Dedicado a nuevos Amigos y Pastores jóvenes

Prólogo:

Aquellos que han leído los editoriales de Jack Willcuts en el Amigo Evangélico, sus familiares boletines, sus minuciosamente elaboradas minutas de juntas de consejos y comités, y su incisiva correspondencia saben que su máquina de escribir ha sido el incubador de un interminable flujo de provocativas y poderosas oraciones.  Es claro que, él ama escribir y tiene talento para ello.

Pero este libro es más que un trabajo de amor.  Es el resultado de un mandato amistoso del Consejo Ejecutivo de la Junta Anual del Noroeste.  Por un buen tiempo el Consejo ha insistido en que Jack destine tiempo dentro de su tremendamente ocupado horario para terminar su trabajo.  Debemos estar agradecidos tanto a la habilidad de Jack para escribir como al interés de los líderes de la iglesia para que el entendimiento de Jack de los asuntos centrales del Cuaquerismo sea impreso.

Ha sido un privilegio para mí  conocer a Jack como pastor, empleado, líder de la iglesia, y querido amigo.  Él habla y escribe con pasión y claridad, con temple y sensibilidad, dirigiéndose a aquellos que todavía no han sido persuadidos.  Hoy por hoy él es uno de entre muy pocos Amigos que es conocido y ha sido escuchado a lo ancho del amplio espectro del Cuaquerismo.  Este libro no está dirigido solamente a Amigos evangélicos, porque Jack trata que todos los Cuáqueros examinen las “convicciones centrales” que constituyen el adhesivo de nuestro compañerismo.

Jack está intranquilo por la aparente desconcertante ironía de las llegadas y salidas de gente en el rebaño Cuáquero.  Por una parte, unos se han ido aparentemente con poco remordimiento.  Mientras que otros han abrazado el Cuaquerismo, expresando profunda alegría al encontrar una forma convincente de Cristianismo del Nuevo Testamento,  relevante en la sociedad contemporánea. ¿Cómo puede existir un flujo simultáneo de llegadas y salidas? ¿Podrían ser los recién llegados los próximos en irse, si ellos fallan también en comprender la implicación y la consistencia bíblica del mensaje Cuáquero?

Jack ha provisto el antídoto para la lealtad frágil del que ha sido Cuáquero por largo tiempo así como del que es nuevo.  Su libro exige una continuación, ya que hay otros asuntos que necesitan ser abordados y que tienen el potencial de unirnos o separarnos.

Una de las mayores contribuciones de Jack como editor, escritor, misionero, pastor y líder de la iglesia ha sido ayudarnos a redescubrir quiénes somos, ó en sus propias palabras, abrirnos “a la placentera y al mismo tiempo arriesgada vida del Espíritu.”

Lon Fendall
Editor de la revista El Amigo Evangélico.
Director del Centro para el aprendizaje de la paz.
Universidad George Fox.

Prefacio:

Al caminar por  la orilla de las aguas en la costa de Oregon, la belleza, la inmensidad y la majestad del océano son impresionantes.  Pero entender el océano, estudiarlo, respetarlo,  usarlo así como admirarlo, conlleva más que simplemente caminar a lo largo de la playa.  La oceanografía es una ciencia.  El hombre a través de los siglos ha hecho mapas del océano, graficado su oleaje, analizado su profundidad, sus distancias y sus peligros.  Aquellos que conocen el mar lo respetan… y son atraídos por su insondable fuerza y belleza.

Así pasa con la iglesia.  “La Teología es la reina de las ciencias.” Hacemos bien en respetar la profundidad, historia, y majestad de esta creación viva de la mano de Dios, la iglesia.

Las convicciones Cristianas Cuáqueras son probadas en el tiempo a través de la fe y práctica.  Tres siglos y medio es mucho.  Los primeros Amigos no intentaron introducir en el mundo una religión nueva y diferente.  Nosotros, tampoco.  Caminando a lo largo del oleaje del tiempo y de la historia, ellos y nosotros hacemos un redescubrimiento del Cristianismo básico.  Los Amigos han sido atraídos a la insondable fuerza y belleza de la iglesia por la fe, una fe con frecuencia compartida a riesgo personal.

George Fox, “el primer instrumento” (Penn) de la Sociedad de los Amigos, tenía 23 años cuando encontró salvación personal y tranquilidad de espíritu a través de Jesucristo en el año 1647, después de cuatro años de búsqueda espiritual.  Él se convirtió muy pronto en un poderoso predicador y líder con un mensaje Cristiano positivo.  Los Amigos a pesar de la severa persecución crecieron numéricamente con rapidez.  Se convirtieron en evangelistas y en misioneros.  Creyeron fervientemente que los seguidores de Cristo del siglo diecisiete vivieron en el espíritu y el poder en el cual los Cristianos del primer siglo vivieron.

En cualquier periodo la fe y la práctica Cristiana deben ser examinadas y experimentadas a la luz del evangelio, centrado en Cristo Jesús, nuestro Señor, como está revelado en las Sagradas Escrituras y por el Espíritu Santo.  La primera razón de este breve intento por conectar nuestro pasado Cuáquero con nuestro presente y los retos de nuestro futuro, se debe a cómo estas convicciones están expresadas en formas personales, prácticas y relevantes.  Estas conexiones llegan a ser nuevamente nuestras convicciones al nosotros regresar a la Palabra revelada y a las direcciones del Espíritu.  Esto es por qué los Amigos somos Amigos.

Los temas seleccionados en este pequeño libro son compartidos porque ellos han formado las vidas de aquellos que pertenecen a los Amigos.  Es importante conocer por qué uno pertenece.  Algunos pertenecen sin saber por qué, otros dejan la iglesia de los Amigos por las mismas razones superficiales.  Las razones centrales consideradas aquí no son meramente algunas doctrinas que sostenemos. ¡Ellas nos sostienen!  Sin una fe razonable y sin un convencimiento profundo de la verdad,  simplemente caminamos despreocupadamente a lo largo de las playas de una denominación sin entender su belleza, su profundidad, o los peligros que tiene cuando la iglesia no es respetada.  Aquellos que mejor conocen al Señor respetan más a la iglesia.

La inquietud de escribir este libro se origina  parcialmente al sopesar la búsqueda de varios que parece consideran las conexiones de la iglesia de una manera bastante casual.  El otro interés, más íntimamente personal, es producto de largas conversaciones que hemos tenido con nuestros propios hijos, quienes durante varios años han vivido con sus familias en lugares  donde no hay iglesias de los Amigos.  Descubrimos que sus raíces doctrinales eran más profundas de lo que ellos habían imaginado.  Una de nuestras hijas, Susan Kendall, quien realiza estudios avanzados en el seminario,  ha ayudado en la preparación de este manuscrito.  Nuestra otra hija, Jan Loewen, es la artista, que ha dibujado las manos ilustrando las diferentes actitudes que expresan las convicciones de los Amigos.

Todos nosotros necesitamos una “Iglesia – Hogar.” Esta generación enfrenta tanto numerosos retos a la fe, así como increíbles incertidumbres.  El avance de la tecnología ha contribuido a formar una autoridad que parece real, especialmente para la gente joven.  Al vivir como ahora lo hacemos en las nuevas fronteras del conocimiento dentro de los campos de la medicina, los medios masivos de comunicación, la “alta tecnología,” el viaje al espacio y la guerra armamentista producen un sentido de aislamiento y confusión.  Nos enfrentamos diariamente con el potencial de las variables intermedias de una guerra nuclear, el hambre, la pobreza, la sobrepoblación, los recursos   disminuidos  y  la  incertidumbre económica.  Es claro que, una preocupación cada vez mayor nos motive a encontrar convicciones centrales  precisas y eternas para compensar un poco la confusión en nuestro derredor.

Jack L. Willcuts.   Enero, 1984

Notas

1.- Todas las citas bíblicas utilizadas en este libro, fueron tomadas de la versión Casiodoro de Reina y Cipriano de Valera revisión de 1960, excepto la cita que encabeza el capítulo VI, la cual fue tomada de (Amplified NT) (Versión Amplificada).
2.- Traducción libre de Manuel Guzmán-Martínez. Pastor mexicano.

Capítulo I
El Prodigio de la Adoración

 

Y dijo: No te acerques, quita tu calzado de tus pies, porque el lugar en que tú estás, tierra santa es.”  – Éxodo 3: 5

¿Qué es la adoración? ¿Qué es lo primero que viene a tú mente cuando utilizas esta palabra? ¿Algo de la Biblia, de la infancia, o de la última mañana de Domingo?

¿Realmente importa?  Pienso que sí.  Creo que Dios piensa lo mismo.  Esa es la razón por la cual se le da tanto espacio en la Escritura.  La primera cosa que Dios dijo a Moisés en el incidente de la zarza ardiente fue: “¡quita tu calzado!” esto es la adoración, tú y Yo juntos… de ahora en adelante esto será tu centro de vida, tu fuente de información para el liderazgo y tu sabiduría para tomar todo tipo de decisiones.

Se nos podría decir lo mismo hoy en día.  Necesitamos algo de “tierra santa,” un lugar, una dirección, una realidad, para verificar que Dios está cerca y que lo queremos cerca.

Adoración.  La idea y la palabra significan muchas cosas diferentes para diferentes gentes.  La palabra llegó a convertirse en sinónimo de tabernáculos, de templos, y de sumos sacerdotes.  Al corregir nuestra religión, Jesús también redefinió y rediseñó lo que es la adoración.  Esto sucedió en el momento cuando exclamó desde la cruz, “¡Consumado es!” Y en la ciudad el velo del templo que protegía el “lugar santísimo”  se rasgó milagrosamente de “arriba a abajo.” No es que la gente pudiera ahora entrar a examinar (o a admirar) un lugar precioso, sino que, Dios salió  y entró en nuestros corazones.  “¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?” escribió Pablo a los Cristianos  1ª  de Corintios 3: 16 mostrándonos el camino nuevo y correcto de allegarnos a la adoración.  Él añade algo más que hace al tema por entero majestuoso y de temer: “… el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es.” (v 17).

Con esto, vemos que es propio ir reverentemente de puntitas en este asunto de la adoración.  No se trata de clasificar diferentes gustos personales y estilos denominacionales de adoración como se toma mercancía en el supermercado.

Ni se trata de que la adoración simplemente ocurra.  Entrando con somnolencia, o apresuramiento a la reunión de adoración,  aburrido u obligado, no va a propiciar la adoración -no importa lo que digan los anuncios o los boletines impresos. La parte perturbadora es la rutina y vaya que es común. Ezequiel observó la misma situación y exclamó: “Por tanto, vivo yo, dice Jehová el Señor, ciertamente por haber profanado mi santuario con todas tus abominaciones… tampoco tendré yo misericordia…” Ezequiel 5:11 Ahora que nosotros somos el santuario, la santidad y las expectativas de Dios no han cambiado.

Desde luego que hay tantas formas de adorar como hay Cristianos.  Hay devociones privadas, meditaciones en alguna montaña, meditaciones  a la orilla del mar, adoración familiar a la hora del desayuno y adoración arrodillándose al lado de la cama.  Existe la adoración formal y la informal, la adoración alta y la adoración baja, la programada y la no programada.  La adoración como comunión será considerada posteriormente.  En español una palabra equivalente a la palabra inglesa worship, es adoración.  [Nota:  En el idioma inglés se usa la palabra worship que equivale a la palabra española adoración. En el inglés también existe la palabra adoration, mientras que en el español la palabra adoración equivale a ambas palabras inglesas, para fines de traducción.] Un significado Hebreo de la palabra adoración es “inclinarse”.  Una palabra del Nuevo Testamento para adoración amplía la definición dando el significado específico de “servir.”

Charles Colson escribe acerca de una observación que hizo mientras  estaba en la Casa Blanca en el periodo de Nixon. “¿Qué de nosotros nos hace negarle a  Dios la reverencia que le dispensamos a los ídolos humanos?  Vez tras vez en la Casa Blanca conocí a gente que se quejarían ferozmente de alguna política y demandarían una audiencia con el Presidente.  Pero los leones rugientes que escolté desde la sala de espera se convertían en mansos corderos en la Oficina Oval.  Vi más reverencia en aquel salón que la que he visto en los santuarios de todas nuestras iglesias juntas”.

Entremos pues ahora, en los apartados de nuestras mentes con relación a nuestras experiencias de adoración.

En su libro “Alabanza a la Disciplina”, Richard Foster hace la observación de que “adorar es experimentar lo que es realidad, tocar lo que es vida.” “Adorar es conocer, sentir y experimentar al Cristo resucitado en medio de nuestra comunidad reunida.”

No  es como si tuviésemos que abrirnos paso hacia un canal de adoración. Adorar  produce una confianza sobrecogedora al descubrir que Dios está “buscando,” escudriñando y esperando; Él ya está aquí para estar con nosotros en una experiencia compartida de adoración.  Como Jesús Mismo lo dijo.  “Los verdaderos adoradores, adoraran al Padre en Espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren.” Juan 4: 23. Esta es nuestra respuesta a la iniciativa de Dios.  La única resistencia es la nuestra.

Los intereses de moda en nuestras iglesias van y vienen.  El hecho de que la adoración hoy día es presentada en muchos libros y revistas Cristianas no significa que es otra novedad.  Es un concepto central, continuo y básico por todo lo que  el Cristianismo significa.  De la verdadera adoración nacen todas las bendiciones y el servicio.  Sin una adoración real, las iglesias crecen anticuadas y aburridas.  La desunión, la falta de fruto y cualquier otro problema que puedas nombrar implica una adoración disfuncional.  El indagar en la adoración de la iglesia es estar en el centro nervioso, en  la línea de vida, de vitalidad espiritual y de la salud.

Adorar es un verbo, algunas veces adoración es un sustantivo. Kierkegaard insiste que la adoración puede ser algo que hacemos.  Por tanto, la adoración es también aprendida, practicada, y el producto de una disciplina devocional.  Al salir de la adoración, uno debe preguntarse, ¿Señor, que tal me vi? En lugar de decir ¿Qué es lo que obtuve de provecho de la adoración?

“No tendrás dioses ajenos delante de mí” es el primer mandamiento.  Esta prioridad no es accidental en la lista de diez.  Sigue siendo la número uno.  El problema es que hoy en día los ídolos somos simplemente nosotros. ¿Qué es lo que obtengo de provecho de la iglesia o de la adoración? ¿Cómo me siento? ¿Son cubiertas mis necesidades?  Lo que es el objeto de nuestra adoración hace la gran diferencia en el mundo.  Centrarnos en nosotros  puede ser tan desafortunado como pecaminoso, como lo sería si nos enfocamos en alguna idea totalmente errónea, tal como fabricar ídolos de madera o piedra esculpida.

No obstante que la adoración es espiritual, de cualquier manera tiene estructura.  Hay detalles esenciales en lo que se refiere a la planeación de la adoración.  La espontaneidad en la adoración, la adoración real, es un mito.  La adoración no planeada o pobremente planeada puede ser torpe, vergonzosa y miserable.  Aún en reuniones “no programadas” se requieren principios generales.  Nuestro Dios es un Dios de orden y la preparación para la adoración es tremendamente importante.

Una característica impresionante de la adoración del Antiguo Testamento y de la iglesia primitiva fue lo que alguien llamaría una “expectativa santa.” Es una respuesta a la Presencia viviente.  “Adoración es la respuesta del corazón y de la mente a la influencia del Espíritu de Dios.” Esta cita viene de un libro de Disciplina Cuáquera.  “No consiste en formas, ni en el desuso de ellas; la adoración puede ser sin palabras así como con ellas, pero debe ser en espíritu y en verdad.”

Describiendo a la iglesia que adora, D. Elton Trueblood insiste en que “… es el compañerismo de personas conscientemente inadecuadas que se reúnen porque son débiles.  Se dispersan para servir porque su unidad el uno con el otro y con Cristo los ha hecho osados.” (The Incendiary Fellowship, Harper and Row, 1961,p. 31) (El Compañerismo Incendiario, Harper y Row, 1961, p 31.)

El fallar en hacer de lado lo humano de la hora de adoración, y pasar desapercibido el encuentro divino – humano no es un problema nuevo.  Los primeros Cristianos y los adoradores del Antiguo Testamento fueron advertidos respecto a la importancia que tiene la preparación para la adoración.  La “expectativa” era precedida por una reverencia y una conducta apropiada.

Pablo escribió a los Cristianos en Corinto, “… porque no os congregáis para lo mejor.” Él continúa,  “por lo cual hay muchos enfermos y débiles entre vosotros, y muchos duermen.” 1ª  de Corintios 11: 17, 30.

¿Qué pasaría si Pablo o George Fox vinieran a visitar una típica reunión de adoración en una de nuestras iglesias locales?  De hecho, el Señor ya lo está haciendo, pero tal vez sin ser notado lo cual o es peor… o es más maravilloso. Estas elevadas descripciones y definiciones no significarían mucho.  El modo, el sentido de reverencia, la más profunda realización de gozo, los nuevos descubrimientos con corazones que ven, son las características, la materia sagrada de la adoración matutina cuando Dios está presente.

El tamaño de la iglesia o su membresía, el estilo del liderazgo, la elección de los himnos y el canto, todos ellos, no son la razón real de una adoración buena o pobre. La adoración es interna. Es una disciplina de concentración, de remembranza y de aplicación; no es una hora en un servicio, es una actitud, una respuesta, una confrontación.  Es estar con Dios, para después regresar a la vida a servir porque hemos adorado.  Este cambio de atención enfocada y dirección ascendente e interna es donde el conocer a Dios es real.

El atisbar la gloria de Dios y el sentir su cercanía son esenciales.  Los mensajes que nos sacuden, nos confortan, o nos enseñan vienen de estos caminos de comunicación espiritual.  Tal vez sean semejantes a esto: A tres niños en una clase de ciencia en la escuela les es asignada una tarea.  “Hoy en la noche cuando se encuentren en casa cuenten las estrellas en cuanto estas aparezcan.  Háganlo en los jardines de sus casas” Al día siguiente ellos reportaron: “Yo conté 128” – exclamó una muchacha.  Otra vio 78.  Un niño pequeño pudo reportar haber visto solamente 23. “¿Por qué tan pocas, cuando anoche todas las estrellas estaban afuera y los demás vieron tantas?”  “Bueno, tenemos un jardín tan pequeño” explicó el muchacho.

Veamos ahora una pintura que nos hace contener el aliento respecto a lo que era la adoración.  Esto puede ser visto con claridad, aún desde los jardines pequeños de las iglesias.  La escena es un momento de adoración, ocurrida hace ya un largo tiempo. (2  de Crónicas 5: 11- 14).

“Y cuando los sacerdotes salieron del santuario (porque todos los sacerdotes que se hallaron habían sido santificados, y no guardaban sus turnos; y los levitas cantores, todos los de Asaf, los de Hemán y los de Jedutún, juntamente con sus hijos y sus hermanos, vestidos de lino fino, estaban con címbalos y salterios y arpas al oriente del altar, y con ellos ciento veinte sacerdotes que tocaban trompetas), y cuando sonaban las trompetas, cantaban todos a una, para alabar y dar gracias a Jehová, y a medida que alzaban la voz con trompetas y címbalos y otros instrumentos de música, y alababan a Jehová, diciendo: Porque Él es bueno, porque su misericordia es para siempre; entonces la casa se llenó de una nube, la casa de Jehová.  Y no podían los sacerdotes estar allí para ministrar, por causa de la nube; porque la gloria de Jehová había llenado la casa de Dios”.

¡Imagínate la gloria semejante a una nube, tan espesa que los músicos no podían ni siquiera ver para leer sus notas!  Esto debe haber significado que 120 trompetistas, cimbalistas, arpistas, y cantantes se detuvieron como muertos para adorar en silencio.  La gloria del Señor inundó el lugar.  Fue  algo verdaderamente sobrecogedor.  Como el caso de  Elías, quien aprendió mirando “un grande y poderoso viento que rompía los montes y quebraba las peñas delante Jehová… pero Jehová no estaba en el viento… Y tras el viento un terremoto, pero Jehová no estaba en el terremoto… Y tras el terremoto un fuego… pero Jehová no estaba en el fuego.  Y tras el fuego un silbo apacible y delicado.” (1 de Reyes 19: 11- 12) Elías lo oyó, y Elías escuchó.

¿Cuánto tarda Dios en captar nuestra atención?  Todas las  cosas maravillosas y bellas que suceden en la adoración son para glorificar a Dios y para que nosotros nos preparemos a escucharlo.

Pero una catedral grande como la de Salomón no es necesaria para este tipo de adoración.  El punto  central es que Dios sigue hablando.  Esto es lo que realmente creemos, pero no siempre lo que escuchamos.  Al observar a los adoradores ingresar y partir de la iglesia nos hace preguntarnos si otros también lo hacen.  A menos que veamos el prodigio de la adoración y escuchemos el “silbo apacible,” la iglesia y todo lo que se supone es ésta, se convierte en algo insípido, aburrido, y justamente sólo en un entretenimiento que requiere buenos actores.  Lo cual fácilmente nos lleva a una competencia por ser los mejores actores del estrado. La pregunta central no es “¿Están satisfechas mis necesidades?” ó “¿Es divertida la iglesia?” Sino más bien “¿Hemos escuchado y oído de Dios?”  “¿Comprendemos la verdad?” “¿Estamos convencidos de nuestras malas acciones y  somos motivados a la obediencia?”

He aquí otra posibilidad.  La adoración no tiene que ser agradable para ser real.  El contraste total recién descrito entre el ruido y el silencio es un acercamiento a una persona (tal vez rodeado de algunos críticos torpes.)  Hablamos de Job, el Job del Antiguo Testamento.  El espectáculo más despreciable, poco atractivo y desesperanzador que uno puede imaginar.  Job, sofocado en el terrible final de su peor experiencia; Job quien de cualquier forma se ha mantenido allí, quien no ha “maldecido a Dios”, ni negado su fe en el Creador Redentor; Job, ahora tambaleante, pasmado, apestoso, y… solo, ha despedido a sus tres amigos.  A Elifaz, Bildad y Zofar se les ha acabado finalmente su consejo.

No cambies de canal ni pronuncies la bendición final.  Debemos sentarnos con quien está perdiendo la paciencia, con quien está en bancarrota, con un hombre que está económicamente arruinado, con quien está doliéndose de la pérdida de sus seres queridos y de sus posesiones. ¡Él está adorando!  Y Dios está hablando.  Este es uno de los discursos más grandes y detallados directamente grabados de Dios.  Ahora sabemos que todo resultó para bien, pero Job aún no lo veía.  Este hermano, pobre, inocente, azotado por las tragedias, muestra el por qué la adoración no es el último recurso, sino el único.

Uno podría suponer que Dios estaría diciendo algo consolador.  Dios debe decirlo, para encajar en nuestro estereotipo de una deidad justa y perdonadora que responde a la oración.  Sin embargo, una visitación y los mensajes del Espíritu no pueden ser programados, monitoreados, o controlados.  Dios se ocupa de la adoración, o nosotros, y con frecuencia es más manejable si nosotros nos ocupamos de la adoración.

Dios debe estar diciendo, “Job, bendice tu corazón, has tenido un tiempo muy malo y lo lamento.  Ahora sal de ese montón de cenizas.  Date un baño.  Tengo buenas noticias para ti.  Tú vas a ser famoso para siempre.  Tan es así  que habrá una admirable organización llamada Las Hijas de Job…”

Dios no lo hizo. ¿Qué dijo Dios?  Escuchemos en (Job 37 y 38)

“Escucha esto, Job; Detente, y considera las maravillas de Dios. ¿Sabes tú cómo Dios las pone en concierto, y hace resplandecer la luz de su nube? ¿Has conocido tú las diferencias de las nubes, las maravillas del Perfecto en Sabiduría? ¿Por qué están calientes tus vestidos cuando él sosiega la tierra con el viento del sur? ¿Extendiste tú con él los cielos, firmes como un espejo fundido?”

“Muéstranos qué le hemos de decir… mas ahora ya no se puede mirar la luz esplendente de los cielos, luego que pasa el viento y los limpia, viniendo de la parte del norte la dorada claridad.  En Dios hay una majestad terrible.  Él es Todopoderoso, al cual no alcanzamos, grande en poder; y en juicio y en multitud de justicia no afligirá.  Lo temerán por tanto los hombres; él no estima a ninguno que cree en su propio corazón ser sabio?”

El servicio continúa.

“¿Dónde estabas tú cuando yo fundaba la tierra?  Házmelo saber, si tienes inteligencia. ¿Quién ordenó sus medidas, si lo sabes? ¿O quién extendió sobre ella cordel? ¿Sobre qué están fundadas sus bases? ¿O quién puso su piedra angular, cuando alababan todas las estrellas del alba, y se regocijaban todos los hijos de Dios?”

“¿Has mandado tú a la mañana en tus días? ¿Has mostrado al alba su lugar, para que ocupe los fines de la tierra, y para que sean sacudidos de ella los impíos?  Ella muda luego de aspecto como barro bajo el sello, y viene a estar como con vestidura…”

“¿Has entrado tú hasta las fuentes del mar, y has andado escudriñando el abismo? ¿Te han sido descubiertas las puertas de la muerte, y has visto las puertas de la sombra de muerte? ¿Has considerado tú hasta las anchuras de la tierra?  Declara si sabes todo esto.”

