci insinúa un retorno a los cultos antiguos honrando las diosas femeninas de la fertilidad: Astarot, Ishtar, Venus, Isis…

En todo el libro se llama la atención a la simbología de las deidades femeninas, que parece estar en todas partes. El Yin-Yang en las máscaras ceremoniales del culto sexual del Hieros Gamos, el obelisco o falo y el cáliz o rosa de cinco pétalos, la pirámide con la cúspide arriba y la pirámide invertida, y otras simbologías más, enfatizan de nuevo el dualismo y los cultos erótico-orgiásticos típicos de las religiones paganas.

Aunque el calculado suspenso de la narración absorbe al lector, y a ratos lo atrae a simpatizar con los perseguidos protagonistas para que se salgan con la suya, el libro consigue que en cuestión de horas –o unos pocos días- aquel reciba una lección concentrada de ocultismo, paganismo, descrédito de las Escrituras y de su relato central: la santa vida de Jesús de Nazaret que habría de entregar como ofrenda voluntaria en expiación por los pecados de la humanidad.

Las iglesias protestantes y evangélicas quedan al margen de todo el conflicto, que se libra sólo entre los representantes de la historia que persiguen averiguar la verdad, y el Opus Dei –que, de paso, queda muy maltrecho en su prestigio- a nombre de la Iglesia Católica Romana que trata arduamente de evitar que se hallen y exhiban las supuestas evidencias del blasfemo secreto.

Los cristianos que amamos al Señor Jesucristo como Salvador y Señor, que basamos todo lo que creemos y hacemos en las Sagradas Escrituras, debemos probar que nos duele profundamente que se difunda la blasfemia de que Jesucristo haya contraído matrimonio y tenido descendencia.

Dentro del contexto bíblico, no había lugar para tal hecho, pues Jesucristo no fue un mero humano; Él es Dios todopoderoso y hombre perfecto a la vez.

El Eterno Hijo de Dios encarnó en una joven virgen de Nazaret, mediante el milagro efectuado en ella por el Espíritu Santo. Así lo relatan los Evangelios canónicos en las Escrituras.

Mat. 1:18-23. El nacimiento de Jesucristo fue así: Estando comprometida María, su madre, con José, antes que vivieran juntos se halló que había concebido del Espíritu Santo. José, su marido, como era justo y no quería infamarla, quiso dejarla secretamente.

Pensando él en esto, un ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: ‘José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es. Dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados’.

Todo esto aconteció para que se cumpliera lo que dijo el Señor por medio del profeta [Isaías]:  ‘Una virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrás por nombre Emanuel (que significa: «Dios con nosotros»).’ ”

Luc. 1:30-35. Entonces el ángel le dijo: ‘María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús. Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su Reino no tendrá fin.

Entonces María preguntó al ángel: ‘¿Cómo será esto?, pues no conozco varón.’ Respondiendo el ángel, le dijo: ‘El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que va a nacer será llamado Hijo de Dios.’ ”

El Hijo Eterno de Dios, quien también es llamado el Verbo o la Palabra, es el mismo Dios y participó en la creación del universo.

Juan 1:1-3. “En el principio era el Verbo, el Verbo estaba con Dios y el Verbo era Dios. Este estaba en el principio con Dios. Todas las cosas por medio de él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho fue hecho.”

Juan 1:14.Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros lleno de gracia y de verdad; y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre.”

Jesucristo es la encarnación del Hijo Eterno de Dios en el humano Jesús. Él era y es a la vez Dios perfecto y hombre perfecto.

En Heb. 4:15. Se nos dice que Jesús fue “tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado.”

El principal propósito por el cual el Hijo Eterno de Dios se encarnó en el hombre Jesús, y llegó a ser a la vez Dios eterno y hombre perfecto, fue actuar como un segundo Adán:

I Cor. 15:22, 45. “Así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados.”  “Fue hecho el primer hombre, Adán, alma viviente; el postrer Adán, espíritu que da vida.”

Otros propósitos de la encarnación del Hijo de Dios:

  • Revelar la naturaleza de Dios Padre, quien es Espíritu y a quien nadie vio jamás.

Juan 4:24. “Dios es Espíritu, y los que lo adoran, en espíritu y en verdad es necesario que lo adoren.”

Juan 1:18. “A Dios nadie lo ha visto jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él lo ha dado a conocer.”

