FUENTE:  http://apologista.blogdiario.com/

…hay algunas difíciles de entender, las cuales los indoctos e inconstantes tuercen, como también las otras Escrituras, para su propia perdición” (2 Pedro 3:16).

Por Ingº Mario A Olcese (Apologista)

El apóstol Pedro en el texto de arriba afirma que hay cosas difíciles de entender de las Escrituras que los indoctos (neófitos o ignorantes) tuercen para su propia perdición. ¡Cuán grave es, entonces, torcer las Escrituras con interpretaciones antojadizas que no se ajustan a la verdad! Y podemos afirmar que hoy, más que nunca, hay falsos doctos bíblicos (indoctos) que están manipulando un buen número de  textos bíblicos difíciles de entender para extraer de ellos doctrinas y enseñanzas que les traerán la perdición, y a los que los escuchan.

En la Biblia a los indoctos se los asocia con los infieles o incrédulos (1 Corintios 14:23), y con todos aquellos creyentes que son inconstantes (2 Pedro 3:16). Los infieles o incrédulos son los primeros que tuercen las Escrituras más polémicas para desacreditarlas. Allí tenemos a los ateos, a los agnósticos, a los evolucionistas, a los comunistas, y a muchos otros que se creen sabios y muy entendidos. Y también tenemos a los inconstantes que se comportan como indoctos cuando tuercen las Escrituras para justificar doctrinas de demonios, sin importarles si concuerdan o no con otros pasajes de la Biblia  (Efesios 4:14).

Ahora bien,  hay muchos eruditos bíblicos que ostentan el grado académico de  Th.D y Ph.D (doctores en Teología), y aun entre ellos existen rivalidades y diferencias de opinión con relación a un número importante de pasajes difíciles de la Escritura. Tenemos, por ejemplo, la palabra Griega “generación” (genea) de Mateo 24:34 que sigue provocando acalorados debates entre los entendidos. Para los eruditos preteristas como Bray, Mauro, DeMar y muchos otros, este vocablo “generación” se refiere exclusivamente a las personas (Judías) que vivían en los tiempos de Cristo, en el siglo I. Por otro lado, para los eruditos futuristas como H. Lindsey, LaHaye, y muchos otros, el vocablo Griego ”genea” se refiere a la generación final que vería todas las señales de Mateo 24, incluyendo la del restablecimiento del estado Judío en su tierra (que ocurrió en 1948). Todos estos distinguidos eruditos bíblicos (preteristas y futuristas) tienen grados académicos que los respaldan y que dan peso a sus afirmaciones. Desgraciadamente, estas dos corrientes escatológicas son diamentralmente opuestas entre sí y sus representantes todavía no se ponen de acuerdo en la interpretación que se le debe dar a este vocablo griego “genea”… ¡y podemos citar muchísimos vocablos más que los eruditos definen de manera distinta, influenciados, quien sabe, por sus creencias o doctrinas particulares!

Entonces nos preguntamos: ¿No serán la mayoría de doctos, indoctos?  ¿Por qué no todos los doctos pueden concordar en sus interpretaciones de ciertas palabras claves de la Biblia?¿Realmente han sido de utilidad los eruditos bíblicos?

Lo cierto es que cada erudito tiene su forma de ver o interpretar determinados textos bíblicos en función a lo que quieren creer y probar, y son muy sinceros en lo que dicen y enseñan a sus alumnos.

Hoy, para cualquier estudiante corriente de las Escrituras, se le hace difícil determinar cuáles eruditos están en la razón y cuáles no, ya que todos parecen tener algo de verdad.

Ante esta disyuntiva, nos preguntamos, ¿Acaso no habrán aceptado muchos llamados “ortodoxos”  algunas enseñanzas torcidas como verdades absolutas, las cuales los llevarán finalmente a la perdición? ¿Cómo se puede tener la seguridad de que lo se cree es lo que Dios reveló y que desea que creamos, y no meramente una caprichosa y prejuiciada interpretación de hombres llamados “doctos” o eruditos?

No queda otra cosa que pedirle al Señor que  ilumine a todos los hombres de buena voluntad en el camino correcto, y les dé el convencimiento de que están en la fe prístina la cual fue una vez dada a los santos. Por lo pronto, me queda claro que Dios es uno, el Padre, y que el reino de Dios es parte importante del evangelio salvador de Cristo, junto con su sacrificio vicario y su resurrección al tercer día. Que la fe sin obras está muerta, y que no hay forma de pertenecer a la iglesia que Cristo salvó, sin el bautismo por inmersión. También estamos convencidos de que Cristo volverá personalmente y visiblemente con sus ángeles, y que habrá resurrección de los justos para que hereden el reino milenario de Cristo en la nueva tierra. Además, estamos confiados de que el diablo y sus demonios, junto con todos los impíos, serán quitados de este mundo cuando Jesús inaugure su glorioso reino. Podemos decir más, pero esto es lo central, creo yo.

Recordemos finalmente lo que dice Juan sobre la verdad:

“Pero vosotros tenéis la unción del Santo, y conocéis todas las cosas. No os he escrito como si ignoraseis la verdad, sino porque la conocéis, y porque ninguna mentira procede de la verdad” (1 Juan 2: 20-21). El verso 27 que continúa a la cita precedente añade lo siguiente: “Pero la unción que vosotros recibisteis de él permanece en vosotros, y no tenéis necesidad de que nadie os enseñe (ni los llamados “doctos”); así como la unción misma os enseña todas las cosas, y es verdadera, y no es mentira, según ella os ha enseñado, permaneced en él”.

Anuncios