Esto nos proporciona pistas respecto al significado y a la práctica de la adoración.  Es útil para aquellos de nosotros que somos impacientes o complacientes, quienes insistimos en una adoración ordenada, sintonizada y completa.  Cuando Dios realmente viene a nosotros, la diferencia es manifiesta.

¿Sabes tú que Dios habla a Job acerca de Su creatividad al hacer todo tipo de cosas como, ballenas, avestruces, coyotes, y arañas, sin mencionar el clima, las montañas, los océanos, y el universo?  En esencia, Él dice, “Job, ¿ves estas cosas, hay algo de falla en ellas?”

Al ser confrontado con la masiva exhibición de la grandeza de Dios, Job fue humillado y reafirmado.  La adoración también es confrontación.  No es de extrañarse el por qué Job cubrió su boca con su mano murmurando: “He hablado demasiado.” ¿No hemos estado nosotros en adoración deseando lo mismo que Job deseó para nosotros y para algunos otros?

La adoración es estar con Dios. ¿Cómo se comporta, actúa, y piensa una persona en Su Presencia? Los antiguos Judíos fueron advertidos “¡No toquen el Arca del Pacto!”.  El Arca representó la Presencia de Dios.  “¡Permanece fuera del Lugar Santísimo!” …hasta que la cortina fue abierta de arriba a abajo.  Estar en adoración, con Dios allí mismo, es una de las más trascendentales experiencias de la vida. ¿Cómo nos la podemos perder?  En la adoración no hay nada casual.  Observando las vistas del transbordador espacial, las fotos telescópicas,  las tormentas, o los amaneceres, es impresionante, pero teniendo al Espíritu señalando nuestra situación personal con Su Luz y con su Amor nos proporciona una nueva visión de nosotros mismos y del mundo.  El acto de adoración es similar a la consternación que producen el nacimiento y la muerte; el ser interior es convulsionado ó sacudido.  Todas estas cosas fundamentales de la vida aparecen en la adoración permitiendo a una persona y a Dios  atravesar  juntos aquello que trasciende el trabajo de un día del mundo, y lo trágico de lo ordinario de muchos servicios de iglesia que son llamados cultos de adoración.

Algunas personas parece que tienen la noción de que la mejor adoración requiere mucha respuesta emocional. O que los verdaderos adoradores (y servicios de adoración) son atractivos sobre todo a filósofos y poetas, o a aquellos que tienen cierto gusto por el arte,  es decir, los que “se asombran con las maravillas y con aquello que nos hace a nosotros maravillarnos.” (Josef Pieper)  Sin embargo la historia  está repleta de gente tranquila, sensible, no grandemente movida por la romántica ceguera que los circunda, quienes adoraron a Dios y caminaron con Él.  Hoy en día se necesitan Cristianos más firmes y compasivos, sensibles, no influenciados por las modas religiosas o por la politizada y culturizada Cristiandad.  Recuerda, la adoración es primordialmente una experiencia interna, y al mismo tiempo muy razonable.  Dios no es ni tonto ni fanático.

La adoración es una disciplina.  Es un trabajo espiritual.  Tal vez una señal  como ésta debe estar colgada en el vestíbulo de la iglesia: “La adoración no es sosegada, no es relajante. ¡Es trabajo!”  La adoración se aprende, como se aprende a jugar tenis o a tocar el piano o cualquier otra disciplina.  La adoración no es estresante ni extenuante, pero es trabajo en tanto que demanda concentración para escuchar.  Un escuchar genuino implica al menos tres cosas: concentración, memoria, y aplicación.

Según Richard Foster, la consecuencia de la adoración es que somos cambiados.  Por tanto, si la adoración no nos cambia, es que no ha habido adoración.  Permanecer delante del Santísimo de la eternidad, que nos conoce y nos ama, es transformador. Los  resentimientos, como por ejemplo la autocompasión o la desesperación, no pueden ser mantenidos con la misma tenacidad cuando entramos en Su luz de gracia.  Jesús dijo que tenemos que dejar nuestra ofrenda en el altar e ir directamente a arreglar el problema (Mateo 5: 23- 24.)  Si la adoración “no nos impulsa a una mayor obediencia,” no ha habido adoración, insiste Foster al escribir sobre este asunto.

Una ilustración ha sido de mucha ayuda para mí.  Hay muchas maneras de mirar una rosa.  Uno simplemente puede estar placenteramente consciente de ella, o mirarla, viendo su color, tipo, y tamaño.  Esto puede producir un gran gozo.  Pero realmente observarla (estudiarla) es algo más.  Uno principia contando los pétalos, o tomando medidas, o haciendo comparaciones.  Esta clase de observación es una actividad demandante, lo que un botánico llama “un acto de agresión.” Esto es diferente de la mera contemplación, para gozar su belleza por un momento.

¿Qué diremos de la contemplación espiritual y del escuchar estudiado?  Es posible participar en la adoración con una conciencia de que algo agradable está sucediendo.  Entonces aparece el “acto de agresión” de una actitud de completa receptividad de apertura al Espíritu, sopesando nuestras vidas.  Creemos en la realidad de encontrar y conocer a Dios, y aquí, en la compañía de quienes “van a la iglesia” como un hábito loable.  Los servicios de la iglesia pueden ser totalmente sin significado, o juegos religiosos magistralmente bien llevados, con gran energía y gozo.

Muchas de las enseñanzas del Antiguo Testamento acerca de la adoración y la preparación para la misma aunadas a las últimas palabras de Jesús antes de Su ascensión, nos conducen a la estudiada experiencia de esperar (en oración y obediencia) hasta que el Consolador venga para traernos su poder para testificar. Todo esto enfatizó el trabajo y el prodigio de la adoración.

Lo antes dicho nos hace darnos cuenta que la impredecible espontaneidad en la adoración es un mito, si bien es cierto un mito atractivo.  Cristianos jóvenes y algunas veces pastores, asumen que si podemos desmantelar toda tradición, orden, estructuras, y convencionalismos, seríamos libres, directos y espontáneos. Si esto es lo que algunos tienen en mente como “adoración abierta” tal como se anunció en el boletín de la iglesia, el punto central y el propósito se pierden.  La adoración abierta puede ser una peligrosa desgracia,  a menos que el tiempo y el ejercicio sean utilizados por corazones cuidadosamente preparados para  participar.  Adoración no es un sinónimo de impulsividad, o de un vacío en la cabeza, o de propiciar un parloteo religioso.  Tampoco es la ocasión para contar sobre los problemas artríticos del Tío Juan y así llevarlos en oración.  El tío Juan puede necesitar la oración, así como también la necesitan sus preocupados parientes, pero como Job y sus problemas, necesitamos primero mirar a los cielos antes de identificar los problemas sobre el horizonte.  Hay ocasiones y lugares totalmente apropiados para este tipo de oración e interés amoroso, pero la adoración de la mañana pertenece a Dios y a nosotros.

Aquí tenemos otra ilustración que tomamos prestada: “Qué pasaría si pagaras veinte dólares por escuchar tocar la Séptima Sinfonía de Beethoven y la orquesta se retrasa al entrar al escenario.  El Director entra apresuradamente y anuncia casi sin respirar: ¡Caramba!  Hemos tenido una semana ocupada.  Muchos viajes, sesiones de grabación, ahora estamos aquí y no hemos tenido la oportunidad de ensayar para este concierto.  Escuchen.  Tengo una gran idea.  A cada uno de los que están aquí les gusta la música, que les parecería tener una sesión masiva, dejemos fluir la música.  Seamos ¡espontáneos!” (Ben Patterson in Leadership magazine) (Ben Patterson en la Revista Liderazgo.)

¿En la práctica qué significa esto?  Significa algo así como tener una buena noche de sueño el sábado levantándose a tiempo para alistarse sin prisas para la reunión de adoración con Dios y otros discípulos.  Una mañana de domingo en la que la tardanza y el cansancio son habituales, constituyen todo un problema teológico.

Esto significa prestar mucha atención en la preparación de nuestra actitud para adorar de la misma forma que lo hacemos con nuestra apariencia.  Significa “presteza para la oración” de parte del pastor con una preparación consciente del mensaje, así como del boletín, de la selección de los himnos, de la presentación de la nave del templo y de los alrededores, y aún de la apariencia de la gente y del predicador. ¡Todos estos  elementos se relacionan a la teología y a la experiencia de la adoración!  Unas bancas tapizadas y ventanas grabadas no son tan importantes (aunque pueden ser de ayuda) como el ver que tanto el polvo, las telarañas, los papeles de la Escuela Dominical de la semana pasada, y la información pasada en los pizarrones de anuncios – todas estas cosas – son cuidadas adecuadamente.  Los vestíbulos chirriantes de limpios y los santuarios rechinantes de limpios se acercan a la piedad.

Una actitud de – cualquier cosa está bien puesto que es sólo la iglesia – es una afrenta a la Presencia del Huésped entre nosotros.  Parece que algunos en realidad se enorgullecen de tener iglesias desordenadas como si esto fuera una señal de humildad o de modestia.  Más bien es una mayordomía descuidada.  Esto significa para nosotros y para los visitantes que la adoración no es realmente muy importante.  Edificios aburridos contribuyen a tener servicios aburridos.  Esto no es un llamado a la ostentación para tener un mobiliario y arquitectura caros,  más bien es una súplica para estar seguros de que lo que tenemos está tan limpio, tan listo y cómodo como nos es posible tenerlo.

Relacionado a esto, está  el cómo evaluar la variedad en las experiencias de adoración. Está bien “usar”  variedad en la adoración, puesto que es la gente la que adora y Dios hizo todo tipo de personas.  Tal vez sea apropiado empezar la adoración con coros animados o con oración en silencio de vez en cuando.  Pero, sólo cuando es “edificante” al Cuerpo de Cristo y no algún capricho inaplicable del líder.

Con respecto a la oración en silencio: Cuando la junta adora en silencio la adoración debe ser silente, no debe ser  interrumpida con música suave. Es muy notable que una música de fondo en el silencio total no es silente. ¡Hay tiempo para ambas cosas, pero no juntas!

Por variedad queremos decir aquellas cosas como el cambio de orden del servicio, ó  la introducción de un contenido innovador.  Al planificar esto (con mucho cuidado) es tremendamente importante hacer todo con claridad.  Cuando hay cambios, especialmente si hablamos de  cambios dramáticos, son necesarias una repetida y cuidadosa explicación así como preparación y guía.  No hay nada más molesto que interrumpir la adoración con todo tipo de sucesos extraños no anticipados.  Sin embargo, aún las innovaciones dramáticas pueden ser significativas si son manejadas cuidadosamente y en oración.

Las oraciones públicas al igual que las oraciones pastorales, son para ser presentadas.  Ellas no deben ser nunca usadas como un espectáculo de destreza, o para hacer anuncios sutiles, o para volver a predicar el sermón.  No deben ser utilizadas para regañar.  En 2  de Crónicas, capítulo 6, se encuentra la oración pública de Salomón, en donde él se refiere a Dios 94 veces, pero él se refiere a la gente 81 veces.  Esto es con toda  probabilidad una proporción apropiada.

¿Vas a leer la Escritura, o algo más en voz alta?  Practica. Ensaya, ensaya, ensaya.  Lo mismo se aplica a la predicación y al canto.

En la adoración ¿Por qué un canto especial es “especial”? ¿Son las palabras especiales? ¿Es la música especial? ¿Es el cantante especial?  Tal vez otros entienden, pero la mayor publicidad que se le da a una determinada actuación, lo menos espiritual que ésta parece.  También se reporta que en muchas iglesias 20 himnos de 500 posibles selecciones son usados.  Hay un lugar para una rica variedad.

Una palabra más acerca de los anuncios públicos.  Es todo un arte presentar todos los hechos y énfasis posibles en un tiempo breve y apropiado.  Ten presente que la mayoría de los asistentes a las iglesias son educados, es decir, son capaces de leer lo que está impreso en el boletín. Se pueden utilizar formas creativas para animar a la promoción de eventos y noticias que eviten consumir tiempo en exceso que interrumpe la adoración.  El ruego público por voluntarios en cualquier programa ante una audiencia cautiva en un culto de adoración es desafortunado, y esto puede hacerse de otras formas más efectivas.

El salmo 34 ha sido citado por Ann Ortlund (Up with Worship, Word, 1978) (Arriba con la Adoración, Palabra, 1978) como un modelo de adoración.  David, insiste ella, no se lo sacó de la manga.  El salmo completo es un acróstico, esto significa que el alfabeto Hebreo está integrado bellamente en la primera letra de cada línea.  Esto implica un esfuerzo para que salga correctamente.

Bendeciré a Jehová en todo tiempo; Su alabanza estará de continuo en mi boca.  En Jehová se gloriará mi alma; lo oirán los mansos, y se alegrarán.  Engrandeced a Jehová conmigo, y exaltemos a una su nombre.  Busqué a Jehová y él me oyó, y me libró de todos mis temores.  Los que miraron a él fueron alumbrados, y sus rostros no fueron avergonzados.  Este pobre clamó, y le oyó Jehová, y lo libró de todas sus angustias.  El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen, y los defiende. Gustad, y ved que es bueno Jehová; Dichoso el hombre que confía en Él. Temed a Jehová, vosotros sus santos, pues nada falta a los que le temen… Los ojos de Jehová están sobre los justos, y atentos sus oídos al clamor de ellos.  La ira de Jehová contra los que hacen mal, para cortar de la tierra la memoria de ellos.  Claman los justos, y Jehová oye, y los libra de todas sus angustias.  Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; y salva a los contritos de espíritu.

Esto es adoración.  Todo aquello que no sea dirigido por Dios es un  vago eco de alabanza a Él, el propósito real de una adoración genuina.

La adoración sin objetivo está delineada y enfocada al recordar que no es la adoración lo que adoramos, no es la forma, ni es el pastor (que el cielo nos ampare.) ¡Es a Dios a quien adoramos!  Nuestra adoración tiene sólo un Líder, Jesús nuestro Señor, es Él quien está presente. Es Su Voz la que oímos en nuestros corazones. Es Su cercanía la que se siente.  Por la fe, lo encontramos y no solamente leemos acerca de Él en las Escrituras; lo podemos conocer a través de la revelación.  Él está allí.  Esta Verdad, aún y cuando sea parcialmente comprendida, puede ser vista con cierta dignidad, cierta majestad.  Esto es el testimonio.  Sentimos que tenemos la obligación y la oportunidad de escuchar, ver y responder.

La adoración está profundamente asentada en nuestro modo de ser. Así como Dios está buscando siempre adoradores, nosotros somos creados justamente para adorar.  La búsqueda de una reafirmación fresca de la realidad de nuestra relación con Dios y con nuestros compañeros discípulos es enteramente apropiada.  Esto significa que estamos vivos.  Todos necesitamos guía,  dirección, sanidad y ayuda.  “En nuestra debilidad Dios se constituye perfecto.”

Esto no significa que la adoración sea fácil o natural, aunque es construida dentro de nuestra naturaleza.  Aquellos que deciden no adorar no tienen éxito al no estar adorando, simplemente se vuelven a cierto tipo de idolatría.  Cuando Jesús dijo, “Los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad.” Juan 4: 23 Él estaba simplemente dando por hecho que la gente adorará.  Siempre lo hacen.  Lo importante es hacerlo en espíritu y en verdad.  Cuando alguien adora a una montaña, o a algún gurú, él recibirá lo que la montaña o el gurú tienen que ofrecerle.

Se ha dicho que la adoración permite que nuestra singularidad como un pueblo, como una iglesia pertenezca a Dios. El simplemente ser formado dentro de cierto molde religioso o denominacional es perder el objetivo.  Clasificar a cada individuo dentro de un mismo molde de personalidad es tan infortunado como atentador.  La iglesia, nuestra iglesia, está aquí para permitir a cada uno servir al Señor en la belleza de la santidad y en su propia singularidad.  “La verdad os hará libres…” Son las inhibiciones, el temor, el orgullo, la ignorancia de nuestra propia identidad como Amigos y de las convicciones que nos unen, las ataduras o los sentimientos de competencia los que detienen la libertad en la adoración.

Ser uno en el Espíritu constituye una verdadera unión.  No que nos parezcamos, vistamos, hablemos, o pensemos de la misma manera.  Somos uno en el Espíritu porque en Cristo nos atrevemos a ser nosotros mismos.  Jesús dijo: “Toma tu yugo sobre ti y sígueme…” Por tanto, no estamos aquí para estar sin yugo, más bien estamos aquí  para escucharle decir: “porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga” Mateo 11: 30

La adoración es en realidad una aventura deliberada y disciplinada.  La adoración no es para el irreverente o el comodino.  La  adoración implica una apertura de nosotros mismos a la deliciosa y al mismo tiempo peligrosa vida del Espíritu.  La adoración hace irrelevante todo conjunto de templos y sacerdotes, ritos y ceremonias.  La adoración implica disposición a que “La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales.” Colosenses 3: 16.

 

Capítulo II
Sacramentos Espirituales Sagrados

“Les mandó… que esperasen la promesa del Padre… Porque Juan ciertamente bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo… pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo… y me seréis testigos. -Hechos 1: 4- 8

Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: “Si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros…  Como me envió el Padre viviente, y yo vivo por el Padre, asimismo el que me come, él también vivirá por mí.” -Juan 6: 53- 57

¿Qué creen los Amigos respecto al bautismo y a la comunión?  Aquellos que están familiarizados con los Cuáqueros saben que no practicamos las “ordenanzas externas,” pero con frecuencia no se entiende el por qué.  Desafortunadamente muchos Amigos tampoco lo entienden.

Es el entendimiento superficial acerca de una muy importante enseñanza del evangelio y de la fe y práctica de la iglesia el que debe ser considerado.  Nuestras lealtades a la iglesia, así como nuestros desacuerdos con ella, si es que existen, se deben basar sobre un entendimiento exacto de las Escrituras en la naturaleza de la iglesia y en una doctrina sólida. Alguien ha dicho  “La Verdad, debe llegar a ser nuestra propia verdad, o de lo contrario no es real para nosotros.” Es tan importante saber con precisión lo que creemos así como que es lo que no podemos creer.

El descubrir que una experiencia Cuáquera del bautismo y la comunión es crucial para nuestra fe, es tan importante como respirar.  La llenura del Espíritu Santo a través de la gracia y el poder de Dios es una parte vital de la vida diaria; este hecho hace que el tema por entero tenga un significado especial.

Las reflexiones que a continuación se exponen sobre el tema son compartidas reverentemente en humildad.  Esto no es ni un debate, ni una argumentación.  Es un testimonio.  Así como las experiencias más preciosas e íntimas que tenemos con nuestras familias y seres amados, los sentimientos emocionales que vienen de lo más profundo del ser confirman la profundidad de esta preciosa práctica y enseñanza.

Al revisar las Escrituras que estaremos examinando, uno quiere arrodillarse en gratitud y adoración.  Los Sacramentos son sagrados, ellos son parte del plan divino de salvación a través de la sangre de Cristo derramada en el Calvario.  Ellos son considerados en un espíritu de ternura y de reverente adoración a Dios.

Este asunto es discutido positiva y no negativamente, también es un problema planteado sin apología.  Cuando nuestra fe como Cristianos descansa firmemente sobre las Escrituras como resultado del trabajo redentor y revelador de Cristo, nosotros podemos libre y abiertamente expresar nuestras convicciones, no defensiva, sino vigorosamente.  Como misionero y pastor por muchos años, me ha sido posible probar la validez de estas verdades, las enseñanzas de Jesús respecto a los sacramentos, no sólo desde una experiencia personal, sino a través de  la observación de Su trabajo y poder en las vidas de otros.

La Verdad  no se alcanza por voto mayoritario.  Ni nadie en absoluto toma una posición sabia sólo para ser simplemente diferente, ni para enjuiciar a la comunidad Cristiana más amplia en la práctica de la adoración o en el vivir Cristiano. Debido a que los Amigos creemos tan profundamente como lo hacemos, sería deshonesto o mal dirigido perder la oportunidad de dar testimonio a aquellos quienes no entienden como nosotros las enseñanzas de la Biblia sobre el significado de los sacramentos.  Se ha encontrado, especialmente en esta generación, una búsqueda genuina por encontrar una verdad más profunda y  creencias básicas.  Lo que esta siendo rechazado por jóvenes pensantes y Cristianos nuevos es la superficialidad, así como el seguir a personalidades religiosas,  el “iglesismo” popular o tradicional, o el seguimiento ciego de un denominacionalismo como fin en sí mismo.

Esto es bueno.  Proporciona un lugar y una oportunidad para un testimonio positivo y radiante de nuestra fe.  Por qué, entonces, los Amigos asumen una posición apologética o negativa con referencias  rápidas e inadecuadas, tales como, “Los Amigos no practican las ordenanzas,” ó “Los Amigos no bautizan, ni participan de la comunión.”  Uno debe exclamar inmediatamente: “pero los Cuáqueros practican la adoración y los procedimientos del discipulado enseñados en la Biblia.  Creemos en el bautismo.  Nosotros vivimos en comunión con el Señor y en comunión en la fe uno con el otro.” Sin estas experiencias sagradas y hermosas, nuestras vidas están vacías y sin poder.  El partimento diario del “Pan de Vida” proporciona la energía para testificar a aquellos cerca de nosotros.

La “evidencia externa” de la gracia de Dios en nuestras vidas es cuidadosamente explicada por nuestro Señor: “En esto conocerán que son mis discípulos, si tuvieses amor los unos por los otros.” Juan 13: 35 Esta es la característica distintiva de los Cristianos, no un símbolo, no una señal, no un acto público.  Es una forma de vida, una manera de vivir hecha posible solamente por el poder de Dios, la limpieza interior, la presencia permanente, y la sumisión diaria de nosotros al Espíritu Santo.  “Juan ciertamente bautizó con agua,” Jesús dijo esto antes de su ascensión, “más vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo.” Hechos 1: 5 Y ellos fueron bautizados, y nosotros también lo seremos, si es que “esperamos la promesa del Padre” Hechos 1: 4.

Aparentemente esto es lo que Pablo tenía en mente al escribir a los Cristianos en Efeso al hablar de “un Señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos.” Efesios 4: 4- 6 ¿“Un” bautismo?  Felizmente es el bautismo de Jesús con el Espíritu Santo como Él lo prometió, en vez del bautismo de Juan el cual había concluido.

Aparentemente esto es lo que nuestro Señor tenía en mente al dar el mandamiento misionero:  “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.” Mateo 28: 19 Luego Jesús añade el resultado específico, lo que antes había urgido. “Este es mi mandamiento, que os améis los unos a los otros.  Todos los hombres conocerán que son mis discípulos si se aman los unos a los otros.” De manera que, la comisión completa de la Gran Comisión es “enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado.” Mateo 28: 20.

Una iniciación bautismal, por definición, es justamente  eso – un nuevo principio. ¡Ser: “lavados … santificados … justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios.” 1ª  de Corintios 6: 11 es ciertamente una maravillosa iniciación!  Pablo le recordó a Tito el mismo hecho de fe, diciendo:  “nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo, el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador.” Tito 3: 5 – 6
Una explicación singularmente clara y de mucha ayuda se encuentra en Hebreos 8: 10. Revisando varias características de la adoración Judía en el tabernáculo, la función de los sacerdotes, y el “Lugar Santo”, la epístola concluye diciendo: “Lo cual es símbolo para el tiempo presente, según el cual se presentan ofrendas y sacrificios que no pueden hacer perfecto, en cuanto a la conciencia, al que practica ese culto, ya que consiste sólo de comidas y bebidas, de diversas abluciones, y ordenanzas acerca de la carne, impuestas hasta el tiempo de reformar las cosas.” (Hebreos 9: 9 – 10)

¿El nuevo orden?  La iglesia.  Principió en el día del Pentecostés cuando la promesa acerca del bautismo del Espíritu Santo dada por Jesús,  realmente sucedió.  Todavía estamos disfrutando del nuevo orden hasta el siguiente, hasta que Jesús venga de nuevo para instituir un nuevo orden -un nuevo cielo, una nueva tierra, con todos nosotros en cuerpos nuevos “¡semejantes al suyo!”

Dios parece haber escogido el uso de signos, símbolos, señales, insignias como cosas importantes para identificar a su pueblo escogido.  Por ejemplo, cuando Dios apareció a Abram en Ur de los Caldeos Él le dijo que iba a dejar su vida antigua y sus lazos con el hogar.

Por la fe Abram lo hizo.  Él comenzó un movimiento completo, hacia la “tierra prometida.” Pero Dios entonces hizo algo curioso.  Él insistió en sellar su llamado con una señal, señal que permanece hasta el día de hoy entre los “hijos de Abraham.” Dijo de nuevo Dios a Abraham, “en cuanto a ti, guardarás mi pacto, tú y tu descendencia después de ti por sus generaciones.  Este es mi pacto, que guardaréis entre mí y vosotros y tu descendencia después de ti: será circuncidado todo varón de entre vosotros.” Génesis 17: 9- 11 Esta señal continuó como un pacto de una relación especial entre este hombre escogido y su Dios.

Otra insignia dada mucho después ocurrió con los hijos de Abraham, contados en aquel entonces por cientos de miles.  Ellos habían sido liberados de la esclavitud en Egipto bajo el liderazgo de Moisés. Por supuesto la señal de la circuncisión,  seguía siendo utilizada.  Ahora, vino otra señal: “Acuérdate del día de reposo para santificarlo.  Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; más el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios.” (Éxodo 20: 8 – 10).