Juan 14:6-10. “Jesús  le  dijo:  ‘Yo  soy  el camino, la verdad y la vida; nadie viene al Padre sino por mí. Si me conocierais, también a mi Padre conoceríais; y desde ahora lo conocéis y lo habéis visto.’

Felipe le dijo: ‘Señor, muéstranos el Padre y nos basta. Jesús le dijo: ‘¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: ‘Muéstranos el Padre’?   ¿No crees que yo soy en el Padre y el Padre en mí?’ ”

  • Escoger a Sus discípulos y fundar Su Iglesia.
  • Dar personalmente diversas enseñanzas y profecías acerca del cielo, del infierno, la salvación, Su segunda venida, la resurrección de los salvos y los no salvos, Su Reino Milenial, la gran tribulación, los distintos juicios y otros eventos del futuro, que ya están muy cerca.
  • Modelar la vida cristiana para sus discípulos y los que habrían de creer por el testimonio de ellos.

  • Mostrar  el  amor  de  Dios  al  tratar  a  los  enfermos,  los  necesitados,  los discriminados, las mujeres, los niños y muchos más que sufrían entonces.

  • Resucitar para mostrar la aprobación del Padre y que con su sacrificio había vencido a la muerte.

Después de resucitar de la tumba al tercer día,  apareció  a  muchos durante cuarenta días,

y luego ascendió en presencia de sus discípulos.

I Cor. 15:3-8. “Primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras; y que apareció a Cefas, y después a los doce. Después apareció a más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales muchos viven aún y otros ya han muerto. Después apareció a Jacobo y después a todos los apóstoles. Por último, como a un abortivo, se me apareció a mí.”

Mat. 28:17-19. “Cuando lo vieron, lo adoraron, aunque algunos dudaban. Jesús se acercó y les habló diciendo: ‘Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id y haced discípulos a todas las naciones.’ ”

Jesucristo, como Dios, aceptó ser adorado y luego afirmó que tenía toda autoridad en el cielo y en la tierra.

Hch. 1:9-11. “Y habiendo dicho estas cosas, viéndolo ellos, fue alzado, y lo recibió una nube que lo ocultó de sus ojos. Y estando ellos con los ojos puestos en el cielo, entre tanto que él se iba, se pusieron junto a ellos dos varones con vestiduras blancas, los cuales les dijeron: ‘Galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como lo habéis visto ir al cielo.’ ”

El Jesucristo de los 4 Evangelios canónicos, aceptados como inspirados por los líderes de la Iglesia en el siglo II, nos muestran al Hijo de Dios encarnado en el humano Jesús, que había sido profetizado a lo largo de todo el Antiguo Testamento.  El profeta Isaías, siete siglos antes del nacimiento de Cristo, había dicho que nacería de una virgen y que sería el mismo Dios.

Isa. 7:14. “Por tanto, el Señor mismo os dará señal: La virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emanuel.”

Isa. 9:6. “Porque un niño nos ha nacido, hijo nos ha sido dado, y el principado sobre su hombro. Se llamará su nombre “Admirable consejero”, “Dios fuerte”, “Padre eterno”, “Príncipe de paz”.”

Él vino con varios propósitos a este mundo, siendo el principal de ellos representar a la humanidad como el hombre perfecto, sin pecado, el segundo Adán que habría de redimir a la humanidad, en contraste con el primer Adán que había hundido a la raza humana en la desobediencia, en el pecado.

El relato blasfemo de que Jesús se casó con María Magdalena y tuvo descendencia con ella se basa en un Jesús meramente humano, que nunca existió; es un Jesús falso que no murió en expiación por el pecado, que no resucitó y que no volverá para reinar sobre el mundo.

Todos los escritos apócrifos en que se  basan las demás versiones sobre Jesucristo, son de inspiración satánica, para minar la fe a los creyentes en el Jesucristo de Nazaret, quien es Dios Todopoderoso y hombre perfecto. El único Jesucristo que existió fue el Dios hecho hombre.

