dudas_al_pintarUna respuesta popular sería, ¡Sí!

La respuesta de las Escrituras es, sin duda, No

Porque la vida eterna es un asunto de la promesa.

“Esta es la promesa que él nos ha prometido, aun la vida eterna” (1 Juan 2:25). “La vida eterna, que Dios, que no puede mentir, prometió antes de que el mundo fuese” (Tito 1:2). “De acuerdo con la promesa de la vida que es en Cristo Jesús” (2 Tim. 1:1).

El hecho de que la vida eterna es un tema de la promesa es una prueba de que no es de posesión presente, porque lo que un hombre tiene en su poder ya no es “prometida” para él.

2. Porque será en el mundo o siglo venidero  que la vida eterna se recibirá y disfrutará.

“Él recibirá… en el mundo venidero, vida eterna” (Marcos 10:30). “El que aborrece su vida en este mundo, la guardará para vida eterna” (Juan 12:25). “Dios le dará a ellos…que buscan la gloria, el honor y la inmortalidad, la vida eterna…en el día en que Dios juzgará los secretos de los hombres por Jesucristo” (Romanos 2:7, 16). “Los justos irán a la vida eterna” (Mateo 25:46).

Si es en el siglo venidero la vida eterna que se confiere, es evidente que no puede ser poseída en la época actual.

3. La locución “vida eterna” significa estrictamente “la vida del mundo futuro”, la palabra en el Nuevo Testamento se deriva de la palabra griega para “Edad”. Es realmente la vida que nunca terminará, y por lo tanto también se traduce como “vida eterna”.

“Los que se cuenten por dignos de alcanzar ese mundo … no pueden ya más morir” (Lucas 20:36). “Yo les doy vida eterna y no perecerán jamás” (Juan 10:28). “La paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro” (Romanos 6:23).

Si la vida eterna es la vida eterna, se deduce que en el estado actual carecemos de ella, ya nuestra vida no es eterna, sino que llega a su fin, y requiere de nuestro regreso a la tierra.

4. Porque la vida eterna o vida sin fin es un cambio de este cuerpo corruptible y mortal en uno incorruptible e inmortal.

“El cambiará nuestro cuerpo vil, para que pueda ser semejantes a su cuerpo glorioso” (Fil. 3:21). “Esto corruptible se vestirá de incorrupción, y esto mortal se vestirá de inmortalidad” (1 Cor. 15:53). “Revestidos, para que la mortalidad puede ser absorbida por la vida” (2 Cor. 5:4).

Nuestro estado mortal y corruptible actual constituye una prueba de que no poseemos ahora la vida inmortal.

Mas dirás:

“Apologista, hay pasajes que dicen claramente que tenemos la vida eterna”, por ejemplo, “tenéis la vida eterna” (1 Juan 5:13); “Dios nos ha dado vida eterna” (versículo 11) “El que cree en el Hijo tiene la vida eterna “(Juan 3:36). Es cierto, hay pasajes, ¿pero qué vamos a hacer con ellos? ¿Vamos a poner en marcha un conflicto y decir que la Biblia se contradice, o vamos a ponerlos en armonía? Sólo hay una respuesta racional posible: debemos encontrar el punto de vista que los armoniza. Las Escrituras son una unidad en sí mismas, y si las  enfrentamos, hay algo mal en nuestras interpretaciones.

Usted no puede hacerse la idea de una posesión real y presente de la vida eterna obviando los pasajes que nos dicen que es algo futuro, pero usted sí puede hacerse la idea de una futura posesión efectiva de acuerdo con las declaraciones que hablan de ella como una posesión presente. Se preguntará: “¿Pero cómo?” La respuesta es: Observando la costumbre de la Escritura para hablar de las cosas futuras que son ciertas, como si estuvieran ya presentes. Es decir, Dios llama las cosas que no son como si fuesen. Ejemplos:

“Un padre de muchas naciones he hecho de ti” [cuando Abram todavía no tenía ningún hijo] – (Gen. 17:5).

“A tu descendencia he dado esta tierra” [cuando todavía no había simiente o descendencia] – (Gén. 15:18).

“Isaac respondió y dijo a Esaú: He aquí yo le he puesto por señor tuyo, y le he dado por siervos a todos sus hermanos; de trigo y de vino le he provisto” [cuando Jacob todavía había realizado ninguna de estas cosas] (Gén. 27:37).

Hay muchos otros ejemplos. Un solo caso puede ser suficiente en el Nuevo Testamento para demostrar lo que planteamos. Por ejemplo: Jesús en la oración, dijo al Padre: “La gloria que me diste, yo les he dado” (Juan 17:22), cuando él mismo ni siquiera estaba aún glorificado (Juan 7:39). Jesús dijo: “Yo doy la vida eterna a mis ovejas”, en el sentido que se los da a ellos en promesa y garantía. En ese sentido ellos la “tienen”, aunque no en la realidad, pero en la certeza de recibirlo en el futuro.

Cristo ahora lo tiene, y los que poseen a Cristo poseen la vida eterna, porque él es nuestra vida (Col. 3:4), y esa vida es vida eterna, y esta vida está en Cristo solamente (1 Juan 5:11). Cristo mora por la fe en el corazón del creyente (Efesios 3:17). En este sentido, y sólo en este sentido, la vida eterna permanece en él. Pero este sentido es un sentido muy importante, porque la posesión de la vida eterna por la fe conducirá a su gloriosa posesión real en el siglo venidero.

www.apologista.blogdiario.com

Anuncios