Esto fue insistido en su cultura vez tras vez. “El Señor habló a Moisés diciendo, habla también a los hijos de Israel diciendo, ciertamente guardaréis mis días de reposo: porque esto es una señal entre yo y ustedes a través de las generaciones.” Dios fue específico, aún más específico que con respecto a lo de la circuncisión.  Éxodo 31 da los detalles.

No es sino hasta el ministerio de Juan el Bautista cuando se menciona otra señal identificadora en la nación de Israel.  El ministerio de Juan fue al mismo tiempo nuevo y único.  Él predicó a la gente que profesó creer las promesas del Antiguo Testamento.  Muchos lo aceptaron como otro profeta enviado de Dios.  Sus públicos en términos generales fueron Judíos, y ellos, desde luego, -fueron gente que guardaba el sábado- la circuncisión fue practicada religiosamente- y ahora una tercera señal de identificación era establecida, la señal del bautismo con agua en el río Jordán.  Este acto indicaba que ellos creían que Dios iba a enviar al Mesías, el Redentor que ellos habían estado esperando, y se prepararon para recibirlo arrepintiéndose de sus pecados.  Esta fue una señal de preparación y de expectación.

Aquí tenemos otra escena.  La cual ha sido pintada y reimpresa más que cualquier otra de las narraciones del Nuevo Testamento.  Es la “Última Cena,” Jesús juntamente con sus doce discípulos celebrando la fiesta de Pascua alrededor de una mesa.  El evangelio de Juan en su capítulo 13 la describe.  Antes de citar palabra por palabra, debe ser mencionado que Judas apenas había abandonado la habitación. Su salida originó un momento tenso.  Los otros discípulos estaban  tratando de asimilar las implicaciones del drama que se desarrollaba, escucharon a Jesús decir:

“Hijitos, aún estaré con vosotros un poco.  Me buscaréis; pero como dije a los Judíos, así os digo ahora a vosotros: A donde yo voy, vosotros no podéis ir.
Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros.  En esto conocerán todos que son mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.”

¿No es esto lo que los Cristianos supuestamente deben hacer “en memoria” de Él?

Esta señal, de amor Cristiano, es la “marca del Cristiano” (Francis Schaeffer) La señal de la circuncisión del pacto de Abram significó que su vieja vida fue cambiada, su cultura pasada fue reemplazada con otra.  La instrucción de Moisés para ordenar la observancia del sábado fue una señal de obediencia y respeto para Dios.  Ambas han sido observadas hasta el día de hoy por los Judíos.  Juan el Bautista quien con reticencia bautizó a Jesús en el río Jordán, puesto que Jesús no necesitaba arrepentirse, fue instruido respecto a que él, Juan “menguaría,” mientras que Cristo “crecería.” “Sobre quien veas descender el Espíritu y que permanece sobre él, ése es el que bautiza con el Espíritu Santo.” Juan 1: 33 Hasta donde es de nuestro conocimiento, Jesús jamás bautizó a ninguno con agua.

El amor de los creyentes por sus compañeros Cristianos fue y es una nueva marca de identificación del verdadero discipulado.  Se ha dicho lo siguiente de los Cristianos después de su bautismo con el Espíritu Santo y por Cristo en el día del Pentecostés: “He aquí vean como ellos se aman” Esto es una buena señal.  Tal y como un hijo de Abraham jamás sería reconocido como verdadero Israelita si no estuviera circuncidado, y cualquier Israelita que fallara en observar el sábado, sería excluido, o una persona no  sería contada como discípulo de Juan sin el bautismo de agua, nuestro Señor dijo que Sus discípulos serían identificados con esta señal: “Amaos los unos a los otros.”

Esto debe ser profundizado.  Todas las ordenanzas del Antiguo Testamento y aquellas que se desarrollaron por varias iglesias y denominaciones (éstas varían de acuerdo a la práctica y preferencia de cada uno) pueden ser administradas por una persona, o preparadas por la gente.  Sólo Cristo puede producir amor dentro de nuestros corazones; esto es sólo posible a través del poder del Espíritu Santo.  Nadie puede ser intimidado o regañado o aún dirigido al amor; sólo Dios, al derramar Su Espíritu dentro de nuestros corazones, al limpiar nuestras vidas interiores, puede habilitarnos para mostrar la genuina señal de la marca de un amor- Cristiano.
¿Ves el por qué es bastante crucial que entendamos el significado del bautismo- del verdadero bautismo, el bautismo que Juan vio cuando dijo: “Yo bautizo con agua, pero ustedes serán bautizados con el Espíritu Santo.”?

Cristo fue circuncidado, observó el sábado, fue bautizado por Juan, y murió en una cruz, pero Sus discípulos no estuvieron dispuestos a seguirle en cualquiera de estas cosas por más tiempo.  En vez de ello, ellos fueron llamados a ser lo que Jesús era, – Amor.   “Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado; permaneced en mi amor.” Juan 15: 9.

Pablo expresó bellamente esta prioridad, en el “Capítulo del Amor.” Al hablar de todas las gracias y cualidades de “fe, esperanza y amor… la más grande de éstas es el amor.” 1ª  de Corintios 13: 13.

Esto trae a colación la Escritura que los Amigos usan con frecuencia y de la cual se deriva nuestro nombre “Amigos.” “Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado.  Nadie tiene mayor amor que éste, que uno ponga su vida por sus amigos.  Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando.” Juan 15: 12 – 14. Un Amor de esta profundidad es una señal externa de un trabajo de gracia interno.  Esto se expresa asimismo en nuestro entendimiento de trabajar a favor de la paz,  y en nuestro testimonio del Evangelio como misioneros, en asuntos sociales, y en todos los aspectos de fe y práctica.

Lo cual es enfatizado urgentemente en el escrito de Pablo:  “Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados.” Pablo lo explica a los Cristianos Efesios y a nosotros.  “Con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor.” Todos nosotros somos parte de un cuerpo, todos tenemos el mismo Espíritu y todos hemos sido llamados a un futuro glorioso.  [Efesios 4: 1 – 4]. Así se mantienen las ordenanzas, las prácticas de adoración del Nuevo Testamento en las relaciones humanas y en la conducta. El amor es el camino por excelencia.

¿Por qué entonces es sumamente importante y aún urgente, que aquellos que son Amigos por convencimiento y entendimiento de la verdad de Dios revelada en las Escrituras, estén completamente seguros en su entendimiento de un “cumplimiento apropiado de las ordenanzas”? A la larga,  cada persona es responsable delante de Dios de su aceptación o rechazo del Evangelio.  Cada individuo creyente construye la vida Cristiana sobre su propia relación personal con Dios. (“Ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor, porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad.” Filipenses 2: 12- 12) Pero Dios trata con cada uno a través del Cuerpo de Cristo, la Iglesia y sobre el terreno bíblico; el papel del Cuerpo de Cristo y la conexión denominacional de uno es rechazada poniéndose en gran riesgo nuestro crecimiento espiritual y nuestra efectividad.  Cuando estamos honesta e inteligentemente buscando, podemos descubrir los valores esenciales que subyacen bajo las posiciones sostenidas.  Debemos descubrir que -los valores- tienen una fe sustancial.  Por lo tanto, necesitamos aprender qué es la verdad básica para incorporarla a nuestra fe y práctica como seguidores maduros de Cristo.  Negarnos a hacer  esto nos deja con una fe superficial, sometidos a un Cristianismo cultural, o lo que sería peor, vulnerables a cualquier culto o práctica popular de religión siendo presentada como si fuese una iglesia.

Cuando Pablo escribió a los Gálatas diciendo, “porque en Cristo Jesús ni la circuncisión vale algo, ni la incircuncisión, sino la fe que obra por el amor.” Gálatas 5: 6. Él delineó la actitud correcta, no de una denominación, sino de la Iglesia por entero, dirigida hacia todas las ordenanzas externas.  Una denominación no tiene valor si llega al extremo de no manifestar su testimonio concerniente a las cosas que la hacen diferente de las otras denominaciones.  Esto pone el dedo en la llaga sobre la importancia de una conexión denominacional específica.  Nuestra fe distintiva descansa sobre una cuidadosa interpretación de la Escritura y los conceptos implícitos en ella.  Aquí son descubiertas ciertas marcas doctrinales que hacen de los Amigos  un grupo distintivo y vital.

Con toda probabilidad algunos de los que han leído hasta esta parte estarán impacientes por leer una examinación adicional, para estar convencidos y dejar el asunto o ir con prisa a algo más.  Otros pueden temer el incomodar prácticas sostenidas anteriormente  o a la persuasión o simplemente encuentran más sencillo evitar cualquier indagación posterior sobre el asunto.

Sin embargo, dada la importancia de la verdad que se está considerando, es obligado contar con un estudio, paciente, cuidadoso, y detallado.  Esto puede compararse a un copiloto en un avión verificando el curso de su nave, el cual ¡tiene que ser correcto! O también puede compararse a un médico cirujano preparándose para una operación, un acercamiento despreocupado o desinteresado a su tarea es inimaginable.  De esta misma manera abordamos los temas de bautismo y comunión.

Es importante meditar con detenimiento en el significado de los pactos.  En el Antiguo Testamento hay pactos antiguos, y en el Nuevo Testamento hay pactos nuevos.  Pablo señaló muy bien el contraste: Cristo nos ha permitido ser “ministros de un nuevo pacto, no de la letra sino del espíritu, porque la letra mata y el espíritu vivifica.” 2ª  de Corintios 3: 6. La práctica de la adoración en el Antiguo Testamento en tabernáculos y templos, así como  las ceremonias y las funciones sacerdotales fueron absolutamente observadas de acuerdo a la letra de la Ley.  Ellos mataron  un cordero, pusieron sangre sobre los dinteles de las puertas de sus casas, observaron la Pascua en el tiempo y la manera precisas.  Sólo los sacerdotes y los Sumos Sacerdotes podían oficiar en muchos de los ritos ceremoniales.  “Ahora bien, aún el primer pacto tenía ordenanzas de culto y un santuario terrenal.” Hebreos 9: 1 En el pasaje mencionado continúa una descripción de todo el mobiliario en el tabernáculo.  El sacerdote oficiaba, utilizando el mobiliario del templo de una manera específica.  La iglesia del nuevo pacto tiene un Sumo Sacerdote mucho mayor que oficia como “ministro del santuario, y de aquel verdadero tabernáculo que levantó el Señor, no el hombre.” (Hebreos 8: 2).

Vemos que la naturaleza de la iglesia es la de un organismo espiritual, compuesto por un pueblo espiritual, que llegó a ser espiritual por la llenura del Espíritu Santo.  Puesto que “lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.” Juan 3: 6. Es imposible que como pueblo espiritual debamos estar  producidos o nutridos por cosas materiales.  Ya no es más un acto físico; el nuevo pacto es una relación espiritual del “ser interior.” Las referencias al agua, al fuego, a la puerta, al camino, a la luz, ya no son literales sino figurativas.  La vida espiritual para el Cristiano en la iglesia no es para ser sostenida con las ceremonias literales del tabernáculo como en el pasado, sino sostenida y nutrida sólo cuando “comemos la carne del Hijo del Hombre y bebemos de su sangre” en el sentido en el que Jesús lo dijo. Juan 6: 53, 63:  “El Espíritu es el que da vida, la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida.” (Es digno de mencionarse este dicho posterior de Jesús, reportado en el versículo 66, “desde entonces muchos de sus discípulos volvieron atrás, y ya no andaban con él.”)
Atribuir valor espiritual a una ordenanza externa es sustituir el trabajo del Espíritu en nuestras vidas, y por lo tanto conduce fácilmente a una forma de idolatría en la cual estas cosas y prácticas reciben  el honor y la importancia que sólo le pertenecen a Dios.  “Mas la hora viene, y ahora es cuando los verdaderos adoradores, adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren.”

Podemos ver que el Cristiano es quitado de actuaciones ceremoniales del pasado cuando se da cuenta de la posición que tiene en Cristo. En la medida que uno depende de la ceremonia, o de la manera particular en que se desarrolla la ceremonia, se originan muchos peligros y preguntas.

Por ejemplo, con respecto a la ordenanza del bautismo con agua, la pregunta surge ¿Qué persona (sacerdote, pastor, o quien sea) es elegible para hacerlo? ¿Cuándo debe hacerlo? ¿Cómo es que… la inmersión, el rociamiento, el bautismo de infantes hacen que alguien se una a la iglesia?  Estas son preguntas serias que desconciertan a muchos.  Una respuesta alentadora es encontrada en Colosenses 2: 10- 12: “y vosotros estáis completos en Él, que es la cabeza de todo principado y potestad.  En Él también fuisteis circuncidados con circuncisión no hecha a mano, al echar de vosotros el cuerpo pecaminoso carnal, en la circuncisión de Cristo; sepultados con él en el bautismo, en el cual fuisteis también resucitados con Él, mediante la fe en el poder de Dios que le levantó de los muertos.”

Nuestro nacimiento natural dentro de nuestras familias nos imputa el castigo del pecado de Adán.  De la misma manera nuestro nacimiento espiritual, el cual es totalmente mediante la fe, nos hace estar “en Cristo”, para que todo lo que Él hizo ya sea justo o ceremonial se nos atribuya.

En el versículo justamente mencionado de Colosenses, sólo el bautismo y la circuncisión se mencionan.  Cristo cumplió ambos, así como todos los otros ritos.  La circuncisión de Cristo, hecha al octavo día (Lucas 2: 21), cumple tal obligación para todos los que están en Cristo.  El bautismo de Jesús por Juan en el río Jordán cumple la obligación de tener la ceremonia realizada por cada miembro de la iglesia, que está en Él.  Jesús, en sí mismo, no necesitaba ninguna de las dos ceremonias.  Pero, como nuestro sustituto, observó estas ceremonias para que nosotros fuéramos liberados de ellas y conociéramos la realidad de cada acto.
¡En vez de que los Cristianos sean bautizados, porque Cristo fue bautizado, el hecho de que Él haya sido bautizado es la razón por la cual nosotros no necesitamos serlo!  En realidad, una vez que comprendemos la amplitud de lo que Jesús hizo por nosotros al exclamar en la cruz “Consumado es” parece una burla intentar hacer algo en nuestra carne para añadir a lo que Él ha hecho a tan grande precio.  Hacerlo sería cuestionar si lo que Él ha hecho es realmente suficiente.

¿Qué es lo que se tiene que hacer con la declaración de Jesús encontrada en Marcos 16: 16: “El que creyere y fuere bautizado, será salvo; más el que no creyere, será condenado? ¿Recuerdas los dos bautismos: el de Juan y el de Jesús?  Puesto que el agua no se menciona en este texto, es evidente que Jesús  habla de Su propio bautismo y no del bautismo de Juan.  Es importante distinguir el tiempo del verbo “fuere” en lugar de “ha sido”. ¡Si esto fuese un bautismo con agua teniendo como método la inmersión equivaldría a mantenerse en el agua por un tiempo muy prolongado!  El bautismo de Jesús es un proceso, no un acto; es un bautismo permanente, obrando un cambio continuo y duradero.

Por supuesto que nos acordamos de las varias referencias que nos indican la práctica del bautismo con agua en  formas y tiempos diferentes en la iglesia primitiva tal como está descrito en el libro de los Hechos de los Apóstoles y en otros lugares.  En las 14 cartas de Pablo, incluyendo la epístola a los Hebreos, la palabra “bautismo” es encontrada 3 veces, bautizar 1 vez, bautizado 12 veces, y bautismos 1 vez.  Esto quiere decir que en las cartas de Pablo se encuentra 17 veces, y una vez en las cartas de Pedro.

Ciertas observaciones sobre esto pueden ser útiles.  Si de 21 cartas, 14 se encuentran totalmente en silencio respecto al asunto, podríamos asumir que el bautismo no es un asunto prioritario en la enseñanza de ellas.  Sin embargo, si estas pocas referencias muestran que el bautismo de agua es esencial para la salvación o necesario para ser obediente al Señor, debemos considerar seriamente el asunto.  Una cosa es que la palabra “agua” no es utilizada en conexión con la mención del bautismo en cualquiera de estos pasajes.  Esto por sí mismo es significativo.  La examinación de los textos uno por uno revela lo siguiente: De las seis veces que las palabras aparecen en 1ª  de Corintios 1: 13 – 17 la inferencia es muy evidente en referencia a que  Pablo está hablando del bautismo de agua como una explicación del uso de la ordenanza y no como una vindicación del mismo,  o la definición del bautismo como un requisito.  Él agradece a Dios que no bautizó más de lo que había hecho, y concluye el asunto por completo al decir que Dios no lo envió a bautizar sino a predicar el Evangelio.  Esto podría indicar que él pensó que el bautismo de agua no tenía ninguna parte en el Evangelio  de Cristo.

Ya se ha mencionado antes que en Efesios 4:5 es claro que uno podría concluir razonablemente  que “un Señor, una fe, un bautismo…” se refiere al bautismo de Jesús y no al bautismo de Juan.

La única referencia de Pedro al asunto en 1ª  de Pedro 3: 21, conduce la atención al diluvio “el bautismo que corresponde a esto ahora nos salva.” Leyendo el contexto de este pasaje, uno descubre que Pedro se protege contra la interpretación de que el agua es un elemento de regeneración al decir en el mismo versículo “no quitando las inmundicias de la carne” lo cual resultaría del lavamiento con agua  “sino como la aspiración de una buena conciencia hacia Dios por la resurrección de Jesucristo.”

Es interesante leer nuevamente la historia de la visita de Pedro a la casa de Cornelio.  Después de repetidas visiones sobre cierta clase de manta que descendía del cielo con toda clase de comida prohibida a un Judío comer, a Pedro se le ordena comer.  Esto lo preparó a él para su visita a casa de Cornelio y su comida con él. (Hechos 10).  Después del episodio, Pedro lo reportó a otros en Jerusalén, señalando  ¡lo notable que fue que el Espíritu Santo viniera sobre ellos aún en la casa de un Gentil!  Al llegar a este punto Pedro repentinamente añadió  “Juan ciertamente bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo.” Hechos 11: 16. Parece que Pedro en ese instante entendió lo que fue la completa transición de las prácticas Judías del Antiguo Testamento a la nueva era de la iglesia.  Vale la pena distinguir que después de Hechos 11, no hay referencia a que Pedro usara o alentara a otros a bautizar con agua.

Esto conduce a una evaluación respecto a la cantidad de material y al énfasis prestado en el Libro de los Hechos concerniente al bautismo con agua y a la comunión.  En el Antiguo Testamento cuando una ordenanza era instituida, se daban instrucciones específicas en cuanto a cómo y cuándo debía hacerse.  Por ejemplo, el cordero de la Pascua.  A ellos se les ordenó el tipo de cordero que tenía que ser, cuándo debía ser seleccionado, y matado, así como los lugares precisos en que la sangre iba a ser colocada y el tipo de hierbas con las cuales la sangre iba a ser transportada en los dinteles de las puertas, etcétera.  En el Libro de Levítico, de los capítulos del uno al siete se detallan cinco tipos diferentes de sacrificios.  Si las ordenanzas externas de la iglesia fuesen tan explícitas y presentes como éstas, seguramente se dedicaría  más tiempo y especificación al asunto en los escritos del Nuevo Testamento.

Sabemos que en algunas ocasiones los apóstoles y otros Cristianos primitivos bautizaron con agua a los nuevos convertidos.  También sabemos que el libro de los Hechos es una historia del periodo de transición entre las dos dispensaciones de la Ley y la Gracia.  El día que Jesús murió el velo del Templo se rasgó en dos,    y en lo que concierne al valor práctico, en aquel día el sistema ceremonial del Antiguo Testamento perdió su poder.  El libro de los Hechos  abarca casi medio siglo de historia, un tiempo en el que tanto las dificultades emocionales como las teológicas jugaron un papel importante en la transición.  Los apóstoles aparentemente en una buena parte de este periodo continuaron observando las fiestas Judías y las ordenanzas en el templo.  La circuncisión fue practicada.  El argumento de la circuncisión se convirtió en una gran discusión en el Concilio de Jerusalén. (Hechos 15 – 16).

¿Por qué Jesús no dio más instrucciones respecto a estas cosas a sus discípulos, o los instruyó a no continuar en ellas?  En Juan 16: 12 – 13 Él explicó:  “Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar, pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad;  porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir.” Mucho del contenido del Libro de los Hechos es una narración del proceso por el cual el Espíritu Santo dirigió a los apóstoles en la iglesia primitiva a la formulación de gobernar y a las prácticas de la nueva iglesia.  Aún cuando sabemos que uno es regenerado a través del perdón de sus pecados y acepta a Cristo como Salvador en un instante, y también que uno recibe la llenura del Espíritu Santo por fe, sabemos que estos actos no remueven instantáneamente restos de prejuicios, ni traen instantáneamente formas correctas de prácticas religiosas.  La madurez viene paso a paso al añadir  conocimiento a la fe.

La epístola a los Gálatas nos indica que había un esfuerzo decidido por parte de algunos de los Judíos que se habrían hecho Cristianos, para imponer sobre la iglesia todas las ordenanzas del Antiguo Testamento, y que Pablo tuvo una de sus luchas más persistentes contra la gente que trató de retener las mismas en la iglesia.

Otro comentario sobre la doctrina del bautismo es tomado de la (Constitution and Discipline of Northwest Yearly Meeting of Friends Church, 1979, p. 21) (Constitución y Disciplina de la Junta Anual del Noroeste de la Iglesia de los Amigos, 1979, p. 21) “Expresaríamos nuestra continua convicción con respecto a que nuestro Señor no escogió ritos o ceremonias para que fuesen observadas en su Iglesia.  Nosotros aceptamos cada mandamiento de nuestro Señor en lo que creemos es su significado genuino, como algo absolutamente concluyente.  La pregunta sobre el uso de las ordenanzas externas es para nosotros una pregunta, que no cuestiona la autoridad de Cristo, sino Su verdadero significado.” Una declaración posterior reitera nuestra convicción de que el bautismo de Cristo con el Espíritu Santo es  plan de gracia de Dios para darle poder al creyente para vivir una vida santa, de poder y limpiada en Su poder santificador.

Íntimamente conectada a la convicción ya expresada se encuentra la postura sostenida por los Amigos en cuanto a la verdadera “cena del Señor.” Al abordar nuevamente el tema nuestra actitud intenta ser afirmativa, no negativa.  La Eucaristía, misa, o comunión no debe ser ridiculizada sino reemplazada.  La presencia de Cristo con Su Iglesia, dibujada históricamente en la pintura Cuáquera conocida como  la Presencia Entre Nosotros, no está diseñada para ser simbólica ni para ser una representación con vino y ostias, sino una comunicación real de Su propio Espíritu.  “Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre.” Juan 14: 16. Convenciendo de pecado, testificando de Jesús, y tomando de las cosas de Cristo, el bendecido Consolador comunica la presencia real del Señor al creyente y a la iglesia, en una manifestación de gracia permanente.  Es recordando y experimentando la realidad de Su cercanía y Su poder condenador y a la vez restaurador, que la adoración con compañeros Cristianos o bien solos nos permite entender las palabras del apóstol como la expresión de la más dulce y más auténtica realidad: “La copa de bendición que bendecimos, ¿No es la bendición de la sangre de Cristo?  El pan que partimos ¿no es la comunión del cuerpo de Cristo?  Siendo uno solo el pan, nosotros, con ser muchos, somos un cuerpo; pues todos participamos de un mismo pan.” (1ª  de Corintios 10: 16 – 17.)
La enseñanza Católica Romana respecto a la Eucaristía insiste en que en un proceso llamado “transubstanciación” el verdadero cuerpo de Cristo está presente al participar de la ostia y el vino. ¡Para comprobarlo se ha intentado aún la operación quirúrgica!  En tanto que los Amigos no creen en el milagro químico de tal posibilidad, creemos en el milagro espiritual de ese hecho que ocurre cuando estamos en adoración,  en comunión con Dios.  Para nosotros esta es una verdad vital y sagrada, ya que sin la comunión los Amigos no tenemos nada.  Nuestra comunión es participar de Aquel que dijo “Yo soy el Pan de Vida.” Fue Robert Barclay quien escribió “Nuestra comunión con Cristo es y debe ser nuestro mas grande trabajo”.

El principio básico de la posición de Barclay es que si una persona tiene la realidad, no se requiere de nada más, y si no se tiene la realidad, nada será suficiente.  Robert Barclay también opinó  que muchas de las iglesias habían degenerado en el uso de los sacramentos como si estos fueran un cierto tipo de magia religiosa.  No es muy difícil entender lo que le preocupaba al ver a aquellos que frenéticamente preparaban la ceremonia de un bautismo infantil cuando el niño al que se bautizará está a punto de morir.