Cuando Jesús se presentó ante Poncio Pilatos para ser juzgado por éste, dijo:

Juan 18:36. “Respondió Jesús: ‘Mi Reino no es de este mundo; si mi Reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos; pero mi Reino no es de aquí.’ ”

Jesucristo no estaba interesado en engendrar una descendencia humana a través de una mujer humana, que supuestamente constituye el linaje de varias casas reales de Europa, según el relato blasfemo. Jesucristo es el mismo Creador y todo el contexto bíblico del Antiguo y el Nuevo Testamento, no insinúan jamás tales planes, ni tal método para el Reino que  Él instaurará. Todo esta conspiración ha sido dirigida por el padre de la mentira, el diablo, para rebajar a Jesucristo al máximo, como lo han hecho los teólogos del llamado “Seminario de Jesús”, quienes han formulado una imagen sumamente degradada de Jesucristo.

Col. 1:15-17. “Cristo es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación, porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. Y él es antes que todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten

Col. 2:8-9.Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas basadas en las tradiciones de los hombres, conforme a los elementos del mundo, y no según Cristo. Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la divinidad.”

La llamada oración intercesora, pronunciada por Jesucristo la noche previa a Su crucifixión, revela cuál fue su misión en este mundo y cuáles son sus planes para quienes hemos creído en Él:

Juan 17:3. “Estas cosas habló Jesús, y levantando los ojos al cielo, dijo:

‘Padre, la hora ha llegado: glorifica a tu Hijo, para que también tu Hijo te glorifique a ti, pues le has dado potestad sobre toda carne para que dé vida eterna a todos los que le diste. Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado. »Yo te he glorificado en la tierra; he acabado la obra que me diste que hiciera. Ahora pues, Padre, glorifícame tú al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo existiera.

He manifestado tu nombre a los hombres que del mundo me diste; tuyos eran, y me los diste, y han guardado tu palabra. Ahora han conocido que todas las cosas que me has dado proceden de ti, porque las palabras que me diste les he dado; y ellos las recibieron y han conocido verdaderamente que salí de ti, y han creído que tú me enviaste.

Yo ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por los que me diste, porque tuyos son, y todo lo mío es tuyo y lo tuyo mío; y he sido glorificado en ellos.  Ya no estoy en el mundo; pero estos están en el mundo, y yo voy a ti. Padre santo, a los que me has dado, guárdalos en tu nombre, para que sean uno, así como nosotros.

Cuando estaba con ellos en el mundo, yo los guardaba en tu nombre; a los que me diste, yo los guardé y ninguno de ellos se perdió, sino el hijo de perdición, para que la Escritura se cumpliera. »Pero ahora vuelvo a ti, y hablo esto en el mundo para que tengan mi gozo completo en sí mismos. Yo les he dado tu palabra, y el mundo los odió porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.

No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal. No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. Santifícalos en tu verdad: tu palabra es verdad. Como tú me enviaste al mundo, así yo los he enviado al mundo. Por ellos yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad. »Pero no ruego solamente por estos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno; como tú, Padre, en mí y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste.

Yo les he dado la gloria que me diste, para que sean uno, así como nosotros somos uno. Yo en ellos y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado. »Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo esté, también ellos estén conmigo, para que vean mi gloria que me has dado, pues me has amado desde antes de la fundación del mundo. Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero yo te he conocido, y estos han conocido que tú me enviaste. Les he dado a conocer tu nombre y lo daré a conocer aún, para que el amor con que me has amado esté en ellos y yo en ellos.”

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¿Cómo podemos mostrar nuestro repudio a las blasfemias y enseñanzas torcidas difundidas por el libro “El Código Da Vinci”? Debemos denunciarlo como otra más de las muchas conspiraciones satánicas para desacreditar las Sagradas Escrituras y rebajar el cristianismo; y que el gnosticismo detrás de tal conspiración afirma que el Nuevo Testamento es una falsa versión echada a andar por conveniencia política y religiosa de los “Padres de la Iglesia”.

Cuando muy pronto aparezca vestido de gloria el Rey de reyes y Señor de señores, muchos eruditos, historiadores, sociólogos, filósofos, maestros de falsas religiones, físicos y matemáticos, biólogos e ingenieros,  se quedarán estupefactos con sus calculadoras, sus ‘palm computers’, sus apuntes, sus cálculos, sus silogismos, fórmulas, sus teorías y demás complejas elaboraciones. Boquiabiertos y confundidos se rascarán las cabezas y no entenderán lo que están viendo, no encajará con sus razonamientos, contrastará con sus cálculos, estará en discordancia con sus teorías, pero allí estará el Jesucristo glorioso para honrar a quienes con fe infantil creyeron en los 66 libros que componen el canon bíblico. Y también para retribuir a quienes lo rechazaron con saña.

