Si vamos a pasar tiempo en la oración, debemos asegurarnos de que el tiempo sea bien invertido, que nuestras oraciones sean eficaces y que estemos orando de tal manera que Dios pueda respondernos. También queremos disfrutar de nuestro tiempo de oración.

Una vida exitosa de oración no se desarrolla de un día para otro, tampoco se puede copiar de otra persona. Dios tiene un plan personal para cada uno. No podemos siempre hacer lo que hace otra persona y esperar que resulte para nosotros. Nuestra vida de oración es progresiva. Avanza mientras avanzamos nosotros, así que ¡ten paciencia!

Con frecuencia nuestras oraciones son muy vagas, sin expresarlas con claridad. Cuando oras, sé específico con el Señor. Ora con valentía, con expectación, sé directo y claro. Tu Padre Celestial te ama, así que no tengas miedo de orar con confianza. El escritor de Hebreos dice que: debemos acercarnos al trono de la gracia sin miedo, con confianza, con valentía. Hebreos 4: 16.

Si necesitas ayuda en tu vida de oración, sé honesto con Dios, cuéntale tus necesidades. Él te ayudará si se lo pides, comienza a decir: “Señor, enséñame a orar”. Tu vida de oración debe ser placentera, poderosa, y efectiva. Si no lo es, pide al Señor que te enseñe a orar.