Ya que se ha hecho referencia a la Iglesia Católica Romana, es interesante recordar que en los primeros siglos de nuestra era, la pregunta en boga era si se deberían observar siete o dos sacramentos. En el tiempo de la Reforma este debate condujo a amargas divisiones.  Los argumentos giraron en torno a cuál de las ceremonias Cristo había realmente instituido.  Lo que hizo Barclay al representar el punto de vista Cuáquero fue llevar este argumento a una profunda esencia de examinación.  Es infructuoso discutir qué ceremonias fueron las que Cristo instituyó si Su propósito real fue conducir a la iglesia más allá de las ceremonias hacia algo más fundamental.  Sin llegar a la pregunta de si “haced esto en memoria de mí” es traducido con exactitud o no [las versiones inglesas Revised Standard Versión (Versión Revisada Standard) y New English Bible (Nueva Biblia Inglesa) no lo incluyen, excepto en sus márgenes.] La pregunta práctica para el Cristiano no es si la comunión debe ser efectuada, sino más bien cómo es que la comunión tiene que ser efectuada.  Desde luego que la referencia hecha, es a la “última cena” de Cristo cuando celebraba la Fiesta de Pascua con Sus discípulos.  El evangelio de Juan se enfoca más bien en el acto del lavamiento de los pies.  Relacionando eso a la declaración “Esto es mi cuerpo…” la ambigüedad esta aparentemente contemplada.  Esto puede significar identidad, igualdad, inclusión o existencia, y tal vez podría ser utilizado en el contexto de otra declaración de Jesús cuando Él dijo “Yo soy la puerta,” y  en analogías similares.  En Apocalipsis 3:20 también se declara lo que la maravillosa promesa nos dice: “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.”  Nosotros contemplamos la declaración como una invitación que proporciona esperanza al mundo entero, incluyéndose en ella a aquellos que no tienen a la mano ningún elemento como el pan y el vino que han sido bendecidos por un sacerdote o un líder religioso.  Robert Barclay  al reflexionar en ello hace una observación posterior muy provocativa a los Católicos y a los Anglicanos, “su comunión es demasiado pequeña.”

Recordando nuevamente que mucho del contenido del libro de los Hechos es una transición además de ser un período de aprendizaje para aquellos primeros Cristianos, una idea significativa se deriva de la conclusión alcanzada en el Concilio de Jerusalén reportado en Hechos 15. (Este mismo ejemplo será utilizado en el capítulo referente  a la toma de decisiones.)

Se había desarrollado una discusión seria, la cual  tenía que ver con la pregunta del uso de las tradiciones y prácticas Judías en la iglesia. ¿La fiesta de la Pascua que Jesús observó con sus doce discípulos fue un cumplimiento de la ley del Antiguo Testamento o el establecimiento de un nuevo rito para  la iglesia?  Se había puesto una atención especial  en la práctica de la circuncisión.  Escuchemos la súplica de Pedro:

Y después de mucha discusión, Pedro se levantó y les dijo: Varones hermanos, vosotros sabéis como ya hace algún tiempo que Dios escogió que los gentiles oyesen por mi boca la palabra del evangelio y creyesen.  Y Dios, que conoce los corazones, les dio testimonio, dándoles el Espíritu Santo lo mismo que a nosotros; y ninguna diferencia hizo entre nosotros y ellos, purificando por la fe sus corazones.  Ahora, pues ¿por qué tentáis a Dios, poniendo sobre la cerviz de los discípulos un yugo que ni nuestros padres ni nosotros hemos podido llevar?  Antes creemos que por la gracia del Señor Jesús seremos salvos, de igual modo que ellos. Hechos 15: 7-11

Después de este discurso, Pablo, Bernabé y Silas dan sus reportes de cómo el Señor está bendiciendo los distintos campos misioneros.  Tras de la deliberación del Concilio la conclusión obtenida es dada en los versículos 28 y 29 “Por que ha parecido bien al Espíritu Santo, y a nosotros, no imponeros ninguna carga más que estas cosas necesarias: que os abstengáis de lo sacrificado a ídolos, de sangre, de ahogado y de fornicación; de las tales cosas si os guardarais, bien haréis.  Pasadlo bien.”

Si la práctica de la comunión observada en diferentes formas y ocasiones por muchas iglesias sugiere que la práctica es más una forma cultural que una orden escritural, por ejemplo la práctica de la comunión en bodas, en días festivos, y en eventos especiales de la iglesia.  La práctica puede relacionarse más a formas contemporáneas de adoración que a algo más esencial, de la misma manera que distintas personas y congregaciones tienen gustos diferentes en música, en estilo de liderazgo y en ambiente para adorar.  Si  esto es así, uno dudaría en desalentar una práctica que trae bendición, tal como contar con un coro o alguna otra experiencia familiar de adoración parecida. Que los Amigos han aprendido a reconocer el valor de la comunión silente en reverente contemplación de la expiación de nuestro Señor, escuchando Su voz interior, siendo espiritualmente dirigidos y alimentados en la experiencia, es un hecho mucho más profundo que la cultura o que cualquier otro ejercicio religioso utilizando los elementos y las manos.

En mi propia experiencia como misionero, el uso del pan y del vino como símbolos fue inmediatamente identificado con un pasado irrelevante entre un pueblo donde su mayor orientación religiosa estaba en una mezcla de Catolicismo Romano y creencias animistas.  Al encontrar al Señor Jesús y experimentar la llenura del Espíritu Santo, sus necesidades espirituales fueron cubiertas en una fresca y maravillosa revelación de verdad y realidad.  Esta experiencia profundizó mi aprecio por una comunión espiritual, demostrando además el peligro que constituye depender en las formas externas intentando proveer un substituto por el cuerpo roto y la sangre derramada en el Calvario.

Tal y como con el rito del bautismo, nos  viene la pregunta respecto a quién está calificado para impartir la comunión; cuándo y quién debe participar.  Diferentes denominaciones han tenido diversas prácticas y conclusiones, lo cual nos sugiere que el asunto de si son necesarias no es lo suficientemente claro en las Escrituras.  Respecto a este asunto el período de la Reforma es muy instructivo ya que durante el mismo las muchas divisiones, produjeron muchas interpretaciones.  La Iglesia Católica Romana no llegó a su dogma sobre este asunto sino hasta muchos siglos después de que la misma se inició.  La iglesia primitiva pareció combinar varias costumbres Judías con un entendimiento cada vez mayor de lo que la adoración Cristiana iba a ser.  Nosotros creemos que el uso del vino y el pan es más una continuidad de adaptación de la Pascua Judía que un mandato de Cristo, para esta dispensación.

El simbolismo del lavamiento de los pies, de expresarse amor como la marca de las relaciones Cristianas- al igual que otros actos de Cristo son un reto más al sacrificio y a la obediencia.

Recordemos una ilustración proveniente de uno de los primeros escritos de los Amigos.  Cuando dos jóvenes están enamorados, comprometidos a casarse, sucede con frecuencia que ellos intercambian fotos, especialmente si ellos viven por un tiempo lejos el uno de la otra.  Estas fotos son puestas en un lugar prominente y vistas  con mucha frecuencia  debido al anhelo de ambos.  Pero una vez que se casan,  rara vez miran las fotos. ¿Por qué deben hacerlo?  Ellos se ven todo el tiempo.  Así sucede con nuestra fe.  La Pascua y otros símbolos y ordenanzas fueron utilizados para ayudar a los Judíos a recordar la venida del Mesías. ¡Pero Él vino!  Más aún, ha enviado a su Espíritu para estar no sólo con nosotros sino en nosotros.  De manera que podemos disfrutar de Su propia presencia todo el tiempo.  El utilizar sólo los símbolos o los elementos puede convertirse en un sustituto frívolo para celebrar al Pan de Vida.

Capítulo III
Llamados al Ministerio

Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo.  Y hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo.  Y hay diversidad de operaciones, pero Dios, que hace todas las cosas en todos, es el mismo. 1ª  de Corintios 12: 4-6

No es fácil encontrar a un ministro Cuáquero en una multitud.  El  ministro Cuáquero no usa ni cuello clerical, ni túnica, no tiene ni un aspecto ni un andar especial; un ministro Cuáquero puede ser un hombre o una mujer de cualquier edad, con estudios teológicos o con poca educación.  Muchos de ellos se incomodan con los títulos, especialmente si se les dice “Reverendo.”  Algunos son callados, otros son animados.  Algunos son pensativos, que fruncen mucho el ceño; otros son tremendamente sociables y se ríen mucho.  Los ministros de los Amigos son tan diferentes los unos de los otros como cualquiera lo puede ser. ¿Cómo entonces es que el concepto de los Amigos en cuanto al ministerio puede ser definido con cierta diferenciación o igualdad?  Pensemos un poco sobre el asunto.

La mera búsqueda de las características distintivas es difícilmente un esfuerzo que valga la pena.  No vemos cuál sea el objeto de descubrir las diferencias de  los Amigos, – sean del tipo que fueren- ni de encontrarlas, ni de perderlas, a menos que ellas broten de la experiencia transformadora del Cristo interior, y se conviertan en experiencias relevantes, claras y convincentes.  La pregunta correcta que debemos formularnos en torno a los principios de los Amigos, incluyendo los principios relacionados al ministerio, es discernir si ellos nacen de una auténtica, creciente relación con Dios expresada redentoramente en el mundo actual.  El confiar demasiado en la herencia o en las apariencias externas puede  muy pronto llegar a ser un eco sin vida, o una dirección equivocada.

Los Cuáqueros han existido por un buen tiempo.  Tener tres siglos y medio de historia constituye una doble garantía. Lo mismo los ministros de los Amigos, funcionando, aunque sin ser elevados como personajes sacerdotales.  Inclusive, una revisión superficial de nuestra historia revela que hubo muchas fallas.  Legalismo, orgullo, celos, desviaciones, frialdad, organización pobre, disciplinas inadecuadas, divisiones… ¡Los Cuáqueros tienen una tendencia a escribir mucho, consecuentemente el completo diario triste, minutas, y juntas de estas idiosincrasias están allí para que todos los examinen!  Pero las convicciones centrales y la verdad de Dios en el centro permanecen tan brillantes y hermosas como siempre, y Dios sigue trabajando pacientemente con esta generación.  Tal vez, en el momento en que asumimos habernos convertido realmente en Cristianos  (y ministros) profesionales es que nos convertimos en los más patéticos.  “Por que mi poder se perfecciona en la debilidad.” 2ª  de Corintios 12: 9.

Se debe decir para la gloria de Dios que los testimonios de los Amigos están sólidamente fundamentados en la Escritura y el testimonio del Espíritu, por tanto uno puede encontrar en nuestro pasado los más claros ejemplos de avivamiento, evangelismo, trabajo misionero, crecimiento de la iglesia, servicio a la humanidad, preocupación por los asuntos sociales y sus reformas, innovación y valor.  Ha sido dicho que en la historia hay más mártires per cápita entre los Amigos que los que otra denominación pudiera tener desde los tiempos del Libro de los Hechos.

¡La dignidad y la urgencia del ministerio de los Amigos vienen no de los niveles de prestigio, sino del humilde conocimiento de que Dios nos ha escogido tal como está registrado en Juan 15 para ser Sus Amigos!  Escogidos.  Escogidos para dar fruto, fruto que permanecerá.  Esto sigue pasando.  Es posible hoy mismo.  Lo que se necesita es una nueva conciencia espiritual, no en una forma histórica específica, o en alguna manifestación peculiar o espectacular, ni en una exhibición esotérica anunciada con bombo y platillo, sino en algo que es ordenado por el Señor para nuestro día y generación.

A pesar de las condiciones de hoy hacia la ecumenicidad y la homogeneidad religiosa como ideal, aún en la comunidad evangélica existe una gran necesidad por tener una identidad denominacional; una firme y clara conexión basada en convicciones.  Esto nos permite no sólo una estabilidad interna y una consistencia en fe y práctica, sino también tiene valores semejantes tales como ser un miembro de una familia, o tener una ciudadanía en un país.  Un discipulado aceptado requiere compañerismo y afinidad… y en el plan creador de Dios variedad.  Dios hizo las flores con muchos colores y formas, especies de inimaginables variedades.  La iglesia no es un molde monolítico con solamente un estilo, modo, o nombre.  Nuestra unidad es en Cristo y no en una mezcla imperceptible o elaborada de todas las iglesias dentro de una aburrida multitud. Esto es verdad en términos de la historia.

A pesar de encontrarnos con una conformidad obligada, o con una corriente de cambio, y una variedad, una nueva manifestación de Dios es encontrada. La iglesia es invencible –como lo fue en las edades oscurantistas, o como lo es ahora en China.

Los Amigos algunas veces pueden ser mal entendidos cuando se asevera que uno puede creer cualquier cosa o no creer ninguna y seguir siendo un buen Cuáquero.  Tan desafortunada reputación fue descrita en una conferencia por Gerald Priestly:

…a una persona recién llegada a una de nuestras reuniones se le dificulta distinguir lo que creemos, aún en un mínimo aspecto.  Esta persona tiene la impresión de que la Junta Cuáquera en general está compuesta por   la mitad de la gente que descansa (tal vez permanentemente) del campo de batalla doctrinal y la otra mitad de la gente que ha contrabandeado de otras iglesias sus propias doctrinas favoritas y  por lo tanto disfrutan de esas doctrinas en sus propios lugares de reunión. (Gerald Priestly, 1982, Swarthmore Lecture.) (Gerald Priestly, 1982, 1982, Conferencia en Swarthmore)

¡Esto no es verdad!  Hay ciertos fundamentos que caracterizan a nuestras juntas anuales.  Nuestro entendimiento en cuanto a la verdad no negociable descansa al menos en tres puntos básicos:
1.- Venimos a Jesús por la fe para el perdón de los pecados para ser hechos nuevas criaturas.  Cristo se convierte en nuestro Salvador y Señor.
2.- Somos bautizados por Cristo con el Espíritu Santo y somos limpiados, santificados, dirigidos, y llenos de poder.
3.-    El proceso inicia al aprender, nutrir, testificar, y enseñar la palabra de paz y verdad como está revelada por la Escritura y por el Espíritu a otros, (principiando con nosotros mismos), nuestros seres amados, nuestros vecinos, y nuestro mundo.

Surgido de estas convicciones y experiencias fundamentales están los conceptos que nos mantienen como Amigos… No sostenidos, sino sosteniéndonos.  Los conceptos referentes a la adoración, al ministerio, a la vida sacramental, al trabajo por la paz, a la toma de decisiones y a otras distinciones que dependen de estas convicciones.  El resultado es una fe y una  práctica viva que nos dan a los Cuáqueros una imagen identificable.  Apreciemos esto como un resultado, no como una meta.  Nuestra meta es conocer a Cristo y servirle.  Es importante hacer notar esta diferencia definitiva.

El escoger una iglesia para asistir, un compañerismo Cristiano, o una denominación puede ser hecho fortuita o irreflexivamente, de acuerdo a un  determinado número de factores superficiales y triviales como -la popularidad del pastor, la percepción en cuanto a lo “emocionante” o entretenido de los programas, “¿Son mis necesidades satisfechas?” En lugar de “¿Es un lugar para crecer y servir?”  Decidir en base a una característica como el tipo de programa musical, o la proximidad geográfica de la iglesia, son entre otras cosas razones vacías por las cuales una iglesia es usada.

Podemos añadir otro factor – lo complejo de las atracciones y de las lealtades Cristianas en el centro de las abundantes organizaciones paraeclesiásticas que compiten por nuestra atención y apoyo desde la Visión del Evangelio Mundial (World Gospel Mission) hasta Visión Mundial (World Vision), e incluyendo los medios de comunicación atestados de “ministerios” de radio,  además de  la iglesia “electrónica” la cual es omnipresente.  Muchas de estas paraeclesiásticas valen la pena, pero  no son sustitutos de una iglesia hogar.

Los Amigos no son una iglesia de credos.  Para algunos es molesto reconocerlo, y no por razones teológicas, sino más bien porque quieren tener una lista rápida, prefabricada,  ordenada y limpia de cosas qué hacer y en qué creer, las cuales al ser hechas  se encargan fácilmente de sus responsabilidades religiosas y de su fe y  práctica descuidada.  Más que reglas religiosas precisas los Amigos hacen uso del criterio para determinar una conformidad espiritualmente aceptable.  “Las Normas Doctrinales y los Testimonios de los Amigos” ocupan 29 páginas de la Constitución y Disciplina de nuestra Junta Anual (Yearly Meeting Constitution and Discipline).  Las palabras de estas declaraciones son expresadas en un lenguaje designado para describir lo que  creemos, hacemos y promovemos.  Estas declaraciones no son consideradas infalibles.  Son lineamientos; las declaraciones son modificadas ocasionalmente; ellas están más bien “en proceso” que fijas.

Aquí tenemos un ejemplo de ello:

El don pastoral… consiste especialmente en la habilidad para hacer trabajo personal con individuos o con familias.  Este don se acopla al que lo tiene para consolar a aquellos que se duelen, para dirigir a los miembros de la junta a una vida espiritual profunda, para hacer crecer en los jóvenes un interés en las cosas del Espíritu, y para imprimir en  otros un sentido de la dimensión y de la realidad de la vida espiritual.  Este  es el don de pastorear y alimentar el rebaño.

La iglesia no puede hacer ministros o designarlos, sólo puede reconocer dones en los individuos cuando estos existen y proveer los medios adecuados para su ejercicio y desarrollo como una dádiva sagrada de la Cabeza de la Iglesia.

Aquí tenemos otro ejemplo:

Así como  es prerrogativa de la Gran Cabeza de la Iglesia, seleccionar y llamar a los ministros de Su Evangelio, de la misma manera creemos que el don y la calificación para ejercitarlo debe ser derivado inmediatamente de Él, al igual, que fue en la iglesia primitiva, así también hoy.  Él confiere dones espirituales a mujeres y hombres, de acuerdo a la profecía recitada por el Apóstol Pedro “Y en los postreros días, dice Dios, derramaré de mi Espíritu sobre toda carne, y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán, vuestros jóvenes verán visiones, y vuestros ancianos soñaran sueños…” Hechos 2: 17.
– (Constitution and Discipline, Northwest Yearly Meeting of Friends Church, 1979. P.24, 28) (Constitución y Disciplina Junta Anual de los Amigos del Noroeste 1979, páginas 24, 28)

Esta declaración microcósmica atañe a la teología de los Amigos en el llamamiento y en el reconocimiento de sus ministros.  Es una interpretación y una descripción de lo que estamos haciendo y por qué lo estamos haciendo, y no una declaración de credo.

Otro breve comentario de la pagina 24 es digno de mención:

… el Evangelio no debe ser predicado por dinero… es la obligación de la iglesia hacer tal provisión,  la cual nunca deberá ser obstruida por quererlo.

Esto implica que cuando una congregación local puede, debe dejar libre al pastor para servir sin insistir sobre una doble vocación como medio para sostenerse.

Otro instrumento para describir nuestras convicciones es el uso de preguntas llamadas “cuestionamientos.” Estas son preparadas (y actualizadas de tiempo en tiempo) para servir como recordatorios de las normas de moral y de la vida espiritual, las cuales los Amigos buscan poner en alto.  No para ser utilizadas como “leyes escritas,” o como clubes disciplinarios, o como barreras para recibir miembros, ellas sirven como recordatorios admonitorios y de ayuda, como puentes para el entendimiento de una fe relevante.

Entre los Amigos se supone que para guardar la integridad así como para esperar la unción continua del Señor sobre el ministerio de uno, todos, incluyendo los pastores,  afirman por convencimiento las mayores creencias de la iglesia, tácita sino es que abiertamente.  Uno debe tomar en serio estas doctrinas y prácticas contenidas en  nuestra Disciplina.  Estas formulaciones representan los esfuerzos de nuestros antecesores y de nuestros reconocidos líderes espirituales y de nuestros cuerpos representativos bajo la guía corporativa del Espíritu y del estudio de las Escrituras.  Al igual que todos nosotros, nuestros antecesores y líderes, son falibles.  Pero el Espíritu Santo es digno de confianza.

¿Hay alguna doctrina de los Amigos en cuanto al ministerio?  Sí la hay, pero no es fácil de definir.  No es que los Amigos estemos confundidos sobre un concepto que para otros es más claro; si no que el abordamiento de los Amigos para determinar lo que  es el ministerio es hecho desde una dirección diferente a la dirección que toman por ejemplo los sacerdotes Católicos, o la mayoría de los clérigos Protestantes.  A través de nuestra historia hemos buscado mantener el ministerio universal de todos los Cristianos y el ministerio específico, y especial de algunos.  Uno se acerca a esta distinción con respeto, y no desde una posición sectaria.  Los Amigos no desean competir con otras denominaciones ni con las iglesias que Dios está utilizando, sino cooperar cuando les sea posible.

En este aspecto uno debe ser cuidadoso, y discernir.  No es como si dijéramos que nuestra denominación y nuestros ministros son más sabios, más inteligentes, y más espirituales que otros.  En ese sentido no tenemos un control absoluto sobre la verdad.  Ni tampoco un ministro reconocido de los Amigos tiene más espiritualidad, rectitud, o fervor que el que puedan tener otros Cuáqueros.

Es Elton Trueblood quien al describir un concepto Cuáquero de ministerio distingue la diferencia entre “status” y “función.” El ministro simplemente cumple su ministerio como un ejercicio de los dones dados por Dios.  Lo cual no lo eleva a una posición de status en su papel sacerdotal requiriendo reconocimiento especial o deferencia.  “Funcionar” en el ministerio pastoral, es una tarea de tiempo completo en la predicación, la enseñanza, la consejería, la visitación, y la tarea administrativa. De manera que el pastor es “liberado” de otras vocaciones que consumen su tiempo y demandan su energía para cumplir el ministerio para el cual él o ella ha sido escogido(a) por el Señor.  Tal ministerio  no es asignado por las vestimentas especiales, las túnicas sacerdotales, o los títulos implicando un status super espiritual como por ejemplo “Reverendo.” Esto implica una noción de ministerio inconsistente con el modelo de Ministerio del Nuevo Testamento demostrado por nuestro Señor y definido como uno de “servicio.”

El Apóstol Pablo al escribir a la iglesia en Efeso así como en otras partes, menciona los diversos dones dados a los Cristianos- pastores, maestros, evangelistas, y otros.  Robert Barclay en su Apología (Libro 10, Articulo 26) Apology (Book 10 Article 26) al evaluar estos ministerios después de argumentar sobre el ministerio universal, añade: “Creemos y afirmamos que algunos son llamados más específicamente al trabajo del ministerio, y por lo tanto son dotados por el Señor para tal propósito; para aquellos cuyo trabajo es más constante y particularmente el instruir, exhortar, supervisar, y cuidar de sus hermanos; y que… hay algo que les incumbe más a ellos que a cualquier otro creyente común.”

Joseph John Gurney, otro de los primeros líderes Cuáqueros, equiparó estos dones específicos con el don de profecía del Nuevo Testamento que consiste en “exhortación, edificación y apoyo.”  Consecuentemente, los Amigos en la mayoría de las Juntas Anuales consideran estos dones como “dignos de ser consignados en una minuta.”  Otros dones son considerados  útiles e importantes cuando son ejercitados en obediencia, pero generalmente no  requieren  que uno les dedique tiempo completo por encima de otras actividades vocacionales.

Mantener este equilibrio de aceptación y respeto por los diversos dones que Dios  da a aquellos miembros en una iglesia local es una responsabilidad constante. Dos factores se deben tener siempre en mente: el primero, la identificación de aquellos dotados para el ministerio y cómo es que son reconocidos, el segundo,  un procedimiento espiritual congruente para animar el desarrollo y el uso del don para  ministrar.

George Fox descubrió un hecho que precisa un redescubrimiento regular como un principio guiador de los Amigos al observar “los ministros no se hacen en Oxford y Cambridge.” Hacer a alguien un Ministro del Evangelio conlleva más que educación, sofisticación, y permanencia profesional.  No es que se desdeñe nada de lo anterior, sino que por sí solos, no son adecuados y más bien pueden a veces ser una barrera para un ejercicio más efectivo al don del ministerio otorgado por Dios.

Algunas veces Dios, favorece y elige a los predicadores con menos probabilidades de tener éxito.  La Biblia está llena de estos ejemplos, como Howard Macy lo señala en su escrito sobre el tema.  “Moisés, el experimentado pastor tartamudo; Gedeón, el no tan valiente guerrero escondido en un lagar; David, el hijo menor menos esperado para ser ungido rey por Samuel; Jeremías, quien protesta por ser joven; y aquel que no es el  menor de todos, Jesús, “puede algo bueno venir de Nazaret” “el hijo del carpintero.” De hecho la selección que Jesús hizo de sus doce discípulos desconcertó a los eruditos y cultos Fariseos quienes los consideraron como “ordinarios” y de un trasfondo equivocado, “¡Galilea!” Nuevamente, este punto es mencionado no para insistir que los Amigos deben siempre buscar a los prospectos más pobres o para reconocer sólo a aquellos que están pobremente preparados o con obvias limitaciones en sus habilidades.  Sino más bien para ver el poder de Dios como el factor crucial en la formación de un ministro al compararlo con la inteligencia humana y la personalidad.  Esto incluye una conciencia de que Dios elige, y da los dones del ministerio para cualquier persona sin distinción de edad, sexo, raza, educación, o cualquier otro factor.

Ligado a esta distinción para discernir los dones del ministerio, está la importancia de estar alerta, parte que corresponde a la iglesia local, especialmente a los ancianos, para reconocer y animar a aquellos que tienen dones.  Citando nuevamente el consejo de Joseph John Gurney:

…Es prerrogativa única de la Gran Cabeza de la Iglesia escoger, preparar, y ordenar, sus propios ministros.  El hombre no es un juez adecuado ante la capacidad de otro para tal trabajo (el ministerio); y con frecuencia los individuos en nuestra propia sabiduría, debemos estar dispuestos a dejar, para tal propósito al Señor.”