Una antigua leyenda dice que cuando los israelitas edificaban el templo de Salomón en Jerusalén, los constructores hallaron una piedra de forma extraña, la cual examinaron sin poder determinar dónde encajaría en el edificio. Así que decidieron desecharla haciéndola rodar cuesta abajo en uno de los barrancos que rodeaban la construcción. Cuando el Templo estaba a punto de terminarse, notaron un espacio que debía ser llenado y para el cual faltaba una piedra con una forma especial. Se miraron unos a otros y pronto recordaron la piedra que habían rechazado. Con gran esfuerzo tuvieron que empujarla cuesta arriba hasta colocarla como la principal piedra del ángulo.

En I Pe. 3:1-10  dice la Escritura: “Desechad, pues, toda malicia, todo engaño, hipocresía, envidias y toda maledicencia, y desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación, ya que habéis gustado la bondad del Señor. Acercándoos a él, piedra viva, desechada ciertamente por los hombres, pero para Dios escogida y preciosa, vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo. Por lo cual también dice la Escritura: ‘He aquí, pongo en Sión la principal piedra del ángulo, escogida, preciosa; el que crea en él, no será avergonzado’.

Para vosotros, pues, los que creéis, él es precioso. En cambio para los que no creen: ‘La piedra que los edificadores desecharon ha venido a ser la cabeza del ángulo’ y: ‘Piedra de tropiezo y roca que hace caer’.

Ellos, por su desobediencia, tropiezan en la palabra. ¡Ese es su destino! Pero vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable. Vosotros que en otro tiempo no erais pueblo, ahora sois pueblo de Dios; en otro tiempo no habíais alcanzado misericordia, ahora habéis alcanzado misericordia”.

Yo he apostado mi vida en la tierra y mi vida en la eternidad a lo que dicen las Sagradas Escrituras, confiando en lo que dice el salmista: “A Él miraron y sus rostros no fueron avergonzados.” ¿Y usted? ¿A qué le ha apostado su existencia y destino eterno?

Mientras más se ataca a la Biblia y al cristianismo, más se demuestra su veracidad y autenticidad. Los falsos libros y las falsas religiones no son objeto de ataque por parte del diablo, pues ya le pertenecen; él sólo ataca lo genuino, lo que no está bajo su dominio, lo que anuncia su destino prefijado: su castigo final.  Vendrán muchos ataques aun más terribles. El Código Da Vinci no será el peor. La Nueva Era cumplirá su agenda: preparar al mundo con nueva espiritualidad pagana que verá su culminación al ser entronizado el Anticristo, al que la Biblia también llama el Hombre de Pecado, el Inicuo, la Bestia, el Hijo de Perdición.

Estimado lector, escoja hoy entre creer los relatos basados en los libros apócrifos, o en el relato inspirado de las Sagradas Escrituras, la Santa Biblia, la Palabra de Dios.

En Mat. 24:35 Jesús dice: “El cielo y la tierra pasarán, más mis palabras no pasarán.”

¿Se atreve usted a entregar su destino eterno al Jesucristo de las Escrituras? La mejor prueba de su autenticidad será el cambio que Él generará en su vida. Atrévase. Hágalo. Invítelo a su corazón como Salvador y Señor.



APÉNDICE:

  • En un periódico de fecha 14/5/06 aparece una nota acerca del protagonista de la película el Código Da Vinci, Tom Hanks, quien dice: “  ‘Es una historia estupenda, muy divertida… y todo está en el diálogo. No lastima a nadie’, explica el actor en declaraciones al vespertino londinense Evening Standard”.

Los cristianos respondemos: Está equivocado, Mr. Hanks, sí lastima a Dios y a Su Hijo Jesucristo, nuestro Salvador. Sí lastima a la Iglesia que Él redimió con Su sangre.

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  • Un anuncio en el mismo periódico y fecha dice: “No importa qué hayas oído… No importa lo que creas… Busca la verdad”.

Los cristianos nacidos de nuevo ya conocemos la verdad que nos ha sido revelada en el Nuevo Testamento y ha transformado nuestras vidas. No hay más verdades que descubrir.