CLAVES BÍBLICAS PARA EL BIENESTAR

ECONÓMICO

Carlos H. Marroquín Vélez

A. El concepto bíblico de prosperidad.

La Biblia nos da una serie de principios para tener prosperidad en nuestra vida económica y material. Primeramente debemos definir adecuadamente la palabra prosperidad según las Escrituras. Prosperidad no son riquezas para tener lujos, ni para ostentación, ni para obtener fama, amigos o status social. Prosperidad es tener todo lo necesario para cubrir nuestras necesidades normales, lo justo para satisfacer nuestros gastos legítimos para nuestro desarrollo humano, lo suficiente para tener una vida cómoda y medios para servir a Jesucristo y testificar de Su evangelio …y un poquito más.

Creemos que los cristianos que son buenos mayordomos de lo que Dios les da, son bendecidos y, generalmente, Él les concede comodidad y riquezas. En Prov. 10:22 se nos afirma: “La bendición de Jehová es la que enriquece, y no añade tristeza con ella.”

B. La prosperidad es un punto entre el conformismo y la codicia.

No mejorar nuestra situación económica cuando podemos, es conformismo. Trabajar con afán hasta dañar nuestra salud física, mental y espiritual por alcanzar riquezas materiales, es codicia.  Debemos  colocarnos  en  algún  punto entre esos dos extremos, pidiendo la voluntad de

Dios para nuestras vidas.

La aplicación de los siguientes principios bíblicos nos garantiza que podremos  vivir una vida holgada, con lo necesario para todas nuestras necesidades legítimas.

1. No hay que buscar la prosperidad material como un fin en sí mismo. I Tim. 6:9;  Mat. 6:19-21.

2. Buscar primeramente el Reino de Dios y su justicia. Mat. 6:25-33.

3. Dar a Dios lo que le pertenece: los diezmos. Gén. 14:18-20;  28:20-22;  Mal. 3:8.

4. Dar ofrendas generosas de gratitud a Dios. Prov. 3:9-10.

5. Mostrar bondad hacia los necesitados, como resultado de habernos entregado a Dios y como

fruto de haber recibido Su amor en nuestro corazón.  II Cor. 8:1-5;  Prov. 19:17;  Stg. 2:15-16.

6. Dar con liberalidad para la obra de Dios. II Cor. 9:6-7.

7. Compartir nuestras bendiciones materiales con quienes nos ministran y enseñan:

pastores, maestros, evangelistas, misioneros, etc.  Gál. 6:6-10.

8. Ser prudentes y previsores para el futuro.  Prov. 22:3;  Rom. 12:11.

9. Crear un patrimonio para heredar a los hijos.  II Cor. 12:14.

10. Administrar nuestros presupuestos y bienes con disciplina y templanza. Ef. 5:15-17;  Gál. 5:23.

11. No participar en juegos de azar de ningún tipo. Loterías, rifas, sorteos, apuestas, etc.

Gén. 3:19;  II Tes. 4:11-12.

12. Justicia para con los empleados y siervos. Pago  de  todas  sus  prestaciones según  la ley del

país.  Col. 4:1.

13. Evitar la tentación de la usura. (Usura es dar dinero a interés) Si el sistema y la costumbre son

presión para cobrar intereses, éstos no deberán ser más altos que lo que cobran los bancos.

Salmo 15:1;   Mat. 5:42.

14.  No contraer deudas innecesarias.  Ef. 5:15-17;  Rom. 13:8.

15.  Resistir la presión de la publicidad y de las corrientes del mundo. I Juan 2:15-17;  Stg. 4:4.

16.  Pedirle a Dios todo lo que necesitamos legítimamente.  Fil. 4:6, 19;  Salmo 23:1;  Mat. 7:7.

17.  Adquisición de nuevas destrezas y habilidades.  Ecl. 9:10;  Prov. 10:4;  Prov. 12:24.

18.  Pedir para la gloria de Dios y de Su obra.  Stg. 4:2-3;  Rom. 8:26.

19.  Seguir el ejemplo de la mujer virtuosa.  Prov. 31:10-31.

20.  Sobreponerse a la pereza.  Prov. 6:6-11; 13:4;  Rom. 12:11.

21.  Pagar al César lo que es del César. Mat. 22:21;  Rom. 13:6-8.

22.  Acordarse del día de reposo y santificarlo.  Éx. 20:8-10.

OBJETIVOS DE ACCIÓN:

¿Hay algunas áreas en las que usted debe hacer mejoras para mejorar en su vida económica?

  • Elaborar un presupuesto y seguirlo con disciplina y templanza.
  • Efectuar recortes de gastos superfluos e innecesarios.
  • Hacer un inventario de sus recursos materiales, talentos, oportunidades, etc.
  • Aprender un nuevo oficio o estudiar una nueva profesión.
  • Iniciar un ahorro por primera vez, o hacer un ahorro adicional.
  • Comprometerse a dar una ofrenda para algún proyecto en la iglesia.
  • Utilizar responsablemente el tiempo libre para la superación: usar agenda.
  • Pagar las prestaciones de ley a quienes dependen de nosotros.
  • Previsión del futuro: inversiones, jubilación, retiro, medicina, funerales, etc.
  • Enseñar a los hijos a estudiar, trabajar, diezmar, ahorrar, dar al necesitado, etc.

Cuidado con tomar “atajos”, porque no son bíblicos:

  • Buscar obtener dinero fácil, porque generalmente está asociado con acciones ilegales.
  • Declarar y visualizar riquezas. En vez de seguir los consejos de las Escrituras, algunos confían en métodos no bíblicos de “declarar o confesar riqueza” o “visualizar su prosperidad”, creyendo que hay que usar el poder de las palabras habladas y el poder de la mente para “crear” lo que se desea.  Podrían estar usándose los métodos del ocultismo.