En todo esto debemos mantenernos cerca a las enseñanzas específicas de Jesús.  Considerando nuevamente al pasaje clave en Juan 15, es importante analizar el significado de “No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidíereis al Padre en mi nombre, Él os lo dé.” Juan 15: 16 La palabra vosotros en la declaración está en plural; sin una designación de género.  El llamamiento al ministerio no tiene implicaciones masculinas en las palabras, el espíritu, o las acciones de Jesús.  El Señor, en su soberana sabiduría, elige de Su voluntad- hombres o mujeres, jóvenes o viejos, cultos o incapacitados, para ser testigos que den fruto, con dones para cualquier ministerio.

A través de los años, y nuevamente en nuestra generación la Iglesia, está bajo la influencia de nociones teológicas populares y estados de ánimo culturales que equiparan ministerio con masculinidad.  Al hacerlo da la impresión que muchos examinan las Escrituras con prejuicios, hacen su “exégesis bíblica en reversa,” (Arthur Roberts.) Para el amor y la gracia de Dios esto es desalentador y deshonroso.  Da como resultado, un punto de vista en el cual Dios realmente no confía, llama, usa, o unge mujeres para el ministerio.  Aún, un estudio pormenorizado o no  de los ejemplos, la actitud, y las enseñanzas de Jesús hace obvio el que Él nunca trató a la mujer como inferior.  Al hacerlo, Él fue en contra de las costumbres de Su tiempo y de Su cultura, conmocionando incluso a Sus discípulos por su cuidado no convencional y Sus conversaciones al mismo nivel de igual con mujeres.  Las mujeres son coherederas de la salvación.  Las mujeres son copartícipes de los dones espirituales.  El más grande don de todos, el Espíritu Santo, cayó sobre todos en el día de Pentecostés, mujeres y hombres sin distinción.  La lista de dones espirituales que se encuentra en 1ª  de Corintios 12 y Efesios 4, no hacen restricciones ni discriminaciones en cuanto al género sobre la base de quien puede recibir los dones.

Una ilustración utilizada por otros nos es de ayuda con respecto a este punto.  Algunas veces se ha dicho que una mujer debe ser esposa y madre, no una doctora, una pastora, o una profesional, desde luego una esposa llega a ser madre si ella lo elige, pero estas palabras esposa y madre se refieren a relaciones, no a ocupaciones.  Su contraparte un hombre es esposo y padre.  Ninguna persona dice que Dios quiere que los hombres sean esposos y padres, no doctores, contadores, granjeros, o pastores, porque cada uno reconoce que un hombre puede ser perfectamente un buen esposo y padre y al mismo tiempo cultivar la tierra o predicar.

Aquellos que dudan en cuanto a esta doctrina con frecuencia citan 1ª  de Corintios 14: 34 – 35: “vuestras mujeres callen en vuestras congregaciones; porque no les es permitido hablar, sino que estén sujetas, como también la ley lo dice.  Y si quieren aprender algo, pregunten en casa a sus maridos; porque es indecoroso que una mujer hable en la congregación.” También el consejo a Timoteo en 1ª  de Timoteo 2: 12 es citado:  “Porque no permito a la mujer enseñar, ni ejercer dominio sobre el hombre, sino estar en silencio.” Estos pueden ser textos escogidos para prohibir a la mujer tener una función igual a la del hombre en la iglesia, especialmente la función ministerial.

Estos textos tomados fuera de contexto para probar algo, los hace inconsistentes con las propias prácticas e instrucciones de Pablo, y también contradictorios con el ejemplo y la enseñanza de Jesús.  Pablo permitió a la mujer hablar en la iglesia, diciendo una vez, Cuando ellas hablen deben cubrir sus cabezas… (1ª de Corintios 11:5.)    (Sólo pocas denominaciones insisten en que el cubrimiento de la cabeza en las mujeres es un mandamiento literal a todas las mujeres en la iglesia.)  La referencia de Pablo se relaciona con una costumbre específica y una situación cultural.  Él estaba urgiendo a que las reuniones de adoración fuesen calladas, no ruidosas, o alteradas con confusión, todo debía ser hecho “propiamente y de una manera ordenada.”  Interpretar las dos referencias mencionadas en el párrafo anterior como asuntos culturales es más consistente con una exégesis  y enseñanza de la Biblia,  que mal explicar las más completas referencias de Pablo, o de Jesús en el Sermón de la Montaña, en su tono y énfasis total.  La Biblia no se contradice, ni Pablo, cuando enfrenta diferentes situaciones en diferentes iglesias.

De los muchos ejemplos, hay uno  tomado específicamente. Jesús con la mujer Samaritana “La Mujer en el Pozo.” Él le habla a ella. ¡Una mujer!  Una sorpresa adicional constituye  el que ella pertenezca a la despreciada raza Samaritana, la mujer se había divorciado en cinco ocasiones.  Aún así  ella fue perdonada, aceptada, y comisionada (escogida) a dar testimonio a sus vecinos,  “y muchos de los Samaritanos de aquella ciudad creyeron en Él por la palabra de la mujer.” Juan 4: 39 ¿No fue este un ministerio?  Que  desafortunada sería la iglesia si por razones culturales o prejuicios de orgullo prohíbe actuar a la gente que Jesús ayuda y envía a servir.

No debemos erigirnos en jueces humanos en contra de aquellos que Él elige como Sus siervos ministradores.  Nuestra iglesia Cuáquera cuenta con tres siglos y medio de historia y está llena de ejemplos de mujeres que fueron utilizadas en el ministerio y en el servicio misionero.  He tenido el privilegio de conocer personalmente a por lo menos  veinte mujeres que han sido llamadas y bendecidas por Dios en un ministerio público, para servir como pastoras, evangelistas, misioneras, maestras de Biblia, maestras de Seminario, líderes de la iglesia, y administradoras. Para nosotros como denominación, esto es una rica herencia.  Para los Amigos no existe la pregunta de si Dios utiliza mujeres en el ministerio o no.  A menos que permanezcamos claros en esta verdad, confirmada vez tras vez por la aprobación del Espíritu, podemos caer en un ciego legalismo religioso, que desgraciadamente caracteriza a muchos segmentos de la iglesia en su totalidad.

Lo que tal vez debe explicarse es que esta doctrina no debe ser confundida con un movimiento feminista, mucho más limitado y a veces diferente radical y político, el cual puede ser importante, pero en realidad está desconectado de la posición histórica y bíblica de los Amigos en relación a la mujer en el ministerio.  Muchos asuntos han sido planteados y resueltos en nuestra historia como nación, tales como el sufragio de la mujer, la abolición de la esclavitud, las reformas en las cárceles, y otros asuntos igualitarios sobre derechos, muchos de ellos desde una motivación Cristiana; ellos son el resultado de la sabiduría de Dios de la cual Los Amigos han sido parte, y en algunas ocasiones estuvieron en roles de liderazgo.  Existen ideas útiles respecto a cómo la mujer siendo pastora y predicadora, cumple con sus responsabilidades de liderazgo en la iglesia simultáneamente con su rol como madre y esposa.  La historia de los Amigos está repleta de relatos heroicos que deben ser leídos por cada generación, recontando las formas en que la mujer (y el hombre) han sido utilizados en ministerios específicos en público y en el servicio de la iglesia.

Al reconocerse el don para el ministerio en una mujer o en un hombre sus nombres pueden entonces ser “registrados.” Nuestra denominación, no los “ordena,” creyendo que sólo Dios puede ordenar como parte de su obra al llamar a una persona al ministerio.  Este registro es una seria responsabilidad para la iglesia, en la cual  los ancianos de la misma están involucrados en un cuidadoso examen con una actitud de oración.  El propósito  del examen no es para obstaculizar a aquellos llamados a servir, sino más bien para discernir los llamamientos “especiales” que evidencian la presencia del don o de los dones.  Algunas personas pueden ocasionalmente hablar, e inclusive con fluidez, para edificación, impartir exhortación, o testificar de su experiencia, u ofrecer una oración en voz alta que manifieste poder espiritual sin haber recibido necesariamente un don ministerial (Friends Discipline) (Disciplina de los Amigos).  Si los ancianos y la iglesia local creen que un don ministerial es evidente, ese don es fomentado, y la persona que lo tiene es urgida a ejercitarlo.  Cuando este ministerio crece en la vida del individuo, y también en la vida de la iglesia, el ministerio se reporta a la iglesia local en una sesión de negocios.  Si se aprueba, se comunica a la Junta Anual. Posteriormente un comité nombrado por la Junta Anual hace una revisión para proponer el registro de aquellos a quienes se ha examinado que cuentan con dones para el ministerio, y después de asegurarse de que Dios verdaderamente ha escogido a alguien para el ministerio, este individuo es registrado como ministro del Evangelio.  Se ha preparado un manual para guiar a las iglesias locales y a los comités de la Junta Anual  involucrados, en este proceso así como a los individuos mismos.

El procedimiento y el acto de registro en la Iglesia de los Amigos, no es algo propiamente buscado por un individuo, como sería el buscar un  premio o un grado académico, o un diploma profesional.  En vez de ello,  el elegido del Espíritu Santo busca obedecer y ministrar fielmente “como para el Señor.” Con mucha frecuencia, el darse cuenta de que el don es especial o específico, llega como una experiencia que provoca humildad, para el que ha sido elegido.  El reconocimiento de la iglesia es una forma de mostrar su apoyo, de abrir puertas para el ministerio permitiendo que el llamamiento se cumpla.  Al mismo tiempo, el proceso y el acto de registro no pretende ser un patrón para “detectar” candidatos “no deseados” o para imponer obstáculos en la competencia del ministerio.  La atención confirmante y tierna del comité de registro es para asegurar que cada palabra de ánimo y consejo sean dados al que es llamado, permitiéndole a la persona estar bien preparada y libre para servir al Señor.  Debido a estas distinciones delicadas y únicas entre el registro y la práctica de la ordenación, que se diferencian de otras muchas denominaciones que cuentan con diferentes requisitos o ceremonias acompañando sus designaciones, los Amigos están obligados a esperar la dirección del Espíritu en una reflexión pensante sobre la naturaleza de los dones espirituales para mantener un testimonio claro acerca del ministerio Cristiano.

Aunque hemos estado hablando mayormente del ministerio de la predicación, del pastorado, y de los  esfuerzos evangelísticos como una vocación de tiempo completo, existe también el ministerio de cada miembro.  Alguien ha dicho que la iglesia, no es un deporte de espectadores.  Nosotros no somos meros espectadores de la iglesia y del liderazgo pastoral, todos estamos en la iglesia para ser trabajadores, obedientes al Espíritu Santo en nuestro propio involucramiento.  Todos estamos para ser dirigidos por el Espíritu Santo; Él nos usa a cada uno de nosotros.

Es realmente difícil determinar quienes fueron  los ministros “registrados” de la iglesia primitiva según  lo narra el Libro de los Hechos. ¿Fueron ministros Esteban, Felipe ó Dorcas?  Desde luego que sí, pero no profesionalmente.  Dios usa a todos aquellos que el día de hoy oran, sirven, diezman, y son consistentes con un vivir Cristiano, y el aprendizaje de las Escrituras.  Cada Cristiano se sujeta a la unción del Espíritu para honrar al Señor para ganar a otros para el Señor, para ofrecer su tiempo, sus intereses, sus recursos y sus habilidades al control del Espíritu.  Esto constituye para todos nosotros una constante revisión de prioridades mediante una sensibilidad devocional.  Trayéndonos un sentido de autoestima, de autoconfianza y de efectividad en la iglesia para cumplir con su propósito. ¡Además, las convicciones que han sido iniciadas tienen que concentrarse en las mentes y almas de nuestros hijos y nietos a fin de que cada nueva generación sea más Cristiana que la generación anterior!  Así como estamos satisfechos de contar con gente que encuentra por primera vez en  los Amigos a su iglesia, también es reconfortante encontrar nombres Cuáqueros permanentes, nacidos y formados en un ambiente Cristiano que nuestras Escuelas Dominicales, campamentos, universidades, e iglesias locales proveen. ¡Esto es un ministerio!

Todo tipo de  oportunidades para ejercer liderazgo dentro de nuestra iglesia son medios de ministerio bajo  la providencia de Dios. Dicho de nuevo, se necesita definir el papel del liderazgo, de la autoridad y de la influencia esperada en el ejercicio del mismo.  Tomemos el ejemplo del papel de liderazgo que tiene un pastor de los Amigos. El papel de un ministro Cuáquero es diferente al papel de un administrador de escuela, o al de un presidente de una compañía, o al de un gerente, o al de un maestro de obra, o en todo caso, diferente al de las  percepciones de muchos clérigos Protestantes.

El carácter de un pastor sugiere que él o ella no va a atacar o a juzgar a los miembros de su rebaño.  Regresando a la metáfora contemporánea justamente utilizada, el pastor, que trabaja con voluntarios y con una comunidad completamente nueva, no puede despedir gente, ni cambiar reglas, ni expulsar a los que parecen ser intransigentes.  En términos administrativos, esto significa que el estilo de liderazgo y las estructuras de la Iglesia de los Amigos no se asemejan a una pirámide como en organizaciones seculares, o en una compañía tratando de obtener ganancias.  De manera que el uso de medios normales para la promoción organizacional como las promesas de aumento, el otorgamiento de premios, prestaciones, o premios, no son apropiados.  Algunas veces los miembros de la iglesia, o los pastores mismos, no entienden esto. (Esta ilustración metafórica es de Lyle Schaller.) El propósito y la práctica de la iglesia operan basados en un principio diferente al de cualquier otra organización en la sociedad.  En otras palabras se necesita cautela para medir el éxito de la iglesia.  En son de broma se ha mencionado que el éxito de la iglesia está determinado por los congregantes, los edificios, y los presupuestos.  Si tenemos bastante gente unida en un hermoso edificio y el dinero fluye con facilidad, el mundo reconoce a tal iglesia como exitosa.  Este es justamente el problema.  Estos son los parámetros del mundo y no los de Dios.

¿Quién puede medir el ministerio, el servicio, la obediencia, o los impulsos para vivir en santidad, o las percepciones morales que nacen de una madurez espiritual?  El “quid de la cuestión”  pertenece a Dios, no a nosotros, puesto que los resultados espirituales no son fácilmente medibles y nosotros nos desentendemos de ellos o los olvidamos por completo.  Infortunadamente cuando los resultados pueden medirse,  nos atribuimos el crédito y la gloria en vez de dárselos a Dios.  Se espera que todos los líderes en este mundo tengan siempre en mente el cómo actúan y que se orienten hacia los resultados, excepto los pastores.

Nuevamente es Lyle Schaller quien nos recuerda que el papel del pastor cambia casi imperceptiblemente de líder a seguidor.  En primera instancia, parece que esto es una contradicción, pero necesita ser entendido para comprender la naturaleza del ministerio y la naturaleza de la iglesia.  La planeación, la organización, la dirección, el presupuestar, la enseñanza, la consejería, la predicación, el estudio -todos estos describen el trabajo del ministerio.  Por encima de esto un Pastor es un mayordomo de los recursos, de la gente, del dinero, del  tiempo, del espacio, y del conocimiento en lo que concierne especialmente a la Iglesia.  Pero veamos esta importante distinción: uno utiliza dinero, espacio, tiempo, y conocimiento, pero uno forma gente.  El liderazgo pastoral se ve afectado al utilizar a la gente para formar programas, en vez de utilizar programas para formar gente.

El ministerio de los Amigos, ministerio de pastores y de otros, consiste en conocer y entender las cargas singulares que llevan los miembros de la congregación.  Se necesita un liderazgo bajo la unción del Espíritu Santo para ver, comunicar y proyectar una visión respecto a lo que la iglesia es y puede llegar a ser; para sentar las prioridades, tanto para definir los problemas como los planes.  Los enfermos deben ser visitados, las bodas y los funerales deben ser conducidos. La vida organizacional de la Junta debe ser administrada, el compañerismo debe ser promovido, equipando a otros en su nueva fe y en sus dones- los cuales constituyen toda una posibilidad de expectativas en la función del ministerio.

Por encima de todo, está el cuidado de la Verdad tal y como es conocida por la Iglesia de los Amigos, y un claro entendimiento de las implicaciones de este conocimiento en la sociedad y el mundo de hoy.  Que diferente es esto del punto de vista que sostiene el clero o el sacerdote en reverencia santa en una posición de status.  La explicación más retadora, provocadora, y directa a esto es dada por nuestro Señor Jesús:

Entonces Jesús, llamándolos, dijo: “Sabéis que los gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que son grandes ejercen sobre ellas potestad.  Más entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo; como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y dar su vida en rescate por muchos.” Mateo 20: 25- 28

Otra definición y otro consejo especifico son producto de las instrucciones de Pablo a los santos y a los pastores en la iglesia: “a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo.” Efesios 4: 12- 13.

Este propósito de alta intensidad espiritual de la Gran Comisión para alcanzar al mundo, incluyendo al vecindario que nos circunda, para convertir a los alcanzados en Cristianos bien preparados constituye el llamado específico de un ministro de los Amigos y de la Iglesia de los Amigos misma.

Capítulo IV
Permitiendo que Prevalezca la Paz

 

“Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor.” Hebreos 12: 14

El desquitarse ocupa la energía, el tiempo, y el pensamiento de mucha gente.  En un momento dado todos hemos tenido esta experiencia. ¡ Es posible que algunos sigan batallando al respecto!

La palabra venganza es una palabra sofisticada que describe muy bien este proceso, en realidad la venganza es una forma de vida, que se da en las relaciones internacionales.  Por ejemplo las olas del terrorismo que diariamente aparecen en los encabezados de los periódicos contienen una grande y terrible lista, para ser verificada y así ver como los enemigos tratan de desquitarse.  Existen otras palabras que todos utilizamos para describir esta triste, y con frecuencia trágica parte, de las relaciones humanas – palabras tales como: disputa, retribución y revancha. En un nivel personal puede darse en la forma de un desaire, cuando nos negamos a hablar con alguien.  Aún el evitar dar una sonrisa o   seguir las más elementales reglas de cortesía que caracterizan a  una conducta civilizada, están enraizadas en el problema de la venganza.

Como Cristianos, esto llega a ser un punto básico de conducta.  Principia en nuestros corazones, toca cada aspecto de los mismos en el hogar, la iglesia, y el mundo.  Jesús fue muy explicito sobre esto al decir: “Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas que tu hermano tiene algo contra ti,”dice nuestro Señor, asumiendo que cualquiera conocería que es imposible para un Cristiano “tener algo en contra” de otro creyente, “deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda.” Mateo 5: 23 – 24.

Antes de continuar elaborando el asunto de la paz, veamos otro punto importante hecho por Jesús en el mismo discurso, en el cual nos instruye respecto a como relacionarnos, no sólo con nuestros compañeros Cristianos sino con quienes no lo son.  “Oísteis que fue dicho: ojo por ojo y diente por diente.  Pero yo os digo: No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra.” Mateo 5: 38 – 39.

En este pasaje conocido como el Sermón del Monte se añaden más cosas.  Algunas veces estos versículos son explicados como si estuviesen relacionados principalmente a la cultura Romana de la época.  Tal vez, pero como dice la digamos – no pía –  observación de Mark Twain sobre la Biblia, “Lo que me preocupa no son las partes difíciles de entender, sino más bien, las partes que son imposibles de no entender esas partes son las que me molestan.” El significado obvio de estas expresiones de Jesús no deja posible margen de error.

La séptima Bienaventuranza (Mateo 5: 9) no debe ser extraída de las otras bienaventuranzas como la más importante,  para nuestras vidas hoy, o como irrelevante. “Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios,” se aproxima  al auténtico carácter del Cristianismo.  Como las otras bienaventuranzas, ésta  es una clara descripción de Jesús Mismo y también del verdadero discípulo del Señor.  No es más importante que las otras bienaventuranzas, sino tan importante como todas, y encaja dentro del mosaico espiritual completo de lo que es el verdadero Cristianismo.

Esto nos conduce a la observación respecto a como nuestra Iglesia de los Amigos no es descrita precisamente con simplemente decir que es una “iglesia pacifista,” sino más bien como una denominación que toma seria y literalmente las enseñanzas de Jesús concernientes a la paz, como nosotros lo intentamos hacer con las otras doctrinas que se nos han enseñado.

Tal vez también debe decirse que al considerar las Escrituras especialmente el mensaje de Jesús según se encuentra en el Evangelio de Mateo, que no estamos permitiendo hablar a la Biblia de política, paz y guerra.  Sino más bien estamos tratando de no ignorar aquellos pasajes que nos enseñan sobre la paz.  Esto es parte de ser una iglesia “Cristiana.”

Yéndonos más a fondo diremos que, nuestro entendimiento de la doctrina de la paz está unido a nuestro concepto de santidad.  “Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor.” Hebreos 12: 14. Sin el poder del Espíritu Santo es consistentemente imposible ser pacífico o santo.

Al contar con una profunda convicción central como ésta, es difícil que uno se imagine que exista una  enseñanza o verdad más relevante para considerar.  Estas no son vistas como metas, sino como cualidades, principios y descripciones de lo que el carácter Cristiano es. Alguien cínicamente ha dicho: “La doctrina ha sido la maldición de la iglesia.” Esto no es cierto. El problema ha sido, la falta de doctrina, la vaga enseñanza, la ambigüedad, o el comprometer un pensamiento acomodaticio sobre  lo que Jesús dijo y aseguró.
Otra razón que da relevancia a este asunto es que la dolorosa práctica de la venganza y la retribución es una raíz del en el rompimiento de matrimonios, y de las dificultades en las relaciones que con mucha frecuencia encontramos en las iglesias y dentro de otros círculos Cristianos, por no decir que en la sociedad en general.  Nosotros sabemos que esta tendencia carnal afecta muy temprano a los niños.

Mientras que lo deslumbrante, lo raro, o la demostración físicamente injuriosa de actitudes vengativas entre los adolescentes y los adultos proporcionan las noticias a los medios, también existe lo sutil, los tipos de guerra que por  debajo de la superficie se examinan bajo el escrutinio de las Escrituras.  Vengarnos en una situación “proporcionándole a alguien un espacio en nuestras mentes,” como por ejemplo,  renunciando a un comité con resentimiento, o a otras responsabilidades, vengándonos de una situación (o utilizando la influencia de alguien para manejar a otra persona)- estas situaciones tienen que ser consideradas.

Esto no es un problema nuevo.  Ya era un problema añejo cuando Jesús lo enfrentó, no sólo una sino en muchas ocasiones.  Sus oyentes  entendieron inmediatamente como nosotros lo hacemos ahora de lo que se trataba cuando habló acerca del sistema del “ojo por ojo…” ¿Se acuerdan?  Caín se vengó de Abel su hermano, y se convirtió en el primer asesino.  Aparentemente aquel fue el primer eslabón de una cadena diabólica de eventos, de un sistema pecaminoso de resolver diferencias que condujo a la formación de la Ley Mosaica como está elaborada con sumo detalle en Éxodo 21, y en Deuteronomio 19. “ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie, quemadura por quemadura, herida por herida, golpe por golpe.” Éxodo 21: 24- 25 “Y no le compadecerás, vida por vida, ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie.” Deuteronomio 19: 21.

En tanto que este principio prevalece en la cultura de Oriente Medio, y  en el mundo Occidental es debatido, la enseñanza de Jesús fue una explicación de la iglesia.  Esto podría muy bien referirse a las comparaciones del “antes” y “ahora” utilizadas por el Señor.  “Oísteis que fue dicho: ojo por ojo y diente por diente, pero yo os digo…” Mateo 5: 38 – 42. Moisés fue elegido para impartir los principios predominantes para controlar los excesos en los arranques de ira, de violencia, y en la urgencia por vengarse.  Esta tendencia familiar de vengarse no necesita elaboración.  Inmediatamente que una persona es levemente lastimada se desquita.  El modelo de lucha de los animales de “diente y garra,” se desarrolla, pero los animales en raras ocasiones humillan a un hijo o abusan de un compañero en un arranque de ira.  ¡Lo que la Ley del Antiguo Testamento pidió fue un mejoramiento sobre un sistema que  degenera muy pronto en una demanda de dos ojos a cambio de uno, o de la boca completa con sus dientes y una mandíbula rota a cambio de un diente!  La justicia exacta es mejor que vivir en una jungla en medio de una guerra de guerrilla o que  estar en un tribunal desautorizado.

Jesús enseñó y demostró “un camino más excelente,” y en el Día de Pentecostés bautizó con el Espíritu Santo a aquellos que obedientemente estuvieron esperando en oración, dándoles poder para vivir como testigos (pacíficos.)

El Cristiano es levantado a un plano, a un camino de vida mas allá de a las habilidades e inclinaciones humanas.  “Mía es la venganza, yo pagaré dice el Señor.” La teología Cristiana esta principiando a tomar forma.  Jesús dijo: “Yo soy el camino, la verdad y la vida…” Juan 14: 6.

¿El Camino?  El Evangelio de Cristo es visto por muchos Cristianos como un camino hacia la vida.  Los Amigos insisten en que Jesús también está diciendo, que el evangelio es un camino de vida.  Es fácil perder esta distinción doctrinal. El discipulado es costoso tanto como un camino de esperanza, especialmente en un mundo dominado por el principio de venganza.  El camino de paz es una alternativa válida a pesar de ser frecuentemente ignorado y rechazado en el mundo.

Como siempre, las doctrinas enseñadas por Jesús, también son demostradas en la iglesia primitiva.  El Apóstol Pablo lo pone de manifiesto con  una clara perspectiva en su discurso sobre fe y práctica (¿Cuáquera?): “No paguéis a nadie mal por mal; procurad lo bueno delante de todos los hombres.  Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres.  No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor.  Así que, si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber; pues haciendo esto, ascuas de fuego amontonarás sobre su cabeza.  No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal.” Romanos 12: 17- 21.

Así es como funciona el trabajo por la paz.  Uno se pregunta lo que haría por la paz una política nacional de dar de comer al hambriento, de dar cuidado médico a los enfermos, proporcionar asistencia para el campo y capital para los negocios de los pobres, comparado con la exportación de municiones y armamentos que se hace a países pequeños y grandes.  Cualquier acción de buena voluntad perdurable que nuestra nación ha establecido internacionalmente se origina en esta clase de esfuerzos, y no a través de una intervencion militar. ¡Que tristeza nos da al enterarnos que nuestra nación se encuentra muy por abajo en la lista de bienes y servicios otorgados a los países del tercer mundo en comparación con lo que otros países del mundo menos pudientes que el nuestro dan!

El principio descrito por Pablo al escribir a la iglesia de Roma en Romanos 12 es aparentemente lo que la iglesia primitiva en todas partes entendió sobre la enseñanza de Jesús respecto a la venganza.  Esto muestra el espíritu y la letra de la nueva ley para los Cristianos. Tal y  como ha sido dicho,  “Dios no sólo nos perdona el pecado, sino que continua supervisandolo.”

El Sermón del Monte y el registro completo de las enseñanzas de Jesús son más que meros sermones del sábado, o conversaciones ocasionales que Jesús tuvo con Sus discípulos cuando iban por el camino. Las enseñanzas de Jesús son cursos de Seminario sobre una teología de la conducta.  Deben ser tomadas con seriedad, no como algo fuera de nuestro alcance, ni como algo irrelevante ya que vivimos en un mundo que no acepta las enseñanzas de Cristo.  Las enseñanzas de Jesús no son ideas “extrañas” de una denominación periférica o radical.  Ni son verdades para ser utilizadas para juzgar o como una amenaza, ni para atribuirnos “culpabilidad,” ni  para desanimarnos. Las enseñanzas de Jesús más bien son direcciones que nos muestran “el camino.” ¿Cómo es que un Cristiano va a actuar, responder, manejar y enfrentar situaciones difíciles con gente difícil?  El mundo intenta otras formas, y así también cada uno de nosotros.  El Cristiano toma otra dirección a través de su orar,  sus actitudes, sus acciones y su razón de vivir.  Jesús nos dice que una de las mejores formas de saber si una persona es verdaderamente Su discípulo es observándola como reacciona ante un trato injusto ante las groserías de la gente, ante el orgullo de otros y ante los malos tratos.

Nuevamente nos encontramos con una enseñanza del Nuevo Testamento en nada diferente al asunto de los sacramentos, en la cual la iglesia encontraba una transición de las leyes Mosaicas y los rituales del tabernáculo hacia una nueva dispensación de gracia.  Nos encontramos en la era de la Iglesia.  Nuestra ciudadanía está en el Reino de Dios.

El que sea difícil, inclusive confuso, no es de sorprender.  Los Judíos de los días en que Jesús vivió  lamentaron Su venida como un siervo humilde en lugar de  un poderoso líder militar.  El Domingo de Ramos lo representó. Desde  Su nacimiento en un pesebre hasta  Su vocación como carpintero, Jesús decepcionó a aquellos que querían un gobernante diferente. Aún y cuando Su ministerio fue profetizado mucho antes como el de un “siervo sufriente,” éste vino como una sorpresa total y una decepción para aquellos que “no lo siguieron más” sabedores de que Su mensaje era acerca de la autonegación y el servicio.

El día de hoy el ministerio de Jesús sigue siendo sorprendente.  Y para muchos inaceptable.  En lugar de quitar los grilletes de la persecución tal y como lo esperaban los Judíos,  Jesús les dijo a Sus discípulos que la persecución aumentaría. Y así fue.  En el tiempo cuando pensaron que al fin ganarían el poder para vengarse de sus opresores, se les advirtió “no resistir al que es malo” Mateo 5: 39.  Si eligieron ser Sus discípulos, Jesús les advirtió que serían arrestados, golpeados, maldecidos, odiados, maltratados, relegados, traicionados, insultados, y muertos.  Cuando todo esto sucediera,  no debieran sorprenderse ni decepcionarse, sino debieran estar alegres. (Lucas 6: 23)  Cuando el mundo se dispone a seguir los principios de guerra y venganza, este será el trato normal para los Cristianos.  Aún más, mirando cuidadosamente dentro de los corazones de los Cristianos mismos, Jesús les dijo que aún los pensamientos malignos y de odio son tan malos como el asesinato, y que los Cristianos no deben dar cabida al desprecio en sus corazones. (Mateo 5: 22).

Creemos que si Jesús hubiese elegido ser un Mesías militar, lo hubiese sido.  Satanás le ofreció todos los reinos del mundo con su esplendor. (Mateo 4: 8-9).  Pero Jesús conscientemente se opuso a cambiar Su dirección.  Él pudo haberse convertido en un momento dado en un rey de este mundo.  Cuando Jesús habló, todos escucharon.  Todas las circunstancias para una guerra santa o “justa” estaban dadas.  Jesús sabía que los Romanos fueron opresores de pueblos victimados.  Él supo que los que asesinaron a los niños en Belén fueron soldados Romanos. Él supo que ellos adoraban a César, un falso dios.  Él supo de la existencia de la inmoralidad sexual que se suscitaba en los grandes centros de concentración de población.  Él sigue sabiendo  acerca de los problemas de  nuestro mundo, y nosotros seguimos creyendo que algún día Dios reinará y cambiará todas las cosas.  Pero nuestra comisión claramente explicada en las enseñanzas de Cristo consiste en ser fieles “en el Camino,” hasta que Él venga.  Sus prioridades y Su tiempo permanecen.  Dividir los principios de paz entre un mandato individual y una respuesta nacional, o de políticas internacionales, demanda el alejarse de la enseñanza de Jesús y de lo que está en las epístolas Paulinas.

Esto es una verdad difícil y atemorizante.  Verdad nada popular,  que puede explicar el por qué nuestra iglesia permanece más pequeña que otras.  Dicho en humildad y  tristeza, sin arrogancia, ya que no hay nada más contradictorio que un  pacifismo militante.

Mantengámonos cerca de la Escritura al considerar esta doctrina de la paz. Después del Día de Pentecostés,  el estilo de vida de los discípulos de Jesús fue formado y ejemplificado admirablemente en sus vidas, lo cual concuerda con estas líneas [Lucas 6: 32- 37]:

‘Porque si amáis a los que os aman, ¿Qué mérito tenéis?  Porque también los pecadores aman a los que los aman.  Y si hacéis bien a los que os hacen bien ¿Qué mérito tenéis?  Porque también los pecadores hacen lo mismo.  Y si prestáis a aquellos de quienes esperáis recibir, ¿Qué mérito tenéis?  Porque también los pecadores prestan a los pecadores, para recibir otro tanto. Amad, pues, a vuestros enemigos, y haced bien, y prestad, no esperando de ello nada; y será vuestro galardón grande, y seréis hijos del Altísimo; porque él es benigno para con los ingratos y malos.  Sed, pues, misericordiosos, como también vuestro Padre es misericordioso.  No juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados.’

No solamente los doce discípulos, sino también los primeros Cristianos creyeron lo que Jesús dijo.  Lo vivieron. ¿No debe ser esto una verdad integral para nuestra iglesia hoy?

La mayoría de los académicos Cristianos aceptan que la iglesia Cristiana primitiva siguió las enseñanzas de Jesús sobre la no violencia por cerca de trescientos años, lo cual puede citarse substancial y extensamente.  Cierta documentación es mencionada en Waging Peace, por Ralph Beebe y John Lamoreau (Barclay Press, 1980.)  Haciendo La Paz. Nos interesa dar un rápido recorrido en relación a las desviaciones y separación de la iglesia primitiva de su entendimiento de las enseñanzas de Cristo respecto a la paz y a la guerra. Como lo señalan Beebe y Lamoreau, los conceptos de “guerras rectas” y  “guerras justas” principian a surgir, convirtiéndose en una influencia significativa para la iglesia bajo Agustín.   Quien dijo: “No piensen que es imposible agradar a Dios estando enrolado en el servicio miliar activo,” también dijo: “La guerra no debe ser peleada si no existe una causa justa, pero cuando la guerra es peleada en  obediencia a Dios, quien podría reprochar, humillar, o aplastar el orgullo del hombre, existiendo una causa justa una guerra santa debe ser permitida.”

De manera que la teoría de una guerra justa se convirtió en una interpretación, de una parte “permitida” dentro  del Cristianismo.  Este concepto contribuyó al proyecto Católico de las Grandes Cruzadas.  En 1095 el Papa Urbano II determinó unir a la Cristiandad en una guerra en contra de los Musulmanes.  “Ustedes avanzarían a través del don de Dios y el privilegio de San Pedro, absueltos de todos sus pecados… todos los que mueran entraran al Reino de los Cielos.  ¡De verdad, que ésta es la voluntad de Dios! Dejen que estas palabras constituyan su grito de guerra, cuando desenvainen sus espadas en contra del enemigo.  Ustedes son soldados de la cruz…”

Este pronunciamiento ha sido tomado en múltiples ocasiones como un permiso Cristiano para ser soldados e ir a la guerra.

En el tiempo de las Cruzadas y desde entonces por muchos siglos, el pueblo en general no podía estudiar las Escrituras por sí mismo. Ciertamente el rápido acceso a la enseñanza de la Biblia, a los libros Cristianos, y a la literatura no fueron conocidos por aquellos que se fueron a la guerra sin familiarizarse con las auténticas enseñanzas de Cristo.  Debido a las estructuras jerárquicas de la iglesia, en aquel tiempo y ahora, en muchos casos, los laicos y los miembros de la iglesia asumieron su conducta Cristiana mayormente en  base a la tradición o  a los pronunciamientos clericales. Nosotros ahora tenemos una oportunidad amplia para investigar en las Escrituras y buscar la sabiduría del mismo Espíritu Santo quien las dio.

Pudo haber sido Martín Lutero quien estableció la posición de disuasión como un medio Cristiano para mantener la paz (Nota: mantener la paz y construir la paz son dos conceptos diferentes.)  Lutero consideró la guerra como necesaria para mantener la obediencia de los campesinos y para mantener la paz.  “La mano que empuña la espada y mata, no es la mano del hombre, sino la mano de Dios; y no es el hombre, sino Dios quien cuelga, tortura, decapita, mata, y pelea.  Todas estas cosas son obras y juicios de Dios…” (Waging Peace) (Haciendo la Paz).

Los ejércitos Puritanos de Oliver Cromwell mataron miles de Católicos utilizando básicamente el mismo punto de vista de “un justo juicio de Dios sobre aquellos bárbaros pecadores…” Su ejército editó la primera “Biblia de Bolsillo para el Soldado.”

Mientras tanto, los Puritanos en América, como lo reporta Ralph Beebe, estaban agradeciendo a Dios el haber mandado la viruela a los Indios, la cual mató a cientos de ellos, lo cual facilitó a los Cristianos tomar posesión del nuevo mundo.  Cuando más Indios estuvieron en el camino y “Dios” falló al no enviar nuevamente otra epidemia de viruela, los Puritanos ejecutaron la matanza. “Dios” dijeron, “fue el comandante en nuestras guerras santas contra los Católicos Romanos, la Iglesia de Inglaterra, los Indios, los Cuáqueros, y los infieles.”

La misma dicotomía persiste.  En la guerra de 1812, el Comandante Naval estadounidense Stephen Decatur acuñó la frase que desde entonces ha sido utilizada cuando exclamó: “Nuestro país; en sus negociaciones con naciones extranjeras puede estar siempre en lo correcto; pero correcto o equivocado, es nuestro país.” La Primera Guerra Mundial encontró al Kaiser Wilhelm explicando la entrada de Alemania a la guerra al decir, “somos inspirados por la voluntad inalterable de proteger el sitio que Dios nos ha dado para nosotros y las generaciones por venir… con una clara conciencia y una mano limpia, levantamos la espada.”

Con frecuencia la noción de guerra es expresada en la comunidad Cristiana diciendo que una respuesta literal a esta enseñanza de Jesús, ignora la pecaminosidad de la naturaleza humana.  Si cada uno fuese perfecto, entonces la enseñanza de Jesús funcionaría, pero en el mundo real no funcionará. Realmente  esta posición es  bastante extraña para que un Cristiano la adopte.  Si cada uno fuese perfecto, entonces el pacifismo y las Buenas Nuevas del Evangelio mismo de donde los mandamientos de amar al enemigo, y volver la otra mejilla surgen, serían innecesarios.

El camino de la paz enseñado por Jesús es precisamente el camino para vivir en un mundo pecaminoso donde la violencia está tan cerca.  Esto nos hace llegar al fondo, a luchar a brazo partido contra la injusticia encontrada en un mundo pecador, capacitándonos en el poder del Espíritu Santo para dar testimonio orientados a una verdad profunda que puede sacarnos de la oscuridad a la Luz y al Amor de Dios.  El Sermón del Monte no es meramente un conjunto de palabras idealistas, sino el consejo práctico sobre cómo vivir y dar testimonio en un mundo bastante real.

La pregunta continúa.  El llamamiento y las lealtades nacionales en amor a nuestro país, del que sentimos es medido  inteligentemente por las enseñanzas Cristianas y por la actitud enseñada por Jesús en el Evangelio.  Nuestro juicio es hecho en oración, no sólo basándonos en el horror  que una guerra nuclear podría ocasionar con las armas que se poseen.  Lo que es correcto es la inmutable verdad de Dios con respecto a Su plan para con los Cristianos en el mundo.  Estamos para ser: “ irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo.” Filipenses 2: 15.

El líder negro John Perkins, fundador de los Ministerios La Voz del Calvario en Mississippi, escribe sobre sus experiencias cuando era severamente golpeado por los oficiales de la Policía del Estado.  “Algunos de los de mi gente dijeron, ¡Pelea! ¡Utiliza la violencia!  Arma para la Revolución… Pero yo sabía que la justicia de Dios se sazona con el perdón.  El perdón es lo que hace que Su justicia sea redentora. ¡Perdón!” (A Quiet Revolution, a publication of  the VOC Ministries) (Una Revolución Silenciosa, publicación de los Ministerios VOC).

Pero no todos los Cristianos y todas las denominaciones lo entienden así.  Algunos hacen del nacionalismo una obligación Cristiana.  Esta es otra razón por la cual escribí este libro, intentando que el mismo nos permita identificar las convicciones centrales que nos sostienen como Amigos.  Más que ampliar los argumentos políticos o internacionales sobre el trabajo por  la paz, o darnos cuenta de los alejamientos por parte de algunos de la enseñanza de Cristo como está originalmente sostenida por todos en la Iglesia primitiva, nosotros con toda certeza debemos  regresar al lugar de nuestro entendimiento fundamental de verdad.  Con esto nuevamente viene el concepto de que el Cristianismo es un camino de vida así como  el camino a la vida.  “Predicamos a Cristo.” 1ª  de Corintios 1: 23 Aceptamos confiadamente la declaración de Jesús de que “todo poder me es dado en el cielo como en la tierra.” Esta es nuestra adecuada respuesta a las amenazas nucleares, a las divisiones en la iglesia, o a la fragmentación de las familias.  Jesús, el “Príncipe de Paz,” como es visto por Isaías, y el “Cordero de Dios,” como es visto por Juan, es nuestra esperanza y nuestra Paz.  Pablo vio a Cristo como el reconciliador de todas las cosas “haciendo la paz, mediante su sangre derramada en la cruz.” Colosenses 1: 20.

Al conectar el concepto de paz con la doctrina de santidad y con el llamamiento para evangelizar tenemos una verdad que es claramente vista.  La paz y el evangelismo van de la mano, tanto como:  “Seguid la paz y la santidad sin la cual nadie verá al Señor,” también van de la mano. Estas cosas nos indican una reorientación interna de la vida hacia el servicio a otros y hacia la gloria de Dios.  La Salvación reemplaza alienación por reconciliación, odio por amor, y  maldad por rectitud.  Una de esas verdades no negociables es que al penitente le han sido perdonados sus pecados.  Es entonces cuando nuestras vidas están encaminadas a la imitación de Cristo.  Nuestra tarea en el cuerpo de Cristo es llamar la atención hacia esta verdad a los nuevos en la fe. Es importante abrirnos  paso con conciencia hacia esta enseñanza hasta que estemos seguros en ella.  Esto puede significar leer y estudiar la gran cantidad de escritos, incluyendo algunos de los clásicos Cristianos.  Si al haber logrado esto, uno encuentra imposible aceptar la interpretación de la Escritura sobre este particular de trabajar en pro de la paz, será mejor encontrar otro compañerismo que se conforme a otro punto de vista.  Existen ciertos aspectos dentro de la doctrina de los Amigos en los cuales hay una gran libertad de conciencia, pero este aspecto no es uno de ellos, puesto que ilumina nuestro entendimiento sobre el trabajo y el poder del Espíritu Santo en un santo vivir.  Dios se describe Asimismo con una palabra: Dios es amor.  Esto es una parte central de nuestro entendimiento del Evangelio.

Los cambios angustiantes que esta doctrina trae a nuestro entendimiento de fe y práctica Cristiana no pueden ser minimizados.  Nos encontramos ante preguntas difíciles.  Tal vez una palabra de testimonio personal es apropiada.  Como objetor de conciencia durante la Segunda Guerra Mundial, las presiones de tomar tal posición son recordadas vívidamente.  No hay respuestas preparadas respecto a las soluciones políticas que son requeridas, pero uno debe regresar a su relación con Cristo. ¿Puede uno ser responsable de tomar la vida de otro? ¿Especialmente en una guerra en donde con frecuencia aquellos que son asesinados, mutilados, o lesionados son tan inocentes como tú?  El vivir fuera de los Estados Unidos por varios años me ha dado un sentido profundo de patriotismo y amor por los valores de las libertades y por las bendiciones disfrutadas de las cuales no me había percatado.  Más allá de esto se encuentran las implicaciones en cuanto a la consistencia en el pago de los impuestos destinados a la guerra, participando directamente con las industrias relacionadas con el ejército y con todo el involucramiento dentro de una sociedad no gobernada enteramente por principios Cristianos.

La iglesia no está en posición de  imponer reglas rígidas con respuestas detalladas a cualquiera de estos factores, sino más bien urge a esperar en el Señor en el espíritu de obediencia para buscar Su guía en nuestro vivir Cristiano. Algunos con una clara conciencia, toman una posición diferente. No estamos para sentarnos y juzgar, sino para aceptar y orar por todos los que honestamente están tratando de servir al Señor.

Ha sido mi responsabilidad  enfrentarme a juntas de reclutamiento de Servicio Selectivo  al lado de otros, presionados  a responder a preguntas tales como: ¿Qué harías sí tu casa fuese atacada y tu hermana o tu madre fuesen violadas? “¿Te mantendrías al margen permitiendo que tu familia fuese asesinada?”  Mi única respuesta es que no lo sé, que sólo puedo confiar en el Señor para darme fuerza cuando sea necesario.  Ciertas experiencias como misionero se asemejan a estas espantosas amenazas, y la paz de Dios en tales experiencias fue preciosa y poderosa.  También sé que otros misioneros han sido asesinados.  Desde luego que es bastante importante que nuestra respuesta provenga de nuestra fe Cristiana, y no sea producto de la cobardía.

Se ha hecho más obvio en nuestros días el que nosotros y nuestra nación  hacemos bien en regir nuestras vidas por principios Cristianos y por la verdad. Sin embargo, el pecado y la virtud son términos muy abstractos.  Consecuentemente algunas veces los pecados tienen que ser escritos en formas específicas.  Los pecados tuvieron este tipo de trato en el Antiguo Testamento: lenguaje sucio, abuso de los días santos, falta de respeto a los padres, asesinatos, adulterios, robos, mentiras, falsos testimonios.  Yendo al Nuevo Testamento encontramos la lista de pecados que el Apóstol Pablo describe, la cual es conocida por la iglesia: fornicación, impureza, indecencia, idolatría, y brujería, disputas, contenciones, envidia, odio, ambición egoísta, intrigas, celos, borracheras, orgías, y cosas semejantes. Gálatas 5: 19- 20. Los portavoces de Dios a través de los años desde el profeta Jeremías hasta Juan el Bautista han sido específicos.

Las preguntas que hoy en día enfrenta la iglesia al leer la carta y sentir el espíritu de la enseñanza de Jesús, son con respecto a si la lista de pecados es completa y congruente o no. Estos no parecen ser tan claros en el Antiguo Testamento, más la venida de Cristo, tal y como fue profetizada, parece haber hecho más claros el intento y los planes de Dios para la humanidad.  Dada la mentalidad que hoy tiene un gran segmento de la iglesia evangélica en el fuerte espíritu nacionalista, tenemos que regresar a la Palabra y al testimonio de  Cristo.  Existe una mejor forma de expresar nuestro patriotismo que dependiendo en la fuerza de los mísiles militares; en verdad existe una forma mejor de expresar nuestra fe que el intento de “venganza” en nuestras relaciones personales y en la iglesia.  “El evangelio de paz y el poder de Dios,” son realidades significativas  para ser incorporadas dentro de  nuestra manera de vida.

Un pacificador es uno de quien se pueden decir dos cosas: primero que, él piensa como Cristiano, y en semejanza  a Cristo.  Lo cual se pone de manifiesto al contar con una amorosa disposición, con una mentalidad de apertura a Dios y con amor para nuestros prójimos… y para nuestros enemigos.  Para ser este tipo de persona se requiere en primer lugar, tener una nueva visión de uno mismo o una misma, porque sólo con un corazón puro, unido y limpio podemos ser aptos. ¿No es éste el  problema frecuente? ¿Qué me ocasionará? ¿A mis derechos? ¿A mi felicidad? ¿A mi familia? ¿Es esto justo para mí?  En estas reacciones se encuentran los ingredientes de guerra.  El pacificador es aquella persona que diariamente es gobernada por el Señor.  No tenemos que preguntar más el por qué las cosas son como son en el mundo.  Lo sabemos.  “El espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia” está en control.

Segundo, el pacificador no solamente tiene una nueva visión de sí mismo, sino una nueva visión del mundo.  Esto llega a ser la mayor preocupación del pacificador, no sólo para trabajar en pro de la paz, sino para ver a Dios glorificado en el mundo.  Esto sucede en muy variadas formas.  Se da en el cumplimiento de la Gran Comisión “enseñándoles todas las cosas que os he mandado.” Y esto es solamente posible “recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo.” (Hechos 1: 8) Solo con Su presencia y con Su poder es que las Bienaventuranzas se hacen realidades vivientes.  Esta es nuestra posición como principio doctrinal.  Nosotros no estamos hablando de una filosofía política, ni de buenas resoluciones, ni de un entrenamiento para tener un carácter admirable, Nuestras convicciones nacen del trabajo del Espíritu Santo en el bautismo de un corazón limpiado supernatural y milagrosamente por la sangre de Cristo.

Existe una expresión Cuáquera que dice  “Hay algo de Dios en cada hombre.”  El punto de vista de que todos son buenos y sólo necesitan tener la chispa de bondad avivada se queda corto al pensar en la necesidad de un nuevo nacimiento espiritual, sin dejar de reconocer la verdad respecto a lo sagrado de la vida humana en cada individuo.  Hay algo dado en la imagen de Dios que nosotros no nos atrevemos a destruir ni en nosotros ni en otros.  Y destruir a otros o despreciarnos a nosotros mismos nos impide encontrar a Dios y la llenura de Su plan redentor.

“Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones,” (Colosenses 3: 15). Es nuestro mas grande privilegio día a día.  La belleza de esta verdad es que Dios está trabajando en nuestros corazones y en nuestras mentes.  ¡Decir que esta doctrina o este énfasis doctrinal es demasiado para mí, que yo no puedo con él, es responder correctamente!  Es allí cuando rendimos nuestro ser al Señor para que Él haga en nosotros y con nosotros lo que Él puede hacer.
“La Paz sea con todos ustedes.”

 

Capítulo V
Discerniendo el Sentir de la Junta

Es un poco parecido al equipo mecánico en mi carro, o en mi refrigerador.  ¡No se le pone mucha atención hasta que se descompone, entonces somos conscientes de lo importante que es que trabaje!  Las formas rutinarias de dar mantenimiento también son importantes, y con frecuencia  al descuidárseles descubrimos que los malos funcionamientos mecánicos son detectables, ya sea para descartarlos ó descubrir que algo “dentro de ellos” se desgastó.

Cuando la iglesia esta “funcionando” bien, creciendo, trabajando, y adorando a Dios en armonía, no se pone mucha atención a cómo la “junta de negocios” se desarrolla.  Puede que haya preguntas curiosas de parte de los nuevos, especialmente de aquellos que vienen de otra denominación que conduce los asuntos de la iglesia de una manera muy diferente, o de alguien que es activo en la vida de organizaciones comunitarias que hacen de las “Reglas de Orden de Roberto”  (Robert’s Rules of Order) una herramienta útil y necesaria
[NOTA:  La primera edición de las Reglas de Orden de Roberto fue realizada en el año de 1876 en Inglaterra. Las Reglas de Orden de Roberto han sido una autoridad a través de los años basadas en el Procedimiento Parlamentario. Han sido utilizadas por organizaciones no legislativas. Estas reglas fueron escritas por el Ingeniero del Ejercito Americano Henry Martyn Robert. Quién fue además el autor  de Parliamentary Practice (1921) Practica Parlamentaria (1921) y Parliamentary Law (1923)  Ley Parlamentaria (1923). Parecido a la mayoría de los textos parlamentarios americanos, el procedimiento de Roberto se basa en las Reglas de Casa, las cuales a su vez se derivan de la Ley Parlamentaria Británica. Muchas organizaciones a través del mundo, tienen procedimientos basados en las leyes parlamentarias Británica y Americana.]
Pero lo que muchos dan por sentado en la conducción de los negocios puede llegar a ser motivo de sospecha o de abuso cuando una decisión “importante” surge en la iglesia – como puede ser el cambio de pastores, la entrada a un programa de servicio, o la planificación de un presupuesta. Repentinamente el enfoque de atención se centra en cómo decidimos acerca de estos asuntos, y también sobre las razones del “sistema” de los Amigos en el proceso de toma de decisiones local o denominacional.

¿Es esto una doctrina? ¿Es útil? ¿Práctica? ¿Correcta? ¿O es sencillamente una curiosidad anacrónica de los Cuáqueros que está desgastada o es impráctica?  Como una práctica normal nosotros no votamos; no levantamos mociones y las secundamos en una sesión de negocios de la iglesia, no tenemos campañas para ocupar puestos… y además utilizamos varias expresiones que parecen inentendibles idiomas extranjeros tales como “discerniendo el sentir de la junta”, “aprobado”, o esperamos sin pronunciar palabra reflexionando sobre un asunto hasta que el “clerk” (presidente) aparentemente decide que el asunto ha sido resuelto y lo dice.  Para aquellos no familiarizados con el procedimiento puede ser confuso.  Puede ser frustrante si se percibe que no está funcionando bien cuando algo “anda mal,” lo cual es otra manera de describir la desunión en el cuerpo de la iglesia.

Para acercarnos a este asunto positivamente es importante primero dirigir nuestra atención a ciertos conceptos básicos de lo que la iglesia realmente es y no a no contar con las Reglas de Orden de Roberto. ¿Cómo difiere esto de otras organizaciones en las cuales estamos involucrados? ¿Por qué?  Esto es muy diferente de intentar determinar por qué somos diferentes.  Como cuestiones distintivas examinadas, esto no es como si los Amigos trataran de ser únicos tomándolo como una especie de meta; por el contrario, es una respuesta práctica a una interpretación escritural de la verdad discernida examinando como la iglesia es diseñada en el Nuevo Testamento.

Así que, regresemos por un momento para mirar a la Iglesia, no sólo a los Amigos como denominación.  La Iglesia no es parecida a cualquier otra organización o agencia.  La Iglesia tiene un propósito único para su existencia. Jesús declaró dirigiéndose a Pedro y a los otros discípulos “Edificaré mi Iglesia” Mateo 16: 18. Muchos volúmenes han sido escritos respecto a si la iglesia de tal declaración iba a ser construida sobre Pedro mismo o sobre una fe expresada por Pedro; “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.”  Los Amigos comparten la convicción, con otros Protestantes de que la Iglesia es construida sobre el Cristo que Pedro reconoció.  Esta es una verdad profunda la cual es sagrada y eterna.  Esto significa que el acercamiento de uno al propósito y al funcionamiento de la Iglesia es hecho reverentemente, en oración, jamás caprichosa u ocasionalmente.

La iglesia organizada utiliza a la gente y a los métodos de la sociedad en general pero está fundada sobre una base espiritual.  Todo lo que sucede en la vida de la iglesia brota de la adoración, nuestra interacción y la guianza de Dios a través del Espíritu Santo. Las decisiones, la acción, la adoración, las sesiones de negocios, y todos los ministerios de cualesquier naturaleza serán bajo la guianza de Cristo y la autorización de Su Espíritu.

En términos prácticos, esto significa entonces, que los pastores, los presidentes de juntas, los comités, las decisiones, y los programas son espiritualmente inspirados bajo la guía del Señor.  De acuerdo a esta premisa, la misma nos conduce a un acercamiento específico sobre como las decisiones pequeñas y grandes (desde nuestro punto de vista, aunque todas las decisiones pueden ser espirituales en naturaleza), se logran bajo la guía del Espíritu. ¿Cómo se disciernen las mismas? ¿Cuál es la mejor forma de hacerlo, a través de votos mayoritarios o a través de procedimientos de gobiernos democráticos? ¿O existe una forma mejor?

Ya se ha explicado que el pastor, o cualquier otra persona en la iglesia, es un ministro, dotado por el Señor para honrarle y servirle a Él y para vivir una vida de preocupación amorosa por otros.  Nadie tiene poderes autocráticos.  Cada Cristiano tiene el privilegio de hablar en la adoración cuando es dirigido por el Espíritu, aunque algunos están especialmente dotados para predicar, enseñar, o administrar al dárseles la oportunidad.  Esto es igualmente cierto en una junta donde se toman las decisiones de negocios.  La expresión “reunión de adoración para la conducción de los negocios” describe esto.  Todas las acciones tomadas se convierten en una extensión de la experiencia de adoración.

Para constatar cómo sucede esto, es lo mas útil mirar con detenimiento como  fueron hechas las decisiones de la iglesia en el Libro de los Hechos.  Sería bueno recordar que la comunidad Cristiana que se estaba desarrollando funcionó mucho antes que Las llamadas Reglas de Orden de Roberto fuesen instituidas.  El modelo de la iglesia no es el de  “la municipalidad,” o cualquier otro sistema similar, aunque estos modelos funcionan bien al cumplir los propósitos para los cuales  el gobierno o el grupo de acción son necesarios en la mayoría de las organizaciones.  Sin embargo, hay aquellos que han experimentado en organizaciones seculares un abordamiento de “consenso” para la toma de decisiones, creyendo que el mismo a menudo  ocasiona menos divisiones y da más libertad en el intercambio de ideas.

Uno se maravilla del “poder” de la iglesia primitiva.  Este poder vino no del modelo de “la estructura de poder” común con el cual estamos familiarizados, sino del poder de Dios sobre todo. Cuando la iglesia está en un total acuerdo uno con el otro, y con el Espíritu Santo, no hay casi nada que no pueda hacer.  El trabajo del Señor se convierte en testimonio de belleza, amor, y poder.

Por contraste, consideren la devastación y el daño que se produce cuando la gente de Dios discute (¡pelea!) en la iglesia.  Si cuando los asuntos tienen que ser resueltos, se presentan desacuerdos y conflictos de individualidad, estos pueden ser llevados al control del Espíritu Santo y armonizados en un acuerdo unánime a través de Su guía.  Las divisiones, la discordia, y el “espíritu partidista,” aunque sea mínimo, amenazan la estabilidad de la iglesia y la armonía.  En un clima de desunión, todo tipo de problemas surgen.  Cuando una iglesia es gobernada por bien, mayorías ó minorías en lugar de ser gobernada en un sentido de unidad en el Espíritu, el “rebaño” es vulnerable, algunas veces es devastado por el enemigo. Viendo que los métodos humanos dividen congregaciones, fragmentan compañerismos, y alienan Cristianos, ¿Se puede confiar en ellos como el plan de Dios para la toma de decisiones en la iglesia?

No sólo los Cuáqueros han encontrado que la iglesia no debe operar como un negocio ni ser manejada como una rama de gobierno.  La revista Moody Monthly recientemente publicó un artículo escrito por un pastor bautista titulado “¡Detengan el Voto- están haciendo naufragar a mi Iglesia!” Él insiste que Dios ofrece un camino mejor.  Por precepto y ejemplo, Dios ha diseñado otro patrón para guiar a Su iglesia que se convirtió en el procedimiento establecido para avanzar en unidad y alcance en el Nuevo Testamento.

Otro ejemplo contemporáneo de esto es encontrado en una Iglesia de la Comunidad cerca de Portland, Oregon, cuya membresía es cerca de mil y cuenta con varias iglesias – hijas.  El pastor anunció en una Conferencia de Crecimiento de la Iglesia: “Hemos aprendido más de los Cuáqueros, que de otros grupos acerca del secreto de la unidad y el crecimiento de la iglesia.  Nunca votamos en nuestras sesiones de negocios.  Esperamos hasta que somos guiados en unidad total por el Espíritu del Señor.” Él pastoreó esta iglesia por más de 25 años.

La unidad es más que un mero ideal.  La armonía en una iglesia es más que una simple emoción derivada de una nueva experiencia.  Esto refleja la presencia del Señor entre nosotros, ya que la sabiduría y la luz vienen de Él.  Desde luego que debe ser dicho claramente que no es el “sistema” el que trae unidad, sino el Señor.  Y un sistema de no votación que no está sometido al Espíritu en humildad y obediencia por todos los que están involucrados, falla en liberar el poder y el amor que caracterizó a la iglesia primitiva, o cualquier otra iglesia, en su mejor desenvolvimiento.

El tan llamado “procedimiento democrático” es preferido en el gobierno civil por sobre el dictatorial.  Pero en la iglesia, nuestro “dictador” es el benevolente, todo sabio, tierno, comprensivo,  entendiendo Uno que usa instrumentos y habilidades humanas para cumplir Su propósito humano, en tanto que sus seguidores  finitos están bajo Su liderazgo.  Un procedimiento verdaderamente democrático requiere por lo menos de un sistema bipartidista.  Esto no puede ser propuesto seriamente como un buen modelo para una iglesia local, aunque frecuentemente se ha insistido en ello.

La votación, entonces es una invitación a la división.  Cuando se lleva a cabo una votación, alguien pierde. ¿Es esto bueno?  El plan de la boleta secreta, asumido por algunos como la máxima forma para una honesta expresión de la gente, simplemente da lugar al anonimato, no a la unidad.  Cuando tal procedimiento es puesto en práctica en la iglesia, los Cristianos sensitivos y discernidores, con frecuencia regresan a sus hogares confundidos, y algunas veces enfermos por lo que han experimentado.  Este no es un buen substituto para seguir los dictados del Espíritu.

Sin lugar a dudas, algunos de los que leen esto, que han estado muchos años en la Iglesia de los Amigos, están pensando, bueno, ésta no es la manera como se hace en mi iglesia, aún y cuando hemos intentado la toma de decisiones sin votar.  Debe de reconocerse que la no – votación automática tampoco es la respuesta.  Hay un más profundo principio espiritual que tiene que ser descubierto.  Uno podría también observar que muchos matrimonios parecen no estar funcionando bien, pero no es la idea del matrimonio la que está mal, sino que el matrimonio no está siendo propiamente practicado por la pareja.

Se ha declarado que, en la iglesia Cuáquera se cree,  dos tipos de asambleas sean las deseables: las reuniones de adoración que tienen que ver con el ser, y las juntas para la transacción de los negocios que tienen que ver con el hacer.  Lo que está implícito en la adoración se hace explícito en la acción.  La estrategia del procedimiento organizacional de los Amigos está diseñada para canalizar las preocupaciones y testimonios Cristianos individuales hacia una posición elevada, es decir, de una persona a través de la iglesia local, a la junta anual, y al mundo, como puede ser intentado apropiadamente.  Esto, obviamente, es muy diferente de un “sistema jerárquico” estrictamente observado.  Cuando sólo la autoridad de una persona, o la decisión unánime de un grupo es reconocida, la supremacía de una mayoría por sobre una minoría está completamente disculpada.  Lo que realmente se quiere es discernir la voluntad de Dios.  Y Dios no está dividido.  Votando o politizando solamente pone en evidencia el tamaño de una división sobre un asunto en particular.

Antes de seguir analizando las formas específicas en las cuales la reunión de negocios de los Amigos funciona, es interesante descubrir como el procedimiento se desarrolló históricamente.  Primero, las juntas de adoración Cuáqueras en donde se condujeron negocios y se tomaron decisiones, fueron para cuidar de los pobres, los enfermos, y los prisioneros.  Se nombraron comités, se recabaron fondos, y se dictaron planes sobre como manejar estos asuntos… no en un tiempo diferente ni en un lugar diferente, sino directamente de la adoración júntos.  El mismo principio sigue funcionando al cuidar de los asuntos de la iglesia, pero desde luego es más complejo sino es que más íntimamente trágico como lo fue en otros tiempos.  Reportes financieros, contabilidades, acción de comité, planeación departamental, y presupuestar para misiones, esfuerzos evangelísticos, ministerios para jóvenes, programas de música, preocupaciones sociales- de hecho, toda la gama de una iglesia bien organizada es revisada y promovida en un espíritu de adoración (en sesión) dedicado a la conducción de los negocios.  Este modelo es usado por los comités administrativos locales de la iglesia y por otros comités.  Esta filosofía básica y el principio operativo de una profunda conciencia espiritual a través de una simultánea dependencia individual y de grupo en la guía del Espíritu es una práctica y herencia sostenida en una confianza sagrada.

“En nuestras juntas para los asuntos de la Iglesia los negocios no deben ser dejados a unos cuantos. Se trata de tener reuniones en el Espíritu de Cristo para la totalidad de su Membresía.” Esta es una cita de una de las cartas de George Fox a William Penn.  Penn mismo declaró: “Ninguno preside a la manera de las asambleas de otra gente; siendo sólo Cristo  su presidente, se complace de mostrarse en sabiduría en cualquiera de los miembros o en muchos mas [miembros]… para llegar a una firme unidad de convicción…”  En 1725 el Cuáquero Thomas Chalkley escribió, “Considerando el gobierno de la Iglesia de Cristo, de la cual Él es la cabeza santa y el dador de la ley… nosotros estamos para buscar y esperar  el consejo y la sabiduría de Él en todas nuestras juntas mensuales y trimestrales para el beneficio de nuestra Sociedad (Cuáquera)… El Espíritu de Cristo debe gobernar la Iglesia de Cristo.” Nuevamente George Fox parece resumirlo al decir: “Los Amigos no son como una compañía de gente interesados en los negocios de la parroquia o de la aldea, sino más bien (son) un grupo interesado en esperar en el Señor.” (Del Diario de George Fox y de los Escritos de William Penn en Algunos Frutos de la Soledad.) (George Fox´s Journal, and William Penn’s writings in Some Fruits of Solicitude.)

Más importante que la historia Cuáquera son los ejemplos de la toma de decisiones observados en las Escrituras.  Cómo funciona la toma de decisiones en la iglesia primitiva es mostrado en el libro de los Hechos de los Apóstoles y  en otras partes y merece nuestro cuidadoso estudio.  Ciertamente estos ejemplos no son demasiado idealistas o elevados para nosotros hoy; más bien, son percibidos como la norma para desarrollar estrategias y programas.

Consideren lo siguiente:  “Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer.” 1ª  de Corintios 1: 10.

El Apóstol Pablo anima a lo mismo cuando escribe a otra iglesia: “solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz.” (Efesios 4: 3) “Por lo demás, hermanos, tened gozo, perfeccionaos, consolaos, sed de un mismo sentir, y vivid en paz; y el Dios de paz y de amor estará con vosotros.” 2ª  de Corintios 13: 11. “Finalmente, sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables.” 1ª  de Pedro 3: 8.

Estas repetidas exhortaciones a “ estar en armonía,” a “estar perfectamente unidos en un pensamiento,” a “estar todos de acuerdo,” “estar en un solo pensamiento,” no se dan coincidental ni rápidamente.  Uno observa una espera en oración sin prisa hasta  que estas descripciones pudieran ser cumplidas con precisión.  Con frecuencia, hoy día “breves oraciones de apertura” son usadas en la discusión de las juntas de negocios.  Cuando hay tanto en juego para estar seguros de una completa unidad y armonía, una propia prioritización de tiempo para permitir el esperar en el Señor, siempre es correcto.  Algunas veces es más fácil simplemente designar un comité para recomendar o para votar sobre una decisión.  En tanto que el nombramiento de un destacamento especial ó un comité de estudio es a menudo un procedimiento aceptable, esto no debe convertirse nunca en un trueque para encontrar la voluntad de Dios. El trabajo espiritual es hecho mejor espiritualmente. Este es el punto. Los métodos adaptados o copiados del mundo, sin el sello de la aprobación de Dios sobre ellos, nunca son tan satisfactorios como un acercamiento espiritual.

Antes de examinar algunas situaciones específicas de toma de decisiones como precedentes de la iglesia del Nuevo Testamento atisbaremos en el formato tradicional generalmente seguido en una junta de negocios de los Amigos.

El presidente quien preside después de un periodo de adoración, no en un  devocional “rapidito” o en unos cuantos momentos de silencio, sino más bien dando una oportunidad adecuada para “centrarnos” en un espíritu de comunión- el presidente presentará a la junta una agenda de asuntos para ser considerados.  La agenda se abre y se cierra para revisión y adiciones.  Se da tiempo para una cuidadosa examinación, en la cual todos los miembros que se sienten interesados pueden expresar un juicio que puede ser oído.  Es apropiado insistir que todos hablen y respondan de alguna manera, aún si no tienen un interés específico en el tema tratado para que los Amigos sepan que ellos no tienen interés en el asunto.  Si en el curso de la reunión, el presidente discierne que se lleva mucho tiempo en argumentos no productivos, él o ella debe llamar a un tiempo de espera delante del Señor, o a la posposición de la decisión. Cuando es notorio para el presidente que la junta ha llegado a un acuerdo, él o ella declara claramente lo que parece ser “el sentir de la junta.” Si los miembros entonces dan su aprobación a la declaración del presidente con el simple pronunciamiento de “aprobado” o con una inclinación de la cabeza, entonces se escribe y se lee una minuta delante de la junta.  Subsecuentemente se cuida que se notifique a aquellos que están involucrados en las acciones, quienes pudieron haber estado ausentes de la junta en el momento en que la decisión fue tomada, los cuales son hechos conscientes de las acciones aprobadas.

El grado de unidad necesaria para una decisión depende en cierta forma de la importancia de la pregunta y del carácter y la profundidad de sentimiento de aquellos que al parecer se oponen (o están intranquilos) con la tendencia general de las opiniones expresadas.  En asuntos rutinarios, muy poca o ninguna expresión es necesaria.  Aún el silencio puede dar el consentimiento.  Pero, en asuntos más importantes, se cuida de asegurar la total participación de todos los que están presentes.

Una minoría opositora, aún y cuando sea pequeña, no es desatendida.  El “peso” de un miembro de la junta en la determinación de una decisión depende de la confianza que la junta tiene en la validez de su juicio.  Sobre algunos temas, ciertos Amigos son más conocedores que otros.  Sobre un problema financiero, la opinión de un financiero podría determinar el sentir de la junta, aunque su opinión podría poseer menos peso en otro asunto.  Dios utiliza la pericia de cualquier discípulo si este está dedicado a Él a través de la vida y el trabajo de la iglesia.

Si un individuo trae una inquietud a la junta, mucho depende del grado en el que la inquietud le ha tomado a él o a ella.  Si la inquietud es sostenida profundamente o es traída vez tras vez a pesar de la previa inactividad o aún de la oposición, la junta puede finalmente ceder aunque cierto grado de duda fuese sentido al principio por algunos.

Si existe una seria diferencia de opinión en un asunto que no puede ser pospuesta, la decisión puede ser delegada a un pequeño comité.  No es infrecuente que una minoría retire su oposición para que la junta pueda llegar a una decisión.  Sin embargo, es sorprendente como es obtenida una unidad real, a pesar de que las discusiones en las primeras etapas muestran una amplia variedad de opiniones, o de división pronunciada.

Si el método Cuáquero para llegar a decisiones no tiene éxito, la dificultad generalmente se debe a la participación de algunos miembros que no han alcanzado la correcta actitud de mente y corazón.  Personas dogmáticas que hablan con un aire de irrevocabilidad o asumen el tono de una persona en debate determinada a ganar pueden ser un serio obstáculo.  La elocuencia para apelar sólo a la emoción queda fuera de lugar.  Aquellos que vienen a la junta no tanto para encontrar la voluntad de Dios sino para ganar la aceptación sobre sus propias opiniones pueden darse cuenta que sus puntos de vista llevan poco peso.  Las opiniones deben ser siempre expresadas con humildad y tentativamente en la aceptación de que ninguna persona ve la verdad total, y que la junta por entero, como el Cuerpo de Cristo, puede ver con más exactitud que lo que una persona puede ver, cualquier parte de la totalidad.

Algunas veces funciona así: Al hablar Smith, después de Jones, Smith considera la opinión de Jones.  Brown pudiera seguir con una declaración que probablemente hubiera sido diferente si es que Smith como Jones no hubiesen hablado.  Cada miembro de la junta reconoce a otros sinceros miembros que tienen por lo menos algo de inspiración.  Finalmente se toma una decisión la cual recibe la aprobación de todos.  Entonces un buen número de personas dice “aprobado,” “yo estoy de acuerdo,” o alguna otra expresión equivalente.  El resultado es más que meras dinámicas de grupo o diálogo cortés, aunque el Espíritu puede utilizar ambos.

Lo ideal de todas las discusiones de negocios es llegar a una acción unificada como un sentido de la guía del Espíritu Santo.  Si esto puede ser encontrado sin división y en la calidez de una guía espiritual, el ideal es concretizado.

Este método no resulta un compromiso.  Un compromiso parece no satisfacer por completo a nadie.  El objetivo del método Cuáquero de negocios es descubrir la voluntad de Dios, la cual si es reconocida y aceptada satisfará a cada persona más completamente de lo que satisfizo cualquier otra posición previamente sostenida. Cada uno puede entonces decir, “Aquello es lo que realmente quería, pero no me di cuenta.” Este abordamiento a la toma de decisiones intenta producir una síntesis de la acción y la inquietud, en las cuales cada parte hace algunos ajustes a la totalidad, y como en toda vida, el todo es más que la suma de las partes.  Una nueva visión emerge a través de la búsqueda de la dirección del Señor, y cuando la junta es una en este propósito, se encuentra la respuesta.  Esto es un logro.  Cada punto de vista parcial, fragmentario, contribuye al punto de vista general.  El nuevo miembro es animado a estudiar este plan y a aprender a través de la preparación de un corazón humilde y un pensamiento lleno de oración a cómo contribuir efectiva y cooperativamente en la búsqueda fructífera de la voluntad de Dios en los asuntos de la iglesia.

Sin embargo el logro de este tipo de unidad dentro de la iglesia no es lo mismo que uniformidad.  La unidad es espiritual; la uniformidad es mecánica.  Por esta razón debe ser difícil, y con frecuencia lo es, descubrir una imagen distintiva de la Iglesia de los Amigos.  Como ven, todos somos individuos determinados a ejercitar los dones de Dios en las personalidades únicas que nos han sido dadas, y en la iniciativa individual que viene de Dios.

Con este repaso de la junta de negocios Cuáquera sobre los “cómos” y los “por qués” regresemos a unas fascinantes e impresionantes historias del Nuevo Testamento en donde se trabajó en decisiones difíciles en la iglesia.  Aquí tenemos una.  Un dilema se ha originado (un problema a resolver): dos opiniones doctrinales opuestas de dos grupos Cristianos en donde ambos están seguros que tienen la verdad revelada de Dios.  Esto no es solamente Smith en contra de Jones, sino Smith y Jones insistiendo en que ambos están hablando a nombre de Dios. ¿Quién puede discutir eso?  El primer round  ha sido un acalorado debate en el cual cada lado trató de convencer al otro lado de sus errores, sin éxito. Hubo una manera de salir de este estancamiento; ellos tuvieron que ir a la “Junta Anual” en Jerusalén en busca de una decisión. (Estamos en deuda con Charles A. Beals por este ejemplo, primero preparado como un ensayo para una reunión de ministros Cuáqueros y después publicada en (The Evangelical Friend, July, 1982). (El Amigo Evangélico, Julio, 1982.)

Hechos 15: 1- 3 marca el escenario:

“Entonces algunos que venían de Judea enseñaban a los hermanos: Si no os circuncidáis conforme al rito de Moisés, no podéis ser salvos.  Como Pablo y Bernabé tuviesen una discusión y contienda no pequeña con ellos, se dispuso que subiesen Pablo y Bernabé a Jerusalén, y algunos otros de ellos, a los apóstoles y a los ancianos, para tratar esta cuestión.  Ellos, pues, habiendo sido encaminados por la iglesia, pasaron por Fenicia y Samaria, contando la conversión de los gentiles; y causaban gran gozo a todos los hermanos.”

Esta es una situación seria.  Algunos Cristianos Judíos fueron enviados de Jerusalén para aconsejar a los hermanos de la Iglesia de Antioquía que habían sido engañados y por ende estaban perdidos espiritualmente, ya que, ellos decían que la salvación se basa en el creer en Cristo y en la circuncisión de acuerdo a las enseñanzas de Moisés. ¿Cómo puede tal diferencia en teología ser resuelta por una junta de mentes sin comprometer la verdad bíblica ni la lealtad a Cristo?  Cuando hombres fuertes tales como Pablo y Bernabé, quienes con su celo misionero, no están de acuerdo con otros que tienen tanto celo como el de ellos, la armonía de la iglesia seguramente es amenazada.

Un análisis posterior del argumento nos conduce a la conclusión de que ambos están de acuerdo en que, uno debe creer en Cristo para ser salvo, y que la circuncisión por sí sola no puede asegurar la salvación.  Aquello fue bueno y justamente el primer paso hacia la solución. Otro factor favorable fue el que ambos grupos aparente y fervorosamente quisieron la voluntad del Señor, y también el que los Judíos y los Gentiles fueran salvos.  Así que, aún en lo que se presenta como un callejón sin salida, se encuentran muchos puntos de unidad como pasos iniciales hacia la resolución de las diferencias.

Regresando a la historia como se desarrolla en los siguientes versículos, uno tiene la impresión de que una junta de asamblea ha sido convocada:

“Y llegados a Jerusalén, fueron recibidos por la iglesia y los apóstoles, y los ancianos, y refirieron todas las cosas que Dios había hecho con ellos.  Pero algunos de la secta de los fariseos, que habían creído, se levantaron diciendo: Es necesario circuncidarlos, y mandarles que guarden la ley de Moisés.” Hechos 15: 4-5.

Los misioneros que regresaban están haciendo sus reportes. Al estar desarrollándose la junta, una facción organizada de la iglesia, conformada por Fariseos que se habían convertido en creyentes,  que con toda probabilidad había enviado la delegación de Antioquía, llegó a estar tan enojada y preocupada que hizo una protesta pública.  Ellos declararon que los Gentiles, aún los creyentes, no podrían ser salvos, sin haber sido primero circuncidados.

Aquí llegamos al meollo del asunto en la toma de decisiones.  Si la junta pública terminó en un alboroto o no, el registro no nos lo dice, pero fue evidente para todos, que este asunto debía  solucionarse, de manera que se convocó a una junta de negocios.

Y se reunieron los apóstoles y los ancianos para conocer de este asunto.  Y después de mucha discusión, Pedro se levantó y les dijo: Varones hermanos, vosotros sabéis como ya hace algún tiempo que Dios escogió que los gentiles oyesen por mi boca la palabra del evangelio y creyesen.  Y Dios, que conoce los corazones, les dio testimonio, dándoles el Espíritu Santo lo mismo que a nosotros; y ninguna diferencia hizo entre nosotros y ellos, purificando por la fe sus corazones.  Ahora, pues, ¿por qué tentáis a Dios, poniendo sobre la cerviz de los discípulos un yugo que ni nuestros padres ni nosotros hemos podido llevar?  Antes creemos que por la gracia del Señor Jesús seremos salvos, de igual modo que ellos.”  Entonces toda la multitud calló, y oyeron a Bernabé y a Pablo, que contaban cuán grandes señales y maravillas había hecho Dios por medio de ellos entre los gentiles. Hechos 15: 6- 12.

Ahora, la junta de negocios se desarrolla.  “La Asamblea completa” estaba allí.  La junta principió con el debate.  La Versión de Phillips lo acota: “después de un exhaustivo debate”; la versión (Standard Revised Version) (Versión Revisada Estándar) dice que hubo “mucho debate” la versión (The Jersualem Bible) (La Biblia de Jerusalén) lo tiene así: “después que la discusión duró un largo tiempo.”  Leyendo entre líneas, por ambos lados han sido expresadas muy fuertes opiniones, sólo para lograr llegar a un punto muerto.

¡Es casi humorístico, y ciertamente sorprendente, que durante toda esta larga discusión, aparentemente Pedro no había dicho una sola palabra! ¡Aquello también debió haber sido el trabajo del Espíritu Santo!  Pedro estuvo escuchando, meditando, esperando, y buscando al Señor para obtener sabiduría.  Finalmente se pone en pie.  Toda la Asamblea lo escucha.  Sin ningún argumento posterior o debate, Pedro simplemente aporta un hecho y una deducción.  El hecho: que cada uno de los presentes supo, que él fue enviado por Dios para predicar a los gentiles (Cornelio fue uno de ellos), y al hacerlo había visto a hombres no circuncidados ser llenos con el Espíritu Santo.  La deducción: es sólo a través de la gracia de Nuestro Señor Jesucristo que tanto Gentiles como Judíos son salvos.  Sin rituales, ni ceremonias; las leyes antiguas no son aplicables ahora.

Siguiendo los comentarios de Pedro, cualquiera en “Toda la Asamblea” tuvo la oportunidad de hablar.  Nadie lo hizo.  Ellos “estuvieron en silencio.” Queda la impresión de lo extraordinario del caso. ¿Qué deben haber estado (todos ellos) pensando?  “Estas explicaciones de Pedro fueron lógicas.  Encuentro una respuesta en mi propio corazón.  Ellos tienen el grupo de la sabiduría divina.”

Entonces Bernabé y Pablo relatan de caso tras caso donde Dios revela Su aprobación de su ministerio tocante a que los Gentiles pueden ser salvos solamente a través de la fe en Cristo Jesús sin el beneficio de los ritos, ceremonias, o costumbres Judías de cualquier tipo.

Recogemos la siguiente escena:

“Y cuando ellos callaron, Jacobo respondió diciendo: Varones hermanos, oídme, Simón ha contado cómo Dios visitó por primera vez a los gentiles, para tomar de ellos pueblo para su nombre.  Y con esto concuerdan las palabras de los profetas, como está escrito:
Después de esto volveré y reedificaré el tabernáculo de David, que está caído; y repararé sus ruinas, y lo volveré a levantar, para que el resto de los hombres busque al Señor, y todos los gentiles, sobre los cuales es invocado mi nombre, dice el Señor, que hace conocer todo esto desde tiempos antiguos.
Por lo cual yo juzgo que no se inquiete a los gentiles que se convierten a Dios, sino que se les escriba que se aparten de las contaminaciones de los ídolos, de fornicación, de ahogado y de sangre.” Hechos 15: 13- 20.

Jacobo, el ahora portavoz, el presidente de la Junta, ha puesto en palabras lo que se ha convertido en el sentir de la junta.  Ellos estaban unidos.  Ahora no estaban debatiendo.  Después de los discursos de Bernabé y de Pablo la asamblea por entero nuevamente permaneció en silencio, incluyendo la secta Hebrea que previamente había hablado muy vehementemente en oposición a los puntos de vista ahora expresados.  No hubo necesidad de votar, todo lo que ahora se necesitaba era alguien que pusiera en palabras lo que era la evidente voluntad de Dios.  Jacobo lo hizo.

Otra decisión significativa siguió hecha por “la iglesia completa”:

“Entonces pareció bien a los apóstoles y a los ancianos, con toda la iglesia, elegir de entre ellos varones y enviarlos a Antioquía con Pablo y Bernabé: A Judas que tenía por sobrenombre Barsabás, y a Silas, varones principales entre los hermanos; y escribir por conducto de ellos… salud… porque ha parecido bien al Espíritu Santo, y a nosotros, no imponeros ninguna carga más que estas cosas necesarias… [Esto se reitera nuevamente como ha sido citado arriba.]

Así, pues, los que fueron enviados descendieron a Antioquía, y reuniendo a la congregación, [en una reunión de negocios de adoración] entregaron la carta; habiendo leído la cual, se regocijaron por la consolación.” Hechos 15: 22- 31.

En un recuento de la historia completa vemos lo que realmente ha pasado. ¿Qué si hubiese sido demandada una votación y llevado a efecto al principio del debate y la discusión? ¿Qué si Jacobo que estaba dirigiendo la junta, hubiese cedido ante la presión del elemento tiempo, decidiendo tomar una decisión arbitraria sólo para ajustarse a la agenda?  ¡Lo qué se le hubiera hecho no sólo a la Iglesia en Jerusalén, sino a la Iglesia Cristiana en Antioquía tal vez impactando a la iglesia hasta el día de hoy!

Después de esperar, después de haber tomado un tiempo adecuado, “toda la iglesia,” no una mayoría de dos tercios, ni una minoría quejosa, ni solamente el pastor, sino todos los agricultores, trabajadores, amas de casa, todos se sintieron con claridad en la decisión alcanzada.

Un punto más es crucialmente importante.  La crónica continua: “pareció bien al Espíritu Santo y a nosotros.” No fue suficiente tener una mayoría, ni siquiera tener un acuerdo al cien por ciento a menos que el Espíritu Santo pusiera Su sello sobre las acciones y las decisiones hechas.

Esto implica mas que un consenso.  El Espíritu Santo bendice y autoriza cuando una unidad completa es alcanzada.  También, la deliberación por entero fue llevada al cabo en un contexto de adoración.  Escucharon a Dios cuando Él habló al cuerpo.

Una observación posterior sobre el desarrollo completo de la historia.  La decisión final no fue precisamente lo que ninguno de los dos lados había estado diciendo.  La decisión no fue ni “Todos los Gentiles deben observar la Ley de Moisés,” ni “ningún Gentil necesita observar la ley,” asuntos sobre los cuales los dos grupos estaban en conflicto.  La elección de la circuncisión, fue solamente eso, una elección, con la admonición hecha para satisfacer a las conciencias sensitivas de la facción Farisea, a saber la abstención de comer sangre y de las cosas estranguladas además de una clara instrucción no mencionada previamente pero que todos entendieron que estaba bien – que la inmoralidad sexual no es una práctica Cristiana bajo ninguna circunstancia.

Otros ejemplos tan específicos de acciones de grupo a través del mismo proceso que se acaba de describir se encuentran en el libro de los Hechos en los capítulos seis y trece.

Resumiendo un análisis de estos precedentes en la Escritura, se pueden trazar varias conclusiones:

1.  La forma congregacional de gobierno fue utilizada exclusivamente para decisiones pequeñas y grandes.
2.  Los apóstoles y ancianos actuaron como consejeros y guías en sus papeles de liderazgo, pero no funcionaron como obispos o con un poder autoritativo.  Las voces de los “miembros de peso” como Pedro, Bernabé, Pablo y otros en la junta de Jerusalén pudieron haber poseído más influencia que una docena o más de los otros.
3.  No hay indicación de que se efectuó una votación.  La acción se llevó a cabo después de una aprobación al cien por ciento incluyendo la confirmación del Espíritu Santo.
4.  El Espíritu Santo revela Su voluntad tanto a un grupo corporativo como a individuos dentro del mismo grupo.
5.  Ellos corroboraron sus decisiones con la Escritura.
6.  Una minuta de la acción fue preparada por el oficial que presidía y fue leída para su aprobación.
7.  Según fue necesario,  la decisión fue comunicada por escrito a otros Cristianos o iglesias afectadas por la reunión de Jerusalén.

En esta crónica se descubren lineamientos adicionales.  La junta por entero fue conducida en un espíritu de amor, de mutuo respeto y de verdad.  En otra enseñanza dada a la iglesia, hay consejo indicando que esta conducta y actitud es importante: “No reprendas al anciano.” 1ª  de Timoteo 5: l. “Sé amante de lo bueno, sobrio, justo, santo, dueño de sí mismo.” Tito 1: 8. “Amaos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a honra, prefiriéndoos unos a otros… practicando la hospitalidad… estad en paz con todos los hombres… no altivos… no paguéis a nadie mal por mal; procurad lo bueno delante de todos los hombres.” Romanos 12. Estas son cualidades y características que permiten a una junta de adoración proceder armoniosa y efectivamente en la conducción de los negocios.  Cualquier rompimiento en este modelo puede ser dañino a la iglesia en su totalidad.

Es obvio que sólo por la gracia de Dios y el arte aprendido de laborar juntos el trabajo de la iglesia puede ser hecho.  Este es un método para ser aprendido.  Se ha dicho de los Amigos que en nuestra adoración en las sesiones de negocios, “el miembro menor en la iglesia tiene un oficio y es servicial, y cada miembro necesita el uno del otro.” (George Fox’s Journal) (Diario de George Fox.) La Junta Anual o una Junta Regional mayor no existen para ejercer autoridad sobre los grupos pequeños, ni un pequeño compañerismo intenta dominar a un grupo mayor.  Cada uno es un medio y un fin.  La junta anual existe en su extensión para ampliar el límite de actividades que son demasiado grandes para grupos pequeños.  A través de esta las partes constituyentes proveen organización, dirección y dinero para apoyar los proyectos de la iglesia tales como universidades, misiones nacionales y extranjeras, programas juveniles, extensión en la iglesia, acción social, publicaciones- cualquier número de esfuerzos pueden intentarse mediante un esfuerzo cooperativo.  La junta anual también “registra” ministros, expide credenciales para Amigos que viajan, designa comités para resolver una variedad de asuntos e inquietudes más allá del alcance de las  juntas pequeñas tales como los testimonios por la paz, la legislación nacional, los asuntos sociales, el evangelismo, y las publicaciones.

El apóstol Pablo una vez dijo,  “El amor no busca lo suyo.” 1ª  de Corintios 13: 5. Esta es la más elevada fuerza que une dentro de cualquier grupo religioso y la única fuerza real que hará de nosotros una Iglesia Cristiana verdadera , un miembro de iglesia verdadero, o un líder verdadero.  Dios es amor.  En el Evangelio de Juan se nos recuerda nuevamente que “nadie tiene mayor amor que éste, que uno ponga su vida por sus amigos.” Juan 15: 13.

La Iglesia de los Amigos ha sido conocida como una “iglesia de amor.” Si esta fuerza unificadora de obediencia a Cristo, la unidad del amor, y el significado de la verdadera adoración continúan caracterizando nuestro compañerismo, un avivamiento espiritual de la iglesia está asegurado.

“Finalmente, sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables.” 1ª  de Pedro 3: 8.

Estos son más que ideales, son realidades que deben ser experimentadas.

Capítulo VI
Tener Poder
“Pero recibirás poder- habilidad, eficiencia, y poder- cuando el Espíritu Santo venga sobre ti…”
Hechos 1: 8  Versión Amplificada

¿Eres un Cristiano “poderoso”?  Sólo unos cuantos de entre nosotros lo diríamos.  Nos sentimos incómodos al describirnos a nosotros mismos así…  o al describir a alguien más.  Más esto fue lo que Cristo dijo a Sus discípulos justamente antes de Su ascensión: “Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.” Hechos 1:8.

El poder espiritual es misterioso y fácilmente mal interpretado.  Entre los Amigos hablar de ejercitar el poder  aún siendo poder espiritual, nos hace ponernos un poco nerviosos, defensivos, o absolutamente temerosos.  Es muy fácil ajustarse a un status quo espiritual o de iglesia, como lo hicieron los Hijos de Israel al caminar en círculos por cuarenta años en el desierto. O como un querido anciano remarcó después de una entusiasta reunión de iglesia acerca de establecimiento de metas: ¿Pero no entienden?  “¡Las juntas de los Amigos son siempre pequeñas pero combatientes!” Fíjense que podemos quedarnos estancados, paralizados, exhaustos, y desilusionados o acostumbrados a la competencia de la rutina religiosa, que realmente no permitimos que nuestra mente explore alternativas.  El Camino de Jesús es una maravillosa alternativa.

El poder espiritual es difícil de fotografiar, aún con palabras.  Necesitamos modelos.  Afortunadamente el Libro de los Hechos, está lleno de ellos. ¿Nos acordamos de Pedro? ¡Lo conocemos muy pero muy bien!  Su trayectoria a través de los Evangelios es como mirar en un espejo.  Su trayectoria es el fatigoso recorrido de muchos de nosotros.  Ruidoso, arrogante, hablantín, presidiendo muchos comités, siempre en un primer plano, perdiendo el control de su temperamento, negando, llorando, arrepintiéndose, corriendo a la tumba vacía.  Luego, Pedro sale del Aposento Alto en el Día de Pentecostés siendo un discípulo diferente.  Hay un nuevo y sólido centro en su confianza. ¡Poder!  Él, como su Maestro, se convierte en uno que habla con autoridad- con valor a pesar de estar en un lugar prominente dentro de las listas de sus perseguidores, durmiendo entre los guardias de la prisión en lugar de maldecirles.

¡Eso es poderoso! Esta es la diferencia entre una mera propulsión humana dentro del trabajo de la iglesia y la exaltación del Espíritu.  Pero, nosotros con mucho cuidado nos protegemos a nosotros mismos de tal sueño, de esperar lo imposible.  “Espera un Milagro” es un slogan que tomamos prestado, en el cual tenemos que pensar.

Recordemos que nosotros como gente llena con el Espíritu de Dios no debemos ser “conformados al molde del mundo” (Romanos 12: l), lo cual significa no ser moldeados por una mentalidad del mundo materialista, de seguridad a cualquier costo.  El Espíritu Santo, el santificador, el Único que viene con poder sobrenatural  a nosotros tiene una fuerza especial. Atrevimiento, creatividad, confianza, propiedad para un vivir y servir Cristianos, resultado de Su toma de control.  La mayor característica de nuestra fe es Su promesa para hacernos poderosos “hasta el fin.”  Nuestra confianza descansa en el vivo, poder real del Espíritu Santo que se encuentra trabajando entre los Amigos.  No existe limitación para el futuro de los Cristianos.

En el libro de los Hechos, fue prometido poder, el cual vino.  El Señor siempre cumple lo que promete.  “Ellos fueron llenos con el Espíritu Santo… y valor.”  Y, aquella “llenura” tiene una forma verbal especial.  Esto significa una continua, permanente afluencia y salida de poder en proporción directa de estar  especialmente equipado para lo que se necesite.

Sin embargo, es el trabajo de Dios.  Uno no predica, regaña, o avergüenza a otros para tener poder espiritual.  Ni tampoco viene conectándose a una fórmula teológica.  Escuchar que si uno está más comprometido, ora más, trabaja más fuerte, él o ella serán llenos con el poder del Espíritu Santo producen un sentido de cansancio.  Todos estos individuos ordinarios mencionados en el Evangelio, viniendo de Galilea, la mayoría de los cuales no había conseguido títulos, ni gran fama, tenían poder.  Aún la sombra de sus cuerpos proyectada en las calles causó un gran impacto para bien.
Estando convencidos de que los Amigos tienen convicciones basadas en la Verdad y de que los valores Cuáqueros son importantes, puede seguir resultando en un estéril vacío espiritual.  Con todos los beneficios que tenemos de contar con un impresionante pasado y un emocionante futuro sigue siendo posible ser llevados por la corriente de una mera rutina religiosa y tradición a menos que el poder fluya.

¿Han visto la Gran Presa Coulee?  Descrita en un folleto para visitantes como el más grande logro de ingeniería en la historia, esta enorme construcción es un proyecto poderoso.  Pero el poder no reside en las formidables paredes de concreto, ni en el agua agitada de cascada que cae por sobre la enorme barrera contenida en su deposito.  El poder  que proporciona electricidad e irrigación para millones de acres es el resultado de restringir algunas de estas cosas que Dios ha hecho y permitiéndoles beneficiar todos los recipientes del Gran Proyecto Coulee.  El poder esta canalizando y usando los recursos creados por Dios.

Y sin embargo, el poder no es ningún sinónimo de grandeza.  Todos los elementos están disponibles a pesar de su tamaño.  El reto de la industria de hoy es fabricar pequeñas cosas como chips de silicón con bancos de memoria demasiado pequeños para ser vistos pero capaces de contener bibliotecas de información.  Tan importante es ser un chip de silicón como lo es ser un rascacielos.

Se necesita del poder de Dios para poner las cosas en perspectiva.  El Espíritu Santo crea y renueva las actitudes y las formas para expresar Su Verdad a través de la iglesia en la que creemos.  Como ya se ha dicho, la iglesia Cristiana,  es la creación de Dios.  Es Su vehículo elegido, Su camino en cada sucesiva generación para construir el Reino de Dios en expresiones prácticas de Su amor.  A través de Su poder hacemos intentos humanos para satisfacer necesidades humanas. Aunque creemos que todo en la vida puede ser sacramental,  no estimamos los modelos en los cuales organizamos nuestras vidas o nuestra iglesia como incambiables o sacrosantos.  El Cuaquerismo es perfeccionista en teología en el sentido que nuestros corazones pueden ser perfectos hacia Dios.  Pero la iglesia no es servida ni honrada con lo ya-perfeccionado.  Es Henry Nouwen quien dice, “Crecer es cambiar, y ser perfecto es cambiar con frecuencia.”

Hemos descrito nuestra creencia en el ministerio universal de todos los Cristianos,  sin embargo hemos descubierto muchos errores humanos y fragilidades en el ejercicio de estos ministerios.  Por lo tanto, no estamos demandando un poder más grande en otros que el poder que esperamos en nosotros mismos.  Otra definición de poder espiritual es la influencia que uno tiene en las vidas de otros. Más aún, es un canal a través del cual fluyen la dirección, la sabiduría, el consejo, y los llamamientos del Espíritu Santo.  Significa que cuando esto acontece nuestras vidas bendicen, exaltan, y ayudan a todos aquellos que tocamos.  Esto es algo sagrado, pero pasa.

Por esta razón este estudio completo de quienes somos como Amigos es importante.  Confiemos en que inspirará a una búsqueda de la visión de nosotros mismos, y de nuestra iglesia, por el mundo la cual nos guiará.  A menos que nuestras creencias nos informen, nos inspiren, y nos muevan a la acción, y nos den una gozosa satisfacción, no tendremos energía para dar un testimonio efectivo de la Verdad.

La iglesia primitiva se convirtió en un grupo vastamente energizado, confiado, convencedor, lo cual también describe a los Cuáqueros cuando estuvieron en lo mejor como lo señala la historia. ¡Tal vigor y sabiduría nos deben caracterizar el día de hoy!  Las distinciones definidas y descritas fueron dadas no sólo para hacernos Cuáqueros, sino para dar a conocer como el Evangelio ha sido demostrado y es capaz de ajustarse a esta generación.  Este es un llamamiento para elevar las normas de rectitud, para responder y vivir sujetos al camino de Dios de verdad y amor; fe y práctica.

El poder espiritual no es un talento humano habilidosamente utilizado, sino más bien, una disponibilidad a la guía de Dios.  Ha sido dicho que el único liderazgo auténtico en la Iglesia de los Amigos es el “seguimiento” divino.  Cristianos influyentes, pastores o líderes, no son en ningún sentido importante iniciadores; más bien, ellos son respondedores al Espíritu Santo.  Lo contrario también es verdad, cuando dejamos de ser dirigidos por el Espíritu, el poder se va, el genio de la gracia Cristiana llega a ser mecánico y vacío.

Encontrando las respuestas a nuestra identidad como Amigos en el Reino de Dios es el principio del poder.  Y ese poder nos produce  un profundo anhelo por ser útiles en la vida; lo cual está enraizado en nuestros genes religiosos.  De hecho, no hay deseo más sagrado para nosotros que encontrar plenitud en un ministerio de servicio y trabajo.  Estos –el servicio y el trabajo- son esenciales, no sólo para la sobrevivencia espiritual, sino también para darle significado a la vida. ¿Qué tan bueno es contar con un Gran Proyecto Coulee si este no se conecta con nada?  Si nuestra iglesia existe para glorificar a su Creador y ejercitar una fuerza moral sobre la sociedad, entonces debe estar conectada en nuestro vivir a los asuntos de nuestro día.  Esta es otra manera en la cual el poder fluye.

Aunque sabemos que hay mucha gente sin poder, uno sabe que hay otros tantos que son Cristianos sensitivos, maduros, y dedicados con visión y energía para enfrentar el reto de nuestro tiempo.  Estos Cristianos son aquellos que están no sólo dispuestos sino ansiosos por asumir responsabilidades en la vida y en el liderazgo de la iglesia.

Fue Robert Greenleaf quien insiste en que un liderazgo-siervo no es en naturaleza ni un siervo, ni un poder ejercido, sino que es un poder ejercido como siervo.  El amor de Dios es poderoso.  La verdad y el amor luchan en contra de la falsedad y el orgullo en el mundo, y en el mundo interior de cada uno de nosotros.  Nuestra relación con la iglesia y con otros en el mundo acerca de nosotros es grandemente determinada por la clase de proyección que hemos hecho de nuestra relación con Dios.  Esto nos trae verdadero auto-conocimiento, el cual es la única base real de la auto-estima.  Si es que los temores, las ansiedades, y aún la ira permanecen en nosotros, lastimándonos y debilitándonos, no conoceremos el poder espiritual. El poder, la verdad, y el amor deben reunirse y ser reconciliados dentro de nuestros corazones y también dentro de nuestra iglesia.

Las llaves para el poder espiritual y la efectividad están en las palabras de Pablo a los Cristianos en Corinto:

“El amor sea sin fingimiento.  Aborreced lo malo, seguid lo bueno.  Amaos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a honra, prefiriéndoos los unos a los otros.  En lo que requiere diligencia, no perezosos, fervientes en espíritu, sirviendo al Señor; gozosos en la esperanza, sufridos en la tribulación, constantes en la oración.” Romanos 12: 9- 12.
“Y ahora permanecen la fe, la esperanza, y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor.” 1ª  de Corintios 13: 13.

 

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